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Monserrat del amo en playas, 2013 julio 11, 2013

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 Monserrat del amo en playas

Monserrat del amo en playas


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 Monserrat del amo en playas

Monserrat del amo en playas


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 Monserrat del amo en playas

Monserrat del amo en playas


——————–niños y  Monserrat del amo en playas
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 Monserrat del amo en playas
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 Monserrat del amo en playas

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 Monserrat del amo en playas
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 Monserrat del amo en playas

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 Monserrat del amo en playas
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 Monserrat del amo en playas
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carmen váscones haciendo  memorias a monserrat del amo en su paso por playas villamil, ecuador

carmen váscones haciendo memorias a monserrat del amo en su paso por playas villamil, ecuador


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dedicándome su autógrafo, y yo derretida de amor

dedicándome su autógrafo, y yo derretida de amor


————————————–monserrat del amo y su dedicatoria, a carmen váscones, yo feliz de su rastro
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monserrat del amo y carmen vásgones pegajosas con el aliento de la maravillosa mujer oral
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mayiya romero, yaqueline falquez, carmen váscones y monserrat del amo con la dicha decompartir la magia  de la palabra y presencia
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monserrat del amo mimando a la infancia de la escuela ser

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Monserrat del amo en playas, una iniciativa de margarita barriga, su esposo, que lideran librería vida nueva, aunaron esfuerzos con la escuela/colegio ser, que dio cabida a más de 200 niños, padres, y claro junto con otras escuelas como semillero del saber, virgen del quinche y 9 de marzo.
Se celebró la magia de la lectura, con representación teatral de un cuento de Monserrat, y conversatorio con los niños sobre las obras de la autora, que tuvo la calma de escuchar a los niños, dejarlos participar, de interdialogar con ellos.
Dejarse llevar por la frescura del tiempo. fue una mañana tierna, de huellas, del autor que se acerca al niño con lo simple, que es dialogar, el niño quiere saber sobre el cuento, y descubre que hay alguien que lo hizo.
Y aparece como un mortal dispuesto a jugar con ellos. Admiro y amo a Monserrat del amo, que no busca dar lecciones ni demostrar que sabe, es auténtica, directa, clara. Hasta el mar inmovilizó sus olas para entrar en el caracol de la palabra que se escribía en la arena.
El viento no se llevó nada. Los niños juegan con las fábulas con los recuerdos, con los cuentos y rimas. Con esa voz oral imperecedera de esta maravillosa mujer incansable. La vida son “cuentos contados”.
No interesa si se interrumpen, terminan, o llegan al destino de la línea. Contar es contar y prestarse a escuchar. La invención es rescatar la vida adentro y fuera de la leyenda, de las fábulas, de los nudos que te contaron y se vuelven tradiciones.
De lo que sacas de la cabeza, de lo que viste, de lo que no puedes dejar pasar porque te atosiga, para que lo hagas público, de lo que te dijo alguien y no te aguantas.
Y claro la maestría y el don de Monserrat para contar como contándotelo a ti, como haciéndote sentir único, como que me habla en sueños, como que está a lado mío. Es maravilloso, la escuchas, y callas, y te preguntas, eso es la escritura que habla oralmente.
Ella rescata la oralidad en la tinta que forma cuerpitos de letras, los sonidos son escenarios de personajes, escenas, donde no se le escapa nada. Su perfección de ir contando sin perderse en el diálogo la hace aparecer como la fuente de la oralidad.
Es una de las grande como al que admiro, y en mi infancia me abrió las puertas de la imaginación, Hans Christian Andersen.
La creación tiene una dosis de fe: basta un humano dispuesto a romper las amarras del silencio.

IGNACIO CARVALLO CASTILLO, 1937, GUAYAQUIL, ECUADOR mayo 25, 2011

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GENERACION DEL SESENTA

Poeta, periodista y educador guayaquileño nacido el  6 de enero de 1937, hijo del Sr. Damián Carvallo Moura y de la Sra. Delia Castillo Casanova.

Estudió la primaria en el Colegio Particular Tomás Martínez y la secundaria en el Vicente Rocafuerte, donde se graduó de bachiller. Finalmente ingresó a la Universidad de Guayaquil donde estudió Filosofía y Letras, y luego viajó a Alemania para especializarse en pedagogía e historia en la Universidad de Bonn.

Pertenece a la generación literaria de 1960, año en que inició la publicación de sus poemas, prosa poética y crítica literaria, junto con otros destacados escritores miembros de su generación, como Rodrigo Pesantez Rodas, Gonzalo Espinel, Ana María Iza, Antonio Preciado y Euler Granda, entre otros.

Doctorado en historia, especialidad interpretación social de la literatura y las artes visuales, ha lo largo de varios años ha difundido la cultura nacional a través de innumerables estudios publicados en Cuadernos Hispanoamericanos (Madrid), Corriere Literario Latino (Roma), Lírica Hispana y Galaxia: Revista de Vanguardia (Caracas), Testimonio (República Dominicana), Instituto Iberoamericano de Berlín (Alemania), y otros más.

Es un destacado conferenciante y escritor cuyas investigaciones han sido difundidas en el Aula Magna de la ESPOL, y las revistas de la Universidad de Guayaquil y de la Facultad de Filosofía y Letras.

Durante varios años perteneció a la Comisión de Defensa del Patrimonio Cultural e Histórico de la Universidad de Guayaquil, adscrito al rectorado de la misma.

En razón de la calidad literaria e investigativa de sus trabajos ha obtenido numerosas distinciones: Ganó la Medalla Nicolás Copérnico otorgada por el gobierno de Polonia por su trabajo educativo con la UNESCO en el Año Internacional de Copérnico en Guayaquil, realizado con la participación de alumnos de los colegios Alemán Humboldt y Aguirre Abad. En 1962 obtuvo el Primer Premio en el Festival Nacional de las Letras de la Universidad de Guayaquil con el poema: Los Niños de mi Pueblo.

También ha obtenido el Primero y el Tercer Premios en el Concurso Nacional de Poesía Ismael Pérez Pazmiño con las composiciones Ecuatorial y Perfiles de la Noche, respectivamente; el Primer Premio en el Concurso Internacional de Ensayo sobre Rubén Darío promovido por el gobierno de Nicaragua, y su estudio Ayer y Hoy de Rubén Darío fue editado en libros de bolsillo por el Ministerio de Educación de ese país, con prólogo del Dr. Fernando Alegría, Embajador de Nicaragua en el Ecuador.

Por más de diez años fue asesor de la Revista Interamericana de Bibliografía publicada en Washington por la OEA, ocupando la vacante que dejó Isaac J. Barrera.

La Municipalidad de Guayaquil le la ha otorgado la Medalla al Mérito Literario, el Instituto Centroamericano de Cultura lo condecoró con la medalla Humberto Castello Branco, la Asociación de Periodistas Guayaquil le concedió la condecoración Dr. Leonidas Ortega Moreira por sus méritos de educador y el colegio fiscal Vicente Rocafuerte lo distinguió en sus Jornadas Literarias con su condecoración anual en reconocimiento a su obra como escritor y educador.

Su obra poética está en las ediciones Letras del Ecuador de la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas; Poesía Hispanoamericana (selección de Mario Marcilese, La Plata, Argentina); Lírica Ecuatoriana Contemporánea, selección Hernán Rodríguez Castelo (Círculo de Lectores, Bogotá); Los Cien Mejores Poemas Ecuatorianos, por Sergio Núñez, Quito; El Soneto en Hispanoamérica, selección de Oscar Abel Ligaluppi, Buenos Aires, Argentina); Del Solar de Eros, selección por Julio Romero Vicuña; Poesía de Tres Generaciones, Madre Naturaleza, selección por Germán Arteta Vargas; Plural Epifanía, edición del Ateneo Ecuatoriano de Quito; etc.

Consta en el Diccionario de la Literatura Ecuatoriana de Franklin y Leonardo Barriga López, ha ejercido la cátedra en la Universidad de Guayaquil, en la Universidad Católica y en los colegios Americano, Alemán Humboldt y Aguirre Abad.

Autor: Efrén Avilés Pino

Miembro de la Academia Nacional de Historia del Ecuador

Consulte www.enciclopediadelecuador.com

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Grupo de poetas que surgió a partir del año 1960.

Nació de dos promociones regionalmente separadas pero intelectualmente identificadas entre sí: En Quito, el grupo Caminos; y en Guayaquil, el grupo Nosotros.

Fue denominada así por Rubén Astudillo y se caracterizó por su «poesía de lucha y protesta; pero sin degenerar en el cartel político. Poesía austera y concisa, incisiva y aglutinante en sus elementos de fondo y forma. A veces blasfema y otras atentatoria contra los prejuicios sociales, las injusticias humanas y los dogmas religiosos» (Rodrigo Pesantez Rodas.- Literatura Ecuatoriana, p. 27).

Sus máximos exponentes fueron: Francisco Pérez Febres-Cordero, Ignacio Carvallo Castillo, Horacio Idrovo, Fernando Nieto, Rodrigo Pesantez Rodas, Gonzalo Espinel Cedeño, Violeta Luna, Carlos Eduardo Jaramillo, Fernando Cazón Vera, Manuel Zavala Ruiz, Atahualpa Martínez, Agustín Vulgarín, Jorge Torres Castillo, Ana María Iza, Rubén Astudillo, Euler Granda, Carlos Manuel Arízaga, Antonio Preciado Bedoya, Félix Yépez Pazos, Guillermo Ríos A., Wilfrido Acosta, Rafael Arias, Oscar Silva, Yolanda Medina, Fausto Terán y Carlos Vicente Andrade.

Autor: Efrén Avilés Pino

Miembro de la Academia Nacional de Historia del Ecuador

Consulte www.enciclopediadelecuador.com

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POEMAS

LAS AGUAS DEL DESAMPARO

Cuando la soledad se recoge en la noche

como bestia saciada en su nido recóndito

y quienes tiene compañía se estrechan ávidamente

y el corazón de alguno queda ampollado de tanto caminar

o enronquecido detanto hacer preguntas…

Suelo subir a la península donde la sombra bate sus aspas,

mezcla sus lentos aceites

y sacude viejos badajos enlutados.

a veces

un viento de robustos músculos agita,

como arrancado troncos, a los hombres que hicieron

del dolor un silencio de aves mútilas

o música abortada en sollozos secretos.

Ypasas tú, el perseguido;tú, el abandonado.

Tú, el silencioso.

Tuve tu voz entre mis manos hoscas

y no entendí tu llamada recóndita.  Te dí las espaldas.

Y salía tu súplica en suspiro mordiente,

en el silencio que se te escapaba por entre la sonrisa.

Te quité del paso.

Y te volví mi rostro.

Tú, que buscas a los otros para unir los dolores

en tan sólo un saludo.

Tú, el despreciado,

a quien dieron monedas de saliva cuando iba más solo que nunca.

Y echaron a piedras cuando tus manos

buscaban las ventanas cuando te ibas al cielo

o a la calle

en fugas mirada.

Judas que me traicionastes.

Judas que me apuñalaste por simple costumbre.

Mira mano para tí, lavada

por las estrellas que el corazòn encuentra al caer en el lodo

o dónde lo exilian

en  la profunda noche de su desconsuelo.

Tú, el silencioso, de corazón como una llaga por tanto apedreamiento.

Tu sonrisa torcida, tu manantial de amor,

escondido como tesoro robado

se va y se atropella, denunciándose,

y pide perdón

por la total entrega

a los senos vibrantes que atrae y colma,

a la amistad, a la humanidad llameante como látigo de sangre.

Huérfano y exiliado.

Tú, el silencioso, echado de las puertas que golpeaste,

negado a todos los caminos;

encontraste con dueño cada fruto que, apenas rozaba tu amor

y despertaste

con tu corazón pendiente de la horca del abandono.

Oh, desgarrados, partidos por una soledad que duele a los caminos.

Sin hombro en qué poner la sangre fracturada.

Solos, con el retazo de la sed cubiertos. Solos.

Yo no he visto al cielo llorar por ustedes ni siquiera una lágrima

como tantas que a diario llora en vano.

IGNACIO CARVALLO

“VERBAL” DE JULIA ERAZO POR CARMEN VASCONES junio 25, 2009

Posted by rogerhollander in artículo, ecuador, ensayo, quito, reseña, samborondon, Verbal de Julia Erazo por Carmen Váscones.
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“Verbal” el primer libro de Julia, deja descubrir  la ruta de una búsqueda  despoblada de realidad y apariencia.  Su travesía es como el agua en todas las formas de ser.  La única que apaga el fuego o lo expande hasta dejar sin sueño a la voz.

 

La reforestación sonora de la lengua crea su espacio bocal.

 

Es un libro de pistas, de acertijos, de miradas, de escenas descamando la imagen de la soberbia.  Y sin embargo se mira en la soledad de la masa.

 

El verbo no se deja encontrar en el acto del sonido que se deletrea.  La palabra se escabulle al sujeto: la mirada, ella, se hace voz de la memoria, del tú referencial, de la sujetación del tiempo.

 

Parece una espectadora del prójimo presente, lejano y ausente.

 

Aproxima el sentir con el sé.  Reduce la nada, al mito, a la certeza para que el yo no se ahogue en el recuerdo  como una “migaja hinchada de agua”.  Para que la vocal naciente se ate a lo que fue tal vez en el vacío del cuerpo.

 

Un hilo el relato del tiempo, como una línea trazada con lápiz de labio que no quiere parecer, notarse y sin embargo aparece provocando la sugestión. Apróximadamente. Posible sombra sin residencia ni estación de abrazos “que no es el espacio donde habito/ fugazmente te encuentro/…una de las nadas que tenemos”.  

 

La línea de una boca  bebe vino rojo.  Empaña con sus labios la carátula del deseo. Las comisuras de la letra bordea el filo de un sentimiento desencontrando el laberinto de seguir viviendo como “una novela de aventura que inventastes”, qué seríamos sin la fantasía de ser o del hubiese sido, o del querer ser.

 

Restos de infancia  prestan en algún rato ropajes y personajes al espejo para jugar en el teatro de las huellas la forma más parecida a uno. Que se es y no es. O esto otro y así hasta ser un escombro. Hasta que   “un día estamos afuera”

 

Y, luego el espectador del yo apaga la función del convivir con la lejanía de la que se fue o no es nunca y cerrar el telón.  ¡Que importa lo que piense! Es su asunto.

 

El escenario de la historia de todo escrito es una hoja en blanco, lo demás un pase, y momentos que no tienen que ver con el mundo del espectáculo. De vez en cuando dejamos entrever algo. 

 

La vida no se parece a lo que pretendemos. 

 

Alguien habla en el escrito. La autora conversa con los detalles que contienen los sentidos. Despeja al silencio, lo descubre con lo que la retina visualiza, con lo que la imaginación permite.

 

Escenas de cuadros  verbales  expuestos al que dirán los otros.

 

La palabra conmueve en su deambular solitario en la rotación  impronunciable del vértigo. La voz está dentro del sonido, dentro de la mancha con forma.

 

Mientras leo estos textos, tomo un café tinto, es la hora en que  el  contenido se afilia y desafilia del  sujeto y del predicado.  Todo es un accidente circuntancial entre prefijos, sufijos.  Nada es fijo. Solo la muerte al cuerpo. 

 

El resto son episodios en la señal del acto.

 

El verbo ser  entra al banquete del hambre y de la migaja.  El ser poético se inmola: “Soy la cena”.  La soledad del tiempo  “se contrae/ esta casi muerto”.   La sombra se achica y se alarga en el vestíbulo del vaivén, de la hiancia de la duda. 

 

Ahí el objeto parece  perecer, parece ser otra cosa, parece parecerse a un sujeto prendiendo y apagando el carbón del recuerdo que se  hace y desahace “en planetas de porcelanas”,  de “ algunos fantasmas –(que)- se esconden detrás de las curvas del rostro”, de “jugamos juntos hasta donde el sol nos permitió alcanzar/vencer”.

 

El verbo inconexo de la continuidad y de lo permanente acierta pronunciar lazos de sospecha, sopesa el verbo visible, el otro, el lector que aparentemente no sospecha ser parte del guión de la nada contenida en la redada de la escritura. 

 

Uno y otro son lo que no son en el espacio de un punto junto a otro en la hora  que se deshabita y queda. “Los dos desde un lado distinto de la vida/ miramos el horizonte”. “Antónimos frente al universo/ juntos en el instante compartido”.

 

Sin omitir, sin sinónimo  “un pedazo de tí y de mí”  para la morada   de un rato sin el sentimiento de haber sido malgastado el momento. Aún la vida en la palabra que nos avienta a la necedad de buscarle un detalle, un ritmo, un trazo, una afirmación sin oposición.

 

A veces verbal  “en el corazón de las arañas teje historias de amor”.

 

El atrapador y la atrapada en la red del ciframiento vence el temor a quedar prisioneros en el tejido sin  espejismo.

 

Todo es uno/ un instante de extraña fusión”.  De la fantasmagoría al principio de realidad. El uno sin el otro y a pesar de eso creer se cuentan.

 

“Hoy seré lo que soy desde que he sido”.

 

Fugazmente la felicidad un peregrinaje del uno sin el otro, sin resurrección ni reencarnación.

 

“En el vacío / en la nada/ aún hilo/ en la rueca que da vueltas”.

 

Despluma  la tinta la sombra,  la mancha seca forma un trazo de existencia: la acuarela se desparrama en el jardin de “tu alma  espantapájaros”.

 

Todo se destroza en la emoción sin gestos sin significado sin destinatario, una parte se despega, otras “se dejan traspasar/ por la melancolía del sol”.

 

Verbal  vestida de  agua    “desdobla el ser en cada aguacero”, amanece con “el agua despierta/ llega a la vida”, se lanza con su “agua travesía”. Está en cada uno, si la desperdicias “se desangra”. Se seca y cuartea   la mente.

 

Invita a refrescar el cuerpo agua sin descanso hasta saciarnos, hasta que la vida exprima la pasión, hasta que  te veas en el reflejo del agua “como un espejo sin imagen, sin soñante. Como el sueño de un moribundo bajo las olas”.

 

La amnesia náufraga deja que la palabra sea un ritmo de rotación y agonía, una estación del peatón sin compañía, una huella de agua atando junturas “de diálogos vacíos bajo un foco cualquiera”.

 

Con tal que no se moje el foco y nadie corra peligro con la descarga…

 

Y al final de todo una posible tentativa sin opacamientos de nada a nadie.  “Que se encienda la mecha del día” porque cada cual “empieza a correr hacia su muerte”, ojalá sin precipitarla en el tiempo que se vacía de mí, de tí, de cada uno. 

 

Sin que te paralices ante el encuentro con la medusa. Solo hacerla a un lado y seguir tejiendo la palabra que transforma  el miedo a encontrarse con uno. Aun soy mi propio invento: la poesía sin represor.

 

Ya de horror estamos hasta la miseria del esplendor.

 

Los engendros del ser van a encontrarse con lo tenebroso: la imaginación sin ser decapitada por lo real no maravilloso de esa realidad que soborna, que aniquila, que invade a cada instante.  Estar dispuesto a no contaminarse es una lucha con los borrones del ocaso y del poniente.

 

Continuar como si nada con la metamorfosis que más te plazca. 

 

Para que tú -yo- con tus “mis palabras de lanas envueltas en el cuello” desenvuelvan  un pronombre como criatura sin atrapador.

 

“Existe tal criatura/ el verbo dice si”.

24/06/09

 

 

 

 

 

LA IMAGEN SUSTANCIAL DE OMAR DÍAZ VARGAS mayo 9, 2009

Posted by carmenmvascones in ecuador, LA IMAGEN SUSTANCIAL DE OMAR DÍAZ VARGAS, poeta y narrador.
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En la brevedad de la palabra  hallamos el mundo de micro cuentos; prosa  enlazada a la frase, habitante de la historia que cuenta, y a ratos verso que desmadeja el nudo de la realidad tocando los límites de la psique y de la tierra donde la sombra abraza “diálogos de piedras”. 

 

Contar de contares que revela el sentido cifrado de la boca del narrador, artífice y armador de  las acciones de sus invitados en el escenario de papel, allí cruzan andamios de sueños, jardines de espejos hacia otras vidas y otros hallazgos.

 

El lugar de la historia anota los acontecimientos y salva la memoria de los escombros del olvido. 

 

La imagen cuenta de sus otras voces, el movimiento del lenguaje parece un río orillando marimbas y recuerdos. 

 

Las palabras no se dejan lapidar ni sepultar por las manos del autor ni por los ojos del lector. 

 

El personaje arriba náufrago del tiempo, ajeno al contexto, enamorado de un nombre, investido de circunstancias que los inscriben al orbe de su existencia que lo sujeta a ser por un lado y por el otro que lo empuja a salir, a dejar de ser. 

 

En las arenas de los sentidos se enfrenta consigo y con el desemejante, quiere  “un nido de palabras”, esas “que no han encontrado asidero en ninguna parte del mundo. 

 

“La amada acoge su soledad y olvido desde un nudo de golondrinas (que) saltan  de sus pechos florecidos” deja fluir la voz  que es amamantada por el milagro femenino donde la muerte no lo puede rozar en el ensueño del amor, solo ofrecerle un leve sufrimiento de placer, espera y conjuros de persecución  dentro de “un plano original”.

 

Sigo hojeando los actos de los escritos y me encuentro con  la cazadora de la vida dándose felicidad macabra. 

 

La cabeza intacta del encantado es atrapada como una idea lanzada al viento y devuelta como una “mirada impaciente”. 

 

Chorrean  gotitas de sangre en el texto, la asesina sigue absorta, la cabeza de la victima fascinada y perpleja yace en sus manos (del cuento, la muchacha cazadora)

 

Y ahora como si estuviese en una pista con tenue luz y girando en los brazos de un bolero empecinado en repetirse con su tema para bebérselo como golpe de trago y convencerse de que algo pueda cambiar la ruleta.

 

Sin más gira el disco de la oración, “cuando vuelvas sin mí” pero el eco del ebrio solitario en su pasión y angustia pareciera contestar “tu vas a venir a levantar otra vez a esta vida que se está muriendo”, pero…

 

“Este relato no morirá.

 

Amanecerá en el canto de los pájaros y los gallos” (De un cuento triste)

 

La voz narrativa es precisa y sencilla, su vuelo y fuga aparece, se esconde y escampa en la imaginación. 

 

El acto del verbo atraviesa el tiempo y arrastra con él los hechos y desechos de todo un recorrido en los mundos reales e inventados de testimonios deambulando conversaciones en la soledad, en el destierro.

 

Y algo posible y parecido a lo que uno quiera.

 

En fin la historia no acaba en las imágenes cerca de las palabras.

 

Siempre habrá otra opinión.

 

carmen váscones

18/7/2002

PACO PARRA VIDA Y MUERTE DEL SOLDADO CHALA POR carmen váscones abril 29, 2009

Posted by carmenmvascones in ecuador, escritor fallecido, Guayaquil, paco parra vida y muerte del soldado chala, reseña al libro vida y muerte del soldado chalá por carmen váscones.
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“Chala terminó haciendo un orificio…pasada la media noche se introdujo en su agujero y casi inmediatamente se quedó dormido. Por segundo pensó que había regresado al vientre de su madre, a la gruesa matriz protectora, donde se encontraba acurrucado, en posición fetal, nadando en el líquido amniótico:

 

el hombre anfibio estaba en su estadio de pez…”

 

¿Qué significa la vida para la muerte? 

 

En la contravía del cuerpo esta el deseo, la madre, y la patria como emblema. 

 

Iconos, símbolos que pertenecen a un nexo filial, a un lugar, a un paraje de la historia en el ser que se porta.

 

la ley, el padre y el escudo encarnan  el origen. 

 

El reconocimiento y la resistencia a la adversidad para sostener el nombre propio.

 

¿De quién, de qué, para qué, y por qué?

 

Se vive solamente una vez dice el autor. 

 

Hay que aprender a vivir dice la canción, ¿cuándo sucede eso?, y si se da.

 

¿Entonces que significa la guerra contra Dios y contra los hombres, ejecutada por las manos del dominador?

 

El soldado Chalá está entre la frontera y el límite, entre el héroe y el mortal, entre una línea imaginaria y otra. 

 

Entre un cuerpo y otro.

 

Al amor no se le da espacio en el conflicto por e l poder, siempre hay un desencuentro que separa. 

 

Quizás por eso la nostalgia del personaje médico frente a la inocencia, los sueños y los ideales.

“La mejor época de mi vida la de estudiante”.

 

O esta otra expresión que recoge el sentir del enamoramiento inconcluso en la que todos adolecemos como recuerdo titilante.

 

“Ahora que no estás buscarte es encontrar la suave silueta de tu cuerpo en todos los lugares”.

 

Nadie se acuesta con la muerte, se conversa con la memoria y la ausencia. 

 

El narrador pareciera dejar instalada su rebeldía ante todo aquello que atente a la vida.

 

“En la guerra se pierde”, ¿nos concierne a todos? Si y no.

 

Ella nos envuelve en la emboscada de una partida que no  nos pertenece, que nos somete al enemigo de la victoria. 

 

Nos propone un triunfo al precio de las caídas de los que combaten entre minas, miedos espeluznante, y el horror que seduce con combates inmisericordes.

 

El resultado un ganador y un perdedor. 

 

Y en los dos lados, mutilados, lutos, sepulturas y una esperanza descolorida con resto de sangre seca.

 

Paco Parra se pone como testigo de estos enfrentamientos inútiles.  Agudiza su ojo de cóndor.  Protesta. 

 

Y, cual cronista de mi vida, igual la suya y del otro, testimonia lo que se dice y no se dice.

 

Precisa el derecho a desarmar la muerte no deseada.

 

Con la lucidez de saberse en la trinchera de  resistir hasta el final de enfrentar y desafiar.

 

Y casi gozar la vida con libertad y dignidad en este laberinto que se reconstruye de uno en uno.

 

Entre todos lo efímero de la historia.

 

Deja una espina en la razón del humano

 

¿Habrá alguna vez un alto al fuego?,

 

Que sea un alto para que aproxime la vida, sin que atente a la defensa de todo nacido y por nacer.

 

Dejo la vida y la muerte del Soldado Chala en las manos del narrador y de los sucesos de la historia en ese instante en que se enfrenta a la incertidumbre de su destino?

 

“Chala está preocupado, tiene una sensación rara, de angustia, de intranquilidad, nunca antes experimentada, recuerda que hace más de un mes no tiene noticias de su familia. 

 

¿Qué será de mi negra caderota?

 

¿Cuanto tiempo irá a durar esta ausencia?. ¿Saldré vivo? –Se preguntaba- solo Dios lo sabe.

 

Y, por primera vez tuvo miedo”.

 

carmen váscones

22/10/97

 

 

CATALINA SOJOS EL RINCÓN DEL TAMBOR abril 29, 2009

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“¡Ay te convoco muerte, ven, ven y llévame contigo!llama la voz que ata los indicios  desencontrados entre el ser  y  ese  yo que no deja pasar la vida como que  nada; no, al contrario, adentra en el vacío del pasado para enfrentarse con la sombra de la escritura y revelarla en la certeza de saberse, aún a sabiendas de sentirse parte de la soledad y del silencio.

 

“Como un fantasma busco recuperar las huellas”  del tiempo ido y que está –la mirada de lo que no se mira y de eso otro haciendo un espacio para decir algo del olvido que no forma parte del cuerpo, tal vez sí,   su resistencia, para embestir con todas las palabras aliadas a la memoria.

 

La voz del relato: la fuerza recobrada, erigida ahí en un pleno marcado de sí mismo, de una nada total en la imagen de lo bello surgiendo   ¿Acaso me engendré a mí misma?”

 

Sí, eso es,  la precisa interpelación de la única intérprete que acepta la creación como la omnisciencia materna de la raza que habla ¿importa esto?

 

La interpeladora tiene la certeza de haber asesinado en algún sitio el corazón de un dédalo que no era  tal, dio al fin con la pista del hechizo

 

La otra cara del sueño donde Cuenca se ahoga en sus sollozos,  y,  ella: la escritura hace un regreso que acerca hacia algún indicio.

 

La casa, el yo y la ciudad traspasan el límite para  nacer en sus presencias.

 

carmen váscones

13/10/2000