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Mi iletrado saber del inconsciente salta a la vista. Por carmen váscones julio 4, 2016

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Mi iletrado saber del inconsciente salta a la vista.
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Mi iletrado saber del inconsciente salta a la vista.
El saber no es psicoanálisis ni cargo ni encargo ni carga ni recarga ni embargo ni gula. Ni aula del inconsciente. El psicoanálisis no es un alumno ni soberano ni subordinado ni repita después. No es pizarrón, ni tiza ni pluma ni letra muerta en la constitución del cuerpo ni de cualquier estado.
Qué es…
2
El maestro muestra maestría. Profesa. En mi infancia un maestro daba todas las materias por grado. O a veces lo volvíamos a ver en el siguiente año. O esos cambios bruscos de una escuela a otra o muchos profes que no atinan a manejar 50 alumnos en cada celdita, perdón aulita, y a uno que lo dejan perdido como el pollito buscando las alas. Hasta que de un gritazo como latigazo en rima de fuete tú nombre te devuelve sin piar. Las vocales -A E I O U-….
3
Caña, hilo, anzuelo y carnada y algún día el pez de la idea salpica completo en los cinco deditos agarrados al lapicero de sastre para dibujar esos fenómenos que se llaman letras, y que solitas silban, sílabas, y que acompañadas fonemas como dos paréntesis, no, sácalos, y que atadas con los ganchos una palabra donde hasta entra mi familia, por ejemplo si es casa, yo me pongo a pensar que está haciendo ahorita en la mía mi mami, ojala no la sopa de ajo. En dónde está tu cabeza carmen, aquí conmigo dónde más. Y que el entrecejo me traiciona y esa ceja se alza sin que yo quiera, y la boquita se me pone trompudita. -No me mires así con esa cara- Alzo los hombros, pienso, si es la única así a ratos.
Y qué pasó, por qué repetir 100 veces “dedo beberes”, que es esto, acaso quieres decir “debo deberes”, o -debo bobadas, a mí me gusta escuchar historias, cuentos, fíjate que el otro día me cuenta la compañerita, y yo que me descuaringo de risa. Y las dos frente a la pared por hablantinas. Especímenes ejemplares para otros.
Y hay otras historias que las estoy aprovechando en otra parte.
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Hay modificaciones para bien y para repensar otras que estrangulan la conexión del pase de año. O con lo que pasa en el “diagnóstico y soporte” a nivelar antes de entrar a las clases. El alumno pasa sentado todo el año con pocas horas para recreo, gimnasia, crear, o desarrollar otro oficio, arte o el famoso oído musical. Incluso hasta para pegar un botón, usar un serrucho, hacer una cosa útil, un recipiente de la caja fuerte del geniecillo.
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Recuerdo a mi hermano José y su lamparita de madera como bordando cada piecita con unos hilitos de acero con filitos de tijeras de sic zac que hizo en el colegio de Machala. Sembró cuatro árboles. Una luz desde la infancia amolda su abanico aparcado en su pecho. En las tablas de su tórax el paisaje, el pasaje y los salmos gorjean con alillas del aura.
Como ave fénix se levanta.
Y vuela hasta dejarse refrescar en el jardín que luce la paciencia como un estero con gaviotas empinadas para subir los escalones de la buhardilla donde uno y dos engendran lazos sin partirse. Escuchan restos de naturaleza que resiste a la ciudad invasiva con sus gigantes bloques con ventanitas de vidrios que parecen alfiles o alfiler hincando al cielo.
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Mercedes una educadora de párvulos innata y tan ágil con sus ingenios, esculpe al vacío hasta dejarlo perdido dentro del diario que celosamente lo guarda en el cofre que nadie atina a dar porque está hecho de escarchas, y de un brochazo descodifica. Saca la espina de la corona le pone laurel al agujerito, ensarta en cada vacío las piedritas hasta volver una tiara a la fantasía, envuelve en láminas de cristal los orificios del dolor. Queda completamente divino el círculo y sus misterios de puntos alrededor del rectángulo que descuadra la herradura que aúlla como grito pegado en paladar. Aterriza montada a caballo en sus lienzos. Se le sale por los poros la fiesta de su ambición, la última, subir las pirámides y caminar por el desierto. Ella personaje del teatro de la esfinge enamorada del enigma de la flor de Jericó del silencio del milagro, de la niña que la abraza como una gugù, y disfraza a las sombras de colores. La pintura en sus dibujos dejan sentir el fondo de sus ojos.
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María Eugenia, la nena de los números, las matemáticas en sus huellas digitales eran tragamonedas, multiplicaba en un dos por tres división, suma y resta, su corazón una pasión teológica, y algo que me conmovía hasta la enésima potencia, no sé como a los cinco minutos entregaba el examen de esos cálculos, de congelamiento para mí. Yo tuve que repetir el año para las ecuaciones esas, insoportable pesadilla viviente esos cardinales y seriales con ceros a la derecha y cero a la izquierda, y que si le quitas la coma, o se la pones al revés, relincho de tachones, y las letras juntas como tipos de sangre incompatibles, O negativo era mi padre, O positivo mi madre. Cómo es eso de lo incognito, despejar lo que no existe y sin embargo está jugando a la escondida entre el cero y el uno o una, y había que dar la respuesta al señor baldor con facha de rostro de adivino o rey mago de miles de años.
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Mis primeras 7 hermanas una tesoro en el arte de amasar la cuerda, el hilo, el carrete del dilema está dulce, agrio salado, no, que está exactamente como quiero, como es dirás, ni más ni menos, prueba, confirma, está de madre, para chuparse los dedos, el rodillo da vuelta a la telita de la harina pegajosa, ponle más polvito de hornear, ya compactó, suficiente, fíjate es como cuando juega Luquitas con las plastilina y arma su imaginación como un oso panda, escucha a Matías cantar, cuidado se te quema por enamorarte de esa vocecita, qué va, si la vida es una aventura del afuera y adentro compactando la teoría de las masas al mirarle las caras y ver como la lengua se mueve en el gesto, si se lamen los labios, y el menú solicitado llega como carta o un juguete a celebrar la dicha de que el tiempo no se atasca en el pequeño espacio de nuestras manos una vez entregado el pedido del día.
La caída de sol descansa en el plato vacío.
El estilo en este oficio es dar creación a un degustar y dejar al paladar con ganas al retorno, en el horno de la emoción el postre de la luna, rosita con su taller de costura donde me hizo un vestido lila para gitanearme. Es como volver a despertar sin queja de ya amaneció. Levantarse y estirarse y tomarse un café pasado con un muchín o patacón con queso. Ya veremos con qué nos trinará hoy la manecilla del reloj, aguanta, frena, no dejes que el pito de los impacientes del timón atolondre, el tráfico hormiguero de la ciudad que atosiga. Después tenemos que cruzarnos de norte a sur con la brújula del orden de la agenda. Ya tenemos el mapa mental de la ruta. Llegamos en un santiamén. Púchica, mira como se pasa el rojo, hay que estar con los ojos bien puestos en los espejos. Retrovisor panorámico, hasta con mirada helicóptero. Saca la lista ñaña. Veamos el pedido siguiente. No te olvides esta noche columpiarnos en el parque del corazón sin nada pendiente. Asómate a la ventana, mira que linda está cayendo la noche. Tiene una luz inmemorial la idolatrada luna. Parece pozo de agua clara o túnel del desierto donde la parábola busca el secreto del vientre de la tierra.
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En el deporte, mi hermano Carlos, el que quiso agarrar a la ley y perseguirla en la constitución y darle forma de análisis, interpretación y causa justa, se le escabulle de las manos como liquido amniótico cuando rompe la fuente y todavía no es tiempo de que aparezca. El nació ensacado, ni se había enterado de que ya estaba afuera, apretujado en la telita dormido seguía, abuela rosa con su dedo desgarra esa tela, y lo saca del limbo, da su primero llanto al sentir al extraño ambiente que lo recibía. Un moreno, trigueño como los que zapatean en el camino empedrado de la montaña anda luz, moro retinto como la negra cobriza color vasija que cose el telar filial.
Escribía dando codazos con una letra del tamaño de la hormiga, atleta zurdo, a lo mejor hubiese estado en la cancha o de árbitro si enfilaba esa senda. Cada sábado los amigos de vóley le hacen sentir un puesto de triunfador en el remate del saque. Y quién sabe qué más. Todos llevamos cuentos inéditos en la piel. y sería aclamado por las fans como su hijo italiano cajaleo.
Hizo una fuente de mar sin celo y sin deseo de ahogarlo lo abraza, y cuando lo hace le regala una estrella de mar. Sembró un Lirio que desafìa al viento cuando juega vóley con la luna.
Tiene dos estrellas fugaces pegadas como sus ojos. En cada uno están. Cuando pasa a su lado una de las dos le dejan una estela del silencio. El aguarda que algún día lo liberen de la imposibilidad de tocar el arco iris que se le escapó cuando niño. El hombre del hacha que lo persiguió a sus cinco años le cortó de raíz la mirada al tiempo. Trepó la cerca de alambre hasta desgarrar el susto. Desde el otro lado la mirada cruel del tipejo coge el filo del metal y lo señala con un dedo. Se tiró al cerro de arena que se desvaneció en su lanzada. el piso le torció el talón de aquiles.
Trota hasta quemar la última grasa de la tristeza o frustración o simplemente porque lo relaja de su mudez. Es un chacharero, fregón y leal al darte la mano. Es increíble, plancha sin dejar una arruga, que no diera yo por esto aparentemente oficio mundano pero tan de presenación a la hora de salir al público que te mira de los pies a la cabeza, y te enderezan el cuello si está torcido. En el timóm incomparable, se conoce de cabo a rabo su guayaquil de calores intensos. Es chofer del alma que deambula buscando amparo, ternura y escucha. La paz lo quiere monopolizar, pero la libertad se alía y le pone freno a raya.
La rutina y hora exacta es su patrón. No existe libreta de ahorro en sus uñas. Tiene que dar con la luz, el agua y el motín del día. Descarga el peso cogido de la mano con la sonrisa de aquella que le movió el piso y su ser. se dan transfusión de poros. Se desprenden de la tela de cebolla hasta llegar al fondo del latido que los conmocionó por primera vez. Avanzan. Ponen en neutro al cero para que el uno de los dos los iguale. No darse por vencidos.. Ella lo sabe, el juega a dejarse mandar. Son blanco y negro en la trifulca de la pasión. Bailan hasta el amanecer como la gota del rocío besando al pétalo.
Tiene tres rosas en un rosal, una da piruetas de salsa, judo y riega a las flores, la otra danza, modela y pinta las emociones y la última es una paz cargada de leyendas, mitos y al espejo le da la vuelta cuando le da la gana, no se empantana ni con el reflejo ni la sombra.
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Y ni se diga de Patricio Federico, en ruta en la bicicleta, se busca sus patas el jota unas, otras con el negro cucaracha, le da también por el indor, eso sí, no interrumpirlo cuando juega barcelona, parece periodista experto, con los comentarios cuando los goles son de más o de menos, se viste de canario con sus panas romeo y pato y hasta con manù atiborran el estadio para mandarse sus hinchadas. Cerrando con este ahijado de la confirmación, tiene un rosario de besos en su pecho, calza la vida día a día como ofrenda a dios, a su mujer, y a su flor danzante. Morfema de los latidos de julio. El verano es un coro de vientos en su casa asentada en la roca. El ceibo le abraza. Los guayacanes acurrucan. El de rodilla recoge las flores amarillas. Romeo le dice –te amo papá- Se ruedan en el piso, y se pregunta, y ahora cuál será la aventura con la que nos sale el viajero.
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El estadio es otro hogar para esta patria de tres colores abanderando la riqueza, el agua y el rojo diría no a derramarse.
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Luís genialmente incomprendido, como dice la película mente brillante, él psique destellante, en su cráneo la lucidez resplandor y sombra ebria, soldado del batallón de los que desertan al banco de los acusados. Jugaba con los saltamontes, silbaba a las palomas, les ponía nombres, les hizo casitas, le rascaban la cabeza con el pico, en la terraza crio cuy, conejos. En el patio hacía charcos para las ranas, la polio le picó como serpiente X hasta hacerlo arrastrar cuando apenas se había empinado para hacer la L. Lucha lucho.
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Luchamos para no cojear en la línea. Camina por la vereda. Allá están las rayas para cruzar la calle. Mira el semáforo. No te me sueltes de la mano. Dónde estás. La infancia se pierde en el cortejo de las horas como rayos de sol atrapados por las llantas. Las hojas del árbol se queman.
El hollín confunde al fogonero que transpira escondido entre las ramas.
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A veces de muchas no casi todas, casi a media las instituciones del saber se olvidan del tubo para oxigenar la razón y taponan los poros del aliento. Se ahoga el pensamiento en guías sin parabrisas. Limpia el recipiente sin destruir el grabado. Cada uno contiene el drenaje para no estancarse en las aguas fétidas del muro.
Deja circular el aire.
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Cómo ayudar al alumno que lleva un tiempo que rompe protocolo del conocimiento, y avanzan o rebasa la velocidad del cronómetro-. El método no tiene forma se va amoldando como las pataditas que siente la madre o cuando el niño se estira, él feto, el bebe para los padres, para la ley “producto único” esa estadía de 9 meses en el vientre”, el mismo que va palpando el afuera y el adentro y así mismo en esa fuente que tiene que estar fuera de la contaminación.
No es materia bruta ni producto único…
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Cada minuto es un argumento para salvar la historia de los discípulos.
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David fantástico para la exactitud de reparar, diestro para la paciencia. Y de una disposición para hacer hasta el trabajo más humilde. Es el lado flaco de la vanidad. Nunca se pavonea.
Como todos tenemos nuestro cuarto menguante.
A él la meningitis antes de la mitad de su primer año le agarró neurona, dendrita, nervios y el espinazo se desconectaba hasta dejarlo en cuarentena de vemos e proceso como va. El cerebro quiere escapar del calor, olla de presión, poner comprensa, bañarlo a cada rato, más frío el rapo en la frente,,la telararaña con la spiderman de ocho patas, o del taran tantán o el ciempies. O la colmena de abispas carpinteras taladrando la angustia desolada en el cuerpecito que berrincha, duerme se agota en la catarata de antibióticos y pesadez de la siluetita que apenas levanta la mirada.
El tiempo se vuelve incontrolable en las secuelas. Se cuelga la carga, la descarga. Embiste el ritmo de lo que se conecta y desconecta.
El letargo a veces un invierno o un verano sin aviso.
El espacio se achica como punto en el tiempo sin reloj.
Me encanta su disposición sabia para dejar fluir al sol.
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Y Manuel el que se metió al vacío, 14 metros, a los 18 años y pudo decidir en la caída no morir, se fue al fondo del sótano, de lado como un gato se estampó en la oscuridad de ese piso y encima el ascensor, la puerta se abrió, y el aparatito nunca estuvo, entra al abismo de ese túnel cuadrado color de luto que se lo quiso tragar, estaba recién graduado…
En un sismo de escala alta el piso se convierte en tamaño de baldosa o de mosaico de un centímetro. Allí tienes que aprender a volver a marcar la pisada que se fue. Que nunca más volverás.
Que la angustia es una navaja de afeitar antigua.
En la casa de las cacatúas el nido con los pichoncitos te remueve el asma. Sientes que te falta la caricia que se te escabulló en la infancia. Con apenas un año llegaste al puerto ruidoso. Estabas perdido entre la pequeña franja de tu recuerdo y tener que habitarte en un puesto, sitio y casa que no daban las señales que habías marcado con tu primer gateo.
Tres tambores suenan como latidos en su ser errante.
No le gusta el corazón enjaulado. Ni que el amor se haga fiera. Detesta la garra del dolor. La siente como los clavos que le causan escalofríos cuando no aguanta la rutina del cuerpo.
Ha tenido la dicha pero se le escapa de las manos.
Su sentimiento flota como pelusa de ala cuando muda la pajarita y salta a la ramita.
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A medio camino el barro y la cocción de la memoria.
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La vida da giros que nadie sabe, y no es fácil ponerse en los zapatos del otro. Acaso por eso nos emociona aprender hacer el lacito y es un pequeño triunfo para no enredarnos al caminar.
Hermanos brillantes, el diamante es una piedra blanca lechosa, hay que trabajarla hasta lograr esa luz sin sangre innecesaria como en las minas. O la codicia misma.
Los imprevistos pueden ensacar la fábula.
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Y la felicidad es como cajita vacía sacando al dibujo, al personaje, al amigo invisible, al juguete que nadie lo tiene, a desenfundar el abra palabra que me toca a mí decirles que adivinen qué tengo en la mano, qué figura geométrica estoy pensando, todos la vemos pero no saben cuál es la que tengo en mi secreta.
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No a la comida chatarra ni al pensamiento enlatado ni al apuro de no sé qué. El niño no va a salir corriendo del vientre, ni hablando, ni a comer solo. Es dependiente total hasta ir descubriendo la autonomía como una varita mágica que le hace parecer la vida como sacar debajo del sombrero el arco iris.
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Y meditar. No matar el verbo del sueño…
Por allí tijeretazos, cortapapeles, pisapapeles, navajazos, cortaplumas, corto punzante como esos cuentos de terror que recrean al monstruoso yo.
Ni tú te libras si tu lengua babea de pica.
Aléjate del picadillo ligero del espejo voluble…
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El mundo se oscurece como un tachón cuando la patada da remate en el puntapié de la escultura del cuentista fantástico la usan como penal de la pena sin pensar en el penal que te recluta como un monigote del gol, faul y metes manos para tapar el arco del doble que te arrincona a tiro de esquina y defensa sin escapatoria del juego sin trampa en la letra que muere, que eliminas, que eliges.
Rebuscar en el propio cuello de botella del cada cual de quien que se atrinchera en el boquiabierta del plumero, tinta, papel y pasar a limpio sin dar regando el manuscrito como lengua de zapato roto.
El escritor como zapatero calza la medida de la gloria en el pie. Hay que evitar, zancos, zancadas, codazo y saltos agotadores en eso de mantenerte como un maniquí en el puesto de venta número uno. Cuidado,
El libro se puede convertir en lápida de tu nombre si exageras con eso de mundillo de letras.
Ándale letrada. Ajá.
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Que esos fonemas no se hagan aves de rapiña carmencilla.
Devoran hasta el nido del caos…
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La nada también es un invento centrípeto y centrífugo.
El giro es la clave cuando la gravedad te deja sin fuerza y te dejan sin poder aflojar tu juicio o eso de que piensas, nada, qué hace nada, o peor, no hagas nada porque o si no te culpo por nada.
Nada es cosa seria.
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El prejuicio de la carrera de corbata o de mandil o de uniforme, no dejan apreciar el don de cada uno y hay que apoyar a destrabar lo engorroso del débito haber. Debitar de la cuenta. Toma en cuenta que prestar, prestarte, empeñarte, no es un préstamo al prestamista del banco, ¿qué? del parque, que idiota eres, por supuesto que no, contigo no se puede hablar, distorsionas la tabla del rango, rengo diría quedas si la curva del sesgo te enreda en los cálculos en contra. Quién vota favor del uno por ciento como aporte para dejar pensar la libertad y la paz del sábado y domingo. Y la semana completa turnos para el jornal. Huelga al deseo de no morir por tanto apretón de las arterias por la subida de precios como el colesterol, triglicéridos y otras crucitas que dice el patólogo en el papel.
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Me pongo el delantal sin problema. Me preocupo de mis baches de las reglas gramaticales, y de la dificultad de mi memoria anti automática que boicotea la salida pulcra del texto y la limpieza del desfase.
Que si me pongo a corregir mientras escribo, mato el porvenir de decir algo, sé que es una vergüenza social la letra invertida o descolocada.
Así como la sociedad con sus desajustes, guerras, crímenes, faltas de acuerdos. Como que se vive desconectado en el lenguaje. Sólo que eso no es un texto, ni periódico, ni libro, sino el famoso mundo.
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Mi trabajo es una singularidad que me condena a un cómo es posible que esta señora titulada y dizque escribe sea tan vulgar para aparecer con los manchones en público, qué le hace creer que la leemos. Dicen que es oscura, cibernética, no, hermética. Es posible que quite las ganas, los antojos de leerme a la mayoría.
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Soy una minoría. No paro letras. –qué mas aflojan la lengua los que entran a la poesía de la que sabemos, van con la máscara de acero para no contagiarse con el negativo base línea sin revelarse.
Haga que parezcan diablos o soldados los linfocitos para qué con su radar identifiquen a la enemiga célula maligna portadora de la pedantería de querer eliminarte como pan comido. Nones, hasta el final la dejaré sin ser su presa.
Mire usted, y sin embargo se camufló, así son los falsetes.
31
A ver qué haces si te dan tajos inmodificables para salvarte o alargarte un poco más de respiradero en el cuerpo crucigrama de palabras operables. Cada parte del sobre corporal tiene cartas en cada órgano. Si lo lees es trabajoso, que te da una vagancia. Solo le pones atención cuando te duele o sientes que te desinflas y no avanzas ni hasta la esquina.
Y no es castigo divino enfermarse.
Es desajuste con uno.
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Acaso un desfalco entre psique, cuerpo y reconfiguración del sistema del pronombre en primera persona, la segunda y la tercera. Ella eres tú en el nombre que sostienes como los niños cuando descubre el placer de decir YO cuando preguntan quién es…
Es sin fecha fija la estadía para cualquiera por muy meticuloso que quieras parecer. Seguro, te lo aseguro. No estés latosa. Que cada cual se meta en su pellejo sin filetearse.
Hay enfermedades que parecen bombas atómicas.
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Mi escritura aborda el oscurantismo del eros y el tànatos.
No amo la sabiduría. Afilo el pensamiento para cortar a raya la petulancia de narciso herido a muerte. Nada de pobrecito. Hay que liberarlo de la ceguera de la existencia sin luego.
Escribo sin la preocupación de que me estoy quedando atrasada del espejo de la colección de la bomba de chicle que se pega al rostro.
Eso era ganar, competir y premiar, aplastar al globo que se bambolea sin someterse al misterio pegajoso de que otro te lo revienta, y sólo te preocupas de despejar los orificios para respirar, ver al culpable que se esconde en la carcajada.
La boca deja asomar a la serpiente sibilina y a la caverna de platón dentada, mordiendo la malicia, la trampa.
La comedia del Olimpo.
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No saben que escribir perfectamente sin gota de faltas ortografías puede ser una pesadilla o convertirte en amorfo como esos atracos en cualquier rincón del mundo.
Parece que es una deuda impagable mi analfabetismo en la memoria.
Detectar las trabas que no permiten ver lo invisible…
35
Fácil es una palabra difícil aunque tú no lo creas.
De eso cada uno lo sabe.
Eso no es cierto.
Suponer que no se quiere hacer la tarea por vago.
36
No por favor. Es sospechoso que de 30 alumnos 28 se queden en supletorio. Que de 30 solo 3 sean los mejores. Y el famoso “sacrificio” de los padres qué. Es esto la educación. Para no parecer ignorante nos cargamos con los hijos, los acusamos, les culpamos, les amenazamos, les chantajeamos, los estupidizamos con un cómo es posible que hagas quedar mal.
Pum.
Les atiborramos de todo por ti…
No todo. No todos. La mayoría pregúntese como actúo en un momento de ansiedad, angustia y desesperación de la pérdida… Del hijo, del año, del gasto, del papel con el sello de no lo recibimos o no pasó.
Dónde está la caricia filial.
37
Ni el padre ni la madre es alma mater del todo lo sé y todo lo puede, ni una tarjeta de crédito ni un billete ni una cuenta por pagar. Fiar.
Andar con poca ropa no nos hace menos.
38
Andar con fachadas sin entrar al llamado del cuerpo nos crea tal dilema…
El único vestido que cargamos siempre y habitamos es el cuerpo.
Y hay que traducirle su ser.
No necesariamente eres el que sale en la portada del espejo.
Hay más.
39
Ahora las masas de temas de las mallas son especialidades con especialistas y se supone debería súper hiper pero como no somos mercados, ni tiendas, ni cerebros de feria libre ni google bingo con suerte.
40
El aprendizaje se hace un desbarajuste y más aún con eso de la educación inicial que pide una métrica cuantificable que el niño no la completa porque es un acorde, escala, nota o instrumento según lo soltaron, lo dejaron gatear, gugurugar, contactar.
Contemplar, provocar, curiosear, silbar y cuadrar o descuadrar sus dos lados o dos cerebros y hasta del tercer ojo que se dice allí se concentra la sabiduría como bola de cristal nítido o el descontrol si no dominas como epicentros.
Y eso es casi nunca sin ser pesimista, y claro completar la cabeza tronco y extremidades y además demás más esto menos del hasta cuando para por el mismísimo cerebelo que marca lo simpático o antipático para… La culpa es por falta de fe de sesos o de dudas o del impío que te desbarata la fotosíntesis de la naturaleza y de la razón.
Divorcio entre síntesis y antítesis. La hipótesis se desparrama en las ramas. Las hojas de la memoria se cuartean en las estaciones del luego, còmo vamos. Eh.
Plin. Caigo en el sin concepto, eso no dice el libro, ni las diferentes tendencias, ni el diccionario. Pero la palabra juego si está.
Así que no me vengan…
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La B y la V es la antítesis en mi vida. La tilde es una fuga a la tiranía, parece una cuchilla quemada. Mejor le cambio la imagen y que sea trocitos de estrellas embadurnadas de contaminación cuando llegan a la tierra y son atrapadas por la malla de la grama.
El aprendizaje del sonido de la letra y diferenciarla es una ventisca sin contemplación de mi lengua mutilada, montubia, de buscar y no esconder la raíz aborigen. Como mi corteza de sombra pegada en el árbol que me deja la huella de una que pasó y no lo ignora. Si no, miren la foto. Es increíble. Hasta todas las manchas de mí que impregnaron el césped. Llena de gula me atosigué de mi forma.
42
Es un andar descalza en la escritura que inicié sin primer grado, directo al segundo y sobresaltos, pisadas en diferentes escuelas, colegios, y el coma a los 9 años por aquella aparatosa caída. Intento ser exacta en esta lengua que no domino, ¡oh1 cuánto lo siento, sentido pésame a mí querido yo que fui, que no fui, , que me crea trifulcas, coraje, un penar que lo siento hasta en el tuétano.
Que mi uno y el otro tienen que soportar a esta una la desfachatez de aparecer ante las clases de presiones sístoles y diástoles. Qué vamos hacer tengo mi pulso, que impulso, motivo a no dejarse derrotar por aparentar una que no soy.
He salido y entrado a mi vida.
Soy la única testigo del sollozo de la filosofía sin tocador.
43
Mi escritura es una fisura sísmica en mi psique.
Es una marea con todos los restos del río.
Es un vaciado del idioma indomable.
Es una afluencia de la lengua de la desembocadura donde el mar y el río se reconcilian.
Es la selva que se resiste a la tala.
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Estate quieto es la frase favorita de los adultos con los niños malcriados y malcriadas.
Somos criados cómo….
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El juguete es para destrozarlo y no para la galería de lo intacto, la ropa también, si es de la calle o solo para salir o para la fiestita y cuando te vas a poner los zapatos, el vestidito no te queda… Y ves que sale del roperito y este queda con los poquitos armadores vacíos y dices por qué.
-Si nunca me lo dejaban poner- Acaso por eso hago un descosido y unas creaciones de esto con esto, esto salvo, esto regalo, esto lo diseño, y a veces me encanta verlo puesto en mis sobrinas, y también en mí, no me complico con el traje.
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Todos tenemos la posibilidad de diseñar.
A dejarlos inventar y aceptar las ofrendas de sus manitos sin romperlas, ni descoser la emoción. No le mates con tu lápiz y tu forma verdugo al desarmarlo en público y privado al cortarle la forma de aparecer. No lo desaparezcas. A valorar eso que pudo, puede y cada día será más lindo.
Si pinta al elefante rojo, déjelo.
Ya el proceso de avanzar, de leer, de reconocer en el “catálogo” de las láminas diferenciará. Los “zoológicos, selvas modernas”, pobrecitos animales en extinción. Así a lo mejor llegaremos nosotros, bestias desalmados por la falta de diálogos o qué.
El tratado del día después de estar ausente…
Su criatura interna crea al otro a su alcance. Ese su patentar la marca del quién.
Me represento a mí mismo no me cuelgues antes de tiempo. Soy mi propio espacio.
Venzo a la pizarra sin convertirme en tiza ni en borrador de la señorita que quiere al pie de la letra o el número pegarme en su lista de control como el aprobado, desaprobado o réprobo.
En el diario la cita de la inquisición.
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Su carboncillo lapicero y las masitas de colores y las crayolas que se pasea por la página, trozar, que viró con el codo la punta del libro del cuaderno, desdóblela, pero no palo ni puntos menos, ayudarlos a dominar las posturas con sus cuerpitos, ellos buscan como mejor acomodarse en la postura, se equilibran.
Apoyarlos con secuencias de ejercicios para que domine el cuerpo entero, y que las curvas y las rectas no sean planas dolorosas en sus deditos que tiene que agarrar bien la cuchara. La postura, los movimientos y coordinaciones son secuencias que se refuerzan, se repiten, se van haciendo hasta dar con la forma propia, pero si le interrumpes, le corriges, así se coge, lleva así, se lo carga de frustración y se lo avasalla.
El “adiestramiento” no es domesticación, si el “adiestrador” da el terrón de azúcar como premio, por qué en el niño es la nota, el rojo, el ridiculizarlo en clase, el malbaratar su producto, que es él mismo construyéndose. La materia no es bruta, peor el chico Ingeniándose cómo salir del aprieto de la ignorancia o de la confirmación del bien y del mal al pasable. Pasaste. Listo. Ahora sí ya estas fuera del peligro. Desactivaste la planta nuclear del conocimiento, te diste cuenta que no mata, la zona no está minada. Esta cargada no de balas sino de de etiquetas del futuro tanque o detonante del cuándo. La matriz inicial es vórtice cautelar. Hay que descargar, desactivar y poner en órbita al yo sin complejo ante el tú que te pide dispares la lengua con la respuesta.
Puesto que te hicieron la pregunta descarga…
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Eso de llevar la cuchara a la boca sin que se riegue nada es una pequeña catarata que choca con el plato, provoca sonidos, se desborda el líquido, y en menos de lo que canta un gallo viró el plato como lavacara o como cuando abre la llave, o se ducha, el agua les fascina, los calma, sigamos el plato completo para ver cómo es eso, vaciar, llenar, la cosa es inentendible para el adulto que se olvidó del niño que fue. Chispas salen, hay que limpiar, otra vez, me provocas, sabes lo que haces, ya te voy a dar, mejor cuento hasta tres para que me pase el coraje. Tan impecable que estaba el comedor, recién lo bañé…
Terrible, los fideos cuelgan, encharcado se lame, y aplaude chispeando el gozo del charco blanco. No repletar los platos, acompañarles, no darles haciendo, y buscarle el tino para que el pocillo baje porque el infante desconcertante descubre cómo “comportarse” entre sus hermanos. La colectividad familiar y los posibles convertibles del cada uno miembro. No corregir antes de hablar, de hacer los trazos ni caer en cuenta de que pasa.
49
Y no olvidar es un niño a sujetar de la mano para cruzar la calle de la existencia.
La vida no son comiquitas ni dibujos animados para enrollarlos y se atrape.
Dosificar.
50
En mí la Z, la S, la C un desastre, La R y RR ni se diga. A veces es una afasia espantosa. Uno esconde al cero y el cero dentro de la nada y todo esto dentro de un apunte. Hasta reconectar la luz y enchufar el paso que salta el cable de la secuencia. Pisar tierra para que el voltaje no varíe. La barra de cobre aguanta el cobro de la ignorancia.
51
Graduar escala de la música en el silencio.
Y no queda más y me alío entre la que aparece y desaparece en ese errar incompleto del peregrinaje de la falta incomestible en el papel o la pantalla.
A veces un atropello del pensamiento veloz.
52
Calma chicha por favor, nada de aguaje en la canoa poética.
Achica con el mate lo innecesario.
Deja lo suficiente.
Sal del sabotaje de la ineficiente de lo aparente.
53
La pesca de la idea necesita más que papel, lápiz y pega.
54
Y por qué poner la H si parece una escalera cortada, o una silla demás cuando no es mayúscula, es una truculenta sopa de letras flotando en la punta que se acaba de tanto darle vueltas al lápiz en el sacapuntas.
! Ah! te acuerdas de esa palabra cuando se le caía la N y nos hacía reír, y así pasaba con otros sonidos, hasta que nos escuchaba algún adulto y nos decía majaderos, ya les voy a lavar la boca con detergente…-
Y que pasa-
55
Vamos a jugar rayuela, otras al ahorcado, otras a la letra y el que acaba rápido, al tun tun, a las damas, al monopolio ese juego sí que aburría, al OA, macateta, pirinola, hasta con el trompo, el ajedrez nos encantaba, y al naipe, sobre todo cuando nadie se que quería quedar con el As corazón negro.
56
En la tina de pechiche o la lavacara de lata o plástico o en la pocita en la playa el niño hace sus primeras masas creativas, sociales y castillos en el aire. Que de un solo manotazo los derrumba a su antojo… Triunfa con su logro. Pero el no te ensucies, ponte las medias, lávate. Limpiarlo, mira que cochino… Dejan sin ganas al niño que no es monigote, ni arlequín, ni títere, ni modelito…
57
Los peores castigos, crueldades y azotes cuando hace sus “S fatales” dice la poeta Manzano. Se quiere un niño intachable, pulcro, que no apeste, casi ni huela a humano, sino a perfume o limpio y desinfectado o a juguete nuevo saliendo del plástico. El estiércol, la orina y la embarrada de la papilla en la carita es pesadilla para la madre o tutoras o encargadas de los niños. El control del estado de los orificios define al niño como educado. Lo contrario cochino.Someterlo a la estricta regla del horario impuesta por el adulto que aún en el primer año el chiquilín está recién descubriendo el cuerpo y sus producciones…
58
Será por eso que de adulto se somete por miedo a la obediencia y viene el desquite a mí nadie me manda y confunde acoger consignas con me quieren ver la cara. El adulto arrastra al infante que fue como juguete de trapo o como guiñapo al desquite. Y resulta una irreconciliable posición sin postura ni puesto en el tiempo vacante del espectro. Y Buscan un patrón, un jefe que los tenga bajo la mira, porque hacerlo y cumplir sin el ojo encima no es posible.
El miedo no debe ser la fuente de la obediencia para cumplir.
Será por eso que de adulto se somete o se desubica o no cumple y viene el desquite a mí nadie me manda y confunde acoger consignas con me quieren ver la cara. Y resulta una irreconciliable posición sin postura ni puesto en el tiempo vacante del espectro.
59
Bacín, pañales desechables o pañales de tela y avise… Es una tareíta de paciencia y hasta de hacer que no tenga miedo al agujero del escusado. Dado que si ellos no tienen control y dominio del cuerpito, solo sienten que caen. Hay mamás que desde los seis meses los van poniendo en bacinillitas y están esas mamacitas apuradas con los pujos y empujes, de puja, y hasta le hace ruiditos, provocándole un tiempo que no es de ellos. A quién le gusta que le toquen la puerta y lo apuren en ese momento de expulsión…
60
Y La disciplina es el arte de educar al cuerpo en tiempo, espacio y ocupación y desocupación…
No hacerle la “cagada” a la vida del •terrible” infante…
Polimorfo ser.
61
Mi yo iletrado no se deja deletrear.
62
Y hay la memoria muda dónde no recuerdas nada.
Claro hay algunos que empiezan desde los dos, los tres, los cuatro y cómo yo, el clarísimo recuerdo a los 5 años. Hay un inicio donde la memoria ata su primer recuerdo y olvido. A lo mejor son siamés, el uno ausente y el otro presente.
Uno cuenta lo que el olvido recuerda desde su cueva.
63
El destete, la mudanza, el criar. La sombra que se hace compañera de la soledad. El desmadre y el despadre para dar con la autoridad que legitime en uno sin empozarse con cola de látigo o de bacán repulsivo SOY EL ÚNICO CAPAZ.
Bajarse de la tarima.
64
Capacidad es una palabra que convoca otras.
65
Un niño sale de la casa, va al jardín y abre la puerta desconocida donde una señora recibe al diminuto extraño. Esa ida abre otro lazo social.
Un punto aparte en su diminuta vida.
66
Hablar al grupo y concentrar a cada uno y tener pendiente el hilo de cada uno como va en el avance, dificultad, y reforzar lo que necesita es muy complejo. Es fácil cargar el peso al niño. Él trabajo es en equipo, padres, profesores y la institución. Y si no es miren esas jugadas en la cancha cuando defensa, retaguardia, delanteros dejan sólo al arquero. Y el arco parece deshabitado de pasión, pulsión y de uniforme, el jugador corre con un balón perdido en el césped. O peor querer lucirse como uno sin otro. Descabellado cruce de impases.
Encuérate. Eres tu propio hincha.
67
Pero de peros, si la institución se vuelve la operadora que evalúa, califica y silencia y el niño es una cuenta solo a pagar, y de resultados “exactos e inexactos” cómo ayudar. Qué hacer con el informe o desinforme del proceder, cumplido, incumplido que “refleja” los rojos y azules en la libreta. O qué pasa con el triángulo alumno, padres, profesores con el seguimiento a sus hijos…
Dado que depositan en la institución resuelva lo que ellos cancelan, ignoran o no alcanzan a cubrir por falta de tiempo, disposición o atrasados en el día por no poder cubrir todos los frentes del día a día.
Y el niño o niña cómo puede retomar el punto flojo que no agarra, que se desbarata, que se confunde, que no puede resolver.
Cómo se trabaja el proceder del proceso donde pasos, secuencias están incompletas, o bloquean el siguiente avance…
68
Uno puede sentirse como estúpido o el idiota del espejo o el exiliado de la mirada.
Y esto vale para los incluidos o excluidos.
La inclusión es un comodín todavía no bien trabajado o no considerado, parece carrera de caballo completar los pedidos del programa de la malla que estrangula al cada uno de la masa enlazada en el vínculo del tutor y del aprendiz.
Y a uno o unos los ponen en la tabla del lápiz rojo en la libreta.
Acaso preguntarse qué pasa en la casa y en la institución educativa con esas viditas que las representa una “nota” que muchas veces no es uno, no es la experiencia propia. Ni la milésima parte de uno.
69
El azul es maravilloso. Pero cuando hay el púrpura es pánico. Peor si el profesor califica conducta y conocimiento como una fanesca o cazuela, sin diferenciar la singularidad del niño. Ni se cuestiona qué le pasa, qué o cuáles son las actividades que se atranca, como usar el matamoscas o la raqueta eléctrica para aplastar o electrocutar a ese moscón incalificable de la materia.
-¿Ahora, en cuantas o cuál te has quedado?-
70
La abeja zumba, hace panal y una miel extraordinaria. Pero si pide conocimientos artificiales y lo elaborado por el niño no vale o no se considera su esfuerzo de lo que pudo. Y en casa el padre o la madre o el ayudante le dan haciendo y presenta como suyo. En el fondo la calificación es para el profe, la institución y la estadística globalizadora del sin espacio o con selección a dedo. Y se vuelve una farsa. Eso no es justo para nadie, peor para el niño, es la vergüenza, la humillación, la deshonra a su pudor. Lo sincero pierde valor. Sea se pague o sea fiscal la institución.
71
Vemos cuántos andan con la carpeta sin conseguir trabajo sin ingresar a la universidad y no puede responder a las 700 preguntas para señalarle la “ruta” de su oficio. Sirves para esto y para esto no… Conozco a quienes han estudiado hasta tres profesiones y no resuelve su genialidad.
72
Sirves para esto y para esto no… Y el desempleo y la lista de bajas. Despidos. Despedidos antes de concluir lo académico. Cómo era eso de los últimos serán los elegidos. Quien esta primero o después.
73
Algo más hay que operar o intervenir para dar boca a la realización de esa “inversión” humana. A veces inhumana, que “discapacita” con la señal de conflictivo, problemático, no encaja, es desafiante, es contestón, chismoso, pega, mudo, blablabla.
Y cuando la prensa cuenta de algo de un alguien se convierte en “viral” el niño tal, el padre tal, la madre tal cometió. Susto, escándalo por un momento, pero el día son sumas de semanas, meses, años.
Que a veces se hace una metástasis de violencia.
74
Cómo extirpar lo aberrante en la educación dónde no es sólo corregir la ortografía, o extirpar a la inculta como yo en la regla gramatical, saberlas no es suficiente, rebota mi desgracia sintáctica, pero no estoy hablando de mi “caso”, aunque de relance libero a la zurda del destino del analfabetismo aunque sepa leer y escribir con huecos como si dinamitara el papel. Aunque esa no es mi intención. Soy pacifista. No al bombardeo.
Mi letra es una mutilación que se completa a posteriori.
Incompleta enfrento el diario ser y no ser.
75
Al presente de la infancia darle otra intervención de sanación.
Destreza de la interpretación artesanal del lenguaje en reparación de su espacio que no se lo invada.
Desocupar el vacío de cada uno sin meterlo en el hoyo de quite saque pon.
Sin dejarlo como un resto tirado de inservible.
No sirves para nada.
76
No sirve para nada servir al servilismo…
No sirvo para siervo.
77
Ensartar la red del significante sin volverlo UNO gigante.
78
El fantasma no es un monstruo.
Sin embargo nos podemos convertir en monstruosos.
O peluches de la calma del pobrecito iracundo Superyó…
No y no. Hay un tope. Cuidado con la descarga.
79
Evacuar inmediatamente. Revienta. Cuidado el detonante. No pudimos hacer nada.
En Nada que no se convierta nuestra vidita.
80
Soy mi refugio. Una exiliada del lenguaje. Salvo la lengua emigrante que me descubre, me cubre.
No encubro al violento.
La humillación de la ignorancia y el conocimiento se parecen a preguntarse por qué.
Allí ello desata la lengua a desmitificar el vacío del pensamiento.
81
Cómo es eso que dicen del doble sentido. Esto no quiere decir superior ni inferior. El malentendido no tiene recta ni regla y sin embargo qué cosa. Resuena la caja rota del discurso cualquiera pre-establecido.
El lenguaje se desajusta de las clases opresivas, represivas, invasivas, masivas.
La memoria del recuerdo y el olvido se aguarda en el cuerpo. También se la desocupa, se la abandona, se la extirpa. Se la renueva. Se la crea. Pero el exiliado, el emigrante, el afuereño, el desalojado, el sin palabra, sin espacio ni tiempo dónde está, a dónde va. Unos lo quieren encontrar, otros exterminar, algunos acorralar, otros interrogar hasta dar con la guarida.
82
Aquí fue una historia, un relato, un episodio, una anécdota, un chiste, un lugar, una persona estaba allí, las otras allá, no sé dónde estamos.
83
El agua te traga si no sabes nadar el mar te lleva. La corriente también. O peor si te da un atoramiento por apúrale comiendo y no te da tiempo para remojar y masticar las tantas veces, y trac que trac, que se te va la espina, y que te den la correcta palmada para devolverte el aliento, y que no saben los primeros auxilios, hasta que te ingenias si tienes suerte como descongestionar el torozón. También la orden implacable te deja sin respirar, sin momento para dejarte libre entre el cambio, la acción y la solución.
La hora extra se puede convertir en funeral del alba.
84
El bien y el mal no es la diestra “sagrada ni la “siniestra” zurda. Destapa tu psique, claro sin trepanación y conversa con tu yo escondido dentro de ti…
La solidaridad un sistema de estados psíquicos dispuestos a replantear el estado de los estados desunidos en el origen del malentendido.
85
El oráculo, la ley y la palabra no son dichas. Que sea dicha…
86
Que el tiempo no muera en el espacio.
Que el espacio no se encierre en el cuerpo.
Que la vida no duela ni aparezca el tumor de la metamorfosis como una metástasis o tela araña invasivamente ideológica.
El cáncer, Dios y el poder no se entienden en la contaminación de la naturaleza.
87
El humano cosecha el miedo y su opuesto; y te debilita las defensas.
Defiéndete desarmando las células malignas.
88
El mundo ya ni siquiera es una alegoría de la caverna ni un paisaje libre.
89
A pretexto de patrimonios… Cuál es tu texto o tu relato de ti.
90
Mejor declara el mundo un patrimonio del matrimonio de la naturaleza de la tierra con el sol la luna y el universo aún sin dar con el divino.
91
Descubrí esa belleza del campo en la finca del abuelo pancho que no me la da el espejo.
Y que tampoco es fácil la jornada del campesino. El júbilo con el andar del verbo y los principios que serán olvidos, recuerdos, recreaciones y una memoria que a lo mejor no la tomamos en cuenta. Ello el rompecabezas del arte para reinventarnos en lo posible.
92
Dispara la punta de la lengua y la hace tan real sin macondo ni aleph que no diferencia lo real de lo irreal. Y la fantasía se vuelve el crimen del espectáculo en la pantalla de los reportes de las nuevas.
93
La muerte ha perdido respeto como la vida.
A devolverle su rito sagrado.
Eso de nacer es una presión no depresión.
Una pasión al amor.
94
La tierna alegría del chapuzón en el vientre.
95
Los alrededores desdicen.
96
Otra cosa es desaparecer en la pupila del verdugo.
97
Cuidado en convertirnos en el blanco o el negro de la mancha.
98
O el cloro del telón…
99
Otra asuntito es matar la posibilidad de la cobertura, apertura obertura…
El psicoanálisis opera el pero del cero del eros.
Trabaja el tànatos del real sin corona sin cero sin nada para hacerte asequible al cuenco del uno.
100
De uno en uno.
Más uno y menos uno resta al decir.
Siempre el resto es síntoma de los otros en uno.
101
Asume tu parte sin volverte resto de unos.
102
El psicoanálisis no tiene respuesta exacta al mito del símbolo, del significante, de la esfinge, del fantasma y del nombre propio.
103
Corrijo la muerte de la falta sin prisa en el papel. Me tengo paciencia. No sé si el lector conmigo por mi deficiencia.
Que la tengas contigo y con los que tienes bajo tu responsabilidad.
Ya es extraordinario eso.
104
Mi letra es ordinaria.
105
La partitura de mi cuerpo borrador original de carmen.
106
De ti depende tu pase y abordar el ruido de la palabra hueca.
…………………………

 

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