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frida kahlo, SOLAMENTE FRIDA por Carmen Vàscones (fragmento) mayo 12, 2014

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frida kahlo, SOLAMENTE FRIDA por Carmen Vàscones (fragmento)
Frida Kahlo, solamente Frida por Carmen vàscones

Frida Kahlo, solamente Frida por Carmen vàscones

Frida Kahlo, solamente Frida por Carmen vàscones

Frida Kahlo, solamente Frida por Carmen vàscones

 

SOLAMENTE FRIDA por Carmen vàscones (fragmento)
“aquí me pinté yo, Frida Kahlo con la imagen del espejo”
Frida Kahlo
I
Los rostros de Frida kahlo en el laberinto del grito dejan escapar al feto del sueño. El tren se derrumba en la pesadilla. La realidad salpica de sangre como revolución para quién. Su útero no murió. Llora la luna  soledad del árbol.

El espejo colgado en el techo deja bocetar una mujer que repudia el dolor. No es nada fácil sostener la imagen que se me parece pareciera afrontar la voz que deja escapar la ventana de un pueblo desdibujado en el insomnio.

Baila con la muerte. Desnuda al dolor.  Su rostro sorprende a la mirada.  Narciso no se ahoga en el sufrimiento. No doblega el gesto.  No le da placer al espejo.  La borra de la angustia se añeja dentro de ella.

Se repite la mueca de la realidad.

No hay ninguna herida en su cara bellamente.  Desfigurado el cuerpo.  Sus vestuarios rellenan el vacío de sí misma.  No se tiene pena.  No hizo de sí el eco del espanto.

No se busca en la imagen que se desprende.  Su nada putrefacta cavila dentro de su piel.  Se dobla, se hace una.  Ninguna asoma.  Alguna toda ella.  Aquella del yo donde va su vientre roto. Útero la pariste.  ¿Madre qué pensaste cuándo la engendraste? ¿Padre tu epilepsia flash multiplicando la memoria? ¿Dónde la hija sea?

Máscara multicolor tras fondo oscuro, blanco lienzo ensangrentado, si pudiera caber en el cuenco de mi mano me adentraría hasta hundirme en mi huella.  Si supieras lo que pienso. Dibujo mi nacimiento.  El aborto me parte la vida.  Parto y parte de mí de ti.  ¿De quién no?

¿Quién sabe lo que siento? Siénteme.  Se me desgarra el ser.  Hago naturaleza muerta.  La mariposa tiene que parecer viva en lo inerte. Cómo dijiste sobre los incidentes en tu historia, acaso, la desgracia de amar como un accidente.

Incrustado el porvenir en la agonía de la luna.

El amor duele como estocada.  No hay desquite que no te golpee.  Me invento otra para sacarme de mí.  Soy la amante de mí en ellas.  Ella y él sin yo propietario.

Sin destino el ser.
El tiempo estupefacto delira con la voz que se retuerce junto a la sombra apenas fría apenas tibia.  Cambia Coyoacán. ¡No! Quédate como tal.  La casa donde nací y morí abre las puertas.  El mercado cerca.  Las mujeres ajustan el chal.  Se rejuntan en las esquinas para ponerse al día.

¿Quién se acuerda de mí? ¿Qué quieren saber de aquella que hunde el pincel en la fuente para teñirla de púrpura?
Algo me aguarda en el recipiente del silencio. Me descubro en la creación que me cubre. Me echo en mi sombra. Guardo el diario entre mis senos mientras pienso en lo que a nadie le importa.

Dejo que mis manos se olviden de mí por algunos momentos. Mis huesos son fragmentos de tiempo armándome la memoria para que no caiga ante la ejecución ¿de quién?

Escribo mi propia compañía que se aleja.

Soy la criada de la criatura que me reina.
II
Niña Frida coja la muñeca coja. Cójame coja. Coja estás.  Coja la pájara pinta.  Dibuja la bruja ruja. Uja. Juego con el dolor a la escondida pero siempre me encuentra. A ver si el grito lo asusta.  Me escondo en mí.

Se nota que escarbo en los papeles de la infancia.  Papel picado, picadillo lo hago, lo hecho por la ventana.  Parecen lucecitas dejando rastro de luna sin tocar. Y no se va. ¡Qué va! Aquí está pegado como ira, como odio, como caos a pique.

Pico, pala, tierra encima.  Límite.  Avanza.  Llega ¿quién? Las calles atestadas. No tengo libertad para escoger una parte de mi cuerpo.  Estoy empantanada dentro de la arena movediza de mí.

La chica quiere correr rápido.  Cojan a la coja, dice una.  Se escabulle entre los arbustos.  Se esconde.  Se toca la pierna.  No  tiene fuerza.  Le machaca en el oído la frase.  Las faldas anchas no dejan ver nada.  Que no se note. Pretexto para no correr.
No me gusta jugar como las zorras persiguiendo gallinas.  Es una buena imagen.  La dibujo.  La zorra tiene mi cara, y una pata herida.  Perfecto.  En el lienzo hay un cambio.  La metamorfosis del suceso.  La venada deslumbra.
En la fiesta, la amante de Ribera quiere sorprenderme, me alza la enagua, y se burla de mi pata apaliada.  Ya nada me tumba.  Sé que la envidia se parece al veneno.  No lo beberé.

En casa me desnudo, estoy frente al espejo.  Mis cicatrices parecen ramas enterradas o saliendo, cómo mismo las pongo.  Mi pierna parece un tronquillo aún con vida.
Me regocijo por una belleza que sospecho. Una mujer dentro de mí vistió a un hombre en la infancia y adolescencia.  Me escabullo en esos trajes para no se note la falta.
Cuando la femineidad afloró me sentía enamorada arisca en la mente, la  forma de mi pecho rompiendo como dos montañitas con sus aureolas, cráteres para el calostro sin erupción.
Creciendo voy hasta que me empache el tiempo y la náusea me aparte  de la imagen que me acosa. Regocijo sin repudio este estado frente al tocador sin doblegarme,  madre selva en flor mi cintura serpiente de roca, mis nalgas soledad del equinoccio en la noche perpetua del origen del baile. Recipientes de la tumba que se entierra en mi espina dorsal.
Mi yo incógnita de mi no sé qué. Algo me hacía creer que el mundo no solo está afuera.  Mi cuerpo era otro que asomaba a mis ojos,  importa qué.
Y tenía que pasar lo que pasó.

 

El tren choca con el bus donde voy, se me ahoga la alegría, la compaginación de mi búsqueda me desploma hasta en medio de las piernas, la vida que podía traer se me escapa, mi vagina perforada, mi pelvis triza, mi útero desolado.
Mi columna a pique (y no fue sólo la polio) ¿Qué es esto? ¿Quién aguanta? ¿Quién resiste? Que me vengan a decir narcisista, ególatra y no sé qué otras egopatías. ¿Ponte en mi lugar?
Ni mis zapatos te quedarían porque uno está torcido.  Y el otro no me deja porque está amoldado solo a mí. La suela del zapato gastado en el recuerdo sin zapatero. Chullo calzado. Nada de coja. Mutilada. Mocha.
Quién me quiere ver sin ningún trapo encima y sostener la curiosidad hasta que lo cubra con mi insomnio. Despeja el morbo.  Hártate de los rostros y los escenarios contando en trazos la secuencia sin hilo de lo que mi fantasía desparrama en las yemas de mis dedos.
¿Quién dijo ya estoy hasta la coronilla de Frida? – Yo- me dice la que no soporta.  Ándale prosuda.  Te hago transfusión directa. Respira despacio, baja los párpados, aguántame.

 

BIOGRAFIAS QUE HABLAN DE FRIDA KALHO:

DIEGO Y FRIDA, J.M.G Clèzio, editorial Diana, México, novena edición,  2009

FRIDA KAHLO. Rauda Jamis, circe,  Barcelona, 1988,

FRIDA, una biografía de Frida Kahlo, editorial diana, México, 2004

FRIDA KAHLO, la pintora y el mito,  Teresa del Conde, plaza/janes, México,  segunda edición 2004,

EL PINCEL DE LA ANGUSTIA, Frida,  Martha Zamora, editorial la herradura,segunda edición 2007,

CON LA IMAGEN EN EL ESPEJO, el autorretrato de Frida Kahlo, Universidad autónoma de México, primera edición 2009, M. Cristina Secci

FRIDA, edición conmemorativa: 100 años del nacimiento de Frida Kahlo,, editorial océano, México, 2007

http://www.biography.com/people/frida-kahlo-9359496

http://www.biography.com/people/frida-kahlo-9359496#awesm=~oE5xlxoCNhPIIN

http://www.fkahlo.com/ingles/index_ingles.html

 

tp://www.youtube.com/watch?v=ypoQbrLiRJE

 

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