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como concibe al libro, por carmen váscones abril 17, 2009

Posted by carmenmvascones in aprendizaje sin violencia, biografia, carmen vascones, como concibe a un libro, creación e investigación, crear saber, creatividad, entrevista a carmen vacones, infancia, juegos y saber infantil, lector, lectura, Lectura y Reseña, lenguaje, libro, literatura, mujer, placer sonoro, retrato, ritmo, saber y crear, samborondon carmen vascones ecuador.
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¿COMO CONCIBE AL LIBRO?

 

Un libro en mis manos es la posibilidad de intimidad con la imaginación.  El libro es un soporte, es un campo abierto de posibilidades.  Cuando se es niño y no sabemos leer ni escribir, nos encanta que nos lean – qué dice aquí -que nos repitan una y otra vez la historia, que nos expliquen, que nos hagan sentir la vida del texto. 

 

En un libro están seres animados que se proyectan. La piedra, el animal, el humano son personajes que tienen una historia, valores, problemas, alegrías, mensajes y sentidos a los que el niño está atento a captarlos.

 

El libro nos remite al autor, y por lo tanto a la convocatoria de oyentes y lectores, un texto logrado suscita, se lo siente, provoca emociones, hace pensar, aprobar, rechazar.

 

Es una moraleja, es un testimonio del bien y del mal, es una posición quiéralo o no el autor, hacia una forma de ver, admirar, crear o de intervenir en la realidad. 

 

En fin, el libro es un mundo aparte dentro de otros, es una realidad dentro de otra.  Los libros son la biblia de los mitos, leyendas, estilos, fantasías y  los hechos expectantes o creados por sus progenitores/autores.

 

¿CUAL O CUALES SON LAS OBRAS DE SU AUTORIA QUE LE HAN DADO MAYOR SATISFACION?

 

Empecé a escribir desde los quince años diarios, poemas, reflexiones, mis pensamientos, mis fantasías y vivencias.  Desde los cinco años, recuerdo que me gustaba escuchar historias, cuentos, misterios, sean en la radio, disco/cuento que nos ponían las monjas españolas en la escuela. De mi padre y madre me interesaba ellos y sus antepasados, o saber lo que habían vivido. De las personas que colaboraban en casa me encantaban también sus historias, tenía mucha paciencia y entusiasmo para escucharles.

 

La verdad es que me parecía mágico todo eso que salía por la boca, del libro,  del disco o de la radio.

 

Me adentraba en esos relatos con mi imaginación. 

 

También participaba en obras teatrales, danzas, era maravilloso todo lo que uno podía hacer con el cuerpo, con el entusiasmo y con el deseo de representa y escenificar.  

 

Era romper toda la timidez.

 

Era a ser: unos desvergonzados infantiles y adolescentes en el escenario del arte.  Vivía intensamente la pasión que me producía estas experiencias, experimentaba emociones encontradas, a veces quería a mi personaje o quería el otro, pero  tenía una responsabilidad de sacar adelante el que me habían asignado, creo que tenía que amarlo y no rechazarlo. 

 

El personaje estaba en la realidad y en la fantasía y tenía que hacerlo mío. 

 

Cuando un es niño se cree casi todo, y si tiene un margen de dudas, – se es muy preguntón – eso no importa, lo que interesa, es lo que nos produce y provoca, los estados de atención a eso mágico y misterioso de aquello  había una vez …

 

Entonces, por qué todo esto dicho.  Bueno, porque mis libros están acompañados de todo ese mundo con los otros construidos. Cada uno responde a un ritmo, a hechos que acontecieron mientras iban desmadejándose. 

 

Quizás todavía no estoy preparada ante mi propia crítica o juicio para decir este o aquel libro es el que me ha dado mayor satisfacción y dolor.

 

Lo que sí puedo afirmar, es que estoy inmersa con el yo que me acontece y convoca como persona individual y única,  con los demás que me involucran en un vínculo dado antes y después de nacer. 

 

Es una responsabilidad saber, que, con nuestras palabras y/o actos hacemos y deshacemos.  – En estos tiempos tengo mas precisa esa angustia vital –

 

Me siento comprometida con mi vida y con la de los otros, será por eso que me encanta trabajar con niños, a ellos los veo indefenso en manos de los mayores.  Un adulto con su incomprensión o agresividad puede ser monstruo ante los ojos de los pequeños, y de hecho, después, ellos aprenden a defenderse con esos mismos mecanismos de violencia con los que los padres o maestros intervinieron y que a la vez inculcaron en los pequeños. 

 

La verdad construye, la mentira destruye. ¿Dónde está cada una?  ¿Dónde están éstas dos y cómo laborar en las diferencias, en lo que es y no es? 

 

La tarea como humano es intervenir para afirmar o negar, provocar o replantear reglas y cánones establecidos, no callar lo que oprime y somete, decir lo que no se dice, arriesgarnos a ser.

 

Y el arte no puede ser cómplice del silencio, ya que este denuncia y propone.  Ningún arte está libre de los hechos de la historia.

 

No quiero escoger uno de mi libros publicados o inéditos, porque estaría cayendo en la queja de la inconformidad o de la justificación, cada uno de ellos tiene su etapa de creación y término, donde les he dedicado el tiempo ¿suficiente? O el que he creído. 

 

Aclaro, siempre habrá una insatisfacción de que algo faltó, o de que esto otro, por eso es mejor seguir adelante, en presente.

 

Mi mayor desafío es algún día hacer libros para niños en el verdadero sentido de lo que significa. 

 

La infancia me parece la edad e la magia.

 

¿DEL ACERVO PARTICULAR, QUE OBRAS CONSIDERARIA LA MAS IMPORTANTES DEL SIGLO XX Y POR QUE?

 

Me gusta leer mitos, cuentos infantiles, leyendas, biografías.  De lo último y fresco que he leído es la “Emperatriz de la fantasía” de Michel Ende, que me atrevo a recomendar a los adolescentes y a los adultos.  Anteriormente “Alicia en el país de las maravilla” de Lewis Carroll.  “Cien años de soledad” de García Marquez, poesías y ensayos de Octavio Paz y Borges, también libros de Yourcenar y Duras. Henrry Miller y más. De los escritores nacionales a Palacios, José de la Cuadra, Alicia Yanez, Eliécer Cárdenas, Miguel Donoso, Carlos Béjar, Abdón Ubidia, Jorge Dávila, Sonia Manzano, Maritza Cino, Eliana Espinel,  Gilda Holts, y tantos y tantas otros/as que se merecen ser leídos y difundidos.

 

 

Creo que la literatura no puede ni debe ser un monopolio editorial, debe ser un proyecto de apoyo, difusión y promoción.  Pues, por ahí hay escritores brillantes tanto allá como aquí como en otras partes del mundo, que no se los conoce y resultan superiores a los que conocemos o tenemos al alcance. 

 

Las transnacionales llegaron a las artes y la censura también, y esto va en contra de la originalidad, libertad e ideología de la obra.  No se puede permitir fomentar el mundo de las boboletras o disneypintura.  Si caemos en ese vicio, simplemente entramos a la adicción de una gloria barata, burda y mercantil.  Sin verdadera presencia del arte por el arte.

 

¿CUAL FUE LA BIBLIOTECA O LAS BIBLIOTECAS QUE USTED TUVO A SU ALCANCE PARA ENRIQUECER SU ACERVO INTELECTUAL?

 

La primera biblioteca fue la de mi casa, mi padre se preocupó de eso, a él también le gustaba leer y eso fue un beneficio, luego, la biblioteca de la Universidad Católica en Guayaquil, de la Casa de la Cultura en la ciudad que vivía, , de Biblioteca Municipal, la del Museo Antropológico y porqué no decirlo la de los amigos.  En lo personal poco a poco he ido armando una.

 

Un consejo que me aplico y lo vuelvo extensivo “no es tanto lo que se lee sino le que se escoge para leer”.

 

En estos tiempos hay que combinar televisión, cine, teatro, música, y letras.  A los libros hay que darles y hacerle un espacio y lugar.  Por lo tanto, hay que empezar por el niño, joven y adulto, y este último es el que apoya a los dos primeros.

 

Y usted Ruth tiene una basta formación, pues creo que hay que compartir experiencias, sistematizarlas y devolverlas a los centros educativos, culturales, familiares y comunitarios para que el arte no resulte una isla ni algo fuera de la vida. 

 

Y más aún que el libro no se vuelva una reliquia o adorno en la biblioteca de la casa o de las instituciones. (Entrevista de Ruth Garaycoa a Carmen Váscones)

 

 

carmen váscones

18/8/98

EDUCACIÓN Y CULTURA UN ESPACIO PARA LA VIDA, carmen váscones marzo 27, 2009

Posted by carmenmvascones in america, crear saber, ensayo, espacio para la creación, saber crear, saber y crear.
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La educación tiene que llevar implícito lo artístico como un lenguaje creativo de expresión auténtica, para facilitar el proceso de aprendizaje, aprehensión y asimilación. A la vez implementar y auspiciar la integración grupal por y con la  presencia  que se sostenga en el reconocimiento de la singularidad de cada uno los participantes. Verdaderos ejes transversales del diálogo, del trabajo en equipo, de la responsabilidad y compromisos que ligan no sólo con el programa de estudios, sino con el compañerismo y la vida compartida en el accionar diario como estudiantes y seres sociales. 

 

Tenemos, que impulsar una metodología que conlleve a desarrollar y potenciar la capacidad de investigador que hay en todo ser humano.  Esto estaría  posibilitado por la construcción de una modalidad y estructura permeable de trabajo permanente, acompañada de objetivos propios, del conjunto educativo, y del estado hacia  la comunidad  y de la comunidad hacia la sociedad, como proyectos y-o planes de  acciones sociales al servicio y funcionamiento para nuevos desafíos, que estén acompañados de seguimientos, controles, y evaluaciones que permitan ver logros, dificultades y reajustes para mejorar.  Como podemos ver se está planteando una visión integradora de las diferentes perspectivas de intervención de los miembros del mundo.  Sólo así, podemos entender y aceptar una globalización no extraña ni ajena  a los intereses de los ciudadanos en cualquier residencia de las diferentes patrias que se ha establecido el orbe.

 

El presente del niño o del joven puede salir de ese atolladero del “no saber,” taponamiento aparente, por falta de confianza, práctica y visiones de perspectivas y enfrentamientos para hallar y dar soluciones propias para la vida práctica, académica, cotidiana.  El perfil del futuro profesional se inicia desde temprana edad.  Esto es, desde quién eres, de dónde vienes, a dónde vas, qué quieres, qué deseas ser cuando seas grande, cómo, cuando, y por qué. 

 

¿Qué incluye?  Algo clave, el deber consigo mismo, privilegio de cada quien en su poder traducir y convivir con una ética, para no faltar a la propia vida que adviene, que portamos y que tenemos que desaprendernos e innovar.  Hay que interpretar los nudos del ser en ese hacer dentro de lenguaje.  Dar una identidad posicionante al saber develado, descubierto y asumido.

 

Retomemos al investigador que todos portamos, Regina Katz, lo dice así, “desde pequeño al niño le interesa descubrir el cómo, el por qué, el para qué de las cosas y de las situaciones que vive.  La curiosidad, el interrogar a personas y objetos parte de su necesidad vital de conocer y comunicarse.”


Son insistentes con sus preguntas, persistentes en el interrogatorio, tienen un deseo de investigar innato, quieren entender, descubrir y comprender el “mundo que les rodea”. 

Su aprendizaje es acción: verbo en movimiento.  San Pablo en Corintios dice: “cuando yo era niño hablaba como niño”.  ¿Cómo escucha el adulto al niño? ¿Cómo habla el adulto al niño? ¿Cómo dialogan?

 

Avancemos un poquito, ¿Qué nos dice la UNESCO  de la juventud, en su libro “La educación encierra un tesoro”: En el adolescente “el futuro suscita en ellos más ansiedad que despreocupación, lo importante es ofrecerles lugares de aprendizaje y de descubrimiento, darle los instrumentos necesarios para pensar y preparar su porvenir, diversificar las trayectorias en función de sus capacidades, pero también asegurar que las perspectivas de futuro no se cierren y que siempre sea posible reparar errores o corregir la trayectoria.” Jacques Delors, pregunta “¿Qué lugar reservan nuestras sociedades a los jóvenes en la escuela, en la familia o en la nación? ¿Cómo puede la educación preparar a las generaciones venideras para las exigencias de un mundo en constante conmoción? ¿Cómo superar el temor al paro, la angustia de la exclusión y de la pérdida de identidad?

Finalmente ¿cómo hacer progresar en la humanidad los ideales de paz, de libertad y de justicia social? Y algo más demarca este hombre preocupado por el presente del educador y educando. “La educación espíritu de concordia, cohabitar, como militantes de nuestra aldea planetaria que debemos concebir y organizar en beneficio de las generaciones futuras.”  ¿Y nosotros qué podemos decir y hacer en presente?

 

Mi posición es que no se puede ni debe encarcelarse el saber en una repetición donde no se da espacio a la creatividad, a la expresión, análisis y reflexión.  El derecho a saber es un deseo a saber interpretar y a desenmarañar lo falso.  Una verdad verdadera del aprendizaje se la construye en una interacción, no se la impone como una obligación, eso a la larga trae efectos “catastróficos”.               

 

El niño no es un juguete ni del amor, ni del saber, ni de la ignorancia, peor aún de la complementación o falta de nadie.  Es un ser humano, la Psicoanalista Doltó lo puntualizará así: “para el adulto es un escándalo que el ser humano en estado de infancia sea su igual.” Y no sólo eso, sino que sea un ser humano con una sexualidad desde el momento de que nace, si hacemos, un paréntesis, al tema que nos convoca, y hacemos unas breves observaciones sobre este tema “tratado por los adultos” y “no entendidos por los niños y jóvenes”.

 

¿Qué encontramos o que nos hablan sobre esto o algo que yo de paso pueda entrelazar? por factor de tiempo y  debido a que no es el tema que nos convoca pero que no se puede dejarlo en falta, pasar como que nada, y hacernos los ciegos o curuchupas solapados, voy a dejar entrevista y escucha una pauta a no cancelar ni tratarla como una materia más.

 

La vida exige el riesgo de mirarla de frente y hablarle a tiempo. 

 

El niño y el joven son el presente no el mañana ni el futuro, por lo que se dialoga y comunica en tiempo y verbo en acción plena de presencias y presentes.  Dialogros en el mensaje que hay que precisar en el habla común no denominador.


Qué hay que reparar o caer en cuenta para denominar y no confundir con dominar o dominadores o dominios en un habla perfecta del idioma de la lengua…  El idioma del cuerpo no entra en la gramática, ni en las ciencias ni en las técnicas ni en ningún diccionario, ¿dónde?

 

Bien,  para mí la sexualidad es el lenguaje, es el juego creador de la vida humana hablante, que inicia el descubrimiento e invento del cuerpo de la palabra, hecho arte, ciencia, y nacimiento, la misma que nos diferencia de los animales.  Es un saber y a saberse, es un sentir enteramente humano y humana, es un aliento que convoca al deseo de una ética desde la “responsabilidad recíproca de los seres humanos”.

 

Doltó lo expone así: “no hay en absoluto en el sentido de una ética estructurada del deseo, educación moral; siempre hay una educación-máscara para otros deseos innombrados, escondidos.  ¿En que consiste la educación cívica de los niños? Guiar a un ciego por la calle, ceder el asiento a una anciana; saber como se vota.  Así se imparte la educación cívica.  Pero no ha habido educación en la dignidad del cuerpo y en el sentido de la nobleza del cuerpo en todas partes y uno no sabe como ocuparse de su propio cuerpo, en lo que respecta a su mantenimiento, a su crecimiento, al respecto de sus ritmos; hay descompensación y con ello, desviación de las fuerzas humanas.  Pero no existe.  Hay una carencia en el ser humano, mantenida por la omisión sistemática de hablar de ello en la escuela, una ignorancia total, y una incapacidad para asumir lo que le llega al niño de su cuerpo… es desesperante.”

 

Justamente, lo no dicho, lo prohibido, los llamados tabú que encierran el origen de la vida y la organización de la sexualidad debe ser en respuesta a la pregunta de dónde vengo, quién soy, y por qué soy un niño y-o niña.  Por lo general son “preguntas mudas” como diría Doltó, pero yo digo, ahí, justamente hay que dar una apertura, dejar hablar, afinar el oído, sacarse al falso censurador y moralista que llevamos dentro, para poder dar un sentido, un lugar, una respuesta a eso que está manifestándose y hablando de otro modo, hay que poner prudencia y paciencia, buscar un camino para orientar sin el estrepitoso escándalo del horror, este niño asusta  o la frasecita de ¿qué pervertido? ¿Tan chiquito y mírenlo? O lo peor botarlo de la escuela o del colegio por inmoral y mal ejemplo. 

Me pregunto y a ¿dónde se los manda, una vez puesta la expulsión y la exclusión? ¿Acaso, no necesitan ayuda a gritos?  Hablar de la sexualidad, de la “muerte,” de lo que nos pasa, de lo que nos preocupa, de nuestros deseos, es tranquilizador.

 

Pero, ¿cuántas orejas están preparadas para escuchar, si sólo se quedan con lo que dicen, qué vieron o le contaron?  ¿Por qué ignorar, censurar, castigar el cuerpo, o de someterlo a más deberes, más ejercicios físicos o de agotar al chico para que no piense en eso ¿y qué vemos? ¿Qué sucede en estos tiempos y en todos los tiempos?

 

Y para cerrar sobre este tema tabú, retomo a Doltó, donde ella nos dice “la información sexual: es el lenguaje de la vida, la metáfora de sexualidad productiva de cohesión y tras esto, creadora de placer, felicidad y también de utilidad cívica.”


Es así, como los soportes para construir un deber y un derecho, esto es, un ciudadano responsable hay que retomarlo desde los fundamentos que todo humano conlleva, la tríada de toda existencia: familia, educación y comunidad.

 

Es en esos espacios reales e imaginarios, donde se establecen los vínculos, los soportes y estructuras de una Identidad Sexual, de un ser hablante portador de un nombre y una historia propia, de un ciudadano que es parte de una realidad social donde vive y que tiene que conocer, interpretar e intervenir desde antes y después de la “colonia de la independencia y de ese hoy.”  Para poder asumir su presente y sentirse digno de ser respetado y a la vez saber que tiene lugar, voz, voto y participación como habitante comprometido desde una ética para la vida y el poder de consenso.  Algo así, como yo hago mi historia, perol a historia no habla  de mí.  Si yo soy parte de la historia quiero dejar de ser sólo un número de cédula, y un acta de defunción.

 

¿Por qué no poder decir y trabajar por: quiero ser diferente, ser un sujeto de prestigio, de reconocimiento, de respeto y de dignidad?  Pero, para que esto suceda es importante el poder como un facilitador, como un servicio para un diálogo, para la inserción de la democracia, para saberes productivos. 

 

Para poder decir convivimos con una ética puesta en práctica en el escenario del Estado al servicio del pueblo, que se supone somos y estamos todos.  Es así, que sus Ministerios que administran, educan, velan por el bienestar de la comunidad, los que planifican y producen y siembran la semilla para la tierra y la creación y la no muerte de la imaginación.  Tienen un compromiso para sacar adelante la pobreza de la vida y la cultura en que están inmersos la mayoría.  ¿Acaso, no es hermoso y placentero comer bien, tener niños ingeniosos, preguntones y sobre todo sanos en “cuerpo, mente y espíritu” según el legado de los griegos?  Vaya tarea, esa de ser parte del poder y tener el encargo y la obligación de asumir, cumplir y servir con lealtad sin avasallamiento, sin soberbia el cargo, puesto, función, rol, que tenemos como investidura frente a los otros. 

 

Todos tenemos que estar atentos a nuestras poses, cuidado con la actitud del desprecio y de la humillación para con el otro.  Recordemos que no somos amos ni eternos en el estado corporal y terrenal donde ejercitamos el papel de superhombre o supermujer, sea como profesor, gobernante, educador; agreguemos el de padres, hijos en los espacios de la casa, escuela, comunidad y Estado, que son las instancias de la vida cotidiana donde se decide el presente como proyección y proyecto del quehacer para el bienestar de todas y todos.

 

¿Se puede hablar de aberraciones en el sistema educativo, sin que esto indisponga a nadie?  Creo que sí, y me acojo a las observaciones de expertos que están anotadas en el libro LA EDUCACIÓN ENCIERRA UN TESORO ( UNESCO):

 

-Ejercicios físicos centrados en la competencia y no en el descubrimiento del propio cuerpo o en el del placer lúdico.


-Empobrecimiento del lenguaje referido a su inteligencia, un lenguaje abstracto muy conceptualizado y no descodificado.

 

-Una cosa es tener un lenguaje creativo, otra es un vocabulario o glosario de información que muchas veces resulta inútil.

 

-Se impone un reglamento rígido de notas, de conducta, de cumplimiento de programas que no se los alcanza a cumplir ni a estudiar.  Hay un exceso de deberes y tareas, donde el estudiante termina por rebelarse, abandonarse o ignorar o cumplir por la obligación y el miedo y a disgusto. ¿Quién aprende así?

 

-Faltan propuestas de intervención, orientación, seguimiento y evaluación para un eficaz y satisfactorio control pertinente para medir resultados, logros y ajustes o correctivos que hay que hacer en la marcha y a tiempo.

 

-Hacen capacitaciones masivas donde el docente o maestro no tiene la oportunidad de ubicar sus demandas y necesidades específicas.  Además quedan como informaciones generales.

 

¿Nos hemos preguntado alguna vez lo aplastante que podemos ser con los artificios que nos da la impostura del poder en ese don de mando, casi la mayoría de las veces confundido como autoridad y lo que se usa es el autoritarismo frente al otro, hasta el colmo de gozar sobre y encima del humillado?

 

Urge por lo tanto la necesidad de replantearse el sistema de control tanto de calificaciones como de notas.  Porque, a veces pareciera que hay un programa y plan académico bien hecho en contenidos en sus respectivas áreas, pero, ¿dónde está el pero? ¿Las relaciones entre directivos, personal docente, alumnos y profesores es muy lineal a pesar de que se diga que es lo contrario?  Los profesores son idóneos, saben la materia pero ¿cómo la transmiten y la transfieren a sus alumnos?  ¿Por qué la deserción estudiantil está aumentando? ¿Por qué se quedan o los dejan de año a los alumnos? 

 

Hay una quiebra bancaria educativa que perjudica afectos, saber y economías de vidas familiares y presupuestos. ¿De qué  futuro hablamos para ese estudiante?  Una perdida de año es un precio irrecuperable en todo sentido. 

 

¿Cómo sería una disciplina impuesta, obligatoria, sin juego, sin recreo, sin actividades placenteras, sin hablar, sin sonreir, sin…? ¡Que terrible¡

 

Entonces, ¿cómo fomentar “el deseo de aprender, y el ansia y la alegría de conocer” en un espacio libre y no cosificado por las “jefaturas de las administraciones?” ¿Cómo trabajar con una zona franca en la educación y la cultura?  Habrá que valorizar al alumno ante sí mismo, así como frente a sus compañeros de clase, ante sus padres.  Reivindicarle su nombre propio.


Para incluir un diálogo permanente ¿qué es vital? ¿Cuál sería el papel del alumno, del educador, de la institución educativa y de la misma comunidad? ¿Qué papel se juegan los medios de comunicación para crear debates y consensos? ¿Y el apoyo de la función estatal sin distingo de espacios comunitarios?

 

El servicio de la educación y la cultura es un servicio a servirse entre servidores y no esperar que esto sea sólo para ser servido y ser servil.  Esto no incluye ni al canalla ni al víl.  ¿Cómo y a través de qué instancias dar nuevas perspectivas al diálogo entre la sociedad civil y los docentes, entre los poderes públicos y sus organizadores sindicales?

 

Hacer lo justo implica justicia, míreselo de donde se lo mire, ya que la educación es un bien colectivo que todos deben poder acceder y tener las mismas oportunidades.

 

Somos lo suficientemente éticos como para sustentar posiciones de verdad que conlleve a habitarlas. “El niño es descarado con la verdad.”  En el adulto la trampa con la verdad se llama corrupción.  ¿Cómo guiar y prever a ese niño y joven que está labrando su vida entre los espejos que nos dan a conocer la vida cotidiana en todas sus dimensiones?

 

Ya hemos visto que enseñar a callar y hacer como que no pasa nada no es la posición adecuada para sostenerse en lo humano.  Acaso, será nada menos y nada más que reconocer que no se puede colmar ni silenciar las carencias, que no las suple con nada ni con nadie, que hay que empezar a despertar el deseo, que hay que escuchar las palabras, las frases que forman el mensaje del diálogo, darle espacio a éste que se mueva entre dos escuchas.  Fundamentar el crear y creer en el respeto y la dignidad como una forma de legitimar la autoridad, y para esto es importante reconocerse en la historia hecha y pasada, nada de matar el pasado. 

 

Hay que conservar y renovar las tradiciones, reconocer que el territorio de la cultura somos cada uno de nosotros.  “El ser humano es a un tiempo origen, agente, y finalidad.”

 

Es importante trabajar y apoyar las iniciativas individuales “con espíritu de equipo.” “La competitividad con la solidaridad, las competencias técnicas con las cualidades morales y posición ética”.

 

La educación y la cultura es la virtud del deseo, en su aprendizaje, donde se cosecha la tierra de las ideas y de la creación.  Su agro son los mitos, las leyendas, las tradiciones… Los que hay que conservar y renovar ya que son origen, fermento, suelo y fruto.  Sus propiedades están dadas por el cultivador, los recursos, medios, agentes, intermediarios directos e indirectos y su cosechador.  Y los que intervienen en este proceso y consumo del producto son todos los que la producen, administran, procesan y distribuyen.  Donde las reparticiones, los consumos y los réditos son el resultado para continuar. Lo fructífero de un trabajo común es el gozo comunitario de la experiencia compartida.  Tarea de todos y de cada uno desde sus demandas, deseos y necesidades.  La educación y la cultura la hacemos todos.

 

Ese es el ideal, el privilegio de la vida es ser atendida y respetada en presente.