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El otro Narciso.Julio Cortázar mayo 23, 2014

Posted by carmenmvascones in Uncategorized.
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El otro Narciso.Julio Cortázar

Dejamos el auto al lado del bungalow, da igual dejarlo allí o en otra parte porque es algo que no iremos e incluso que no vemos salvo en el momento de usarlo. Pero el pajarito pardo que viene a posarse sobre el espejo retrovisor transforma bruscamente el auto en un reino propio, nos obliga a considerarlo de otro modo, a verlo de veras por primera vez.

Más pequeño que un gorrión, el pajarito tropical se ha descubierto en el pequeño rectángulo brillante, ha querido entrar en el espejo y reunirse con el otro pajarito, sosteniéndose un segundo en el aire frente al espejo, y ahora la resistencia del cristal azogado lo obliga a ascender buscando siempre la entrada hasta posarse por el borde cromado del retrovisor.

Su sorpresa -de algún modo hay que decirlo- debe ser grande cuando deja de ver al otro pajarito y reencuentra la línea de árboles distantes, el horizonte de la playa. No comprende lo que pasa (de algún modo hay que seguir contando esto) y baja de nuevo al borde de la portezuela, enfrentando el espejo y viéndose, reconociendo al otro pájaro idéntico a él, y entonces salta agitado en el aire frente a su imágen, se precipita frente al espejo, y otra vez rechazado tiene que subir hasta posarse perplejo en el borde.

Lo miramos desde la ventana, empecinadamente busca encontrarse con el otro pajarito, sube y baja, revolotea frente al retrovisor. Bruscamente vuela hacia los árboles y se pierde en el follaje; es nuestro turno de comentar enternecidos esa ilusión, ese diminuto teatro del artificio donde hemos visto representarse una vez más el drama de Narciso. Nos decimos, sin hablar, que a diferencia del adolescente enamorado que se buscará hasta la muerte en el cruel espejo engañoso del estanque, el pajarito habrá olvidado ya su ansiedad y su deseo, sin duda por que en él, ya no hay ansiedad, ni deseo, ni mucho menos memoria, y sólo nosotros enternecidos lo investimos con nuestras propias nostalgias donde Narciso y Endimión y Dafne y Procne, donde Hilas y Arión y tantas otras metamorfosis del deseo buscan en los espejos del sueño y del inconsciente. Y acaso estamos a punto de decirlo y sonreimos con algo de piedad  y de consuelo, cuando vemos volver al pajarito, ir directamente al retrovisor, recomenzar su choque inútil, saltar al borde, descender y volar empecinado,alucinado, enamorado. Sólo entonces sentimos, sólo entonces sabemos que no era un simulacro  en el que sólo buscábamos una analogía con nuestra condición solitaria de humanos, de narcisos aislados y excepcionales; ahora comprendemos que eso que estamos viviendo puede decirse con las palabras que nos han parecido solamente las de nuestro lado, y que Narciso puede tener alas o escamas o élitros o ramas y también memoria y deseo y amor.

De pronto estamos menos separados del latri del día; nuestros espejos  llaman y devuelven otras imágenes; juegan con otros deseos, sostienen otras esperanzas; no somos la excepción.

Narciso pajarito repite el mismo juego interminable en su pequeño estanque de azogue, en su engaño de amor que abraza la totalidad del mundo y sus criaturas.

 

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