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CATALINA SOJOS EL RINCÓN DEL TAMBOR abril 29, 2009

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“¡Ay te convoco muerte, ven, ven y llévame contigo!llama la voz que ata los indicios  desencontrados entre el ser  y  ese  yo que no deja pasar la vida como que  nada; no, al contrario, adentra en el vacío del pasado para enfrentarse con la sombra de la escritura y revelarla en la certeza de saberse, aún a sabiendas de sentirse parte de la soledad y del silencio.

 

“Como un fantasma busco recuperar las huellas”  del tiempo ido y que está –la mirada de lo que no se mira y de eso otro haciendo un espacio para decir algo del olvido que no forma parte del cuerpo, tal vez sí,   su resistencia, para embestir con todas las palabras aliadas a la memoria.

 

La voz del relato: la fuerza recobrada, erigida ahí en un pleno marcado de sí mismo, de una nada total en la imagen de lo bello surgiendo   ¿Acaso me engendré a mí misma?”

 

Sí, eso es,  la precisa interpelación de la única intérprete que acepta la creación como la omnisciencia materna de la raza que habla ¿importa esto?

 

La interpeladora tiene la certeza de haber asesinado en algún sitio el corazón de un dédalo que no era  tal, dio al fin con la pista del hechizo

 

La otra cara del sueño donde Cuenca se ahoga en sus sollozos,  y,  ella: la escritura hace un regreso que acerca hacia algún indicio.

 

La casa, el yo y la ciudad traspasan el límite para  nacer en sus presencias.

 

carmen váscones

13/10/2000

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con texto sin dejar de contar, CUENTO QUÉ HAGO CONTIGO,de carmen vascones abril 15, 2009

Posted by carmenmvascones in biografia, carmen vascones escritora, cuento, cuento sin dejar de contar por carmen vascones, lírica, literatura infantil, pedagogía, POESÍA, relato, samborondon carmen vascones ecuador.
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El océano se detuvo ante las luces, zarpé hacia ellas, mi padre fue la proa del abismo, crucé el dintel de las resacas, el puerto olía a mis cinco años, mis miedos eran enemigos breves, entraban y salían.

 

Indago la fisura de la madera, la fatiga quedó en el trecho,  retomo los restos, anduve por el desandar de la quimera, nada se rescata, retorno como brisa tras la ausencia.  ¿Dónde está? ¿Qué extraño?

 

El regreso postergado en tantas muertes.

 

Tropiezo conmigo a cada instante, la tiniebla tiene aroma de rebeldía, una zanja atrapó el acto, empuñó la imagen, raptó el anhelo, hizo de la furia su cábala y del movimiento un frente. 

 

Cruje el vacío.

 

Y no escupen la Biblia, siguen matando al enemigo, no hay mejilla que ofrecer. La estatua de sal sirve para juegos cerca del mar. La lengua navega sobre el sepulcro, ilumina la creciente, sale entre los litigios, la travesía está entre los acantilados y los sortilegios del alba.

 

La espera enterró su mito, la grieta dejó de soñar la unción, el frenesí liberó la promesa. ¿Quién se sumerge en la palabra?

 

Mi padre parece el sueño de un roble erguido sobre el bastión de su leyenda. Tantas veces he visto su barbilla hundida en la ventana tan igual a los años en su bastón.

 

Cuantas veces lo he mirado desde lejos, el autobús pasa justo en su calle, su casa remonta lagunas de una cuna tan igual a su silencio y risa. Siempre tengo la sensación que vive el sobrecogimiento interior de un pueblo.

 

Su generación que apellida pareciera encerrada en la hacienda y las fatigas del abuelo que jamás volvió a pisar una ciudad. La tercera generación rasgó la línea de los primogénitos, ninguno devolvió a la escritura su imagen, tampoco redimieron el libro de las filiaciones. A la cuarta generación le tocó navegar el incesto estacionado en un cantón.

 

Nada puedo añadir a él, habita el enigma de su nombre. Mi lugar una generación del pase. Las madres iniciaron la jornada del atajo, la hechura del sueño se abrió como sexo pariendo. El Dios de mi padre se parece tanto a una mujer extraña.

 

Buscan los descendientes su imagen entre los huéspedes de esta quimera. Sus amores vividos han fecundado el útero de la muerte. Sus hijos son la generación del desenlace. La infancia arrancó a otro distrito, otros golpes acaecieron a los herederos.  El padre concluyó su imperativo.

 

¿En cuál cementerio reposará el nombre del principio que engendró el génesis del símbolo?

 

Consumado el asentamiento del linaje el antepasado desistió, canceló una deuda que no era suya. Dejó de estar atrapado sobre el terreno de las conmemoraciones el designio del fulgor.  De uno en uno los mortales impulsan la embestida de sus atestiguamientos.  Nupcias a la vida. Palabra y muerte.

 

Los convivientes del otro orden se dan citas precipitadas al finito. Pactan nuevas sangres. Aliadas las filiaciones a los lugares de otros orígenes. La estancia está vacía.

 

En el libro del escudo yacen incrustados los iniciadores, y, entre ellos, está aquel que se pregunta ¿quién ere su amante acaso la muerte?

 

El suscrito soltó los restos coronó la muerte con amores. Prefijos de olvidos exhalan el drama de una alianza. En la palabra padre hay un espacio de resina y urna. -Él un caos perfecto-

 

Llevo su sangre como pacto con el infierno, llevo su ternura como Cristo besando los pies de Magdalena, llevo su nombre como salvaje recogiendo la luz en la roca grabada. Su ausencia la cubro con parábolas. Hecho incienso en sus pasos.

 

Mi origen desemboca en la angustia divina: estoy sola. Habitación 110, 4 de agosto de 1997. 8:10 p.m.

 

Tallo en la luna el movimiento del caos. Someto la muerte a la belleza del nacimiento. El se acabó, no vi su muerte, no quise recibirla. Su angustia era como un hijo desterrado del vientre del deseo.

 

Cuánto quería calmarte quitarte de ese trecho, de tu sufrimiento sólo tu sabes, no estuve en tu pellejo, tu aliento desesperado luchaba sin tregua.

 

Recibía tu miedo que era mi impotencia, te abrazaba para apaciguar eso que sentías, nos quedábamos quietos con las manos juntas. Cómo aparecía tu dolor de no separarte mi vehemente y tierno, incapaz de odio ni rencor, cómo hubiera querido que te fueras sin la lucidez del último paso para que no pidas no te dejen morir. Cógeme dijiste como si fueras un niño te quedaste en los brazos de Mercedes, tu cabeza cayó en su pecho.

 

Tuve desolación verte ese instante, sentí furia, y un ahogo que me quitaba el aliento de no poder hacer nada, de enfrentarme con tu cadáver, de ya no escucharte.  No sé si era soberbia o egoísmo, quizás si lo sé, tu certeza inconfundible, tu presencia de patriarca, el hombre que conocí con su orgullo y fragilidad.

 

Un humano especial en el redil de mi historia.  Aquel que puso el espermatozoide en el óvulo de mi madre, exacto coito del engendramiento, yo tu hija atestiguo parte de esa alianza que construiste con ella. No tienes sustituto, fuiste solo tú.  Por eso la frialdad eterna no te pertenece ni a mí.

 

Me es inevitable pensar en tus gusanos que te están devorando. Imagino la putrefacción de tu cuerpo, su olor espantando la eternidad.  Menos mal que los buitres no llegan allí.

 

Ya no estás – ya no eres. Cayó tu acto. 

 

No hay próximo encuentro.  Tú sin mí yo sin ti. Aquí estoy escribiendo, ya no leerás mis  inéditos mi crítico y primer lector, te extraño. Amante padre me traicionaste, te fuiste con mi rival, siento el dolor del dolor, no tengo nada que juzgarte sangre de mí, echo tierra al vacío, escupo la nada, me lamento como nunca, lloro sin más.

 

Que problema ser mortal, cómo duele esto, este dolor como que no fuera a acabarse. Tengo partida el alma, tengo un boquete en la palabra que tienes un lugar.

 

El arco iris está fragmentado en el universo de mi memoria.

 

Ausencia de ti soledad del silencio ahí. Dios nombrarte no basta en este momento. Siento un movimiento caído en la mudanza del verbo. El dolor es una forma de no  morir.

 

Salgo del panteón y de la oscuridad, me alejo de la lápida, siento una tristeza profunda.  Te llevo como secreto. Le doy giro a mí ser, me encuentro otra: me enfrento. Veo en mi rostro la huella de la pérdida. Me visto de luto. 

 

Por no sé qué tiempo busco su rastro. Ni su sombra -disgrego- alguna vez pensé en el suicidio, no soy capaz,  me alejo de la melancolía, sepulto la idea que se cruza, qué duro sin ti, impongo mi presencia.  Te guardo dentro.

 

Mi deseo dispone de la eternidad que no soporto, tonterías de la razón magia del cómico. Para no estar extraviada en tu imagen hago toques de poesía.  Danza dentro de mis dudas como hada infantil. Siempre me faltó algo quede ahí. Me quiero liberar de mí pero en el fondo no. “Me quedo conmigo”.

 

Muerte carencia del deseo, espectro del abismo, yo de otro, resto del ser. Yo: no soy otro. Estoy libre de tu muerte. No te debo nada padre sólo te amé.

 

Alguna vez me contaste que cuando tu mujer nacía tu historia había empezado, otras lunas coqueteaban y sollozaban. No sabías qué pasaba estabas alucinado con tu deseo, pusiste sembríos en otra tierra, crecieron como girasoles desafiando al sol. 

 

Te asustaste,  huiste a otro sitio, ibas como siempre traje blanco nítido con tu cigarro infaltable, tu sombrero, el bastón fue después, estabas bello, no entendías el movimiento, la gente se encaminaba a un lugar.

 

Quiso el pueblo detenerte, peleaste como ebrio con el fantasma, oíste el cadáver anunciado por las campanas de la iglesia, te acercaste siguiendo a los otros, te encontraste con la casa de tu amigo, el difunto pertenecía a su familia. 

 

Se acompañaron hombro a hombro, medio dormido te quedaste, entre trago puro y la vida seguían llegando los conocidos. En el féretro estaba la matrona, mama tomasa la llamaban, era de riendas firmes, respetada y querida.

 

Un muerto no se va así no más.

 

Sacudiendo la borrachera del vacío pensaste un café para sacarte de encima la noche, buscaste pedírselo a quién, era un revuelto todo ese rato, por aquí por acá el cruce humano.

 

 – Ese día estaba hecho para ti –

 

Diste vuelta a tu pisada, te acercaste a la joven, le preguntaste quién eres, apenas los pezones le asomaban bajo la blusa, ni gota de maquillaje, el pelo recogido, vestido ceñido a la cintura, parecía una hermosa garza. Te  contestó, -soy la hija de Martínez-, casi refregándote los ojos, abriste la boca bien grande, ¿dónde te tenía escondida?

 

Te quedaste mudo, sacaste tu pucho y lo prendiste, de reojo y de frente siguiéndola, te trajo la taza caliente, la detienes, y como si la conocieras hace mucho tiempo, como si se tratara de un pacto hecho a escondidas, como si ella sabía  de lo que se trataba como  si nada, casi seguro y con dejo de asentamiento la desafías y la posees con tus palabras inquisitivas, parecías un As de póker perdido en la soledad del jugador. 

 

No pensaste en el riesgo, te lanzaste al ruedo, no sabía qué hacer la muchacha, te siguió el juego, ninguno de los dos se retiró, se marcaron las miradas, se hirieron con el aguijón de los sueños cómplices. 

 

Él ya maduro corrido, ella apenas saliendo del parque de los juegos, no importó nada, la prendaste poco a poco, al tenerla tan cerca de ti sacas del bolsillo un escapulario, como si fuera una sentencia, muy serio sin pedir nada, sólo decidiendo sueltas la lengua…

 

 

Un día antes de ya no verte con la luz en tus ojos volviste a ese momento, como estrofa de pasillo susurraste tu declaración de hombre enamorado con dejo de amor como si tuvieses “el alma en los labios”. 

 

“Un detente del corazón de Jesús hizo el milagro al colocarlo alrededor de su cuello, le dije que lo usara junto a su corazón, que era el lugar donde quería estar ubicado desde ese momento para siempre”

 

Te escuché atentamente detenidamente, letra a letra, te besé,  te dije al oído, tú sí que la amas, sonrió dulcemente, como retornando como que no había pasado el tiempo como que estaba con ella ahí, como que no existía nadie más, como dos palomas en el tejado de una casa, como ellos únicamente.

3

 

Tus pequeños se vistieron de flores y conejos brincones hicieron con sus manitas figuritas a contraluz prestaron  colores  al arco iris para teñir ausencia, con un carboncillo te dibujaron todito, te envolvieron en algodón, tu cabeza la cubrieron con espuma de mar, tus pies los protegieron con rondas de calor para que no tengas frío.

 

Inquietos y curiosos desconfiaban del tiempo, vieron que una manecilla del reloj se había detenido cerca de la noche, decidieron buscarte con sus muñecos más queridos, bosquejaron un camino, lo iluminaron con palitos de fósforos para que no te pierdas, sembraron semillas mágicas a los bordes, en un cerrar de ojos habían crecido árboles increíbles donde los pajaritos saltaban cantaban anidaban y ensayaban revuelos como a ti te encanta verlos, lo que ellos querían no estés tristes ni solito ni encerrado en el silencio.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       

A uno se le ocurrió poner la pipa en la sonrisa de la señora luna por si acaso  quieras fumar un poquito no más, hasta que decidas volver, te abrieron todos los túneles, quitaron todas las trampas, se pusieron de acuerdo con los relámpagos, hicieron callar los truenos, dejaron la lluvia encerrada en la nube.

 

Todos se sentaron en círculo,  escribieron con sus dedos sobre la tierra un canto que empezaba  más o menos así, con la á a la b a la c a la d hasta llegar a la p.

 

Había una vez  un pájaro carpintero que picaba en la madera  y sonaba así. Pepe Pepito Pepón ¿dónde estás? se fue una pe. Pepepé no puedo pronunciar. Pepepé asómate ya y si no puedes quiero estés en mis sueños siempre conmigo. Pepepé te quiero con p.  

 

Pepepé ¿dónde estás? Pepepé a la una a las dos ya no estás? Pepepé. Pepe tu nombre el más lindo. Pepe Pepito Pepón el juguetón. Pepepé, ahí no más, toca mi turno mi nombre ya, empiezo con p empiezo sin p, pepe no soy pero pepe también ¿quién soy?

 

En vista que nunca llegaste, ellos entendieron algo ocurrió ya que tu eras  recontra puntual, se pusieron un poco triste más que triste tristísimos. Todos cerraron sus ojos, unieron sus deditos y de una sola hicieron un florón con sus pensamientos todos anudados abrazaron tu corazón en un solo latido.

 

Una gotita de lluvia cayó sobre la semilla que uno de tus pequeños había guardado, no tienes idea como creció de un salto, era una rosa roja ¿sabes cual? la del cuento, se había salido de la página porque está aburrida que nadie la visita ni hablan de ella, la tenían completamente olvidada, solo su protector la riega, y ya los dos  de verse la cara  y lo mismo siempre los tiene ni para qué contar.

 

Los chiquitos oyeron  la historia e inmediatamente fueron a buscar al principito para darle a saber la melancolía de la flor, sabes el confesó también estar así dijo no tenía amigos, ni bien dicho esto no fue más. Entre todos armaron un jardín con toda la alegría con todas las adivinanzas con toda la gracia de la inocencia  formaron un riachuelo para que el agua del río de la ciudad llegue  suavecito  a las raíces de sus sueños.

 

De tanto trajín quedaron cansados ahora principitos todos se durmieron de  un solo golpe pidiendo no sin antes estés bien donde quiera te encuentres. Ángel de la guarda dulce  compañía no lo dejes solo ni de noche ni de día…

 

Pasaron las lunas y los soles, no se hablaba de ti, tu espacio estaba ahí, tu almohada  tu cigarro tu pijama  tu fosforera  tu anillo, todas tus cosas menos tu. Nosotros sin ti. Sospechamos que algo había pasado, algo que duele  más que una sacada de muela, más que un rojo en la libreta, más que un coraje de papá y mamá, más que el mismo miedo al cuco.

 

Uno de los nuestros el mayor del clan soltó sin ton ni son que el abuelito  jamás iba a volver  a estar en casa porque la muerte  se lo llevó, nos apretujamos juntitos, no la conocíamos. Nos la imaginamos  como una bruja como una noche sin estrellas como una tierra sin habitantes como un monstruo quitándonos la imaginación. 

 

Era más que pena era dolor inmenso esto de estar sin ti de no poder olvidarte de no poder besarte de no poder abrazarte de no poder jugar contigo de no poder tenerte cerca. 

 

Sabes abuelito, creemos saber lo que te pasó, tenemos nuestra sospecha, y te la queremos  realmente contar, espero la lea alguna vez.

 

 Un día cogiste calladito y despacito la puerta de la calle saliste sin que nadie te viera ¿por qué? porque estabas muy cansado de esperar tu turno de ser ángel, no nos querías cerca porque no íbamos a entender tu nuevo estado y nos íbamos a preocupar, por eso te fuiste a esconder donde nunca pudiéramos llegar.

 

Tengo entendido que allí están todos los que parten de este mundo, es un secreto ese lugar ¿tendrás alas ya?

 

 

 

4

El hombre atrás,  la cortina se recoge, el niño anuda el drama, se amontona en el retablo el argumento, los aliados hacen coro, agitan sus fantasías, el eslabón no se detiene, el deslizamiento agarra los repartos, todos cómplices, fragmentos del papel por todo lado.

 

La ficción a la par del personaje, sacan desnudo a Narciso, mofan del fantasma, persiguen el grito, le hacen morisquetas al espejo, a cada rato cambian el acto, el tótem juega con ellos,  al crimen le hacen cosquillas, a la serpiente le hacen bromas, juegan a caballo con el instinto, sacan al sueño de la cámara, le lavan la cara a las imágenes, al brujo le hacen agachar la cabeza, y que beba su poción.

Se cansaron de jugar con Dios a la escondida, nunca hay como agarrarlo, todos juntos le dicen tramposo déjate ver ahora o nunca, empezamos a contar hasta diez si no apareces …

 

Los niños recrean sus escondidas, ordenan al fantasma cada encuentro corren tras el perseguidor no se dejan coger, entre ellos se reparten la consigna, la ronda de la inocencia una y otra vez, las lunas cambian las sombras crecen, otras manos se agarran y todo empieza otra vez.

 

Los bufones entran, escenas de amores y mitos, los ropajes del episodio marcan, hacen del miedo la pirueta de lo extraño, la actuación es aclamada.

 

Acogen la repetición. Correteaderas por todas partes, embrujan a la muerte, le hacen castillo de colores al rito pagano, le sacan la lengua a la cruz, sus pasiones la ponen en garabatos, el episodio de la arcilla bajo el soplo de los niños.  El adiestrador se esconde tras el padre, al niño jesús lo pusieron en andador, expulsaron al ángel del espanto, al diablo lo bañaron porque tenía mucho calor, al cielo y la tierra lo vistieron de plastilina.

 

Los pequeños saben lo que hacen no necesitaron ir a El, ellos mismos hicieron el génesis de sus días y del primero también, no necesitaron de siete largos días para hacer a los animales, las plantas, las cosas, porque bastaba una palabra…

 

Los mandamientos no existen en el mundo de ellos.  En el nombre del Deseo: el mundo los humanos y la muerte.

 

La batalla del júbilo los rodea.

 

Recrean la hazaña, hacen del absurdo una comedia, juegan a la rayuela cuando tienen dudas enfrentan la angustia en el teatrín del lenguaje, a imagen y semejanza la diferencia y el espejo, hacen el cuento de los cuentos.

 

Sus palabras juegan a que juegan.

 

Los niños dormidos entre los juguetes, un juego yace en la boca, la culpa vestida de payaso hace de la luna una pandereta, mientras las estrellas ensayan,  el sol con sus rayos de violoncelo entona  pestañas del mar, la marejada rebota ante los castillos de arena.

 

El miedo se hizo añicos con la risa, la imagen del mundo la hunden  en el acoso de la hormiga, todos juntos van donde las ranas que huyen de las hojas del tiempo.   Un trinar los lleva a la estación  de la ternura y la fábula.

 

Un olor a nacimiento deja escapar la inocencia, mientras los niños corren juntos con el sepulturero de estas tierras.

 

Mi padre y dios  un rasgo cercano al monologo. Mi grito una incógnita del incesto.  Configuro mi nombre en la identidad con la muerte.  Divago en la primicia del ilusionista.  Mi exclamación un resto de la infancia.  -los instantes son mi posteridad- 

 

Entregada a la confesión del cuerpo.

 

MEMORIAS DE UNA BRUJA, por carmen váscones marzo 19, 2009

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MEMORIAS DE UNA BRUJA

“es más bien por la fe que por la razón
que hemos llegado a no creer en el mundo de las brujas”
Ernest Jones

“Quiero me trague la bruja

para sacar mi

amniótica existencia

Para entregarme

a su paraíso perverso.”

carmen vascones

Abrumada la bruja no podía escapar a la tentación de sus sentidos y al temor del seductor, a la sensual figura del ángel, encargado del infierno, de sus pasiones. Anhelaba lo que la Biblia prohíbe a través de sus sacerdotes.

-Han exagerado mucho de mí los historiadores y el clero. Se han inventado cuentos y otros hechos que no ubico y desconozco-.

Pájara nocturna vuelas sobre tinieblas, ahuyentas al instinto. Te entregas al miedo. Soy tu fiel creyente, en ti no hay muerte. Insaciable condenada me obtuviste para siempre, ya no puedo callar. Tú eres mi mandato.

Hechicera labios lila, brote perverso, lengua profana, sabe a fuego tu cuerpo. Sacramento de la codicia voluptuosa recítame tus versos sacrílegos. Pagana no rindes culto a nadie. Conjuro del misterio, deseo de mujer. Bruja terrenal, amado sueño pronto hechízame.

Boca de luna tienes postrado a tus pies al unicornio. Sangra la noche su rayo en el cielo.
Relámpago de mil voces aconséjala que no se deje coger, ordénale que se presente como doncella del bosque. Que nunca deje la medianoche. El día solo como una invitación al placer de la víctima cruzando los límites entre lo animado y lo inanimado.

-Yo- criatura humana, inocente hechicera, mujer atractiva, conjuro de Dios, lecho eucarístico, sacramento del hombre, sólo provoco actos de encantamiento. Uno al amado con la amada.

Preparo menjunjes para que nunca se vaya de ella. Bendigo y bautizo por el bien del amor. Echo maleficios para espantar los malos espíritus. Anulo con hierbas y montes a los rivales de las rivales.

Pacto lecho nupcial por una solo noche. Alguna vez por siempre me hago sólo adorar. Celebro mi día sabático. Consagro sacrificios a nombre de mi cuerpo. Me baño de maldiciones y bendiciones junto a mi adorador poseído. Soy la reina cabal del silencio del mundo.

Atravieso como si nada sueños de cualquier durmiente, si me place lo transformo en persona, animal o cosa. Ahí está el juego. Yo también me convierto.

Me gusta me unjan, me vean como la única. Que sientas todo el poder de que soy capaz. Soy la obsesa del creador. Poseo el misterio del deseo. Llevo una sentencia de muerte. Mi cuerpo tiene el estigma del género entre las piernas. Pertenezco a la generación de la llamada peste, “epidemia de brujas”-.

Un renegador:
Estrellas díganle que su madre quiere almas puras e inmaculadas. Las echadas al olor humano vienen solas. Hay que atraer al círculo a castos y castas pudriéndose en sus cuerpos.

El mismísimo temido:

Yo los exorcizaré de toda culpa, de todo dolor. Y digo yo, el impuro. Me sacrificaré por ellos a cambio de lujurias y noches de luna llena. La tierra arde, veo siluetas encaminándose hacia mi caverna.
Hágase mi creación, espanto. Prendan el azufre, recojan mi cola. Cúbranla de peticiones, arrójensela a las sombras asustadas. Después ella vendrá y traerá enredada a los cuerpos que predican mis profecías. No se distraigan feligreses, caminen hacia su devota.

-Pienso: el estado perfecto del hombre es una plegaria encomendada a mi vientre-.

Yo feligrés tengo sed de ti, aplaca mi cólera viril. Onírica fantasía, retorno del sol, confusión de dios. Tú eres el centro de la tierra. Condeno a quién se oponga. Descúbreme en tus pupilas rojas, acógeme.
Páreme un hijo en el mismo día del unigénito. Sé soberbia. Tu nacimiento huele a sexo, alcoba de serpiente. Tu orificio salmuera redentora. Mujer de mí, madre de todos, siéntete grande como la santísima concebida-.

-Yo varona sabática, origen credo de la hoguera, madera primitiva busco al padre del retoño. Echo brote de fiebre, germen de mujer, creo sin señales de cruz. Fui ángel celestial y ángel terrenal a la vez.
Hombre alumbra los caminos por donde irán mis vástagos. Báñalos de ceniza y sangre. Día de gracia, días de persecución. Marco con mis lubricaciones los contornos masculinos. Besa mi pubis. Confiesa.

Humedezco la fe. Mojo con saliva el principio de la palabra en estado de comunión-. Los miembros se esconden en la culpa. Buscan una eterna. Dan con la música del cuerpo femenino. Su voz de paraíso derrota todo misterio prohibido.

Ella: la verdad concebida. Habla sin lamento, sin muro. Ama al prójimo sin miedo, sin semejanza, sin tabú .

-Voces:
Todos nos acostamos bajo el cielo oscuro y damos una misa de culto a los miembros de la secta. Velas encendemos alrededor del círculo y danzamos hasta medialuna.

Aumentan los seguidores, sus esperanzas siguen. Quieren más. Devotos de sí y de mí han ganado un mundo de magia. El poblado peregrino ha llegado.

El principio sólo es un verbo sin pecado original.

Libre el padre del hijo. Libre la madre del hijo, libre el hijo de los dos. Libres del crimen rival del tabú.
Dejó el secreto de serlo. Se alejó el hijo de la madre, la hija del padre. Padre y madre fueron. Hombre y mujer caminan. Atrás queda un árbol con el rostro grabado en el tronco.

Hordas infernales se riegan por todo el orbe.

Engendran nuevas leyendas con nuevos patriarcas y nuevas madres cercando la tierra de juegos umbilicales, de menstruaciones y ciclos recogidos en estaciones de barros, de coitos embestidos, de celos lunares. De guerras oprimiendo la victoria en cuerpos masculinos que no alcanzarán a llegar jamás al lecho de sus mujeres.

Hágase un pacto de lujuria. Bestias solo bestias. Hombres solo hombres. Mujeres solo mujeres. Hombres y mujeres encarnen su fuego, enfrenten la perversión de la palabra, derroten la condena terrenal.

Defiendan su libertad. La astucia y el engaño son los enemigos primordiales. Desprecien su imagen y semejanza. Echen sal a la eternidad. Cuidado, se alimenta de sangre. ¡Azótenla!. ¡Aléjenla!.

Confronta todo caos desde el principio de ti, de mí. Posee a la muerte, no le tengas miedo, no huyas de ella. Si te opones a su entrega serás un impotente más en el paso de los renegados.
Yo soy la posesión del bien y del mal. Concedo poderes. Hago de ti.

-No me rindan culto, sólo pido eso. Me quisieron callar. No volverá a ocurrir. Hijo rebelde, amor satánico, has llegado. Confirmo tu nombre, has sido salvado. Te rendiste a mí.
Fui víctima de los propagadores de nuestro divino señor.

Mi cuerpo y mi sangre alimentaron sus esperanzas. Me acusaron de haber hecho coito y pacto con el diablo para formar una nueva fe. Sólo sé, que forniqué con hombres, nunca vi al llamado diablo del que me adjudicaron ser su mujer copular.

Me han declarado criminal y mi maleficio no puede contra todos ellos-.

El clero preparó y propagó el camino de la inquisición. Ellos me atribuyeron un culto que era parte del rito religioso, combatían sus propios demonios que habitaban bajo las sotanas.

-De bruja idolatrada pasé a ser conocida como hereje. Dios, el diablo y el hombre eran un solo verdugo, el inquisidor. A mis alrededores encontré amuletos, piedras oradas, curas encapuchados, charcos de sangre, hogueras olor a carne humana y mujeres despeinadas volando encima de las iglesias.

Ha declarado la santa iglesia que soy una mujer que no tiene alma, que gruño de placer ante los cuerpos infantiles, que soy una apóstata, que debe morir para siempre. Han dicho que mis antepasados proceden de magas, adivinas, profetas, hechiceras.

Que yo debo ser la última de todas ellas. Suerte, lecho y muerte acompañan al sexo repudiado y acosado en la era de Dios-. Nada es peor que la verdad del oscurantismo. Li piel es la luz de la soledad tuya.

Célibes interrogadores hacen exámenes de conciencia. Obligan a confesar lo que no es a nombre de nuestro padre celestial.

Todo sea para ahuyentar al malvado y salvar al hombre. Lamentos, gritos, cacerías. Ira humana. Ira inhumana. La crueldad apesta. Cristiano tú también. ¡Vete!-

Dios huele a inquisición.

EL SILENCIO DE PENÉLOPE, por carmen váscones febrero 17, 2009

Posted by carmenmvascones in composición, POESÍA, prosa poética, relato, Uncategorized.
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Las manos de la mujer se acercaron demasiado al acantilado. Fue inevitable que se le desprendieran los sueños cuando se agachó para asomarse al vacío. Ella notó el placer del mar en las tinieblas de las incógnitas.  El naufragio de los jardines flota como quimera prisionera en bandas prófugas del advenimiento.

 

La aparición femenina se ha sentado en las rocas, ha cruzado sus piernas, saca el velo de su rostro, pone su telar de coral frente al sol, la luz destella imágenes que parecen delirios en la mitad del océano.  Los marineros ponen velas a sus naves para dejarse consumir lentamente por el misterio que sus ojos no descifran. 

 

La noche  llega lentamente. El lamento del mar inmisericorde parece una guerra eterna entre dioses y mortales.  Los humanos pudriéndose en sus almas comen palabras con brindis de sangre recogida de las razas despellejadas de sus ritos. Los cañones detonan celebrando el triunfo de la soberbia sobre los humillados. 

 

La luna como sin importarle ese asunto de trata mundana aún se asoma solemne y sorprendente echando su resplandor como todas las veces. 

 

Llega el silencio.  La llovizna que se había anunciado decae sobre  las profanaciones de los hilos de Penélope.  Quizás el cielo tiene una dentellada que no sospecho. 

 

La mujer sigue allí, ahora camina con cuidado entre las piedras, retrocede, se aleja de ese placer irreverente que rebota cerca de su cuerpo. Se detiene como despidiéndose.  Las olas bailan por ella,  los recuerdos que no tuvieron arribo ni  muro se ahogan tal cual vinieron. 

 

Camina buscando algo, quizás alguien.  Se pierde en la bruma de la tarde que somete como partida inevitable.

 

El tiempo se disloca en el talón de la comedia.  Una baratija remata en el péndulo donde se estrella el anhelo del asaltante, se descubre su mirada en el hurto degollado en la ribera de la bestia. 

 

Asoma su hocico sobre la piel del recién advenido a la sombra de una lengua que lo subyuga aún después de haber salido de la matriz de un universo roto por el sonido. Éste revela una memoria muerta en la partida de un océano que flageló al viento por no atinar su movimiento definitivo.

 

En el crepúsculo de los mortales ya no cabe ninguna otra idea.  No tiene fuente ni asidero la herranza del ser. 

 

Ella se aleja como pensando que no quiere nunca más jugar a la muerte.

EL NIÑO DIOS, por carmen vascones febrero 12, 2009

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                                                                                                                                                                                             A Ricardo Maruri

 

El chiquitín mira por todas partes, va cogido de su tío, los santos cuelgan sobre las promesas, la cruz espera. Siguen parsimoniosamente.  De pronto suelta la mano de su protector que no acaba de comprender que pasa, le hace un alce de cejas y le dice -¿ahora qué?-, le responde, -tengo ganas de ir al baño-, Paquito, así se llama, no espera, mira por todos lados, -no aguanto-, le dice.  El tío le suelta como que nada, -en la casa de Dios no lo hay-, a lo que todo desconcertado y desbaratado con doble preocupación le dice, -entonces- diosito dónde-.  El otro se sonríe y sin saber cómo responderle, lo tranquiliza señalándole la puerta, enfrente hay una heladería. Cruzan la calle aprisa, hace lo que tiene que hacer, una vez libre de la necesidad, el niño señala un helado de caramelo. Ya sentados, relajados, y  de paso felices, el niño lame con ganas completas, como pensando en voz alta expresa con tristeza, -¿el niño dios tendrá un tío como tú?

 

Conmovido por las palabras le besa la frente, le toca la nariz, y después, de un rato silencioso y tierno le dice, -falta poco para que lleguen de viaje-.

ALE Y LA IMAGINACIÓN, por carmen váscones febrero 3, 2009

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                                                                                                                                                                        para Alejandra Álvarez Ortega

 

 

La niña me habla de sus  miedos, se los devuelvo como rompiendo el eco a su inquietud.  ¿Acaso, a quién tienes miedo es a ti? Me lanza rápidamente su infantil y aguda voz, -no, es a mi imaginación-

 

¿Por qué?

 

-En el fondo de mi cerebro hay algo oculto que no deja-

 

 ¿Qué?

 

-un fantasma-

 

¿Puedes describirlo?

 

-se parece a mí, pero sé que no soy-.

 

Despaciosamente aparece su madre como queriendo no interrumpirnos, Ale le hace señas que se acerque.  Ella se sienta al borde de la cama, le coge tiernamente la manito y le da un beso en la mejilla. 

 

Salimos.

 

La pequeña se acurruca bajo la frazada, apretuja su muñeco, se da una vueltita como dando la espalda a la realidad. De a poquito a poco quedase  quieta.  Tranquila, como tanteando en su memoria con los ojos cerrados a que no haya nada que la vaya a despertar.

Del sentido de la muerte por carmen váscones enero 27, 2009

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A Patricia Aguirre de Mártire

 

La madre regresa de la oficina, entra al dormitorio a cambiarse de ropa, mira sobre el velador, encuentra la estampa de Dios hecha pedazos, frunce el ceño, no entiende, indaga, nadie le puede responder sobre  el hecho, se queda desconcertada, camina lentamente al cuarto de su pequeño que apenas tiene tres años, lo ve tan hermoso, pelirrojo, ojos verdes, tan lleno de pecas, entretenido en un juego. 

 

Se acerca, lo besa, lo apretuja, lo atrapa, él consiente con su mirada, ella tiene el sonrojo de la pasión que le transmite su ángel inocente.  Le cuenta que ha encontrado la imagen de Dios rota, el chiquitín la ve intensamente, directo a los ojos, le dice, con la expresión más ingenua y candorosa, -lo hice yo, porque es malo, no te quiere, ¿no te acuerdas?-. Queda desconcertada, mueve negativamente la cabeza, sigue su explicación, -tú me contaste que cuando mueras te va a llevar al cielo, no quiero eso mamita linda, te quiero aquí-.

 

La encierra entre sus brazos, sus manitas acarician los párpados que caen bajo los ojos celestes de la mujer que se rinde ante sus palabras.

 

Sola en su cuarto, despacio pega los pedazos y guarda el remiendo entre sus escritos.  Se echa perezosamente en la cama, piensa, ¿quién sabe en qué?

mi cara y yo por carmen vascones enero 27, 2009

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Porque allí detrás tendría que haber un hueco donde

poderse almacenar  el tiempo que de un momento a

otro empezaría a acumularse en su memoria,

recogiendo  el pasado de Niña, aún catalogado en

apenas media docena de palabras: antes, ayer,

anteayer, el domingo pasado…

Montserrat del Amo

 

El mundo era tan reciente, que muchas cosas

carecían de nombre y para nombrarlas había que

señalarlas con el dedo.

Gabriel García Márquez


 

 

 

 

 

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse,

Y que forman algo así como un misterio

Federico García Lorca


 

 

 LA IDENTIDAD DEL ESPEJO: UNA INFANCIA  IRREPETIBLE:

 

MI CARA Y YO

I

Mi cara es ovalada no es redondita como dice por ahí. En mi rostro tengo dos lados. En el uno veo un ojo que me guiña como coqueteando. En el otro ni se diga se cierra sin importarle lo que hace su vecino aparenta no me mira. Creo que se pone el indiferente porque no es con él el cruce de señales.

 

Son dos ojos igualitos como uno más uno dos y nada más ni nada menos. Se miran de reojo de frente y de lado a lado sin poder dar vueltas como un dado se pasean con la mirada. Estoy aprendiendo que un lado se llama derecho y el otro lado izquierdo. Cada uno de mis ojos está debajo de dos alas que se llaman cejas como ven también son dos. Mis cejas y mis ojos están  debajo de mi frente.

 

Entre mis ojos un poquito abajo en plena mitad. Entre mis ojos y sin tocar mi boca  está mi nariz que se parece   a un triángulo puntiagudo. Tócate y verás. En el centro de mi cara  está mi nariz  preciosa.

 

Tiene dos huequitos  por ahí es donde respiro y huelo el mundo.  No exagero.  Alcanzo a oler a leguas. Olfateo a  distancia como los elefantes. A veces como canino sigo los olores  hasta tropezar  con un trozo  de pastel. Mejor ni les cuento hummmmmm.

 


II

De mi boca puedo decir  que cuando está cerrada parece una raya aplanada corta y rosada. Tiene dos labios  uno arriba y otro abajo, juegan toques de bromas boquiabiertas.    Adentro deja ver un cuenco carnudo que parece entrada hacia un túnel de garabatos de sombras y misterios.

 

Cuando la abro grandota forma un aro sospechoso como esperando una pelota chiquilina donde solo puede entrar como un rebote de pin pon, cae sobre mi lengua  el mundo del arco iris. Hecha la creída y mutante se torna mesa y raqueta. Rápido hago un saque,  para no atragantarme la echo como que nada  a la saltarina pelotita  más blanca que la luna.

 

Mi lengua  se estira hacia al frente, se recoge hacia atrás como acróbata famosa  esperando aplausos luego de arriba abajo baja sube como ascensor.  Le gusta tantear el paladar hacerle cosquilla hasta desesperarlo hacerlo picar y estornudar.

 

Usa los dientes y muelas  como resbaladera y escaleras, haciéndose la importante va muy campante  y ondulante sin saber que le darán un mordiscón cataplum.

     

III

La punta de mi lengua parece el capitán manda sin brújula ni barco y sin timón manda. Da saltones como un  ratón ladrón de queso huyendo de la trampa va rodando como carro

Chocón sin aguantón en piso de colchón de agua y jabón  con sabor a gelatina. Forma burbujas  con su pito de pez. Se lanza a maratones de viento con soplidos Juguetones de lengüetas  morisquetas y mordiscones.

 

Para despedirse del biberón como una mamantona pidió ayuda a los dientes  estos mordieron el chupón. Y se le acabó el tiempo de mamantona,  ahora con taza en mano ¿a que no saben que pide?

      

De vez en cuando se convierte en una serpiente amenazante, se estira y zumba rezumba       para que nadie se acerque ni la saque de su carrera de eres con erres sin re  ¿Qué no sabe ingenear?      


IV

Esbozo sonoro apropiándose del fonema. Boceto del sonido con su bosque incipiente  del silabario. Ofrenda palabra naciente. Voz toda.  Tocas silencios y nada. Ritual del deseo. Descanso del movimiento. Enmudece cuando quiere. Inquieta libera  fuga del horizonte. Epifanía del marasmo, toque de balbuceos.

 

El ahogo deja de ser angustia tensión de voces cuando desprende  una sola sonrisa, queda en silencio atenta al sonido.

 

A veces se siente una infanta descarada  e indoblegable ante nadie. Improvisa razones y creaciones inimitables. Compite indiferente. Descifra ausencia y presencia. Compone sin vacilación pequeño rumbo de vocales.

 

Inconfundible gozo primero habitando formas de gritos. Igual matriz de la naturaleza modula el deseo, modera su ser si le permiten quiere, puede, màs, avanza.  Es.

 

V

Se lanza toda una triunfadora arrebatadora y picarona.Gusta de concursos de fiestas y competencias. Sabe que una sorpresa  en la meta la espera. Una bandera de chocolate y una  línea de llegada de algodón de azúcar que ella tocará  con su boca única de ganadora sin igual. Toda impaciente se abalanzará  al premio. Acabará toda pegajosa empalagosa y golosa pidiendo agua.  

 

Descansa la lengua después de tanto aventón sin plantón sin ton ni son ni tontodromo para las preguntonas. Las curiosas ya ociosas perdedoras y somnolientas lenguaradas deslenguadas lenguonas y lenguaraz  dan lenguetadas de retros y muecas.

 

Al retirarse lentamente mi lengua primorosa ni corta ni larga mi lengua babosa cansada de tanto andar solo quiere un vaso de riachuelo, guarecerse en su guarida y solo dormir Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

      

VI

Cuando despierta hace casi lo que le da la gana. Se va de un lado para el otro lado. Cuando esta aburrida   se cuelga en un helado con galleta y se pasa. Lame que lame muerde que muerde hasta acabar toda melosa resbalosa y empalagosa encima del dibujo y del espejo callado.

 

Tan hablantina se está volviendo que debo tener mucho cuidado con su palabreo, cuando  juego con mi boca puedo hacer morisquetas, puedo dar muchas formas, al  llenarla de aire tengo que cerrarla rápido para que los cachetes de mi cara queden como dos globos a punto de reventar y mis labios  parezcan un anillo gordo rodeando un agujerito de cangrejo o una O encerrando a la luna dentro de una rueda de bicicleta para rodar por el espacio sin lìnea equicnocial.

 


Mis mejillas hinchadas hacen reír tanto a mis amigos, a mí, ni se diga, enseguida me desinflo y destornillo. Descanso para rato  y me ato como gato primoroso ronronero entre las faldas de la abuela que me acaricia  sin recriminarme diciéndome esto sí  esto no porque o si no…

 

Nos acompañamos solo los dos Hasta que la tarde caiga lentamente y sienta mi corazòn ante el tac tac de la puerta. Porque siempre  uno de los dos, papá o mamá llegan después a recogerme a casa de la abuela y nos vamos campante mientras preguntan què hice.

 

VII

Cuando era bebe de días de nacido hacía salir de la boca mis llantos de ser de hambre y compañía. Cuando tenía meses ya gorgojeaba, gritaba, agua pedía, hambre tenía,  lloraba sin pena hasta que atiendan mis necesidades y mis juegos, no descansaba, era un aquí estoy no me dejen tanto tiempo  solo. Desde que nací ya sonreía como un pajarito picoteando y moviendo sus alas a pleno vuelo.

 

Después hasta carcajeaba  como un jolgorio.  Más adelante como nadie gateaba. Daba pininos  muchos pasos. Palmoteaba con crayola en mano rayaba lo que encontraba. Luego todos atrás de mí porque no paraba  con mi andadera. De tocar coger romper tirar botar buscar sacar poner seguir

 

Yo no me acuerdo de eso pero me  lo han contado. Eso sí, todo así  asá, qué se yo.

 

VIII

Aún tengo mi juguete favorito, un muñeco de trapo ahora cosido por todos lados. No exagero y aunque ustedes no lo crean mi sonrisa es alegre, contagiosa,  a todos entusiasma. Si algo me pasa o no está la risa se me nota a kilómetro cuando estoy tristona bravucona vagoneta y contenta.

 

Mi boca a veces parece un suspiro cuando encanta y enamora se bambolea como una flor cerca de un gorrión  adivinándole el corazón

 Hummmmmmmmmnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

 

IX

Mi boca saborea saliva y prueba. Gusto por gusto abro y cierro trago. Primero me tenían con pezón de mama y su calorcito. Unos meses después a punta de papillas y nada más, ahora frutillas con otros saborcillos con otras sorpresillas como milrayas en una peinilla sueno soplo y resoplo una cuchara más de bromas y maromas. Ando que quiero experimentar sin aviso, por eso me tienen vigilada todo quiero aprobarlo y reprobarlo.

 

Es muy curiosa parece una investigadora mi boquita bocota bocaza boca ensayo del conocimiento  


X

 

¿Qué me haría sin ti? A cuantos descubrimientos me has llevado. Cuantos sonidos puede hacer como una guitarra tocada  por la brisa,  sueltas tus cuerdas vocecilla suya y mía. Nosotras sin parar tarareamos sin fin. No hay quien pare tus ejercicios guturales de sílabas y fonemas. Repite que repite.

 

Hasta dar conmigo  contigo y con quién no en ese palabrero fragmentado como rompecabezas que sí que no pedazo de trozo y trazo de abrazos y regazos en un nudo de lazos.

 

XI

De voz en voz, del contacto con el otro se inició el diálogo y el deseo de que sepan de ti de mí  y de los otros ¿Recuerdan esto? ¿lo han escuchado?

 

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii iiiiiiiiiiiiOOOOOoooooooooooooooooooooooooooooooouuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu gu gu gu gu gu gu gu agú agú agú baaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

ba ba ba ba ba ba ba ba ba ba bata ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta pa pa pa pa pa

ma ma ma ma gua gua gua gua gua gua miau miau miau miau miau miau

     

Quién creyera de esos tanteos de sílabas y fonemas nació mi voz. La de quién no

 

Y así empezó el reparto de voces entre cuerdas flojas vozarrones y cantatas llevadas por ventiscas con vuelillos y veletas desde del cielo al viento hasta dar con la tierra al pueblo de chicuelos rimando en coro rondas de gritos de Pitos de estribillos de silbos y palabreros subidos de tonos entonos y tonillos.

 

XII

Sin  la ayuda de los otros me hubiese sido difícil  hablar. Hasta parezco a veces una hablista  palabreando mi infancia  que no ha perdido su jardincillo oral, que está allí entre arrullos y arrorró la voz  que me acompañó, acunó y abrazó con su palabra y cuerpo. Mis sueños de rayones  mi mundo de asombro. Mi mundo de preguntona  incorregible y  rebelde. Invento a gusto y disgusto fuera de modelos y controles.

 

Aprendí a salir de los tropiezos. A darle nombre a las cosas a  las personas a los animales. A ratos de dominio y conquistas pedía como si nada mandonamente lo que quería. Todo aparecía  como magia alguna, veces que fueron muchas. Otras en cambio  gritaba sin parar hasta berrinchaba. Ponía voz de trueno y nada asomaba. Como mis tretas no servían ni convencían tenía que dejarme como que nada y disimulaba hasta olvidarme.


 

XIII

Las palabras tenían formas, presencias, también ausencias, silencios inolvidables entre cantos y juegos de acertijos descubrí la calma la espera y el no todo.

       

Con mi boca doy besitos a quien yo quiero. Mi boca es un mago con sombrero donde saca sus secretos. Mi boca sin su lengua sería como una cueva abandonada. No sé  cómo sería sin ella ¡Imagínate! Si no la tuvieras a lo mejor todo sería desastre. Empezando por tu respiración hasta sin aliento quedarías. Sin su forma de cajita con espacio para la ventisca no habría sonido ni silabario sonajero. Sin sus cuerdas vocales no tendría ritmo, sin dientes las palabras serían pesgotes todo hecho  un montón de manchones ¿Qué cosa? hay más.

 

XIV

A los lados de mi cara tengo dos campanitas que son el radar  para atrapar los sonidos

No sólo de los humanos sí no de todo lo que acontece  a mí alrededor. Si mí mamá me habla yo la escucho y la distingo entre mil voces. Si mi papá me habla yo lo reconozco como un sol en mi recuerdo.

 

Cuando estamos los tres Juntos alguna vez me hacen sentir que tengo un abecedario en forma de árbol en forma de triángulo en forma de corazón que no se rompe al formar otras palabras otros dibujos ni siquiera se cuartean en mis pensamientos que giran como la tierra alrededor de otras ideas y vivencias. El y ella son mi sistema solar

 

Todos somos como satélites y planetas en equilibrio para que no choque el  misterioso universo con las estrellas que salen a pasear con nuestros pensamientos alrededor de la constelación osa mayor que cuida al ave del paraíso que guarda en su canto  el corazón del origen de toda una vida.

 

Esto me lo dijo mi tía que viaja a lo desconocido. No sé cómo lo hace pero tiene siempre algo que contarme.

 

XVI

Comienzo un comienzo que se inició antes que nazca. Nadie se escapa de esa lección a veces divertida a veces  mejor me callo, pero, te digo, cuando le coges el gusto no paras, ya vas a ver esto que viene lo armé  sin preocuparme por la real academia que parece un reino sin corona, mejor así, para que no se desplume al pavo real que se pavonea sin pretención de colonizaje.  A  ver si te diviertes o sino haces el propio.  Desármalo, reúne otro escenario sin  mí, pero antes empápate de lo mío, quieres !ahí va!

 

Aventón sin avión  ala de la A Bañista con botas busca en bicicleta  boca de la B Corriendo en círculos con caracoles a la  C  Desfilando despacio con los dientes dulces de la D  Elefantes enmascarados empujan al enano al estadio de la  E  Fregando fuego en la fogata con la  F Ganando goles con globos del gato a la G Hilando  hierva con historias de hormigas sin hojas de la H Iluminando idea sin incendio de iguanas  con la I  Juntando jirafas jorobadas con joyas del joyero de  la  J Kiosco del kinder sin kermés sin  kilos de Kiko de la K.  Lagartos y loros leen libro de laberintos de ladrillos de la L  Llantas y llaves lloran lluvia de llaves de la LL Marioneta y mariposas matan moscas con monedas milrayas de la  M  Nada ni nadie nada con mi nariz de naipe con notable nudo  de la N Ñato con ñata de ñandúes y ñacurutú con ñeque y ñañería de la Ñ  Oso ocioso ojo con la ola oculta en  la ojera de la O  Perro con pico de pájaro patea pelota  con pase al pingüino  de la P Quisquilloso quejoso quita quitasol al quitador de quesos  de la Q  Rey ratón con ramos de rosas va con reina a rayuela de roscas a roer  la R  R con R   RR RR  Burro aburrido arrastra carros de ferrocarriles de la RR

 

Silva serpiente  silbo del silencio tras la salamandra de  la S Traquetea tabla con temblor de títere tragando tortuga de la T Uña del unicornio ubica uva ululando al uniforme uf del ulano de  la U  Vaso verde vacío de viento y de violín viendo violetas con veletas de la V  Walkman dice wau al walón de wapití de la W  Xilócopo toca el xilófano a la ninfa Xana con xilografía de la X  Yoyo de yerba con yema de yegua con yapa yaya en la Y Zorro zurdo del zoológico zurce zapatos con zumbidos de la Z

 

Hasta el mismo cielo dónde los ángeles recogen y pegan en la luna las letras nuevas que viajan con las ventiscas para que algún niño cuando empiece su tarea pueda leerlas solo contemplando el resplandor que desprende la hermosa figura redonda.

 

(-Ves- ahora te toca a ti)

 

XVII

Mis dos campanitas que actúan como antenas se llaman orejas, a veces parecen caracoles atrapando gorgoritos de mar y cercanía de altos y bajos, gracias a ellas escucho, oigo mi corazón de tambor  te oigo a ti. Me acurruco con  el aire, sus melodías me envuelven. La naturaleza me abraza con su canto de hojas de pajarillos de mar y sospechas de silencios y bostezos de suspiros, no se diga los cuentos, las adivinanzas, los ritmos qué no más,

 

Me gusta escucharme cuando leo en voz alta, así caigo en cuenta como leo como hablo como es mi voz, como suena, como pronuncio, como me como las palabras, como olvido hacer las pausas como ignoro el punto la coma. Punto y coma hasta el mismo punto final

 

Aprendo  a preguntar a exclamar, aclamar a declamar, a reclamar y hablar en público


Que bueno todo esto porque se me va la vergüenza voy aprendiendo  a confiar en mí a que me escuchen  con respeto ¡Hurra!

 

XVIII

Les he hablado sólo de mi cara que parece una palabra una oración una frase una composición un conjunto lleno con sus elementos insustituibles, espero no les importe haberme detenido mucho con detalles de mi boca. Ojalá  no se haga vanidosa ni empiece  a competir con los ojos ni la nariz ni las orejas. Eso si no le permitiré que abuse de mis emociones, ella sabe que es mi favorita  ¿ustedes se dieron cuenta? Ya se que está demás la pregunta ante tantos elogios y exaltaciones.

 

¿Hago bien o mal prefiriéndola? ¿Qué creen?

 

Aconséjenme para no equivocarme ¿A ustedes les pasa lo mismo que a mí? ¿Qué hacen para tratar a todos  los sentidos por igual?

 

XIX

 

Ahora que me estoy viendo en el espejo veo otros detalles. Les cuento tengo lunares unas ojeras que se ponen grandotas cuando me acuesto tarde duermo poco me despierto perezosa molestosa y lagañosa. Ni modo tengo que levantarme temprano para ir a la escuela porque o sino  puerta cerrada retada y cuidado con la próxima falta que no me hace falta porque no soy coleccionista de amonestaciones ni de sanciones ni de nada que me quite mi libertad ni mi recreo.

 

Cuanto me alegro haber jugado con mi cara. Me olvidaba contarles que  me gusta mucho mi barbilla y mentón. Mi cabello es castaño mis ojos cafés. No les he dicho a lo mejor ya se dieron cuenta soy una niña. Cuando apenas nací  me hicieron dos agujeros en mis orejas. No sé si lloré mucho no sé si fue como una picada de mosquito, pero, ahí están, para que use aretes.

     

Mi piel es color trigueña y me gusto como soy. Mi nombre no se los digo tendrán que adivinarlo. Creo que hasta aquí no más me quedo con esto de presentarles. Mi cara y mucho más. ¿Se imaginan como soy?

 

¿Me quieren dibujar?

 

¿ O ¿ por qué no dibujas la tuya?

Hasta pronto.

 


CABARET DEL SABER (cuento) carmen váscones enero 4, 2009

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CABARET DEL SABER

La palabra me sorprendió, me despreció como si yo fuera una mujerzuela aprovechadora del lenguaje.  Cree que cito y convoco al mundo a la perdición.  Tomó una posición frontal, se puso en franca rebelión con mi cuerpo.  Me sometió al olvido.  Se enmudeció de un solo tajó, ninguna  gota de sangre dejó. Simplemente eso, más que eso, o más claro, me abandonó, ni sonido ni grafo.


Yo era un silencio completo.  ¿Ahora qué?



Eso sí, nadie me va a quitar la imaginación, ni que se le ocurra, me pertenece, fue antes que mi mundo sonoro y mis garabatos.  No me someto, solo cavilo con mi lengua sin voz.  Veamos que se me atraviesa en el túnel de mi memoria, fácil, lo que yo quiero, eso es una buena pauta de mi dominio intocado.



Me paso pensando día y noche cómo desquitarme de la susodicha, lo único que se me ocurre es una maldad plena. Qué mismo es,  ya la tengo, meter al vacío en el viento y hacer de la boca una hélice para cada vez que vea mover la lengua se produzcan tornados y remolinos que arrasen con todo lo que en encuentren en el camino, que se traguen todo lo que se topan.


Mejor dicho lo que yo quiera. Es un deleite perverso, triturador, le gano a las mismas batallas, no hay prueba para mis intervenciones y espacios tomados, ni para contar las bajas.


El papel aguanta, pero mi arte no está visible y nadie sabe de dónde provienen mis ataques.


Pero siempre un pero es un pero, eso no es todo, queda pendiente un cabo suelto, la luz, la corriente, qué quiero hacer con ella, dominar el poder global, desviarla para que se debilite la energía, para que así, ninguna máquina dependiente de ese electrochoque sucesivo funcione, sobre todo las llamadas computadoras con sus famosos discos duros y otros respaldos .


Gravito en la idea, otra vez dándole vuelta a la furia y a la venganza.  Casi a punto de pensar, casi a punto de exterminar los inventos, casi a punto de estallar.


Algo me detiene, mi propio pensamiento, se regodea maquinalmente, calma me pide, me suaviza mi sed bélica, púleme me dice, hay que ser perfecto, tenemos un asunto que finiquitar y hay que visualizarlo sin ningún error, tiene que ser exacta la intervención.


Me permito escoger para la ocasión la mejor arma, diseñar la estrategia, casi estoy lista,  tengo que asegurar cada uno de mis pasos para no fallar ni me sorprendan con el delito en las manos.



Pausa.  Sirena.  Ningún flash informativo.  Oscuridad entera.  No hay movimiento.  Objetivo alcanzado.


¿Qué hice? Até un rayo a la planta generadora de voltajes y todo en un solo instante se incineró .  El orbe era una bola de fuego, tinta y saliva.


Yo un pensamiento sin destino aparente.


No existe palabra que diga lo que hice.  Nadie cree que incineré la memoria, el cabaret del saber.  Fin de cita.  Ahora existo en el panteón de los fantasmas.


Como  no necesito hablar, asusto, creo suspenso y misterio en el deseo de la escritora que empieza otra historia al otro lado del sueño sin mí.


-Eso cree-.

(publicado en revista PostData, argentina-mexico)

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Distribución en Nuevo León

Fondo de Cultura Económica – Librería Fray Servando Teresa de Mier / Librería Porrúa (sucursal Av. Padre Mier y sucursal San Agustín) / Café-Librería Infinito – Barrio Antiguo / Centro Cultural Gargantúas / Nuevo Café Brasil / Facultad de Artes Visuales de la UANL / Facultad de Filosofía y Letras de la UANL / Colegio Civil Universitario de la UANL / Oficinas del Gobierno Municipal de Monterrey / Oficinas de Agua y Drenaje de Monterrey / Oficinas del Congreso del Estado De N. L. / Casa de la Cultura de N. L. / Museo del Vidrio / Museo del Palacio de Gobierno / Instituto Estatal de la Mujer / Conarte / Museo Marco / Centro Cultural Plaza Fátima – San Pedro / Librerías Libeko (sucursal Lázaro Cárdenas y sucursal Calzada San Pedro) / Hotel Ibis / Restaurante Ianillis (sucursal Santiago y sucursal Apodaca) / Restaurante Umai – San Pedro / Museo de Historia Mexicana / Museo Metropolitano de Monterrey / Librería Gandhi / Biblioteca del Campus ITESM / Rectoría UANL / Biblioteca Capilla Alfonsina / Biblioteca Magna UANL.

Distribución en Coahuila y Durango

Fondo de Cultura Económica – Librería Julio Torri, Saltillo / Fondo de Cultura Económica – Librería Isauro Martínez, Torreón / Fondo de Cultura Económica – Librería Antonio Estrada / Casa de la Cultura de Saltillo /  Centro Universitario de Coahuila, Saltillo /  Icocult, Instituto Coahuilense de Cultura.

Distribución en Canadá

Red Cultural Hispánica, Ottawa / Grupo Cultural El Dorado, Ottawa. Próximamente Girol Books (Ottawa) y Librería Las Américas (Montréal) . También se ha constituido un grupo de amigos de Posdata en Montreal y hay una red de poetas en Concordia University.

La distribución en Argentina, Paraguay y Uruguay, se hace con una tirada limitada  y de manera gratuita. Además se han realizado dos veladas poéticas en la Casa de la lectura y en la Biblioteca Güiraldes, con los auspicios de la Embajada de México.

Está en preparación un blog de Posdata, ya hay un grupo de 120 poetas interconectados. Se trata de una iniciativa que impulse el periodismo cultural. Actualmente se está realizando una ampliación de las relaciones con sectores literarios en Paraguay y Uruguay, un número dedicado a la poesía en Brasil está por salir y se está preparando otro número dedicado al Paraguay.

EL HOMBRE BARBUDO (cuento), carmen váscones enero 4, 2009

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EL HOMBRE BARBUDO, POR CARMEN VÁSCONES

 

Había una vez un hombre barbudo que vivía encima de un árbol, y tenía una barba, que era tan pero tan larga que al caminar se enredaba en ella. Como era de no sorprenderse ni de hacer que no se esperaba lo que ya nos imaginábamos,  sucedió que se resbaló, golpeó, y se estaba ahogando con  sus propias barbadas.

 

 


Como siempre no falta que alguien esté por ahí fisgoneando desde algún lado. Sucedió como si nada una aparición de pronto.  Desde la ventana de una casa había una niña que se dijo para sí -este hombre necesita ayuda-. Rápido se fue a su cuarto, rebuscó en el  costurero  de su  mamá, y  con  tijeras en  manos  salió corriendo hacia donde estaba tumbado Barberín, que así se nombraba con orgullo.

 

 


La pequeña, sin preguntárselo dos veces fue corta que corta hasta toparse nariz con nariz con el hombre que tenía los ojos desorbitados como bolas de fuego.  Ni se había dado cuenta que este desconocido bufaba como animal a punto de atacar, dio un solo resoplido, sin dar tiempo da un manotazo que de un sopetón agarró la mano a la niña, y le gritó -¿qué has hecho?-.  Ella sin atinar a decir, le balbuceó, – ¿si te he salvado la vida, por qué estás así?- A lo que él gruñó   -no te he pedido absolutamente nada que nada, ahora verás lo que voy  hacer contigo-

 

 


La niña, que era  rápida para pensar y no tenía miedo, le dijo, -yo te puedo poner de vueltas tus barbas, si es por eso que estás tan bravucón y amenazante-, a lo que él, le dijo, -te doy una hora para que resuelvas lo que has destruido-.

 

 


La chiquilina regresó a su casa, cogió toda la goma que pudo y se fue a pegar los pedazos regados en la tierra.  Mientras avanzaba en la compostura, algo extraño sucede en él, que le va haciendo cambiar las expresiones de su rostro.

 

 


Indagando en su cabeza calva  podemos apreciar que cada fragmento de pelos pegados deja asomar la vida que se había ido. Este mirarse así, lo hace sollozar como niño desolado, a lo que Flor, así se llama la intrépida, una vez de vuelta, y como que no pregunta media ablandada le dice -¿qué  pasa? ¿No te entiendo, te duele algo por la caída?-.

 

 


Él la mira, calla, deja que termine, le agradece, y le pide que se aleje, que no averigüe más.  Ambos de espaldas al incidente, caminan sus rumbos, ella, no sabiendo si hizo bien o mal, pero con la certeza que estuvo en el momento preciso.

 

 


Ël descubrió que por dedicarse a huir de la rutina y dejarse nacer y crecer las barbas hasta más allá de los pies del ciempiés  y traspiés,  había quedado atrapado en su propia quijada  Había olvidado quién era.  Su memoria estaba casi perdida; y, que si no hubiera sido por esa pequeña  metiche no hubiese encontrado el camino de donde partió.


Recordó que tuvo un hogar mientras enrollaba tanto pelo gris, se acordó que tenía un baúl enterrado debajo del árbol donde habitaba hace tantos años.  Lo buscó un buen rato, hasta que lo halló, excavó lentamente con sus uñas, lo desenterró y lo abrió, se encontró con una foto, ropas desgastadas, también había un espejo,  se miró y lo comparó con la foto, eran los mismos pero dos desconocidos, que no sabían nada del otro.

 

 


Sin más se encaminó al río, se metió en él, se despegaron los fragmentos, se tocó el mentón y sonrió. Se quedó con un rostro tal cual en ese momento pudo verlo en el agua,  sintió que debía volver hacia algún lugar, pero estaba cansado, nadó como desperezándose, salió con el cuerpo alicaído y arrastrando los pies,  se acostó cerca de la orilla, se durmió.

 

 

Soñó que su infancia se acercaba montada en un caballito de palo mientras la noche caía a su alrededor como abrazo llevándoselo.