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Entrevista a Carmen Váscones por Mariana Roldos, lector y lectura a nivel universitario mayo 19, 2009

Posted by carmenmvascones in entrevista a carmen vascones por mariana roldos, lector, lectura universitaria, libro y constitución.
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1.-Qué  significa  el proceso lector a nivel universitario ?

-Implica continuidad  de una experiencia, esto es, el estudiante tiene antecedentes de formar parte del mundo de la lectura, sea dirigida o espontánea, que domina el uso del libro, del diálogo y de la capacidad de análisis, crítica e interpretación.  Que forma parte de la vida lectora sea como hábito, gusto propio,  tarea compartida, disposición, animosidad, etc.

2. Si el grupo con el que se trabaja no posee mayormente desarrollado  el hábito lector ¿qué sugiere para incentivarlo ?

Primero haría un diagnóstico de la situación del grupo, para detectar los niveles de formación, de dificultades por individuo, las necesidades, los conocimientos, las carencias, las expectativas alrededor del “hábito lector”.   Ubicaría sus niveles de lecturas, disposiciones a tipos y temas de lecturas,  gustos y disgustos frente al acto de leer y estar con el libro y con su propia vida.

– Diseñaría un programa de animación y acercamiento a la lectura para formar lectores, con libros de lecturas, análisis de obras,   ejercicios de composición y creatividad, con trabajos en grupos, talleres, con exposiciones y plenarias.  Que los textos sean elegidos por los participantes de grupos.

-Planificaría metas a corto y mediano plazo para iniciados y no iniciados en el “hábito lector”.  Pero siempre integrados los dos niveles, para no crear privilegios de “dominadores de la  palabra”.

3. ¿Cómo define desde su espacio de escritor/ bibliotecaria, la palabra Lectura ?

-La lectura es esfuerzo sin forzamiento, es una cita sin obligación ni deber impuesto  Es potenciar el amor a querer, poder y saber leer. Es un reconocerse en el vínculo de la palabra con lo que dice, desdice, entre unos y otros.

Ganarse un espacio en la palabra es aprender a “luchar para tener un sitio, ubicación y puesto en la  expresión,  la propia lectura sobre una verdad sin dejarse atrapar por la debilidad, el conformismo, la piedad o la dependencia del amor sumiso o pueril frente al otro, más aún si es la relación de un niño con un adulto, al infante hay que dejarlo ser en su juego donde ordena su fábula, mito y realidades que le dicen ese eres tú o que va siendo.

La lectura es vida atenta para ser descifrada como cuerpo hecho letra, como sueño hecho palabras e imágenes, “el milagro de que palabras mezcladas con nuestros pensamientos nos traslade el mundo, las gentes…”, nos haga escuchar lo que se lee para que adquiera sentido.

Leer no es escribir.  Ya que cuando “uno lee escuchando, ¿no es la historia que está dibujada?” (Doltó), porque se va comprendiendo lo que se lee como siguiendo haciendo un camino caminando.  Un texto es una historia, “en el método, los textos no querían decir nada, eran ejercicios de lecturas…(Doltó), que sí decían algo, “eran frases que contaban algo, leer es eso, no hace falta la imagen; uno piensa en lo que eso quiere decir y puede dibujar lo que eso hace pensar”, (Doltó).  Hace imaginar, vislumbrar,  hacer pensable lo impensable.

“La historia que yo quería conocer había sido el anzuelo por el cual deseé tanto aprender a leer, gracias a lo cual había aprendido, como se dice, muy rápido, pero, qué decepción asociada a ese nuevo saber” (Doltó).  Lo que se llega a saber no se olvida.

La lectura no es una lección a darse, es un gozo aposteriori del saber que incluye esfuerzo, tenacidad, constancia, perseverancia para ese aprender a leer que vence las resistencias de la ignorancia, que enfrenta el cansancio de la repetición, que se sostiene por el ánimo provocado por el guía que alfabetiza y sostiene el deseo de aprender a leer y hacer un lector sin renuncias a esa experiencia de la letra convertida en habla inolvidable, en escucha placentera, en silencios poseyendo la palabra creadora.

La lectura es una verdad a media, una experiencia de la vida deseada, una voluntad de goce dispuesto a experimentar discernimientos entre existencias compenetradas en el protagonismo innovador y receptivo de nexos gratificantes y presencias vivientes  de momentos emprendedores de animación e iniciación en una zona franca de lecturas posibles y vivibles entre desdecir, fracasos y alegrías plasmadas como diálogos entre un hombre y una mujer  queriendo aclarar o aprisionar lo inconcluso y completamente misterioso, hermoso o según sean sus avatares eróticos, duelos sensuales y rutinas de desencuentros entre creaciones, separaciones y otras historias.

La lectura en su uso funcional, rígido y tradicional está orientada a descifrar letras y palabras no como una formación, esto es un común denominador, “se toma a la lectura como el hecho de conocer bien las  letras, puntuación, semántica, sintaxis, contexto, los fonemas y aprender a pronunciarlos, claro esto es una primera instancia, pero lo elemental es enseñar amar la lectura para que el niño se apasione por lo que lee.  Mientras a la lectura se le asigne una calificación… no lograremos nada” (Galo Guerrero Jiménez)

“No aprenden  a estudiar, porque simplemente no pueden leer.  Entonces, hay que comprender que éste es un proceso largo de capacitación, reflexión y meditación permanente de educadores y padres de familias… los fracasos escolares justamente se deben a que la gente no lee” (Galo Guerrero Jiménez)

La pasión en lo creativo es incomparable. La lectura y la escritura son una peregrina oral que invita a seguir, a continuar, a mantener el suspenso para que se produzca una irrepetible aparición de diálogos visibles e invisibles en los tocadores del cuerpo y del papel.

4.¿ Cuál es la base filosófica de la Lectura en la Universidad ?

La historia de la vida, los episodios del sonido, los sentidos, la habitación del cuerpo, el espacio de la memoria, la dicha, no dicha lo no dicho en la barra y borrador de la memoria, en la imprenta de la escritura y su impresión.

En la constitución de la palabra que me compone y descompone mas acá mas allá -aquí- sin ahora- con hora, sin tiempo.

A falta de la falta anticipas, representas, escenificas, fallas, creas, repites, sintomatizas, excluyes, incluyes, la excepción en la regla, el acápite, el código, morfoseamos, morboseamos, mortandamos, monstruosamente la letra nos come o la suprimimos sin  explicación, su enlace, su composición. Delite en el delito.  Delinquimos con aparente inocencia, a pretexto de que no sabemos lo que hacemos, somos despiadados con nuestros vanales podercillos en el puestito ganado con sudor, votos, botamos serruchando el piso, o como si fuera una basura hacemos del otro un desecho… Ojo con la soberanía del desprecio, quién recula lo dicho, y se planatea otra forma de vida sin discursitos y  sin espejos desafiando a Dios, y al dado del cálculo.  Cada mundo se acaba con uno.  Otra cosa es la “devastación psiquica”, como dijo el doctor Brausntein.  Que el cerebro no se haga una bomba que estalla por la nada.  A enchufar la palabra en la ética: una verdad sin cremación, sin exterminio, sin desaparecidos, sin trampa, qué di…

Luego en el campo del orden,  el tarjetero, la lista de asistencia, la escritura sin alteración o fallas con faltas ortográficas, memorias en descomposición, ausencias de tildes por escribir en una computadora que desconoce el idioma, y no tiene en el teclado la tecla para tiznar  la ley o regla gramatical….

La lectura me tacha, me hace un llamado de atención.

Yo la escritora no soy la lectora a pesar de que me leo in fraganti, después corrijo esto expuesto en público, hago un guiño al bloguero, mi ignorancia y conocimiento me someten, me impugnan, me empuñan, me empujan, me levantan una protesta, me señalan como bestia iletrada, descalificada para ser profesora del idioma español, que ni se me ocurra.

Con el filo del amor hago un corte, corto el amor a la sabiduría…. El horror de saber, el dolor de corregir, el placer de no morir en mi psique, el poblar la ausencia sin querer recuperar nada.  Que mi cuerpo no me someta a mi propia vida, peor aun la vanagloria de la sapiencia.

(Recuperaré la primera respuesta y la incorporaré,-caigo en cuenta la falta, mientras , esta pregunta la respondo hoy, 23 de mayo, Mariana esta ausente en este pensar, estará presente cuando lo lea, lo corrijo cuando llegue a playas, mientras, que el texto de qué decir. –sobre todo a que el pensamiento es una cuestión constante y continua…, espero haber resuelto  por un momento el tumulto de la inquietud, la angustia de existir en este capital devastador que consume el alba de la posible razón.

“Los actos violentos no cambian nada”.  Y sin embargo son los mecanismos y el plan para los exterminios, para las masacres, para las guerras, para el control diario de la libertad del uno frente al otro.  Cuál es el límite sano…

(Encontré la respuesta)

La lectura debe ser el espacio para la ética de la palabra incorruptible e insobornable.

La lectura debe ser un servicio para el saber.

Rl saber debe ser un facilitador de poderes y consensos de justas palabras y acciones encaminadas a progresos personales, sociales y del estado.

La ficción y la realidad: una palabra de hechos que sostienen la vida desde caminos sostenibles, inventados, posibles y soñados.

La palabra no es monopolio de nadie, ni globalización del lenguaje, ni deudas de conocimientos, ni servidumbre de la voz.

5.Cómo incide la comprensión lectora   en la Carrera de Derecho.

La constitución de la palabra forma un cuerpo ajustado y desajustado entre la constitución impartiendo la ley por un lado, y por otro la sujeción del deseo frente a lo prohibido y reprimido de cada sujeto desde su núcleo familiar, como patrimonio de la ley de la prohibición del incesto, el límite frente al deseo y la libertad, eslabón fundamental para entrar al enlace y entorno social,  reglas para  facilitar el camino de la justicia y de los pasos del “ciudadano cumpliendo sus deberes y derechos”.

Del dicho al trecho hay muchos trechos, la comprensión lectora se ubica desde la acción y la ética de cada sujeto, esto es, no basta con ser un buen lector, para ser un sujeto consecuente y con valores.

Es importante ayudar al lector diferenciar entre lo escrito y lo que sucede en  la realidad social. Hay que fomentar y promocionar y dar facilidad para desarrollar la crítica y darle oportunidad a que se exprese, apoyar y permitir la capacidad de excavar más allá de lo superficie hasta llegar a la esencia de lo que se busca, para poder lograr avances relacionado con lo que existe en el mundo real, no en el mundo abstracto.

La moral no nace con la lectura, más la lectura puede construir una conciencia social, pero, otra cosa es, si somos o no consecuentes y leal a esta forma de ver y comprender.  La ética no nace se hace..

Otra cosa es la posición crítica y pensante frente al orden y desorden de la palabra que genera pensamientos, fantasías, imaginaciones y propuestas de vidas que amoldan y desamoldan formas de actuar y pensar.

Esto es, juez y parte no se puede, abogado y acusado tampoco, testigo y evidencia no siempre coinciden, coartada y lugar de los hechos no coinciden con el escenario de la parte y contraparte; el acta de reconocimiento del lugar de los hechos quien la cuenta y narra y da constancia es una parte de cómo los cuenta y los deja sentados o inscritos.

Quién lee, quién la interpreta, es otra determinante relevante,  porque, una vez letra escrita, continúa el proceso penal, legal, y prisión para el que no tiene lugar a defenderse, porque queda fuera del peritaje, ya que es sospechoso directo y culpable, por la evidencia, y eso según sea el nudo o conflicto de la evidencia determinado por los guardianes de la “ley” en su “parte elevado al destacamento de policía”, lector número uno, privilegiado para la ordenanza del calabozo del personaje, actor de los hechos y consumación de la historia.

El autor de la trama, como un dios deja la obra en manos de los lectores “infernales”, que tienen que seguir las pistas como detectives, para desmadejar el hilo perdido entre tantas pautas, es así como defensor, investigadores y personaje o acusado en aprieto y de paso encerrado en el calabozo de la ficción, o de la alegoría, tiene que colaborar para aproximarse a una verdad que lo reintegre socialmente a la confianza del peatón de la vida, y pueda andar con su boleta de libertad sin quedar en sospechas ni en los archivos de la dudosa procedencia y de hay que seguirle los pasos. Cómo limpiar una carpeta, donde se juega la existencia del ser y no ser.  La marca  y las pruebas para un delito que se acusa y recusa.

La verdad sea dicha, ¿y cuando no es dicha?

De sala en sala, corte superior, instancias, abogado defensor sustenta, se hace al acusado saber, se lee según la lupa, se dicta autollamamiento, se hace detención en firme, llamamiento, audiencia preliminar, da dictamen fiscal, se lo acusa, “la existencia del cuerpo del delito se encuentra probada”, se rechaza, se alega,  se rechaza el dictamen acusatorio, se retoman antecedentes, cartas de certificación, se ignoran otras pruebas, la evidencia se impone,  la instrucción fiscal, va y viene, se descubre, se encubre, se cubre, se evidencia.

El tiempo transcurre como un buitre tras la presa.

El imputado, la acusación, los hechos, entre culpable y exculpación.  La disposición legal es sancionar el acto, lo incorrecto,  desde el fundamento que garantiza demostrar la inocencia o la culpabilidad.  La lectura precisa, un texto de partida, “el acta de reconocimiento del lugar de los hechos”, luego la ficción, la escritura, la vida real, lo que realmente ocurrió, lo que justifica toda una vida…

La infracción de la ley, se la sanciona, quien comete el delito se lo ajusta en la cuenta de pagar, cumplir o saldar deudas bajo la mira de los deberes como ciudadanos.  Pero la lectura del caso, los testimonios, las evidencias y las garantías constitucionales del proceso del juicio como un proceso lector de la verdad como se las cumple para favorecer o facilitar que se hagan actos de justicias, entre los acusados, el acusado, los defensores.

La verdad no se la compra, pero hay actos que quedan impunes toda la vida, como un lector mudo, que no quiere tomar parte ni del autor ni ser testigo en contra o a favor por la retaliación, no se puede estar en los dos lados o bandos, pero se puede asumir un papel protagonista como actor, personaje, lector, o nuevo autor de los hechos.

La palabra es un delito penal, porque compromete e incita a ser parte de la historia, de la verdad que juega sobre el pellejo del acusado.

De la sentencia que dicta el juez y los jurados, a partir de un argumento, de la instrucción fiscal, de los hechos que se alegan y suman, de la palabra del acusado, y la de la verdad a media.

La vida se corroe por la muerte que avanza lentamente.

La lectura se corrompe o salva según el alegato y las intenciones de saber o no saber, de ignorar o conocer, de hundir o sacar a flote, de decidir al precio de quién paga más con el silencio o con desconocer la  justicia o pisar la ley.

Y a veces aunque no se pruebe lo contrario, y el acusado sostenga su inocencia, igual se sigue con el proceso, la corte, la sentencia, la condena, la cadena perpetua o la pena de muerte.

Quién está libre de culpa en la lectura de la vida y del ser.

No hay carrera derecha, hay otro lado para ir derecho en la comprensión e incomprensión del texto, del contexto y del actor de sus días.

¿Cómo decidir el sentido correcto de una lectura cuando de ley se trata?

carmen váscones

13/12/05

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Abdón Ubidia sueños de lobo, por carmen váscones abril 22, 2009

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SUEÑOS DE LOBOS

“Tal parece que el cansancio acumulado en tantas noches de insomnio le empujara por detrás de los ojos, muy dentro de su ser. Después de todo, si el insomnio siempre es inoportuno, y esa es su condición ¿por qué razón no ha de serlo también el sueño?”

Abdón Ubidia
El lobo entra al círculo del insomnio, muerde el tiempo, los sueños se desvanecen junto a las manecillas que sostienen el cadáver de Dios.

En el nombre del padre, mi infancia, oración del juego destruido en el sonido metálico del reloj.
La palpitación insoportable libera la locura del que dejó de ser soñante. “Reza para calmar su orgía sin oniraciones, monologa para el silencio, “en algo calman mi angustia del sueño de los demás”.

No sabe qué hacer con el espacio en blanco que digita la desocupación del caos en la matriz de dos ojos pegados a la dilatación de la córnea.

Sale la luz de las tinieblas.

El trasnochador no tiene sueños, los perdió en la celebración de su nacimiento.

El trajín yace agolpado en la negación errante del hombre envuelto en la memoria del proceso donde toca su límite, el desvelado.

“Hora en la que existe”.

La soledad de su existencia troca la vida en su cuerpo sometido a la lucidez del sobrecogimiento del mismo amor cargante del deseo.

El alma gemelo del cero es la muerte naciente en el reflejo que se desliza en la mirada de “un ser como yo”.
Frontalidad de la angustia desamparada del adicto nocturnal que asoma sus retinas en la red del simulacro.
El aullido de la aguja recoge el espasmo bronquial del criminal, el cuerpo atrapado en la rueda del prófugo gotea contra bandas como señal cómplice del resplandor.

“Me he convertido en un hombre de la noche, en un hombre lobo”.

El animal no duerme, la espera del sueño no llega, ni siquiera la fatiga prestada lo noquea. Su cuerpo huye del descanso.

La angustia se instaló en su apetencia, vive un estado de alerta, como de sirena anunciando acechanzas agazapadas en los párpados.

Nada lo detiene al caminante del deber el haber y no pago.

Su fe, un ángel de la guarda que lo deja noche y día solo para probarlo. Su credo, un insomnio pasando por alto los templos y los miedos.

Los confinamientos del pánico y la soledad están detenidos en los encandilamientos desprendidos por un espacio libre en el rompecabezas del tiempo reacio a incorporarse en la graficación de su uso.
Su consumación: un cuerpo, una noche.

Trasnoches. El sueño no reparado, en un hombre que no puede o muy en el fondo ¿se cansó de dormir, de soñar?
El protagonista de la novela se oculta en los sueños de los otros. Él es un merodeador marcado por la manecilla de su rebeldía, por la onda de su radiación cerebral, por los golpes mentales de su inconformidad.

Por su propia muerte no entendida en el género que conlleva su pregunta. ¿Dónde estoy? Su anhelo de no saberse y saberse, lo manipula, lo confunde, lo condena a estar en alguna parte, a ser en el pronombre de su identidad, el tramador del sueño o solo un hombre desesperado en las trincheras del común denominador.

“En la noche sin límites, yo me voy de tumbo en tumbo, a veces enloquecido, errático, por los sitios del pasado que marcaron mi vida o que la configuraron – si es que alguna forma tiene – huyendo inútilmente de las caídas y de los abismos, buscando inútilmente permanecer en los recuerdos felices, en las treguas, en los olvidos”.

En la vigilia empuña la caja fuerte. Ajusta. Se va. Allí se arma y desarma el castillo de naipes, allí se pega la carambola sobre el lienzo verde.

Allí se oprime la jugada de los contrincantes.

Allí donde el tú y el yo se fusionan en la búsqueda agotadora de la salida que se precisa en la imagen que se construye y destruye de la realidad que se pisa y se evade.

Donde ya se verá quién se es.

En el boquete de la mente la frustración roe sueños ajenos, los propios evaden fracasos en los laberintos de la codicia atormentada en las manos vacías del que no tiene nada al despertarse.

O simplemente o peor, haber estado en vela del esqueleto todo un siempre, como un faltante que no cuadró nunca y no se lo detectó, pero que estuvo ahí.

Frente a frente. En silencio y encubierto.

En los malabares de la conjetura de asaltantes hambrientos, soñar no cuesta nada, solo un riesgo pleno, como As bajo la manga, como sucre cayendo en la rokola y tocando la escogida.

Como un corazón rojo en la espalda del hombre que cruza la niebla y dejar brillar algo. El átomo de la razón se desintegra en el escozor de los maniatados.

Los humanantes cierran su vulnerabilidad en la edición de sus anhelos, se contagian contemplando la caricatura del espéculo arrojado desde la inocencia.

El sentimiento parecido al amor se escurre en los andamios del reloj que brota en la boca de la tierra.
La rotación del las palabras choca en los cuerpos.

La existencia, un monosílabo en los silencios y equívocos de la huella nómada en los desprendimientos de la memoria: su fósil, marcado con los señalamientos del propio desgaste.

Bajo la mampara de la interpretación alguien oculto escarba en su pellejo. ¿Quién está en él?

“Jamás supieron nada de mí. Nunca lo sabrán. Qué pudieron saber ustedes del niño que usaba como pretexto el disfraz del hombre lobo para tocar a las niñas b buscarlas, muy dentro de sus vestidos… ”

“Qué pudieron saber ustedes del adolescente que se reunía con oscuros conspiradores que soñaban en gigantes rebeliones que incendiarían el mundo. Qué iban a saber ustedes del hombre que descubrió, con una lucidez extrema, que la vida organizada… no le concernía… ”

Quién puede escuchar la confesión del testigo sometido a su propia pena. ¿Quién condena la anticipación del caso?
El perdón se pierde en los brazos convictos de la culpa, el perdón se encuentra sometido en el sinsabor de las ganas de vivir, el suplicante crucifica su redención en la reiteración de nuevas confesiones a ser ungidas en la confirmación de su dolor y soberbia.

El cabecilla intelectual sabe “que detrás de un autor policial, por ejemplo, hay un asesino que no se decide a asesinar”, el lobo salido de la manada “sabe o recuerda, que cuando se desea a una mujer y no se la posee, entonces se escribe un poema.

Cuando se la posee, el poema ya nos es necesario. Y solo volverá a serlo cuando la mujer huya…

Sabe, además, que lo escrito no es cierto para los individuos en las soledad de su corazón.
Porque se escribe para no ser uno mismo”.

El tiempo se inserta en el acto, demanda a su actuante, lo obliga rendir cuentas, a minutar su posesión. Instiga en el punto tambaleante del instinto, la debilidad del indeciso se doblega a su falta de convicción.

Quiere ser alguien a como de lugar un maleante de la lujuria noctámbula.

Ser impreso en las páginas de la crónica roja. ¡Que más da! Está echada la partida.
Me toca, te toca.

Inventariamos la ruta, en su rumbo el peso de la pasión quemando los rastros. Exclamación. Morir después de vivir al precio que sea. Al paso que llevo. A paso del paso. Al asalto…

“El tiempo de la ansiedad es eso: existencia pura, energía pura, la máxima concentración de nuestro ser en un orden, él de los relojes, que no atrapa y no niega a la vez…”

Cansancio, deseo de dormir para nunca acabar. Deseo de dejar de aullar en el hocico de la realidad. Deseo de no saber nada. De …“No sabe que el peligro está en no saber acercarse al filo de un abismo. Y no en tener el valor de renunciar a él”.

Demasiado tarde, los lobos se dispersan bajo la luna llena del escrito.

El escritor se levanta, se pone su abrigo y sale a recorrer su viernes acostumbrado.

carmen váscones
14/3/95

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como concibe al libro, por carmen váscones abril 17, 2009

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¿COMO CONCIBE AL LIBRO?

 

Un libro en mis manos es la posibilidad de intimidad con la imaginación.  El libro es un soporte, es un campo abierto de posibilidades.  Cuando se es niño y no sabemos leer ni escribir, nos encanta que nos lean – qué dice aquí -que nos repitan una y otra vez la historia, que nos expliquen, que nos hagan sentir la vida del texto. 

 

En un libro están seres animados que se proyectan. La piedra, el animal, el humano son personajes que tienen una historia, valores, problemas, alegrías, mensajes y sentidos a los que el niño está atento a captarlos.

 

El libro nos remite al autor, y por lo tanto a la convocatoria de oyentes y lectores, un texto logrado suscita, se lo siente, provoca emociones, hace pensar, aprobar, rechazar.

 

Es una moraleja, es un testimonio del bien y del mal, es una posición quiéralo o no el autor, hacia una forma de ver, admirar, crear o de intervenir en la realidad. 

 

En fin, el libro es un mundo aparte dentro de otros, es una realidad dentro de otra.  Los libros son la biblia de los mitos, leyendas, estilos, fantasías y  los hechos expectantes o creados por sus progenitores/autores.

 

¿CUAL O CUALES SON LAS OBRAS DE SU AUTORIA QUE LE HAN DADO MAYOR SATISFACION?

 

Empecé a escribir desde los quince años diarios, poemas, reflexiones, mis pensamientos, mis fantasías y vivencias.  Desde los cinco años, recuerdo que me gustaba escuchar historias, cuentos, misterios, sean en la radio, disco/cuento que nos ponían las monjas españolas en la escuela. De mi padre y madre me interesaba ellos y sus antepasados, o saber lo que habían vivido. De las personas que colaboraban en casa me encantaban también sus historias, tenía mucha paciencia y entusiasmo para escucharles.

 

La verdad es que me parecía mágico todo eso que salía por la boca, del libro,  del disco o de la radio.

 

Me adentraba en esos relatos con mi imaginación. 

 

También participaba en obras teatrales, danzas, era maravilloso todo lo que uno podía hacer con el cuerpo, con el entusiasmo y con el deseo de representa y escenificar.  

 

Era romper toda la timidez.

 

Era a ser: unos desvergonzados infantiles y adolescentes en el escenario del arte.  Vivía intensamente la pasión que me producía estas experiencias, experimentaba emociones encontradas, a veces quería a mi personaje o quería el otro, pero  tenía una responsabilidad de sacar adelante el que me habían asignado, creo que tenía que amarlo y no rechazarlo. 

 

El personaje estaba en la realidad y en la fantasía y tenía que hacerlo mío. 

 

Cuando un es niño se cree casi todo, y si tiene un margen de dudas, – se es muy preguntón – eso no importa, lo que interesa, es lo que nos produce y provoca, los estados de atención a eso mágico y misterioso de aquello  había una vez …

 

Entonces, por qué todo esto dicho.  Bueno, porque mis libros están acompañados de todo ese mundo con los otros construidos. Cada uno responde a un ritmo, a hechos que acontecieron mientras iban desmadejándose. 

 

Quizás todavía no estoy preparada ante mi propia crítica o juicio para decir este o aquel libro es el que me ha dado mayor satisfacción y dolor.

 

Lo que sí puedo afirmar, es que estoy inmersa con el yo que me acontece y convoca como persona individual y única,  con los demás que me involucran en un vínculo dado antes y después de nacer. 

 

Es una responsabilidad saber, que, con nuestras palabras y/o actos hacemos y deshacemos.  – En estos tiempos tengo mas precisa esa angustia vital –

 

Me siento comprometida con mi vida y con la de los otros, será por eso que me encanta trabajar con niños, a ellos los veo indefenso en manos de los mayores.  Un adulto con su incomprensión o agresividad puede ser monstruo ante los ojos de los pequeños, y de hecho, después, ellos aprenden a defenderse con esos mismos mecanismos de violencia con los que los padres o maestros intervinieron y que a la vez inculcaron en los pequeños. 

 

La verdad construye, la mentira destruye. ¿Dónde está cada una?  ¿Dónde están éstas dos y cómo laborar en las diferencias, en lo que es y no es? 

 

La tarea como humano es intervenir para afirmar o negar, provocar o replantear reglas y cánones establecidos, no callar lo que oprime y somete, decir lo que no se dice, arriesgarnos a ser.

 

Y el arte no puede ser cómplice del silencio, ya que este denuncia y propone.  Ningún arte está libre de los hechos de la historia.

 

No quiero escoger uno de mi libros publicados o inéditos, porque estaría cayendo en la queja de la inconformidad o de la justificación, cada uno de ellos tiene su etapa de creación y término, donde les he dedicado el tiempo ¿suficiente? O el que he creído. 

 

Aclaro, siempre habrá una insatisfacción de que algo faltó, o de que esto otro, por eso es mejor seguir adelante, en presente.

 

Mi mayor desafío es algún día hacer libros para niños en el verdadero sentido de lo que significa. 

 

La infancia me parece la edad e la magia.

 

¿DEL ACERVO PARTICULAR, QUE OBRAS CONSIDERARIA LA MAS IMPORTANTES DEL SIGLO XX Y POR QUE?

 

Me gusta leer mitos, cuentos infantiles, leyendas, biografías.  De lo último y fresco que he leído es la “Emperatriz de la fantasía” de Michel Ende, que me atrevo a recomendar a los adolescentes y a los adultos.  Anteriormente “Alicia en el país de las maravilla” de Lewis Carroll.  “Cien años de soledad” de García Marquez, poesías y ensayos de Octavio Paz y Borges, también libros de Yourcenar y Duras. Henrry Miller y más. De los escritores nacionales a Palacios, José de la Cuadra, Alicia Yanez, Eliécer Cárdenas, Miguel Donoso, Carlos Béjar, Abdón Ubidia, Jorge Dávila, Sonia Manzano, Maritza Cino, Eliana Espinel,  Gilda Holts, y tantos y tantas otros/as que se merecen ser leídos y difundidos.

 

 

Creo que la literatura no puede ni debe ser un monopolio editorial, debe ser un proyecto de apoyo, difusión y promoción.  Pues, por ahí hay escritores brillantes tanto allá como aquí como en otras partes del mundo, que no se los conoce y resultan superiores a los que conocemos o tenemos al alcance. 

 

Las transnacionales llegaron a las artes y la censura también, y esto va en contra de la originalidad, libertad e ideología de la obra.  No se puede permitir fomentar el mundo de las boboletras o disneypintura.  Si caemos en ese vicio, simplemente entramos a la adicción de una gloria barata, burda y mercantil.  Sin verdadera presencia del arte por el arte.

 

¿CUAL FUE LA BIBLIOTECA O LAS BIBLIOTECAS QUE USTED TUVO A SU ALCANCE PARA ENRIQUECER SU ACERVO INTELECTUAL?

 

La primera biblioteca fue la de mi casa, mi padre se preocupó de eso, a él también le gustaba leer y eso fue un beneficio, luego, la biblioteca de la Universidad Católica en Guayaquil, de la Casa de la Cultura en la ciudad que vivía, , de Biblioteca Municipal, la del Museo Antropológico y porqué no decirlo la de los amigos.  En lo personal poco a poco he ido armando una.

 

Un consejo que me aplico y lo vuelvo extensivo “no es tanto lo que se lee sino le que se escoge para leer”.

 

En estos tiempos hay que combinar televisión, cine, teatro, música, y letras.  A los libros hay que darles y hacerle un espacio y lugar.  Por lo tanto, hay que empezar por el niño, joven y adulto, y este último es el que apoya a los dos primeros.

 

Y usted Ruth tiene una basta formación, pues creo que hay que compartir experiencias, sistematizarlas y devolverlas a los centros educativos, culturales, familiares y comunitarios para que el arte no resulte una isla ni algo fuera de la vida. 

 

Y más aún que el libro no se vuelva una reliquia o adorno en la biblioteca de la casa o de las instituciones. (Entrevista de Ruth Garaycoa a Carmen Váscones)

 

 

carmen váscones

18/8/98

LECTORES TESTIGOS EN PRIMERA, SEGUNDA, TERCERA Y OTRAS VOCES DE ALGO MÁS, por carmen váscones marzo 28, 2009

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 Testimonio 1: (respuestas de grupo de jóvenes de colegios fiscales y particulares  que participaron en un taller organizado por la Casa de la Cultura  de Manabí, Portoviejo, 2000).

El descubrimiento del placer por la escritura literaria (libros)  ¿ a qué edad?  El placer por la lectura lo descubrieron  la mayoría entre las edades de 8 –10-11- 12-13-14-15-17; algunos a los 6; alguien a los 28, algunos todavía no lo descubren. Y los que tuvieron la dicha de leer tempranamente en sus vidas.

Con y cómo:  Con un libro viejo que abrí; leyendo títulos; cuando me enamoré por primera vez; cuando empecé a leer y a escribir; en el colegio me encantaban escritos de otras personas; siempre me gustaba escribir, era inquieta con las manos, con lo que sentía, pensaba o veía lo plasmaba en  versos; la motivación de la profesora y ayuda de mamá; inspiró y motivó novia al hacerle un poema; cuando me dieron de premio un libro hermoso de las expresiones;

Poesía: campo de amoríos con mi compañera de batallas; el profesor motivó a la lectura; leyendo continuamente cuando estaba triste o alegre; necesidad de expresar; leyendo y a la edad que empecé a escribir, cada vez que escribía siempre aprendía más; descubrí mirando a la sociedad actual, nuestro país, sus  problemas, leyendo. 

Los que no han descubierto: yo no sé que es la literatura; no he descubierto el placer por la escritura; no se descubre sino que se nace.

 

Testimonio 2

El niño tiene 7 años, la madre atrás, grita, estoy cansada de controlar deberes, se queja,| tengo que amenazarle, a veces hasta pegarle. Él,  aparece, como que le resbala, la mira de reojo y directo, la mujer se ofusca.  Mire, cómo me desafía, me dice que eso es maltrato, el  chico se esfuma. Continúa, eso sí, una vez que se sentó los hace en un dos por tres, es rápidisimo, incorregible, se levanta, va y viene, es inquieto, no le gusta que lo mande.

 

Su dificultad, que espanta de tantos rojos, está en las letras, en  matemáticas es veloz,  le gusta los números,  las letras no, para qué tiene que aprenderlas, lo enfurece repetir, parecerse, cuando ya no soporta, rebelión, -no y no, por qué tengo que hacer la letra como le gusta a la profesora, si a mí me sale otra, la borra,  así no, así hazla como está en el modelo, hasta terminar la plana-.

Quién puede con él dice la madre, además, reconozco se esfuerza, pero, la maestra, le pone observaciones, esmérese más.

 

 Testimonio 3

Está en quinto de básica, la niña tiene que llenar después que lea una guía de preguntas de un libro de cuentos escrito en inglés, que ha escogido en la escuela. La tarea tiene que hacerla en casa el fin de semana, ya todos los otros deberes están hechos, solo falta este, dice que la lectura tiene muchas palabras que no comprende, es muy difícil, y no lo puede hacer sola.  La mamá ha estado muy ocupada y no la ha podido ayudar.

La pequeña está pendiente y anda con el libro, el diccionario, la carpeta y la pluma  en manos de aquí para allá, esperando el momento de ser atendida y resolver.  La noche del domingo esta en sus narices, bosteza,  le dice a la madre que le ponga una nota a la maestra y le explique por qué  no ha hecho el deber. La señora está más que ocupada, apurada,  resolviendo trabajo pendiente de su oficina.  La niña cansada solo atina a meterse en su cama, antes, dejó en el piso todo el peso inconcluso.

La madre cuando llega la hora de ver que hacer con  el asunto del deber, se dice para sí, mejor, se lo hago.  No quiero quede mal. Los profesores a veces no comprenden las explicaciones de los padres y solo exigen, sin pensar en nosotros, total termina leyendo el cuento y llenando la guía e imitando la letra de su hija.

Aparentemente asunto finished. Hablando en voz alta como quien nadie la escucha, dice, después estudiará el cuento y lo revisaremos juntas, como justificándose la señora explica, el método en el colegio es bueno, le hacen leer una redacción por semana, y la trabajan en diferentes situaciones. La cuentan, la representan, buscan palabras, la hacen oraciones cortas y largas, la hacen contar todos los días por turnos en los niños para mejorar la dicción, pero lo que ocurre que este otro libro es diferente, no es igual al de ejercicios de contenido que usan en clase, es más difícil. 

En la nota que puso a la profesora le cuenta que al hacer el deber su hija le resultó muy difícil llevarlo a cabo, por  la falta de comprensión de la lectura. 

    

Testimonio 4:

Está la niña de 4 años que llama y llama a la mamá para que la haga dormir y le cuente un cuento. La mujer, se saca el maquillaje, se baña, se pone la crema, de reojo mira la película. La niña vuelve, insiste, hasta que se pone a llorar,  pidiendo, -quiero que me  leas el cuento-.

La mamá se apura, le dice -ya voy-. Su esposo ve fooball. Una vez puesta la tentación, va al cuarto de la nena. Se mete en la cama, se pone bajo la sábana, garraspea,  -a leer se ha dicho-, se pone toda la contadora, en menos de lo que alicia de las maravillas entra al espejo, la voz y la pagina como que se borran en sus pupilas, la niña, le dice -estás cansada-, yo te leo el cuento, toma las riendas, la pequeña cuenta la historia que lee en las láminas, cuando supone que terminó, le dice, -anda a dormir-.

 

 

Testimonio 5   

El niño tiene que leer el libro que le han mandado para las vacaciones, está reacio, se queja, por qué tiene que hacerlo si está en sus vacaciones y en su tiempo libre, ya salió de clase, además pasó, qué más. Mientras dice esto, está con el libro en las manos, a veces lo mira, lo deja, coge su muñeco el hombre araña, lo lanza, pusssssss, se calla. Comienza el  disgusto, pareciera que provoca.  La saca de casilla, la señora se exaspera y lo persigue. Y lo persigue con la zapatilla…

Esta encargada de hacerlo leer, está a punto de perder toda la paciencia, dice,  se le crispan la punta de la sonrisa, el tono se va poniendo color fuego,  el niño le dice por qué te enojas. Está bien, voy a leer, pero solo un capítulo. 

Se pone a leer casi como acostado en la mesa, la mamá le dice siéntate bien, -ya, estoy leyendo, no me interrumpas-, se equivoca en una palabra y la madre lo corrige, y le dice repite de nuevo la palabra, el niño refunfuña, y se va desanimando,  otra vez lee y se equivoca y es corregido.

Hasta que él mismo le dice a la mamá, pero siquiera déjame terminar el capítulo y después vemos en qué me he equivocado.

 

Testimonio 6

Hay un grupo de niños de diferentes edades jugando a que leen un texto corto y lo están grabando con el fin de ver cuantas veces  se equivocan, quien más y quién menos.  El juego es  hacer la ronda, darse turno, una vez acabada la vuelta, contarse las faltas, así se pasan,  ven quién falló más, no lo abochornan, lo apoyan, y vuelven con otra ronda con el mismo texto, sin darse cuenta del tiempo que corre, no se apuran, nada de aburrirse Ellos mismos son su autocontrol, cada uno se esmera en leer mejor. No hay censura ni nota ni apúrate. Se vuelven a escuchar, caen en cuenta que han mejorado, y dicen la última vez, para ver  si ya no me equivoco. 

Se disfrutan, no hay rivalidad, sienten orgullo, están atento al otro,   

Ríen con mucho humor  y se toman muy en serio, es un juego aparentemente simple, tan refrescante, y miren ustedes, sin ninguna calificación, ni profesor de por medio.   Este grupo estuvo formado por 4 niños de edades diferentes.   (6 niña, 8  niño, 10 niño, 11 niño, 12 niña). 

 

 Testimonio 7

El niño va feliz con la flor que ha hecho, tiene 7 años, se la muestra muy contento a  su profesor, este la revisa con brusquedad, le da vueltas y se la rompe,  le dice, que está mal hecha, lo manda a hacer de nuevo.  El niño se va mudo y cabizbajo.

 

Testimonio 8

La chica está entre sus 11 u 12 años, en clase de manualidades, es zurda, tiene dificultades con el bordado, se sale de las líneas, y las puntadas no son precisas según el molde o patrón que pide la profesora, le hace desbaratar una y otra vez, y nota baja, hasta que su madre cansada, paga a una experta bordadora, la niña mutis, cómplice obligada, porque no le queda otra, sin poder y mandada se lo presenta a la profesora,  esta le pone 20, no sin antes decirle: -hasta, que al fin  lo lograste-.  Llega con vómito, dolor de cabeza a su casa.  Sin ganas de verse en el espejo.

 

Testimonio 9

Una maestra que trabaja con niños de jardín dice, los niños aprende con más rapidez los fonemas o las palabras  que están asociadas con  imagen, por ejemplo, la propaganda de la imagen de la coca cola, y el fonema co lo reconocen porque  ya lo saben de tanto verlo, lo que  facilita una lectura más rápida y a la vez puede aprender a generar otras por relación, parecidos, asociación o familiaridad, los niños escuchan, ven y pronuncian el objeto  reconociéndolo sin dificultad. Ella, considera que hay que ir cambiando las imágenes tradicionales de la enseñanza  y aprovechar el ritmo y el tiempo , darle libertad de que ellos creen  palabras, dejarlos hablar, conversar. Expresar.  No son autómatas.

El profesor tiene que salir de lo caduco: sus mentes atiborradas de manuales y conocimientos aplanados por el saber medido y ganado, tiene que soltarse,  meterse en el espacio presente del niño, aprovechar los recursos de cada tiempo. Vivenciar. Reaprender. 

 

Testimonio 10

El profesor,  dice, que mi hija  no sabe redactar, que no sabe resumir, que copia la información, que no la pone con sus propias palabras.  Mi hija cuando me cuenta lo que sabe, lo hace bien, pero, su problema está al tener que escribirlo o qué.  ¿Cómo la ayudo?

 

 Testimonio 11

Cuando daba clases de expresión creativa,  incluía ejercicios de  pintura, con diferentes modos para estimular la imaginación y la expresión libre de los chicos,  cuando hacían sus obras, les pedía le creen una historia, y si los niños no sabían escribir, me convertía, en la secretaria, les copiaba lo que ellos me dictaban, relataban de lo que veían, o muchas veces le pedía lo contrario, primero la historia y luego la  dibujen.

 

Testimonio 12

La chica está en el último año, está desesperada, le han mandado de un día para otro que haga una canción, le ponga música y la grave en un disco.  No puede más, rompe a llorar, tiene que hacer otro montón de deberes, entre eso matemática, física y lecciones. Casi todos los días se acuesta a las dos o tres de la madrugada porestar estudiando y cumpliendo con lo que el profesor pide y exige.

 

Testimonio 13

La chica tiene 13 años, es recontra buena alumna, notas puro 19, 20,  escolta,  participa en un taller de pintura que apoyo, mientras juega con el lápiz buscando la forma de su idea para hacer el boceto, me va conversando de su profesora de dibujo técnico,  cree que es injusta y de paso amargada, porque le puso la nota 19,5, le digo es muy buena nota,  -no es por eso-, me refiere, es que mi trabajo estaba perfecto, tal cual, como ella lo pidió, no faltaba ninguna medida, continúa, lo que pasa, es que siempre está viendo los pero,  los defectos, las fallas, no se contenta con nada, y por qué lo de amarga, le hago recuerdo, ah, porque es una profesora vieja, casi, solterona y vive rodeada de gatos, creo que le falta amor,  tiene mucha soledad.

Con gato o sin gato, algo pasa,  qué tenemos que hacer nosotros con su situación. 

Le pregunto, si siempre es así, a lo que me responde, -no-, a veces sonríe y hasta conversa.  Qué tal si le buscas el lado que la ablande, que la acerque, cómo sería un dibujo toda ella rodeada de sus adorados michifu.  A lo mejor un regalo la pone contenta donde sienta y vea que alguien le reconoce algo, la toman en cuenta, a lo mejor está provocando, claro, que ningún estudiante tiene que pagar el plato roto, del estado de ánimo del teacher, qué dices.  Me contesta,  –voy a pensarlo-. 

Una próxima sesión de pintura, la chica, me comenta que hoy la profesora les contó algo de su propia vida, de cuando cuando era de la edad  de nosotras…   

 

Testimonio 14

La madre, me comenta, – hay una profesora que pareciera que le tiene fastidio a mi hijo, el niño  tiene 7 años, él se esfuerza en hacer la letra bien, en leer, diría en demostrar que sabe,además, en quedar bien con su maestra, pero ella como que se las cogido, y ya me tiene cansada.- 

Otra vez me vuelvo a encontrar con la misma madre y me dice sorprendida, -a que no se imagina lo que pasó, era el cumpleaños de la profesora,  como usted sabe, hay que darle un regalito, para que se sienta bien, pensé, veamos qué, y  que no sea caro. Me iba a comprar sola, pero el niño me dijo, mamá yo quiero escoger lo que le vamos a dar, bueno, nos vestimos, y salimos. Nos fuimos a un supermercado que tenga casi todo al alcance de mi bolsillo;  íbamos que  mirábamos, hasta que se me perdió entre separadores y  mercadería, lo busco  desesperada, iba de un estante a otro, y lo encuentro con una expresión plácida, como que al fin daba con el clavo, yo no tenía claro que pasaba, solo que lo  encuentro frente al área de la ropa interior, viendo sostenes, calzonarias, por la desaparición de su desaparición momentánea,   no armo alaraca. Sino, que le digo, vi por ahí una cosa, me interrumpe con una cortante pose de agrandado, con un -no, ya sé lo que quiero para la señorita, me apuro con un -qué- toda sorprendida y sospechosa, me señala y afloja su lengua, todo seguro dice,  –este sostén-, me quede aturdida, quéeeeeee. 

-Si quiero ese-.  Yo pensaba, si así no más le tiene fastidio, que dirá,  con qué se las cogerá ahora. Le quise cambiar de idea, insistió e insistió, hasta se molestó, y no quedó otra, empecé a calcular de qué tamaño serían, atiné, ni tan grandes ni tan chicas, como las mías, ahí va, no quedo otra, lo compré, lo hice envolver en papel de regalo. Mi hijo al día siguiente se fue muy feliz con su obsequio. 

Hasta ahora no sé que pasó por la cabeza de la profesora, ¿y la de mi hijo?. Pero desde ahí es otra con mi muchacho, se ha vuelto amable, y hasta lo trata con cariño, no solo me cuenta sino que lo noto cuando voy a las reuniones, ya no se queja. A mi muchacho lo siento relajado y tranquilo,  sigue siendo como es, amoroso, responsable.  Uno nunca sabe que hace feliz al otro. 

Sostenga la idea señorita me dice picarona la mujer cuando se despide.

  

Testimonio 15

Llega del jardín está con sus cinco años rebosantes, entra a su casa, besos para la mamá que la recibe.  Antes de cambiarse el uniforme le pregunta, qué es pene,  se desconcierta, se aturde, piensa, que está entrando a las curiosidades típicas de la sexualidad de esa edad, le responde, luego, te explico, la nena, se fue corriendo, a cambiarse y jugar.

 

La mamá se pasa alguna horas leyendo sobre el tema, haciendo dibujos de los órganos masculinos y femeninos, los pinta en unos cuerpos bien delineados.

 

Lista para la explicación, está preparada.


Ya, en la tarde, llama a la hija, le dice, -ya tengo la respuesta-, la sienta, en la mesa pone los dibujos, con un tono suave va detallando lo que a cada género concierne, llama  a cada órgano con su nombre. Terminada la casi lección para la chiquilina, que miraba los dibujos como quedándose pensando.

La experta en el tema, cree que no estuvo clara, quiere explicarle de nuevo, la pequeña, le dice que quiere ir al patio. Cuando, se está yendo, se le ocurre a la señora decirle, por qué me preguntaste, toda apurada con su juguete piolín en brazos, le responde, porque en clase una compañera, dijo, ojala no pene.

 

 

Testimonio 16

(Respuestas  de bibliotecarios de colegios fiscales y particulares de  una experiencia de taller de animación a la lectura) Los bibliotecarios al contar y compartir con los participantes sus vivencias y aprendizajes tanto en el campo familiar como educativo comentaron que toda experiencia está atravesada por situaciones de placer y displacer. 

A lo que agregaron que sería importante no repetir moldes de dolor en la educación rígida,  ni hacer abuso de poder porque eso es una forma de corrupción, que se replanteen los métodos de enseñanza y disciplina y de tareas tanto dentro y fuera del hogar. 

El fomento al diálogo genera nuevas  lecturas, redes de vida y de acciones.  Y que las experiencias positivas sirvan para retroalimentación y a la vez ser compartidas. 

 

De su situación como bibliotecarios lo que hacen es: catalogar, clasificar, circulación de libros, armar carteleras cuando hay fiestas cívicas,  fichas, informes mensuales, fotocopiado, estadística,  inventariamos, coordinar con los profesores de estudios sociales cuando necesitan material como mapas.

 

Consideran que les falta: materiales didácticos, animación a la lectura para bibliotecario; apoyo de autoridades a las actividades de la biblioteca, material actualizados: textos para cada especialización; animación a la lectura para estudiantes; participar y ayudar como bibliotecario en el club de la lectura para los estudiantes; que nos vean diferente porque en

La mayoría de las instituciones se trata al bibliotecario como la persona que pasa libro.

Les gustaría: que se instale el programa –WINISIS y llegar a  integrar en la red. Participar en la animación en la lectura. Haya comunicación con los profesores de lenguaje y con las autoridades del plantel.

Poder informar a los usuarios el manejo, compartimiento y uso de una biblioteca. Que las autoridades nos apoyen a trabajar con los estudiantes y a incentivar a la lectura. Planificar y trabajar en equipo  con los profesores programas de lecturas.

 Necesidad  de equipo, de técnicas y preparación para el que va a realizar o trabajar en la red. Intercambio de experiencias, donación de textos repetidos. Conocer manejo de grupo y dinámicas de grupos, relaciones humanas.

Aprender a saber como trabajar con niños y adolescentes en redes de lecturas. Hacer campañas de redes de lecturas a concluirlas sin maratones donde no se entiende nada.  Leer en una continuidad inconclusa, donde se despierta el deseo a escuchar.  A ver cómo se te ocurre.

Por ejemplo TE INVITO A LEER, en la que involucre intercambio de lecturas y reflexiones. Hacer soportes de difusión de las redes de lecturas a través de los medios de comunicación. Maratón de libros para que las escuelas y colegios que no lo tienen y forman parte de la red puedan trabajar.

 

Del cómo se debería trabajar consideran que sería poniéndose de acuerdo con el profesor de literatura para formar los clubes de lecturas.

Comunicación del profesor acerca de los temas que los alumnos van a investigar para de esta manera facilitar la investigación a los estudiantes en vista del corto tiempo que ellos tienen para el trabajo.

 

 Practicar y aprender de la -Auto-observación y autocrítica; ser flexible en el trato con los estudiantes. Ayudar a los estudiantes a investigar.  Leer más.

Aprender a trabajar en equipo es formar una red que contiene una estructura; una organización; trabajo en equipo; asociación de ideas; intercambio humano; integración, proyecto de vida. Para constituirla  una red se necesita  :

 

Y sobre todo tener el deseo de hacer o participar en una red, hacer contactos, desarrollar un plan de actividades según formación y posibilidades; comunicación permanente; tener disciplina y objetividad en la tarea. Capacitarse en redes de lecturas.

Intercambiar experiencias. Determinar objetivos de redes,. Crear espacios de redes para actividades de promoción a la lectura; tener apoyo institucional para redes formales. Crear consenso para creaciones de redes informales; respetar procesos y crecimientos de redes.  Ubicar necesidades para hacer propuestas de redes.

 

Testimonio 17

(respuestas de grupo de jóvenes de colegios fiscales y particulares  que participaron en un taller organizado por la Casa de la Cultura  de Manabí, Portoviejo, 2000).  Al planteárseles la pregunta ¿Si tu fueras el profesor de la materia de literatura como te gustaría que fueran tus clases?

 Contestan: Clases sencillas práctica; clases cortas; enérgico y cómico, alegre  e imaginativo, que tenga paciencia y  explique; dinámico,que  trabaje con ejemplos y sin tanto conceptos, que facilite el conocimiento, que haga razonar; el maestro sea responsable ; que haga trabajar en grupos, participar en grupo y con resultados de trabajos en grupo en la hora de clase, que no exista distancia entre alumnos y profesores, que se pierda el miedo y el temor de hablar; provocar atención de los alumnos; con dinámicas para que el alumno no se aburra.

Fomentar la creatividad y la amistad entre los alumnos; fomentar práctica en poesía; concretar intereses, hacer animadas las clases y que llamen la atención; escuchar al alumno y motivarlo; con talleres porque son prácticos y provechosos, animados y participativos; vivos que despierten interés.


¿Según tu experiencia que hace falta en la enseñanza de literatura? Nos manden a leer obras literarias que nos sirvan para mejorar nuestra forma de pensar; compartir unión, alegría, sentimientos; entrar de forma divertida a los jóvenes.

Hagan las lecturas más actuales, más concretas, y para razonarlas no pidan conceptos tan extensos que sea pequeño y esencial;   más ánimos en las clases; que se interese el profesor más por el alumno; hablar sobre literatos actuales; dejar al alumno crear. Falta enseñanza en la forma de leer y acompañamiento al hacer poesía, ningún profesor me ha enseñado la materia como es debido y yo que soy de ciencias sociales.

 

Dar a conocer a escritores nacionales; más detalles en la explicación, desarrollar más confianza entre profesores y  alumnos; prácticas no teóricas con ejercicios que desarrollen nuestras habilidades; profesores preparados y no de gente improvisada que ni siquiera gusta de la lectura; falta talleres de literatura y en sí el amor a la lectura; la enseñanza deber ser participativa, sentirse, verse la interrelación maestro-alumno, dramatizar las obras,   que el estudiante interprete, elabore guiones, personajes,  proponga… 

 

¿Qué propondrías para mejorar la enseñanza de la literatura? Se den talleres, llevar obras literarias al teatro, fomentar la creación individual y colectiva; que los profesores sean honestos, hablen con el corazón en la mano, pongan humor, sociodrama con técnicas y creatividad; tengan claros los conceptos y no mezclarlos al momento de explicar; empeño en la lectura, dedicación, mejoramiento en el hablar de nosotros, en la escritura conocer y reconocer los signos de puntuación; implementar nuevos textos para trabajar; trabajo dinámico y en conjunto con los profesores.

 

Que haya bibliotecas y laboratorios de literatura en los colegios; nos den horas de clase libre para leer e investigar; que el estudiante adquiera hábitos de lecturas; crear incentivos de parte de los profesores,  que lleven lecturas estimulantes, además que el estudiante se de cuenta que la literatura no es estudiar nombres de autores y ver unos cuantos.

Que haya programación anual y concatenada de un curso a otro. Incentivar el amor a la lectura en escuelas, colegios y universidad. Que los libros de autores nacionales tengan un precio al alcance; crear talleres de literatura permanente; aprovechar el avance tecnológico, uso de videos, control y seguimientos de trabajos tanto prácticos y escritos, fomentar la investigación.

 

El descubrimiento del placer por la escritura literaria (libros)  ¿ a qué edad?  El placer por la lectura lo descubrieron  la mayoría entre las edades de 8 –10-11- 12-13-14-15-17; algunos a los 6; alguien a los 28, algunos todavía no lo descubren. Y los que tuvieron la dicha de leer tempranamente en sus vidas.

Con y cómo:  Con un libro viejo que abrí; leyendo títulos; cuando me enamoré por primera vez; cuando empecé a leer y a escribir; en el colegio me encantaban escritos de otras personas; siempre me gustaba escribir, era inquieta con las manos, con lo que sentía, pensaba o veía lo plasmaba en  versos; la motivación de la profesora y ayuda de mamá; inspiró y motivó novia al hacerle un poema; cuando me dieron de premio un libro hermoso de las expresiones;

Poesía: campo de amoríos con mi compañera de batallas; el profesor motivó a la lectura; leyendo continuamente cuando estaba triste o alegre; necesidad de expresar; leyendo y a la edad que empecé a escribir, cada vez que escribía siempre aprendía más; descubrí mirando a la sociedad actual, nuestro país, sus  problemas, leyendo. 

Los que no han descubierto: yo no sé que es la literatura; no he descubierto el placer por la escritura; no se descubre sino que se nace.

 

 

EL HOMBRE BARBUDO (cuento), carmen váscones enero 4, 2009

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EL HOMBRE BARBUDO, POR CARMEN VÁSCONES

 

Había una vez un hombre barbudo que vivía encima de un árbol, y tenía una barba, que era tan pero tan larga que al caminar se enredaba en ella. Como era de no sorprenderse ni de hacer que no se esperaba lo que ya nos imaginábamos,  sucedió que se resbaló, golpeó, y se estaba ahogando con  sus propias barbadas.

 

 


Como siempre no falta que alguien esté por ahí fisgoneando desde algún lado. Sucedió como si nada una aparición de pronto.  Desde la ventana de una casa había una niña que se dijo para sí -este hombre necesita ayuda-. Rápido se fue a su cuarto, rebuscó en el  costurero  de su  mamá, y  con  tijeras en  manos  salió corriendo hacia donde estaba tumbado Barberín, que así se nombraba con orgullo.

 

 


La pequeña, sin preguntárselo dos veces fue corta que corta hasta toparse nariz con nariz con el hombre que tenía los ojos desorbitados como bolas de fuego.  Ni se había dado cuenta que este desconocido bufaba como animal a punto de atacar, dio un solo resoplido, sin dar tiempo da un manotazo que de un sopetón agarró la mano a la niña, y le gritó -¿qué has hecho?-.  Ella sin atinar a decir, le balbuceó, – ¿si te he salvado la vida, por qué estás así?- A lo que él gruñó   -no te he pedido absolutamente nada que nada, ahora verás lo que voy  hacer contigo-

 

 


La niña, que era  rápida para pensar y no tenía miedo, le dijo, -yo te puedo poner de vueltas tus barbas, si es por eso que estás tan bravucón y amenazante-, a lo que él, le dijo, -te doy una hora para que resuelvas lo que has destruido-.

 

 


La chiquilina regresó a su casa, cogió toda la goma que pudo y se fue a pegar los pedazos regados en la tierra.  Mientras avanzaba en la compostura, algo extraño sucede en él, que le va haciendo cambiar las expresiones de su rostro.

 

 


Indagando en su cabeza calva  podemos apreciar que cada fragmento de pelos pegados deja asomar la vida que se había ido. Este mirarse así, lo hace sollozar como niño desolado, a lo que Flor, así se llama la intrépida, una vez de vuelta, y como que no pregunta media ablandada le dice -¿qué  pasa? ¿No te entiendo, te duele algo por la caída?-.

 

 


Él la mira, calla, deja que termine, le agradece, y le pide que se aleje, que no averigüe más.  Ambos de espaldas al incidente, caminan sus rumbos, ella, no sabiendo si hizo bien o mal, pero con la certeza que estuvo en el momento preciso.

 

 


Ël descubrió que por dedicarse a huir de la rutina y dejarse nacer y crecer las barbas hasta más allá de los pies del ciempiés  y traspiés,  había quedado atrapado en su propia quijada  Había olvidado quién era.  Su memoria estaba casi perdida; y, que si no hubiera sido por esa pequeña  metiche no hubiese encontrado el camino de donde partió.


Recordó que tuvo un hogar mientras enrollaba tanto pelo gris, se acordó que tenía un baúl enterrado debajo del árbol donde habitaba hace tantos años.  Lo buscó un buen rato, hasta que lo halló, excavó lentamente con sus uñas, lo desenterró y lo abrió, se encontró con una foto, ropas desgastadas, también había un espejo,  se miró y lo comparó con la foto, eran los mismos pero dos desconocidos, que no sabían nada del otro.

 

 


Sin más se encaminó al río, se metió en él, se despegaron los fragmentos, se tocó el mentón y sonrió. Se quedó con un rostro tal cual en ese momento pudo verlo en el agua,  sintió que debía volver hacia algún lugar, pero estaba cansado, nadó como desperezándose, salió con el cuerpo alicaído y arrastrando los pies,  se acostó cerca de la orilla, se durmió.

 

 

Soñó que su infancia se acercaba montada en un caballito de palo mientras la noche caía a su alrededor como abrazo llevándoselo.