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La Muerte un Ensayo de Amores, 1991, 1994, 2011, de carmen vàcones, poesìa febrero 3, 2015

Posted by carmenmvascones in POESÍA.
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La Muerte un Ensayo de Amores

1991,1994,2011

“tú sola quedas con el deseo,
con este deseo que aparenta ser mío
y ni siquiera es mío
sino el deseo de todos …”

Luís Cernuda

“Su presencia antecede al infinito…”

1

He venido del mar
y no de la boca de los hombres
que engendraron mis hijos
con la brutalidad de sus gestos

Han enterrado mi presencia
no sé quién soy

Regreso a la ternura de la ola.

2
La piedra la playa los caminantes
los seres las series lo serio lo sería
la ciudad los ciudadanos las direcciones
el uno y todas las enumeraciones posibles
caen los aviones caen las naves cae todo
las bajas las bajadas lo bajo
permanece el permanente percance

El orden las órdenes ordeno

Un poco de arena en el bolsillo
algo de susto en la avenida principal
el pretexto de esto para nombrarte

Nuestro deseo no tiene nada parecido a lo decible.

3
El faro se detiene entre las piernas del mar
la entrega es absoluta

La tiniebla entre el silencio y el movimiento
la mirada vuelve a su punto

La complicidad su luz
el encanto dura hasta el amanecer

El mar no espera.

4
Quien ha visto llanto al mar
cuando sueña el naufragio

Quién ha visto sollozar al mar
tras la roca

Quien ha visto lágrimas al mar
para dar de beber al navegante

Quién ha visto llover al mar
junto al ahogo del amante

Quién ha visto salivar al mar
la piel de sus dios

Quién ha visto sudar al mar
la posesión de su cantor

Quién ha visto traicionar al mar
ante la mirada de otro espejo

Quién ha oído al mar
La perpetua orgía de su voz.

5
Refugiado el crepúsculo en los rezagos de la duda
los garabatos del sueño se apropian de la forma

La autora recoge el telón

A un lado la foto del mar
donde la gaviota ignora su espectáculo

Imagino su muerte

Golpea la necedad en el vaivén de su fin
agarro su vuelo su aliento sus ojos mortales
sólo un grito queda
lentamente cae
sus alas envolviéndome
mi tempestad no acaba
un punto descendió más allá de toda espera
el último movimiento se desprende de su cuerpo
siento reventar la ola en mi vientre

El candil consumió la luz
el mar no devuelve la vida

Siglos de pasión advienen al hombre

Goza ilusiones de posesión
encadenado al regreso temporal
el dolor y la ternura por el resto de sus días

Perezco en el dibujo
me dejo llevar por el principio

Debuto en la madriguera de la ficción
única espectadora.

6
Una nube de arena
sale en secreto desde el mar
espejo en movimiento
donde pierde la mirada

El viento lleva insomnios y dudas
se des-hacen las palabras en la forma.

“Todo su ser, agujeros agarrados al cuerpo…”

7
La esfinge inicia los oráculos
el enigma advendrá en el des-enlace

Todos callan el duelo oculto de los dioses

Las fantasías desatan el secreto
continúan los despojos.

8
El enigma anticipó su existencia y desciframiento
existió antes que la misma esfinge y el adivinador
descansa sus pies en el orificio de la ilusión
mientras profesa desde la oscuridad
la única oportunidad de los mortales
la del tropiezo y del retorno

Me predijo
el deseo será el fantasma de su voz
de su verbo y de su alma
donde la tragedia no será su destino

Hablo con mi espectro
desde su boca y en mi cuerpo
al mismo tiempo
nos anunciamos el lugar de la evanescencia
me toca y lo toco
se corporiza

Me extingo en el sentido de su roce.

La esfinge seguía la huella del errante
concibió un enigma
trazó un rasguño en su paladar
rodeó con gritos el desierto
gestó su lengua para un ausente
extraño displacer conmovió su origen
empezó a oír el eco del manantial
ajena a su nombre se pregunta quién es
derriba la indiferencia
por primera vez a su mirar le acompañó el sollozo
el espejo nunca quiso ser su confidente
el viento llevó su voz hacia el destierro
la apropiación del ser anuncia la evidencia
la aparición del acto despeja el camino

Vieron sé en el balbucear naciente
aliento sonoro del gesto hecho acento
en el descenso a lo perverso reconoció al hombre

Huyó a sus brazos
mordió el placer
la rodeó con su ternura

El nocturno se agolpa entre piel y piel
la tormenta fue su música
excavan el encanto
sus cuerpos un éxodo

Entre ambos la intimidad mortal.

9

Recorriendo lo irreverente
la música ancestral resuena
en mi cuerpo los gritos de la tragedia
despojan mi renacimiento
bailo entre las piedras del coliseo
la posesión del triunfo
en mi piel sudorosa
la angustia se inicia entre el rubor y la ira
los sacrificios perdidos
en los restos de la escultura

Hoy el canto milenario
divaga entre mi imperio y las conquistas

Entreabierto occidente al ocaso de los siglos.

Ya no oculto
mi refugio al intersticio del errante

Su realidad la extraje de leyendas
y de los encadenados al olvido.

10

Jamás me postergaré al olvido
mis palabras proseguirán el acto
mi persecución será improbable
mi muerte me protegerá
mi humor la convicción y la armonía

Ante esto no me retracto.

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