jump to navigation

Abdón Ubidia sueños de lobo, por carmen váscones abril 22, 2009

Posted by carmenmvascones in abdón ubidia, abdón ubidia sueño de lobos, carmen vascones, composición, ecritor ecuatoriano, ensayo, escritor abdón ubidia de ecuador, lector, lectura, Lectura y Reseña, libro, libro sueños de lobos de abdón ubidia por carmen vascones, literatura, Novela, quito, reseña, sueño de lobo.
Tags: , , , , , ,
2 comments

SUEÑOS DE LOBOS

“Tal parece que el cansancio acumulado en tantas noches de insomnio le empujara por detrás de los ojos, muy dentro de su ser. Después de todo, si el insomnio siempre es inoportuno, y esa es su condición ¿por qué razón no ha de serlo también el sueño?”

Abdón Ubidia
El lobo entra al círculo del insomnio, muerde el tiempo, los sueños se desvanecen junto a las manecillas que sostienen el cadáver de Dios.

En el nombre del padre, mi infancia, oración del juego destruido en el sonido metálico del reloj.
La palpitación insoportable libera la locura del que dejó de ser soñante. “Reza para calmar su orgía sin oniraciones, monologa para el silencio, “en algo calman mi angustia del sueño de los demás”.

No sabe qué hacer con el espacio en blanco que digita la desocupación del caos en la matriz de dos ojos pegados a la dilatación de la córnea.

Sale la luz de las tinieblas.

El trasnochador no tiene sueños, los perdió en la celebración de su nacimiento.

El trajín yace agolpado en la negación errante del hombre envuelto en la memoria del proceso donde toca su límite, el desvelado.

“Hora en la que existe”.

La soledad de su existencia troca la vida en su cuerpo sometido a la lucidez del sobrecogimiento del mismo amor cargante del deseo.

El alma gemelo del cero es la muerte naciente en el reflejo que se desliza en la mirada de “un ser como yo”.
Frontalidad de la angustia desamparada del adicto nocturnal que asoma sus retinas en la red del simulacro.
El aullido de la aguja recoge el espasmo bronquial del criminal, el cuerpo atrapado en la rueda del prófugo gotea contra bandas como señal cómplice del resplandor.

“Me he convertido en un hombre de la noche, en un hombre lobo”.

El animal no duerme, la espera del sueño no llega, ni siquiera la fatiga prestada lo noquea. Su cuerpo huye del descanso.

La angustia se instaló en su apetencia, vive un estado de alerta, como de sirena anunciando acechanzas agazapadas en los párpados.

Nada lo detiene al caminante del deber el haber y no pago.

Su fe, un ángel de la guarda que lo deja noche y día solo para probarlo. Su credo, un insomnio pasando por alto los templos y los miedos.

Los confinamientos del pánico y la soledad están detenidos en los encandilamientos desprendidos por un espacio libre en el rompecabezas del tiempo reacio a incorporarse en la graficación de su uso.
Su consumación: un cuerpo, una noche.

Trasnoches. El sueño no reparado, en un hombre que no puede o muy en el fondo ¿se cansó de dormir, de soñar?
El protagonista de la novela se oculta en los sueños de los otros. Él es un merodeador marcado por la manecilla de su rebeldía, por la onda de su radiación cerebral, por los golpes mentales de su inconformidad.

Por su propia muerte no entendida en el género que conlleva su pregunta. ¿Dónde estoy? Su anhelo de no saberse y saberse, lo manipula, lo confunde, lo condena a estar en alguna parte, a ser en el pronombre de su identidad, el tramador del sueño o solo un hombre desesperado en las trincheras del común denominador.

“En la noche sin límites, yo me voy de tumbo en tumbo, a veces enloquecido, errático, por los sitios del pasado que marcaron mi vida o que la configuraron – si es que alguna forma tiene – huyendo inútilmente de las caídas y de los abismos, buscando inútilmente permanecer en los recuerdos felices, en las treguas, en los olvidos”.

En la vigilia empuña la caja fuerte. Ajusta. Se va. Allí se arma y desarma el castillo de naipes, allí se pega la carambola sobre el lienzo verde.

Allí se oprime la jugada de los contrincantes.

Allí donde el tú y el yo se fusionan en la búsqueda agotadora de la salida que se precisa en la imagen que se construye y destruye de la realidad que se pisa y se evade.

Donde ya se verá quién se es.

En el boquete de la mente la frustración roe sueños ajenos, los propios evaden fracasos en los laberintos de la codicia atormentada en las manos vacías del que no tiene nada al despertarse.

O simplemente o peor, haber estado en vela del esqueleto todo un siempre, como un faltante que no cuadró nunca y no se lo detectó, pero que estuvo ahí.

Frente a frente. En silencio y encubierto.

En los malabares de la conjetura de asaltantes hambrientos, soñar no cuesta nada, solo un riesgo pleno, como As bajo la manga, como sucre cayendo en la rokola y tocando la escogida.

Como un corazón rojo en la espalda del hombre que cruza la niebla y dejar brillar algo. El átomo de la razón se desintegra en el escozor de los maniatados.

Los humanantes cierran su vulnerabilidad en la edición de sus anhelos, se contagian contemplando la caricatura del espéculo arrojado desde la inocencia.

El sentimiento parecido al amor se escurre en los andamios del reloj que brota en la boca de la tierra.
La rotación del las palabras choca en los cuerpos.

La existencia, un monosílabo en los silencios y equívocos de la huella nómada en los desprendimientos de la memoria: su fósil, marcado con los señalamientos del propio desgaste.

Bajo la mampara de la interpretación alguien oculto escarba en su pellejo. ¿Quién está en él?

“Jamás supieron nada de mí. Nunca lo sabrán. Qué pudieron saber ustedes del niño que usaba como pretexto el disfraz del hombre lobo para tocar a las niñas b buscarlas, muy dentro de sus vestidos… ”

“Qué pudieron saber ustedes del adolescente que se reunía con oscuros conspiradores que soñaban en gigantes rebeliones que incendiarían el mundo. Qué iban a saber ustedes del hombre que descubrió, con una lucidez extrema, que la vida organizada… no le concernía… ”

Quién puede escuchar la confesión del testigo sometido a su propia pena. ¿Quién condena la anticipación del caso?
El perdón se pierde en los brazos convictos de la culpa, el perdón se encuentra sometido en el sinsabor de las ganas de vivir, el suplicante crucifica su redención en la reiteración de nuevas confesiones a ser ungidas en la confirmación de su dolor y soberbia.

El cabecilla intelectual sabe “que detrás de un autor policial, por ejemplo, hay un asesino que no se decide a asesinar”, el lobo salido de la manada “sabe o recuerda, que cuando se desea a una mujer y no se la posee, entonces se escribe un poema.

Cuando se la posee, el poema ya nos es necesario. Y solo volverá a serlo cuando la mujer huya…

Sabe, además, que lo escrito no es cierto para los individuos en las soledad de su corazón.
Porque se escribe para no ser uno mismo”.

El tiempo se inserta en el acto, demanda a su actuante, lo obliga rendir cuentas, a minutar su posesión. Instiga en el punto tambaleante del instinto, la debilidad del indeciso se doblega a su falta de convicción.

Quiere ser alguien a como de lugar un maleante de la lujuria noctámbula.

Ser impreso en las páginas de la crónica roja. ¡Que más da! Está echada la partida.
Me toca, te toca.

Inventariamos la ruta, en su rumbo el peso de la pasión quemando los rastros. Exclamación. Morir después de vivir al precio que sea. Al paso que llevo. A paso del paso. Al asalto…

“El tiempo de la ansiedad es eso: existencia pura, energía pura, la máxima concentración de nuestro ser en un orden, él de los relojes, que no atrapa y no niega a la vez…”

Cansancio, deseo de dormir para nunca acabar. Deseo de dejar de aullar en el hocico de la realidad. Deseo de no saber nada. De …“No sabe que el peligro está en no saber acercarse al filo de un abismo. Y no en tener el valor de renunciar a él”.

Demasiado tarde, los lobos se dispersan bajo la luna llena del escrito.

El escritor se levanta, se pone su abrigo y sale a recorrer su viernes acostumbrado.

carmen váscones
14/3/95

——————

<

barrioztlan de saul cuevas lectura de carmen vascones y eliecer cardenas enero 20, 2009

Posted by carmenmvascones in Lectura y Reseña, Novela.
Tags: , , , , , , , , ,
add a comment

PARA SAUL CUEVAS COMENTARIO DE ELIÉCER CARDENAS ESCRITOR ECUATORIANO A SU NOVELA  “BARRIOZTLAN”

 

“Barrioztlán, Novela de Saúl Cuevas, emprende una saga coral en la recuperación de la lengua y la memoria hispanos en Norteamérica.  Su prosa, dialectal y coloquial, deviene en una rica aproximación a un habla que se niega a ser deglutida por el idioma anglosajón.  Parlas, jergas, modismos, constituyen la red verbal con la que el autor atrapa en su universo narrativo toda suerte de vivencias y vidas, desde las “ocultas” e “informadas”, hasta las más sencillas, que no por ello, o quizá justamente por aquello, son las más complejas y vastas de su retablo.

 

Una novela para ser leída como en un concierto, a múltiples voces y acordes.  Hormigueante de sensaciones y lenguas, testimonio y depositaria de una tradición aguerrida de combate cultural en la frontera misma de lo hispánico, que a pesar de fronteras y leyes represivas, se desborda como el aire, por encima de las vallas.  El lenguaje  en “Barrioztlán” es libertad y porvenir.

 

 

PARA SAUL CUEVAS  CONMEMORIAS DE CARMEN VASCONES DE SU NOVELA  “BARRIOZTLAN”

 

El teatro de la vida o la carpa de la memoria abre y cierra  los cerrojos, la espera llega como alegoría cobrando su forma material, como escenas recogidas en las murales de Diego rivera, como Frida Khalo gritando desgarradoramente en su adolescencia cuando el acero perforó su pelvis y columna, y la marcó con el dolor, imagen y desemejanza de su deseo que la llevó a investir a la eternidad con un México que no muere.  Su cuerpo y rostro son la huella de una historia que no tiene que rendirse ante nadie, ni siquiera ante el día de los muertos.  La independencia es una dependencia con la libertad que se sostiene

con el maíz, en el sol, en la serpiente, en la tierra de todos.  Los mitos y los cantos del viento llevando la palabra en diferentes dialectos y ritos afines.  Celebrar la vida con lluvia es semilla, todos hemos estado rodeado del agua fuente. ¿ Acaso, no es bello

reconocernos en ese recorrido terrenal?.

 

Las líneas imaginarias trazadas en las fronteras  pertenecen a los que han construido el muro del miedo y de la soberbia, a los compradores de deudas, a los que han hecho del bien su negocio y genocidio del mundo. ¿cuánto durarán estos consorcios transnacionales que ahora están lotizando los vacíos intergalácticos porque ya no son suficientes los de

este mundo?

 

Volviendo al barrioztlán y poniendo la función en escena encontramos tras bastidores a puerta abierta de par en par el cordón umbilical de una historia que llora, ríe, pleitea, que se nombra, que trae remembranzas de alianzas, de amor a lo mero sin mero, de Artemio vida mía y todo lo no mío.

 

Describa la novela: instala en el guión los traspasos de las fronteras y los hitos,  rompe la gramática y los fonemas, la lengua madre se desmadra, los tejidos del habla en su polinización dejan escuchar sus trueque verbales, identidad ensamblada, entablados con mariachis y sin mariachis, con malinche y sin malinche, con botas y sin botas, con fotos y sin fotos.  Pancho Villa y la virgen de Guadalupe existen porque un pueblo no ha matado su comunidad de tradiciones sin traiciones. Imágenes patrimonios de una cultura territorial que no se pierde en la geografía demarcada  en la compraventa en una independencia.

 

Desmistificación de dos culturas que se rozan, que se traducen, que se aprenden, que se idiomatizan, que se estudian, que se viven y se amantizan en las mismas tierras de un solo origen, pero de diferentes visiones y argumentos para habitarlas y compartirlas. 

 

Las memorias no se pueden talar, ni expropiar, las raíces de la infancia tampoco se pueden mutilar.  Hay algo que salvaguardar, y esto es, la escritura de la vida, que es la historia vivida en y a nombre propio, quizás la única propiedad privada con registro o sin registro en la jurisdicción donde se señala al ciudadano por arribar  a la patria, y que al rato de la hora por venir al mundo ya está endeudado, impuestado y con deberes y derechos a cumplir.  ¿A quién le importa su dignidad?

 

Dicen que hay que hablar con propiedad  aunque esté sin propiedad? ¿Se podrá decir soy propietario de mí en este planeta demarcado e identificado por números, clases, inmigrantes, emigrantes, deportados y bien portados si dices si y no protestas.  Entonces, ¿sería posible vivir en la democracia que podemos dar las gracias porque la mayoría vive en las desgracias? ¿la vida lleva al cuerpo o el cuerpo lleva a la vida?

 

Cada ser humano se inventa algo, no quiere ser alguien ni nadie.  Pone  picantes, sal, sabor, condimentos, que no es lo mismo que la chispa de la vida con la que nos quieren  apagar la sed y darnos la felicidad.  El hispano lleva donde vaya el paladar de su lugar natal, claro está, si cambia su traje, se vuelve madono, maniquíes de escaparate y de pantallas grandes y chicas, si a la fachada ya no le queda  ni rastros de serpientes emplumadas la cosa es otra, es “un mal parido”, es “un hijo de”… fuerte el término, pero, bueno, otro sería es un alienado, uno sin identidad, uno sin… cada uno que piense qué.

Crear una identidad involucra progenitores, gestación. Además hay que amamantarla  y sobre todo la crianza conlleva  mitos y desmistificaciones.

 

Reflujos y amancebamientos de importaciones y exportaciones, de dimequediretes y bacansísimo. Lo  de afuera es mejor que lo propio, lo propio es nostalgia y negación, aunque me raje y saque la madre estoy cerca de la estatua de la libertad, espero llenar con ahorros el sombrero del tío san, me sangran, me quedo sin tiempo y sin aliento, el rato libre me echo mi paseo y me encuentro con mis cuates…

 

Paralizados en le deseo, no, resistiendo si, cumplir metas si, anhelar ver a los míos si, retornar a mi cuna natal no.  Trabaja que trabaja pero con ciudadanía de allá, bilingüe,

Puedo traer a mi familia, mientras mando dinero.  Entre tanto suceden sucesos de los hechos reales sin reales y de la pura vida real, que horror las guerras que no paran, los edificios crecen, veo crecer el progreso.  Nos buscamos entre nos, ponemos nuestras músicas, cobramos sueldos, estamos asegurados, gastamos no hasta el derroche, ese lujo no nos los podemos dar.

 

“estoi cansao…

acabao…como quiera descansar…

dormir

soñar guiando lejos

mui lejos de la ciuda…

por el campo

mon-tan-do aca-io”

 

CORTE RECESO  CAMBIO DE TIEMPO Y DE MOMENTO  REEDITAR REDACTAR  RESPETAR LA EDICIÓN FIDELIDAD AL TEXTO  CIÑASE AL CUERPO DE LA ESCRITURA LEALTAD AL AUTOR  PURA IMPRESIÓN TAMBIEN IMPRESIONES OPOINE APORTE SUGIERA PERO NO SEA TAM METIDO AQUÍ DÁNDOSELA DE RECREADOR NO ACLARO  METIDA

 

“¿mestás presumiendo?”

“menorgullece recordar”

“rescataremos la herencia cultural”

“viva mi raza”

“México, todo poesía”

“los imitadores estan condenados a la mediocridad”

 

¿QUIÉN ESTA VENIDO A MENOS?

 

QUIEN LE TOCA QUE SE PONGA EL GUANTE PERO PARA QUÉ SI AL RATO DE LA HORA LOS DE ARRIBA LOS DE ABAJO LOS DE LA IZQUIERDA LOS DE LA DERECHA LOS SEÑORES Y SEÑORA HABITANTES DE LA TIERRA TIENEN MAL DEL BUEN AMOR Y DOLORES Y OLORES DICEN UN ESCRITOR ECUATORIANO CUANDO SE REFIERE A LAS VIRTUDES HUMANAS Y DEMASIADOS IMPUESTOS VENIDOS A MENOS PUESTOS ESTOS PUESTO PUES ASI MISMO ES ANDALE QUE NO ASI MISMO ES…

 

Patrón, desdicha conyugal, pase cantando, a lo mero no muero, retrocedo en el verbo, en el principio no fui, agarro un acto vivido en donde fue eso dímelo de una vecesita no seas malito mi pana panita panota del alma del fríjol  del guacamole y de serenatas malagueñas que bonitos ojos tienes ya te fuiste a cual pasaje de tu tiempo …

 

“Mi casa es un rinconcillo olvidado entre los montes, la bruma, la imaginación.  Casa mágica, medio fantasmal, donde los murmullos se confunden con los teclados de un clavicordio dedades pasadas…”

 

“Que honda la educación bilingüe”

“I la realidad, huir, escapar, sin mudas de sitio, sin siquiera pensar”

 

 

DESCANSO-CONTINUAREMOS-MANIFESTACION-MUJER SE REVELA-MUNDO DE CINICOS-DE SINDICOS-TE INDICO-NO ES EL MAR INDICO- NI LAS INDIAS-NI INDIANA JONES-HAS OIDO DE MARCOS- ESTER Y LOS CHIAPAS Y LOS MOVIMIENTOS A FAVOR DE LA AGRICULTURA Y DEL NO AL HAMBRE Y DEL NO A PAGAR DEUDAS QUE NO SE ENTIENDEN Y TANTO ASI ES LA COSA QUE MISMNO ES ENTONCES COMPADRE PADRAZO MI RESPETO POR TANTA SABIUNDURIA QUIEN LO DIRIA NI SE DIGA PERO YA VOY PONIÉNDOME CON CORAJITO CORAJUDO MI DIDNIDAD NO LA VOY A DEJAR QUE NADIE LA PISOTEE POR QUE SI Y NADA MAS POR QUE DICE QUE TIENE PODER ACASO YO NO LO TENGO

 

STOP

Arbol genealógico

IOI –SOS-PUM-TOCTOCTOC-RINRINRIN-UHUHUHUHUHUHUHUHUHU

AGÚAGÚAGÚ-IOI-TU O YO Y MI CIRCUNSTANCIA. PARALE YA.PUNTO

 

OTRO RECUADRE

(Escena pictórica)

 

“Recuerdo del mago-pintor de quimeras en donde por fin te podré encontrar

 

Hacer memoria es intentar recrear imágenes que atraigan otras, quitar telarañas del

Baúl, despolvar fotos I dejar que el cerebro desboque…”

 

FLASHBACK

 

“Yo No soy de aquí, estoy ayudando ala raza”

 

“estoy casado”

“ahí vamos Tuiyo”

 

POR EL DESORDENADO DESORDEN SIN ORDEN A MI NADIE ME MANDA

SINO YO MISMO MANDE USTED DIGAME SU MERCED AQUÍ ESTOY PARA SERVIRLE  POR AMOR SE HAN HECHO LOS HOMBRES DOS ALMAS EN EL MUNDO HABIA UNIDO DIOS Y VINO UN MAS SABIDO Y DESUNO A…

 

Rutina-vecino) -¿comunidad hay?- ¿dónde esta la vecindad?- ¿quién es mi vecino?-no tire la basura-baje el volumen-haga callar el perro- otra vez ronda ese- qué lindos se los ve-tan enamoraditos-la barriguita le asoma- y el tan y tan que no cabe la palabra

 

La verdad desnuda

Poner en perspectiva la vida

Ándale cuate

 

SOBRE MI TUMBA UNA RUMBA

 

Verá que si hay cuerpo que los aguante

Habla, exprésate, desahógate…

 

“LA LIFE NO HA HECHO CAMBIAR PERO SOMOS LO MESMO”

 

 

¿I QUIEN LO ES? ACASO NO SE VEN TODOS LOS DIAS EN ELSPEJO DE BLANCA SIN NIEVES.  YO TENGO ALGUNAS TOMAS DE MIS MIRADAS

Y LA VERDAD ES QUE VEO UNA HECHICERA QUE JUEGA CON CON LAS ARRUGAS DE DORIAM  GRAY.

 

 

“EL NACIMIENTO DE MI JOAQUIN NO DE  JOAQUIN MURRIETA EL HERMANO DE MANUEL EL DIRECTOR DE ORBISPRESS QUE CON EL HE TOMADO CAFES CIBEREXPRES LES PASO EL DATO ES UNA BUENA HONDA Y SE PREOCUPA POR EL MUNDO. SU PERIODO  -NO SEAN MAL PENSADOS-

FORO LITERARIO Y PERIODÍSTICO TIENE ALCANCES MAS QUE LOS MISMOS QUE VIAJAN A LA LUNA Y QUÉ LO DIGA EL PREHISPÁNICO CAMINANTE YAPA KIPUS  DE LOS ORIGENES Y DE LA VIDA DE LOS PUEBLOS QUE RECOORE AL RESCATE DE LA SABIDURÍA MILENARIA Y PRESENTE”

 

“LA ANGUSTIA ES EL PRECIO DE SER UNO MISMO” (silvio)

 

PUSH VAMOS FUERZA SOPLE RESPIRE DESCANSE CONTRACIONES PUSH

AHÍ VIENE SE VE LA CABEZA NODEJEDEPUJAR UN POCO MAS YAAAAACOJA PÓNGALO EN SU PECHO. ELLA SONRIE Y ÉL REBOZA. LOS TRES JUNTOS SON FAMILIA: ARRORRO MI NENE ARRORRO MI BABY…

 

La vida nos da sorpresa “comienza siempre llorando y así llorando..a disfrutar my boy

Con mi dulce arte-mío”

 

“ESTAMOS SOÑANDO”

 

carmen váscones

 8-septiembre-2001

 

 

 

 

PABELLÓN DE MUJERES DE CARLOS BÉJAR PORTILLA por carmen váscones diciembre 26, 2008

Posted by carmenmvascones in Cuentos, Ensayos, Lectura y Reseña, Novela, POESÍA.
Tags: , , , , , , ,
1 comment so far

En la cárcel del mundo el pabellón de mujeres trafica la vida en esa imposibilidad de saberse alguien. Se es a pesar de… Algo empuja al estigma. Reas la designan. El tiempo está situado en sus historias, ¿sus alientos sin escapatorias? ¿quién sabe?

 

 

 


Cada relato no es una redacción dictada en la conciencia.  Otro asunto conjuga el pretérito indefinido.  El plus de una ética rebota como sombra en las manos de la justicia.

 

 

 


Antes de ser convictas ya eran prófugas del destino, dirección sin retorno eso de seguir la curva de una quebrada donde la recta final no tiene trecho,  acortar camino, salieron por el trecho del “vicio”, quién está libre de la adicción a la vida, las guías del sueño crecen, rompen los párpados, la mácula no quiere verse en la realidad conspiradora de contrarios.

 

 

 

 

Queda embaucado el cuerpo.  Dentro de la verdad se fragmenta la gravedad de la existencia. Las rejas apuntan sin piedad.  Quién serrucha el piso o qué…  Cortapiso.  Cortapapeles. Cortadora.  Contadora.

 

 


El caporal de las almas embiste la soledad y la nada.

 

 


La angustia bajo el calabozo de la mirada. Yacen confiscadas en el penal del silencio más de setecientas mujeres, y ¿en el orbe cuántas? ¿se imaginan?  La punta de un zapato apunta.  Puntería.  Objeta.  Objeto.  Sujetos en el cabo del estiércol.  El que no come qué desecha.  Se le abomba  laangustia en el cuerpo hasta reventar…

 

 

 


La bomba ya no es solo la que explota, es toda bomba que bombardea o jala o succiona o suena como sirena bombeando.  Estamos bombardeados de nada y dudas.  La bomba del mundo derrama… Qué ha visto cada uno.  Tápate los ojos y escucha, mira tu imaginación, aplasta con el dedo por turno cada uno de tus ojos, mantén cerrado el pensamiento, y verás como aparece el desastre.  Luego, preguntas, ocurrió algo, te alegras que no sea contigo, y haces como que no pasa nada.

 

 

 


¿Qué alberga el encierro? ¿el presidio enmienda la falta? ¿el pellejo se pudre en la sentencia que no llega? ¿el infiernillo es el redil del insumiso?  Ahí, en el antro de “rehabilitación” existe un  jardín para la infancia que paren las presas.  ¿Qué bienvenida al mundo le espera al vástago hijo de lo casual o de la pega del cuerpo por suponer una compañía?

 

 

 

Cómo es eso, de que peo es nada, o más vale conocido por conocer, por tu culpa ya viste…  Calla niño,ya, que sino viene el diablo y te come la patica chiquibum bam bam…creo que es así, el canto, parece que se oye gritos por no se dónde.

 

 

 


El juego hace y deshace en el escondite de quién  encuentre al jugador, el buscador mira por el prisma  de la libertad imaginaria.  Una vez acorralado el cuerpecillo salta tras los bastidores de una lactancia y corre al encuentro, ahora cambia de turno, y la sirena  interrumpe porque es hora de -¿qué mami?-


Carlos Béjar como un camarógrafo sin preocuparse del tiempo muerto, ha captado las escenas, los relatos, la singularidad del ser.  Cada uno con la orden del inventario, uno a su manera se las cargas, te cargo mi niño porun rato, espera que nos llaman para contar, ponte en la fila conmigo, allá un hecho de la vida denominada real acá.  Aquí estamos.

 

 

 

 


El guión que ha utilizado: la voz narrante son las voces de las protagonistas en la elección de ese riesgo sin escapatoria y de los sucesos que se dan al otro lado del muro donde están los hombres.  Un muro  separa a los sexos, pero hay días de visitas entre presos y presas.  Apresa, aprésame, presa, esa.  Ame, me dijo, qué fue lo que le dije, como que no me acuerdo,  presumo, presume.  Presuntamente.

 

 

 


Aún cuando salgan se llevan a cada una consigo  y a la sombra que no se desprende como otra identidad en el cuerpo pasajero de la ruta.úntame, úpame, pá dónde está, chito.

 

 

 


El sueño de ellas zozobra en la expectativa y el desamparo. El amparo de la ley.  La constitución un libro cerrado.  “Donde reina la tristeza no se castiga el delito sino la pobreza”.  El gruñido es defensa propia, el puñal está ligado con la rabia y miedo.  Estar desarmado es un riesgo allí porque se corre el peligro de ser un cadáver flotando en la existencia de las ratas.

 

 

 


La crueldad es madre de engendros que se instala en aguas estancadas en el vientre apuñaleado de la memoria sin consonantes.  Las palabras resultan fetos tullidos, deformes en el alumbramiento del “estado” habitado por los espacios que se van metamorfoseando.  Los vínculos son velos que no encubren la sorpresa festiva sino lo perverso: la muerte como intento e invento de aniquilación por manos humanas.

 

 

 


En el dintel del correo de la vida no hay retorno, la vida no vale nada, total, si no la merezco, nadie la merece.  Canta, comadre, sácate la madre. “Madre óyeme mi plegaria es un grito en la noche”.  La lucha por escapar da idas y venidas, toca hacer algo o sino, de  -“aquí solo me sacan muerto”-  La “ley de imprenta” una constitución de carne y hueso.  La ley habla, quién la deja y no la deja, quién le tapa la boca.  El sonido y el estertor…

 

 

 


La ciudad presenta el menú del porvenir.  La crónica roja un espejismo de chivos expiatorios para apaciguar la corrupción y la degradación que se deshace en los sentidos.  Para algunos en la boca, para otros en las narices y para otros otrísimos de las manos  a sus bolsillos y cuentas en el exterior con pasaje seguro incluido.

 

 

 

 

La vida nos da sorpresa dice la canción.  Nunca dejes de… el consejo sirve… manual de corrupción, manual de comportamientos, manualidades…

 

 

 


¿El crimen frente a quién? ¿a quién le compete esto?  ¿ podemos pensar la vida de otro modo? La peste se expande en el mercado. Camuflado el instinto se arrastra agazapado en la mula que cruza la frontera.  La verdad se encuentra en posición fetal en el cuarto número…

 

 

 


Los hablantes en sus narraciones: cada instante es cuestión de vida o muerte, ¿cómo escapar de la esclavitud a que estás reducido?


Belcebú, personaje  recluta de la comedia, amortajado en la función de instructor para la seguridad, experto y adiestrado en la técnica gurka, “practicó su arte sobre prisioneros vivos”.  Era el monstruo oficial en el pabellón, era temido, pero a la  larga alguien aprendió de él y la técnica se revolcó contra el “recluta matón de profesión”.

 

 

 


En el harén de la masacre  “los crímenes del amor” un juego en el bastión  de la pasión acuciante.  El delito expía y comulga  en la boca del feligrés, que saborea la evidencia como ofrenda a pretexto de comer y beber el cuerpo y sangre de cristo, así nos hace ver y sentir Béjar al padre Chicho que acometió en cuerpo y alma a los moradores expulsados del paraíso a cambio de convertirlos a sus antojos y apetitos ¿de qué conversión se trataba? ¿a que llevaba esto? A que sus integrantes  púberes y adolescentes “se habían convertido en verdaderas fieras”, transitaban como vengadores de la “plena es la napla y la napla es la verdad” con pena y sin pena, con culpas ajenas y propias, con…

 

 

 


Las mujeres viven la ruleta  del tiro en gracia según el trato de las guías, del jefe que, “trafica con nuestros cuerpos” según la morena  Ángela,. El uso del poder entre las presidiarias es según gusto o disgusto de la compañera de celda o del grupo que acoja o  rechace a la recién llegada al pabellón.

 

 

 


No hay elección donde se ha perdido todo derecho a reclamar, hay que aprender a sobrevivir, a defender al precio de lo que sea la única vida que se carga.

 

 

 


El artífice para tramitar la libertad es un registro legal y psíquico, a veces extraviado, extrapapelado, pero que reúne una sola condición, la boleta de libertad y hasta que eso suceda  ¿qué?

 

 

 


¿La escapatoria, el deterioro o la muerte? La resistencia y dar con los hechos sin que se pierda la evidencia.

 

 

 


La sentencia es el bingo de una espera donde el  tiempo se pierde en la bolilla del que dice: no va más, y la lanza para dar en un número rojo o negro, en este caso en el pabellón de mujeres, cruzarlo hasta salir “por el portón de la muerte”.  Como lo da a saber el contador de esta historia, narrada en primera persona, con hechos directos, los sitios descritos son los calabozos, contados desde allí.

 

 

 

 

Historias recogidas en la verdad de la ficción que sabe a crónica  con salidas hipotecadas de por vida.

 

 

 


El que quiere escapar queda atrapado y agujereado en los alambres de púas o a veces suceden muertes misteriosas sin nunca esclarecerse ni resolverse, “nadie sabe nada”.

 

 

 

Los que quieren amotinarse tienen que enfrentarse a ser un abatido  o un acontecimiento de cabecilla o salir por las páginas con una historia sin oportunidad a contarla, tal vez un rostro desfigurado con su listado de fechorías y supuestas.

 

 

 

 

No importa la historia  de ese que fue niño o niña alguna vez ni qué lo llevó a ese paraje donde perdió su salvoconducto e identidad, su arraigo y pertenencia.

 

 

 

En la alegoría de la insurrección quedan los amotinados enfrentados a las tropas y al desfile de cadáveres.  Eligieron la muerte al precio de no poder comprar ni pagar la prolongación de la vida.

 

 

 


A pesar de estar presente la tortura, el espanto, el asco, el acoso,  y ese sentir del temor permanente  hay eso que no se pierde y no se puede exterminar a ningún ser humano, es la risa de la que carecen los animales, eso lo dijo un filósofo que terminó fugado de  la lucidez.

 

 

 

 

Ese humor , invento del deseo, que permite sostener la palabra en la imaginación sin que esta se pudra.  Ella enlaza algo parecido al anhelo de sentirse humano.  Eso que hace soñar “felizmente las mañanas pasamos en el patio, tomando sol y conversando”.

 

 

 


¿Se podría hablar de una alegría no contaminada?

 

 

 


La escucha del autor de estas historias deja los fragmentos sonoros grabados en el ritmo sin cohartada, respiración sin transfugas, pulso sin tiempo, formas sin identidad, edades  descalzas,  tonos desabridos y picantes de cada una de sus personajes  invitadas a participar.  Escuchésmolas:

 

 

 


“El bullicio que arman es ensordecedor, luchan, pelean, y se insultan a plena carcajada.  Sus ocurrencias para debatir son obscenas y geniales, luego el rencor desaparece y regresan como grandes amigas a sus espantosos cubiles”.

 

 

 


Aprender a resistir y no acomodarse, a descubrir otra forma de defender la propia vida en el gethos del placer, del dolor y del suplicio.  Impera el instinto de conservación en la desahuciada razón.  Nadie puede “borrar ofensas”.  La violación y la herida queda como estigma y memoria cautiva en el archivo y cuerpo del delito aún cuando se crea que no hay huella comprobable.

 

 

 


Viene como eco la  presencia y la voz de Andresito, hijo de Dolores de la celda 525 del pabellón de atenuados como  atenuados “como un niño triste y ya ha empezado a articular sus primeras palabras, sus primeras frases. “

 

 

 

 

Asomado a la ventana de barrotes, observa el firmamento y señalándolo con la manita me dice: Mila mami, mi tol, mi luna, mis tellas.”

 

 

 


¿Qué queda? ¿emigrar? ¿a dónde?

 

 

 


A otro cuento, a reparar en lo vivido, a reencarnarse otra vez en sí, a dejar de ser el consumidor de la existencia, a  desnudar el vicio del cuerpo.  A desposeerse del verdugo.  A ser otro  fuera del aniquilamiento.

 

 

 

 

A soportarse dentro de la propiedad corporal.

 

 

 


A crearse otro yo en una imagen donde se sienta la inocencia no varada en el destino.

 

 

 

 

A mirar el cielo fuera de todo encierro.

 

 

 


carmen váscones

1-2002


HOMENAJE A NAUN BRIONES DESDE LAS MISMAS PALABRAS DE SU PRESENTADOR Y AUTOR ELIECER CARDENAS, por carmen váscones diciembre 16, 2008

Posted by carmenmvascones in Cuentos, Lectura y Reseña, Novela, Periodismo.
Tags: , , , , , , , , , , , ,
5 comments

 

“Uno aprieta lo que le gusta, profundos pedazos, olores prendidos

  al poncho buscando una respuesta eterna, hasta los muertos

se guardan en el hogar del triunfo y la derrota”.

 

Al otro lado de la invencible línea,  se desata esta vida que guste o no es la única que tiene para el resto de la historia.  Porque la vida no es cuestión de gustos o elecciones, a uno lo paren simplemente, hasta ser lo que es, lo que será hasta el día de la muerte, “una despedida sin vueltas”.

 

No se puede ser feliz ni en la niñez porque “nacemos duro para siempre”.  La necesidad no espera, aunque todo tiene su dueño, el tener algo es merecer…

 

Ni la muerte es cosa propia, todos parecen olvido de ella.  El miedo y la oscuridad un sudor de eterna fuga.  “ser bandido es lo mejor de la vida”.  Dolor inmóvil del secreto, el que no se nombra.  Arruga sombría del tiempo, destino sitiado en el cuerpo.

 

¿Por dónde llega más pronto  lo póstumo? Nadie se salva de la vida.  ¿Cuál es  el más grande castigo que pueda dar quién al hombre?

 

El recuerdo propio es una mentira.  Engañador del recuerdo ajeno; buscador metido en la memorias de los otros.  Quieres trampear a la muerte para que no se acuerde de ti.  Le temes cual ingrato con miedo a morir, después de haberla gozado viendo caer a los otros.  Cuando ya no eres espectador sino carne para el cañón del horror: prisa sin darte tiempo para nada.

 

Laboriosa mortal, te crees justa en la agonía inexplicable.

 

Eres nunca.  Siempre una creciente rigidez posterior en tu juego solitario del todo.  Destrozas como una envidia sin misericordia.  Tu persecución es monótona e implacable.  Tu todo no vale nada en el l cuerpo.

 

El riesgo humano es vivir, la dama de las tumbas no se atreve a esto.  Muerte estas fuera del combate.  “Cosa que son el mismo polvo de la misma ceniza con que están hechos los hombres”.

 

Cautela y fatiga.  La cacería del triunfo en el recuerdo que no se agota.  Días enteros llenos de nada.  Imaginando la venganza i la soledad de siempre.

 

¿Qué ayer no existíamos?  Hoy soy mañana no estoy.  Destino a otro en el brillo de una certeza.  La vida propia vale más que la de los otros, no me arrepiento de nada.  Es irreparable.  Echarse para atrás es perder tiempo.

 

“Nunca dos muertos se parecen”.  Uno y otro rastro roto en el latido del alma fuera de la tierra.  Solitarios en sus respectivas sangre y sombras extinguidas.


Arriesgar  el porvenir para que le ganes al sueño en su cofre corporal.  Algo perderás en el camino.

 

Cada humano es un uno insoportable que quiere reventar en el silencio del péndulo.

 

La eternidad un refugio entre el cielo y la tierra.

 

Dos cuerpos aguardan movimientos iguales dados al tú de un yo.

 

“Mi fantasma una pura leyenda, una mentira para asustar, un eco de imaginación”.  Suerte taciturna del deseo.

 

Se talla la figura en la sonrisa del agonizante.  Muerte me diferencias del semejante a ti que eligió mi vida a cambio de la propia.  Todo mi horizonte marcado en el cuerpo orificiado en el presagio quedado en la quebrada.

 

Muerte le deslizas hacia el fondo oscuro de la grieta, te deslizas como jinete del instante cabalgando al relámpago que no llegó a la víspera.  Apuestas otra suerte en la meta de otro apostador.

 

“Jamás podrá matar mi nombre –mayor- porque, ya dejó mi cuerpo y corre sin que me necesite.  Deja a la ley las cosas de la ley, el segundo exacto”…

 

“Este relámpago del tiempo que acabe”.

 

carmen váscones

1983

 

 

 

PABELLÓN DE MUJERES DE CARLOS BÉJAR PORTILLA, por carmen váscones diciembre 15, 2008

Posted by carmenmvascones in Cuentos, Ensayos, Lectura y Reseña, Novela, POESÍA, Uncategorized.
Tags: , , , , , , , , , , , , ,
add a comment

 En la cárcel del mundo el pabellón de mujeres trafica la vida en esa imposibilidad de saberse alguien. Se es a pesar de… Algo  empuja al estigma. Reas la designan.  El tiempo está situado en sus historias, ¿sus alientos sin escapatorias? ¿quién sabe?

Cada relato no es una redacción dictada en la conciencia.  Otro asunto conjuga el pretérito indefinido.  El plus de una ética rebota como sombra en las manos de la justicia.

 Antes de ser convictas ya eran prófugas del destino, dirección sin retorno eso de seguir la curva de una quebrada donde la recta final no tiene trecho,  acortar camino, salieron por el trecho del vicio, quién está libre de la adicción a la vida,  las guías del sueño crecen, rompen los párpados, la mácula no quiere verse en la realidad conspiradora de contrarios.  Queda embaucado el cuerpo.  Dentro de la verdad se fragmenta la gravedad de la existencia. Las rejas apuntan sin piedad.  Quién serrucha el piso o qué…  Cortapiso.  Cortapapeles. Cortadora.  Contadora.

El caporal de las almas embiste la soledad y la nada.

 

La angustia bajo el calabozo de la mirada. Yacen confiscadas en el penal del silencio más de setecientas mujeres, y ¿en el orbe cuántas? ¿se imaginan?  La punta de un zapato apunta.  Puntería.  Objeta.  Objeto.  Sujetos en el cabo del estiércol.  El que no come qué desecha.  Se le abomba el cuerpo hasta reventar…

 

La bomba ya no es solo la que explota, es toda bomba que bombardea o jala o succiona o suena como sirena bombeando.  Estamos bombardeados de nada y dudas.  La bomba del mundo derrama… Qué ha visto cada uno.  Tápate los ojos y escucha, mira tu imaginación, aplasta con el dedo por turno cada uno de tus ojos, mantén cerrado el pensamiento, y verás como aparece el desastre.  Luego, preguntas, ocurrió algo, te alegras que no sea contigo, y haces como que no pasa nada.

 

¿Qué alberga el encierro? ¿el presidio enmienda la falta? ¿el pellejo se pudre en la sentencia que no llega? ¿el infiernillo es el redil del insumiso?  Ahí, en el antro de “rehabilitación” existe un  jardín para la infancia que paren las presas.  ¿Qué bienvenida al mundo le espera al vástago hijo de lo casual o de la pega del cuerpo por suponer una compañía?   Cómo es eso, de que peo es nada, o más vale conocido por conocer, por tu culpa ya viste…  Calla niño, duérmete ya, que sino viene el diablo y te come la patica chiquibum bam bam…creo que es así, el canto, parece que se oye gritos por no se dónde.

 

El juego hace y deshace en el escondite de quién  encuentre al jugador, el buscador mira por el prisma  de la libertad imaginaria.  Una vez acorralado el cuerpecillo salta tras los bastidores de una lactancia y corre al encuentro, ahora cambia de turno, y la sirena  interrumpe porque es hora de -¿qué mami?-


Carlos Béjar como un camarógrafo sin preocuparse del tiempo muerto, ha captado las escenas, los relatos, la singularidad del ser.  Cada uno con la orden del invento a su manera, un hecho de la vida denominada real. 

 

El guión que ha utilizado: la voz narrante son las voces de las protagonistas en la elección de ese riesgo sin escapatoria y de los sucesos que se dan al otro lado del muro donde están los hombres.  Un muro  separa a los sexos, pero hay días de visitas entre presos y presas.  Apresa, aprésame, presa, esa.  Ame, me dijo, qué fue lo que le dije, como que no me acuerdo,  presumo, presume.  Presuntamente.

 

Aún cuando salgan se llevan a cada una consigo  y a la sombra que no se desprende como otra identidad en el cuerpo pasajero de la ruta.

 

El sueño de ellas zozobra en la expectativa y el desamparo. El amparo de la ley.  La constitución un libro cerrado.  “Donde reina la tristeza no se castiga el delito sino la pobreza”.  El gruñido es defensa propia, el puñal está ligado con la rabia y miedo.  Estar desarmado es un riesgo allí porque se corre el peligro de ser un cadáver flotando en la existencia de las ratas.

 

La crueldad es madre de engendros que se instala en aguas estancadas en el vientre apuñaleado de la memoria sin consonantes.  Las palabras resultan fetos tullidos, deformes en el alumbramiento del “estado” habitado por los espacios que se van metamorfoseando.  Los vínculos son velos que no encubren la sorpresa festiva sino lo perverso: la muerte como intento e invento de aniquilación por manos humanas.

 

En el dintel del correo de la vida no hay retorno, la vida no vale nada, total, si no la merezco, nadie la merece.  Canta, comadre, sácate la madre. “Madre óyeme mi plegaria es un grito en la noche”.  La lucha por escapar da idas y venidas, toca hacer algo o sino, de  -“aquí solo me sacan muerto”-  La “ley de imprenta” una constitución de carne y hueso.  La ley habla, quién la deja y no la deja, quién le tapa la boca.  El sonido y el estertor…

 

La ciudad presenta el menú del porvenir.  La crónica roja un espejismo de chivos expiatorios para apaciguar la corrupción y la degradación que se deshace en los sentidos.  Para algunos en la boca, para otros en las narices y para otros otrísimos de las manos  a sus bolsillos y cuentas en el exterior con pasaje seguro incluido.  La vida nos da sorpresa dice la canción.  Nunca dejes de… el consejo sirve… manual de corrupción, manual de comportamientos, manualidades…

 

¿El crimen frente a quién? ¿a quién le compete esto?  ¿ podemos pensar la vida de otro modo? La peste se expande en el mercado. Camuflado el instinto se arrastra agazapado en la mula que cruza la frontera.  La verdad se encuentra en posición fetal en el cuarto número…

 

Los hablantes en sus narraciones: cada instante es cuestión de vida o muerte, ¿cómo escapar de la esclavitud a que estás reducido?


Belcebú, personaje  recluta de la comedia, amortajado en la función de instructor para la seguridad, experto y adiestrado en la técnica gurka, “practicó su arte sobre prisioneros vivos”.  Era el monstruo oficial en el pabellón, era temido, pero a la  larga alguien aprendió de él y la técnica se revolcó contra el “recluta matón de profesión”.

 

En el harén de la masacre  “los crímenes del amor” un juego en el bastión  de la pasión acuciante.  El delito expía y comulga  en la boca del feligrés, que saborea la evidencia como ofrenda a pretexto de comer y beber el cuerpo y sangre de cristo, así nos hace ver y sentir Béjar al padre Chicho que acometió en cuerpo y alma a los moradores expulsados del paraíso a cambio de convertirlos a sus antojos y apetitos ¿de qué conversión se trataba? ¿a que llevaba esto? A que sus integrantes  púberes y adolescentes “se habían convertido en verdaderas fieras”, transitaban como vengadores de la “plena es la napla y la napla es la verdad” con pena y sin pena, con culpas ajenas y propias, con…

 

Las mujeres viven la ruleta  del tiro en gracia según el trato de las guías, del jefe que, “trafica con nuestros cuerpos” según la morena  Ángela, e igual, el uso del poder entre las presidiarias es según gusto o disgusto de la compañera de celda o del grupo que acoja o  rechace a la recién llegada al pabellón. 

 

No hay elección donde se ha perdido todo derecho a reclamar, hay que aprender a sobrevivir, a defender al precio de lo que sea la única vida que se carga.

 

El artífice para tramitar la libertad es un registro legal y psíquico, a veces extraviado, extrapapelado, pero que reúne una sola condición, la boleta de libertad y hasta que eso suceda  ¿qué?

 

¿La escapatoria, el deterioro o la muerte? La resistencia y dar con los hechos sin que se pierda la evidencia.

 

La sentencia es el bingo de una espera donde el  tiempo se pierde en la bolilla del que dice: no va más, y la lanza para dar en un número rojo o negro, en este caso en el pabellón de mujeres, cruzarlo hasta salir “por el portón de la muerte”.  Como lo da a saber el contador de esta historia, narrada en primera persona, con hechos directos, los sitios descritos son los calabozos, contados desde allí.  Historias recogidas en la verdad de la ficción que sabe a crónica  con salidas hipotecadas de por vida.

 

El que quiere escapar queda atrapado y agujereado en los alambres de púas o a veces suceden muertes misteriosas sin nunca esclarecerse ni resolverse, “nadie sabe nada”.  Los que quieren amotinarse tienen que enfrentarse a ser un abatido  o un acontecimiento de cabecilla o salir por las páginas con una historia sin oportunidad a contarla, tal vez un rostro desfigurado con su listado de fechorías y supuestas.  No importa la historia  de ese que fue niño o niña alguna vez ni qué lo llevó a ese paraje donde perdió su salvoconducto e identidad, su arraigo y pertenencia.


En la alegoría de la insurrección quedan los amotinados enfrentados a las tropas y al desfile de cadáveres.  Eligieron la muerte al precio de no poder comprar ni pagar la prolongación de la vida. 

 

A pesar de estar presente la tortura, el espanto, el asco, el acoso,  y ese sentir del temor permanente  hay eso que no se pierde y no se puede exterminar a ningún ser humano, es la risa de la que carecen los animales, ese humor invento del deseo, que permite sostener la palabra en la imaginación sin que esta se pudra.  Ella enlaza algo parecido al anhelo de sentirse humano.  Eso que hace soñar “felizmente las mañanas pasamos en el patio, tomando sol y conversando”.

 

¿Se podría hablar de una alegría no contaminada?

 

Ya la escucha del autor de estas historias deja los fragmentos sonoros grabados en el ritmo, respiración, pulso, formas, edades y tonos de cada una de sus personajes invitadas a participar.  Escuchésmolas:

 

“El bullicio que arman es ensordecedor, luchan, pelean, y se insultan a plena carcajada.  Sus ocurrencias para debatir son obscenas y geniales, luego el rencor desaparece y regresan como grandes amigas a sus espantosos cubiles”

 

Aprender a resistir y no acomodarse, a descubrir  otra forma de defender la propia vida en el gethos del placer, del dolor y del suplicio.  Impera el instinto de conservación en la desahuciada razón.  Nadie puede “borrar ofensas”.  La violación y la herida queda como estigma y memoria cautiva en el archivo y cuerpo del delito aún cuando se crea que no hay huella comprobable.

 

Viene como eco la  presencia y la voz de Andresito, hijo de Dolores de la celda 525 del pabellón de atenuados como  atenuados “como un niño triste y ya ha empezado a articular sus primeras palabras, sus primeras frases. “ Asomado a la ventana de barrotes, observa el firmamento y señalándolo con la manita me dice: Mila mami, mi tol, mi luna, mis tellas”

 

¿Qué queda? ¿emigrar? ¿a dónde?

 

A otro cuento, a reparar en lo vivido, a reencarnarse otra vez en sí, a dejar de ser el consumidor de la existencia, a  desnudar el vicio del cuerpo.  A desposeerse del verdugo.  A ser otro  fuera del aniquilamiento.  A soportarse dentro de la propiedad corporal.  

 

A crearse otro yo en una imagen donde se sienta la inocencia no varada en el destino. A mirar el cielo fuera de todo encierro.

 

 

 

 

carmen váscones

1-2002