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JORGE VELASCO MACKENZIE, SU NOVELA “HALLADO EN LA GRIETA”, GUAYAQUIL, ECUADOR, 2012, ensayo por carmen vàscones febrero 14, 2012

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PRESENTACION DE SU NOVELA, MAÑANA (14/02/ )EN LA CASA DE LA CULTURA DEL GUAYAS, ECUADOR, A LAS 19 PM

ENSAYO: SOBRE LA NOVELA “HALLADO EN LA GRIETA” DE JORGE VELASCO MACKENZIE, por carmen váscones

Velasco Mackenzie no apuesta su creación, no es un casino mental, no es un laboratorio su narrador, no es un banco de información, es un novelista, que entra al conflicto hasta las últimas consecuencias.  No se esconde en la mancha con forma, no escribe con dados, no tiene comodín bajo la hoja inédita. 

Está tan desnudo como sus personajes, entregado al sentimiento y al pensamiento clandestino de todo ser humano a la hora de la hora al confrontar el infierno en que nace…

Se entrega a la consumación de la  irrupción. 

Dentro de la realidad la historia, la pugna del sin sentido.  La esterilidad del amor cuando se ha quedado congelado o inmóvil en punto preso o detenido en la ecuación donde no cabe la pregunta ni la respuesta,  donde no existe explicación que sacie la duda y el asco a los actos humanos más despreciables. 

Velamen de luna desaparecida en el insomnio del escritor, en la letra que empuja a la vela alcanzar una orilla, un resto, un hallazgo del silencio que es reo de la explotación inconcebible pero real.  El suceso despojando al ser humano de lo único que le pertenece: su cuerpo, espacio del tiempo, de la memoria, de lo que hay que contar, desvelar…

La pasión incestuosa de un bombardeo insaciable, sin límites y sin ley filial, sin nada que lo detenga. La guerra contra el enemigo una danza del hongo perfecto pulverizando la huella. 

No sentir dolor, silenciarlo, enmudecer, no dar a conocer el pánico. Enfrentar el fuego de la razón, su despiadado metal redondo desplomando al ser.  La memoria quiere reconocer el lugar de la vida.

Morir tantas veces sin haber vivido. Sin haber contado.  Sin haber descontado. Sin haberse quitado de la cabeza la roca castrante que siempre quiere algo más que triunfo, destrucción, venganza.

El monstruo que devora es ese poder de ambición absoluta del control “puro” sobre cada uno succionándolo a como dé lugar.  ¿No poder parar el crimen? ¿No poder resucitar lo amado?

No  poder quitarse el vacío de encima que deja la quietud amenazante, que no es cosa de elegir, que el silencio impuesto a vaciarte de ti, que eres una pieza del engranaje cuando la sirena suena, cuando el toque de queda avisa, cuando tienes que hacer lo que te dicen porque estas suspendido en “la libertad” que atacan o defiendes o que sólo te deja como un juego solitario con el espejo. 

Un silencio atrapa el bambú. ..

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