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Héctor Ramírez, un artista del abstraccionismo puro Jorge Martillo Monserrate | PLAYAS, Guayas abril 1, 2011

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Viernes 01 de abril del 2011 Arte y cultura .DIARIO DEL UNIVERSO

Héctor Ramírez, un artista del abstraccionismo puro

Jorge Martillo Monserrate | PLAYAS, Guayas

 

El artista Héctor Ramírez, de 58 años, alguna vez deseó levantar un museo en su domicilio, influido por pintores como Omar Rayo, Luis Cuevas y Fernando Soto.

El artista Héctor Ramírez, de 58 años, alguna vez deseó levantar un museo en su domicilio, influido por pintores como Omar Rayo, Luis Cuevas y Fernando Soto.

Las esculturas también son parte de su labor artística.

Las esculturas también son parte de su labor artística.

En la entrada de Playas está su residencia –que quiso convertir en museo y ahora en hostal–. Ahí vive y pinta Héctor Ramírez. Artista y cazador de mundos abstractos. Especie de poeta que en lo intangible descubre formas, colores y sentimientos intensos que van a parar a sus lienzos. Desde su casa no se ve al mar, tampoco se lo escucha. Vive al pie de una carretera de carros que truenan como un mar de olas metálicas.

Después de dejar un cuadro a medias, Ramírez Ortega, a sus 58 años, recuerda que comenzó a dibujar cuando era un niño de 7 años que iba a veranear a Playas. Más tarde, estudiando en el colegio Vicente Rocafuerte, participó en un concurso interno con una témpera que le gustó al profesor y pintor Theo Constante, quien lo matriculó en Bellas Artes. Aunque su padre nunca estuvo de acuerdo con que estudiara pintura. En 1973 ganó el Primer Premio de Artistas Jóvenes en el Salón de Octubre.

Su camino ya estaba trazado. “Hay gente que se vuelve artista después de una profunda reflexión de qué quiere ser. Hay otros que se preguntan: por qué fue. Yo nunca reflexioné qué quería ser y viví directamente”, manifiesta Ramírez, quien en el Guayaquil de entonces sentía una orfandad artística, entonces se afinca en Colombia donde vivirá 17 años: Medellín, Cali, Bogotá, Cartagena y, finalmente, en Pereira.

En Colombia, frecuentó museos y exposiciones, formó parte de tertulias con escritores y pintores, sintió la fuerza del movimiento cultural de esas ciudades. Entabló amistad con el grupo de los dadaístas: Gonzalo Arango, Jotamario, el monje Valencia, Eduardo Escobar, etcétera. También con los pintores Fernando Oramas, Alejandro Obregón, se dejó influenciar por la obra Kandinsky, Tapies, del peruano Fernando de Szyszlo, del chileno Roberto Matta, etcétera.

Cuando llegó a Colombia hacía pintura figurativa, realismo social, pero su obra fue cambiando hacia lo abstracto. “Con el transcurso del tiempo uno aprende lo que es la fuerza, lo que es el gesto, lo que es la caligrafía. Haces un crisol, pierdes los miedos y empiezas a decir lo que tú quieres”, manifiesta moviendo sus manos como si estuviese pintando un lienzo.

En 1985 regresa a Ecuador, es cuando adquiere el terreno de su actual casa en Playas. Hacia 1988 se radica en Barcelona, España, donde a más de visitar museos y exponer, vive la experiencia de pintar exclusivamente para galerías, sin preocupaciones económicas, pero sin libertad.

Después de una larga temporada de exponer en Colombia, Costa Rica, Venezuela, Panamá, Perú y España, en 1992 regresa al trópico guayaquileño, desde donde, cada cierto tiempo, viaja a mostrar sus cuadros.

Ya lejos de galeristas y marchantes, Héctor Ramírez dosifica su trabajo en pintar su obra y en comercializarla personalmente. “El artista necesita vender para vivir, eso de que el artista es solo artista y no comerciante es una falsa. Si tú no eres comerciante, otros terminan comerciando con tu obra. Tu obra es tu obra comerciada por ti o por otro”, lo dice claramente y agrega que también existe el error de creer que mientras más dinero vale una pintura es mejor. Más bien cree: “Es maravilloso compartir mi obra, creo que no gano nada teniéndola guardada para mí”.

La búsqueda actual de Ramírez es el abstraccionismo puro, va tras ese lenguaje profundo. “Creo que los hombres somos: tierra, aire, fuego y agua. Manejar estos elementos y tratar de ordenarlos en un lienzo es en lo que estoy ahora”.

Comenta que alguna vez deseó levantar un museo en su casa, influenciado por pintores como Omar Rayo, Luis Cuevas, Fernando Soto. “Pero yo nunca recibí el apoyo de un país o un gobierno, lo tuve que sostener vendiendo mi obra”. Esa ilusión la ha dejado de lado y ahora construye una pequeña hostería con habitaciones en homenaje a artistas como Picasso, Modigliani, Van Gogh que tendrán motivos que identifique a esos pintores.

Comenta que un grupo de amigos desea relanzar su obra, entonces será cuando vuelva a exponer en Guayaquil. Lo que es seguro es que en octubre expondrá en una asociación cultural de Frankfurt, Alemania.

Héctor Ramírez, como afirma el español J. Llop S.: “Es un recopilador de impresiones, las acoge y acuna, a veces las deja aletargadas en algún rincón de su corazón y antes o después las recupera confiriéndoles vida”.

En Playas, sin ver ni escuchar al mar, Ramírez, una y otra vez, como una ola, va tras lo intangible pero intenso.

Creadores elaboran grandes esculturas en arena de Playas PLAYAS, GUAYAS , ecuador marzo 7, 2011

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Creadores elaboran grandes esculturas en arena de Playas

PLAYAS, GUAYAS

 

PLAYAS, Guayas. La artista Glenda Rosero participa en la elaboración de esculturas grandes en arena.

PLAYAS, Guayas. La artista Glenda Rosero participa en la elaboración de esculturas grandes en arena.

 

Los artistas José Antonio Cauja, Tony Balseca, Alonso Fares, Glenda Rosero, Luis Viracocha, Diana Ponce y Hugo Proaño iniciaron la semana anterior la elaboración de esculturas en arena. El escenario de este movimiento artístico se ubicó en la playa, a la altura del hotel Tucano, en el cantón General Villamil, Playas.

El lunes se removió la arena donde se elaboran las creaciones escultóricas. Son 100 metros de extensión y más de 1.000 toneladas de arena las requeridas para dar forma a las diferentes obras.

El artista Cristhian Quinde, oriundo de la provincia de Santa Elena, fue el encargado de ayudar en la compactación de la arena, sustentado él en la experiencia de exhibir regularmente sus esculturas en la playa.

Para empezar a dar forma a sus trabajos, que son parte de la ‘Exposición de Relieves y Esculturas de Arena’, los artistas participantes cuentan con la ayuda de numerosas personas. Según sus organizadores, la muestra se concibió para resaltar iconografías artísticas de los símbolos patrimoniales de la identidad chola.

“La idea es generar otra mentalidad al comunero. Ahora hay algo más allá de lo que siempre ven o lo que están acostumbrados a recibir los habitantes, e incluso los turistas de estas zonas costeras”, dice Olga Guerra, directora de Cultura de la Prefectura del Guayas.

Uno de los más visibles y llamativos de los trabajos es la cara de un gigante que simboliza a los Amantes de Sumpa, personajes legendarios que vivieron en tiempos preincaicos en la actual península de Santa Elena (antes perteneciente a la provincia del Guayas).

Otra obra que ha despertado interés es la de Glenda Rosero, quien plasma una Venus de Valdivia saliendo de un cuenco (tazón ancho de esa cultura).

Más adelante se puede visualizar la forma de unas olas y una lancha, imagen que simboliza la actividad de Puerto Engabao.

Una ayuda adicional que han recibido los artistas y que sirvió para impulsar su creatividad fue convivir en la zona que podían retratar en sus obras.

Las esculturas en arena podrán ser vistas totalmente terminadas por el público en general del 17 al 31 de marzo próximos, de 09:00 a 17:00.

La exhibición consta entre las varias actividades programadas para la temporada playera por la Dirección de Cultura de la Prefectura del Guayas. Se prevén realizar, simultáneamente, concursos de pintura al aire libre en tablas de surf. También otras exposiciones, así como conciertos.

METODOLOGÍA PARA INVESTIGAR O UN PASO PARA PROYECTARME EN LA VIDA, carmen vascones abril 9, 2009

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Cada ser humano desde el momento que nace es una proyección de vida que fluctúa entre necesidades, deseos, sentidos y acciones que comprometen su cuerpo, su psique, inteligencia, afectos y campo social.

Y esto, está dado con mayor o menor dificultad de acuerdo al rol o función que se juega el adulto (padres, educadores u otros) frente al niño (hijo, alumno) el mismo que es un sujeto de deseo, ciudadano en miniatura en miras al “futuro”, pero que sobre todo depende de este OTRO: “asistente semejante” capaz de orientarlo o desorientarlo en la construcción, de su ser, de sus valores, de sus ideaciones y pasos que comprometen su lugar y hacer en el presente.

“En el sentido mas general de la palabra, la “investigación” es una característica fundamental e innata,  que se expresa desde el día de nacimiento.  Desde el primer minuto de su vida, el recién nacido, aparte de los “instintos” biológicos, no “sabe” nada; y, aparte de la satisfacción de  sus necesidades biológicas, virtualmente todo comportamiento está dedicado a “explorar” el mundo de su alrededor.

De hecho, hasta que pueda sobrevivir requiere un “entendimiento” mínimo y rudimentario de las propiedades del mundo objetivo.

Por ejemplo un niño que llora puede ser por  hambre, frío, falta de afecto, llora por algo y de hecho se dirige a alguien a quien le demanda atención, y es esta persona sea la madre, la nana o quien le ha asumido que va a calmar ese deseo”. (Roger Hollander)

Desde el vínculo que establece el menor o el adolescente  ya hay de por sí una demanda de atención, de intercambio, de interaprendizaje  e intervención en los diferentes campos del accionar diario.

Centrándonos en estos pequeños y jóvenes promesas del hoy y del mañana, vemos la importancia del soporte que sería en sí, el que ellos asumieran una modalidad o método de aprovechamiento para la construcción de un tiempo y espacio en la organización de su mundo interno; y este se vea reflejado en el habla, la escritura y las acciones.

Ya que, lo que se considera “error o faltas” están involucradas en un proceso  de tachaduras y equívocos que forman parte de las enmiendas para crear, pensar, y ser un sujeto dispuesto a saber sin miedo o por que hay una nota; si no porque es su responsabilidad sin orden ni mandamás, descubriéndose, donde la calificación es parte de su aporte y logros, desde el lugar donde los otros miden y afirman sus resultados juntamente con él.  Los famosos cliché estándar…

Todo esto le permitiría a la vez exponerse con confianza, objetividad en el qué hacer de sus planes y proyectos que les permitan perfilar sus deseos de lo que serán y quieren ser en el campo de sus vidas como humano, profesional e intervención en la comunidad social.

Además esta modalidad asumida de la metodología de vida y científica facilitaría un seguimiento y evaluación con mejores ajustes sin que el alumno se sienta en el paredón de la culpa o de los peores alumnos o el quedado de año, más aún, en estos tiempos de crisis tanto de valores éticos y económicos.

Considero fundamental que desde que ingresa el niño a la institución escolar debería el maestro ser soporte de la creación, la curiosidad y la introducción paulatina de un método que respete lo singular de cada sujeto infantil en esta primera etapa, además que posibilite la experiencia colectiva del manejo de la información que procesan, asimilan y desechan los niños.

Sólo así, estaremos hablando que se está permitiendo desarrollar un método de trabajo investigativo desde lo personalizado y grupal, donde el sujeto no es ajeno a él ni a su compañero de clase, donde a ellos se les permite aprender a desaprender y a aprehender a descubrir, recoger, ordenar, reflexionar, criticar, analizar, opinar, sintetizar, inducir y deducir el proceso de la información que introyecta en las diferentes áreas o contenidos académicos.

Para que así, esto no quede como una memoria archivada en el no sé del saber del olvido, sino que se signifique y tome sentido en el hacia donde voy de las búsquedas y definiciones en las construcciones de sus historias acciones y proyecciones.

Esto es, que tengan efectos y presencias su estar en 14 años de estudios entre primaria y secundaria, que se sientan dignos, responsables y con poder de sentirse orgullosos que valió la pena tantos años de paciencia y dedicación a ser uno menos del montón  y para luego dar paso al de la Universidad.

Podemos darnos cuenta que un cuarto de siglo de nuestras vidas nos pasamos en las bancas de las instituciones educativas.  ¿Hacia dónde va ese graduado con su diploma en las manos en estos días?

La Institución Educativa, el maestro, los padres y alumnos hacen una comunidad de poder, de saber y “dirección de accionar para los cambios; por lo que deberes, derechos y reforma curricular complementan el anhelo: un profesional digno, honorable y responsable.
“Queda la cuestión: ¿porqué investigar más allá de lo que necesitamos para sobrevivir?

Algunos abogarían que el conocimiento tiene valor en sí mismo (por ejemplo, alguien que estudia  matemática abstracta cuyo valor práctico es casi imposible de imaginar).

Otros ven la investigación solamente para lograr fines prácticos.  Estudiamos la historia para aprender sobre el pasado para poder crear un futuro.  Estudiamos la medicina para promover lo sano y curar las enfermedades.

Estudiamos la ingeniería para poder construir hogares para protegernos y fabricas para producir objetos necesarios o deseados.  Estudiamos la arquitectura para que esos edificios salgan estéticos tal como practico.

Por lo tanto, ambas: prácticas y teóricas son  legítimas.

El punto es que estas metodologías son elaboradas por intención, y que involucran aprendizaje, disciplina y trabajo. Brindando resultados valiosos.  Entender sobre uno mismo y el mundo donde vivimos es una herramienta esencial pare hacer cambios deseados.

Para prosperar tanto como para sobrevivir es necesaria la investigación.  Hay una sola realidad que queda debajo de todo los motivos para la investigación formal: eso es: “nada es como parece.”

Grandes desafíos para la búsqueda y encuentros de las verdades en el hacer de lo científico”. (Roger Hollander)
¿Cómo podría ser esto una meta aplicable en las Instituciones Educativas?

Pues estarían fundamentados por una metodología de  investigación aplicable, práctica, sencilla, manuable que motive tanto al profesor, alumno y por qué no a  los progenitores, y creo que aquí, está la clave.

Agrego además,  que debería considerarse en la Reforma Curricular una iniciación a la metodología de la investigación o Manual Para Investigar desde el primer nivel de básico (primaria o escuela) para que así, el alumno cuando llegue al nivel secundario no la tome como una simple materia sin importancia sino que forme parte de lo cotidiano de sus vivencias y formación académica.

En referencia al contenido de la “metodología de investigación” podemos decir y precisar que la investigación es un proceso encaminado a lograr nuevos descubrimientos que nos permiten explicar, esto involucra seguir la pista a la huella de algo para descubrir algo ¿un problema?

Algo que debe ser detectado, donde  la tarea del investigador será la de tomar conocimientos para intentar resolver, buscar posibles respuestas, es así que se podría decir que “el problema consiste en  un vacío, una laguna en el campo del saber del tema que hemos escogido” y nos obliga a plantearnos una pregunta y buscar una solución.

Y, para acercarnos a un acierto a un develamiento a la solución de una incógnita o hipótesis desde la más simple a la más compleja, tenemos que dejarnos tocar o concernir como sujetos de deseos en el corte del reconocimiento de lo que involucra al sujeto investigador deseante del saber y deseante de desocultar lo que no sabe frente al objeto de su tarea que es hacer una investigación para informarse, formarse e informar un resultado de interés para uno y los otros.

Por ejemplo: el problema es que hay 10 alumnos con notas bajas en lenguaje (ortografía, redacción u otra), primero ¿A quién involucra directamente? Al alumno, y por efecto y de hecho a los padres, profesores y a la institución donde se están formando.  ¿Qué se quiere mejorar?

El rendimiento, ¿Para qué? que no se queden de año, obvio, ¿Por qué? Dado que el requisito es optimizar el servicio que presta la Institución, ¿Cómo intervenir?

Habrá que reunirse con los profesores, orientador, hacer un diagnóstico, plan, evaluación, hablar con los alumnos y padres para desarrollar una estrategia en base a una planificación que concentre resolver el objetivo específico: mejorar el rendimiento académico en el área de lenguaje, sería importante detectar el tipo de dificultades  individuales  de los alumnos para ubicar sus necesidades específicas de reforzamiento…

Pero para que suceda todo esto es pertinente  una metodología de investigación participativa, ¿qué es esto? No es nada del otro mundo, sino de la vida diaria, que integra tres elementos ver, juzgar, y actuar, que formalizados en un lenguaje común y de y comprensión para todos se reúne en un cuerpo con cabeza, tronco y extremidades, esto es toda metodología de investigación científica implica:

1.qué significa investigar

2.métodos de investigación

3.la elección del problema

4la planificación de la investigación

5.recopilación de la información

6.organización y sistematización de la información

7.exposición de conclusiones y resultado

8.la elaboración de proyectos

9.Ahora bien, ¿Por qué?

Es importante que todos sepamos manejarnos con una metodología que facilite un proceso para lograr una acción hacia un resultado medible, visible y hasta cuantificable, porque, nos da un sentido de coherencia, organización y realidad entre el propósito, la meta y los resultados logrados, alcanzados y esperados.  Además aquí,  entra  tiempo, gastos y costos.

Una vez hecha una inversión lo que se espera es un resultado no a pérdida.

Como decíamos anteriormente sobre los 10 alumnos con el problema en lenguaje, si se  ha invertido para sacarlos del problema, el objetivo final es un logro  de mejoramiento en el rendimiento y de satisfacción  para todos.

Por lo que la relación de conducción u orientación en la adquisición de una experiencia para aplicar una metodología de vida y científica integra  no sólo un discurso académico, sino un discurso de deseo.

Esto es de provocar sujetos deseantes de reconocimientos de asistencia a la demanda y a la necesidad del asistido, en este caso el alumno que está en posición de dependencia y de aprendiz, donde el educador no debe ofuscar, taponar, cellar, clausurar, vetar u ocultar la presencia del deseo de cada uno de sus alumnos, hay que escucharlos, dejarlos preguntar, dejarlos exponerse.

El profesor es un guía, no un represor ni censurador, y esto último es igual para los padres, denle tiempo a esta muchedumbre a que tenga voz propia, a que dialoguen. El caos es un orden imperativo que se estructura y se convierte en producto si le das cabida en el sentido de algo dice para tí.  La memoria de un tú que va perfilándote sin los choques con la perspectiva. Que no te opaque el punto de vista del otro ni puyo, son espacios para interceder, intervenir, actuar sin precipitación.

Que el espacio social no sea un precipicio para la vida.

Que el saber no atore.  Que los pasos tengan una consistencia de memoria, experiencia y aporte con matiz propio, que el otro no te lo quiera borrar porque no coincide con el tuyo.  Que la proyección del saber no sea un arma para intimidar o peor, hacerlo de tarima, para creerte el mejor o supuesto superior que te hace  suponer merecertelo todo.

La angurrientería de poder y figuración descabezan el porvenir.

¿Cómo reconciliar y articular estos  frentes de los unos con los otros?

¿Cómo impregnar estos deseos en el vínculo social, en el momento de la transmisión del mando y de los poderes a través de la información académica,  de los reglamentos a cumplir, y de los que no se están de acuerdo…?

Queda esta reflexión, si hay la necesidad de un uniforme, pues hay que adecuarlo a cada cuerpo para que no resulte ni demasiado corto ni demasiado largo.

Cada cual tiene  su vara, y la medida con que mide no siempre es lo medido.

Conclusión, hay que hacer del método de investigación científica un apoyo y un facilitador, más no un molde rígido  para vivir, crear y producir.

Razón por la cual recomiendo que todo estudiante, de nivel primaria, secundaria y universitaria  haga uso de  él, igual, para los maestros y padres que después de salir de las aulas guardan en algún rincón este aprendizaje, les recomiendo desarchivarlo, y denle uso, para la vida cotidiana.

Disciplina, planificación y ahorro invertido son reglas para todos los tiempos.

(Recomiendo libro “Manual de investigación” de Miriam Muñoz)

HOMENAJE A NAUN BRIONES DESDE LAS MISMAS PALABRAS DE SU PRESENTADOR Y AUTOR ELIECER CARDENAS, por carmen váscones diciembre 16, 2008

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“Uno aprieta lo que le gusta, profundos pedazos, olores prendidos

  al poncho buscando una respuesta eterna, hasta los muertos

se guardan en el hogar del triunfo y la derrota”.

 

Al otro lado de la invencible línea,  se desata esta vida que guste o no es la única que tiene para el resto de la historia.  Porque la vida no es cuestión de gustos o elecciones, a uno lo paren simplemente, hasta ser lo que es, lo que será hasta el día de la muerte, “una despedida sin vueltas”.

 

No se puede ser feliz ni en la niñez porque “nacemos duro para siempre”.  La necesidad no espera, aunque todo tiene su dueño, el tener algo es merecer…

 

Ni la muerte es cosa propia, todos parecen olvido de ella.  El miedo y la oscuridad un sudor de eterna fuga.  “ser bandido es lo mejor de la vida”.  Dolor inmóvil del secreto, el que no se nombra.  Arruga sombría del tiempo, destino sitiado en el cuerpo.

 

¿Por dónde llega más pronto  lo póstumo? Nadie se salva de la vida.  ¿Cuál es  el más grande castigo que pueda dar quién al hombre?

 

El recuerdo propio es una mentira.  Engañador del recuerdo ajeno; buscador metido en la memorias de los otros.  Quieres trampear a la muerte para que no se acuerde de ti.  Le temes cual ingrato con miedo a morir, después de haberla gozado viendo caer a los otros.  Cuando ya no eres espectador sino carne para el cañón del horror: prisa sin darte tiempo para nada.

 

Laboriosa mortal, te crees justa en la agonía inexplicable.

 

Eres nunca.  Siempre una creciente rigidez posterior en tu juego solitario del todo.  Destrozas como una envidia sin misericordia.  Tu persecución es monótona e implacable.  Tu todo no vale nada en el l cuerpo.

 

El riesgo humano es vivir, la dama de las tumbas no se atreve a esto.  Muerte estas fuera del combate.  “Cosa que son el mismo polvo de la misma ceniza con que están hechos los hombres”.

 

Cautela y fatiga.  La cacería del triunfo en el recuerdo que no se agota.  Días enteros llenos de nada.  Imaginando la venganza i la soledad de siempre.

 

¿Qué ayer no existíamos?  Hoy soy mañana no estoy.  Destino a otro en el brillo de una certeza.  La vida propia vale más que la de los otros, no me arrepiento de nada.  Es irreparable.  Echarse para atrás es perder tiempo.

 

“Nunca dos muertos se parecen”.  Uno y otro rastro roto en el latido del alma fuera de la tierra.  Solitarios en sus respectivas sangre y sombras extinguidas.


Arriesgar  el porvenir para que le ganes al sueño en su cofre corporal.  Algo perderás en el camino.

 

Cada humano es un uno insoportable que quiere reventar en el silencio del péndulo.

 

La eternidad un refugio entre el cielo y la tierra.

 

Dos cuerpos aguardan movimientos iguales dados al tú de un yo.

 

“Mi fantasma una pura leyenda, una mentira para asustar, un eco de imaginación”.  Suerte taciturna del deseo.

 

Se talla la figura en la sonrisa del agonizante.  Muerte me diferencias del semejante a ti que eligió mi vida a cambio de la propia.  Todo mi horizonte marcado en el cuerpo orificiado en el presagio quedado en la quebrada.

 

Muerte le deslizas hacia el fondo oscuro de la grieta, te deslizas como jinete del instante cabalgando al relámpago que no llegó a la víspera.  Apuestas otra suerte en la meta de otro apostador.

 

“Jamás podrá matar mi nombre –mayor- porque, ya dejó mi cuerpo y corre sin que me necesite.  Deja a la ley las cosas de la ley, el segundo exacto”…

 

“Este relámpago del tiempo que acabe”.

 

carmen váscones

1983

 

 

 

HILARÉ MI NOSTALGIA EN LA POTESTAD DE UNA MUJER (Rosa Amelia Alvarado) por carmen váscones diciembre 16, 2008

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El hilo del tiempo juega desde el principio. En un  presente futuro la punta del verbo, confronta los extremos. La contradicción se impone como recurso para salir invicta con su libertad de ser.  Los hilos de fuego, aire, tierra y agua vanguardia del canto. Sonido de  vida en el cuerpo del poema. Se conjuga el estar y ser en el suceso y en el suceder. El puente del silencio entre el espectador y la mirada del transeúnte. El crepúsculo  cuelga al vaivén de la brisa.  Allí el agua refleja ninguna caída, hace de espejo sin ahogar la mirada.

 

 La nostalgia, nido de esencia, agua fuente, vertiente que mana la atadura y desatadura de un fin y comienzo, hay un antes del conocimiento, también un después propio e impropio,  que pertenece y deja de pertenecer.  El sentido del mundo dentro y fuera, de una en una las palabras unas y unos. Descubre la añoranza de un mí  dentro de un yo, telar de tiempos del  hilaré. “La potestad de una mujer” como lo dice Alfonso Barrera Valverde.  La letra  en “la carne se hizo verbo/ y habitó en mí/ me he dejado poseer por la poesía”. La poeta confirma, ella es de la poesía y no lo contrario. Nos invita, a que avanzamos en el “camino del viento”. El verbo “hace del amor una palabra” sin corresponsal.  “Se desprende de los sueños llorados a destiempo”. Al fin de la cuenta, nos involucra en la celebración, en ese choque de copas,   Rosa Amelia lo expresa así, “si he de brindar por algo/ que sea por un vaso/ medio lleno de vida”. No se tiene la vida entera, siempre se tiene algo del otro, los otros están envueltos en la corambre del pensamiento, es decir y no decir, andar y desandar, acompañado y solo,  conversación y silencio, palabra y ausencia.  Presencia de pases e impases.  Sentir y no sentir. Soy, eres, serás.

 

La palabra no esquiva a su hacedora, la idea empuja la dirección de la veleta.  La imagen señala el lugar, quien lo ve se pierde o se encuentra con en el olvido.  “El poema canta”, pero,  ¿qué?   Lo perdido e irreparable esta cerca del recuerdo, de las circunstancias, de lo conocido,  la voz piensa en extraviarse, pero a la vez, casi de inmediato, se detiene a raya con sus propias preguntas, “más ¿cómo se vive lejos de casa?.

 

Lo conocido aguarda como vientre omnisciente aupando al embrión, como nido cobijando al vacío, como metáfora escondida en el aire. Pura corriente, entre cálida y húmeda. La estación de la memoria  no sale del cuerpo, no quiere eso de experimentar ¿cómo se vive fuera del cuerpo?, ¿quién puede hacerlo?. Lograrlo, es correr riesgo, es como asistir al duelo del propio nombre, o como lo dice la  poeta “es como dejar el alma/ colgada en algún perchero”.  El verso invistiéndose de la imagen no se siente lejos, su nostalgia es con la vida aún pegada “al olor de las cenizas”, con la historia vivida, con el olvido que vuelve, con el sentido quemando en la piel.  Así lo dice “si me voy,/ ¿a qué río diré mis cosas/ ¿a quién dejo mi intimidad más íntima?.


 

¿Qué sería esto íntimo? Acaso “las voces de la vida”, “he acumulado demasiado nostalgia”, o tal vez, esto otro, “ mi cuerpo no sirve para nómada”. O simplemente, la raíz de una matriz converge en su lengua, en su nexo, en su patria, en las casas de maderas del ayer, en la ciudad, hogar de las ensoñaciones y del poema que lleva en el alma aquello de siempre, solo de cada  quién, esto:   “el amor tiene algo/ yo no se”.   Igual hay que respirar, y el aliento propio es un desafío que no acepta desaliento. Lentamente camina, el éxodo no es su elección, se acompaña toda “sal salobre” con sus salidas residiendo en la aventura irreverente de la soledad cual cacique de la posesión del tiempo sin huirle.  No quiere irse, no quiere partir del puerto, no se siente emigrante de la ausencia. La confronta, la habita, no le teme.  Nos dice, “mi entraña nació entre los manglares y aquí me quedaré”.

 

La vida y la muerte machihembrar del deseo. 

 

Deja verso inmune  como un llamado de alerta a la deslealtad humana cuando la tentación rompe toda ética. Fiel y leal a la conciencia  y a la infancia de toda vida, sentencia y no claudica, asienta su protesta y nos dice “que la vida te devuelva/ los sueños que te adeuda”,  tierno y radical homenaje para el que se debata en ese seguir viviendo a contraviento y marea a pesar de la emboscada del ocaso.

 

La mayor nostalgia, “ tristeza de morir tan solo de muerte/ sin haber vivido siquiera”, hay que desenterrar la vacuidad del desamor.  En el ensamblaje del lenguaje, “nada es imprescindible”, no calza ningún pronombre personal ni posesivo en esta sentencia. No cabe ni siquiera el poema. ¿Qué dice el lector?. La poeta ya dijo su parte, piensa en la tuya.  ¿Qué sería lo insoportable para cada habitante de curtiembres pegadas al hueso y amordazadas de mortalidades  y memorias?

 

La monotonía del oficio de vivir, de cumplir con la rutina, de estar con los gajes del oficio, de no poder decir no al no, y si al sí, y sin embargo, hay que dar una respuesta.  Sin poder impedir a veces que la vida duela en esas decisiones de los dilemas humanos.  “Ser o no ser/ y es que no hay dos vidas/ ni doble tiempo para vivirla”.   Vamos en el gerundio, conjugando tiempos a veces sin reconocer sus modos,  sus hábitos, sus efectos, tal vez nos escabullimos de la pesadez de los sueños cuando estos atrincheran con sus angustias.  Un espacio sin omisión cuenta “la vida se nos va/ sin pedir permiso”, sin dejar la dirección de su nueva residencia, sin importarle la falta de un adiós para los que quedan,  y a pesar  de eso:  “Vida en la mitad de la vida/ y en la otra mitad, vida”. Nos escenifica el eje de sus giros, “hallé la vida/ en la mitad de la vida/ y en la otra mitad un poema”,  Vivir es más que un verbo transitando en todo el cuerpo, es palabra, es recuerdo, es sombra,  es huella, es psique y cuerpo unidos como siameses en la palabra escindida del deseo y del acto.  “A la vida había que llenarla de vida” viviendo. Y ¿cómo?:  “Me dejé habitar por la vida/ pero no creo haber hecho/ nada heroico… / no he cambiado el curso de la historia/ ni el curso de río alguno/ simplemente he vivido/ y eso ya es bastante”, ¿quién tiene la última palabra?. 


Habrá que consentir rozarse silenciosamente y lentamente sin miedos  por la escritura.  La poética preside, “una vida solitaria vive/ prisionera de cristal/ su libertad tiene candado”, aparentemente no se ha dado cuenta que tiene la respuesta para la llave, sólo tiene que fundir la incógnita con el enigma tejido en un mantel de hilo blanco, admitir ver el rostro de la esfinge, y concluir con la estatua de sal, devolverla al mar. Poner coraje a la felicidad que aún tiene su propio tiempo para abrir y salir cuando le dé la gana. Solo tiene que “dejar entrar la luz, dejar entrar la canción que redime”, la lectura que refresca, la palabra que alienta, la ternura que acompaña, dejar tocarse por el misterio de la vida que no se deja conocer para ser solamente sentido y sentida como un triunfo de compañía y gracia humana en el andar del inventario de lo que se fue y algo falta todavía por conocer del amor y de la vida. La poesía ¿querrá dejarse tocar por el lector?.

 

El  personaje en el poema “tras la ventana” acaso quiere su indulto para congraciarse con el silencio y la palabra lecho del tiempo, quién no ha sonreído junto con alguien inolvidable alguna vez, allí, todos adeudamos una mirada y un pensamiento que no hemos dicho a nadie, acaso ni a nosotros mismos.  Querrá la luz tocar los secretos de las palabras y salir como maga.  La poeta hila la acción, su efecto un proceso de trozos enlazados y relacionados sin perderse ni enredarse en el ovillo creador.  Unida la voz al poema, hilan fino, como hilandera en su oficio.  Sin dejar de continuar, sin mostrar cansancio, sin derrotarse, lo único que quiere cuando se vaya: “ser protagonista de la última escena/ de una muerte transitoria…/ quiero cerrar mi vida/ como se cierra un libro/ dejando una página en blanco/ por si resucita un poema”.

 

La duda cual nada tatuada de rosa inconforme abre la boca diciéndose “aunque no estoy segura de irme del todo” ni de quedarse ni de venir, pero, a pesar de eso quiere “que la vida se beba/ en copa invisible/ la luz de mi destierro”. El verso traspasa la huella que no se somete al contratiempo.  La vida acampa en el arco iris.  Acaso la luna sueña su imagen en la mirada del sol.  Las sombras no envuelven al verso, la música toca sin apuros. Tan “sólo la soledad/ no tiene prisa/ no”.   Cuando tú te hayas ido hilaré mi nostalgia, cual “sobreviviente de la vida” arribará sin balanza, sin deuda. 

 

Claro está, si te lo permites, mujer naciente de ti, pueblo de tu cuerpo, dueña de ti,  has lo que quieres: Sal de ti. Tu misma lo dices: “Quisiera recordar/ más allá de lo que recuerdo/… reinventar mi tiempo/… seguir el hilo de mi vida/ hasta llegar al comienzo/ de la madeja/ quisiera conocerme/ desde antes del principio/ vivirme de nuevo/ a partir de la nada/ poetizar mi vida/ antes de la conciencia/ a lo mejor he nacido dos veces/ y descubro/ fui pájaro/ quien sabe”. Y el poema es ese presentarse permanente.

 

 Presenta la acción proyectándose  hacia  la vida viva.

 

carmen váscones

25/09/05

ATRAPADA EN LA COSTILLA DE ADÀN DE CAROLINA PATIÑO, por carmen váscones diciembre 15, 2008

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En la costilla de Adán estaba el calostro de la metáfora, la infancia sin dios contradice.  Nace la vida en su propio misterio.  Más de siete días  necesita la poesía para su juego con la ausencia.  La muerte no se mira en la vida.  Ella, espejo  sin reflejo dejando un espacio para la polémica  del deseo.  Sin vergüenza ni rubor el éxodo del amor  todo desalmado lanza su dardo. Cupido no entra en la persecución. Todo efecto provocado tiene sus resultados. Cada quién tiene su fundamento. Se tuesta el barro en la intemperie.

 

El dolor aprieta el grito, confronta su existencia, el placer unas ganas  de ser, un desgano cargado de desprecio, un desafío sin atinar con la mirada, objeto cercenando el decanto.

 

La incógnita se cuelga en el vacío del recuerdo.  La poeta corta la palabra, reparte rebanada de emociones y silencios.  Se incrusta el fonema “en las mujeres sin rostro”.  El reconocimiento de  la intimidad, lechos de protagonistas desamparados en la tertulia de cuerpos batallando entre camisas de fuerzas y razones lubricadas en abismos, “aunque comparten más que carne”.

 

La voz del poema “hace saber que el momento…” Interrupción. Entrambos. Apertura.  Disyunción.  “¿el de quién?  ¿De qué?

 

Hormiguea la desnudez en la mirada.  ¿Quién es el asesino en el paraíso? ¿El sumiso banquete del insumiso?  El irreverente contrapunto con su inercia.  El sacrificio hedor femenino.

 

El paraíso en la imagen  del verbo crea su “efecto narcisista”.  La indiferencia choca con espasmos y resplandores.

 

La voz dice “estoy enamorada de una mujer” / “Soy el reflejo de todas las cosa”/  “Frente al espejo me repito”

 

Personifica su existencia, en el acto de la presencia se adueña.  La historia tiene más de un dueño.  Tiene un inicio que separa y acerca al sol y a la luna del mundo sin olimpo.

 

La versión emigra en una ola irreverente, “conmovedoramente frágil”.  El sonido del poema se hace saber.   ¿Momento de quién?

 

¿A quién se dirige la poeta?  Es tan real la vida como la muerte.  ¿Para qué empezar y terminar?

 

¿Quizás la palabra y el cuerpo necesiten una tregua para soldar cuentas de una ruta donde se encuentra una vida con su rompecabezas?

 

“Fragmentos de felicidad” auscultan en las formas y parecidos. 

 

No sé, ¿acaso lo sé?  Seré.  Soy.  Ella sí- Ella no.  Requisa al yo caminante.  El lazo filial ausculta en los orificios de los sentidos.  ¿Hay sin sentido? ¿Sentido?

 

¿Sueño indiscreto? Mitad dentro del vacío.  “Sabotean al pudor”/ “Hasta que los mediadores dejan de existir”  Despertar. 

 

El amor se deshace en el tumulto.  Alucinante caricia.  El unicornio no tiene espacio para existir.  La muerte no acompaña.

 

Uno destroza al silencio del génesis.  Otro se oculta.  ¿Soportar lo impronunciable?

 

 

Habla para no ser menos que nadie.  ¿Quién es más? ¿Quién se vanagloria de su suerte? ¿Quién  ésta amarrado a su memoria? ¿Quién deja ver las huellas de la presión? ¿Quién se balancea entre más y menos”.  La nómina del recuerdo y un saldo en contra.

¿De quién? De la que “sueña para no morir”. De la que muere en el sueño.  De la que despierta ensarta  sueños a la muerte. Para no acabar destapando de furia al espejo.  Cuenta. Cuéntame.  Digo.

 

Ignorar o seguir existiendo, “y dos voces enfrentando el dilema”.  La constricción del deseo  tras el lado oculto del desamparo.  La huella de la infancia trazó su juego de tres en raya en el patio del tiempo.

 

Y soñar no cuesta nada  “hasta que la muerte se entretiene y rompe”  ¿Quién lo ha dicho?

 

La orfandad de un nexo placenta preguntas.  Sentimiento umbilical protesta. Coraje.  Grito.  Muros de silencios en la retaguardia.  Agarrada del sonido la palabra golpea al viento.  Oprime el abismo en la soledad sin pronunciamiento.  Asfixia la tristeza  pegada a la memoria. 

 

Desertar del cuerpo es abandono sin opción. 

 

La mujer en su itinerario lleva un dios imperfecto en toda su  desnudez. “Apacigua la nueva vida” que inunda  el pensamiento indescifrable…

 

¿Habrá respuesta exacta que sacie hasta el hartazgo? ¿Cuál quiere?

 

En lo que quedó del pasado lo innombrable. Anónima sombra sin cobijo se pierde en laberintos de caos.  En la única salida la protagonista se adhiere como dueña de la escena: 

 

Escribe con la costilla de Adán su nombre.

 

Monólogo tranquilo.  Masas de emociones se ciernen en el libro que el lector debate entre sus fantasmas y algo real.  La certeza de una realidad que al fin del cabo es vida, la que está a  lado de la poeta.

 

Cual vecina habitante de una ciudad en calma se regodea delirio de sosiego.  Aún a pesar del bullicio del porvenir exterminando la naturaleza y los encontrones humanos. Palabras de salva reinventan la historia. El canto junta. Se funde el rubor de la caricia.

 

carmen vascones

3 julio 2006

MONA RAMONA, por carmen váscones diciembre 11, 2008

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“Me trataban como a un muerto que tiene el inconveniente de manifestarse”

Sartre


Soy la conciencia amarrada a mi cuerpo.  Me sigue mi ánima, busco un testigo.  Palabras extrañas se imponen.  Me persigue el miedo.  Paso al otro lado. Ahora, estoy boca abajo, mañana boca arriba.  Quiero irme, quiero quedarme.  Estoy atada al mundo.  Diablo, ¿para dónde?  Dios, ¿estoy muerta?.



Las consultas continuaban.  Ella me buscaba.  La esperaba donde siempre.  Asistía sus intervalos que no diferencia los límites.



Ella quiere irse al cielo, no quiere quedarse en la tierra.  Pero quiere llevar el infierno sin que nadie se entere.  Ella recuerda a uno: su niño, su yo, su dios.  Su vientre vacío lo toca, pregunta, ¿dónde estás pequeño? Se toca la cara. Se busca entre sus ropas.  Dice, como lejana de todo contacto -el cementerio está lejos-.



Otro día, está en el calvario camino a la resurrección, canta, soy la mona, corazón adolorido, no sé que me duele, cariño ahógame en besos.  Canto en semana santa para ti señor.  En día de luna la virgen salió preñada, pobrecita, a su hijo lo van a matar, que huya, que no se deje encontrar.  Aleluya,  mi señor te han hecho la guerra.



Hacen la señal de la cruz, padre nuestro dónde estás, el río llora con su alma.   ¿Qué te duele otra vez?  Adivina adivinador.  Mi madre me decía boca de nadie.



Acompaño su búsqueda, sus retazos orales se desparraman en las anotaciones, su trazo mental parece un hilo descosido en la lengua.



Maldito amor, la guerra termina contigo.  ¿Por qué pienso en María concebida sin pecado original? ¿Y yo?  Que me perdone Dios por mis pecados. ¿Soy Eva del paraíso? No me distingo de ninguna.



Estoy muriendo de pena, no puedo llorar, tengo vacío los ojos.  Coqueta concepción, mi hijito se llama corazón.  ¡Mamá!  ¿Por qué me maldijo? Desde su conjuro estoy rodando por la tierra.




Vela encendida, llama desconocida, pueblo endemoniado.



No puede salir de las alucinaciones, su memoria rota no puede parchar los orificios de las palabras amputadas de raíz.  Trato de plasmar su huella demente.  Persevera su naturaleza esencial, da vuelta en sí misma.  Su endeble existencia una ficción para el otro.  Su acto es ella.  Saliva la vida ordinaria dentro de lo mundano: lo obsceno en el placer del ser.


Resistencia. Algo indecible. Aparecérseme, descubrirla, actuante del delito, descubrirme personaje sin atributos,  me invento: la creo- traduzco el pase- No se me ocurre nada y sin embargo vivir es pensar, es entrar a mí, es soñarme sin extrañarme, es darme vida sin matarme.

 


Está divina, yo tenía una muñeca, se llamaba muñeca, nadie sabía el nombre, sólo yo.  Nadie me lo preguntó.  Mi marido me la regaló.  Yo se la pedí después que murió mi hija.  Divina es la adivina divina.  Usted es puta divina. Gracia divina. Adorada divina.  Maldita divina. Despreciada diosa.  Mujer seas, sea yo.  Bienaventurada las dos en el fuego divino.  Arde mi cuerpo, y ¿el tuyo? No, no soy-. Tú tampoco. Tengo ganas de llorar, estoy en el encanto por culpa de la bruja.  Lunes.  Martes.  Miércoles.  Jueves.  Viernes.  Sábado.  Domingo siete, ni te cases ni te embarques.


 


¿Cómo devolverle su matriz mental? ¿Cómo sacarle la palabra que la llevó a la poza honda?  Compongo sus fragmentos como partituras para ser leídas por no poderlas hablar, por no poder interpretarlas.  Quizás tendré que explicarlo como caso, o como pieza literaria para argumentar esa nada sufriente e insuficiente en su vacuidad filial.


Está harta de su inmovilidad, de la soledad de su génesis, está asfixiada en la rareza de su mirada a ninguna parte. Los movimientos de sus manos apenas alcanzan a avanzar sobre los sentidos desarticulados de lo que hubiese sido un pensamiento hecho un mensaje sin interrupciones ni ecos de un fluir completamente lógico y libre de censura y del temor primordial. –Se me ocurre irónicamente, ¿acaso lo hay?-.

 


La forma del interdicto es una marca umbilical, tiene una doble función, una de inclusión y otra de exclusión.  El detalle clave está en ese juego incompleto de toda relación inicial de cada humano: uno no se elige, más hay una obligación con el ánimo y el anhelo, de no claudicar, de no abandonarse, de combatir, de no ceder.  La pasión y la aflicción arremeten. ¿Cómo se acunó la angustia? ¿Cómo se amamantó el amor para que el desplazamiento del yo no se vaya a pique?.  Pareciera que en cada dolor el mito lamenta lo imposible del deseo? ¿Qué sueño hay para cada quién? ¿Cuál se te ocurre?

 


Su voz inquiere -me dice-, no converso, aquí es la guerra, la hace toda la gente.  El soldado  va  a la  lucha  para  hacer  un solo mundo, para hacer ganar de un solo lado.  ¿Soy hija de quién si no soy de Dios?  El hombre dispone.  Mi padre y mi madre murieron en la guerra.  Si hablo ¿me matan o no me matan?

 

 


Razón imperfecta  la fuerza, revoca el sentido. El gozo implora. La elección de la lucidez desamarra la nada y la muerte. En su abismo se encuentra con la historia de una vez sin espera, la suya, nadie la va a ver, la llevaron y la dejaron abandonada, botada.  La elección fue: la posibilidad cambiante : ser un ser posible.  Un resplandor persiste en la libertad que no da sosiego.  El fracaso de un yo sin poder elegirse, sin comprenderse.  La rendija circunda al otro que muere por mí, yo sufro por ella: lloro lo que no lloraré por mí.  No hay opción.  La mejora es otra forma de finiquitar lo irreconciliable: La vida está enferma de muerte, el tiempo es su aventura o desventura.  Cual cómplice y aliada de la evidencia: el síntoma: náusea y melancolía, discordia y soberbia, en definitiva el orgullo desprovisto de distinción se refugia en  delirios y realidades sin otros. Está harta de descubrirse ante el  Otro que la inquiere, ella esta cansada de responder.

 


Yo no quiero hablar, todo el mundo me pregunta.  Todos quieren hacerme la guerra.

 


Su laberinto de identidades se escabulle como manada de palabras en la punta de su existencia.  Su lengua se desdobla, se parte, se mezcla, se iza en la muerte, se destierra, errabunda sin saberse en la duda.  Está perdida entre el muro del hospital y su cuerpo.  Su palabra rebota distinta, sin equivalencia, sin igualdad.

 


La bruja es la patria sin rostro. Cara, cruz o sello la madrecita de todos los guerreros.  Tuve que ser mujer por no ser hombre, hubiera sido…

 


Quiere romper con el silencio que la tiene en las rejas del sin sentido.

Ya no voy a estar muda.


El tiempo está destrozado en su memoria, no le da espacio para conjugar y hacer la sintaxis de sus pensamientos que avista en el carrete de su recorrido en esa entrada consigo en un posible decir.

 


Aquí me tienen muerta, yo me doy cuenta.  Yo no sé por qué me da sueño.  ¿Qué más quiere que le diga?

 


La voz de la mujer deja escuchar la desgarradura de su psique.  -Desde que murió mi primera hija tengo estos nervios.  Quiero ir a mi casa.  Estoy condenada no puedo salir-.

 


Está abandonada y sometida al simulacro  del orden y del encierro.  No ha cometido ningún crimen. Quizás ha asesinado su yo y conciencia que no soportaba o le resultaron intolerable  en el manejo del tú. O peor, la sepultaron en su propia boca.  Ella fue recluida y expatriada del mapa filial antes del nacimiento y después de él.

 


Yo me voy a ir, desde chica he sufrido, he trabajado.  Me gustaba ir a casa de mi madrina.  Aquí en este lugar es un sufrimiento.  No dejan hacer nada, ningún oficio.  Paso sin hacer nada.  Todos pelean.  Tratan mal.

 


Cierro la página de las anotaciones, escribo:

 


El argumento, es como una espiral retorciéndose sobre sí mismo, sin salida.  Hay que salir de los terrenos de la interpretación de los otros mundos. De los Otros.  Ser más yo. ¿En la palabra, en el otro o en el personaje?. Pero no todos ni ambos a la vez. Vuelvo a  los últimos datos de la paciente, leo:

 


En todo caso deberían quererme, no me quieren.  ¿Qué más quieren? Que me quieran.  Los quiero, no me quieren. Me quiere no me quiere, en singular. Me quieren no me quieren, en plural.  En  singular y en  plural  al  mismo  tiempo.  Me  quiere – me quieren. No me quiere – no me quieren.  Silencio.  Intento.  Va de nuevo.  Me…

JOSÉ DE LA CUADRA POR CARMEN VÁSCONES noviembre 30, 2008

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por carmen váscones

 

De la Cuadra identificado como del grupo de Guayaquil, hace su aparición en 1919 en el terreno de la literatura.  También forma parte de los “cinco como un puño”, estos eran Pareja Diezcanseco, Aguilera Malta, Gallegos Lara, Gil Gilbert.  En ese tiempo había otros que simultáneamente estaban abordando la experiencia creadora como A.F. Rojas, P. Palacios, A. Ortiz.

 

 


Los desafiantes del mundo imaginario, fantaseado y de la realidad misma para mí son de La Cuadra., Aguilera Malta, Palacios, tríada que se impone desde la escritura por la escritura.  Esto es, no tienen reverencia a ningún dogma, no se colocan en modas, ni ponen color de partidos a las obras, aún siendo miembros del partido socialista.  Y si tienen algún compromiso, es con lo humano.  Desnudan al ser, lo sacan del estar, del deber, del saber supuesto.  A cada uno lo suyo, a cada uno lo aborda  emancipar la palabra, la lucha de  ser frente a ese otro.  La lucha  del no soy frente al que quiere ser.  La lucha  del insumiso y del sometedor deliberando espacio y  tiempo, hasta su propia muerte.  Es como querer sacar de la deuda filial a la  vida.

 

 

 


Es como querer pedir que se imponga un deseo ajustado a la no servidumbre.  La vida  de cada quien se hace más allá del Estado y de la ley, aún a pesar de unas supuesta división de clase, de los que tienen y no tienen.  A la hora de morir nadie se lleva nada.  Más queda qué.  ¿Quién le puede quitar lo vivido a alguien?

 

 

 


Ese patrimonio insobornable le corresponde a la literatura oral y escrita.

 

 

 


Entonces, José de la cuadra,  palabra fluyendo como canoa en el río de la costa,  letra cueruda y curtida de montubio orillando los sueños mientras hamaquea el amor.  Pensamiento abierto como machete haciendo un tajo preciso, como  culebra picando en el tobillo. Como ironía de invierno desbordando sobre la tierra para la cosecha posible.  Razón cabalgando sobre el lomo de Ley  sin dejarse seducir por la constitución.  Jinete de la verdad agarrando al sol  para entrar a la oscuridad y dejar ver la explotación que se esconde en tinterillos, frac, sotanas y otras apariencias.

 

 

 

 


De la  Cuadra siempre crítico, agudo, describiendo escenas de las realidades corruptas y contaminadas de dominios y de telares confusos en alucinaciones y pozas estancadas en el recuerdo.  Las intervenciones de sus personajes siempre opuestos, sin opción, los unos con tintas de camaleón y maldad y los otros  casi puros  en su naturaleza y hábitat, casi ingenuos y desconocedores de las tablas de la ley, sometidos al juego del ajedrez o del monopolio citadino rompiendo los rituales del campo y de la caída de la sombra.

 

 

 

 


Tema, personaje, argumento afluyen  como un todo  en escenario de la costa.  El narrador es un instrumento de los hechos.  Sus héroes son los montubios y las montubias.  La denuncia social: motivo, causa de ese otro escenario a veces quedado en el común denominador como lo típico, lo folklórico o peor, deteriorado en programas que ridiculizan al costeño oriundo nativo del campo.

 

 

 


Para el montubio su único orgullo es sentirse propietario de la tierra que lo vio nacer y lo verá morir.  Ya lo dice así Benjamín Carrión a propósito refiriéndose sobre nuestro autor. “La narrativa de José de la Cuadra es capaz de llegar más lejos y más hondo en su papel de influenciadora en lo esencial: no descubre el juego propagandístico –si es que lo hay- solamente cuenta, con tanto verismo, con tanta “documentación humana”, que las escenas narradas van apareciendo con facilidad extraordinaria ante el lector”.

 

 

 

 

Es directo con su pluma, no decora, no melodramatiza los sucesos.  Los describe sin piedad, con la maestría del que escucha para contar sin cobardía, procesa desde cada uno de sus sentidos la construcción de los hechos que se entrecruzan simultáneamente, la precisión del abogado sustentando el caso, las piezas del rompecabezas componen y descomponen la coartada, la evidencia sobra, está explícita e implícita.  Denuncia con precisión, la eterna “explotación legal”, no se deja coimar por la fama Institucional  del abogado o del escritor, es prudente y cauteloso con el oficio de la escritura, no es uno por fuera y otro por dentro, es único.  Distintivo de los “cinco como un puño”, y de todo aquel que no se deja envolver por la soberbia de las falsas soberanías.

 

 

 


Cada personaje en sus obras es toda una vida novelada y contada.

 

 

 


Sabe contar sin hacer cuentas de los cuentos.  Cuenta sin doble discurso sin doble moral.  Cuenta como viviendo el cuento que nunca dejará de contarse.  Su cuento habla por sí mismo.  Él es el relator de su propia creación, hasta permite que sus personajes se cuestionen y lo cuestionen, y se burlen e ironicen de sí o del otro.  Su rrealismo traspasa la fantasía, hace ver los dos lados, esto es, lo que se dice que se anda diciendo, y lo que no se dicen pero que fue un hecho y punto de partida para crear la corriente mágica o trágica, del dicho al trecho hay un hecho de fantasmas y alegorías y datos escondidos que embisten la imaginación y las creencias y abordajes  míticos.

 

 

 

 


Además se coloca como un testigo, y una escucha atenta al deletreo oral del contador, testimonia un compromiso con su propio ver y peguntarse, y como un armador y reparador de los hechos recapitula y arma otra vez.  Es un incansable seguidor compulsivo de la variante humana confrontada al deseo y a la memoria, donde la libertad no se fija ni en el papel, ni en la experiencia corporal, ni en la tierra transitada.  El contenido de la historia es la forma de su estilo, o tal vez, su estilo contenía la forma que daba  para no contenerse en silencios: la verdad era fundamento y núcleo para el poder de la palabra  que explota sobre otra que delibera en el prójimo lector.

 

 

 


Él no es un contar como que cuenta.  Cuenta, y contó sin calcular los réditos de la inmortalidad o del triunfo sobre las cenizas.  Fue un militante del lenguaje, lo deja inédito en cada uno de sus personajes, dejó ver la opresión superpuesta en los ambientes de la llamada realidad.

 

 

 


Era un oyente activo, un restaurador, un retratista y un representador de los hechos.  Volvía a contar, su escrito literario deja ver los escamoteos del “escrito judicial”.  La fantasía se escabulle entre imágenes, frases y oyentes.  Cada cual capitula, habla.  El escrito está ahí, se lo lee, y la historia sigue su propio ritmo.  El campo aún existe y la naturaleza clama su propia escucha.

 

 

 


De la Cuadra cuenta como hablando en voz alta, mente lúcida y sin contratiempos para el  relato, suelta las palabras como dictándole a otros las sucesivas escenas.  Describe los hechos, las secuencias, interpola la voz narrante, descansa para recordar, para volver  al lugar de los hechos, para continuar.  Hasta se da el lujo de dejar insatisfecho al lector y al personaje, la consumación de los hechos entreve.  No se cuida ni preocupa de la perfección de la escritura, parece un escritor que interrumpe su propia escucha para calibrar y ajustar los hechos que cuenta.

 

 

 


¿Cómo contarlo sin hacer notar que cuento?

 

 

 


No creo que esta sea la pregunta de José de la Cuadra, increíble todo lo que hizo, apenas tenía 36 años cuando muere.  Parece que todo lo vivió aprisa, su escritura “precoz” y abundante lo sitúa entre los hijos de las letras que  experimentó un todo inconcluso: la vida montubia que no debe ocultarse ni callarse.  Ese otro mundo con sus propios barros, paraísos,  demonios y pasiones.  Voces de costa, de matapalo,  de mujeres oliendo a palo santo y frutos tumbados en la tierra.  De leguleyos queriendo acabar con trazos, líneas y reformas agrarias la tierra no dividida ni diferenciada con la vida.  De campesinos con carpetas de propiedad extraviadas en despachos y consignas.

 

 

 

 

 

La hoja semi escrita en la máquina de escribir, apenas se lee: “ en cuanto en la deseada era deseable”;  libros dispersos, tazas, colillas, ventana semicerrada, la constitución abierta  entre principios, artículos que confieren deberes y derechos, nota y apuntes de personajes haciéndose; la hamaca  amortiguando reposos y voces ancestrales.  De la Cuadra caminado sobre sus ideas.  Su audición oral descifrando y cifrando una voz en la Smith que perfilaba en el papel la soledad de la obra concluyéndose.

 

 

 

 


Se anticipó a la muerte, escribió como un perseguido y acosado por la memoria que no se deja fijar ni preguntar por la transfiguración de la mente que empieza a saber y salir del delirio y de la lucidez, que se da cabida y ágora en la visión  pasajera y peregrina de la naturaleza humana de una América bordeada de mares, ríos y de una línea ecuatorial rozando la patria del Escritor sobre la cuadra de su nombre propio…


 

 

 


carmen váscones

9/2/2004