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PADRE por carmen váscones junio 19, 2016

Posted by rogerhollander in Uncategorized.
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carmen váscones de garabato azul

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carmen váscones garabato políndromo

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carmen váscones dibujo develar

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carmen váscones y garabato caída de sol

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carmen váscones garabato políndromo

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https://carmenvascones.wordpress.com/…/padre-por-carmen-va…/

Padre y estado…

Rompecabezas del antes y después de un papá llamado josé maría váscones briones. El vásconez con Z y el váscones con S, de sus dos familias vásconez sotomayor y váscones martínez y que la Z y la S no sean espadas en la lengua filial del presente ni del porvenir.

Que se imponga de su transitar eso humano no convertido estatua, ni medalla ni escudo. El papá que pudo ser y que se habitó y deshabitó con sus defectos, virtudes.
La pasión es un vicio controversial de estragos a largo plazo quitarle el chuchaque de la ebriedad del eros. Cupido enamorado de tánatos puede crear flechazo de odiar el amor o salvarlo del veneno de la ira del celo o del capricho o una biela más hasta terminar de escuchar a julio jaramillo si mil años viviera…

Cursi la cantaleta del amor es todo…Más allá del frente del otro está tu espacio y tienes que arreglarlo y dejarle tu perspectiva para que no quedes inmóvil una vez que acabas la tarea de progenitora o progenitor…

O uno del cada cuál con su torno de ser casi posible de salir invicto en esto de darle forma al vacío hasta saber del tú en tu yo irrepetible.

Desandar. Vivir y sacar el empacho de la condensación.

Ni atiborrar de culpa al cuerpo repleto de poros, aliento y masas de creaciones especulando en la imaginación y puliendo un trazo en el lienzo que eliges figurar el vacío y sus formas mundanas de la estética sin berrinche.

La metáfora desglosa la metonimia de la luna y el sol sin enfrentamientos en los sueños de los mortales.

Lo sublime un paisaje para caminar en el bosque y no convertirte en el árbol de los demás. Que cada uno siembre en la palma de su mano la sombra que lo acurruca cuando el cansancio vence al día.

Tánatos dentro de un cigarro encendido día y noche. Los pulmones se llenan de hollín como las ciudades ciegas por la plegaria de edificios dejando sin paso a las aves y la llegada de las estrellas.

La noche yace arrinconada en el neón de helio…

Y vivir es un malentendido a veces que nunca se acaba de aclarar ni descifrar.
Y por cierto la música no sólo fue el agua de la lluvia, del mar, del río del vaso de agua y el sonido de la tráquea cuando pasa el trago, fue el tango, fue la lírica, fue el pasillo, fue el vals, fue el sonido monocorde del silencio, fue santana, antaño y el coro del aletear de las cuerdas de los discos negros planos y redondos que hacían salir tal escala que sacaba una melodía en la caja de resonancia de pedacitos musicales que dejaban en el cuerpo una nota contrapartida de violín, piano, voz.

La música también era el silencio dejando llegar el trinar en el campo abierto de los sentidos sin restricciones para aprender y desaprender los fonemas y las vocales de las aves y cualquier animal dejando la letra enredada en la interrogación y acercamiento de aquella parece una zalamanquecìta o ronroneo, no un grillo, no un croa, no un..

La boca ajena no es mi asunto ni la paila de las lenguas que quieren carbonizar lo que desconocen. Allá cada cuál con su pantano y su sacar del rincón el germinar de otro tú.
Un legado es pensar, analizar y la prudencia.

El tiempo es implacable. El silencio para meditar y sacarle los ruidos.

Quién soy yo para tirar la piedra. Quién eres tú para tirar la muerte sin apreciar la vida.
El padre de uno no es el padre que te tocó a tí, y sin embargo es el que nos provoca preguntas.

Todos somos analfabetos de las palabras, los fonemas, las sílabas, las oraciones, las frases, los párrafos, la página llena, vacía y en blanco, la rota, la tachada, la anulada, la manchada, la de la letra incorrecta, la que contiene otra escritura y sobre ella otra plana.
La infancia un borrador no sólo de garabatos o cosas que los adultos no ponen atención. Alli se anuncia la gramática de tus pininos.

Existir que no se vuelva una alucinación ni delirio por este baile del par y del impar que son los semblantes de la primera tabla del cuerpo: la lengua que verbaliza a ordenar y desordenar al clan según.

El caos del nombre creador que crea desde un creo.

Y también de un descreo no siempre recreo.

Te vas apropiando del yo me llamo, me llaman, a llamarse.

Sin llamas ni cenizas la iluminación de tu asombro cuando descubres por primera vez las partes de tu sombrita.

El cuerpo no es muro ni uniforme de la constipación del claroscuro de la memoria. Se manifiesta. A veces es un panfleto de muros rayados con los crayones en las paredes recién pulidas. La casa no es museo. Ni sala de operaciones pulcras. Ni piso para pasarle el trapo todo el día para verte en el reflejo de la cera. Ni destrozo por culpa de guerras o linderos de la puntería…

La mugre de la infancia es un juego y niños con caras de vivir no para contarla sino para entiemparse en sus acciones de corre, alcánzame, vamos dame la mano y te enseño dónde está la hormiga que picó. Sana curita de rana. Un besito en el dedito y contaras a papá que sembraste la semillita. Ahora a esperar.

En la constitución se habla de enmienda, ordenanza y otros “reparos”. En la ley del cuerpo se habla de falta, negación, denegación, repulsión o fuera del orden. Existir que no se vuelva una alucinación ni delirio por este baile del par y del impar que son los semblantes de la primera tabla del cuerpo: la lengua que verbaliza a ordenar y desordenar al clan según.

El cuerpo pasa a la vigilancia al castigo al señalador. a buscarlo entre los bastidores o camerino del lenguaje. El teatro del verbo y los principios en la camisa de fuerza de códigos que no traducen el cada uno. Es un advenir saber y reconocer que el animal político no es el animal más fiel al estado en quiebra del poder. La concentración resta fuerza a los otros. Los demás del además a más de uno.

El Estado jamás puede ser el padre del pueblo porque lo desmadra. Este es otro asunto para hablar de la inserción en los reajustes presupuestarios de los supuestos y puestas en escenas de qué hace falta para ser honorable e incorruptible…

La tierra tiembla de tanta pesadilla y bombas y cabezas detonantes.

(El dinero es medio para resolver necesidades. No es la felicidad, y sin embargo a la vida se le pasa factura por todo y si no tienes eres sacado de lo que creías era tu terruño. Y se crean enormes inversiones con versiones que elevan la presión al que no termina de pagar su…) Y a veces parece que el mundo se hunde en la cavilación que tambalea por su propio peso de la inflación de la civilización descabezada en la cuestionada libertad que no solo es sostener la antorcha o parecerse a una dama de hierro exigente a una obediencia de acero.

La plusvalía de tus restos impagables. No deja descansar al que tiene que hacer un cierre digno con la despedida. Los últimos pedido no los hace el que se fue sino los saldos en contras que no tienen piedad los “prestamistas”.

La paternidad de la escritura sustentable, una pluma que se desgasta. El primer trazo de existir un recorrido que no sólo es pegar el primer llanto o grito de la independencia uterina…

Luego pienso…

Contrareplica del sismo la idea.

En mi memoria el papá, el que conocí siempre con su cabeza plateada y frente inmensa y bigotes, el que ha dejado su historia en cada uno a su manera. Imagen y palabras que marcan, y hasta se hacen enigmas, crucigramas, ajedrez, damas, monopolio, telefunque, póker, As.

Una mano haciendo una firma en la libreta. y más para entresacar lo limpio sin el manchón del tachón por la letra que hago es jeroglífico, patuleca, ilegible y que sale de la línea por no poder hacer la famosa letra palmer que en él era impecable.

Que la huella de su ser no sea un fantasma descolorido.

Acaso nos legó el arte de sacarnos cada uno a empujarse y ve adelante. A veces muy difícil porque crecemos como cachorros y destetarse es también un desmadre para crecer sin las guías cortas.

Él, el único que ha pegado y despegado su historia en cada uno en la rebelión de su nudo, enlace y desenlace y conflicto a interpretar el nombre del padre y a jugarnos el autorizarnos sin resbalar en los desatinos del prejuicio no del nudo de la corbata, si no el nudo en la garganta, el nudo en el semáforo, el nudo en la ley, el nudo de que el padre no es jefe. Ni la madre es matrona ni jefaza ni la super YO.

¿Qué es un padre? Cada uno tiene en la boca la cuenta vacía de la corriente de la vivencia. Estar repletos como los bolsillos rotos lleva a zurcir la media…

Que el cerebro no sea la cueva de la alegoría ni el gallinero del miedo para no ser el reflejo del picotazo de la angustia cuando tienes que enfrentar el terreno afuera de tus pisadas y rastros.

La curva de un hogar la hace la caricia y sus rutinas del sesgo y de ese aún convertible en lo que no podemos cambiar. De ese hombre y esa mujer que son nuestros padres que engendraron una hija o hijo sin otra posibilidad del género.

La identidad huye del aplastamiento de la violencia, de la roca del traje que no viste lo que yo quiero… quién soy mi cuerpo. Quién no eres. Tu piel no es tu ser pero la sientes como una sensación de huellas.

Me sé que no soy una muñeca ni el soldadito de plomo. Nazco o me hago una mujer o un hombre sin temor a ponerme el delantal de mamá para lavar los platos, coger la escoba, picar la cebolla. Y si riego el jardín no me voy a parecer la flor que regalo a mamá. Papá que quieres de mí que no puedo darte. Mamás que quieres de mí que no puedo satisfacerte.

Nunca he querido cambiar a mis padres. Son los que son y pudieron en esa coincidencia de un tiempo y un espacio que hizo dar el giro a sus historias y a las nuestras.
Cada ser humano porta su memoria. Y la vida no es sentencia, ni celda el cuerpo, ni verbo muerto el nacer. El padre hace un nombre… en/de por y para una fémina convertible, sustentable o metamorfoseable en madre al engendrar y parir -su mujer- un hijo y/o una hija.

El vástago llamado a…

Y recién comienza esa función tan cuestionada.

¿Un padre nace o se hace?

Acaso reinventarnos. Acaso disolver a narciso a punta de ingenio, paciencia y frescura y retortijones en la razón. Acaso dejar la impaciencia macerando en ideas que no ahoguen el tiempo ni el espacio de cada día.

Acaso sin temer al ocaso.

Avanzar y sacarte sin el peso del plomo de la vanidad.

A Crear la composición de la interpretación y al rescate de los rastros del registro del padre presente o ausente y sus anécdotas, recuerdos, olvidos, ausentismos, fugas, fuera de lugar o sin echar raíz.

A dejarlo en su puesto completo o incompleto o en falta o en el punto inentendible que tienes que reparar con tu propia voz, Repensar entre trago, remezones, ternuras o del sentir el boquerón de la polea de la inexistencia o fuga o desaparición del innombrable o despreciado o no quiero verlo nunca en mi vida y se hace un voto en plancha que sepulta la posibilidad de una veeduría al corazón del pueblo filial. O se lo da por muerto hasta que resulta una aparición como lázaro o pródigo o de mendigo de las migajas de ese nexo que a lo mejor antes de nacer estaba fuera de su propia moraleja o fábula o mito sin yo soy un hijo de, cómo puedo entender ser padre de…

O el espacio desocupado sin pasión y sin aguijones ni me las pagarás…

El parto de crear esa palabra en uno y no dejarla como un abismo, grieta o nudo suelto o eco insoportable.

¿Un hijo puede crear un padre?

¿Una hija también?

El padre no es dios ni el diablo. Es un mortal enganchado o desenganchado del morfema del lenguaje que no sabe si existe o no en ese caos u orden de la lengua sin remedio…

Imperdible, gafete, corchete, botón y ojal el estado pasante de la estructura movible del significante doble y revés de más lecturas de la evidencia, de lo real, de la conversión del deseo indomable.

Cual discípula del inconsciente me rebelo a la servidumbre. Y no tiene nada que ver con el orgullo. El sistema del dogma humilla a cualquiera, sólo que no queremos enterarnos, nos acomodamos solapadamente en el espejismo del “enemigo”: es el otro, yo soy bueno. Pamplinas.

A no fingir otro legado de padre.

El nombre del padre hace un nombre de la madre o esta posibilita un línea para no hacer un círculo reiterativo la vida que cría sola o acompañada. El padre no suplanta a la madre ni es combo, la madre no es paquetazo de dos por uno. Un tanto por ciento de impuesto esto de la deuda contraída en dos que hicieron del paréntesis no un cero sino un conjunto vacío o de contenido en suma o resta…

Ni verbo muerto el nacer.

El nombre del padre hace un nombre de la madre o esta posibilita una línea para no hacer un círculo reiterativo la vida que cría sola o acompañada. El padre no suplanta a la madre ni es combo. La madre no es paquetazo de dos por uno. Un tanto por ciento de impuesto esto de la deuda contraída en dos que hicieron del paréntesis no un cero sino un conjunto vacío o de contenido en suma o resta…

La estadística no cuadra con los imprevistos…

El amor una variable incontrolable fuera de la caja chica del corazón. Eso no quita la circulación, los latidos, el pulso y el marcapaso de la memoria que te talla, esculpe, graba, halla, saca de quicio allí para que no te quedes en el olvido o la afasia del espejo que no permite el júbilo de eso allí fue una vez. Y la historia no es así. La vehemencia necesita bajar o pulir o volver alcalino al exceso de acidez, vomitar su dosis letal para dar chance a reparar lo que no es tu decir sino el hablar del otro.

Así fue. Así no, yo creía. A descreer.

Y el registro de la lengua oral transmitida sella un lugar, un puesto. Un punto aparte de ese par o impar que deja algo que no debe convertirse en guerra ni en escudo ni en la batalla no resuelta en la frontera de psique con el espejo del más y menos.

Uno no es cero ni reflejo ni sombra.

Uno nombra al Otro. El otro me nombra a mí.

Y cada uno tiene un nombre letrado o iletrado. A letrearlo, deletrearlo a designarlo, a signarlo.

A dejarse llamar o llamarte como te dé la gana en tu decisión de ser.

Y el riesgo es habitarlo sin ceder a negarse.

Ni volverlo utensilio o cosa de la nada.

………

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