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PALABRAS DEL CORAZON DE ADELAIDA RAMOS VILELA, POR CARMEN VÁSCONES julio 5, 2009

Posted by rogerhollander in amor, amor incurable, carmen vascones, carmen vascones escritora.
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La conocí en Lima, Perú, exactamente en la Perla, Cerca del Callao, en la casa del poeta, promotor y fundador de la Casa del Poeta Peruano, José vargas, allí habita con su familia, su mujer Palmir. Hombre que va con su palabra sin desierto, con su combate de soñador  y de fe a la voz del hombre, para que la poesía no sea una lápida fría, sino, versos entintando la sangre para que los pensamientos surquen otros territorios.  Poeta, editor y algo más que deja en cada uno de los que tocó con su red de pescador, Pepe por siempre.

 

Alojar la vida en el corazón de alguien es adentrarse en los misterios del ritmo.  La poesía es una habitación sin propiedad.  Con intimidad de voces y truenos.  Con lluvia aún.  El tejido de la vida que ha creado un hombre y una mujer.  El hombre y padre, la mujer y madre.  José  Guillermo Vargas y Palmir Barrionuevo.  Ambos: fuerza, tenacidad y dedicación al ser y al sentir que tocan.

 

Me involucro por un instante en ese espacio de la Poeta y de lo que se dice en la memoria que no pasa inadvertida, me identifico en un acuerdo: los amigos son para siempre. Solo dejo constancia de mi afecto afectado, en efecto, afectuosa mente el recuerdo que ya es historia.

 

Adelaida con su voluntad, su voz de agua clara.  Su alma sin barreras.  Su poesía de piel y encantamiento.  Hace un bello libro “Palabras del Corazón”, dedicado integramente a la familia Vargas Barrionuevo.

 

Juega con la palabra como una niña descubriendose en la sorpresa del mundo cuando el sol toca la arena y deja un espejo mojado.  Ofrece su vacío de honores al omnipotente  y le dice: “ Haz de la espuma un altar y escribe tu nombre Jesús en mi pecho, /para que yo te ame señor”.

 

La condición crea un génesis. Sea “un diseño de amor la posible felicidad”. Que calme el dolor con la “flor del sueño”.  Que con el faro que consiga la poeta logre la calma  para el desespero, la estridencia y la abulia de la nada.

 

“Voy a conseguir un faro azul irisdicente en la playa de luz/ para eliminar los males del mundo”

 

La poeta siente la nostalgia de estar y no, que fue aquí, allá.  El oceano resaca de infancia.  El olvido un árbol sin ramas.  Hace la biografía un recuento de espejos, papel y espacio.  Retrata al verbo antes del sol.  “Habla con la luna y cuenta las estrellitas antes de dormir”.

 

Se recuerda lejos. Cada lengua tiene su forma. 

 

Su fonema en el paladar busca lo filial, algo parecido al intérprete y traductor.  Habita sin confundirse en el sonido, calza palabras porpias y ajenas. 

 

Hace del conocimiento y la huella un acto eterno: un momento de tantos ¿para qué más?.

 

secretos para la tristeza.  Nadie se esconde. 

La princesa de una infancia no se ha quedado a dornir para siempre.  No necesita de cuento prestado para que la saquen de la esfera onírica.  El durmiente no es el soñante.  Y sueños no son.

 

Ella su propio encanto.

 

Ha despertado en la  ronda de Adelaida un saber que no tiene

 

Todos salgan al parque para ver el teatro con su carpa rota del tiempo. 

 

La magia dibuja un mimo para animar una historia nunca vista por ningún inocente.  La pena se queda quieta, ya no hay puchero: “Leticia es adelaida”.  En el trapecio  del verbo hace una raya de tiza y la cruza sin temor al vacío ni al espacio.

 

Se seca “la tristeza que me ha invadido tanto”.

 

El mino hace una pirueta y morisqueta para acercar al  “amor aún”.

 

Palmira canta en el jardín, sus ojos verdes parece una selva sin pisoteo.  El tecleo de la máquina de Pepe, el humo que sale tras la puerta cerrada. Espacios dejando actuar al acto, la cocina huele a mano de mujeres cocinando el placer  robado al paraíso.  La escoba suena en el patio, una infante recoge las estrellas que trajo la poeta.

 

La tarde cae con murmullo de oleajes.

 

El traseúnte espera cruzar.  Otro peatón lee un poema bajo el farol, quién hace ora cosa, Me dices que solo intente ser uno “aún en la distancia alguien que…”

 

No digas Adelaida  “que no hay nadie que pueda curar este dolor”.  Mira a tu alrededor, ya la vida tiene “tantas historias para contar”.

 

Momentos marcados como el rayo de la luz a la sombra que se amotina al otro lado de tí.

 

“Que este día se quede/ tatuado en tu memoria… como despertar un sueño/ cantando cual plegaria:/ te quiero”.  “La vida sin ella no vale nada”.

 

Vamos pasión, deja escucharte, que ya amaneció, los pajaritos cantan y la luna se ocultó en cualquier parte.  Aprisiona con tus dejos de necedad lo que  “mi amor despierta con la aurora”. 

 

El silencio se presta para acompañar al enamoramiento  con la existencia.

 

El tiempo como movimiento de luna sin cansancio acampa en la oscuridad la luz. 

 

La alegria infantil de la voz mira al espejo que no está  solo.  Alcanza a verse y se dice: “soy  como la niña entusiasmada que tuvo una muñeca nueva…/ sigo con lo que la vida me ofrece…/ como si fuera yo misma.” “Suspira a mi lado”.  

 

Alguien que no se deja ver como las hadas o los duendes amortigua el terror de ya no ser.  Otra que es, es la poesía que nos dice: Tú no eres soy yo.

 

La mujer, la que es, la que ya no es, la que se siente a gusto con ella.

 

Baila el “vals del amor inconcluso” Un paréntesis rodea  la memoria y la realidad.  Firmes los pies plantados a la razón se deja envolver  “y en un círculo de pasión/ busca la boca/ ardiene de deseos/.. renunciando a la tristeza… !Vive mi amor!”

 

Hasta que el nocturno de los cuerpos toque o se los lleve el tiempo,  llegue aún el resplandor de la emoción.  Al final todo allá, será “acá he borrado la última línea”.

 

El hilillo que choca con la gotita de agua que provoca  una alegoría se pregunta “¿quién ha osado cambiar los  colores de mi arco iris? ¿quién?”

 

Sentimiento intraducible el corazón de acantilados de la voz poética hechizada y sin acompañante como cuando se es niño y se camina en las palabras que no se conocen y falta alquien que nos indique las cosas que son, y despues, un detalle que me significa en tu presencia 

 

Y no se está solo aún ni  en el miedo. 

 

La alegria infantil de la voz se mira en un pedazo deespejo, apenas alcanza a verse, otra vez de otro momento.  Recuento, repetición,  epílogo.  Flash.  Recuadre.  Relectura. Otra versión.  Otro sueño.  Otro capítulo. 

 

La novela y la poesía del ser humano.

 

“Mi cuerpo pensaba ahogarse/más finalmente he oído/ unos bonitos cantos entonados/ por bella misteriosa sirena/ en brillante noche de luna plena/ Así me quedé hechizada/ dentro del mar azul/ convirtiéndome en sirena para siempre/ con mi bello principe en la ensenada”.

 

Agua dulce agua salada  el sabor de la vida que nos aloja y desaloja. Que nos recuerda: lo que no naufraga en el desencanto. Flota, pero no te asustes, llega a la orilla.

 

Y al final de todo menos mal:  “queda mi voz/ pero sin mi alma”.

 

Carmen váscones

06/07/09

Toronto

MEMORIAS DE UNA BRUJA, por carmen váscones marzo 19, 2009

Posted by carmenmvascones in amor, amor incurable, amor sexo y religion, brujerìas, composición, cuento, ensayo, fe ateismo y sexo, femenino y masculino, genero femenino, ideologia de la represion, inquisición, inquisición al cuerpo del delito: un amor evidente, lo sagrado y pagano del amor, memoria de una bruja por carmen vascones, memorias de una bruja por carmen váscones, mujer, mujer y hombre en celibato y pasion, prosa poética, relato, religión y sexualidad, sexo y sacerdotes, sexualidad oprimida y la hoguera, sexualidad y confesión, sexualidad y religion, violencia y genero.
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MEMORIAS DE UNA BRUJA

“es más bien por la fe que por la razón
que hemos llegado a no creer en el mundo de las brujas”
Ernest Jones

“Quiero me trague la bruja

para sacar mi

amniótica existencia

Para entregarme

a su paraíso perverso.”

carmen vascones

Abrumada la bruja no podía escapar a la tentación de sus sentidos y al temor del seductor, a la sensual figura del ángel, encargado del infierno, de sus pasiones. Anhelaba lo que la Biblia prohíbe a través de sus sacerdotes.

-Han exagerado mucho de mí los historiadores y el clero. Se han inventado cuentos y otros hechos que no ubico y desconozco-.

Pájara nocturna vuelas sobre tinieblas, ahuyentas al instinto. Te entregas al miedo. Soy tu fiel creyente, en ti no hay muerte. Insaciable condenada me obtuviste para siempre, ya no puedo callar. Tú eres mi mandato.

Hechicera labios lila, brote perverso, lengua profana, sabe a fuego tu cuerpo. Sacramento de la codicia voluptuosa recítame tus versos sacrílegos. Pagana no rindes culto a nadie. Conjuro del misterio, deseo de mujer. Bruja terrenal, amado sueño pronto hechízame.

Boca de luna tienes postrado a tus pies al unicornio. Sangra la noche su rayo en el cielo.
Relámpago de mil voces aconséjala que no se deje coger, ordénale que se presente como doncella del bosque. Que nunca deje la medianoche. El día solo como una invitación al placer de la víctima cruzando los límites entre lo animado y lo inanimado.

-Yo- criatura humana, inocente hechicera, mujer atractiva, conjuro de Dios, lecho eucarístico, sacramento del hombre, sólo provoco actos de encantamiento. Uno al amado con la amada.

Preparo menjunjes para que nunca se vaya de ella. Bendigo y bautizo por el bien del amor. Echo maleficios para espantar los malos espíritus. Anulo con hierbas y montes a los rivales de las rivales.

Pacto lecho nupcial por una solo noche. Alguna vez por siempre me hago sólo adorar. Celebro mi día sabático. Consagro sacrificios a nombre de mi cuerpo. Me baño de maldiciones y bendiciones junto a mi adorador poseído. Soy la reina cabal del silencio del mundo.

Atravieso como si nada sueños de cualquier durmiente, si me place lo transformo en persona, animal o cosa. Ahí está el juego. Yo también me convierto.

Me gusta me unjan, me vean como la única. Que sientas todo el poder de que soy capaz. Soy la obsesa del creador. Poseo el misterio del deseo. Llevo una sentencia de muerte. Mi cuerpo tiene el estigma del género entre las piernas. Pertenezco a la generación de la llamada peste, “epidemia de brujas”-.

Un renegador:
Estrellas díganle que su madre quiere almas puras e inmaculadas. Las echadas al olor humano vienen solas. Hay que atraer al círculo a castos y castas pudriéndose en sus cuerpos.

El mismísimo temido:

Yo los exorcizaré de toda culpa, de todo dolor. Y digo yo, el impuro. Me sacrificaré por ellos a cambio de lujurias y noches de luna llena. La tierra arde, veo siluetas encaminándose hacia mi caverna.
Hágase mi creación, espanto. Prendan el azufre, recojan mi cola. Cúbranla de peticiones, arrójensela a las sombras asustadas. Después ella vendrá y traerá enredada a los cuerpos que predican mis profecías. No se distraigan feligreses, caminen hacia su devota.

-Pienso: el estado perfecto del hombre es una plegaria encomendada a mi vientre-.

Yo feligrés tengo sed de ti, aplaca mi cólera viril. Onírica fantasía, retorno del sol, confusión de dios. Tú eres el centro de la tierra. Condeno a quién se oponga. Descúbreme en tus pupilas rojas, acógeme.
Páreme un hijo en el mismo día del unigénito. Sé soberbia. Tu nacimiento huele a sexo, alcoba de serpiente. Tu orificio salmuera redentora. Mujer de mí, madre de todos, siéntete grande como la santísima concebida-.

-Yo varona sabática, origen credo de la hoguera, madera primitiva busco al padre del retoño. Echo brote de fiebre, germen de mujer, creo sin señales de cruz. Fui ángel celestial y ángel terrenal a la vez.
Hombre alumbra los caminos por donde irán mis vástagos. Báñalos de ceniza y sangre. Día de gracia, días de persecución. Marco con mis lubricaciones los contornos masculinos. Besa mi pubis. Confiesa.

Humedezco la fe. Mojo con saliva el principio de la palabra en estado de comunión-. Los miembros se esconden en la culpa. Buscan una eterna. Dan con la música del cuerpo femenino. Su voz de paraíso derrota todo misterio prohibido.

Ella: la verdad concebida. Habla sin lamento, sin muro. Ama al prójimo sin miedo, sin semejanza, sin tabú .

-Voces:
Todos nos acostamos bajo el cielo oscuro y damos una misa de culto a los miembros de la secta. Velas encendemos alrededor del círculo y danzamos hasta medialuna.

Aumentan los seguidores, sus esperanzas siguen. Quieren más. Devotos de sí y de mí han ganado un mundo de magia. El poblado peregrino ha llegado.

El principio sólo es un verbo sin pecado original.

Libre el padre del hijo. Libre la madre del hijo, libre el hijo de los dos. Libres del crimen rival del tabú.
Dejó el secreto de serlo. Se alejó el hijo de la madre, la hija del padre. Padre y madre fueron. Hombre y mujer caminan. Atrás queda un árbol con el rostro grabado en el tronco.

Hordas infernales se riegan por todo el orbe.

Engendran nuevas leyendas con nuevos patriarcas y nuevas madres cercando la tierra de juegos umbilicales, de menstruaciones y ciclos recogidos en estaciones de barros, de coitos embestidos, de celos lunares. De guerras oprimiendo la victoria en cuerpos masculinos que no alcanzarán a llegar jamás al lecho de sus mujeres.

Hágase un pacto de lujuria. Bestias solo bestias. Hombres solo hombres. Mujeres solo mujeres. Hombres y mujeres encarnen su fuego, enfrenten la perversión de la palabra, derroten la condena terrenal.

Defiendan su libertad. La astucia y el engaño son los enemigos primordiales. Desprecien su imagen y semejanza. Echen sal a la eternidad. Cuidado, se alimenta de sangre. ¡Azótenla!. ¡Aléjenla!.

Confronta todo caos desde el principio de ti, de mí. Posee a la muerte, no le tengas miedo, no huyas de ella. Si te opones a su entrega serás un impotente más en el paso de los renegados.
Yo soy la posesión del bien y del mal. Concedo poderes. Hago de ti.

-No me rindan culto, sólo pido eso. Me quisieron callar. No volverá a ocurrir. Hijo rebelde, amor satánico, has llegado. Confirmo tu nombre, has sido salvado. Te rendiste a mí.
Fui víctima de los propagadores de nuestro divino señor.

Mi cuerpo y mi sangre alimentaron sus esperanzas. Me acusaron de haber hecho coito y pacto con el diablo para formar una nueva fe. Sólo sé, que forniqué con hombres, nunca vi al llamado diablo del que me adjudicaron ser su mujer copular.

Me han declarado criminal y mi maleficio no puede contra todos ellos-.

El clero preparó y propagó el camino de la inquisición. Ellos me atribuyeron un culto que era parte del rito religioso, combatían sus propios demonios que habitaban bajo las sotanas.

-De bruja idolatrada pasé a ser conocida como hereje. Dios, el diablo y el hombre eran un solo verdugo, el inquisidor. A mis alrededores encontré amuletos, piedras oradas, curas encapuchados, charcos de sangre, hogueras olor a carne humana y mujeres despeinadas volando encima de las iglesias.

Ha declarado la santa iglesia que soy una mujer que no tiene alma, que gruño de placer ante los cuerpos infantiles, que soy una apóstata, que debe morir para siempre. Han dicho que mis antepasados proceden de magas, adivinas, profetas, hechiceras.

Que yo debo ser la última de todas ellas. Suerte, lecho y muerte acompañan al sexo repudiado y acosado en la era de Dios-. Nada es peor que la verdad del oscurantismo. Li piel es la luz de la soledad tuya.

Célibes interrogadores hacen exámenes de conciencia. Obligan a confesar lo que no es a nombre de nuestro padre celestial.

Todo sea para ahuyentar al malvado y salvar al hombre. Lamentos, gritos, cacerías. Ira humana. Ira inhumana. La crueldad apesta. Cristiano tú también. ¡Vete!-

Dios huele a inquisición.