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“VERBAL” DE JULIA ERAZO POR CARMEN VASCONES junio 25, 2009

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“Verbal” el primer libro de Julia, deja descubrir  la ruta de una búsqueda  despoblada de realidad y apariencia.  Su travesía es como el agua en todas las formas de ser.  La única que apaga el fuego o lo expande hasta dejar sin sueño a la voz.

 

La reforestación sonora de la lengua crea su espacio bocal.

 

Es un libro de pistas, de acertijos, de miradas, de escenas descamando la imagen de la soberbia.  Y sin embargo se mira en la soledad de la masa.

 

El verbo no se deja encontrar en el acto del sonido que se deletrea.  La palabra se escabulle al sujeto: la mirada, ella, se hace voz de la memoria, del tú referencial, de la sujetación del tiempo.

 

Parece una espectadora del prójimo presente, lejano y ausente.

 

Aproxima el sentir con el sé.  Reduce la nada, al mito, a la certeza para que el yo no se ahogue en el recuerdo  como una “migaja hinchada de agua”.  Para que la vocal naciente se ate a lo que fue tal vez en el vacío del cuerpo.

 

Un hilo el relato del tiempo, como una línea trazada con lápiz de labio que no quiere parecer, notarse y sin embargo aparece provocando la sugestión. Apróximadamente. Posible sombra sin residencia ni estación de abrazos “que no es el espacio donde habito/ fugazmente te encuentro/…una de las nadas que tenemos”.  

 

La línea de una boca  bebe vino rojo.  Empaña con sus labios la carátula del deseo. Las comisuras de la letra bordea el filo de un sentimiento desencontrando el laberinto de seguir viviendo como “una novela de aventura que inventastes”, qué seríamos sin la fantasía de ser o del hubiese sido, o del querer ser.

 

Restos de infancia  prestan en algún rato ropajes y personajes al espejo para jugar en el teatro de las huellas la forma más parecida a uno. Que se es y no es. O esto otro y así hasta ser un escombro. Hasta que   “un día estamos afuera”

 

Y, luego el espectador del yo apaga la función del convivir con la lejanía de la que se fue o no es nunca y cerrar el telón.  ¡Que importa lo que piense! Es su asunto.

 

El escenario de la historia de todo escrito es una hoja en blanco, lo demás un pase, y momentos que no tienen que ver con el mundo del espectáculo. De vez en cuando dejamos entrever algo. 

 

La vida no se parece a lo que pretendemos. 

 

Alguien habla en el escrito. La autora conversa con los detalles que contienen los sentidos. Despeja al silencio, lo descubre con lo que la retina visualiza, con lo que la imaginación permite.

 

Escenas de cuadros  verbales  expuestos al que dirán los otros.

 

La palabra conmueve en su deambular solitario en la rotación  impronunciable del vértigo. La voz está dentro del sonido, dentro de la mancha con forma.

 

Mientras leo estos textos, tomo un café tinto, es la hora en que  el  contenido se afilia y desafilia del  sujeto y del predicado.  Todo es un accidente circuntancial entre prefijos, sufijos.  Nada es fijo. Solo la muerte al cuerpo. 

 

El resto son episodios en la señal del acto.

 

El verbo ser  entra al banquete del hambre y de la migaja.  El ser poético se inmola: “Soy la cena”.  La soledad del tiempo  “se contrae/ esta casi muerto”.   La sombra se achica y se alarga en el vestíbulo del vaivén, de la hiancia de la duda. 

 

Ahí el objeto parece  perecer, parece ser otra cosa, parece parecerse a un sujeto prendiendo y apagando el carbón del recuerdo que se  hace y desahace “en planetas de porcelanas”,  de “ algunos fantasmas –(que)- se esconden detrás de las curvas del rostro”, de “jugamos juntos hasta donde el sol nos permitió alcanzar/vencer”.

 

El verbo inconexo de la continuidad y de lo permanente acierta pronunciar lazos de sospecha, sopesa el verbo visible, el otro, el lector que aparentemente no sospecha ser parte del guión de la nada contenida en la redada de la escritura. 

 

Uno y otro son lo que no son en el espacio de un punto junto a otro en la hora  que se deshabita y queda. “Los dos desde un lado distinto de la vida/ miramos el horizonte”. “Antónimos frente al universo/ juntos en el instante compartido”.

 

Sin omitir, sin sinónimo  “un pedazo de tí y de mí”  para la morada   de un rato sin el sentimiento de haber sido malgastado el momento. Aún la vida en la palabra que nos avienta a la necedad de buscarle un detalle, un ritmo, un trazo, una afirmación sin oposición.

 

A veces verbal  “en el corazón de las arañas teje historias de amor”.

 

El atrapador y la atrapada en la red del ciframiento vence el temor a quedar prisioneros en el tejido sin  espejismo.

 

Todo es uno/ un instante de extraña fusión”.  De la fantasmagoría al principio de realidad. El uno sin el otro y a pesar de eso creer se cuentan.

 

“Hoy seré lo que soy desde que he sido”.

 

Fugazmente la felicidad un peregrinaje del uno sin el otro, sin resurrección ni reencarnación.

 

“En el vacío / en la nada/ aún hilo/ en la rueca que da vueltas”.

 

Despluma  la tinta la sombra,  la mancha seca forma un trazo de existencia: la acuarela se desparrama en el jardin de “tu alma  espantapájaros”.

 

Todo se destroza en la emoción sin gestos sin significado sin destinatario, una parte se despega, otras “se dejan traspasar/ por la melancolía del sol”.

 

Verbal  vestida de  agua    “desdobla el ser en cada aguacero”, amanece con “el agua despierta/ llega a la vida”, se lanza con su “agua travesía”. Está en cada uno, si la desperdicias “se desangra”. Se seca y cuartea   la mente.

 

Invita a refrescar el cuerpo agua sin descanso hasta saciarnos, hasta que la vida exprima la pasión, hasta que  te veas en el reflejo del agua “como un espejo sin imagen, sin soñante. Como el sueño de un moribundo bajo las olas”.

 

La amnesia náufraga deja que la palabra sea un ritmo de rotación y agonía, una estación del peatón sin compañía, una huella de agua atando junturas “de diálogos vacíos bajo un foco cualquiera”.

 

Con tal que no se moje el foco y nadie corra peligro con la descarga…

 

Y al final de todo una posible tentativa sin opacamientos de nada a nadie.  “Que se encienda la mecha del día” porque cada cual “empieza a correr hacia su muerte”, ojalá sin precipitarla en el tiempo que se vacía de mí, de tí, de cada uno. 

 

Sin que te paralices ante el encuentro con la medusa. Solo hacerla a un lado y seguir tejiendo la palabra que transforma  el miedo a encontrarse con uno. Aun soy mi propio invento: la poesía sin represor.

 

Ya de horror estamos hasta la miseria del esplendor.

 

Los engendros del ser van a encontrarse con lo tenebroso: la imaginación sin ser decapitada por lo real no maravilloso de esa realidad que soborna, que aniquila, que invade a cada instante.  Estar dispuesto a no contaminarse es una lucha con los borrones del ocaso y del poniente.

 

Continuar como si nada con la metamorfosis que más te plazca. 

 

Para que tú -yo- con tus “mis palabras de lanas envueltas en el cuello” desenvuelvan  un pronombre como criatura sin atrapador.

 

“Existe tal criatura/ el verbo dice si”.

24/06/09

 

 

 

 

 

Abdón Ubidia sueños de lobo, por carmen váscones abril 22, 2009

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SUEÑOS DE LOBOS

“Tal parece que el cansancio acumulado en tantas noches de insomnio le empujara por detrás de los ojos, muy dentro de su ser. Después de todo, si el insomnio siempre es inoportuno, y esa es su condición ¿por qué razón no ha de serlo también el sueño?”

Abdón Ubidia
El lobo entra al círculo del insomnio, muerde el tiempo, los sueños se desvanecen junto a las manecillas que sostienen el cadáver de Dios.

En el nombre del padre, mi infancia, oración del juego destruido en el sonido metálico del reloj.
La palpitación insoportable libera la locura del que dejó de ser soñante. “Reza para calmar su orgía sin oniraciones, monologa para el silencio, “en algo calman mi angustia del sueño de los demás”.

No sabe qué hacer con el espacio en blanco que digita la desocupación del caos en la matriz de dos ojos pegados a la dilatación de la córnea.

Sale la luz de las tinieblas.

El trasnochador no tiene sueños, los perdió en la celebración de su nacimiento.

El trajín yace agolpado en la negación errante del hombre envuelto en la memoria del proceso donde toca su límite, el desvelado.

“Hora en la que existe”.

La soledad de su existencia troca la vida en su cuerpo sometido a la lucidez del sobrecogimiento del mismo amor cargante del deseo.

El alma gemelo del cero es la muerte naciente en el reflejo que se desliza en la mirada de “un ser como yo”.
Frontalidad de la angustia desamparada del adicto nocturnal que asoma sus retinas en la red del simulacro.
El aullido de la aguja recoge el espasmo bronquial del criminal, el cuerpo atrapado en la rueda del prófugo gotea contra bandas como señal cómplice del resplandor.

“Me he convertido en un hombre de la noche, en un hombre lobo”.

El animal no duerme, la espera del sueño no llega, ni siquiera la fatiga prestada lo noquea. Su cuerpo huye del descanso.

La angustia se instaló en su apetencia, vive un estado de alerta, como de sirena anunciando acechanzas agazapadas en los párpados.

Nada lo detiene al caminante del deber el haber y no pago.

Su fe, un ángel de la guarda que lo deja noche y día solo para probarlo. Su credo, un insomnio pasando por alto los templos y los miedos.

Los confinamientos del pánico y la soledad están detenidos en los encandilamientos desprendidos por un espacio libre en el rompecabezas del tiempo reacio a incorporarse en la graficación de su uso.
Su consumación: un cuerpo, una noche.

Trasnoches. El sueño no reparado, en un hombre que no puede o muy en el fondo ¿se cansó de dormir, de soñar?
El protagonista de la novela se oculta en los sueños de los otros. Él es un merodeador marcado por la manecilla de su rebeldía, por la onda de su radiación cerebral, por los golpes mentales de su inconformidad.

Por su propia muerte no entendida en el género que conlleva su pregunta. ¿Dónde estoy? Su anhelo de no saberse y saberse, lo manipula, lo confunde, lo condena a estar en alguna parte, a ser en el pronombre de su identidad, el tramador del sueño o solo un hombre desesperado en las trincheras del común denominador.

“En la noche sin límites, yo me voy de tumbo en tumbo, a veces enloquecido, errático, por los sitios del pasado que marcaron mi vida o que la configuraron – si es que alguna forma tiene – huyendo inútilmente de las caídas y de los abismos, buscando inútilmente permanecer en los recuerdos felices, en las treguas, en los olvidos”.

En la vigilia empuña la caja fuerte. Ajusta. Se va. Allí se arma y desarma el castillo de naipes, allí se pega la carambola sobre el lienzo verde.

Allí se oprime la jugada de los contrincantes.

Allí donde el tú y el yo se fusionan en la búsqueda agotadora de la salida que se precisa en la imagen que se construye y destruye de la realidad que se pisa y se evade.

Donde ya se verá quién se es.

En el boquete de la mente la frustración roe sueños ajenos, los propios evaden fracasos en los laberintos de la codicia atormentada en las manos vacías del que no tiene nada al despertarse.

O simplemente o peor, haber estado en vela del esqueleto todo un siempre, como un faltante que no cuadró nunca y no se lo detectó, pero que estuvo ahí.

Frente a frente. En silencio y encubierto.

En los malabares de la conjetura de asaltantes hambrientos, soñar no cuesta nada, solo un riesgo pleno, como As bajo la manga, como sucre cayendo en la rokola y tocando la escogida.

Como un corazón rojo en la espalda del hombre que cruza la niebla y dejar brillar algo. El átomo de la razón se desintegra en el escozor de los maniatados.

Los humanantes cierran su vulnerabilidad en la edición de sus anhelos, se contagian contemplando la caricatura del espéculo arrojado desde la inocencia.

El sentimiento parecido al amor se escurre en los andamios del reloj que brota en la boca de la tierra.
La rotación del las palabras choca en los cuerpos.

La existencia, un monosílabo en los silencios y equívocos de la huella nómada en los desprendimientos de la memoria: su fósil, marcado con los señalamientos del propio desgaste.

Bajo la mampara de la interpretación alguien oculto escarba en su pellejo. ¿Quién está en él?

“Jamás supieron nada de mí. Nunca lo sabrán. Qué pudieron saber ustedes del niño que usaba como pretexto el disfraz del hombre lobo para tocar a las niñas b buscarlas, muy dentro de sus vestidos… ”

“Qué pudieron saber ustedes del adolescente que se reunía con oscuros conspiradores que soñaban en gigantes rebeliones que incendiarían el mundo. Qué iban a saber ustedes del hombre que descubrió, con una lucidez extrema, que la vida organizada… no le concernía… ”

Quién puede escuchar la confesión del testigo sometido a su propia pena. ¿Quién condena la anticipación del caso?
El perdón se pierde en los brazos convictos de la culpa, el perdón se encuentra sometido en el sinsabor de las ganas de vivir, el suplicante crucifica su redención en la reiteración de nuevas confesiones a ser ungidas en la confirmación de su dolor y soberbia.

El cabecilla intelectual sabe “que detrás de un autor policial, por ejemplo, hay un asesino que no se decide a asesinar”, el lobo salido de la manada “sabe o recuerda, que cuando se desea a una mujer y no se la posee, entonces se escribe un poema.

Cuando se la posee, el poema ya nos es necesario. Y solo volverá a serlo cuando la mujer huya…

Sabe, además, que lo escrito no es cierto para los individuos en las soledad de su corazón.
Porque se escribe para no ser uno mismo”.

El tiempo se inserta en el acto, demanda a su actuante, lo obliga rendir cuentas, a minutar su posesión. Instiga en el punto tambaleante del instinto, la debilidad del indeciso se doblega a su falta de convicción.

Quiere ser alguien a como de lugar un maleante de la lujuria noctámbula.

Ser impreso en las páginas de la crónica roja. ¡Que más da! Está echada la partida.
Me toca, te toca.

Inventariamos la ruta, en su rumbo el peso de la pasión quemando los rastros. Exclamación. Morir después de vivir al precio que sea. Al paso que llevo. A paso del paso. Al asalto…

“El tiempo de la ansiedad es eso: existencia pura, energía pura, la máxima concentración de nuestro ser en un orden, él de los relojes, que no atrapa y no niega a la vez…”

Cansancio, deseo de dormir para nunca acabar. Deseo de dejar de aullar en el hocico de la realidad. Deseo de no saber nada. De …“No sabe que el peligro está en no saber acercarse al filo de un abismo. Y no en tener el valor de renunciar a él”.

Demasiado tarde, los lobos se dispersan bajo la luna llena del escrito.

El escritor se levanta, se pone su abrigo y sale a recorrer su viernes acostumbrado.

carmen váscones
14/3/95

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METODOLOGÍA INTEGRAL DE ESPACIOS CREATIVOS DE DEBERES Y DERECHOS ENTRE TODOS abril 9, 2009

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¿Se podrá Crear una metodología integral  de lo psicológico, educativo y creativo, para que cada sujeto se asuma en un auténtico creador?

 

Para  lo que cada uno va siendo más allá y a nombre propio en la historia que construye su vida y vínculo social.  

 

Elaborar artísticamente facilita la dinámica de la interrelación, consolida un trabajo de autenticidad y verdad creativa.  

 

Favorece el auto reconocimiento y valorización del esfuerzo y la confianza del sujeto, ya que reconoce su obra como original porque lleva  la impresión de su sello, la huella digital de su nombre propio. 

 

Además queda y deja un trabajo donde se da a conocer el dominio hacedor del sujeto, donde hay una expresión, intensión  e intensidad.

 

Que el creador garantice la obra, su producto final, que es la presentación y resultado de un proceso eminentemente particular de su logro y forma alcanzada en ese devenir construido como a posteriori, que incluye la vida como historia  y manifestación del ser.

 

Esto nos lleva pensar en un diseño de una metodología de espacios creativos acaso con deberes y derechos del niño, del joven, del adulto en ese interactuar del hacer, ser y proyectarse en la apropiación de la vida

 

Para hablar de una metodología de “espacios creativos de deberes y derechos” hay que ubicarlos desde un discurso práctico, esto es, partiendo de las estructuras de vidas en la realidad en que se desee  intervenir, contexto y singularidad infantil.

 

Considerando así, que las necesidades que surjan sean el eje vector para las identificaciones de las demandas que haga el grupo participante por un lado, y por otro lado. 


Retomar el lenguaje cotidiano del grupo social con el cual se está trabajando para replantear las definiciones conceptuales y éticas del niño  a través de los enunciados de la visión, siempre desde sus vivencias, proyecciones y desarrollo de sus posibilidades productivas.

 

Facilitar que los actores niños y también los adultos en su revisión, reflexión y creatividad los lleve a identificar, analizar y asumir nuevas formas de vínculos, de aprendizajes, de uso de la autoridad como defensa y práctica del ejercicio de sus derechos a la creación como un reconocimiento para estar de acuerdo en construir una ética diferente, para un mundo cotidiano de las relaciones interpersonales, familiares y del entorno social. 

 

Esto es, ir haciendo del escenario social  un lugar  único y común  y a la vez exclusivo de la condición humana.  Fundamental para que esto sea posible es el diálogo, como base, eje, vector y fin. 

 

Oto factor el fomento del respeto y fraternidad como un compromiso permanente de todo ciudadano en el ejercicio y experiencia de sus vidas.  Sólo así, podremos  decir que la “Declaración de los Derechos del niño” están encarnadas  en la  piel de cada ciudadano y en las leyes constitucionales donde el Estado hace conocer sus artículos, reglas, leyes.  Donde los cumple y los hace cumplir. 

 

La ética no es una utopía, es un compromiso humano a ejecutarse y sancionar a aquellos que si no le dan cabida.  Por lo  tanto es menester que el Estado asuma al menor como un ciudadano de derechos en todos los ámbitos sociales.

 

La vivencia práctica del ser ciudadano permitirá un desarrollo integral de lo personal, familiar y sociocultural.  Siendo esto, lo que diferencia lo particular de lo general, lo personal de lo colectivo.

 

Entonces el espacio creativo es una alternativo de interlocución, cuestionamientos, y mediación del niño con el adulto en la posibilidad de construir un discurso práctico del los DERECHOS DEL NIÑO  en un espacio alternativo creativo, facilitador de la expresión, creatividad y libertad para la toma de decisiones e intervenciones tanto en el uso y manejo y fin de la palabra para su propósito, acción y ejecución. 

 


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Razón por la cual se concibe un espacio creativo como una alternativa exclusiva de expresión pensante, de expresión afectiva, de expresión imaginativa, de enlace social.  Además, de compartir vivencias, y experiencias,  de sensibilización  y concientización a partir de una concepción de participación diferente. 

 

Donde “no hay alguien que sabe y califica”; si no, donde la figura de autoridad está centrada en el eje grupal que determina la dinámica del desarrollo de la experiencia del grupo. 

 

Donde los miembros del mismo crean sus propias disciplinas canalizadas o regularizadas por el objetivo de “tareas grupales” y no individuales, pero si con responsabilidades particulares.

 

En este proceso el instructor/ promotor/ dinamizador/ tutor es un mero facilitador del proceso.

 

El espacio creativo para la participación debe ser considerado como metodología personalizada, que deba abrir la posibilidad  entre los niños y a los adultos de sus entornos sociales a vivenciar y compartir desde una metodología alternativa diferente. 

 

Que propicie una escucha y habla diferente.  Una interpretación dialogada del mensaje.  Que se fomenten las iniciativas.  Que sean valoradas, acogidas, respetadas, discutidas, reconocidas, puestas a consideración, expuestas en grupos y plenarias, documentadas como resultado de aportes y desarrollo de la investigación. 

 

Sistematizadas y presentadas en escritos para hacer foros o seminarios de revisión, control y seguimiento dentro de las instituciones que se aplique esta modalidad. 

 

Además son testimonios motivadores para otros, de un sí al cambio para innovar.  Hay que salir de los antiguos esquemas y de las resistencias propias que atraviesa el adulto frente a sus moldes asumidos y que le cuesta desaprender.

 

El niño tiene que ser tomado en cuenta en igual consideraciones que el adulto.  Tanto en  sus palabras y acciones.


Habrá que fortalecer la capacidad de saberse sujeto portador de sus actos y pensamientos enlazados en la vida del hacer día a día, lo cotidiano, que lo acuña y transita en su pase al porvenir.

 

El desarrollo de esta metodología que tienda a ser introducida en el hacer diario como un proyecto de vida a corto, mediano y largo plazo, como una modalidad de alternativa/alterativa para enfrentar y confrontar las situaciones que se viven como ser único, en el vínculo familiar y en los enlaces con la comunidad, donde se van construyendo, funciones, roles, tareas, formas y manejos de autoridad. 

 

Esto es, posibilitarse un autorizarse de igual trato en lo posible entre adultos y niños, la garantía de la seguridad del uno por el otro. 

 

Para que las palabras no sean huecas, sino palabras de un sentido verdadero, significante y dignificante de la condición de cada ser humano.  Sujeto portador  de su dignidad a cuesta sin cargarla ni echársela a otro, ni que esta sea el peso del aplastamiento del ser.  

 

Para que estas palabras sean representantes e intermediarias entre la actitud de escuchar y ser escuchado. De respetar y ser respetado.  De hablar y ser hablado.  De defenderse y ser defendido.

 

La construcción de una cultura no violenta tiene que estar encaminada hacia una formación de lo humano con lo humano para poder hablar de una historia que tienda hacia una sociedad democrática, que respete y haga cumplir los derechos del menor y de los adultos. 

 

Darle existencia a la constitución haciéndola viable en su verdadera aplicación. 

 

El   Humano es a fin de cuenta quien ejerce y detenta el poder y el ejercicio de hacer respetar la Ley, para que no sea una letra muerta.

 

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El utilizar la mecánica del taller permite hacer hábitos, desarrollar e implementar un instrumento de trabajo en un permanente reciclaje de la experiencia, realidad social, familiar y cultural de los participantes dentro y fuera del grupo. 


El mismo que permite encaminarla hacia un proyecto propio como producto de la reflexión/ planificación/ acción/ reflexión luego acción/ planificación/ reflexión/ acción: Plan de acción donde refleje y replantee las formas asumidas, el manejo de la espontaneidad, las expectativas, acuerdos, necesidades de cambio.

 

Recordando siempre que toda historia particular enmarca y demarca sus significaciones y significados en los efectos de sentidos e intencionalidades producidas y a  producirse  en  la estructuración permanente  del sujeto y el grupo social. 

 

Toda experiencia está  anudada y estructurada en un lenguaje individual y colectivo con efectos particulares y generales o concernientes a la cultura e historia que se participa.

 

Los contenidos de la programación de la METODOLOGÍA DEL ESPACIO CREATIVO Y DE LOS DERECHOS Y DEBERES DEL NIÑO, involucran sistemas pedagógicos que tienden a la transformación integral del sujeto y de los espacios sociales, sean estos, familiar, educativo, cultural, social y estatal. 

 

Un sujeto transformándose y transformador en la construcción de una sociedad democrática  alternativa para la vida jurídica de los derechos del niño.

 

Es imperativo que los formadores en este espacio sean un apoyo, guía y orientadores permanentes en el proceso de formación y transformación del grupo. 

 

Implica una responsabilidad ética y técnica la conducción de estos espacios. 

 

A la vez manejar nociones sobre trabajo grupal, manejo de tiempo, canalización de las transferencias grupales, manejo y devolución de la información. 

 

Sistematización y seguimiento del proceso. 

 

Ser un promotor y facilitador de la escucha y el diálogo.  El instructor y/o coordinador debe ser un motivador y catalizador de las demandas de organización individual y social que surjan en la dinámica  del y proceso del grupo.  Debe fomentar la cooperación grupal de compromisos mutuos. 

 

Debe fortalecer y desarrollar las individualidades entre todos. 

 

Debe sistematizar con el grupo los encuentros y resultados para ir recreando y retomando sus experiencias.

 

Debe replantear, investigar y aplicar nuevos mecanismos para adquirir nuevos conceptos, retroalimentaciones, defensas e intervenciones en el ejercicio de la formación tanto académica como de la acción práctica con los niños.

 

Hay que permitir que el niño se asuma protagonista de su historia personal. 

 

Que identifique y ubique su campo de acción dentro de su vidas cotidiana y a proyectarse.  Que se sienta integrado a su entorno familiar. 

 

Que incorpore y asuma el respeto, la responsabilidad, los acuerdos, manejos de horarios y planificación de actividades dirigidas, semidirigidas y libres y deliberadoras como elementos dinamizadores y necesarios del hacer diario.


Dejar hacer que el niño se sienta pertenecer así mismo. 

 

Que es dueño y creador de sus producciones, con voz y cuerpo propio particular en todos los espacios: socio-familiar, educativo y cultural, político y  estatal. 

 

“Educar” al niño significa formarlo en relación al pleno ejercicio y cumplimiento de sus deberes y derechos constitucionalmente estipulados, y ala creación de una defensa personal en el desarrollo del habla, del pensamiento y de sus acciones en el lenguaje social, legal y terrenal. 

 

Al niño hay que devolverle su lugar de niño con su voz propia.

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En la dinámica del proceso grupal es básico la necesidad de fomentar espacios de intercambios y evaluaciones cualitativas para comprender, disolver y dar seguimiento a los procesos de resistencias y cambios, como una  forma de reconocer logros y dificultades para que en la marcha se liberen los conflictos, se esclarezcan sus dificultades. 

 

Para que las estrategias se vuelvan más simples, y a la vez puedan abordarlas y responderlas con más precisión.    Hay que encaminar a los integrantes de los espacios creativos  a que  sean sus propios soportes y garantes de su ser creador, tanto en su gozo productivo, como actores de sus vidas y gestores  de cambios y transformaciones sociales.

 

Es por eso muy importante que las propuestas que surjan de los niños sean conocidas, discutidas, no politizadas, pero si apoyadas por las instituciones encargadas de velar por los intereses del menor.  Sea cualquier institución en función de la infancia, su objeto, es la niñez.  Y su obligación  es velar por los intereses del menor.

 

Las instituciones encargadas de esta tarea son: las educativas, familiar, mediosde comunicación, dirigentes barriales, de comités o de organización popular, directivos de instituciones públicas y privadas, sean de Centros de Salud, INNFA, ONG, CEPAN, Children Internacional, Comisaría de la Mujer, FODI, Ministerios de salud, cultura y social, etc, deben propiciar coordinaciones conjuntas para mejorar las condiciones de la defensa y la protección del menor, y potenciar las capacidades creativas, de salud física y de habitación social con el entorno


Por lo que es fundamental que el ESTADO, UNICEF, UNESCO asuman al menor como un ciudadano de derechos, tanto en el ámbito familiar, social  y legal.  Que su protección esté salvaguardada y garantizada.

 

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En la metodología de los espacios creativos y de derechos del niño, se trabajará con las modalidades reflexivas, artísticas y recreativas en trabajos grupales como anteriormente se ha mencionado bajo la mecánica taller. 

 

En esta instancia  se dará espacio permanente a la crítica y autocrítica, al análisis y a la creatividad como los elementos dinamizadores que consolidarán el proceso metodológico de la producción creativa y de la defensa de los derechos desde el aprendizaje, formación y acción.  

 

Cumplir una tarea no impuesta, sino creada, asumida y reconocida como parte de la adquisición de los conocimientos.  Asumida desde las propias necesidades, progresos y dinámicas personales y grupales.

 

La mecánica y modalidad del taller a emplearse permitirá a los participantes conocer, apropiar, valorar, reconocer al yo al tú y al  nosotros.  Desde la palabra, tarea, y resultados de trabajos.  Que son medios, instrumentos  de intercambios e interdinámica como posición y oposición a la violencia. 

 

Un reconocer el valor del otro sin ser descalificado de antemano “por un supuesta incompetencia” o puesta  en escena de una nota degradante. 

 

Un no a la agresión física como regla de integración y límite con el otro.  La palabra a través del diálogo será el  espacio para la discusión y esclarecimiento de desacuerdos o impases.

 

Esta alternativa al diálogo es una apertura diferente a la palabra  y a su interpretación.  La misma que permitirá canalizar demandas, deseo, y a la vez creará una disposición particular para aprender a escuchar y evitar la distorsión del mensaje. 

 

Además, para  reordenar  la información receptada desde un análisis objetivo, crítico, sistémico, investigativo y participativo entre los integrantes y con lo que cada quien aporta.


No olvidando que  cada niño/adulto tiene un mundo propio, corporizado en la imagen que incorporado desde sus vivencias. 

 

Cada cual tiene un hogar, un orden de significantes simbolizados.  Una forma propia de afectivizar sus experiencias y habla.  Una concepción y representación de sí mismo e igual de las formas como ha asumido la “enseñanza impuesta” desde el orden del deber y del repetidor.

 

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La modalidad artística incorporada en los talleres como un elemento fundamental en la metodología que planteamos, facilitará a la población considerada, un manejo  exclusivo y propio de libertad, de expresión, de espontaneidad, que les agilitará la compresión, esclarecimiento y formas de intervenir en sus realidades psíquicas, imaginativas, familiares y sociales. 

 

A la vez permitirá un desarrollo integral de las condiciones o cualidades humanas tantas intelectuales, afectivas, éticas y creativas.  Se fortificará la autoafirmación y la posibilidad de ser él mismo.  Esta práctica convoca y compromete la sensibilidad del niño, de los jóvenes de los  adultos, ubicándolos como sujetos creadores y transformadores de sus historias y de los otros.

Aprenden a valorarse, reconocerse, a cuestionarse, protegerse.  A crear defensas constructivas y no destructivas entre todos. 

 

La práctica recreativa asimilada y asumida desde el juego y el placer; desde el uso de la imaginación como capacidad de crear ideas y objetos no como espectadores sino como autor participante activo y soporte de su propio cambios, resultados, aprovechamientos y satisfacciones del esfuerzo y resultado como logro ganado por la constancia y superación de trabas, dificultades o desconocimientos superados.

 

En el proceso de la metodología jamás la reflexión va a estar separada de las otras dos modalidades, esto es, la artística y creativa, sino, que estarán articuladas sea en el resultado y/oa efectos del compromiso de la palabra la acción o viceversa. 

 

Las múltiples manifestaciones con que  el niño da a conocer de su concepción del mundo nace con cada niño;  Y cada  uno de ellos es una fuente a inventarse, a descubrirse.


Involucra al adulto a retomar su mundo reprimido y arrinconado, sometido y violentado. Lo invita a salir de ahí.  Lo cuestiona a decirse cuándo fui niño, cuándo dejé de ser niño y quién soy ahora en este disfraz de adulto jugando al mando y al poder de quién manda más y obedece más bajo la consigna del autoritarismo del grito, del golpe. 

 

Invita a preguntarse ¿Dónde estoy yo en este mundo de presentes, excluidos marginados, omitidos, y encasillados o tildados de… ?   

 

Esta nueva forma de convivencia  social enfatiza que los espacios creativos  y de derechos del menor son un patrimonio de todos.  En la que niños,  adultos y sociedad en general tienen que garantizarlos desde su cumplimiento y vigilancia permanente tanto en su concepción, aplicación, ejecución y seguimiento.

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Lo particular y diferente que caracteriza como único al mundo del niño, y a lo que el adulto le cuesta reconocer y asumir es que desde que el infante nace es una persona, un ser humano, que entra al mundo del lenguaje para formarse desde el orden de las palabras de sus padres, de los signos y códigos sociales.  Bajo la “peculiar” consigna de  sus deseos y el propio.

 

Solo con el desarrollo de una metodología como la que se ha planteado se podrá  consolidar un sistema humano, de lenguaje, político, educativo, creativo y transformador. 

 

Desde el niño y con los niños.  Por y con ellos. 

 

Con voz propia no manoseada.  Con propia presencia.  Con aceptación en todas las instancias sociales como únicas formas  de canalizar sus deseos, demandas, necesidades y propuestas.  Hay que dar una respuesta Nacional.  ¿será posible, de una en una y cada uno con un NOS…?

 

La formación hacia un ciudadano nuevo permitirá ampliar y renovar perspectivas en las diferentes instituciones, sean estas, estatales o privadas encargadas de la seguridad de la  infancia.

 

Carmen váscones
1991

METODOLOGÍA PARA INVESTIGAR O UN PASO PARA PROYECTARME EN LA VIDA, carmen vascones abril 9, 2009

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Cada ser humano desde el momento que nace es una proyección de vida que fluctúa entre necesidades, deseos, sentidos y acciones que comprometen su cuerpo, su psique, inteligencia, afectos y campo social.

Y esto, está dado con mayor o menor dificultad de acuerdo al rol o función que se juega el adulto (padres, educadores u otros) frente al niño (hijo, alumno) el mismo que es un sujeto de deseo, ciudadano en miniatura en miras al “futuro”, pero que sobre todo depende de este OTRO: “asistente semejante” capaz de orientarlo o desorientarlo en la construcción, de su ser, de sus valores, de sus ideaciones y pasos que comprometen su lugar y hacer en el presente.

“En el sentido mas general de la palabra, la “investigación” es una característica fundamental e innata,  que se expresa desde el día de nacimiento.  Desde el primer minuto de su vida, el recién nacido, aparte de los “instintos” biológicos, no “sabe” nada; y, aparte de la satisfacción de  sus necesidades biológicas, virtualmente todo comportamiento está dedicado a “explorar” el mundo de su alrededor.

De hecho, hasta que pueda sobrevivir requiere un “entendimiento” mínimo y rudimentario de las propiedades del mundo objetivo.

Por ejemplo un niño que llora puede ser por  hambre, frío, falta de afecto, llora por algo y de hecho se dirige a alguien a quien le demanda atención, y es esta persona sea la madre, la nana o quien le ha asumido que va a calmar ese deseo”. (Roger Hollander)

Desde el vínculo que establece el menor o el adolescente  ya hay de por sí una demanda de atención, de intercambio, de interaprendizaje  e intervención en los diferentes campos del accionar diario.

Centrándonos en estos pequeños y jóvenes promesas del hoy y del mañana, vemos la importancia del soporte que sería en sí, el que ellos asumieran una modalidad o método de aprovechamiento para la construcción de un tiempo y espacio en la organización de su mundo interno; y este se vea reflejado en el habla, la escritura y las acciones.

Ya que, lo que se considera “error o faltas” están involucradas en un proceso  de tachaduras y equívocos que forman parte de las enmiendas para crear, pensar, y ser un sujeto dispuesto a saber sin miedo o por que hay una nota; si no porque es su responsabilidad sin orden ni mandamás, descubriéndose, donde la calificación es parte de su aporte y logros, desde el lugar donde los otros miden y afirman sus resultados juntamente con él.  Los famosos cliché estándar…

Todo esto le permitiría a la vez exponerse con confianza, objetividad en el qué hacer de sus planes y proyectos que les permitan perfilar sus deseos de lo que serán y quieren ser en el campo de sus vidas como humano, profesional e intervención en la comunidad social.

Además esta modalidad asumida de la metodología de vida y científica facilitaría un seguimiento y evaluación con mejores ajustes sin que el alumno se sienta en el paredón de la culpa o de los peores alumnos o el quedado de año, más aún, en estos tiempos de crisis tanto de valores éticos y económicos.

Considero fundamental que desde que ingresa el niño a la institución escolar debería el maestro ser soporte de la creación, la curiosidad y la introducción paulatina de un método que respete lo singular de cada sujeto infantil en esta primera etapa, además que posibilite la experiencia colectiva del manejo de la información que procesan, asimilan y desechan los niños.

Sólo así, estaremos hablando que se está permitiendo desarrollar un método de trabajo investigativo desde lo personalizado y grupal, donde el sujeto no es ajeno a él ni a su compañero de clase, donde a ellos se les permite aprender a desaprender y a aprehender a descubrir, recoger, ordenar, reflexionar, criticar, analizar, opinar, sintetizar, inducir y deducir el proceso de la información que introyecta en las diferentes áreas o contenidos académicos.

Para que así, esto no quede como una memoria archivada en el no sé del saber del olvido, sino que se signifique y tome sentido en el hacia donde voy de las búsquedas y definiciones en las construcciones de sus historias acciones y proyecciones.

Esto es, que tengan efectos y presencias su estar en 14 años de estudios entre primaria y secundaria, que se sientan dignos, responsables y con poder de sentirse orgullosos que valió la pena tantos años de paciencia y dedicación a ser uno menos del montón  y para luego dar paso al de la Universidad.

Podemos darnos cuenta que un cuarto de siglo de nuestras vidas nos pasamos en las bancas de las instituciones educativas.  ¿Hacia dónde va ese graduado con su diploma en las manos en estos días?

La Institución Educativa, el maestro, los padres y alumnos hacen una comunidad de poder, de saber y “dirección de accionar para los cambios; por lo que deberes, derechos y reforma curricular complementan el anhelo: un profesional digno, honorable y responsable.
“Queda la cuestión: ¿porqué investigar más allá de lo que necesitamos para sobrevivir?

Algunos abogarían que el conocimiento tiene valor en sí mismo (por ejemplo, alguien que estudia  matemática abstracta cuyo valor práctico es casi imposible de imaginar).

Otros ven la investigación solamente para lograr fines prácticos.  Estudiamos la historia para aprender sobre el pasado para poder crear un futuro.  Estudiamos la medicina para promover lo sano y curar las enfermedades.

Estudiamos la ingeniería para poder construir hogares para protegernos y fabricas para producir objetos necesarios o deseados.  Estudiamos la arquitectura para que esos edificios salgan estéticos tal como practico.

Por lo tanto, ambas: prácticas y teóricas son  legítimas.

El punto es que estas metodologías son elaboradas por intención, y que involucran aprendizaje, disciplina y trabajo. Brindando resultados valiosos.  Entender sobre uno mismo y el mundo donde vivimos es una herramienta esencial pare hacer cambios deseados.

Para prosperar tanto como para sobrevivir es necesaria la investigación.  Hay una sola realidad que queda debajo de todo los motivos para la investigación formal: eso es: “nada es como parece.”

Grandes desafíos para la búsqueda y encuentros de las verdades en el hacer de lo científico”. (Roger Hollander)
¿Cómo podría ser esto una meta aplicable en las Instituciones Educativas?

Pues estarían fundamentados por una metodología de  investigación aplicable, práctica, sencilla, manuable que motive tanto al profesor, alumno y por qué no a  los progenitores, y creo que aquí, está la clave.

Agrego además,  que debería considerarse en la Reforma Curricular una iniciación a la metodología de la investigación o Manual Para Investigar desde el primer nivel de básico (primaria o escuela) para que así, el alumno cuando llegue al nivel secundario no la tome como una simple materia sin importancia sino que forme parte de lo cotidiano de sus vivencias y formación académica.

En referencia al contenido de la “metodología de investigación” podemos decir y precisar que la investigación es un proceso encaminado a lograr nuevos descubrimientos que nos permiten explicar, esto involucra seguir la pista a la huella de algo para descubrir algo ¿un problema?

Algo que debe ser detectado, donde  la tarea del investigador será la de tomar conocimientos para intentar resolver, buscar posibles respuestas, es así que se podría decir que “el problema consiste en  un vacío, una laguna en el campo del saber del tema que hemos escogido” y nos obliga a plantearnos una pregunta y buscar una solución.

Y, para acercarnos a un acierto a un develamiento a la solución de una incógnita o hipótesis desde la más simple a la más compleja, tenemos que dejarnos tocar o concernir como sujetos de deseos en el corte del reconocimiento de lo que involucra al sujeto investigador deseante del saber y deseante de desocultar lo que no sabe frente al objeto de su tarea que es hacer una investigación para informarse, formarse e informar un resultado de interés para uno y los otros.

Por ejemplo: el problema es que hay 10 alumnos con notas bajas en lenguaje (ortografía, redacción u otra), primero ¿A quién involucra directamente? Al alumno, y por efecto y de hecho a los padres, profesores y a la institución donde se están formando.  ¿Qué se quiere mejorar?

El rendimiento, ¿Para qué? que no se queden de año, obvio, ¿Por qué? Dado que el requisito es optimizar el servicio que presta la Institución, ¿Cómo intervenir?

Habrá que reunirse con los profesores, orientador, hacer un diagnóstico, plan, evaluación, hablar con los alumnos y padres para desarrollar una estrategia en base a una planificación que concentre resolver el objetivo específico: mejorar el rendimiento académico en el área de lenguaje, sería importante detectar el tipo de dificultades  individuales  de los alumnos para ubicar sus necesidades específicas de reforzamiento…

Pero para que suceda todo esto es pertinente  una metodología de investigación participativa, ¿qué es esto? No es nada del otro mundo, sino de la vida diaria, que integra tres elementos ver, juzgar, y actuar, que formalizados en un lenguaje común y de y comprensión para todos se reúne en un cuerpo con cabeza, tronco y extremidades, esto es toda metodología de investigación científica implica:

1.qué significa investigar

2.métodos de investigación

3.la elección del problema

4la planificación de la investigación

5.recopilación de la información

6.organización y sistematización de la información

7.exposición de conclusiones y resultado

8.la elaboración de proyectos

9.Ahora bien, ¿Por qué?

Es importante que todos sepamos manejarnos con una metodología que facilite un proceso para lograr una acción hacia un resultado medible, visible y hasta cuantificable, porque, nos da un sentido de coherencia, organización y realidad entre el propósito, la meta y los resultados logrados, alcanzados y esperados.  Además aquí,  entra  tiempo, gastos y costos.

Una vez hecha una inversión lo que se espera es un resultado no a pérdida.

Como decíamos anteriormente sobre los 10 alumnos con el problema en lenguaje, si se  ha invertido para sacarlos del problema, el objetivo final es un logro  de mejoramiento en el rendimiento y de satisfacción  para todos.

Por lo que la relación de conducción u orientación en la adquisición de una experiencia para aplicar una metodología de vida y científica integra  no sólo un discurso académico, sino un discurso de deseo.

Esto es de provocar sujetos deseantes de reconocimientos de asistencia a la demanda y a la necesidad del asistido, en este caso el alumno que está en posición de dependencia y de aprendiz, donde el educador no debe ofuscar, taponar, cellar, clausurar, vetar u ocultar la presencia del deseo de cada uno de sus alumnos, hay que escucharlos, dejarlos preguntar, dejarlos exponerse.

El profesor es un guía, no un represor ni censurador, y esto último es igual para los padres, denle tiempo a esta muchedumbre a que tenga voz propia, a que dialoguen. El caos es un orden imperativo que se estructura y se convierte en producto si le das cabida en el sentido de algo dice para tí.  La memoria de un tú que va perfilándote sin los choques con la perspectiva. Que no te opaque el punto de vista del otro ni puyo, son espacios para interceder, intervenir, actuar sin precipitación.

Que el espacio social no sea un precipicio para la vida.

Que el saber no atore.  Que los pasos tengan una consistencia de memoria, experiencia y aporte con matiz propio, que el otro no te lo quiera borrar porque no coincide con el tuyo.  Que la proyección del saber no sea un arma para intimidar o peor, hacerlo de tarima, para creerte el mejor o supuesto superior que te hace  suponer merecertelo todo.

La angurrientería de poder y figuración descabezan el porvenir.

¿Cómo reconciliar y articular estos  frentes de los unos con los otros?

¿Cómo impregnar estos deseos en el vínculo social, en el momento de la transmisión del mando y de los poderes a través de la información académica,  de los reglamentos a cumplir, y de los que no se están de acuerdo…?

Queda esta reflexión, si hay la necesidad de un uniforme, pues hay que adecuarlo a cada cuerpo para que no resulte ni demasiado corto ni demasiado largo.

Cada cual tiene  su vara, y la medida con que mide no siempre es lo medido.

Conclusión, hay que hacer del método de investigación científica un apoyo y un facilitador, más no un molde rígido  para vivir, crear y producir.

Razón por la cual recomiendo que todo estudiante, de nivel primaria, secundaria y universitaria  haga uso de  él, igual, para los maestros y padres que después de salir de las aulas guardan en algún rincón este aprendizaje, les recomiendo desarchivarlo, y denle uso, para la vida cotidiana.

Disciplina, planificación y ahorro invertido son reglas para todos los tiempos.

(Recomiendo libro “Manual de investigación” de Miriam Muñoz)

EDUCACIÓN Y CULTURA UN ESPACIO PARA LA VIDA, carmen váscones marzo 27, 2009

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La educación tiene que llevar implícito lo artístico como un lenguaje creativo de expresión auténtica, para facilitar el proceso de aprendizaje, aprehensión y asimilación. A la vez implementar y auspiciar la integración grupal por y con la  presencia  que se sostenga en el reconocimiento de la singularidad de cada uno los participantes. Verdaderos ejes transversales del diálogo, del trabajo en equipo, de la responsabilidad y compromisos que ligan no sólo con el programa de estudios, sino con el compañerismo y la vida compartida en el accionar diario como estudiantes y seres sociales. 

 

Tenemos, que impulsar una metodología que conlleve a desarrollar y potenciar la capacidad de investigador que hay en todo ser humano.  Esto estaría  posibilitado por la construcción de una modalidad y estructura permeable de trabajo permanente, acompañada de objetivos propios, del conjunto educativo, y del estado hacia  la comunidad  y de la comunidad hacia la sociedad, como proyectos y-o planes de  acciones sociales al servicio y funcionamiento para nuevos desafíos, que estén acompañados de seguimientos, controles, y evaluaciones que permitan ver logros, dificultades y reajustes para mejorar.  Como podemos ver se está planteando una visión integradora de las diferentes perspectivas de intervención de los miembros del mundo.  Sólo así, podemos entender y aceptar una globalización no extraña ni ajena  a los intereses de los ciudadanos en cualquier residencia de las diferentes patrias que se ha establecido el orbe.

 

El presente del niño o del joven puede salir de ese atolladero del “no saber,” taponamiento aparente, por falta de confianza, práctica y visiones de perspectivas y enfrentamientos para hallar y dar soluciones propias para la vida práctica, académica, cotidiana.  El perfil del futuro profesional se inicia desde temprana edad.  Esto es, desde quién eres, de dónde vienes, a dónde vas, qué quieres, qué deseas ser cuando seas grande, cómo, cuando, y por qué. 

 

¿Qué incluye?  Algo clave, el deber consigo mismo, privilegio de cada quien en su poder traducir y convivir con una ética, para no faltar a la propia vida que adviene, que portamos y que tenemos que desaprendernos e innovar.  Hay que interpretar los nudos del ser en ese hacer dentro de lenguaje.  Dar una identidad posicionante al saber develado, descubierto y asumido.

 

Retomemos al investigador que todos portamos, Regina Katz, lo dice así, “desde pequeño al niño le interesa descubrir el cómo, el por qué, el para qué de las cosas y de las situaciones que vive.  La curiosidad, el interrogar a personas y objetos parte de su necesidad vital de conocer y comunicarse.”


Son insistentes con sus preguntas, persistentes en el interrogatorio, tienen un deseo de investigar innato, quieren entender, descubrir y comprender el “mundo que les rodea”. 

Su aprendizaje es acción: verbo en movimiento.  San Pablo en Corintios dice: “cuando yo era niño hablaba como niño”.  ¿Cómo escucha el adulto al niño? ¿Cómo habla el adulto al niño? ¿Cómo dialogan?

 

Avancemos un poquito, ¿Qué nos dice la UNESCO  de la juventud, en su libro “La educación encierra un tesoro”: En el adolescente “el futuro suscita en ellos más ansiedad que despreocupación, lo importante es ofrecerles lugares de aprendizaje y de descubrimiento, darle los instrumentos necesarios para pensar y preparar su porvenir, diversificar las trayectorias en función de sus capacidades, pero también asegurar que las perspectivas de futuro no se cierren y que siempre sea posible reparar errores o corregir la trayectoria.” Jacques Delors, pregunta “¿Qué lugar reservan nuestras sociedades a los jóvenes en la escuela, en la familia o en la nación? ¿Cómo puede la educación preparar a las generaciones venideras para las exigencias de un mundo en constante conmoción? ¿Cómo superar el temor al paro, la angustia de la exclusión y de la pérdida de identidad?

Finalmente ¿cómo hacer progresar en la humanidad los ideales de paz, de libertad y de justicia social? Y algo más demarca este hombre preocupado por el presente del educador y educando. “La educación espíritu de concordia, cohabitar, como militantes de nuestra aldea planetaria que debemos concebir y organizar en beneficio de las generaciones futuras.”  ¿Y nosotros qué podemos decir y hacer en presente?

 

Mi posición es que no se puede ni debe encarcelarse el saber en una repetición donde no se da espacio a la creatividad, a la expresión, análisis y reflexión.  El derecho a saber es un deseo a saber interpretar y a desenmarañar lo falso.  Una verdad verdadera del aprendizaje se la construye en una interacción, no se la impone como una obligación, eso a la larga trae efectos “catastróficos”.               

 

El niño no es un juguete ni del amor, ni del saber, ni de la ignorancia, peor aún de la complementación o falta de nadie.  Es un ser humano, la Psicoanalista Doltó lo puntualizará así: “para el adulto es un escándalo que el ser humano en estado de infancia sea su igual.” Y no sólo eso, sino que sea un ser humano con una sexualidad desde el momento de que nace, si hacemos, un paréntesis, al tema que nos convoca, y hacemos unas breves observaciones sobre este tema “tratado por los adultos” y “no entendidos por los niños y jóvenes”.

 

¿Qué encontramos o que nos hablan sobre esto o algo que yo de paso pueda entrelazar? por factor de tiempo y  debido a que no es el tema que nos convoca pero que no se puede dejarlo en falta, pasar como que nada, y hacernos los ciegos o curuchupas solapados, voy a dejar entrevista y escucha una pauta a no cancelar ni tratarla como una materia más.

 

La vida exige el riesgo de mirarla de frente y hablarle a tiempo. 

 

El niño y el joven son el presente no el mañana ni el futuro, por lo que se dialoga y comunica en tiempo y verbo en acción plena de presencias y presentes.  Dialogros en el mensaje que hay que precisar en el habla común no denominador.


Qué hay que reparar o caer en cuenta para denominar y no confundir con dominar o dominadores o dominios en un habla perfecta del idioma de la lengua…  El idioma del cuerpo no entra en la gramática, ni en las ciencias ni en las técnicas ni en ningún diccionario, ¿dónde?

 

Bien,  para mí la sexualidad es el lenguaje, es el juego creador de la vida humana hablante, que inicia el descubrimiento e invento del cuerpo de la palabra, hecho arte, ciencia, y nacimiento, la misma que nos diferencia de los animales.  Es un saber y a saberse, es un sentir enteramente humano y humana, es un aliento que convoca al deseo de una ética desde la “responsabilidad recíproca de los seres humanos”.

 

Doltó lo expone así: “no hay en absoluto en el sentido de una ética estructurada del deseo, educación moral; siempre hay una educación-máscara para otros deseos innombrados, escondidos.  ¿En que consiste la educación cívica de los niños? Guiar a un ciego por la calle, ceder el asiento a una anciana; saber como se vota.  Así se imparte la educación cívica.  Pero no ha habido educación en la dignidad del cuerpo y en el sentido de la nobleza del cuerpo en todas partes y uno no sabe como ocuparse de su propio cuerpo, en lo que respecta a su mantenimiento, a su crecimiento, al respecto de sus ritmos; hay descompensación y con ello, desviación de las fuerzas humanas.  Pero no existe.  Hay una carencia en el ser humano, mantenida por la omisión sistemática de hablar de ello en la escuela, una ignorancia total, y una incapacidad para asumir lo que le llega al niño de su cuerpo… es desesperante.”

 

Justamente, lo no dicho, lo prohibido, los llamados tabú que encierran el origen de la vida y la organización de la sexualidad debe ser en respuesta a la pregunta de dónde vengo, quién soy, y por qué soy un niño y-o niña.  Por lo general son “preguntas mudas” como diría Doltó, pero yo digo, ahí, justamente hay que dar una apertura, dejar hablar, afinar el oído, sacarse al falso censurador y moralista que llevamos dentro, para poder dar un sentido, un lugar, una respuesta a eso que está manifestándose y hablando de otro modo, hay que poner prudencia y paciencia, buscar un camino para orientar sin el estrepitoso escándalo del horror, este niño asusta  o la frasecita de ¿qué pervertido? ¿Tan chiquito y mírenlo? O lo peor botarlo de la escuela o del colegio por inmoral y mal ejemplo. 

Me pregunto y a ¿dónde se los manda, una vez puesta la expulsión y la exclusión? ¿Acaso, no necesitan ayuda a gritos?  Hablar de la sexualidad, de la “muerte,” de lo que nos pasa, de lo que nos preocupa, de nuestros deseos, es tranquilizador.

 

Pero, ¿cuántas orejas están preparadas para escuchar, si sólo se quedan con lo que dicen, qué vieron o le contaron?  ¿Por qué ignorar, censurar, castigar el cuerpo, o de someterlo a más deberes, más ejercicios físicos o de agotar al chico para que no piense en eso ¿y qué vemos? ¿Qué sucede en estos tiempos y en todos los tiempos?

 

Y para cerrar sobre este tema tabú, retomo a Doltó, donde ella nos dice “la información sexual: es el lenguaje de la vida, la metáfora de sexualidad productiva de cohesión y tras esto, creadora de placer, felicidad y también de utilidad cívica.”


Es así, como los soportes para construir un deber y un derecho, esto es, un ciudadano responsable hay que retomarlo desde los fundamentos que todo humano conlleva, la tríada de toda existencia: familia, educación y comunidad.

 

Es en esos espacios reales e imaginarios, donde se establecen los vínculos, los soportes y estructuras de una Identidad Sexual, de un ser hablante portador de un nombre y una historia propia, de un ciudadano que es parte de una realidad social donde vive y que tiene que conocer, interpretar e intervenir desde antes y después de la “colonia de la independencia y de ese hoy.”  Para poder asumir su presente y sentirse digno de ser respetado y a la vez saber que tiene lugar, voz, voto y participación como habitante comprometido desde una ética para la vida y el poder de consenso.  Algo así, como yo hago mi historia, perol a historia no habla  de mí.  Si yo soy parte de la historia quiero dejar de ser sólo un número de cédula, y un acta de defunción.

 

¿Por qué no poder decir y trabajar por: quiero ser diferente, ser un sujeto de prestigio, de reconocimiento, de respeto y de dignidad?  Pero, para que esto suceda es importante el poder como un facilitador, como un servicio para un diálogo, para la inserción de la democracia, para saberes productivos. 

 

Para poder decir convivimos con una ética puesta en práctica en el escenario del Estado al servicio del pueblo, que se supone somos y estamos todos.  Es así, que sus Ministerios que administran, educan, velan por el bienestar de la comunidad, los que planifican y producen y siembran la semilla para la tierra y la creación y la no muerte de la imaginación.  Tienen un compromiso para sacar adelante la pobreza de la vida y la cultura en que están inmersos la mayoría.  ¿Acaso, no es hermoso y placentero comer bien, tener niños ingeniosos, preguntones y sobre todo sanos en “cuerpo, mente y espíritu” según el legado de los griegos?  Vaya tarea, esa de ser parte del poder y tener el encargo y la obligación de asumir, cumplir y servir con lealtad sin avasallamiento, sin soberbia el cargo, puesto, función, rol, que tenemos como investidura frente a los otros. 

 

Todos tenemos que estar atentos a nuestras poses, cuidado con la actitud del desprecio y de la humillación para con el otro.  Recordemos que no somos amos ni eternos en el estado corporal y terrenal donde ejercitamos el papel de superhombre o supermujer, sea como profesor, gobernante, educador; agreguemos el de padres, hijos en los espacios de la casa, escuela, comunidad y Estado, que son las instancias de la vida cotidiana donde se decide el presente como proyección y proyecto del quehacer para el bienestar de todas y todos.

 

¿Se puede hablar de aberraciones en el sistema educativo, sin que esto indisponga a nadie?  Creo que sí, y me acojo a las observaciones de expertos que están anotadas en el libro LA EDUCACIÓN ENCIERRA UN TESORO ( UNESCO):

 

-Ejercicios físicos centrados en la competencia y no en el descubrimiento del propio cuerpo o en el del placer lúdico.


-Empobrecimiento del lenguaje referido a su inteligencia, un lenguaje abstracto muy conceptualizado y no descodificado.

 

-Una cosa es tener un lenguaje creativo, otra es un vocabulario o glosario de información que muchas veces resulta inútil.

 

-Se impone un reglamento rígido de notas, de conducta, de cumplimiento de programas que no se los alcanza a cumplir ni a estudiar.  Hay un exceso de deberes y tareas, donde el estudiante termina por rebelarse, abandonarse o ignorar o cumplir por la obligación y el miedo y a disgusto. ¿Quién aprende así?

 

-Faltan propuestas de intervención, orientación, seguimiento y evaluación para un eficaz y satisfactorio control pertinente para medir resultados, logros y ajustes o correctivos que hay que hacer en la marcha y a tiempo.

 

-Hacen capacitaciones masivas donde el docente o maestro no tiene la oportunidad de ubicar sus demandas y necesidades específicas.  Además quedan como informaciones generales.

 

¿Nos hemos preguntado alguna vez lo aplastante que podemos ser con los artificios que nos da la impostura del poder en ese don de mando, casi la mayoría de las veces confundido como autoridad y lo que se usa es el autoritarismo frente al otro, hasta el colmo de gozar sobre y encima del humillado?

 

Urge por lo tanto la necesidad de replantearse el sistema de control tanto de calificaciones como de notas.  Porque, a veces pareciera que hay un programa y plan académico bien hecho en contenidos en sus respectivas áreas, pero, ¿dónde está el pero? ¿Las relaciones entre directivos, personal docente, alumnos y profesores es muy lineal a pesar de que se diga que es lo contrario?  Los profesores son idóneos, saben la materia pero ¿cómo la transmiten y la transfieren a sus alumnos?  ¿Por qué la deserción estudiantil está aumentando? ¿Por qué se quedan o los dejan de año a los alumnos? 

 

Hay una quiebra bancaria educativa que perjudica afectos, saber y economías de vidas familiares y presupuestos. ¿De qué  futuro hablamos para ese estudiante?  Una perdida de año es un precio irrecuperable en todo sentido. 

 

¿Cómo sería una disciplina impuesta, obligatoria, sin juego, sin recreo, sin actividades placenteras, sin hablar, sin sonreir, sin…? ¡Que terrible¡

 

Entonces, ¿cómo fomentar “el deseo de aprender, y el ansia y la alegría de conocer” en un espacio libre y no cosificado por las “jefaturas de las administraciones?” ¿Cómo trabajar con una zona franca en la educación y la cultura?  Habrá que valorizar al alumno ante sí mismo, así como frente a sus compañeros de clase, ante sus padres.  Reivindicarle su nombre propio.


Para incluir un diálogo permanente ¿qué es vital? ¿Cuál sería el papel del alumno, del educador, de la institución educativa y de la misma comunidad? ¿Qué papel se juegan los medios de comunicación para crear debates y consensos? ¿Y el apoyo de la función estatal sin distingo de espacios comunitarios?

 

El servicio de la educación y la cultura es un servicio a servirse entre servidores y no esperar que esto sea sólo para ser servido y ser servil.  Esto no incluye ni al canalla ni al víl.  ¿Cómo y a través de qué instancias dar nuevas perspectivas al diálogo entre la sociedad civil y los docentes, entre los poderes públicos y sus organizadores sindicales?

 

Hacer lo justo implica justicia, míreselo de donde se lo mire, ya que la educación es un bien colectivo que todos deben poder acceder y tener las mismas oportunidades.

 

Somos lo suficientemente éticos como para sustentar posiciones de verdad que conlleve a habitarlas. “El niño es descarado con la verdad.”  En el adulto la trampa con la verdad se llama corrupción.  ¿Cómo guiar y prever a ese niño y joven que está labrando su vida entre los espejos que nos dan a conocer la vida cotidiana en todas sus dimensiones?

 

Ya hemos visto que enseñar a callar y hacer como que no pasa nada no es la posición adecuada para sostenerse en lo humano.  Acaso, será nada menos y nada más que reconocer que no se puede colmar ni silenciar las carencias, que no las suple con nada ni con nadie, que hay que empezar a despertar el deseo, que hay que escuchar las palabras, las frases que forman el mensaje del diálogo, darle espacio a éste que se mueva entre dos escuchas.  Fundamentar el crear y creer en el respeto y la dignidad como una forma de legitimar la autoridad, y para esto es importante reconocerse en la historia hecha y pasada, nada de matar el pasado. 

 

Hay que conservar y renovar las tradiciones, reconocer que el territorio de la cultura somos cada uno de nosotros.  “El ser humano es a un tiempo origen, agente, y finalidad.”

 

Es importante trabajar y apoyar las iniciativas individuales “con espíritu de equipo.” “La competitividad con la solidaridad, las competencias técnicas con las cualidades morales y posición ética”.

 

La educación y la cultura es la virtud del deseo, en su aprendizaje, donde se cosecha la tierra de las ideas y de la creación.  Su agro son los mitos, las leyendas, las tradiciones… Los que hay que conservar y renovar ya que son origen, fermento, suelo y fruto.  Sus propiedades están dadas por el cultivador, los recursos, medios, agentes, intermediarios directos e indirectos y su cosechador.  Y los que intervienen en este proceso y consumo del producto son todos los que la producen, administran, procesan y distribuyen.  Donde las reparticiones, los consumos y los réditos son el resultado para continuar. Lo fructífero de un trabajo común es el gozo comunitario de la experiencia compartida.  Tarea de todos y de cada uno desde sus demandas, deseos y necesidades.  La educación y la cultura la hacemos todos.

 

Ese es el ideal, el privilegio de la vida es ser atendida y respetada en presente.

MEMORIAS DE UNA BRUJA, por carmen váscones marzo 19, 2009

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MEMORIAS DE UNA BRUJA

“es más bien por la fe que por la razón
que hemos llegado a no creer en el mundo de las brujas”
Ernest Jones

“Quiero me trague la bruja

para sacar mi

amniótica existencia

Para entregarme

a su paraíso perverso.”

carmen vascones

Abrumada la bruja no podía escapar a la tentación de sus sentidos y al temor del seductor, a la sensual figura del ángel, encargado del infierno, de sus pasiones. Anhelaba lo que la Biblia prohíbe a través de sus sacerdotes.

-Han exagerado mucho de mí los historiadores y el clero. Se han inventado cuentos y otros hechos que no ubico y desconozco-.

Pájara nocturna vuelas sobre tinieblas, ahuyentas al instinto. Te entregas al miedo. Soy tu fiel creyente, en ti no hay muerte. Insaciable condenada me obtuviste para siempre, ya no puedo callar. Tú eres mi mandato.

Hechicera labios lila, brote perverso, lengua profana, sabe a fuego tu cuerpo. Sacramento de la codicia voluptuosa recítame tus versos sacrílegos. Pagana no rindes culto a nadie. Conjuro del misterio, deseo de mujer. Bruja terrenal, amado sueño pronto hechízame.

Boca de luna tienes postrado a tus pies al unicornio. Sangra la noche su rayo en el cielo.
Relámpago de mil voces aconséjala que no se deje coger, ordénale que se presente como doncella del bosque. Que nunca deje la medianoche. El día solo como una invitación al placer de la víctima cruzando los límites entre lo animado y lo inanimado.

-Yo- criatura humana, inocente hechicera, mujer atractiva, conjuro de Dios, lecho eucarístico, sacramento del hombre, sólo provoco actos de encantamiento. Uno al amado con la amada.

Preparo menjunjes para que nunca se vaya de ella. Bendigo y bautizo por el bien del amor. Echo maleficios para espantar los malos espíritus. Anulo con hierbas y montes a los rivales de las rivales.

Pacto lecho nupcial por una solo noche. Alguna vez por siempre me hago sólo adorar. Celebro mi día sabático. Consagro sacrificios a nombre de mi cuerpo. Me baño de maldiciones y bendiciones junto a mi adorador poseído. Soy la reina cabal del silencio del mundo.

Atravieso como si nada sueños de cualquier durmiente, si me place lo transformo en persona, animal o cosa. Ahí está el juego. Yo también me convierto.

Me gusta me unjan, me vean como la única. Que sientas todo el poder de que soy capaz. Soy la obsesa del creador. Poseo el misterio del deseo. Llevo una sentencia de muerte. Mi cuerpo tiene el estigma del género entre las piernas. Pertenezco a la generación de la llamada peste, “epidemia de brujas”-.

Un renegador:
Estrellas díganle que su madre quiere almas puras e inmaculadas. Las echadas al olor humano vienen solas. Hay que atraer al círculo a castos y castas pudriéndose en sus cuerpos.

El mismísimo temido:

Yo los exorcizaré de toda culpa, de todo dolor. Y digo yo, el impuro. Me sacrificaré por ellos a cambio de lujurias y noches de luna llena. La tierra arde, veo siluetas encaminándose hacia mi caverna.
Hágase mi creación, espanto. Prendan el azufre, recojan mi cola. Cúbranla de peticiones, arrójensela a las sombras asustadas. Después ella vendrá y traerá enredada a los cuerpos que predican mis profecías. No se distraigan feligreses, caminen hacia su devota.

-Pienso: el estado perfecto del hombre es una plegaria encomendada a mi vientre-.

Yo feligrés tengo sed de ti, aplaca mi cólera viril. Onírica fantasía, retorno del sol, confusión de dios. Tú eres el centro de la tierra. Condeno a quién se oponga. Descúbreme en tus pupilas rojas, acógeme.
Páreme un hijo en el mismo día del unigénito. Sé soberbia. Tu nacimiento huele a sexo, alcoba de serpiente. Tu orificio salmuera redentora. Mujer de mí, madre de todos, siéntete grande como la santísima concebida-.

-Yo varona sabática, origen credo de la hoguera, madera primitiva busco al padre del retoño. Echo brote de fiebre, germen de mujer, creo sin señales de cruz. Fui ángel celestial y ángel terrenal a la vez.
Hombre alumbra los caminos por donde irán mis vástagos. Báñalos de ceniza y sangre. Día de gracia, días de persecución. Marco con mis lubricaciones los contornos masculinos. Besa mi pubis. Confiesa.

Humedezco la fe. Mojo con saliva el principio de la palabra en estado de comunión-. Los miembros se esconden en la culpa. Buscan una eterna. Dan con la música del cuerpo femenino. Su voz de paraíso derrota todo misterio prohibido.

Ella: la verdad concebida. Habla sin lamento, sin muro. Ama al prójimo sin miedo, sin semejanza, sin tabú .

-Voces:
Todos nos acostamos bajo el cielo oscuro y damos una misa de culto a los miembros de la secta. Velas encendemos alrededor del círculo y danzamos hasta medialuna.

Aumentan los seguidores, sus esperanzas siguen. Quieren más. Devotos de sí y de mí han ganado un mundo de magia. El poblado peregrino ha llegado.

El principio sólo es un verbo sin pecado original.

Libre el padre del hijo. Libre la madre del hijo, libre el hijo de los dos. Libres del crimen rival del tabú.
Dejó el secreto de serlo. Se alejó el hijo de la madre, la hija del padre. Padre y madre fueron. Hombre y mujer caminan. Atrás queda un árbol con el rostro grabado en el tronco.

Hordas infernales se riegan por todo el orbe.

Engendran nuevas leyendas con nuevos patriarcas y nuevas madres cercando la tierra de juegos umbilicales, de menstruaciones y ciclos recogidos en estaciones de barros, de coitos embestidos, de celos lunares. De guerras oprimiendo la victoria en cuerpos masculinos que no alcanzarán a llegar jamás al lecho de sus mujeres.

Hágase un pacto de lujuria. Bestias solo bestias. Hombres solo hombres. Mujeres solo mujeres. Hombres y mujeres encarnen su fuego, enfrenten la perversión de la palabra, derroten la condena terrenal.

Defiendan su libertad. La astucia y el engaño son los enemigos primordiales. Desprecien su imagen y semejanza. Echen sal a la eternidad. Cuidado, se alimenta de sangre. ¡Azótenla!. ¡Aléjenla!.

Confronta todo caos desde el principio de ti, de mí. Posee a la muerte, no le tengas miedo, no huyas de ella. Si te opones a su entrega serás un impotente más en el paso de los renegados.
Yo soy la posesión del bien y del mal. Concedo poderes. Hago de ti.

-No me rindan culto, sólo pido eso. Me quisieron callar. No volverá a ocurrir. Hijo rebelde, amor satánico, has llegado. Confirmo tu nombre, has sido salvado. Te rendiste a mí.
Fui víctima de los propagadores de nuestro divino señor.

Mi cuerpo y mi sangre alimentaron sus esperanzas. Me acusaron de haber hecho coito y pacto con el diablo para formar una nueva fe. Sólo sé, que forniqué con hombres, nunca vi al llamado diablo del que me adjudicaron ser su mujer copular.

Me han declarado criminal y mi maleficio no puede contra todos ellos-.

El clero preparó y propagó el camino de la inquisición. Ellos me atribuyeron un culto que era parte del rito religioso, combatían sus propios demonios que habitaban bajo las sotanas.

-De bruja idolatrada pasé a ser conocida como hereje. Dios, el diablo y el hombre eran un solo verdugo, el inquisidor. A mis alrededores encontré amuletos, piedras oradas, curas encapuchados, charcos de sangre, hogueras olor a carne humana y mujeres despeinadas volando encima de las iglesias.

Ha declarado la santa iglesia que soy una mujer que no tiene alma, que gruño de placer ante los cuerpos infantiles, que soy una apóstata, que debe morir para siempre. Han dicho que mis antepasados proceden de magas, adivinas, profetas, hechiceras.

Que yo debo ser la última de todas ellas. Suerte, lecho y muerte acompañan al sexo repudiado y acosado en la era de Dios-. Nada es peor que la verdad del oscurantismo. Li piel es la luz de la soledad tuya.

Célibes interrogadores hacen exámenes de conciencia. Obligan a confesar lo que no es a nombre de nuestro padre celestial.

Todo sea para ahuyentar al malvado y salvar al hombre. Lamentos, gritos, cacerías. Ira humana. Ira inhumana. La crueldad apesta. Cristiano tú también. ¡Vete!-

Dios huele a inquisición.

DIALOGOS DE MANOS Y OJOS POR CARMEN VASCONES marzo 5, 2009

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El SEMEJANTE DIBUJA Y CONTORNEA LA FORMA

 

DIÁLOGOS DE MANOS Y  OJOS

I

Estaban mis ojos mirándose en el espejo. Descubrieron dos canicas negras, no sabían cómo sacarlas. De pronto de tanto  dar vuelta con la idea  pidieron ayuda a las manos, estas se rieron sin parar. Hasta que por ahí  se puso la risa a descansar.

 

Solo así las manos pudieron  hablar sin interrupciones.

 

Enseguida dijeron: no ven que son ustedes mismos que se quieren coger y no pueden  ¿Acaso sus miradas no saben ver?

 

¿Cómo es eso de sus miradas? Preguntaron los ojos en coro

 

 ¿Tampoco saben quiénes son? Les contamos. Son dos miradas  con sus propias ventanas o claraboyas.

 

Los ojos con sus miradas y sus párpados realmente estaban desconcertados del descubrimiento acabado de hacer. Las pupilas estaban grandes, obsevando sospechosas, como nunca, querían salir para comprobarlo todo.

 

¿Dónde viven redonditas? Dijeron todas  burlonas y sabelotodas las manos.

 

 Continuaron de aquí para allá como cometas bamboleándose. A la vez dijeron a las dos mironas,  lo que podemos nosotras hacer es dibujar tocar formar y muchas cosas más, con y sin  ayuda.

 

 Ojos ojitos ojazos podemos encontrar otras figuras parecidas a ustedes sólo con nuestro tacto. Podemos sacar las sombras de sus escondites, hacer un zoológico en los techos.

 

Estirar la luz hasta ennegrecerla con nuestros dedos matantin pirulán. Podemos disfrazarnos de títeres, dar las mejores funciones, agotar con asombros, y persecuciones al silencio, hasta hacerlo hablar como un fantasma enamorado mirando a la luna escondida en los sueños.

 

¿A que no saben todo lo que somos capaces? ¿A ver pensemos? Podemos escondernos en la oscuridad y ponernos una corona de estrellas, hacemos que aparezca la reina madre  de las sombras como dueña de la noche y de las incógnitas para  que nos desdibuje, imite y persiga como serpiente con hambre.

 

Hacemos que el tiempo se alargue se recoja y desaparezca de un solo apretón, al espacio lo recogemos dentro de un punto, al sonido lo disfrazamos de adivinanzas, dijeron a dúo como brujillas con vestidos de  hadas.


Las formas que adquirimos son de películas de terror, de comedia de magia, son extrañas, parecen a veces el hombre elástico, murciélago persiguiendo su presa,  araña tejiendo su atrapasueño. Monstruos salidos de los cuentos, drácula atrás de la mascota.

 

A veces las sentimos como piratas que quieren robar el cuerpo  a los durmientes que han salido a pasear como sonàmbulos en la historia de pesadillas que transitan en la tierra.

 

Otras veces  son guardianas de los secretos del pasado y del presente de las andanzas de la silueta que avanza confiada del encanto inolvidable de sentirse ella y no ser otra.

 

Podemos lo que nuestra imaginación quiera.

 

 Ya se habrán dado cuenta, esto es como un jueguito, miren ¿dónde está el círculo? ¡Allá! ruedan las pelotas redondas  grandes y pequeñas. Sigamos buscando ¿Dónde habrá parecidas, iguales  y diferentes? Sigamos husmeando.

 

Veamos hay mucho más. Avancemos. Encontrando. Tocando. Merodeando.

 

 Hallaremos acertijos y  signos sin fantasmas, sin dificultad trabajamos como un equipo sin opresor.

 

 Y sin más Dijeron a dúo las dos manitos chau chausito chauson chao chaito, mueven que mueven todos sus deditos

 

Y como rodeando la despedida para demorarse un poquito más turnándose entre ellas mientras la una desaparecía como puño la otra aparecía ni corta ni perezosa moviéndose como abanico con sus cinco deditos muy estirados.

 

Se mueven cada una  para rato como ciempiés contorneàndose entre las hojas del sauce llorón, hace curvas de arriba para  abajo con trucos de resbaladera. 

Cambian sus tácticas como teclas blancas y negras subiendo y bajando en do re mi fa sol perezoso. Ahora ruedan como vagones de tren en la loma que se asoma.

 

Luego juntas las dos parecen hojas de palmera movidas por ventarrón donde todos sus dedos tiemblan como teclas de piano sin cola escondiéndose del ratón.

 

Para no ser encontrados cada dedo se enterraba en un número que esta marcado en las yemas. Así asoman de uno en uno diez deditos envueltos en  sábanas de papel.

 

No sabemos cómo después de un instante los números ordinarios  se presentaron muy revoltosos vestidos con pijamas de payasos ¿Han visto acaso tremendo lío? De números haciendo reír  en vez de sumar y restar entre par e impar.

 

Si quieren dibujen en sus memorias a los dedos payasos salidos del circo ahora con cara de alumnos  ¿Qué hacemos?

 

¿Qué tal? Es increíble cinco dedos más cinco dedos hacen una decena, cinco dedos menos cinco dedos hacen un cero. Escribámoslos para que los conozcan y no se olviden de los números si es su gusto los disfrazan o los dibujan desnudos tal cual son con sus formas de líneas rectas y curvas  presumidas.  

Puedes dibujar si quieres a lado de ellos las pertenencias que corresponde a cada uno, escogiendo un elemento vegetal animal o lo que se te ocurra. Si es tu antojo puedes dibujar  los  dedos de tus manos o de tus pies . Ojo. Aunque no nos estamos refiriéndonos  Aquí a ellos.


También pueden participar puedes vértelos puedes contártelos y descubrir que cada pie. Tiene cinco dedos también . Empecemos a contarlos 1 (UNO)  2 (DOS)   * *  3 (TRES)  * * * 4 (CUATRO) *  * * *5 (CINCO)  * * * *  *   6 (SEIS)   *  * * * * * * 7 (SIETE)  * * * * * * * 8 (OCHO)  * * * * * * * * 9 (NUEVE)  * * * * * * * * * 10 (DIEZ)   * * * * * * * * * *

 

Después de estas poses de profesores con caras de gatos zalameros, y ya a las cansadas después de tanta cambiadas y tretas, aquellos diez aprendices se fueron desperezando lentamente como dormilones en vacaciones, y en menos de lo que se agarra un balòn desaparecieron en un estornudo ante los ojos que estaban tan divertidos con esta manera de ser sus panas.

 

Yo me quité del espejo no sin antes darme cuenta que había estado parece todo el rato con la boca abierta parecida a una ¿A que no adivinan?

 

 


El DIARIO DE ANA FRANK O EL ANEXO SECRETO: Los Refugios de Ana Frank, por carmen vascones diciembre 11, 2008

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“El ANEXO SECRETO, cuya autora fuera yo.”
“me duermo con la extraña sensación de querer ser distinta de como soy,
o también de no ser como yo quiero, o de proceder
quizá de manera distinta a como yo querría o a como soy”
ana Frank

Ana nace el 12 de junio de 1929 en Francfort, segunda hija, su padre Otto Frank, tenía 36 años cuando se casa con su madre, Edith Hollander que tenía 25 años. Su única hermana la mayor, Margó nace en 1926. Emigran a Ámsterdam en 1933, cuando apenas la pequeña Ana tenía 4 años, para huir de la persecución a los judíos. Desde 1934 asistió a la escuela Montesori, desde el jardín de infantes, ahí terminó su enseñanza primaria. En 1941 junto con su hermana entraron al Liceo Judío. Se va imponiendo un estado de sitio, la presión crece, va quedando coartada la libertad de expresión y de acciones.

Según palabras de la diarista “la vida estaba preñada de ansiedad”, ya su resto de familia empezó a sufrir las consecuencias de las leyes de Hitler que promulgó contra los judíos. Los abuelos paternos y maternos eran ricos, dinero que se perdió en la primera guerra mundial. En 1938 dos tías maternas huyeron a Estados Unidos y su abuela se reúne con ellos a vivir. Ella fallece en 1942, pérdida inolvidable para Ana, en página del 20 de junio de 1942, afirma, “ nadie sabrá nunca cuan presente la tengo en mis pensamientos y cuanto la quiero todavía”.

En 1940 en Holanda las disposiciones contra los judíos marca nuevas obediencias, son obligados a llevar la estrella de David, se les prohíbe manejar, de andar en bicicleta, de subir al tren, que sólo hagan compras en negocios judíos identificados con letreros, que no salgan a partir de las 8 de la noche. Empieza a sentir las restricciones, ahora comprende “que cosa tan maravillosa es un tranvía, a nosotros los judíos ese placer ya no nos está permitido, tenemos que valernos de nuestras piernas como único medio de locomoción… se nos permite utilizar la balsa para atravesar el canal y eso es prácticamente todo”.

Antes de entrar al escondite elegido por el Sr. Frank, como refugio y aguante para proteger sus vidas, Ana jugaba pin pon, iba a la confitería cercana Delphes o al Oasis, sitios permitido a los judíos. Disfrutaba de los admiradores, les hacía rodeos, se las ingeniaba para cambiarles de conversación si se ponían muy insinuadores, o tajantemente les chantaba la frase que podía pasarse sin su compañía al pretendido, o peor si le lanzaban un beso o le cogían el brazo les decía claramente que se vayan sin más. Por ahí empieza a conversar con Harry, cree que le sirve de despertador y estimulante ya que la antigua novia le daba sueño. La abuela del chico le prohíbe que se vea con Ana, la encuentra demasiado joven, y le dice que vuelva con la ex. En una de esas caminatas con él, el príncipe de los sueños de nuestra contadora se cruza, Peter Wessel, que por primera vez la saluda, eso a ella le causa un gran placer, mirada que, queda pendiente en las pupilas y secretos de la chiquilla, tanto así, que desvanece al acompañante de su lado.

En sus notas del 20 de julio de 1943 tiene escrito, “mi madre siempre quiere saber con quién me gustaría casarme más tarde. No se imagina que el elegido es este Peter”. Lo tiene visto, elegido en su mundo de fantasía. Así, esta ella, floreciendo en su cuerpo, imaginación y ensoñaciones, como peatona de su existencia, aún a pesar de sentir la libertad recortada y restringida le era soportable. Nadie se le atravesaba en su otro mundo, ni ningún espía que le aplaste su mundo.

Del domingo 14 de junio al 5 de julio de 1942 Ana escribe su diario desde su hogar. Desde el miércoles 8 de julio hasta el 1 de agosto de 1944, lo hace desde el escondite, el célebre anexo, en el mismo que vive 2 años y un mes hasta ser descubiertos. Escribió 156 días en total. En 1942, 33 días (trece años); en 1943, 38días (14 años); en 1944, 85 días (15 años)

La púber judía inicia su diario dos días después de haber cumplido sus 13 años, un domingo 12 de junio de 1942, sus padres se lo regalan entre rosas, otras cosillas, y un agasajo con generosidad donde fueron sus amigos. Ella se divertía, conversaba y repartía galletas sin pensar que el destino le iba a dar y reservar un lugar protagónico en la vida universal de la literatura por convertir sus manuscritos en testigo y testimonio escritos en el Diario, que mientras tanto reposaba en un lugar del dormitorio de Ana a espera de ser iniciado.

Un 4 de agosto de 1944 la GESTAPO nazi penetra en el edificio, entra al anexo, donde estaban los 8 judíos, la familia Frank, los padres, ana y su hermana; la familia Van Daan, la Sra, el Señor y Peter el hijo; y el señor Dussell. Todos fueron llevados al campo de concentración. En marzo de 1945 Ana muere en el campo de Bergen-Belsen. De ellos el único sobreviviente es su progenitor. El padre se encargará de publicar el diario de su hija.

Es importante precisar que Ana el 4 de abril de 1944, en su diario había escrito lo siguiente: “quiero seguir viviendo, aún después de mi muerte. Por eso le estoy agradecida a Dios, que desde mi nacimiento, me dio una posibilidad: la de desarrollarme y escribir, es decir, la de explorar todo cuanto acontece en mí. Al escribir me libero de todo, mi pesar desaparece y mi valor renace, pero, -he aquí la cuestión primordial- ¿seré alguna vez capaz de escribir algo importante, podré ser algún día periodista o escritora?”
El diario y otros objetos quedaron tirados en el piso como “cosas inservibles”.
Este memorable texto es la voz de Ana, las palabras imperecederas e inmemorables. Es la memoria irrenunciable. Es una vida atada a la letra de un deseo que se impuso al horror, a la muerte y al rumbo de la vida de la narradora, de su oficio de contar y de los hechos de la historia propia y de los otros protagonizando el drama de la novela de la vida y del avatar humano en el juego de los poderes sin treguas para gobernar. Soberbia y desprecio a las razas que convergen en hablas y creencias distintas, que a pesar de sentirse diferentes de las otras especies solo el humano es reincidente del dolor provocado con armas mortíferas productos de la maquinación de la razón.
Nosotros como lectores somos su destinatario entrando a una lectura y escritura, a una inscripción que no desconoció la pertenencia a su propia existencia y a su búsqueda de ser, a pesar de la amenaza y cumplimiento de una muerte no deseada.
La vida que cuenta Ana, la que no cuento, la vida que no me cuenta. La vida que me recuerda en un cuento. Un cuento en la vida que no recuerdo. Recuerdo de un cuento de una vida. Cuéntame la vida que recuerda. Ana personaje y narradora, en su soy y encuentro impostergable.
Es como que nos dijera, encontrarme con mi vida es encontrarme con ella: la palabra y la poesía en un ritmo atemporal que no se parece al amor ni a nada. Ya que el amor es un saber que no ocupa lugar, esa su ironía en esta acumulación de evidencias y mundo atosigado de posesión y posiciones donde dejamos de sabernos por no sentirnos aunque creyéndolo y tanteándonos para seguir a lado del otro. Por no saber quién soy en ese no lugar contable.
La rayuela de la vida tiene mas de dos realidades: ser y no ser.
A pocos días de haber iniciado su tarea de relatar en sus hojas en blanco, deja de escribir por un rato para reflexionar primero lo que significa un diario. Al retornar del suspenso el 20 de junio de 1942, escribe su vivencia en el mismo, lo dirá así, al “redactarlo experimento una sensación singular, nunca tuve un diario, y además porque me parece que más tarde ni yo ni ningún otro se interesaría por las confidencias de una escolar de 13 años. En fin esto carece de importancia. Quiero escribir y aún más sondear mi corazón sobre toda clase de cosas… No tengo intención alguna de dejárselo leer a nadie, a menos que encuentre en mi vida un verdadero amigo –muchacho o chica- a quién enseñárselo. Y así llego a la raíz del asunto, a la idea de comenzar un diario: no tengo un amigo semejante”.
Aparentemente no le falta nada, pero quiere salir de lo trivial, tiene dificultad de profundizar en temas con sus amigos, busca intimar con la palabra, cree que ahí radica su dificultad. Escribir con el fin de evocar mejor la imagen que se forja de una amiga largamente esperada, su propia proyección, sus días dejados como constancia la remiten a avanzar, a no detenerse, a convertirse sin saberlo en una intérprete, no quiere limitarse a simples hechos, como tantos hacen, sino que desea que este diario sea su amiga, a quien llamará “Kitty”. Así ella le da el acta de nacimiento a su protagonismo, a su argumentación con firma, letra y puño de la que en vida fue.
La vida contada por Ana: su historia de una escritura confidente que transfiere, relaciona y pasa de un yo (Ana) a un tú (Kitty), su diario, su amiga, su otra, su escritura leída, donde vuelve, parte, define, aprende, repara. Esa confidente lectura que le permite leerse y hablarse, a la vez sentirse escuchada por ella, en el fondo y en la superficie, la misma Ana. La escritura es Kitty, contenido de la intimidad exteriorizada, soporte para contarle, hablarle lo contable y lo no dicho ni trasmitido a una escucha que no sea ella.
Ana tenía una necesidad de contar aunque no le guste, “brevemente la historia de su vida”.
Su alter yo le permite leerse diferente, de otra manera. Su destinataria era una lectora reflexiva que va siguiendo los pasos de su metamorfosis psíquica y corporal. Los cambios de púber entrando a la adolescencia. Sondea sus pensamientos, atrapa en el espacio del diario un tiempo que fotografía con sus grafos. Imprime lo transitorio de la búsqueda de ser, de su camino que avista, de su deseo que juega entre ser periodista y escritora.
Ella, un mes antes de cumplir sus quince años, ha escrito un jueves 11 de mayo de 1944, a Kitty lo siguiente: “ya sabes desde hace tiempo cuál es mi mayor anhelo; llegar un día a ser periodista, y más tarde escritora célebre. ¿Seré capaz de concretar mi ambición? ¿O es mi manía de grandeza? Habrá que verlo, pero hasta aquí los temas no me faltan. En todo caso, después de la guerra, querría publicar una novela sobre el anexo. No sé si lo conseguiré, pero mi diario me servirá de documento…”.
Es visionaria, un tiempo de siempre atrapa, deja la huella de los escondidos, saca de sí el avatar cotidiano. Sus escritos una trinchera para resistir, una manera de liberarse de un presente real en peligro permanente, con su estilógrafo deshace las sombras, recoge la memoria de lo bello, detalla el reloj de la rutina, describe la crónica de los anexados, todos esos ocho se sabían contenidos en las páginas que Ana hilvanaba con la tinta. Se apropió de un dicho, “el papel es más paciente que los hombres”. Puede esperar, escribir sin prisa, con calma.
Ella se hace su propia aliada. Quiere confiar en algo, en alguien, en ella misma, porque considera “su falta de confianza su verdadero defecto”, de ahí la razón de este diario con el fin de “evocar mejor la imagen que forja de una amiga largamente esperada”.
En sus apuntes del miércoles 8 de julio de 1942, es otro inicio, momentos suscitados por la salida precipitada, aprisa todo, “irse a todo trance, y se trataba de llegar a buen puerto, lo demás no contaba ya para nosotros”, hay que resguardarse y guarecerse de la citación recibida que llegó a la familia, la cama queda desecha pero eso no es importante a estas alturas hay que ocultarse y como le dijo su padre “menos aún queremos ser nosotros quien caigamos en sus garras. No los esperaremos para irnos… no te inquietes. Nosotros nos ocuparemos de todo. Diviértete y aprovecha tu juventud, libre de cuidados, todo el tiempo que aún puedas hacerlo”.
Palabras de calma ante la incertidumbre, palabras al fin y al cabo que sostienen el deseo de vivir a pesar de todo. Hay amigos fieles para el apoyo que necesitarán. Desde el comienzo está Miep y su esposo Henk, y otros poco que mencionaré más adelante, que se jugaron el pellejo en el traslado, en aprovisionarlos, alentarlos, acompañarlos, de quedarse a dormir cuando era posible, de salvaguardar y mantener el silencio hasta el final del lugar de los refugiados.
Antes de dirigirse al desconocido y clandestino escondite entre lo que recogieron y guardaron en sus bolsos las dos muchachas pusieron lo estrictamente necesario, y entre esos se incorporan rizadores, cuadernos, libros favoritos y hasta cosas inconcebibles, algunas prendas puestas para un hasta cuándo…
El hecho esta dado.
Una vez que se entró al anexo, los amigos los encerraron, cerraron la puerta con llave, y a contentarse con la nueva instalación más bien rudimentaria, en sus anotaciones describe como arquitecta la distribución del espacio, le agrada escuchar el reloj público que suena cada cuarto de hora, al resto no, luego, pone un orden visible y habitable al desorden inimaginable en que estaba el anexo secreto, con tantas cajas regadas, enseres y otros utensilios. Ella y su padre se ponen mano a la obra, estaban ocupados en tareas “para no pensar”, su madre y hermana en cambio estaban cansadas, deprimidas de la nueva situación.
“No tuvo un minuto para pensar en la convulsión que de la noche a la mañana cambiaba completamente su vida”. Resumiendo con sus propias palabras este cambio radical forzado y sin otra alternativa, ella lo define así, “parecen que hubieran pasado años entre el domingo a la mañana de hoy… como si el mundo entero se hubiera trastornado de repente… sin embargo ya ves, Kitty, todavía vivo, y como dice papá es lo principal”.
El 20 de noviembre de 1942, después de sustos se vuelve a las bromas, chistes, ya que no es “beneficioso convertir al anexo en un sitio melancólico, no tiene ningún sentido”, el ánimo de la púber se siente atrincherado, “cada vez me siento más abandonada, que noto que el vacío crece a mí alrededor.

Antes las diversiones y los amigos no me dejaban tiempo para reflexionar a fondo. En la actualidad tengo la cabeza llena de cosas tristes, tanto a propósito de los acontecimientos, como por mí misma. Cuanto más ahondo, más me percato de que, por querido que sea papá nunca podrá reemplazar a mis amigos de antaño: todo mi pequeño dominio”. Escuchaban la radio, a más de las noticias de la guerra y de lo que acontecía, esta mencionaba que después de la guerra se coleccionarían cartas y memorias concernientes a la época vivida.

Todos los ojos se concentraban en Ana, el miércoles 29 de marzo de 1944 tiene anotado, “mi diario parecía tomado por asalto. ¡Figúrate una novela titulada EL ANEXO SECRETO, cuya autora fuera yo…”
El escondite estaba en el inmueble de las oficinas del papá. Para Ana el edificio al comienzo lo ubica como una pensión donde está pasando un periodo de vacaciones, dice, “nuestro anexo es ideal como refugio, aunque se inclina para un lado y es húmedo, no se encontraría un escondite tan cómodo en el resto de Ámsterdam y quizás en toda Holanda”
Un diario dando refugio a los anexos de las historias que los otros no llegaron a contar porque la tifus, la misma guerra, las cámara de gas y los hornos los redujo a silencios y fosas común. Se salvaron los proveedores, los amigos que se expusieron a cambio de prolongar y dar aliento a los encerrados, ellos eran el personal de confianza de la oficina que dirigía su padre, como ya sabemos Miep y su esposo, Elli Vossen, Kraler, Koopphuis, que nos dan una lección del verdadero sentido de la solidaridad en este mundo pleno de mezquindad de intereses y poderes globalizados creados a costa del otro.

El diario de Ana es un contar triple, transmitir la angustia y los destrozos de una guerra sin piedad y sin consuelo, examinan y ausculta el espíritu de la bestia humana. Narra lo que sucede en el interior del anexo como crónica. Por otro lado relata, la vivencia personal, su sentir, su desesperación, sus conflictos dentro de su cuerpo. Se siente un “amasijo de contradicciones”, con su alma dividida, donde según ella, “la primera alberga mi hilaridad, mis burlas,… mi alegría de vivir y, sobre todo mi tendencia de tomar todo a la ligera…esta parte está siempre en acecho rechazando a la otra, que es más hermosa, más pura y profunda…Ana la tierna nunca ha aparecido pues, ante el público ni una sola vez, pero en la soledad su voz domina casi siempre. ..

Para ser completamente franca, te confesaré que eso no me deja indiferente, que hago infinitos esfuerzos por cambiar”.

El 28 de noviembre de 1942 se interroga y se interpola entre el ser y no ser, se siente entre la censura y faltas atribuidas, se pierde entre el montón de acusaciones, su estado de ánimo varía. Se duerme “con la extraña sensación de querer ser distinta de como soy, o también de no ser como yo quiero, o de proceder quizás de manera distinta a como yo querría o a como yo soy”, todavía no lo ve claro, y dirigiendo a su amiga Kitty, le dice “y tú tampoco desde luego”, le pide disculpa por esta confusión, pero le explica que no le gusta tachar, y actualmente, la falta de papel nos prohíbe romperlo”, en todo caso no destruye las conjugaciones de su yo con la punta del bolígrafo. Prefiere que Kitty no la relea ni profundice, porque no va a sacar nada en limpio.

Pasando al martes 4 de abril de 1944 cuando entra a su mundo, lo mira como escritora y una mujer simple y de quehaceres, se ve así: En cuanto a la escritura especifica cree que “al escribir me libero de todo, mi pesar desaparece y mi valor renace. Pero –he ahí la cuestión primordial- ¿seré alguna vez capaz de escribir algo importante. ¿Podré ser algún día periodista o escritora?… Pues al escribir, puedo concretarlo todo: mis pensamientos, mi idealismo y mis fantasías”. “Se trata de estudiar para no ser ignorante, para adelantar, para llegar a ser periodista, que es lo que quiero. Estoy segura de poder escribir, de ser capaz de hacerlo”. Siguiendo en este mismo martes más adelante dice, “yo soy mi única crítica y la más severa. Me doy cuenta de lo que está bien o mal escrito. Quienes no escriben desconocen cuan maravilloso es; antes, yo deploraba siempre no saber dibujar, pero ahora me entusiasma poder al menos escribir. Y si no tengo bastante talento para escribir libros, ¡bah! Siempre podré hacerlo para mí misma”. Cuando habla la mujer dentro de ella tenemos “querría adelantar, hacer algo. No puedo imaginarme viviendo como mamá, la señora Van Daan y todas esas mujeres que cumplen con su deber y son olvidadas más tarde.

Además de un marido y varios hijos, necesitaré otra cosa”.

La vida no es fácil en esta gran familia asociada por las circunstancias, los desacuerdos, las peleas, la dificultad de adaptarse, de poder conservar la calma los pone en algunos momentos fuera de sí, y pareciera que Ana es el semblante de esos cruces de yo, entrechoques y recriminaciones. Se siente obligada a soportar y estar entre el mundo de los adultos, sin un espacio para regodearse con su soledad, además tratada como una criatura por su madre le es insoportable, de paso sermoneada, incomprendida, reprochada por sus padres y los otros por sus charlas excesivas y cosillas que ella no alcanza a descifrar todavía.

El sábado 28 de noviembre de 1942, dice, “matamos el tiempo con toda clase de tonterías, con adivinanzas, cultura física, hablar francés, inglés, criticar libros…y a la larga nos cansamos. Desde anoche tengo algo nuevo, tomo los gemelos y miro hacia las habitaciones iluminadas de nuestros vecinos. Durante el día, no nos está permitido correr las cortinas ni un centímetro, pero por la noche no veo ningún mal en ello”.

El martes 4 de abril de 1944 al iniciar el día con sus escritos dice, “durante mucho tiempo, he estudiado casi sin saber cual es mi objetivo”, que si no termina la guerra en septiembre nunca más volverá a la escuela”, adelantándonos en sus letras vemos que se dice para sí, “se trata de estudiar para no ser ignorante, para adelantar, para llegar a ser periodista, que es lo que quiero. Estoy segura de poder escribir, de ser capaz de hacerlo, algunas de mis novelitas pueden pasar, mis descripciones del anexo no carecen de agudeza, hay párrafos elocuentes en mi diario, pero… a saber si tengo verdadero talento…”

La duda no la detiene, lo que sí está claro es su disfrute, su gozo, su intimidad desbordante en este otro espacio y lugar habitable, en ese continuar e incursionar en lo que conoce a partir de su propia experiencia y audacias creativas.

Disgregando y recordando su época de estudios, una vez su profesor Kepler de matemáticas en el liceo de los judíos se había enfadado porque Ana charlaba sin parar, le impuso castigos de escribir sobre una charlatana, y como era una reincidente incorregible el parloteo continuaba, hasta que un día le puso el tema de Cua Cua Cua dice la señora pico parlachín, que se trataba de una mamá pata con tres hijos con un padre cisne, donde estos por charlar demasiado fueron mordidos a muerte por su padre. Es interesante el significado que da a Ana a este silencio de la palabra.

Además, ella decía que hablar era una necesidad, argumentando que la charla excesiva es un defecto femenino, que se esforzaría por corregir… aunque sin librarse de él totalmente, pues su propia madre habla tanto como la mismísima Ana, sino más, que poco puede hacerlo para remediarlo. Aquí para analizar más esta proclama y sentencia de la chiquilla, tendríamos que entrar a sesiones de la dicha personal del ser humano en cuanto al arte y placer de hablar y de su sentido en el pedido de ser escuchado a como dé lugar.

Escribir es conversar con una lectura que nos muestra otro mensaje.

La vida del anexo una rutina que todos se saben de memorias sus rituales, horarios de actividades. Al cabo de un año las costumbres son constantes sustos, bromas, cansancios, depresiones, tedio, de vivencias aferradas al deseo de no morir en la restringida libertad y a la vez añorada. Obligados al silencio y a proteger sus vidas, con la única defensa posible en ese momento, no dejarse ver por el mundo externo, enemigo de sus vidas. En octubre de 1943 deja entrever como va en aumento los sentimientos contradictorios, eso de sentirse acorralados y a la vez aparentemente seguros y protegidos, idea que se va acortando por tocadas de puertas, robos, quizás un empleado como sospechoso y posible denunciante, eso produce pánicos, tal es así, que “la atmósfera de la casa es deprimente, soñolienta, aplastante”.

Puros sobresaltos, las tensiones, desesperaciones, el no poder huir y salir a ningún lado hace que las relaciones personales vayan complicándose, “la menor palabra corre el riesgo de ser mal interpretada o de molestar a uno o a otro”. Pleito tras pleito, luego reconciliaciones, la vida continúa, nerviosismos, lamentos, risas, reencuentros.

Los temores eran permanentes, no se debía encender la radio porque estaba prohibido, pero lo hacían, tenían que caminar silenciosamente, durante el día hablar en voz baja para que no los oigan en el depósito los que no saben, los otros trabajadores que desconocían la situación, por lo que tenían que quedarse quietos por horas. “Nosotros aquí nos hemos olvidado de reír”…

En marzo de 1944, el nerviosismo y la vigilia aumentan hay un ladrón que pareciera ser uno de los empleados de la oficina, había estaba dentro y parecía tener copias de las llaves, hasta podría ser el mismo que después sopló y los denunció, pero hay que seguir con esta historia de la inmortal Ana.

El 9 de noviembre de 1943 tiene escrito: “todo el mundo está malhumorado”, “no me agrada depender de la atmósfera del anexo, más bien me fastidia”, pasa momentos de depresión. De noche una vez acostada se ve en una prisión, sin sus padres, ora va por la aventura de una carretera, “otra me imagino al anexo pasto de las llamas, o que vienen a buscarnos, a todos durante la noche”. “Cuando llamaron largo rato a la puerta y con insistencia. Inmediatamente me puse pálida, tuve cólico y palpitaciones, todo eso por la angustia únicamente”.

Cuando los días entraron a mayo de 1944, refiere que la política está de asueto, nada que señalar… se habla de que habrá una invasión… no es menester mucha imaginación para comprender esa eterna letanía de la desesperación: ¿de qué sirve esta guerra?…¿por qué esta devastación? Pregunta comprensible, pero nadie ha encontrado la respuesta final”.

¿Por qué se gastan cada día millones en la guerra y no hay un céntimo disponible para la medicina, los artistas, los pobres… Hasta que toda la humanidad sin excepción no sufra un enorme cambio, la guerra imperará”.

Volcándose a ella, se mira sin dejarse aplastar ni por la tristeza que asoma como un gigante sombreándole los sueños, ni por sus miedos, cuenta, “a menudo me he sentido abatida, pero nunca me dejé llevar por la desesperación.”

Ese mismo mayo, piensa que “ningún país querrá sacrificar a sus hombres en el interés de otro país, e Inglaterra no será la excepción. La invasión, la liberación y la libertad vendrán un día, pero la hora será fijada por Inglaterra y Estados Unidos, y no por un conjunto de territorios ocupados”.

Se siente apátrida en esa ola de antisemitismo, caos, traiciones. Se encuentra sola igual que tantos entre la libertad, la verdad y el derecho. La soledad de la raza dividida entre combates y gobiernos infernales, campos de concentración, prisiones, mercado negro, protectores de otros descubiertos, hambre, salud deteriorándose, más privaciones.

“Pero todas estas privaciones no son nada comparadas con el horror de ser descubiertos”.

El 6 de julio de 1944, tiene, “todos vivimos sin saber por qué ni con qué norte, y siempre buscamos la felicidad, vivimos todos juntos y cada cual de manera diferente”. Está harta y cansada de mostrarse valiente, de disimular, “después de año y medio de vida enclaustrada, hay momentos en que la copa rebasa”. Ana quiere andar en bicicleta, bailar, silbar, mirar a la gente, sentirse joven y libre, respirar aire fresco.

Se pregunta haciendo eco en el papel, “existe alguien en el mundo capaz de comprenderme, sea o no judío y que quiera en mí a la muchacha que pide nada más que una cosa: divertirse, gozar de la vida”.

Y este deseo de libertad de andar suelta sin sentirse en el claustro del fascismo es aplastado, el mayor miedo de Ana voz de todos en esta historia retomada, releída, recontándose, lo dice el 11 de julio del 42, “no te imaginas cuan opresivo resulta el hecho de no poder salir nunca, y tengo muchísimo miedo de que seamos descubiertos y fusilados. Eso no es exactamente una perspectiva agradable”.

Entre lo que se quiere y puede, está el verbo y principio de la vida, cuando las reglas son alteradas por la omnisciencia de supuestos líderes que imponen sus ideas.

El 27 de febrero de 1944, toda hecha un ovillo de desprendimiento y verdad interior nos constriñe con esto “son tanta las cosas que echamos de menos aquí…no me refiero a las necesidades físicas, siento la nostalgia tanto como tú del aire y de la libertad. Pero he empezado a creer que tenemos el privilegio de tener una compensación enorme por todas esas privaciones…una compensación interna…

Puede perderse todo, la riqueza, el prestigio, pero esa dicha en tu corazón solo puede, cuando más, ensombrecerse, y volverá a ti, siempre, mientras vivas”

Y en todo este contexto Ana no entiende como se puede discutir, estar en desacuerdo, tanta disputa, “aquí no tiene ninguna razón de ser… hay algo a lo que nunca estuve acostumbrada son esos gritos y esas palabras duras que estoy obligada a absorber poniendo buena cara. Me niego a soportar todas esas humillaciones… proferidas constantemente… no me acostumbraré nunca mientras esas discusiones (utilizan esas palabras en lugar de peleas) se produzca por mi causa… Me parece extraño que las personas mayores regañen tan fácilmente por cualquier minucia, hasta ahora he creído que eso de pelearse era cosa de niños”. “No me reconocen ninguna cualidad, yo no tengo nada de bueno, estrictamente nada, mi apariencia, mi carácter, mis maneras son condenadas una detrás de otra”…¿Soy en realidad tan mal educada, pretenciosa, terca, insolente, tonta, perezosa, etc, como ellos pretenden? ¡Oh!, Ya sé que tengo muchos defectos, pero ciertamente exageran”.

La contestataria, la desencontrada, la inconforme, la rebelde adolece de amor y quejas, ubica sus protestas corajes y sentir frente al tejido familiar exclusivamente; tenemos el 7 de noviembre del 42, con respecto a su madre y hermana dice, “yo las quiero sólo porque son mi madre y mi hermana. En cuanto a mi padre es otra cosa. Me consumo íntimamente cada vez qué exterioriza su preferencia por Margot, que aprueba sus actos, que la colma de elogios y caricias. Porque yo estoy loca por Pim. Él es mi gran ideal. No quiero a nadie en el mundo tanto como a papá. El no repara en que no se porta con ella igual que conmigo. Es indudablemente la más inteligente, la más amable, la más bella y la mejor. Pero no obstante, yo tengo un poco de derecho a ser tomada en serio… Espero de papá algo que él no es capaz de darme. No estoy celosa de Margot, nunca lo he estado. No envidio su belleza ni su inteligencia. Todo cuanto pido es el cariño de papá, su afecto verdadero no solamente a su hija, sino a Ana, tal como es”.

El tocador de Ana está borroso, hay dos rostros femeninos que le hacen entrar en huelgas y dar pasos a sus sentimientos, se siente poco remunerada en la atención de su demanda de amor y en los faltantes que el espejo de su pasión e inconformidad le hace creer.

Dirá, me aferro a papá porque es el único que mantiene en mí los últimos restos de sentimiento familiar. Papá no quiere comprender que, a veces necesito desahogarme respecto de mamá; se niega a escucharme, evita todo cuanto se relaciona con los defectos de ella… Más que todo lo demás, es mamá, con su carácter y sus faltas, quien pesa de modo terrible sobre mi corazón. Ya no sé qué actitud adoptar; no puedo decirle brutalmente que es desordenada, sarcástica y dura… En todo somos distinta y chocamos… siempre me propongo pasar por alto los defectos de mamá, no ver más que sus cualidades, y tratar de encontrar en mí lo que vanamente busco en ella…Ya no soy la nenita a quien se festeja con risas benévolas por cualquier motivo.

Tengo mi ideal, es decir tengo varios, tengo ideas y proyectos, aunque todavía no puedo expresarlos”.

Ideal versus identidad, yo y no yo, mujer madre versus mujer rival, mujer hija alias la otra. Mitad mujer mitad ella. Ana tachando lo que no quiere, Ana cuestionando a su modelo, Ana buscándose donde no se ve, Ana comparándose con la sangre de su sangre, Ana haciéndose mujer en su cuerpo que se rebela estar intocado.

Ana la creadora de su propio historia más allá del mundo que se abomba. Sus vivencias.

Momentos de desgarramientos, de posicionarse en ese lugar y función de hija transitando su propia ruta, descubrimientos y pensamientos se enganchan a la interioridad y acogimiento que le ofrece su diario, que es para ella “el principio y el fin, porque Kitty nunca pierde la paciencia; yo le prometo que, a pesar de todo, me mantendré firme, recorreré mi camino…”

Enfrenta sus luchas interiores tanto de identidad, como de los roles que va codificando, armando y desarmando, su otra vida va conjugando en su cuerpo que le va presentando ese despertar frente a la propia imagen, de ir reubicando a la que está transformándose y sintiéndose diferente aún con restos de la niña en brazos de su padre que lo necesita cuando tiene miedo y las bombas caen, ella corre a la cama de él para guarecerse en sus brazos, se siente segura a pesar de continuar el temor dentro. Reza con su padre sin sentirse obligada como una nenilla, lo asume como profesor para que le enseñe lo que no sabe o le preocupa olvidarse, le lee en las noches Goethe y Schildler, se deja llevar, le dice lo que debe y no debe leer, le permite tejer, la defiende, no le da sermones, en fin, su Pim, apodo con que lo llama, “es la bondad personificada”, mientras ella es el “incurable manojo de nervios”.

Ella quiere de su padre un amigo, y este solo es lo que es. Y siente que él evita toda conversación concerniente a su mamá. El padre presta su autoridad y función de amor para su hija, sólo eso, no se deja seducir por la hija encantadora, mimosa, hablantina, la guía, no se hace aliado de su ataque al terreno materno, la calma, ocupa su puesto de hombre en sus dos roles de marido y padre. A su mujer lo que es de ella y a su hija lo que no es de la otra.

En cambio con su madre que se le ofrece como amiga, la rechaza. Ana, quiere solo una madre, le dice para rezar juntas cuando el papá no puede, le dice que no, la evita, la distancia. Su madre ante esto le comenta “al cariño no se lo ordena”, ella se daba cuenta, de la frialdad de Ana no le era indiferente, también, “reflexiona que su madre la ha rechazado”.

Edith que así llama esta mamá puesta en la mira parcial de su hija, que aparentemente pareciera comunicarse mejor con su otra hija, que con Ana, ya que como es menor la trata como tal, en las mismas redacciones del diario encontramos algunos momentos de preocupación por esta hija, que coma, evitar que se enferme, atención permanente por su salud, lecturas para “enseñarles el arte de vivir”. En fecha del 10 de marzo de 1943, durante un bombardeo hubo un cortocircuito en el anexo y Ana estaba con terror y miedo corría al lecho del señor Frank y suplicaba a él que enciendan la velita a lo que él se oponía por la seguridad de todos, la señora Frank, saltó de la cama y cumplió el pedido de la chica, refunfuñó el padre, y la esposa le dijo: “es que tomas a Ana por un viejo soldado” y asunto concluido.

A veces pareciera que mandaba frases como lecciones de educación, a lo que su hija menor desaprobaba, también tenemos que cuando es de ponerse a la defensa de sus hijas lo hace ante quién sea, si se hurga en el diario, se encontrará algunos momentos de esa función de madre “hablando por las hijas”, además es una lectora permanente, a veces hasta leyendo en voz alta los sucesos de la juventud sin “aplicarlos en sus hijas” según Ana.

La madre será un campo de batalla y un jardín donde los combates y las germinaciones de la nueva generación femenina harán otro cantar de los cantares.

En sus análisis del 5 de enero de 1945, descubre lo que le falta, “mamá nos ha dicho ella misma que nos considera como amigas suya más que como hijas. Es muy bonito, no digo que no; sin embargo, una amiga no puede reemplazar a una madre. Necesito ver en mi madre un ejemplo que pueda seguir, quiero poder respetarla”. Tres días antes había dejado esa constancia de sentirse estupefacta, aterrada por las “palabras duras que utilizó para ella. Se ha preguntado, “Ana, ¿viene verdaderamente de ti ese odio? ¡Oh, Ana deberías sentir vergüenza!…Sufro y he sufrido de un mal moral…deformadas por una óptica subjetiva; cuando me hallo en ese estado, soy incapaz de reflexionar sobre las palabras de mi adversario…Me repliego entonces en mí misma, solo veo mi yo…”

Y justo a tiempo, ahí su silenciosa interlocutora se deja empapar, ella, “derrama sobre el papel su alegría, sus burlas, y sus pesares, sin pensar más que en su propia persona. Este diario tiene mucho valor para mí, se dice, porque forma parte de sus memorias… en muchas páginas podría añadir pasado… Estaba furiosa con mamá, y a veces sigo estándolo. Ella no me ha comprendido, es verdad; pero yo, por mi parte, tampoco la he comprendido a ella… me lo tomé demasiado en serio sentirme ofendida… En otro tiempo ante de mi vida enclaustrada, esta cólera se traducía en algunas palabras vehementes, en algunos golpecitos de pie a espaldas de mamá y con eso me calmaba…

Esa época ha sido superada… me he vuelto más razonable, y asimismo, mamá esta un poco menos nerviosa… Me es imposible sentir por mi madre el amor apegado de una hija. Me falta tal sentimiento.”

Su diario la libera de culpa de remordimientos, lo anota así este dos de enero, “acallo mi conciencia con la idea que el papel es menos sensible que mamá; porque ella, fatalmente, llevaría mis injurias en su corazón”. El 16 de marzo de 1944, sostiene, “la cosa más maravillosa, y ya es algo, es poder escribir todo lo que siento, si no me ahogaría”

Una vez enfrentada estas sombras de emociones Ana esta más dispuesta en su mundo interior a seguir develando otras inquietudes que la van sorprendiendo y a la vez va relacionado con la experiencia en su propio cuerpo, que la invitan a otros giros consigo, al leer un libro a propósito de la manía de ruborizarse siente como que este artículo esta dirigido a ella, escribe, “aunque no enrojezco con tanta facilidad me parece que las otras cosas de que habla se aplican perfectamente a mí”, veamos cuáles son, -continua la lectura-

“una muchacha, durante los años de pubertad se repliega en sí misma y empieza a reflexionar sobre los milagros que se producen en su cuerpo. Yo también noto esta sensación; por eso, en los últimos tiempos, me siento cohibida delante de Margot y de mis padres… Lo que sucede me parece maravilloso; no solo las transformaciones visibles de mi cuerpo, sino lo que se verifica en mi interior. Aún cuando yo nunca hable a nadie de mí misma, ni de todas esas cosas, pienso en ellas y las refiero aquí.

Cada vez que estoy indispuesta –sólo me ha sucedido tres veces- tengo la sensación de llevar en mí un secreto muy tierno, a despecho del dolor, de la laxitud y de la suciedad; es porque, a pesar de los pequeños fastidios de esos pocos días, me regocijo en cierto modo desde el momento en que voy asentir ese secreto una vez más… En lo que a mí respecta, como me encuentro aquí desde alrededor de mi decimotercero año, he comenzado a reflexionar sobre mí misma… Por la noche, en la cama siento a veces una necesidad inexplicable de tocarme los senos y percibir, la calma de los latidos regulares y seguros de mi corazón. Inconscientemente tuve sensaciones semejantes mucho antes de venir aquí, porque recuerdo que una vez al dormir con una amiga, tuve la irresistible necesidad de besarla, lo que entonces hice. Su cuerpo, con el que ella siempre se había mostrado recatada, me despertaba una gran curiosidad. Le pregunté, si como prueba de amistad, no me permitiría palpar sus senos, haciendo, ella lo mismo con los míos; pero mi amiga se negó. Cada vez que veo la imagen de una mujer desnuda, como por ejemplo, Venus, me quedo extasiada”.

La sexualidad aflora desflora la imaginación de Ana, ella está poseyendo una experiencia que se transmuta entre indagaciones, confesiones y secretos que no los puede hablar ni compartir con sus padres, acaso ellos no comprenderían, se horrorizarían, moralizarían las inquietudes de la jovencita. Estos temas son silenciados, la infancia siempre pregunta sus innatas curiosidades, señala lo que el otro calla, pregunta sin puritanismo, Ana se está alejando de la inocencia, lo velado aparece como una falta de algo, es un juego de encuentros y pérdidas.

La edad del deseo no se puede esconder, por la boca sale la punta del hilo principal que acontece a todo ser humano, habla, siente, piensa porque es un ser sexual, su historia humana no es educar al instinto, es saberse diferente en el oficio de vivir entre pensamientos, ideales, pasión humana, y lo posible, en ese diálogo con el porvenir que aventura la felicidad y la dicha, aún en esa confrontaciones de luchas y avatares dentro y fuera del cuerpo: la destrucción y la construcción imaginaria para no exterminar la naturaleza ni la propia vida.

Se convive con otro que se transforma y nos cambia. Que nos protege del espectáculo del finito, que nos ampara de la desolación que produce el miedo y el dolor. Como que nos dijera permanentemente sé tú mismo, sigue, no te detengas. Goza la vida sin que la muerte te la quite. La muerte es un término, en cambio la vida hay que terminarla viviéndola, por lo tanto defiéndela, no la expongas, no cedas a claudicar dentro de ti. No la derroches con la estupidez mundana, es inevitable experimentar, pero no hagas de tu cuerpo un campo de minas ni de derroches.

¿Entonces, qué se quiere en ese descubrimiento ruta al gozo sensual del erotismo y de la sublimación? El amor conlleva un destino humano, exige residencia, pero el emigrante polizonte que cada cual lleva quiere algo más, que no lo sometan, que lo dejen peregrinar en el placer de una verdad amorosa que no tiene que ver con rivalidad ni deslealtad, sino con el yo expulsado de la propia infancia.

El adulto busca a ese infante que se conjuga entre él, tu, yo. Por lo que mío y tuyo más tarde va a ser una larga tarea, reconocerse en los fragmentos del recuerdo, armar las formas del juguete que se fue, alejarse de la vida que no pertenece, escribir el poema de aquel acaso, o relatar algo de un sueño o de una vida que no se tuvo, pero que no hay otra.

La escritura auxilia al cuerpo, a la memoria en el quebranto de la angustia cuando ausculta la sensibilidad fundiéndose entre el cuerpo y la palabra.

Parece que la única lectura que los padres no pueden prohibir a los hijos es la de sus propias vivencias. Esa otra lectura que tiene que ver con la inscripción de una sexualidad que habla, que se organiza, que deja huellas. La lectura de los libros prohibidos y no permitidos a conocer que le hacían a Ana por considerársela menor y todavía no aptas para su psique con qué tenían que ver, ¿acaso no sería estos temas tabú?

Un sueño le abre las puertas a la primera mirada de su todavía niñez, cuenta el mismo seis de enero del 1944 que “estaba sentada en una silla y enfrente a mí Peter…Wessel, hojeábamos un libro, con ilustraciones… De repente la mirada de Peter se cruzó con la mía, y me hundí largamente en sus hermosos ojos…Luego Peter me dijo con un acento muy dulce: -si yo lo hubiera sabido, hace mucho tiempo que habría acudido a ti-. Bruscamente me volví, porque no podía ya dominar mi turbación. En seguida sentí una mejilla contra la mía, una mejilla muy suave, fresca y bienhechora… Era delicioso, infinitamente delicioso. En ese instante me desperté, su mejilla aún estaba contra la mía”.

Se siente turbada por ese sueño. Dice, “cuando papá me besó esta mañana, hubiera querido gritarle, -Oh, si tu fueras Peter-. No puedo hacer nada sin pensar en él… lo amo con todo mi corazón, con toda mi alma… que sólo toque mi cara…”Ahora no descansa su imaginación, el príncipe desarchivado sale otra vez en el recuerdo a la escena mental, precisa volver al cómo lo conoció, cómo es, lo describe, lo enaltece. Relata, el 7 de enero de 1944, “Peter Wessel apareció en mi camino, y aunque de un modo muy infantil me enamoré de él.

Peter también me encontraba simpática, y durante todo un verano fuimos inseparables… Era la imagen misma de la belleza, alto, delgado, con un rostro serio, calmo e inteligente. Tenía cabellos negros y ojos castaños magníficos, tez mate, mejillas tersas y nariz puntiaguda. Me enloquecía su risa, que le daba un aspecto de muchacho travieso… Era todavía más que mocosa. Resultado: Peter me dejó. Yo lo amaba a tal punto, que no podía resignarme, y no me desprendía de él; hasta el día en que comprendí que, si me empecinaba así por más tiempo, me tomaría por una buscona”.

Ahora al mirarse al espejo se encuentra cambiada, parece más dichosa, pero, sin embargo, “no sé qué pensamiento triste ha hecho desaparecer, súbitamente la sonrisa de mis labios. No puedo ser dichosa, porque debo decir que estoy lejos de los pensamientos de Peter Wessel… ¿Quién podría ocupar tu lugar sin convertirse en un vil remedo?”

Evoca, este 7 de enero, “que una vez, hablando de sexualidad, su papá le dijo que no podía aún comprender el deseo, pero a ella le parece haberlo comprendido siempre. Ahora lo comprendo perfectamente. Nada me es tan querido como él, su Peter”, hasta gritaría con toda sus fuerza que sería para ella el mejor marido.

El 12 de enero de 1944, según Ana “el último libro leído por los mayores, MAÑANA SIN NUBES, mamá lo ha encontrado extraordinario; en él se habla mucho de los problemas de la juventud. Yo me he dicho a mí misma, bastante irónicamente, -trata primero de comprender un poco a la juventud que tienes a tu alrededor”.

“Mamá nunca ha pensado en los problemas ni en los pensamientos que me preocupan. No tengo el menor deseo de hacerle notar que uno de sus retoños, es, extrañamente diferente a la imagen que ella se forja de él, porque se sentiría consternada”. Los sentimientos a su madre son como los de una rival, de una extraña o de una no aliada a su molino, sin paso posible, afirma tajantemente, que su “mamá se percata bien de que yo la quiero menos que Margot, pero imagina que sólo se trata de una etapa difícil de mi vida”… Margot, “ha dejado de tratarme como si yo fuera una chiquilla insignificante”.

Se afirma en esas comparaciones, va saliendo invicta, se siente propietaria de descubrir y sentirse que sabe eso: asuntos de sexualidad, pero eso no es todo, entonces, hay algo más que no sabe, que no puede, que está prohibido, algo a lo que no tiene acceso, está ubicando, precisando y diferenciando el amor filial del amor sexual, la mujer hija, la mujer que mira a otro hombre que no es su padre, su madre que sigue los pasos, la pista está controlada, la niña aún es niña, la mujer pasea por la imaginación, sale al real, está sola en su cuerpo que deja notar la promesa de su hermosura, sus formas hablan, ella se regodea en la mirada que descubre, busca sentirla, se busca en lo que avista pero que le es difícil nombrarlo.

El mismo 12 de enero retornando a los pasos de su escritura le parece como si “viera por otros ojos que los de ella, como si se tratara de una extraña, antes cuando no reflexionaba tanto, tenía en ocasiones la sensación de no formar parte de su familia”. Considera que durante cierto tiempo interpretó el papel de huérfana, o se dirigía reproches, diciéndose que “nadie tiene la culpa si yo quería hacerme la víctima”, se sentía sola, las observaciones de su madre la desalentaban, la disculpaba, diciéndose que podría tener preocupaciones, quería contarle las novedades que pasaban en la escuela y en su opinión creía que su mamá debía estar siempre dispuesta a escucharla en cualquier circunstancia, y las cosas no eran así, se sentía sola sin ser receptada en sus palabras y experiencias propias y en lo que tenía que decir y contar.

Viéndose en la actualidad, en su momento presente, del aquí y ahora, piensa “que las cosas se han agravado más. En fin, tú lo sabes. En estas circunstancias Dios me ha socorrido enviándome a Peter…me río de todo, Peter me pertenece, y nadie lo sabe. Así puedo pasar por alto cualquier desaire. ¿Quién sospechará lo que sucede en la mente de una chica?

Su mirada busca, se inquieta, tiene deseos de hablar de veras con alguien que no sea cualquiera, que le sepa guardar la conversación, se le ha ocurrido elegir a Peter, ese otro Peter, el hijo de los Van Daan. Empezará a tantear el terreno. Ya tuvieron algo afín hace un año, esto es, a compartió con él una representación, a más de eso lo ve capaz de hacer reír de vez en cuando, “ambos sienten predilección por los disfraces”, él se disfrazó de mujer, apareció con un ajustado vestido de cola perteneciente a su mamá y ella con traje de hombre, con los de él, Peter con sombrero de mujer y ella con la gorra de su amigo causando gran hilaridad para todos.

Vistieron el imposible, gozar aparentemente el secreto del otro, enseñar lo que no se parece: lo no todo. La comedia no poder ser el otro, pero jugar a representarlo, en la otra escena permitida: el teatro, bufón del drama, ensayo del deseo siendo el otro- la otra. Escenificando no ser, nadie puede entrar al secreto del deseo y de lo prohibido, de lo inhabitable: No desear a la mujer de tu prójimo, no desear al hombre de tu prójima, no desear ser el mismo Dios.

¿Quién se conforma con ser sólo uno o una?

Saltarse ese lugar es entrar en el caos del orden y de la función humana. Es desconocer al otro y a la otra, es desafiar al interdicto, el enigma tiene que ser prohibido para que se efectúe la instauración del deseo, y se posibilite el mito humano en esa otra dimensión que nos diferencia de los animales. Este tema implica desmadejarlo más pausadamente, porque encierra y abarca la sexualidad y su lenguaje profano que no entra en paraíso ninguno.

Retrocediendo sus páginas, nos remontamos al inicio de su diario el 14 de agosto de 1942, cuando a este chico lo vio por primera vez entrando al anexo con su gato Mouche, no había querido dejarlo. Referirá, que “no espera gran cosa de él como compañero, es muy muchacho, de modales suaves, desgarbado y tímido” hasta torpe, no le gusta porque pasa tendido en la cama, que le parece hasta hipocondríaco. En fecha del 25 de diciembre de 1942, anota en su diario el diálogo con los padres de él, al que les dice que le gustaría que Peter dejara de acariciarle la mejilla, que le desagrada tales demostraciones… los padres le dicen que si podría encariñarse de él porque la quería muchísimo, a lo que ella pensó, ¡Oh! Dios mío, Oh no”… Digamos hum, ejem.

Pero parece que esto está en la chiquilla quisquillosa que era, porque ahora es otro cantar estás más que sensible, siente que “tiene la cabeza enmarañada”. El 10 de diciembre de 1944, se haya en un gran dilema, se dice a sí misma, “tengo miedo de mi misma, miedo de que mi deseo me arrastre y miedo de no mantenerme recta, más tarde con otros muchachos. ¡Oh que difícil es! Los sentimientos y el corazón están en lucha”.

El 12 de febrero de 1944 amanece “con unas ganas locas de todo… De charlar, de libertad, de amigos, de soledad… Tengo unas ganas locas… de llorar… pero soy incapaz de llorar. No me quedo quieta, voy de una habitación a otra… mi corazón late como si dijera: -pero, vamos, satisface de una buena vez mi deseo… Creo sentir en mí la primavera, el despertar de la primavera: lo siento en mi cuerpo y en mi alma. Me cuesta lo indecible portarme como de costumbre… no sé que leer, qué escribir, qué hacer. Solo me invade una gran ansiedad”.

Hagamos un intervalo, la bella durmiente siente en toda la piel el despertar femenino, siente que su cuerpo habla adentro y afuera a pesar de ella y de su escritura.

¿Qué otras cosas hace Ana en su diario acontecer? Está aficionada a los árboles genealógicos de las familias reinantes, sigue las audiones de la BBC; recorta y clasifica, colección de artistas de cine y teatro, escribe cuentos, lee historia, también mitología de Grecia y Roma, estudia álgebras aunque le parece antipática, también geografía, sigue de reojo a Peter, lee las críticas de las películas que le llevan, se inventa peinados que duran media hora porque le bromean a qué artista imita, se aburre de los relatos de las historias de juventud de los del anexo ya que de tanto que las repiten se las sabe de memoria, cada anécdota la conoce con anticipación, piensa, que si al menos le añadiesen a veces detalles a su propia imaginación; cuando los visita Koophuis o Henk sus temas de conversación son acerca de los que se ocultan, de los movimientos clandestinos, que a todos los escondidos les interesan por situaciones semejante a las de ellos, ya que según la testigo siente que “cuando son atrapados nos afligimos, y saltamos de alegría cuando sabemos que un prisionero se ha escapado”.

Lee permanentemente, le gusta sobre todo la historia, estudia matemáticas, francés, geografía, ayuda lavar platos, a pelar granos y patatas. Hasta se hizo un suéter de la lana tejido, hace poemas y levanta el ánimo con Pim a los otros. En junio de del 43 dice “ las personas libres jamás podrán imaginar lo que los libros significan para quienes están escondidos, libros y más libros y la radio…esa es toda nuestra distracción”.

No hay que olvidar que es el padre, que va encaminando a la escritora potencial en la rutina, es él quien la ayuda como dice ella “a establecer nuestro árbol genealógico paterno. Sobre cada miembro de la familia me cuenta una breve historia”. Ella teje los fragmentos con que abriga la historia que va a quedar inédita en el anexo. Es quien le habla, la calma, la escucha. Es con el padre con quien se muestra indecisa, siente vacilación porque siempre han hablado francamente, es con él con quien cuenta, al que le cuenta lo que hace, no todo, casi, se deja una reserva, pero lo ubica como un tercero, al que le pide su opinión, sabe que esto puede disminuir la magia con el objeto del amor, porque ya no hay secreto que ocultar.

Su padre está pendiente de los pasos, la mima, le hace un poema para su cumpleaños, cumple 14, copio un fragmento: “aunque eres la más joven ya no eres una niña/ pues todos quieren enseñarte, no siempre para bien:/ tenemos experiencia aprende de nosotros…/ya todo lo hemos hecho muchas veces/ y sabemos mejor lo que hay que hacer/… Y así siguen diciéndote todo el día/…las propias faltas tienen poco peso/ por eso pesan tanto las fallas de los otros./ tus padres tratamos de ser justo contigo;/ muchas cosas sin duda te molestan/. Más no siempre podemos darte la razón.

Pongamos en suspenso y en anuncio una novela rosa que la adolescente va a crear, por qué no, el anticipo de la punta de los sueños está dada, ya la novela familiar se va resolviendo, la trama encontró sus hilos, los protagonistas consumados como principales están pasando a segunda funciones, están en verbos pasados con interrupciones entretelones del escenario, e invadiendo la escena si no les convence con sugerencias, pero, falta algo que rompa la monotonía y la rutina, eso que no esté en el reglamento del anexo, que sea inesperado aunque todo el mundo lo sospeche y esté pendiente como si tal vez, hasta que los artificios aparezcan como naturales sin mucha sospecha.

El 3 de febrero de 1944, cortes van y vienen, la realidad, la imaginación, los acontecimientos afuera del anexo entran, “todos los diarios se ocupan de lo mismo: la posibilidad de una invasión aliada enloquece a la gente completamente”, se habla de Alemania recurriría a la inundación para contraatacar, que se distribuyen mapas geográficos de Holanda con las regiones a inundar, y como “Ámsterdam se encuentra en esta zona, nos preguntamos lo que sucedería con un metro de agua en las calles”, bromean, nadar, disfrazarse, ponerse zancos, hacer fundas para guardar el dinero, o resignarse a quedarse, no hay otro lugar, hay que provisionarse, traer frazadas, más preguntas, y si cortan el agua, la electricidad, el gas, pues habrá que coger agua lluvia, cocinar en la estufa, y qué de los incendios, de los gases asfixiantes, de las bombas, esto “no son cosas para animar a nadie”.

El acorralamiento de lo mismo y los caminos cerrados, la monotonía de la espera y del intervalo. Ana, concluye está página con resignación, “tanto me da vivir o morir. Ahí tienes a lo que he llegado. El mundo no va a dejar de girar por mi causa y, de cualquier modo, no seré yo quien cambie los acontecimientos. Sólo me resta ver venir las cosas, no me ocupo más que de mis estudios, y confío en que el final será bueno”.

14 de marzo de 1944, los problemas de la guerra de mal en peor, se agudizan, los proveedores de cupones han sido atrapados, sus protectores se enferman, Koophis sufrió otra hemorragia del estómago. “La melancolía reina en la casa”, se economiza, se reordena las comidas,, se ven obligados a comer el mismo menú, y como ella dice, “pero uno se resigna cuando tiene hambre”.

“La monotonía comienza a trastornarlos”, están saturados, se siente chivo emisario de las tensiones, Kraler ha sido compelido a trabajar la tierra, Elli y Miep siguen enfermas de gripe. Una verdadera serie de calamidades.

El 28 de mayo de 1944, describe “la mayor parte del tiempo, temblamos de miedo; la ansiedad, la espera, y la desesperación son visibles en cada rostro… para nosotros la tensión siempre va en aumento. Ya hace dos años que estamos aquí. ¿Cuánto tiempo vamos a poder resistir esta presión insoportable y más fuerte cada día… siento seguridad relativa… Más de una vez me pregunto si, para todos nosotros no habría valido más no ocultarnos y estar ahora muertos, antes de pasar por todas estas calamidades, sobre todo por nuestros protectores, que al menos no estarían en peligro. Ni siquiera este pensamiento nos hace retroceder: amamos todavía la vida…”

¿Cuáles son los acontecimientos adentro del anexo y dentro de Ana?. Se acerca a los terrenos de Peter sin anunciarse, invade su espacio, lo libera para su juego de libertad y emociones, hace sus cercamientos y acercamientos, entre toscos y zalameros. Después de haberlo provocado y echado de su cuarto y de su propia cama y ponerlo furioso, y creer que así “ya es hora de que se muestre un poco amable conmigo”, remata ese pedido regalándole una manzana. Sale.

Descansa un rato del nuevo aprendiz de su corazón que ronda su imaginación. Salta a otros temas guardados o flotando por ahí, nada es casual, está en plena desfloración de las preguntas, ronda el tema sexual sin preámbulos, en enero 24 de 1944, recuerda que tanto en la escuela como en su casa se hablaba con misterio y cuchicheos sobre eso y que quien se mostraba ignorante era motivo de bromas, juzgaba estúpido y ridícula esa actitud y como no podía remediarlo trataba de obtener información de sus amigas, y puesta al corriente habla con sus padres, donde su madre le dice, “-Ana te doy un buen consejo. No discutas este tema con muchachos, si son ellos los que empiezan a hablar no respondas-.

Recuerda todavía su respuesta, -claro que no, vaya una idea- Las cosas quedaron así . Al principio de nuestra permanencia en el anexo. Papá, de tiempo en tiempo, dejaba escapar detalles que yo hubiera preferido conocer por mamá, y amplié mi conocimiento gracias a los libros y a las conversaciones que se entablan a mí alrededor..”

Clara, y decidida sobre su elección inconsciente digámoslo así, lo visita a poco y con calma, hasta lo encuentra agradable, entra a su cuartito, según su expresión, lo ve simpático por huraño que sea, no se queda mucho para que no la juzgue fastidiosa, busca pretexto para quedarse a su lado, se ponen uno frente al otro jugando palabras cruzadas, busca mirar sus ojos, experimenta una extraña sensación, supone que puede leer en el rostro del joven su estado embarazoso, su falta de aplomo y la sombra de incertidumbre de saberse hombre, al ver sus torpes movimiento algo se estremece en ella.

Está pendiente de pormenores. Le habla de su manía de sonrojarse, se siente detestable en eso de implorarle o insinuarle favores a Peter. Determina que quiere hacerle hablar, y que con esto no hay que pensar que está enamorada.

El informante de los asuntos prohibidos por los adultos para los menores de edad es Peter, el 24 de enero de 1944, ella, como detective de las curiosidades empieza a hacerle preguntas, lo ve que en asuntos de temas sexuales no es fastidioso, desconoce e ignora por completo lo que su mamá le dijo que de ese tema se aleje con los chicos, que importa, hay algo que puede más, lo desafía como que nada al preguntarle que sexo tiene el gato Mouche, a lo que él dijo que era macho, se le burla porque la vez anterior dijo lo contrario, y el joven Van Daan ignorando esa risa le invita a comprobar, el gato es puesto patas arriba y como objeto de investigación se ubican los órganos sexuales masculinos, enseñándole y diciéndoselo a ella en tono serio, y de paso le ubica hasta el trasero. Punto, asunto concluido. Y como Peter, luego siguió hablando sin segunda intención, acabó por ahuyentar toda desconfianza con respecto al chico.

Siguió charlando como si nada.

El 24 de enero de 1944, deja escuchar sus giros y emociones, sus aleteos sentimentales, “¡cómo se cambia! Jamás hubiera creído poder hablar de esto llanamente, ni siquiera con una muchacha. Estoy segura de que mamá pensaba en eso al advertirme que no hablase con los muchachos de tales temas. Pero al menos he aprendido algo: hay jóvenes –incluso del sexo opuesto- que pueden hablar de temas sexuales sin bromear y sin falsa verguenza”.

El 14 de febrero de 1944, le dice a Kitty, “Peter no ha dejado de mirarme de cierta manera distinta a la habitual… pensé que estaba enamorado de Margot… no lo he mirado durante días, adrede… cada vez que lo hacía me encontraba con su mirada clavada en mí… además un sentimiento maravilloso me ha impedido mirarlo demasiado a menudo… querría estar sola, completamente sola. Papá no ha dejado de notar que algo me pasa, pero me sería imposible contárselo todo…”

El mismo 14 de febrero de 1944, ha escrito que Peter necesita hablarle, se le acerca a pretexto de comentar un incidente con uno de los del anexo, y le dice a su chica amiga: “por lo general me callo porque sé que anticipadamente nunca consigo dar con las palabras en caso semejantes… empiezo a tartamudear, enrojezco y lo digo todo al revez… no logro decir lo que quiero… por eso te admiro a ti, dices las cosas sin rodeos. Le dices a la gente lo que tienes que decir. No tienes nada de tímida. –te equivocas- respondí. La mayoría de las veces digo las cosas de una manera totalmente distinta a cómo me proponía hacerlo. Luego, una vez arrastrada, hablo demasiado. Es una plaga que tu desconoces… quise tranquilizarlo sin que notara mi alegría”.

Así se va a jugar momentos de agrados y “deliciosos” para la enamorada. Sube y baja del desván, ahí esta el cuarto de Peter, y también de las provisiones, se dan miradas retenidas con instantes de vueltas, coge más patatas y se va, mostradas de lecciones, pláticas y hasta confesiones, ella presta a escucharlo y comprenderlo, le cuenta de sus deseos de viajar y a la vez de sentirse inútil, a lo que ella, le interpreta, “que pareciera sufrir de un fuerte complejo de inferioridad”.

Ahora comprende porque el tanto abraza a su gato Mouche, por que siente necesidad de amor. Él le dice, “no conozco el miedo, solo me asustan mis propios defectos. Pero pienso en ellos cada vez menos”. Ana considera que su vida ha mejorado porque ahora tiene un objeto ¿de entretenimiento, de misterio, de observación, de posesión, de ensayos afectivos, en fin, de juegos adolescentes sostenido en la complacencia, como ella lo dice, “y eso me regocija… el objeto de mi amistad se encuentra en casa”.

Sueña y despierta pensando en él, le ve miradas inteligentes una veces y ardientes otras, su presencia se le ha convertido en una pesadilla, lo ve a todas horas, busca acercársele, lo espera ansiosamente, no sabe por cuánto tiempo el sentido común le permitirá controlar este anhelo, aparenta jovialidad para no traicionarse, siente que todo el mundo le fastidia, está desesperada y poco razonable, se sabe sentimental, cuando lo encuentra lo atrapa al vuelo y lo invita conversar, quiere que le hable sobre sí mismo, le cuesta, pero ahí está ella para ayudarlo, para sacarlo del silencio y de la soledad, a pesar que él la disfruta y no quiere ser inoportuna o cansarlo, igual lo busca, él le dirige una mirada especial a lo que ella le responde con un guiño. “Parece absurdo decir que Peter se sienta feliz pero estoy segura de que él experimenta los mismos sentimientos que yo”.

Le entran dudas, a lo mejor el no le encuentra atractivos, quiere conquistarlo, a lo mejor piensa superficialmente en ella, desespera, se siente observada por mamá que molesta a Peter. Continúa. Se dan adelantos, respiran juntos el aire fresco, miran afuera desde la ventana, “hay algo que no debe ser interrumpido con palabras”. Lo ve extraordinario cuando corta la leña, piensa que “se aplica en cortar bien la leña, para demostrarle su fuerza” .

Está romántica, a lo lejos escucha un carillón tocando “puro de cuerpo, puro de alma…” [

Se funden en uno todos sus hombres admirados e idealizados. “Peter como papá es un muchacho admirable”. “Peter Wuessel y Peter Van Daan se han fundido en sólo Peter, amado y bueno por quien suspiro”. En la noche su papá leyó a Dickens en voz alta. Sentada en la misma silla que papá y muy junto a Peter, el cielo parecía abrirse para mí”.

E 7 de noviembre de 1942 opina con respecto a su padre, “yo estoy loca por Pim. El es mi gran ideal. No quiero a nadie en el mundo tanto como a papá”, “espero de papá algo que él no es capaz de darme”. La ruta de su ideal imposible está tocando otro camino, está abordando los desafíos del descubrimiento de otras emociones y dejando de ser la niña de Pim. El 3 de febrero de 1944, suspirando decía “creo que voy a enamorarme de él, si ya no lo estoy…” Kitty siempre está ahí, ahora Ana le suelta sus emociones, “estoy exactamente como una enamorada que sólo sabe hablar de su amor”.

“Ese sueño del beso en la mejilla no la abandona”. Es intermitente en su desconcierto e inquietudes. Flota un misterio inexplicable.

El 17 de marzo de 1944, se lee, “para amar a una persona es menester primero que esta me inspire admiración y respeto, sobre todo admiración… todo marchará bien cuando pueda conquistar a Peter, pues lo admiro desde muchos puntos de vistas”, es tranquilidad, reposo, es lo opuesto de ella que se siente torbellino y estruendo.

El 19 de marzo de este 1944 decide tomar las riendas, hablar francamente con Peter, aprovecha un momento para cuchichearle que le era inminente hablarle, se ponen de acuerdo… Hablaron de 1942, “qué distintos éramos en aquella época… al principio ninguno de los dos podía soportar al otro. Él me encontraba fastidiosa… yo… en juzgarlo una nulidad, no comprendía porque no flirteaba conmigo… él me habló de su aislamiento voluntario, le dije que no veía gran diferencia entre mi bullicio y su calma, que a mí también me gusta la tranquilidad, pero únicamente lograba estar a solas con mi diario”.

Se sienten contentos de estar juntos, compartiendo el aquí del anexo. Además él se siente ayudado por ella con su alegría, y ella considera que “es lo más hermoso que él le haya dicho”. Piensa, “debe haber empezado a quererme como amiga, y esto me basta por el momento. Por más que busque las palabras no las encuentro, a tal punto soy dichosa. Perdóname querida Kitty, mi estilo se ha venido muy abajo… tengo la sensación de compartir un secreto con Peter”.

Quiere horas de felicidad, estar juntos.

Sube a reunirse con él a la habitación, como ya sabemos, está en el desván, y tiene una ventana que se presta para asomar la mirada en la noche y ver una posible luna y lo que sucede afuera, la oscuridad relativa se presta para la velada, facilitó la conversación y las cosas para Ana, se tocan con las palabras, se escuchan sus historias de familia, la vuelven a poner sobre el tapete.

“Peter le pregunta si se besan, si se dan un beso en cada mejilla todas las noches antes de acostarse, a lo que ella le dice, ¿uno solo? No, muchos, muchos. Apuesto a que no es tu caso, -No, yo casi nunca he besado a nadie-. Reconocimos que ninguno de nosotros confiábamos en nuestros padres… huía a la buhardilla para renegar completamente solo. En cuanto a mí, le dije, cómo en la noche en la cama daba rienda suelta a mis lágrimas… Hablamos un poco de todo. ¡Oh, ya lo sabía yo, lo encontré exactamente como me lo imaginaba… somos grandes amigos, estamos juntos siempre en lo posible”.

El miércoles 22 de marzo de 1944, el hilo conductor de su preocupación, su historia, que concierne a dos: Ana y Peter entra a tejer un mural de imágenes y palabras en su querido diario, “creo Kitty que el anexo va a ser cruzado por el soplo de un amor verdadero”. Hay un giro total, Peter el de la realidad y no el del sueño o del ayer desemboca en un presente intermitente y no pienso para nada en casarme con él. No sueño con eso. Es demasiado joven todavía, y no sé qué clase de hombre será más tarde, tampoco sé si nos amaremos lo bastante como para que ambos deseemos casarnos”. Lo ve hermoso, pura amabilidad y bondad. Cuando conversa con él le hace notar que él está enquistado entre los dos, nunca dices nada.

Ella se identifica con él en que no son diferentes uno del otro, ya que a “Peter lo mismo que a mí le falta una madre… se interesa poquísimo en los pensamientos de su hijo. La mía demuestra un mayor interés por mí, pero está desprovista del instinto materno, tan hermoso y sutil”.

Ambos mantienen una lucha interna según ella a causa “de nuestros sentimientos contradictorios, aún no nos sentimos lo suficientemente seguros y en el fondo somos demasiados sensibles como para soportar brusquedades, cuando me agrede mi reacción directa: quiero irme, como es imposible empiezo a simular, me debato y causo tal batahola, que todo el mundo quiere verme en el otro extremo de la tierra.

Él por lo contrario se repliega sobre sí mismo, casi no habla, permanece más bien taciturno, cavila y se esconde tras su timidez”. “Creo que lo más que le ha impresionado es haber descubierto en mí, no a la pequeña Ana superficial que los demás conocen, sino a una criatura totalmente diferente, una persona tan soñadora como él mismo y en pugna con idénticas dificultades”.

No faltaba más los allegados del medio ambiente están pendiente tanto de la guerra como de los sucesos de Ana y de Peter, la madre de él, lo llama el pensador y la jovencilla cree que está celosa de los acercamientos, la otra madre reprime a Ana por estos encuentros y de que va mucho al desván, cree que el joven está enamorado, la señora. Frank está en contra, Ana no quiere renunciar a Peter, cree que no debe ser indiferente a su madre para controlar la situación, y tratará de ser amable con ella. Pim se muestra menos cariñoso, se esfuerza por no seguir tratándola como una niña, y este hecho lo ha enfriado, dice “papá prefiere no intervenir en la lucha que entre mamá y yo se ha suscitado”, le inquieta la sombra de su hermana que le surge de pronto en su cabeza, se pregunta si Margó no le gusta Peter, se lo pregunta, se escriben cartas al respecto, si ella estuviera en su lugar “estaría enferma de celos”, esta duda no se la ha transmitido a él, una vez deliberado y careado que no hay tal, ella desata sus emociones. Se pregunta, si “sentirá la mejilla contra la suya, como sintió la del otro Peter en sueños”.

“¡Oh Peter y Peter! Vosotros no sois más que uno, vosotros sois el mismo Peter”.

Le deposita todas las cualidades que ella con ojos maternantes, de paciente cazadora y de guionista dibujando escenas que conmocionen, acecha y describe, el 28 de marzo de 1944, lo ve con esos ojos inigualables, “cuando lo veo tendido, la cabeza sobre los brazos y los ojos cerrados, no es más que un niño; cuando juega con Mouchi, es un encanto; cuando se le encarga traer las patatas u otras cosas pesadas, está lleno de fuerza; cuando va a mirar los bombardeos o a sorprender a los ladrones en la noche, es valeroso y cuando es desmañado y torpe resulta sencillamente delicioso. Prefiero recibir de él una explicación a tener que enseñarle algo; querría reconocerle superioridad en todo, o en casi todo. ¿qué puede importarme nuestras madres? ¿Ah, si tan siquiera hablara!”.

El 1 de abril, de 1944, en su silencio medita, “¿no será que la timidez le impide confesar su amor? ¿por qué me quiere tan a menudo a su lado?…me tranquilizaré… con un poco de paciencia, quizás eso llegue por sí solo. Pero hay algo que me tiene mortificada: doy la impresión lamentable de correr detrás de él. Siempre soy yo quién va hacia él, y no él hacia mí”. Se justifica, “se debe a nuestras habitaciones. Peter no comparte la suya con nadie, yo sí, y él seguramente ve eso como un obstáculo”.

Sigue sus acercamientos con Peter, no le es suficiente que le hable de sus padres y de sí mismo, no le basta, desea más, todavía no son verdadero camaradas, se siente sobre ascuas, se trastorna con las malas noticias que llegan de afuera, se apiada de sí, el día lo pasa alegre, segura, hasta insolente “con el fin de evitar cualquier interrogatorio y no tener que deprimirse”, en las noches no aguanta y llora, se acoge a su diario que es su salvación.

El 16 de marzo de 1944, se da ánimos, “estoy resuelta a ser valerosa…de día en día estoy más distante de mamá, soy menos cariñosa con papá y ya siento deseos de hacerle a Margot la menor confidencia…ya no tengo ganas de besitos y halagos, y juzgo afectados los tiempos diminutivos”. “Se nos trata como a niñas. Es verdad que lo somos físicamente pero olvidan que, en lo moral, hemos madurado infinitamente más de lo que por lo general les sucede a otros muchachas de nuestra edad”.

El 17 de marzo del mismo 1944, como dueña de la verdad y marcando linderos en los dominios que va reconociéndose como propietaria de sus actos y reflexiones se expone a deducir y sostener que “sé con toda exactitud lo que quiero…me he formado mis propias opiniones, principios e ideas…me siento más cerca de los adultos que de los niños”.

Y aquí, hecha la agrandada, a la vez situándose y asumiéndose distinta y distante se ve otra, dándose de igual a igual con los adultos, hasta siente que la tratan con más consideración, tiene la “impresión de ser absolutamente independiente de todos cuantos conozco”, hasta, comparándose con su madre que le parece poco dúctil y de poco tacto, la “aventajaría en las discusiones y controversias, pues soy más objetiva que ella y exagero menos. Soy también más ordenada y más hábil, lo que me da, -si puedes reírte- una superioridad sobre ella en muchas cosas”.

El 7 de marzo de 1944, a propósito de este otro verse en su propia semejanza, de este giro al mundo de la juventud que anticipa Ana, marca un ciclo recorrido y lejano de su pubertad y adolescencia viviéndose. Veremos en sus memorias que hace un compendio, crónica, un perfil y reseña de la que fue en los hechos de su vida y de cómo percibió y transitó sus tres últimos años. Entrelaza su permanente tratamiento de auscultarse, autobservarse, autodecirse.

La escucha siempre es una demanda, de un pedido, de saberse hablada y escuchada, crea ese ir y venir del monólogo, compaginando una lengua transmisible y transformadora. Dirigiéndose a su interlocutora Kitty no se siente sola, puede acercarse al vacío y a la vez tomar distancia, puede construir el puente que la orienta hacia ella misma.

Puede verse a distancia, criticarse. Se siente cambiada, cuando recuerda su vida antes del encierro en el anexo se le antoja irreal, sale para hablar de esa otra que ha convivido con ella y la describe así, “la Ana que disfrutaba de esa existencia celestial era muy diferente de la que maduró entre estas paredes”. Ubica que tenía admiradores, amigas predilectas, que era mimada por los profesores y por sus padres a más no poder con bombones, con dinero para pequeños gastos…¿qué mas pedir?”. Cree que prendaba a las gentes por sus ocurrencias, observaciones, su rostro riente, era despreocupada, tenía sentido crítico, original, encantadora, y no era por sus atractivos físicos como le ha dicho Peter.

Además, según ella, era una coqueta incorregible y divertida. Dentro de sus cualidades que tenía era aplicada, honesta, franca, y generosa. Su reputación en la escuela era de chacoteadora, bromista, jaranera, eso sí, ni llorona ni caprichosa. “ A Ana la escolar la veo como una chiquilla encantadora, pero muy superficial que no tiene nada en común conmigo…¿Qué queda de aquella muchacha? Risas, ocurrencias, críticas, capaz de flirtear…”

Volver a ser la que fue la saturaría. Le gusta la que es, la que está siendo, afirma que “ya no necesita adoradores o admiradores seducidos por una sonrisa lisonjera ni que la sigan con miradas ni con espejitos, sino amigos cautivados por mi carácter y mi proceder. Comprendo que estas exigencias reducirían mucho mi círculo de íntimos, pero, ¿qué le vamos a hacer?”. Hace un puente y paréntesis y deja a relucir otros momentos, “a pesar de todo, mi felicidad en 1942 tampoco era completa, con frecuencia me sentía abandonada. Me movía demasiado de la mañana a la noche para pensar en ello, y me divertía cuanta podía. Conscientemente o inconscientemente trataba de olvidar el vacío que sentía divirtiéndome así… que aquel periodo de mi vida terminó irrevocablemente. Los años de escuela, su tranquilidad y su despreocupación nunca más volverán. Los he superado ya no lo deseo”.

Para la redactora, diseñadora de su estilo y heroína de su adolescencia estos tres años son un espejo de sus sentidos, de una realidad comprimida en una política dada por las circunstancias del ejercicio del poder, problema eterno de las pasiones humanas, del dominio voraz de una muerte amenazante convertida en disputas y desacuerdos: la guerra justificando puntos desencontrados entre los que se consideran aliados y enemigos, en la inevitable ruta de la historia jugando omniscientemente el destino de los derechos humanos.

Vistos por ella ese diario vivir en la clandestinidad nos los compartirá con este sentir de su única vida de espectadora y semblante de la palabra y los actos.

El 3 de mayo de 1944, se pregunta ¿de qué sirve esta guerra? ¿Por qué los hombres no pueden vivir en paz? ¿Por qué esta devastación?. Pregunta eterna, por los siglos y los siglos de todo presente. Considera la estadía en el anexo como una “aventura peligrosa”, que se torna romántica e interesante por el riesgo. “La invasión ha comenzado… las operaciones de tropas inglesas y norteamericanas han empezado”, el 6 de junio de 1944, se pregunta, ¿se acerca de veras esa libertad tan largamente esperada? ¿De esa libertad que tanto se ha hablado? ¿No es demasiado hermosa parecida a un cuento de hadas?.

Ya el 11 de abril de ese mismo año Ana empieza a cansarse de comprender la mente humana, está cansada de sentirse paralizada en esa angustia permanente, está cansada de vivir la condición de clandestina, está cansada de ese enclaustramiento y de esos miedos indescriptibles. Qué le queda, sólo esperar, y estar en el anhelo de que si esto termina, pero, “¿cuánto tiempo más poder resistir esta presión insoportable y más fuerte cada día?”.

Mantenerse en pie es la consigna.

En su diario la joven recrea los datos, los sintetiza, hace sinopsis, hasta se estimula de los avances de proceso creativo y de los recursos que implementa en ese hacer escriturándose. El 10 de diciembre de 1943, cuenta, “cada una de nuestras privaciones ha sido tratada humorísticamente en mi diario. Me he propuesto de una vez por todas, llevar una vida diferente de las simples dueñas de casa…soy joven… me niego a quejarme todo el santo día”.

Su alegría, su fuerza y su dicha interior, combaten la pesadumbre, pone un torniquete de ilusiones allí dónde se pregunta ¿por qué habría de desesperarme?

Esta mordacidad en el manejo del humor es increíble en Ana, hasta para describir la rutina aprendida a fuerza de la costumbre. Parece que dibujara las palabras desde el retrato de una adolescente en circunstancias de campamento viviendo comedias más que de una guerra, veamos un fragmento de esa vida cotidiana, abramos el telón, asomémonos a ver que hay, desplazamientos de cosas para dormir, luego el inmobiliario del día se transforma, Ana duerme en un diván de 1;50, al que hay que agregarle dos sillas como larguero, luego higiene, rizadores, agua oxigenada para la pelusilla negra del labio superior, besos de buenas noches, rezos y a la cama, se sabe hasta los ruidos de cada uno de los anexados, como el de su compañero de cuarto, Dussel, que cuando el sueño no le llega hace “un ruidito como de pez que boquea” interminablemente hasta que se amodorra y fin. Otra escena, la Sra. Van Dam, la representa como “la provocadora que habla con una sonrisa de coquetería y pretendiendo saber hablar de todo se esmera con el uno con el otro”.

La escena del ropaje de todos es captada teatralmente al menos así la puedo representar en mi mente, tenemos a la sra. Frank con el corpiño ajustado y viejo, lavando ropa; el sr. Frank con su corbata deshilachada pelando arvejas; el Sr. Van Dam con su mesa para tomar el te, delantal en pecho y haciendo salchichones; la Sra. Van Dam o petronella, no solo con su urinario, sino encargada de la cocina, además aferrada a sus trajes y abrigo de piel de los que no quiere desprenderse; Margot con su delgadez y vestidos casi rotos lavando platos; Ana con sus rizadores y blusa enseñando el ombligo y puesto los zapatos rojos con taco que le trajo Miep yendo con la peinilla en la mano a cortarle el cabello a Pim; Peter con su gato y matándole las pulgas, también taciturno, apagado con apetito devorador. Y el Sr. Dussell pantalón al pecho, chaqueta roja, zapatillas negras, gafas de carey trabajando en la mesita y otras veces con sus implementos de odontología listo para sacar las muelas y no olvidando sus largas sesiones en el retrete.

Se atreve a hacer un inventario de vivencias de los dos primeros años, en marzo 7 de 1944 al recordar los inicios de 1942, lo significa como el brusco cambio, disputas, reprimendas, etc. Dirá “me tomaron desprevenida como si hubiera recibido un mazazo, y para darme ánimo me volví insolente”.

En 1943, nos mete en su avatar existencial. “la primera parte, crisis, lágrimas, soledad infinita, lenta comprensión de todos mis defectos…hablaba tuertas y derechas, tratando de poner a Pim de mi parte. No lo conseguí. Me hallaba sola ante la difícil tarea de cambiarme a mí misma, con el fin de no seguir provocando reproches, porque estos me deprimían y desesperaban”.

Va poniendo puntos apartes a ese no poder entrar al secreto del deseo, va dándose lugar y función a su propio orden, va distanciándose de la disputa de tener un aliado a su favor, su padre es sólo su padre, jamás su cómplice ni su comodín, peor el que hace lo que ella quiere. Él sólo interviene en la función que le permite y da lugar su rol filial, la función paterna autorizándola a ser en el mundo de la inexactitud. En ese mundo donde aparentemente no le falta nada pero en el que busca la intimidad, en el que quiere salir de lo trivial, en el que descubre esa falta de confianza como su verdadero defecto, además se “aburre lo indecible”, pero le interesan los recuerdos sobre todo.

La segunda parte del año es mejor para ella, ya transformada en jovencita, cree la consideran, reflexiona más, escribe cuentos, comprende que “los demás no tenían ya, el derecho de utilizarme como pelota de tenis”. Decide cambiar, ser consistente en sus opiniones, según su decir: “formarme según mi propia voluntad”, tiene mira de otra actitud y relación con su padre, se confiesa, “que ni siquiera su papá sería nunca su confidente en todas las cosas, ya no podría tener confianza en nadie, salvo en sí misma”.

Ya a fin de año del 1943, se pone inquieta, anhela, desea tener un muchacho como amigo y no a una muchacha. Pues, “había descubierto la dicha en su caparazón de superficialidad”, al irse volviendo más seria se sentía, “consciente de un deseo sin límites por todo lo que es belleza y bondad”. En este momento de su vida lo bueno se reduce al escondite que es la seguridad, su salud intacta, de todo su ser. “Lo amable es Peter, ese despertar de una ternura que nosotros sentimos, sin osar todavía, ni el uno ni el otro, nombrarla, o tan siquiera rozarla… no pienso ya en la miseria, sino, en la belleza que sobrevivirá.

Se vuelve madre y consejera de sí, se levanta los ánimos, “piensa en la belleza que se encuentra todavía en ti y a tu alrededor. Sé dichosa”.

Su madre opina lo contrario a este pensamiento de Ana, más bien, considera que cuando se está desalentado y triste hay que pensar en la desgracia del mundo, se opone a este mirar, ya que considera, nuestra Ana, más bien sostiene, que cuando se está en desgracia hay que salir de ella para no estar perdido, que hay que volverse a lo bello. Algo así, como un no dejarse derrotar ni atrapar, es como una invitación a recuperar la calma.

En cambio Pim, de ese papá protector, atento a alegrarle la vida, a dejarse cortar el cabello, de leerle cuentos, de acolitarle los sueños con fotos y postales de artistas, de ser su camarada, de haber confeccionado cortinas con retazos de tela “con la torpeza de los profanos en el oficio” pasa a ser el guardián, el consejero, el cuidador de los pasos de su hija. La siente en peligro, la pone en alerta, le pide prudencia porque se cuenta con un espacio muy restringido, le dice que no le parece apropiado lo que está ocurriendo en esta casa, le dice que no o tome demasiado en serio a Peter, al que suponía el camarada de Ana, además “en estas cosas el hombre es activo, y la mujer más moderada”.
Los principiantes de este amor adolescente se prometen que nunca habría rozamiento, se devuelven la confianza y se cuidan del amor pero de las distancias es más difícil.

En 1944 haciendo un resumen de ese año en sus escritos, Ana analiza, reflexiona sus propias palabras dirigidas a su madre, se queda estupefacta de cómo había sentido tanta cólera hacia ella, se pregunta del por qué ese odio, se da cuenta que ese pasado estaba lleno de incomprensiones mutuas, de ese estar indispuesta “a esos malentendidos… y desacuerdos de una parte y de la otra. Nos hemos envenenado mutuamente. Pero eso pasará” y continúa, “me he vuelto razonable… cuando ella me fastidia, casi siempre me callo, y ella hace otro tanto, lo que todo parece marchar mejor”.

Indaga y se adentra en ese nexo filial difícil de eslabonarlo entre su ser y el no ser de la otra.

Da con un punto ciego, casi como un grito de “eureka” frente a una posible solución o respuesta, al fin, descubre que lo que le falta entre las dos es ver a su madre como un ejemplo que pueda seguir, ya que, dice ella, “mamá nos ha dicho, ella misma que nos considera como amigas suyas más que como hijas”, a lo que Ana, piensa, “en mi opinión una madre debe ser una mujer cuya primera cualidad sea el tacto, sobre todo frente a hijas de nuestra edad, y que no obre como mamá, que se burla de mí cuando lloro”.

Esta joven, recuerda una escena donde se da un impase con su madre y hermana, aparentemente insignificante, esto es dónde se le burlan este par, después de haberla despedido por andar en bicicleta a pesar de haberle permitido llevarla, y que con la misma no podía acompañarla, a lo que ella llora por sentirse rechazada, y ambas se le sueltan una carcajada, Ana siente que en ese momento, sobre todo su madre le causa “una herida” que le “sigue doliendo todavía cuando piensa sobre ese hecho”.

Es como que fuera excluida de la complicidad femenina, de eso que la hace saberse fuera de la otra, fuera de la palabra que todavía no comprende aunque la porta en el cuerpo: una mujer, ella, su yo, que no tiene que ver nada ni la madre ni la hermana, pero que a la vez ambas tienen su propio misterio en su ser. Cuando ella, está haciendo una retrospectiva de sus años anteriores, en su presente confronta otras preguntas que no las puede compartir ni con su madre ni con su padre, ni con su hermana, dado que siente cierta vergüenza y a la vez placer secreto de experimentar eso, eso es, el rubor y la transformación visible del cuerpo, la menstruación es un secreto que la regocija a pesar y despecho del dolor y de estar indispuesta. Este misterio vivido, sentido, la invita a sentir un deseo de hablar con alguien, escoge a Peter, y a él le confía su manía de sonrojarse, hasta conversa sin tartamudear de la menstruación, se siente respetada y escuchada por su amigo.

También va tomando conciencia de sus cambios, de sus inquietudes sobre la sexualidad y el deseo, quiere comprender sobre eso, y su interlocutor escogido es Peter, además siente que “el objeto de su ensueño le pertenece, que nadie lo sabe, que nadie sospecha, lo que sucede en la mente de una chica”. Nota que se siente diferente, tanto en compañía como cuando está sola, cree que hablar con franqueza permite ver el otro lado que no se ve, así podemos entresacar en sus escritos del mes de enero que casi todo el tiempo lo dedica auscultarse, revisar los pro y contra con su madre, y a seguir de cerca sus acercamientos a Peter.

Y el deseo no estaba ahí, y el deseo no seguía ahí, allí advenía algo que no pertenecía al plano filial, aunque la partida se inició desde allí, Peter le cuenta a Ana lo que el padre de la jovencilla le había dicho, “tu padre juzga que esta camaradería puede muy bien terminar en amor, pero yo le he contestado, que los dos nos cuidaríamos de eso”

¿Quién se cuida del amor?

Ana, le cuenta a Kittiy, “papá ha vuelto a decirme que me aparte un poco”, pareciera que Ana estuviese apesadumbrada, pero esto dura un relámpago, ya que cuenta que cree que su padre está decepcionado por no guardar las distancias de su objeto de enamoramiento, se siente sin responsabilidades hacia sus progenitores, considera que en cuanto a sus actos se siente responsable solo con ella misma, se siente independiente, sin interpretar comedias, con una voz interior que no quiere sentencias.

Piensa que la lucha terminado, ¿con quién?, y que ha ganado, quizás se está probando en ese avatar, quizás se está encontrando con su propia piel femenina sin referentes “mortificantes”, cree que ya no necesita de su madre, que se ha vuelto fuerte a fuerza de luchar , obrará según su conciencia, no deplorará de sus actos y como una enamorada radical está convencida que nadie la podrá desconvencer de que deje de reunirse con su Peter, lo dice así, como dirigiéndose en un diálogo imaginario a su padre, en el fondo es la opinión y únicas palabras que le importa, como que la de su madre la tiene sin cuidado, además cree que ella “nunca ha pensado en los problemas, ni en los pensamientos que me preocupan”.

El 17 de noviembre de 1942 escribe refiriéndose a su madre, “en todo somos distinta y chocamos fatalmente”, el 7 de noviembre de 1942 anota, “he concebido un ejemplo ideal de madre y esposa que en nada se asemeja a aquella a quien estoy obligada a llamar mamá. Siempre me propongo pasar por alto los defectos de mamá, no ver más que sus cualidades y tratar de encontrar en mí lo que vanamente busco en ella”. “Ni papá ni mamá sospechan lo que me ocurre y yo los repruebo por eso”. Sus padres no pueden darle viviendo su vida, por otro lado, sólo es la hija, y su lugar es sólo eso, no compensa ni complemente a ellos, por más que adore a su padre, él no puede tomar partido por ella, solo ayudarla a establecer un orden en la organización del árbol genealógico, y a darse presencia en sus respectivas funciones de padre y madre.

Ana experimenta la desilusión, la frustración. Tiene que salir del tocador de no desear el lugar del prójimo u ocupar el puesto del otro, la otra en este caso, aceptar que los padres no pueden dar entera satisfacción a sus hijos.

Hace un receso el mes de febrero de 1944, habla sobre la situación de la guerra, las bromas del anexo frente a lo que harían en caso de emergencia, está arraigada en un su deseo de no morir, así lo experimentan los demás, además de ser libres, se entiende con Peter, comparte sin rodeos, para comunicarse encuentran pocas palabras, buscan pretextos para verse, de ayudarse, tiene deseos de ser consolada, de felicidad, de conquistarlo, de darse entre ellos los que le falta, coinciden en que les falta una madre.

A pesar de ese ataque, queja y constante graffiti verbal contra su madre, Ana deja asentado como en actas de sesión en su diario las intervenciones de su madre cuando la ha protegido o hablado por ella. Las intervenciones de la madre eran determinantes, y en eso el silencio y gratitud de la hija son únicas, aunque no lo festeja, su silencio otorga, es aprobación y aceptación, no rechaza la función de su progenitora, se las sabe manejar, ella registra la huella, así, no la deja mal parada ni la deja como una insoportable. Y es que en el fondo y en la superficie Ana no puede hacer lo que quiera con los otros ni con ella misma, siempre habrá la figura puntualizadora, regulizadora, su padre está ahí siempre para hacerle acuerdo del llamado al orden, hasta su misma madre con la sola presencia, y la vida íntima que lleva con su marido, de la cual Ana desconoce, carece de ese poder, la deja excluida y la somete a su única designación posible en el nexo y vínculo filial : de hija, exclusivamente nació para eso y solo eso, es en ese triángulo familiar donde se juega lo que es y no es.

Lo que puede y no: su no toda presencia en el deseo de sus progenitores.

Ya el 24 de diciembre de 1943 Ana clama y se pregunta “existe alguien en el mundo capaz de comprenderme, sea o no judío, y que viera en mí a la muchacha que pide nada más que una cosa, divertirse, gozar de la vida”. Continúa, “pese a mis teorías y a lo que me atormenta, la verdadera madre que yo imagino y que me comprendería me falta a cada instante… Todo cuanto pienso, cuanto escribo, le está dedicado, en la esperanza de llegar a ser más tarde para mis hijos la MANSIE cuya imagen me he forjado. Una Mansie que no tomara necesariamente en serio todo lo que se dice en las conversaciones generales, pero que si consideraría seriamente lo que yo dijera. Sin que pueda explicar por qué, me parece que lo expresa todo… Con el fin de aproximarme a mi ideal he pensado llamar a mamá Mammis; para no decir Mamsie”. Ella es, por así decir, la Mammis incompleta. Quizás la figura completa es su abuela materna, la gran Mamsie, donde Ana “podía hacer cualquier cosa, hasta ser insoportable, pero ella siempre la disculpaba. El 22 de enero del 44 cierra este laberinto de espejos con lo siguiente, “si mamá no hubiera sido lo que es, si hubiera sido una verdadera Mamsie, nuestras relaciones habrían resultados del todo diferente”.

¿Una Mamsie escritora, una mamsie mujer, una mamsie madre? ¿Un todo? Una no toda todavía, aun una.

El 5 de abril de 1944, visualiza, “quiero tener algo a que dedicarme aparte de un marido e hijos” Ana se forja un ideal femenino aunque le cuesta reconocer, es irónico, que se lo forja sólo a partir y a causa de ese objetar permanente a su madre. De combatir el opuesto, de adecuarlo a sus expectativas. Es posible que el rechazo que siente por su madre esté ligado a la propia ambición de ser escritora. También de suponerse esposa y madre. Todo y no todo. Lo uno o lo otro o ambos a la vez. Pero hay algo más, que no sabe, que a esta respuesta no llega más que por su propia práctica y experiencia y no por consejos de nadie.

Y bueno, la Señora madre de Ana, aparece en los escritos de la contadora, como nada modesta, igual a ella, no se dejan atropellar.

La vivencia le va enseñando aprisa, se ve obliga a no poder escapar ni evadirse de sí mi. El 22 de diciembre de 1942 ya deja entrever esa confrontación con el silencio y las contradicciones, “¡oh, me he vuelto muy razonable! Aquí se necesita buen sentido para todo; para aprender a escuchar, para callarse, para ayudar”.

Ana quiere vivir “una vida desprovista de toda admiración”, se ha propuesto de ocuparse de ella mismo siente que tiene un norte en la vida, sabe lo que quiere, aunque el 14 de abril del 44 se siente “descentrada, ignora porque todas las cosas se confunden, no llego a encadenar y dudo muy seriamente que más tarde, alguien pueda alguna vez interesarse por las tonterías que vuelco en estas páginas”. Sentimental y cursi, así es el avatar del amor, a veces se arriesga la escritura en este campo.

Ana lo sabe, la escritora y la enamorada se empapelan de sentimientos, la letra sufre, el cuerpo se apoya en el otro, gozan del silencio, callan para sentir, ambas se observan, se percatan de su división interior, algo más y algo menos es el riesgo en esta mitad corporal que anhela un todo femenino. Intuye, no solo amar, hay algo más que el amor…

Sueña un amor “puro de cuerpo, puro de alma”, aunque un beso le acosa la imaginación, se cree enamorada, se siente transportada de alegría, “metida en un laberinto de pensamientos”, se escapa hacia él, “está en conflicto entre su corazón y cerebro”. La velada de la palabra entre los dos e infinitas horas juntos.

El anexo un islote que se achica por el peligro constante, buscan escapar y chocan los unos contra los otros, por la desesperación imagina un muro impenetrable a punto de aplastarlos. Implora que el círculo se ensanche. Afuera del anexo la guerra sigue desatada, se dan enfermedades, robos, incendios, huele a carne quemada, el hambre aumenta por las restricciones y racionamientos, cambio de moneda, se oye desembarcos de los aliados, más bombardeos, discursos van y vienen.

Adentro observaciones, desaprobaciones, llamadas de atención por todo a Ana, hambre de todos, alimentación restringida.

En un verso de Goethe, Ana apuntala su confianza aún “en la cima del mundo o en las profundidades de la desesperación”, así se siente comparándose a la suerte corrida por los otros judíos.

Los hombres del anexo hacen guardia, turnos, vigilan, “advierten al defensor de la familia”, Pim, enfrentan a los sospechosos, reconocen el terreno, ubican fronteras, se da silencio de muerte, oscuridad total. Pasan la aventura de la angustia sin ilusiones, con miedo, las mujeres se apretujaban a sus respiraciones entrecortadas, pavor y pánico de ser encontrados. En el momento del peligro máximo, “ocho corazones latían apunto de romperse”, “ese instante indescriptible con sentimientos de sentirse perdidos, de ser llevados por la gestapo”. Solo se escuchaba castañeo de dientes, nadie dijo una palabra, más tarde sus lenguas se desataron, por ahora salvados. Habían agotado las suposiciones, temblado de terror y todos necesitados del W.C…sopor, fatiga, frío, tratando de dormir sin poder, la policía iba a volver, iban a encontrarlos a ellos, la radio, el diario de Ana, la señora Van Daan sugiere quemarlo, Ana salta, cree que “estas palabras y las sacudidas a la puerta-armario, fueron para mí los instantes más terribles de esa velada…

¡Mi diario no! Mi diario no será quemado sino conmigo”

Esa noche de insomnio y pavor se reúne con Peter que está de vigía, están “tan cerca el uno del otro”, que hasta podían notar los temblores que recorrían sus cuerpos. Amanece, avisan a sus protectores, están hecho un revoltijo de desolación al recibirlos. La puerta armario es una frontera imaginaria sin salvoconducto. El 4 de agosto de 1944 al encontrarlos la GESTAPO posiblemente gritaron, posiblemente se quedaron paralizados y mudos, posiblemente intentaron todo y nada. En ese momento la guerra psicológica y real cayó como una red sobre el animal en el hueco del poder devastador.

Toda guerra lleva su destrucción irreparable. Y esta es imborrable tiene su dosis de letal afuera y dentro de los campos de concentración.

Ana nos dice “la otra noche intuía íntimamente que iba a morir”, “se percata de cual es su primer deseo para la posguerra: ser holandesa”. Siente que tiene un norte en la vida, que sabe lo que quiere, que tiene una opinión, una religión, un amo. Se siente una mujer consciente de ella con fuerza moral y mucho valor. Cree, que “si Dios la deja vivir, irá mucho más lejos que su mamá. Que no se mantendrá en la insignificancia, tendrá un lugar en el mundo y trabajará para sus semejantes”. Aun en toda esta angustia, no cae su bandera síquica, ondea su fuerza, su ideal de sí misma flamea a una mujer que no cae, que deja luchas y marchas femeninas en los carteles de su letra.

Quiere algo más, busca, no cesa, sabe adónde va, pero no sabe a dónde la lleva esta guerra, sospecha, teme, no quiere suponer, le apesta la palabra muerte, para qué ser un cadáver, ni siquiera una letra muerta.

Mientras ame la vida, olerá a vida la joven y sus escritos.

El 15 de junio de 1944, estaba atravesada por la nostalgia del mundo, eso de estar privada le hace añorar la naturaleza, se deslumbra por el cielo, por el canto de los pájaros. Siente que en el anexo ha cambiado, “nunca antes se había sentido tan fascinada”, ese momento, de ese día resume su total autenticidad, su simpleza, su sencillez, nos da conocer al ser humano en su completa soledad y disfrute simple de lo que tiene y no, de lo que está ahí y lo invita repensar la ambición de conquistas.

Miró, “completamente sola por una vez la luna a través de la ventana abierta”, se siente hechizada por la noche, la naturaleza la hace humilde, la prepara a soportar todos los golpes con valor, como una sentencia al pie de la vida dice: “la naturaleza es la única cosa que no tolera ser deformada”.

A pesar de sentirse descentrada, e ignorar todas las cosas que la confunden. De no dejar aplastar su esperanza de salvarse. De añorar estar al otro lado del anexo ya sin guerras y de dejar de estar de sobresalto en sobresalto, cree que sus estudios, sus esperanzas, su amor, su valor, todo eso la hace mantener la cabeza alta y ser juiciosa”.

Y no podía faltar la llegada del ansiado beso. Pasa del beso soñado, al beso imaginado, al beso real. Peter la besa así de repente en la mejilla izquierda, considera demasiada dicha para los dos. Se siente tranquila y segura en sus brazos, aunque empieza demasiado pronto a ser independiente sin haber cumplido los quince años. No forja ningún proyecto ninguno de los dos, se pregunta que si se aman por qué guardar las distancias peor aún en las condiciones de ellos, privados de todo, segregados del mundo y abrumados de angustias y preocupaciones sobre todo en los últimos tiempos. Pero, vacila, quiere una franqueza sin gazmoñería, quiere compartir su secreto aún a pesar de que disminuya la magia, le va pedir opinión a su padre, ya de ese encuentro sabemos.

Otra cita de los clandestinos, Ana echa un ovillo junto a él, su Peter, deja salir sus lágrimas, sin moverse ninguno de los dos, y ella, la Ana tierna y amorosa temblando se despide, y en ese momento después de haberle echado los brazos al cuello y besado su mejilla, y en el momento de besar la otra vino el otro beso, boca con boca, donde Ana siente un vértigo, y como que aquello no fuera a cesar…

Ternura, amistad, confidencia, consuelo. Ese deseo intolerable “hace que piense nada más que el uno en el otro”. El 28 de abril de 1944, escribe, “Peter me ha emocionado, más profundamente que cualquier otro muchacho, salvo en sueños”… ¿Qué quieres de mí? ¿En que va a terminar esto?…Peter tiene poco carácter todavía, demasiada poca voluntad, demasiado poco valor y fuerza moral. En el fondo, sólo es un niño, no mayo (MAYOR?) que yo; no pide más que dicha y tranquilidad…¿Es que soy todavía una colegiala tonta? ¿Una personita sin experiencia desde todo punto de vista?…Tengo miedo de mí misma, miedo de que mi deseo me arrastre, y miedo de no mantenerme recta… Los sentimientos y el corazón están en lucha constante”.

Hagamos un flash back, retomemos este diálogo entre Peter y Ana y ese otro momento entre Padre e hija, detallemos despaciosamente la preocupación de todos. Ana dirigiéndose como siempre a su infaltable Kitty, le comparte, que le preguntó a Peter de contarle “algo” a su papá, a lo cual entre vacilación el otro le dijo que sí. Al comienzo Pim le dice que no encuentra mal eso de que ellos estén juntos, pero en otro momento le dice que ha reflexionado sobre lo que le ha dicho Ana, y a él no le parece apropiado, además los suponía camaradas. Le pide guardar distancia, que no vaya tan a menudo a su cuarto, que no lo aliente al extremo que luego deba arrepentirse, que no lo tome demasiado en serio, además le hace ver según su criterio de hombre, que “en estas cosas el hombre es activo y la mujer más moderada”.

Pero lo que nosotros hemos visto en todo momento es una Ana activa, en plena cacería y conquista del tímido Peter aunque le haya dicho a su padre que no lo toma en serio.

Ya charlando con Peter comparte lo conversado con su papá, hacen sus observaciones a lo de cualquier equívoco”, ella le resalta lo que han convenido los dos, que “nunca habría rozamiento”, que papá no sospechaba nada. Hagamos un paréntesis para entender este llamado de alerta, Ana el 16 de abril de 1944, recuerda al detalle ese abrazo casi de uno totalizador con el joven, ella lo detalla casi acompañado de un deleite corporal único, lo deja inscrito en su memoria y en el papel, así: “él me estrechó fuertemente contra sí: mi seno derecho, al tocar su corazón, hizo latir el mío con golpes más rápidos. Pero aún no habíamos terminado. El no descansó hasta lograr que repose mi cabeza sobre su hombro, y apoyar la suya en la mía. Después de unos cinco minutos, me incorporé, pero él enseguida tomó mi cabeza entre sus manos y la estrechó contra sí. ¡Oh, era delicioso, casi no hablé…”

Cabe recordar en este momento sublime y sensual para Ana su mejilla aún no había sido rosada por los labios de Peter.

Vamos al 2 de mayo de 1944, Peter y Ana, no están convencidos de ser solamente camaradas, pero ella se reasegura de sí y del otro y como probando, le dice: “tengo la misma confianza en ti que en papá. Te estimo lo mismo, y no me engaño, ¿verdad? Denegación, demostración de control de la situación, de la compañía y el no poder apartarse puede más. Parece que a Peter no le parece tan cierto las palabras de la camarada, porque se intimida y sonroja según la apreciación de Ana que anda pendiente de cualquier pista y detalle de su contrincante del amor, como si nada lo aguijonea con “sé que, cuando salgamos de aquí, tu ya no pensarás en mí”, él se exalta, y le replica con un “tú no tienes ningún derecho a pensar eso de mí”.

La chica quiere probarse de su gobierno sentimental, tiene al vigía en el cuartel de sus emociones, pero, el padre que anda tras los pasos y jugadas de la hija le preocupa que esa camaradería pueda terminar en amor, se lo ha dicho a Peter, y a su hija le pide que se aparte… pero no piensa hacerlo.

Siente que su padre no está contento con ella, que no ha hecho lo que él esperaba. Cree que está “decepcionado porque no aguardado las distancias”, Ana habla otro tanto con Pim, hasta le escribe una carta en la que su contenido abarque que desde que está en el anexo, exactamente de julio de 1942 y hasta muy reciente, su vidas no ha sido fácil, le refiere que se sentía “completamente sola…tengo conciencia de haber crecido sola, y no me siento en lo más íntimo responsable hacia vosotros… en cuanto a mis actos me siento responsable conmigo misma”, le cuenta que cuando se debatía completamente sola, todos…os tapasteis los oídos; nadie me ayudó, al contrario, solo recibí regaños porque era demasiado revoltosa… me obsesionaba silenciar esa voz interior…tu no puedes, no debes considerarme como una niña de catorce años, porque todas estas miserias me han madurado, me propongo obrar según mi conciencia y no deploraré mis actos… no podrás convencerme de que deje de reunirme con Peter. O me lo prohíbes por la fuerza o confías en mí en todo y para todo y me dejas en paz”.

El 15 de julio de 1944 se pone a pensar sobre la muchacha que es, nota que tiene conciencia de sí misma que no la abandona nunca, y en este seguimiento de sí, dice “papá ha hecho todo lo posible por atemperar mi rebeldía, pero ello no ha servido de nada, me he curado yo misma reconociendo mis errores y sacando de ellos una enseñanza”, se pregunta, “¿Cómo es posible que en mi lucha, papá nunca haya logrado ser para mí un apoyo y aún tendiéndome una mano de auxilio no haya acertado? Según ella, su papá no ha receptado bien, dado, que siempre la ha tratado como a una niña, que pasa por la edad ingrata” a pesar de que él es el único que siempre le ha acordado su confianza, y él único que ha hecho sentir que es razonable. “Lo que no impide que haya descuidado mis luchas por remontar la corriente –eran todos dos los jóvenes de mi edad pasan por eso. ¿verdad? Yo interpretaba una comedia antes de tener conciencia de lo que hacía; me sentía sola, rara vez vencida… Lo hecho, hecho está; pero es posible corregirse…tomando ejemplo de papá, conseguiré enmendarme”. “Anhelos, deseos, pensamientos, acusaciones y reproches asaltan mi cerebro como un ejército de fantasmas”.

Analiza si es presumida o no, se sabe con defectos, quiere enmendarse, se agarra de un proverbio, “hay algo de verdad en cada reproche, y estoy dispuesta admitir que soy presuntuosa”. “Nadie intenta comprenderme…siento sed de una voz reconfortante, que se interese por lo que pasa en mí. ¡Ay! Por mucho que busque todavía no he encontrado esa voz… yo sé que eso te hace “pensar en ¨Pitter, verdad Kitty ¿el uno y el otro? ¿El de la realidad, de los sueños o el creado en su imaginación? ¿Peter el de la infancia, o el Peter del anexo? ). ¿O Peter hecho palabra, texto, personaje, o simplemente el otro, un tú real, diferente a los otros “hombres “que ha conocido en su corta vida. Que de paso a crear algo, alguien que no sea nadie, que tenga nombre propio aunque no tenga “habitación propia” en este “porvenir de una ilusión”.

Creer en aquella que adviene en el orden de un él, aquel, que está en el plano fuera del nexo filial y de la infancia. Que está aquí y allá. Que enlaza a la mujer otra armándose en la mirada masculina, que le da otros reenvíos de mensajes en la textura corporal de lo femenino hablante. Algo que es y no es. Algo que no esquive la ruta de los descubrimientos que se desprenden de la experiencia púber, reafirmando los linderos de su adolescencia. Salir del temor al cuerpo, entrar a la confidencia de la memoria y del verbo haciéndose en conjugaciones del sí y del no.

Algo que revelará un gozo diferente y también desilusiones a las caricias de la vida en el despertar del deseo.

Ya no se siente sola en el mundo. Y lo más relevante, “Él me quiere y yo lo quiero, tengo mis libros, los cuentos que escribo y mi diario, no soy demasiado fea ni demasiado tonta, poseo una alegría natural y buen carácter”. “Tengo a Peter. ¡Con su apoyo tendré éxito!” “Peter me quiere pero no como enamorado, sino como amigo… su devoción aumenta… no comprendo que nos detiene a los dos, hay algo misterioso que nos separa”. Los pro y contra hacia su querido joven. “Peter es bueno y amable, más no puedo negar que me decepciona en muchas cosas, le reprocho sobre todo, que reniegue de su religión, sus conversaciones y otras cosas que me desagradan han revelado varias divergencias entre nosotros… pero sigo persuadida de que mantendremos nuestro propósito de no regañar nunca. A Peter le gusta la paz, es tolerante y muy indulgente. No permitiría a su madre que le dijera todas las cosas que acepta de mí… continúa guardando para sí sus sentimientos más íntimos ¿por qué nunca me deja entreverlos?… Ambos hemos pasado en el anexo los años en que uno se forma: hablamos y volvemos a hablar siempre del porvenir, del pasado y del presente, pero, como ya te dije parecía faltarme lo esencial, y sé que está ahí”.

Ahora bien, como hablándose frente al espejo, que le devuelve su yo impersonal y a la vez lo reconoce con pronombre posesionado en su nombre, dice, Ana, “imaginaba que poseer la confianza de alguien era maravilloso, y ahora que lo he conseguido, empiezo a ver todo lo difícil que es identificarse con el pensamiento del otro, hallar la palabra cabal para responderle”. Siente preocupación, porque Peter comienza a depender de mí, poco más o menos de mí, y yo no lo admitiré. A él le falta” un objetivo determinado”…

“Nunca ha sabido lo que es hacer a los demás felices, y eso yo no puedo enseñárselo”.

El 19 de mayo de 1944, dice, “todo sigue bien entre Peter y yo. El pobre muchacho necesita, mucho más que yo, un poco de ternura. Se ruboriza aún cada vez que nos besamos…él es muy dichoso desde que sabe que alguien lo quiere. Después de mi difícil conquista, domino un poco la situación. Pero no hay que pensar que mi amor haya disminuido. Peter es un encanto. Vislumbra su decepción con respecto a Peter.

Ahora con qué saldrá la narradora, esperemos un poco todavía. Su avatar sentimental y reflexivo ahonda en la soledad de una escritura que se hace y una vida que clama compañía pero no acepta sometimientos ni dependencias ni aferramientos.

Ella desea más que amar, considera que hay algo más, cree que Peter “solo desea amar”, hay una inadecuación e inconformidad frente al llamado del deseo y el sentido de la existencia acompañada y compartida. Nadie puede colmar al otro en esa permanente contradicción de la vida dividida entre un no todo y un todo imposible de abastecer en esa permanente búsqueda de llegar a ser, de querer ser, o como lo dice ella el 1 de agosto de 1944, “lo que yo sería capaz de ser si”.

Siente sed de “una voz reconfortante que se interese un poco por lo que pasa en mí. ¡Ay! Por mucho que busque todavía no ha encontrado esa voz”. Se dirige a su amiga silenciosa, “Yo sé que esto te hace pensar en Peter, ¿verdad Kitty?”

Se siente sola e incomprendida en la conquista de su propio espacio, el 15 de julio de 1944 se pregunta ¿cómo es posible que en mi lucha papá nunca haya logrado ser para mí un apoyo que, aún tendiéndome una mano de auxilio no haya acertado…. Pim se sitúa siempre en el punto de vista del padre”.

Refiriéndose a Peter, “después de haberme percatado –bastante rápidamente desde luego- de que no podía ser mi amigo copartícipe de mis pensamientos, no he cesado de aspirar a elevarlo pos sobre su horizonte limitado y a magnificarlo en su juventud…Nosotros lo jóvenes tenemos que hacer doble esfuerzo para mantener nuestras opiniones, en esta época en que todo idealismo ha sido aplastado y destruido, en que los hombres revelan su lado peor, en que la verdad, el derecho y Dios son puesto en duda”.

“Peter me preocupa mucho más que papá”, dice, se reconoce que ella lo conquistó y no viceversa: “lo idealicé viéndolo apartado sensible y amable como un muchacho que necesitaba cariño y amistad…lo conquisté aunque con dificultad…hemos callado en cuanto a lo que colmaba y sigue colmando mi corazón. Continúo sin forjarme una idea exacta de Peter…él no desea más que amar, en cuanto a él nuestros encuentros le bastan; mientras que a mí me producen el efecto de un nuevo esfuerzo que obliga a volver a empezar cada vez…He atraído a Peter a la fuerza, mucho más de lo que él puede sospechar. El se aferra a mí, y yo aún no he hallado la forma de que él pise con sus propios pies”.

Ana quiere más que amar, ¿qué es lo que quiere? Acaso, no reducirse a un simple objeto de amor, a solo un cuerpo que siente, sino a una mujer también con palabras, posibilidades de imaginación, de proyectarse, soñar, con deseo. Con una historia que cuenta y cuento que cuenta.

Eso no quita que esté desilusionada de Peter, ¿por qué? Aunque reconoce que la quiere, contextuemos, “Peter me quiere. No como enamorado, sino como amigo, su devoción aumenta con los días, sin embargo, no comprendo que nos detiene a los dos; hay algo misterioso que nos separa. A veces pienso que el deseo irresistible que me impelía hacia él era exagerado, pero eso no puede ser verdad; porque si me ocurre no reunirme con él por dos días seguidos, mi deseo se vuelve más fuerte que nunca… Peter es bueno y amable, más no puedo negar, que me decepciona en muchas cosas. Le reprocho sobre todo, que reniegue de su religión, sus conversaciones sobre la alimentación y otras cosas que me desagradan han revelado varias divergencias entre nosotros… A Peter le gusta la paz; es tolerante y muy indulgente. No permitiría a su madre que le dijera todas las cosas que acepta de mí…

Sin embargo continúa guardando para sí sus sentimientos más íntimos ¿por qué nunca me deja entreverlos, su naturaleza es mucho más cerrada que la mía?…Ambos hemos pasado en el anexo los años en que uno se forma; hablamos y volvemos a hablar siempre del porvenir, del pasado y del presente, pero como ya te dije parecía, faltarme lo esencial, y sé que está ahí… Empiezo a ver la debilidad de carácter de Peter”. Tanto Margot como él me repiten siempre, “ah, si pudiera ser tan fuerte y valerosa como tú… me cuesta comprender al que dice: soy débil y sigue siéndolo… no es posible dejarse seducir tan pronto por la debilidad y …el dinero…

Imaginaba que poseer la confianza de alguien era maravilloso y ahora que lo he conseguido empiezo a ver todo lo difícil que es identificarse con el pensamiento del otro, hallar la palabra cabal para responderle… Tanto más cuanto que los conceptos fáciles y dinero son para mí nuevos y totalmente extraños. Peter comienza a depender, poco más o menos de mí y yo no lo admitiré…Peter encuentra difícil sostenerse sobre sus propias piernas, pero aún resulta más difícil hacerlo cuando se es un hombre consciente en la vida. A Peter lo que le falta es un objetivo determinado, se considera poco listo y demasiado mediocre para llegar a un resultado. Pobre muchacho, nunca ha sabido lo que es hacer a los demás felices, y eso yo no puedo enseñárselo…”

El 15 de julio de 1944, afirma categóricamente apenas cumplido sus 15 años, “sé con exactitud como me gustaría ser, puesto que lo soy…interiormente, ¡pero ay! Soy la única que lo sabe”. Ana quiere más, su búsqueda es insaciable, quiere un saber que no se detenga en la cifra que eslabona a un hombre y una mujer. Ella escribe lo que no sabe, y como lo dice con sus propias sílabas, “sigo buscando la manera de llegar a ser la que tanto querría ser”, ella, no se agota, pero, la realidad y los otros están ahí limitando con su deseo, los mismos que no se pueden suprimir dando sólo un plumazo. Están ahí luchando y combatiendo las propias existencias en el mundo de sus cuerpos, cada cual de una manera diferente buscan la llamada a la felicidad para sostener lo que han construido, lo que está por venir, lo que se puede y se quiere aún con el tiempo atrincherando la angustia y el porvenir.

Lo inesperado, el jueves 11 de noviembre de 1943, su estilógrafo, regalo de su abuela materna, dulce constante compañía que aparece como ángel de la guarda en sueños amortiguando la tristeza para que no se derrumbe la esperanza, para que haya un milagro. La había acompañado en el trazo de la letra desde los nueve años, todo su diario lo había escrito con él-, por un error involuntario fue a dar a la estufa encendida y se perdió entre una llama enorme. Ella al ver el resto del mismo, le queda un consuelo, por mínimo que sea.

“Mi estilógrafa ha sido incinerada y no enterrada. Confío en que otro tanto me suceda a mí, más tarde”.

La pérdida de su vida y de su estilógrafo son símbolos de la historia de la civilización en ese eterno recuerdo abarcando la letra de la condición humana en una vida en todas sus posibilidades de subsistir en la naturaleza y en los imperios del poder en cualquier tiempo.

Lo que hace la diferencia, es la condición y calidad de vida que se fomenta a partir de la realización de los deseos posibles y del reconocimiento de los derechos humanos ahí donde el otro no es exterminado por la soberbia y desprecio de quien detenta la administración de la ley y de los recursos materiales en aras de un confuso progreso donde unos pisan a los otros que circulan entre rebelión y sometimiento de inconformidades radicales: la ansiada libertad depende del estratega y de un espacio libre para cohabitarlo tanto física como psíquicamente.

Queda una incógnita silenciosa, ¿acaso el olor de las fresas los delató el 8 de julio de 1944, este aprovisionamiento los expuso al olfato de la GESTAPO, avisó y alertó que ahí en la oficina había algo más, luego siguieron las pistas, soplones con miedo confirman las sospechas, desde afuera la redada, y desde adentro Ana en su “amasijo de contradicciones” “sigue buscando la manera de llegar a ser la que tanto querría ser”. Esto esta en el párrafo final de lo último que alcanza a escribir el 1 de agosto de 1944.

Llegar a ser es posible, ella es lo que quiso, las circunstancias la sometieron físicamente, pero no retrocedió ante su deseo de vida y dejar asentada su naturaleza inquieta e irreverente de sometimiento. Su voz interior: es su ser que quiere intimidad en el camino de la rebeldía y de la aventura y de la formación.

¿La que tanto quería ser? ¿Cuál? ¿La escritora y la periodista versus la esposa y la madre? Un todo femenino en dos Ana. Ya el 1 de agosto de 1944, hablándose para sí a través de su interlocutora Kitty, se interpreta así, “casi nadie me conoce y ese es mi secreto… tengo otra parte, la otra que es grave y tierna… en la soledad su voz domina casi siempre”, como apurándose en su propia mirada, se afirma diciéndose “sé con exactitud cómo me gustaría ser, puesto que lo soy…interiormente.

Pero ¡ay! Soy la única que lo sabe… razón por la cual yo llamo dichosa a mi naturaleza interior, mientras que los demás juzgan precisamente dichosa mi naturaleza exterior”. Internamente, “Ana la pura me señala el camino”, exteriormente, “solo una cabrita desprendida de su cuerda alocada y petulante… me debato siempre con fuerzas que son superiores”

El epílogo de su novelar queda en mí, hace eco su leyenda y mito, lo reparo, lo reconstruyo, lo vuelvo a leer, ubico la última página, y me pregunto imaginando la escena de ese momento introspectivo, donde veo los finales de una guerra eterna e insoportable cercando la encrucijada de la vida, girando alrededor de un poder delirante. El amo de una razón devastadora aguarda la angustia echada al azar.

Y la ilusión de una suerte entre tiros, bombas y devastaciones de la memoria. La muerte existe ¿Y la vida para quién? ¿A quién le importa el epílogo? El prólogo un acta de nacimiento si no es alterada. Basta descosida en el hilo conductor.

En el basteado filial el grafo del deseo. ¿Cómo habrá sido el garabato de Ana?

carmen váscones

8/3/2004

MONA RAMONA, por carmen váscones diciembre 11, 2008

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“Me trataban como a un muerto que tiene el inconveniente de manifestarse”

Sartre


Soy la conciencia amarrada a mi cuerpo.  Me sigue mi ánima, busco un testigo.  Palabras extrañas se imponen.  Me persigue el miedo.  Paso al otro lado. Ahora, estoy boca abajo, mañana boca arriba.  Quiero irme, quiero quedarme.  Estoy atada al mundo.  Diablo, ¿para dónde?  Dios, ¿estoy muerta?.



Las consultas continuaban.  Ella me buscaba.  La esperaba donde siempre.  Asistía sus intervalos que no diferencia los límites.



Ella quiere irse al cielo, no quiere quedarse en la tierra.  Pero quiere llevar el infierno sin que nadie se entere.  Ella recuerda a uno: su niño, su yo, su dios.  Su vientre vacío lo toca, pregunta, ¿dónde estás pequeño? Se toca la cara. Se busca entre sus ropas.  Dice, como lejana de todo contacto -el cementerio está lejos-.



Otro día, está en el calvario camino a la resurrección, canta, soy la mona, corazón adolorido, no sé que me duele, cariño ahógame en besos.  Canto en semana santa para ti señor.  En día de luna la virgen salió preñada, pobrecita, a su hijo lo van a matar, que huya, que no se deje encontrar.  Aleluya,  mi señor te han hecho la guerra.



Hacen la señal de la cruz, padre nuestro dónde estás, el río llora con su alma.   ¿Qué te duele otra vez?  Adivina adivinador.  Mi madre me decía boca de nadie.



Acompaño su búsqueda, sus retazos orales se desparraman en las anotaciones, su trazo mental parece un hilo descosido en la lengua.



Maldito amor, la guerra termina contigo.  ¿Por qué pienso en María concebida sin pecado original? ¿Y yo?  Que me perdone Dios por mis pecados. ¿Soy Eva del paraíso? No me distingo de ninguna.



Estoy muriendo de pena, no puedo llorar, tengo vacío los ojos.  Coqueta concepción, mi hijito se llama corazón.  ¡Mamá!  ¿Por qué me maldijo? Desde su conjuro estoy rodando por la tierra.




Vela encendida, llama desconocida, pueblo endemoniado.



No puede salir de las alucinaciones, su memoria rota no puede parchar los orificios de las palabras amputadas de raíz.  Trato de plasmar su huella demente.  Persevera su naturaleza esencial, da vuelta en sí misma.  Su endeble existencia una ficción para el otro.  Su acto es ella.  Saliva la vida ordinaria dentro de lo mundano: lo obsceno en el placer del ser.


Resistencia. Algo indecible. Aparecérseme, descubrirla, actuante del delito, descubrirme personaje sin atributos,  me invento: la creo- traduzco el pase- No se me ocurre nada y sin embargo vivir es pensar, es entrar a mí, es soñarme sin extrañarme, es darme vida sin matarme.

 


Está divina, yo tenía una muñeca, se llamaba muñeca, nadie sabía el nombre, sólo yo.  Nadie me lo preguntó.  Mi marido me la regaló.  Yo se la pedí después que murió mi hija.  Divina es la adivina divina.  Usted es puta divina. Gracia divina. Adorada divina.  Maldita divina. Despreciada diosa.  Mujer seas, sea yo.  Bienaventurada las dos en el fuego divino.  Arde mi cuerpo, y ¿el tuyo? No, no soy-. Tú tampoco. Tengo ganas de llorar, estoy en el encanto por culpa de la bruja.  Lunes.  Martes.  Miércoles.  Jueves.  Viernes.  Sábado.  Domingo siete, ni te cases ni te embarques.


 


¿Cómo devolverle su matriz mental? ¿Cómo sacarle la palabra que la llevó a la poza honda?  Compongo sus fragmentos como partituras para ser leídas por no poderlas hablar, por no poder interpretarlas.  Quizás tendré que explicarlo como caso, o como pieza literaria para argumentar esa nada sufriente e insuficiente en su vacuidad filial.


Está harta de su inmovilidad, de la soledad de su génesis, está asfixiada en la rareza de su mirada a ninguna parte. Los movimientos de sus manos apenas alcanzan a avanzar sobre los sentidos desarticulados de lo que hubiese sido un pensamiento hecho un mensaje sin interrupciones ni ecos de un fluir completamente lógico y libre de censura y del temor primordial. –Se me ocurre irónicamente, ¿acaso lo hay?-.

 


La forma del interdicto es una marca umbilical, tiene una doble función, una de inclusión y otra de exclusión.  El detalle clave está en ese juego incompleto de toda relación inicial de cada humano: uno no se elige, más hay una obligación con el ánimo y el anhelo, de no claudicar, de no abandonarse, de combatir, de no ceder.  La pasión y la aflicción arremeten. ¿Cómo se acunó la angustia? ¿Cómo se amamantó el amor para que el desplazamiento del yo no se vaya a pique?.  Pareciera que en cada dolor el mito lamenta lo imposible del deseo? ¿Qué sueño hay para cada quién? ¿Cuál se te ocurre?

 


Su voz inquiere -me dice-, no converso, aquí es la guerra, la hace toda la gente.  El soldado  va  a la  lucha  para  hacer  un solo mundo, para hacer ganar de un solo lado.  ¿Soy hija de quién si no soy de Dios?  El hombre dispone.  Mi padre y mi madre murieron en la guerra.  Si hablo ¿me matan o no me matan?

 

 


Razón imperfecta  la fuerza, revoca el sentido. El gozo implora. La elección de la lucidez desamarra la nada y la muerte. En su abismo se encuentra con la historia de una vez sin espera, la suya, nadie la va a ver, la llevaron y la dejaron abandonada, botada.  La elección fue: la posibilidad cambiante : ser un ser posible.  Un resplandor persiste en la libertad que no da sosiego.  El fracaso de un yo sin poder elegirse, sin comprenderse.  La rendija circunda al otro que muere por mí, yo sufro por ella: lloro lo que no lloraré por mí.  No hay opción.  La mejora es otra forma de finiquitar lo irreconciliable: La vida está enferma de muerte, el tiempo es su aventura o desventura.  Cual cómplice y aliada de la evidencia: el síntoma: náusea y melancolía, discordia y soberbia, en definitiva el orgullo desprovisto de distinción se refugia en  delirios y realidades sin otros. Está harta de descubrirse ante el  Otro que la inquiere, ella esta cansada de responder.

 


Yo no quiero hablar, todo el mundo me pregunta.  Todos quieren hacerme la guerra.

 


Su laberinto de identidades se escabulle como manada de palabras en la punta de su existencia.  Su lengua se desdobla, se parte, se mezcla, se iza en la muerte, se destierra, errabunda sin saberse en la duda.  Está perdida entre el muro del hospital y su cuerpo.  Su palabra rebota distinta, sin equivalencia, sin igualdad.

 


La bruja es la patria sin rostro. Cara, cruz o sello la madrecita de todos los guerreros.  Tuve que ser mujer por no ser hombre, hubiera sido…

 


Quiere romper con el silencio que la tiene en las rejas del sin sentido.

Ya no voy a estar muda.


El tiempo está destrozado en su memoria, no le da espacio para conjugar y hacer la sintaxis de sus pensamientos que avista en el carrete de su recorrido en esa entrada consigo en un posible decir.

 


Aquí me tienen muerta, yo me doy cuenta.  Yo no sé por qué me da sueño.  ¿Qué más quiere que le diga?

 


La voz de la mujer deja escuchar la desgarradura de su psique.  -Desde que murió mi primera hija tengo estos nervios.  Quiero ir a mi casa.  Estoy condenada no puedo salir-.

 


Está abandonada y sometida al simulacro  del orden y del encierro.  No ha cometido ningún crimen. Quizás ha asesinado su yo y conciencia que no soportaba o le resultaron intolerable  en el manejo del tú. O peor, la sepultaron en su propia boca.  Ella fue recluida y expatriada del mapa filial antes del nacimiento y después de él.

 


Yo me voy a ir, desde chica he sufrido, he trabajado.  Me gustaba ir a casa de mi madrina.  Aquí en este lugar es un sufrimiento.  No dejan hacer nada, ningún oficio.  Paso sin hacer nada.  Todos pelean.  Tratan mal.

 


Cierro la página de las anotaciones, escribo:

 


El argumento, es como una espiral retorciéndose sobre sí mismo, sin salida.  Hay que salir de los terrenos de la interpretación de los otros mundos. De los Otros.  Ser más yo. ¿En la palabra, en el otro o en el personaje?. Pero no todos ni ambos a la vez. Vuelvo a  los últimos datos de la paciente, leo:

 


En todo caso deberían quererme, no me quieren.  ¿Qué más quieren? Que me quieran.  Los quiero, no me quieren. Me quiere no me quiere, en singular. Me quieren no me quieren, en plural.  En  singular y en  plural  al  mismo  tiempo.  Me  quiere – me quieren. No me quiere – no me quieren.  Silencio.  Intento.  Va de nuevo.  Me…