jump to navigation

Homenaje a Jorge Enrique Adoum, Escritor Ecuatoriano, 1926-2009 julio 6, 2009

Posted by carmenmvascones in ecritor ecuatoriano.
Tags: , , , , , , , , , , , ,
3 comments

 V1 056a

Jorge Enrique Adoum, Feria de Libro, Caracas, Venezuela, 2008

Versión original, “Vasija de Barro,” letra, Jorge Carrera Andrade, Jorge Enrique Adoum, Hugo Alemán, Jaime Valencia; musica, Benitez Valencia

http://www.youtube.com/watch?v=8nBrOArVjEI&feature=related

 

 

Un día a principios de noviembre de 1950

VASIJA DE BARRO :: Historia de un poema hecho canción::
 

  ENLACES :: Escuche las versiones musicalizadas de este poema que tenemos en el catálogo ::
   

  Un día a principios de noviembre de 1950, el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, encontró en la calle a Carlos Gonzalo Benitez, integrante del famoso Dueto Benitez-Valencia, y lo invitó el siguiente viernes a una reunión en su departamento entre las calles García Moreno y Galápagos de la ciudad de Quito.Oswaldo Guayasamín había invitado a sus compañeros de la Escuela de Bellas Artes, además de poetas y a escritores. Uno de los poetas invitados, Jorge Carrera Andrade se quedó absorto mirando el cuadro “El Origen” del maestro Guayasamín. Carlos Gonzalo Benítez recuerda que en el cuadro Guayasamín había pintado una vasija de barro y adentro, dos esqueletos de niños. El poeta Jorge Enrique Adoum recuerda que el cuadro tenía a una madre con su hijo en el vientre y “que el vientre parecía una vasija de barro”. Como no hemos podido encontrar una foto del cuadro, no sabemos quién tienen la razón.Jorge Carrera Andrade se enamoró del cuadro y fue a la biblioteca de Oswaldo, cogió un libro – el primer tomo de En busca del tiempo perdido de Proust – y en la contratapa escribió:

“yo quiero que a mí me entierren
como a mis antepasados
en el vientre oscuro y fresco
de una vasija de barro”.

Luego tomó el libro Hugo Alemán y escribió la segunda estrofa:

“Cuando la vida se pierda
tras una cortina de años
viviran a flor de tiempo
amores y desengaños…”

En seguida lo tomó el pintor Jaime Valencia y escribió:

“Arcilla cocida y dura
alma de verdes collados,
luz y sangre de mis hombres,
sol de mis antepasados…”

Luego el poeta Jorge Enrique Adoum puso la cuarta estrofa, que es definitiva:

“De ti nací y a ti vuelvo
arcilla vaso de barro
con mi muerte yazgo en ti
a tu polvo enamorado”.

 
Después, el Jorge Carrera Andrade reta a Carlos Gonzalo Benítez y a su compañero, Luis Alberto ‘Potolo’ Valencia
 que habían estado presentes en el intercambio de versos, a escribirle la música. Estos, cogieron sus guitarras, el libro y se fueron a un rincón a hacerle la música. La tapa del libro con el poema manuscrito aún se conserva. 
  
Finalmente, el artista convenció al productor y se grabó la primera edición, con la ayuda de 10 músicos. De allí, todo es historia. Hay que anotar que el poeta Jorge Enrique Adoum escuchó por primera vez la grabación en la calle, una noche mientras cruzaba la Plaza Grande en Quito. Consiguió un disco de inmediato y se lo regaló a Oswaldo Guayasamín, quien organizó una fiesta para celebrar el acontecimiento.
  
 Casi a media noche, cuando regresaron con la música, ya todos estaban bastante alegres. En ritmo de danzante, así se engendró una de las canciones más distintivas de la música ecuatoriana. A las seis de la mañana todos cantaban en coro “Vasija de barro” y de allí el Dúo Benítez-Valencia comenzo a difundir la canción en sus presentaciones y en programas radiales.
  
  
Carlos Gonzalo Benítez, cuenta en el libro “Tras una cortina de años” de Adrián de la Torre y Pablo Guerrero: “Incorporamos la canción al repertorio de las audiciones, y seis años después todavía nadie quería grabar esa pieza. Así que fui donde Gustavo Müller, de discos Nacional, a decirle, tengo una canción muy bonita y le canté la “Vasija de barro”. No me dio ni la hora” contó Benítez . Según el músico, Müller le habría dicho que la canción “no era comercial”.
  
  
  
Finalmente, el artista convenció al productor y se grabó la primera edición, con la ayuda de 10 músicos. De allí, todo es historia. Hay que anotar que el poeta Jorge Enrique Adoum escuchó por primera vez la grabación en la calle, una noche mientras cruzaba la Plaza Grande en Quito. Consiguió un disco de inmediato y se lo regaló a Oswaldo Guayasamín, quien organizó una fiesta para celebrar el acontecimiento.
  

 

 

 

 

 Y EL POETA NO CESA CON SU PALABRA:   EL GRAN ADOUM

  vasija en tierra

 

 

   

 

  2

salvaje al fin y al cabo pero humano

repito cada año la historia antigua que no ha cambiado mucho

llena de locos y leprosos como un templo o un autobús de la india

la historia de la humanidad que no sé muy bien para qué sirve

después de matthausen o de hiroshima (no sé muy bien tampoco)

las guerras de los persas minúsculas al microscopio

frente a la estupenda pirotecnia del pentágono

(y lo mejor no hemos visto todavía)

la historia de las ideas que comenzará después de los coroneles

saco al aire el mismo andrajo de eternidad desde septiembre

rómulo y remo mamándole a la loba

en la edad del grafito nos burlábamos de hefaístos

no recuerdo si por su nombre o su cojera

o más bien porque el mundo iba a ser nuestro

el pasado era muy largo y polvoriento entre sus monumentos mudos

lamidos por la malalengua historiadora

que se atarda más golosa y torpe que las moscas

como un niño descifrando el alfabeto de gebel

íbamos a cambiar la historia por lo menos el presente

que después de todo era más fácil y es más sucio

alguien habrá de hacerlo álguienes acaso mis alumnos

“el último día de junio es el último día de la historia

el resto es cuestión de ustedes y también de nosotros”

con mi esperanza anual monótona (voy de ojalá en ojalá a los despueses)

me miro en esos rostros la máscara insolente de la edad

que tuve antes de terminar tan confianzudo con la muerte

repitiendo los mismos gestos por el mismo sueldo

ganándome la vida en esto de perderla entre papeles

desaprendiendo qué diablos pasa con el hombre

pero no hay vuelta que darle a nuestro orgullo

cualquiera de nosotros es mejor que asurbanipal

algo así como una madurez del semen

esta tarde me toca otra vez el esplendor de grecia

¿y su cadáver que arrastro juan el loco desgarrado por los perros?

y el bloqueo de cuba me es mucho más odiable que el sitio de sagunto

pero todos los lunes son iguales

se regresa al trabajo como al país de uno

vietnam indonesia biafra donde se muere a cántaros

el periódico de hoy igual al de la otra semana

cro-magnon contemporáneo y compatriota

y sin embargo esta nostalgia del presente

porque entre la última lluvia de la adolescencia y esta lluvia

fui más bien lo que no hice marat con comezones

grandes proyectos en la bañera

ideales a los que se vuelve las mañanas

como el asesinado al lugar del crimen

con su desolvido

a buscar los zapatos

o sea que no he muerto todavía

aún puedo renacerme con los sucesos de ahora

que pronto serán antes

la desensuciada historia del futuro

“entonces espartaco con sus profetas combatientes

heredero temprano de la tradición del che y sus desarrapados

entró en nueva york

su caída fue el final del imperio de los hunos”

Destrucciones

ese flanco vivo que conozco -relámpagotrizó

todas las estatuas

del amor para siempre

queda un beso de algodón entre dientes postizos

y un frotamiento de barrigas que han crecido

sin que te dieras cuenta a tus espaldas

los patrióticos

periódicos redujeron tu orgullo a una crispadura

cada vez que te llega -telegrama atrasadoel

tango que ella

perniabierta

cantaba con el alma

la teoría de la evolución constante

-de Dios al mono del mono a esto y de esto al hombrete

la echaron a perder los generalísimos los generales

 

 

  

 

 

  

  

  

  

3

Nostalgia de la caverna

 

 

  

 

 

  

por qué calle que no sea la madre

se podrá ir al mundo a buscarse un hermano

devolviendo la ropa sucia que no somos

dinamitando la catedral los albañales

de las doce del día y las seis de la tarde

los bancos donde parece que te equivocaste

de planeta los ascensores que tampoco

te hacen caso (baja un ataúd inglés de pie

sonriendo a la noticia de palúdicas revoluciones tropicales

suben quitándose el sombrero

ataúdes cansados que no recuerdan dónde

se les habrá caído el muerto que llevaban)

por esta calle comenzaba a irse

no quería

en lugar del amor la tarifa de las renunciaciones

ni aldabarse en el sueño con pastillas

para que despierte mañana a ser útil su muñeco

ni que le recordaran los hechos importantes

de los que fue testigo allá en el útero

ni atornillar la flor ni congelar ángeles

para el verano

buen viaje troglodita amigo

sapiens ilegal eslabón sin bielas

los demás

funcionan normalmente en su oficina

y se engrasan con nada los domingos

 

 

  

 

 

  

  

  

  

4

Bienvenida a deshora

 

 

  

 

 

  

No te esperaba, bruma, y vienes sin decirme

y entras con ella, la empujas tras su lágrima.

No te maté, niebla tuya de ti,

nimbo con que te rodeas:

te me fuiste acabando de familiares

contraseñas y ajenos cinturones,

te ibas yendo de tal vez en tal vez,

perezoso ese irte, y no pudimos

ver tu cadera salir de mi costado,

amontonar olvido contra la ventana

en que solía esperar, como si nada,

mañana, el año venidero, el algún día,

pero es duro estar de pie toda la vida

y nos apuntalábamos los pechos, las rodillas,

cuando todos los ojalases tambaleaban,

y es duro recordar, quehacer

de quien espera cartas y no cuerpos,

y yo quiero el olor que la noche dejaba

escapar de alcoholes melancólicos,

y es duro en la mañana reponerse los ojos

y ver los días como una sola estatua

injusta, y ver desmantelado y viudo

y qué desmemoriado el traje,

y qué juntas sobre el sexo las manos,

guantes de menta, que me habían acogido,

y cómo te regresas de repente

a la acabada, a la dormida ausencia

de quien ninguna ocupación tiene conmigo,

como si no lloviera, como si no pudiéramos

desencruelecernos, reconsiderarnos, rehacer

de nuevo con paciencia los entonces

y estar otravezmente comenzando.

 

 

  

 

 

  

  

  

5

Ecuador

1. La geografía

 

 

  

 

 

  

Es un país irreal limitado por sí mismo,

partido por una línea imaginaria

y no obstante cavada en el cemento al pie de la pirámide.

Si no, cómo podría la extranjera retratarse

perniabierta sobre mi patria como sobre un espejo,

la línea justo bajo el sexo

y al reverso: “Greetings from la mitad del mundo”.

(Niños, grandes ojos rodeados

de esqueleto, y un indio que se llora

montañas de siglos tras un burro).

 

 

  

 

 

  

2. La memoria

 

 

  

 

 

  

Cariada el alma, duele en el nervio de la raíz

ese pasillo, y yo, perro de Pavlov, voy de un salto

a sentarme a la puerta de la hojalatería

(allí siempre era de día) a husmear la calle

por la que me fui a volver y me siguen pegando.

Cuando no se tiene patria todavía sino

esa tristura irremediable debajo del orgullo,

patria es el bolsillo de la memoria de donde

saco esto: la indiada amazorcada en la borrachera

de la misa y desgranada a puntapiés el domingo de tarde,

el cementerio a donde acompañé a tanto compañero

de la escuela a repasar las tablas de la ley: esto,

trozos de un animal antiguo, esto me basta, reconstruyo

íntegro el tórrido patriótico paleolítico folklórico,

las cuarteaduras de la república, la greda consuetudinaria

en que resbalamos a gusto. (Tú también, huesito

de dinosaurio, tu tobillo por donde estás atada

a mí, gran descuartizada, y tu otro tobillo

por donde estás atada, porque yo soy tu destierro.)

Y la canción con que arrullan al asesinado

para que se muera sin decir nada

y con que hacen sufrir al perro

para ver cómo se llena su glándula.

De gana. Por puro experimento.

 

 

  

 

 

  

 

 

 

3. La historia

 

 

  

 

 

  

Nadie eligió a la iguana: saurios

periodos militares: primer lunes

de la tierra donde el pleistoceno es todavía

ese futuro de que habla el bolchevique.

Cuando atraca la Beagle, el cuadrumano autóctono

aún no se ha enterado de que ha vencido a Dios

y se asusta, se persigna con sal, arrepentido:

“Solo el buitre tiene razón”. (La tortuga,

con su tristeza histórica, sigue arrastrando

su pereza caparazón a cuestas.)

Islas de volcán

y bestia, datos de Darwin.

Una fauna

lenta hambrienta lo persigue en el paisaje

hambriento: solo el buitre gobierna.

“Acosado

por propalar rumores falsos sobre la selección

de las especies y la supervivencia del más fuerte.”

Hablaba de los compañeros desterrados.

 

 

  

 

 

  

  

  

  

  

  

6

Prohibido fijar carteles

 

 

 

  

Despiertas casicadáver cuando el reloj lo ordena,

el día no te espera, hay tanto capataz que mide

el milímetro del centavo que se atrasa por ti,

bebes el café que quedó de ayer y sales

consuetudinario, PROHIBIDO CURVAR A LA IZQUIERDA,

y casi, PROHIBIDO PISAR EL CÉSPED, pisas el césped

porque ibas a caerte, luego avanzas, ciudadano

y durable, PROHIBIDO CRUZAR, sin saber para qué lado

ir ni para qué, PROHIBIDO ESTACIONARSE, porque no puedes

parar la maquinaria infatigable con tu dedo

solo porque te entró una astilla en el alma,

OBEDEZCA AL POLICIA, así es más fácil, saluda,

di que sí, que bueno, PROHIBIDO HABLAR CON EL CONDUCTOR,

y quitándote dócilmente el sombrero estupefacto,

PONGASE EN LA COLA, anuncia tu hereje necesidad

de trabajar en lo que fuese, NO HAY VACANTES,

tal vez el año próximo por la tarde, pero no te dejan

dejar para mañana lo que puedes morir hoy

y aguantas y volverás cuando te llamen, PROHIBIDO

USAR EL ASCENSOR PARA BAJAR con tus piernas, para eso

las tienes gratis desde el último accidente,

NO SE ACEPTAN RECLAMOS, para que vayas de guerra

en guerra con tu himno nacional, SONRIA, tu banderita,

la patria a la que le debes tanto, como todos,

pero ten cuidado, imbécil: por ir pensando en tu metafísica

descosida ibas a entrar en el parque público,

PROHIBIDA LA ENTRADA, zona estratégica, tú, negro,

perro cívico, civil, SILENCIO, y tú sabes

que no debes, PROHIBIDO PORTAR ARMAS, eso también

se sabe y tampoco los proyectos de amor, los aromas

futuros, no suena todavía la sirena de las seis,

PROHIBIDAS LAS HUELGAS, que es cuando puedes pensar,

LEA SELECCIONES TOME COCA-COLA PROHIBIDO ESCUPIR,

hombre libre de este país libre del mundo libre,

y acatas las yuntas formidables de los diarios

y agradeces: otros piensan por ti y les cuesta

para que sigas libre, no te llames, PROHIBIDO

USAR EL TELÉFONO, solo para tener quien pregunte

por ti, PROHIBIDAS LAS VISITAS EN LAS HABITACIONES,

vayan a creer que estás enfermo, PROHIBIDO FORMAR GRUPOS,

porque tú, individuo, aislado, alicaído, con el vientre

pegado al paladar que te sabe a medalla, eres inofensivo;

mejor apágate la luz, deja para algún día los rencores,

ponte en toque de queda, métete en ti, prolóngate

durmiendo para que vuelvas a amanecer, heroico

de puro testarudo, a leer las nuevas instrucciones

para hoy como un estado de sitio: prohibido

tener libros de Marx y otros libros, prohibido llevar los cabellos

como te dé la gana, prohibido ir a China, prohibido

besarse en los parques, prohibido tener fotografías

del Che, nombrar al Che, leer al Che y otros autores,

prohibidas las faldas cortas, las películas suecas,

las canciones de Bob Dylan, los dibujos de Siné,

prohibido hablar mal del gobierno, prohibida

la información sobre los grupos subversivos, prohibidas

todas las manifestaciones, queda prohibida la lucha

de clases ha dicho el Presidente. Y sigues, aguantón

y cobarde, solo porque el instinto, él también,

quién lo creyera, te colgó su letrero: SE PROHIBE MORIR.

 

 

 

 

(Música de Nicolás de Pelken

para soprano, flauta, recitante y

dos orquestas de cuerdas).

entonces creímos que iría a ser distinto allá en andrómeda

pero pronto quisimos irnos otra vez a otra parte

a otra pieza del reloj planetario de donde sale la eternidad cada segundo

por ejemplo a berenice que se peina en los siglos bisiestos o más lejos

más lejos de la tierra naranja azul hermosa en el subcielo

tan intacta como su luna (ya se sabe que es atroz) de piedra pómez

mucho más lejos donde no puedan llegar los generales

con su quijada caínica de asno

a hacer también la historia de las constelaciones

a culatazos como en el otro mundo

y el hombre fuera su ordenanza

pero aun así no hay caso aun nosotros

payasos de aluminio y escafandra payasos

que nos cambiamos de astro como de máscara

porque no pudimos suprimir un solo sufrimiento

sabemos que no hay audacia en la aventura del olvido

además no hay olvido sino adioses

y no hay silencio por el ruido del corazón terrestre y anacrónico

y no hay diálogo en las ataduras del idioma que traemos

sin entendernos en siglos y kilómetros

y aun aquí somos tan sindudamente humanos

que el pasado nos pone la misma zancadilla

y seguimos cayendo (en venus tal vez a causa de las lluvias

cada uno recordó su aldea como un lunes

su escaso río natal sin amapolas)

y quisimos desangelarnos reincidir en prójimo aburrido

en héroe consuetudinario profesión barrendero

de las inmundicias humanas de la tierra

a fin de que la maravilla no sea canallada por su culpa

fue cuando decidimos regresar y volver a ser lúcidos

o sea a darnos cuenta de que los demás existen

lo que quiere decir que estamos solos

de cerca la ex naranja es gris de tropa y pobredumbre

 

 

 

 

http://www.edufuturo.com/imagenesBDE/to550

1

Declaración del desangelado

 

 Historia de la antigüedad

 

 

  

 

 

Abdón Ubidia sueños de lobo, por carmen váscones abril 22, 2009

Posted by carmenmvascones in abdón ubidia, abdón ubidia sueño de lobos, carmen vascones, composición, ecritor ecuatoriano, ensayo, escritor abdón ubidia de ecuador, lector, lectura, Lectura y Reseña, libro, libro sueños de lobos de abdón ubidia por carmen vascones, literatura, Novela, quito, reseña, sueño de lobo.
Tags: , , , , , ,
2 comments

SUEÑOS DE LOBOS

“Tal parece que el cansancio acumulado en tantas noches de insomnio le empujara por detrás de los ojos, muy dentro de su ser. Después de todo, si el insomnio siempre es inoportuno, y esa es su condición ¿por qué razón no ha de serlo también el sueño?”

Abdón Ubidia
El lobo entra al círculo del insomnio, muerde el tiempo, los sueños se desvanecen junto a las manecillas que sostienen el cadáver de Dios.

En el nombre del padre, mi infancia, oración del juego destruido en el sonido metálico del reloj.
La palpitación insoportable libera la locura del que dejó de ser soñante. “Reza para calmar su orgía sin oniraciones, monologa para el silencio, “en algo calman mi angustia del sueño de los demás”.

No sabe qué hacer con el espacio en blanco que digita la desocupación del caos en la matriz de dos ojos pegados a la dilatación de la córnea.

Sale la luz de las tinieblas.

El trasnochador no tiene sueños, los perdió en la celebración de su nacimiento.

El trajín yace agolpado en la negación errante del hombre envuelto en la memoria del proceso donde toca su límite, el desvelado.

“Hora en la que existe”.

La soledad de su existencia troca la vida en su cuerpo sometido a la lucidez del sobrecogimiento del mismo amor cargante del deseo.

El alma gemelo del cero es la muerte naciente en el reflejo que se desliza en la mirada de “un ser como yo”.
Frontalidad de la angustia desamparada del adicto nocturnal que asoma sus retinas en la red del simulacro.
El aullido de la aguja recoge el espasmo bronquial del criminal, el cuerpo atrapado en la rueda del prófugo gotea contra bandas como señal cómplice del resplandor.

“Me he convertido en un hombre de la noche, en un hombre lobo”.

El animal no duerme, la espera del sueño no llega, ni siquiera la fatiga prestada lo noquea. Su cuerpo huye del descanso.

La angustia se instaló en su apetencia, vive un estado de alerta, como de sirena anunciando acechanzas agazapadas en los párpados.

Nada lo detiene al caminante del deber el haber y no pago.

Su fe, un ángel de la guarda que lo deja noche y día solo para probarlo. Su credo, un insomnio pasando por alto los templos y los miedos.

Los confinamientos del pánico y la soledad están detenidos en los encandilamientos desprendidos por un espacio libre en el rompecabezas del tiempo reacio a incorporarse en la graficación de su uso.
Su consumación: un cuerpo, una noche.

Trasnoches. El sueño no reparado, en un hombre que no puede o muy en el fondo ¿se cansó de dormir, de soñar?
El protagonista de la novela se oculta en los sueños de los otros. Él es un merodeador marcado por la manecilla de su rebeldía, por la onda de su radiación cerebral, por los golpes mentales de su inconformidad.

Por su propia muerte no entendida en el género que conlleva su pregunta. ¿Dónde estoy? Su anhelo de no saberse y saberse, lo manipula, lo confunde, lo condena a estar en alguna parte, a ser en el pronombre de su identidad, el tramador del sueño o solo un hombre desesperado en las trincheras del común denominador.

“En la noche sin límites, yo me voy de tumbo en tumbo, a veces enloquecido, errático, por los sitios del pasado que marcaron mi vida o que la configuraron – si es que alguna forma tiene – huyendo inútilmente de las caídas y de los abismos, buscando inútilmente permanecer en los recuerdos felices, en las treguas, en los olvidos”.

En la vigilia empuña la caja fuerte. Ajusta. Se va. Allí se arma y desarma el castillo de naipes, allí se pega la carambola sobre el lienzo verde.

Allí se oprime la jugada de los contrincantes.

Allí donde el tú y el yo se fusionan en la búsqueda agotadora de la salida que se precisa en la imagen que se construye y destruye de la realidad que se pisa y se evade.

Donde ya se verá quién se es.

En el boquete de la mente la frustración roe sueños ajenos, los propios evaden fracasos en los laberintos de la codicia atormentada en las manos vacías del que no tiene nada al despertarse.

O simplemente o peor, haber estado en vela del esqueleto todo un siempre, como un faltante que no cuadró nunca y no se lo detectó, pero que estuvo ahí.

Frente a frente. En silencio y encubierto.

En los malabares de la conjetura de asaltantes hambrientos, soñar no cuesta nada, solo un riesgo pleno, como As bajo la manga, como sucre cayendo en la rokola y tocando la escogida.

Como un corazón rojo en la espalda del hombre que cruza la niebla y dejar brillar algo. El átomo de la razón se desintegra en el escozor de los maniatados.

Los humanantes cierran su vulnerabilidad en la edición de sus anhelos, se contagian contemplando la caricatura del espéculo arrojado desde la inocencia.

El sentimiento parecido al amor se escurre en los andamios del reloj que brota en la boca de la tierra.
La rotación del las palabras choca en los cuerpos.

La existencia, un monosílabo en los silencios y equívocos de la huella nómada en los desprendimientos de la memoria: su fósil, marcado con los señalamientos del propio desgaste.

Bajo la mampara de la interpretación alguien oculto escarba en su pellejo. ¿Quién está en él?

“Jamás supieron nada de mí. Nunca lo sabrán. Qué pudieron saber ustedes del niño que usaba como pretexto el disfraz del hombre lobo para tocar a las niñas b buscarlas, muy dentro de sus vestidos… ”

“Qué pudieron saber ustedes del adolescente que se reunía con oscuros conspiradores que soñaban en gigantes rebeliones que incendiarían el mundo. Qué iban a saber ustedes del hombre que descubrió, con una lucidez extrema, que la vida organizada… no le concernía… ”

Quién puede escuchar la confesión del testigo sometido a su propia pena. ¿Quién condena la anticipación del caso?
El perdón se pierde en los brazos convictos de la culpa, el perdón se encuentra sometido en el sinsabor de las ganas de vivir, el suplicante crucifica su redención en la reiteración de nuevas confesiones a ser ungidas en la confirmación de su dolor y soberbia.

El cabecilla intelectual sabe “que detrás de un autor policial, por ejemplo, hay un asesino que no se decide a asesinar”, el lobo salido de la manada “sabe o recuerda, que cuando se desea a una mujer y no se la posee, entonces se escribe un poema.

Cuando se la posee, el poema ya nos es necesario. Y solo volverá a serlo cuando la mujer huya…

Sabe, además, que lo escrito no es cierto para los individuos en las soledad de su corazón.
Porque se escribe para no ser uno mismo”.

El tiempo se inserta en el acto, demanda a su actuante, lo obliga rendir cuentas, a minutar su posesión. Instiga en el punto tambaleante del instinto, la debilidad del indeciso se doblega a su falta de convicción.

Quiere ser alguien a como de lugar un maleante de la lujuria noctámbula.

Ser impreso en las páginas de la crónica roja. ¡Que más da! Está echada la partida.
Me toca, te toca.

Inventariamos la ruta, en su rumbo el peso de la pasión quemando los rastros. Exclamación. Morir después de vivir al precio que sea. Al paso que llevo. A paso del paso. Al asalto…

“El tiempo de la ansiedad es eso: existencia pura, energía pura, la máxima concentración de nuestro ser en un orden, él de los relojes, que no atrapa y no niega a la vez…”

Cansancio, deseo de dormir para nunca acabar. Deseo de dejar de aullar en el hocico de la realidad. Deseo de no saber nada. De …“No sabe que el peligro está en no saber acercarse al filo de un abismo. Y no en tener el valor de renunciar a él”.

Demasiado tarde, los lobos se dispersan bajo la luna llena del escrito.

El escritor se levanta, se pone su abrigo y sale a recorrer su viernes acostumbrado.

carmen váscones
14/3/95

——————

<