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POEMAS EXOTARIUM II : Libro: CUERPO INSEGURO,de José Luis Reina Palazón noviembre 9, 2011

Posted by carmenmvascones in Uncategorized.
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Ha publicado varios volúmenes de poesía. Los poemas seleccionados pertenecen al libro Cuerpo Inseguro, el segundo de una trilogía Exotarium, I, II, III. Otros títulos son, La Soledad del día y Antes del olvido. Además, ha traducidolibros de Goethe, Enzensberger, Grünbein, Kunert, Mallarmé, Cocteau, Max Jacob, Guy Gofette, Carl Norac, Achmátova, Pasternak, Marina Cvetaeva, Paolo Ruffilli, Giampiero Neri, Van Wliderode, Hanie Rouweler, Vasalis, etc. Y las obras completas de Georg Trakl, Paul Celan, Nelly Sachs, Gotttfried Benn, Else Lasker-Schüler, Sara Kirsch.
Por su poesía y traducción ha recibido premios internacionales como Premio del Ministero d’ Austria, Premio Oradea, Premio Anibal Caro y el Premio Nazionale dal Ministero di Cultura di Spagna, 2000, por la obra completa de Celan y el Premio Nazionale, 2007, por la totalidad de su trabajo como traductor.

LIBRO DE POEMAS     EXOTARIUM II : CUERPO INSEGURO        

                       de José Luis Reina Palazón


y no sabes mentir -cuerpo inseguro

qué torpe arquitectura

                              nos diluye y extraña

el corazón sin miedo…

                                     Exotarium I: La soledad del día

         I

CUERPO INSEGURO

ÁBACO

     DE NIEVE

 

Zarpa

el tiempo

en tu corazón.

 

Brota la nieve.

 

La corola

de briznas

partidas

que renacen

-singladas-

en tu sinrazón.

 

Fría

llega hasta ti

la sal

del

tiempo.

 

Nadie rompe

la red

del viejo

cuerpo

ni olvida

la balanza

de su

fe.

 

Nadie habita la aurora

sin su

nombre.

 

Alegre

flamea

la soledad

al filo

de su viento.

 

Ahora

cuenta

sin fin

el  ábaco

de nieve.

 …….

 

LA MUERTE ES LA LUZ                           (Dámaso Alonso)

 

Hay la pasión del mundo

que nos hiela

y recorre

como un tenso vacío

la sombra de la dicha.

 

 

Está  la sangre extraña

que nos hiere

y oculta la común sinrazón.

 

 

Somos las breves cifras

de un perfil en la ausencia,

fuegos fatuos

de nombres,

estrías

del dolor.

 

 

El alma apenas siente,

reconstruye tristezas

de un viejo laberinto

que vuelve

a su estupor.

 

 

¿ Este cuerpo inseguro

quién lo alza ?

¿ Lo imagina tu mente,

lo retiene

tu paso,

lo visita

algún sol ?

 

 

Nada enmudece al día,

su soledad no es muerte,

su alocada ternura

espanto de su ser,

canto del sueño.

 

 

Hay un ayer

que es tránsito,

triunfo de lo efímero,

tiempo en fulgor,

 

 

y allí

ve la memoria

la pasión del olvido,

luz de tu mente.

 ……

 

EL ALMA

 

El alma, que todo lo destruye,

– el amor, la vida, el sueño –

nada aporta a tu bien.

 

 

La aurora de tu mente,

como un tallado vuelo,

en tu fe se desliza

y es ansia su fulgor.

 

 

Morirás a tu instante

si en tu sed,

viajero,

esperas en su nombre.

 

Extraña es su pasión.

 

Y ella

tan sólo agita

la ternura,

en silencio.

 

Aleja el puro azar

y es impura su nieve.

 

 

El amor se desdice,

la vida oculta el miedo,

soñar es viva muerte.

 

 

Y sólo queda el cerco de palabras, las ruinas,

del alma, de la angustia, del espanto,

para otro humano sueño.

 …..

CAMINO DE SANTI-PETRI

 

Al borde de esteros plateados

el sol dora la hierba

y el mar color septiembre

como un pez turbio merodea,

de belleza cansado, tu pie.

 

No sé qué fue más repentino,

si el techo triste de la caseta,

con la pobre bombilla,

la marca repetida de las pocas botellas de vino

o el tablero de un ajedrez

sin figuras sobre la mesa.

 

Era la tarde como un destino falso

que nadie quisiera,

ni el aire, que en el matorral cercano

nos borró en la tolvanera.

Asustados, no vimos la venganza del mar.

Al retornar – ¿ adónde era ? –

ya estaba decidida la partida, el techo

– ¿ o era septiembre ? – como un pez que muriera,

las botellas de sal,

la hierba negra

y un solo alfil de plata sajaba el horizonte.

 

Los esteros no encontraban el mar.

 

Alguien pasó perdido en un poema

de figuras de amor, peces vacíos

y septiembre de hierba.

Y entonces de repente comprendimos :

Qué hacíamos tú y yo soñando nuestro castillo de arena.

…..

EL AIRE DE LOS SENTIMIENTOS

 

Cambia como cambia un lugar

o los iris del alma,

como cambian palabras su rumbo

o en sonrisa su lamento,

a veces contra el ritmo del corazón.

Pero cambia, ni suave ni ligero.

Cambia como por cambiar,

para que oiga el olvido:

 

” el aire es otro “.

 

….

ASÍ ES LA VIDA

 

La puerta roja de la pequeña casa,

allá en lo alto del terraplén, tenía

sus nudos de miel oscura que no sabían

del agua fresca de la pobre fuente,

donde todas llenabais los míseros

cacharros en vuestras manos, morenas

de ternura o arrugadas de duelo.

 

 

El sol entraba en la casa filtrado

por esos nudos, espejos de un futuro

trastocado, de secas frentes; oh, gritos

ciegos del dolor. La muerte vencía

la sombra ardiente de los cuerpos,

de repente quebrados por la angustia

que crujía en una viga, la rueda de un tractor

o el más lejano y solitario de los olivos.

 

 

Ya era otra la vida, la música en el viento

de una feria aislada en el loco horizonte

de ramas sin colores, ni vestidos nuevos.

Sola subía la cuesta del Molino del Pan

con el asfalto roto, gris como el pensamiento,

que no sabe si volver a las nubes

o adentrarse en la presa sin ilusión.

Barro olvidado como los restos del torno

de los tejares. Junto al agua estancada

forraje que picotean los gorriones.

 

 

El tiempo llueve. La cal se esconde.

Y nada oye el olvido del murmullo

deshilvanado del corazón.

 

 

Se diría que alguien cose

con un hilo de piedad.

 

 

Así es la vida.

 …..

 

EL TIEMPO NO PASA. NOSOTROS PASAMOS

 

Me dijo aquella mujer que limpiaba

la casa y que años  después

puso fin a su vida

clamando a los cielos.

 

No pasa. Ni nosotros pasamos.

 

Como tus manos

brillantes y rojas

del tinte con que pulías

hasta las torpes junturas

de los ladrillos,

siempre se aprieta

el corazón, como

aquel tuyo,

en la aljofifa

del recuerdo.

 

Ni para, ni se enreda.

Refriega la soledad

oculta en cada nombre.

 

Un día te alzas

– como aquel,

en el corredor –

y ya todo está  listo

para el eterno paso,

para dejar huella,

para saber

que el mundo

muere sin nosotros.

La soledad reluce,

restalla el tiempo,

y el corazón

queda colgado

en ese limpio

instante

donde ya

no hay recuerdos,

sino tu vida

palpitando

más allá

del silencio.  

 

Se oye tu voz

que dice :

soy el tiempo.

……..


REIVINDICACIÓN DEL SENTIMIENTO

                                         ! Tardes de los domingos de invierno,

                                           cuando todos se han ido ! J.R.Jiménez

 

Lo que tú ya no esperas,

las tardes bajas de los domingos,

los estorninos rayando a gritos el poniente,

las rosas rojas que en la casa te ofrecen

el aire terso y solo del patinillo,

no está  escrito en el vidrio empañado de tu corazón.

 

 

El tiempo lleva la luz sesgada de la lluvia o la nieve.

 

 

Un relámpago advierte a tu sinrazón

y allí sólo aparecen las sombras del olvido :

tu mirada redonda, tu alunada ilusión,

las nubes de algún día, el tornasol de plata

de viejos pensamientos.

 

Ahora que ya no tienes alma y es el ayer

la cifra para encender un nombre, la mínima

fracción que el recuerdo te avala en esta vida breve,

puedes reconocer lo que soñaste a la orilla del tiempo :

 

el patio verde bajo el sol de estío, la aspidistra callada,

el fresco susurrar de los geranios, el rumor del romero,

la penumbra y el pozo robándole monedas a la luz,

el reloj de la torre golpeando las horas de bronce en el viento,

la dulce carraca de la cigüeña desgranando instantes rojos por el azul,

los cuerpos que despiertan de una siesta naranja,

la voz, la voz querida de aquellos sin distancia y sin duelo,

la alegría de una vida que manaba como un venero de oro

para dejar las manos polvorientas de estremecido azar.

 

 

¿ Quién pone cercos vivos al cegar de la nieve ?

 

 

Nada devuelve al alma su amor o soledad :

el flamear del vuelo son briznas retenidas

por el verde mirar nocturno del deseo.

Nadie distingue las sombras de su nombre

y quien espía el azar sólo escucha su llanto

en las alas del tiempo.

 

 

Y sin embargo bien puedes alegrarte de tu ilusión.

 

 

Hay una sed de encanto que apasiona el olvido,

en ella está  la imagen de tu sueño, oculta,

desvelada, huyendo y conjurando tu antiguo sentimiento;

en ella has de vivir lo que canta la muerte

al oído que es yunque de su paso despierto :

un sonoro latido, un ritmo tenso, una breve pasión,

un pulsar del silencio, un herir claro y leve como el cristal,

un perenne equilibrio entre el fuego y la nieve.

 

Tu corazón entonces sentirá  la serena razón de haber sufrido.

 

 

                                 V

……….

 

D A C H A U

 

 Ich habe es gesehen.

La nada reclamando un pasado siniestro.

La nada que habla aún

en las entrañas de nosotros,

la nada que nos cubre de inclemencia,

la nada triste, más que triste, asesina

de toda nuestra vida que surja desde entonces.

Está  muerta. Estamos muertos.

Y no hay pasión o soledad,

hay sólo un nombre : Auschwitz, Dachau, Treblinka, Maidanek …

Y ese aliento se extraña, se repite, se deshace,

en nuestros ojos que de angustia no saben,

en nuestro oído que el horror no conoce,

en las palabras muertas que no son ni en el sueño,

en nuestro corazón que no responde,

que no responde

ni a la memoria breve,

ni a la impiedad,

ni al estupor,

ni a la demencia,

ni a la propia miseria,

ni siquiera al olvido,

el corazón no siente. El alma está  huera.

Y nuestra vida tampoco es nuestra vida.

Auschwitz, Dachau, Treblinka, Maidanek…

Nadie responde en los campos de Dios.

¿ La nada es Dios ? ¿ Es Dios un Nombre ?

Es un nombre la nada. Y nos recubre de pavor

y nos impide todo ayer, nos desconoce. Queda

sólo el vacío, de iniquidad, de perversión, un crimen

que es todos los crímenes. Humo sobre el ayer,

cuerpo que ayer fue humano, dolor que fuera entonces…

gas, gas, eso somos. Y ya no hay más palabras.

El hombre ha muerto en su propia humanidad.

Dios fue en el hombre. Ahora está en la Nada.

Y nadie la reclama. Auschwitz, Dachau, Treblinka, Maidanek…

Eso somos.

                   

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