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carmen váscones, su texto y dibujos resplandor del cristal puntitos. noviembre 14, 2016

Posted by rogerhollander in Uncategorized.
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carmen váscones y dibujo cristal /2016

carmen váscones y dibujo cristal /2016

carmen váscones y dibujo cristal 2 /2016

carmen váscones y dibujo cristal 2 /2016

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carmen váscones y dibujo cristal 2 /2016

carmen váscones y dibujo cristal 2 /2016

carmen váscones y dibujo cristal 4 /2016

carmen váscones y dibujo cristal 4 /2016

13/11/2016
 
Resplandor del cristal puntitos. Memoria rota de la nada.
 
Avanzar sin azar, sin dado, pisar firme. La montaña es hermosa, para contemplarla hay algunos ángulos.
 
Los alpinistas se preparan toda la vida para llegar a la cima.
 
Descender es otra gloria como el aleluya de leonard cohen
 
Destapar el afecto deja ver el pensamiento de cada uno, van juntos…
 
Eso conlleva a no dejarse arrastrar por el pantano del odio.
O del doble papel o múltiple uso como aquellos papeles
 
O papelones o papelón o papelito figurete. Desfigurar del espejo. Disfraz del crìo a veces tan mounstruo. Tan repelente. Tan de atolladeros.
 
Casi todos somos “usuario” o el inútil de la máscara mortificante.
Dejar de mirar con la lupa del prejuicio.
 
La economía mental es mortífera si le pones plus…
 
Cuan perfecto es una pantalla del verbo colgado desde el principio. El sistema está en el piso.
 
La palanca de cambio y el que maneja en el camino. Quién te hace rodar en el rodaje. Rueda del corto…
 
El camino lo borran. Ya no se hace al andar hace rato.
 
Metraje. Traje. Ajetreo todo lo que irrumpe para que salgas a escuchar fuera de las cuatro paredes que has convertido el arte.
Se vive para que la escritura no resulte desafinada cuando se corrige el original siempre primer borrador del libro que editas y algún lector lo desarma hasta buscar al fantasma para tomarle una foto saliendo borrosa en la persecución de la última noticia.
 
(Veo a los artesanos, hay una, de unos que rayan con su armar y desarmar la tienda, por qué la más original de todas, descubrió cómo no ahogarse cuando el día se pone espeso como la saliva, o la tortícolis que le da por ensartar los colgantes, la conozco el tiempo que vivo en playas, la marquesa, (y sus otros relatos,) así se nombra la adorada Virginia, negra retinta preciosa, sonrisa bambú su corazón, trabaja desde que levanta el sol hasta que se echa en su piel, su puesto rezo de conchillas arrullando al mar para que no se desborde con su llanto. Su alegría santuario de móviles que hace con paciencia de abeja, hizo uno con pepitas azules y conchillas blancas, da la sensación de caracol de agua con azulejos flotando en el rincón de un vacío sin susto en el nido de esas manos)
 
(Los pescadores parten unos a la madrugada otros en la mañana otros en la tarde, y los de la noche lanzando red, otros en el borde del agua con su caña y anzuelo, más allá dos otros ajustan trasmallo. Algunos se escapan de la venta anticipada, monopolio la vida del mar. Afuera tableros de juego de damas con tapas de cola o cerveza. En el mercado las ofertas según la temporada. Tocan la puerta a ofrecer el pescado fresquito y sin sobreprecio. Tentadora oferta. A veces compro. Avise a conocidos me dice el guardia. Su yerno pescador sí que agarra. Hace veinticinco años era recolecta de larva de camarón, en balde amarillo la depositaban, toda la familia en ese oficio, la playa parecía destellos de girasoles hasta la caída del sol, algunos tenaces lanzaban esa malla de tela blanca fina hasta la media noche. La luna se estampa como toldo en este pueblo que ha perdido el silencio por la ciudad que toma la playa. En las canoas el candil, en la playa la fogata. En avenidas faroles modernos)
 
En casa ramas de los árboles se mecen como hamaca.
 
El agua, la ola y la resaca del aguaje.
 
Los vendedores informales, aumentan. Tiene sus rincones donde se pasan “inmóviles” más de trece a 15 horas vendiendo de uno en uno sus productos. Para hacerse cuánto al fin de la noche. Son estoicos. Tienen orgullo, firmeza, temple, hasta te preguntan cómo está, hace rato que no la veía. Te sigue la pista. Cómo ignorar. Sencillamente no puedo. No quiero. Mi ambición tiene el tamaño de mí….
 
La línea clara con la oscura se tocan todos los días como paso mestizo, mulato, como música desprendiendose del paisaje.
 
Ventisca juega con los techos.
 
El búho se posa en el muro.
 
Tempranamente pájaros picotean sonidos.
 
Bajo cortina para cortar el friecito.
 
Empezar por uno.
 
Nada sencillo ese prosudo yo sin inocencia.
 
Ninguno estamos libre de la petulancia.
 
A desollar ese callo…
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