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RAFAEL DÍAZ ICAZA, GUAYAQUIL, ECUADOR, 1925 mayo 26, 2011

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RAFAEL DÍAZ ICAZA, GUAYAQUIL, ECUADOR, 1925LOS OFICIOS AJENOSLlegué hasta el foso de los muertos y grité ¿Hasta cuándo?

Mientras volaban aves de desprecio

Y aullaban en la noche comerciantes de bombas.

 

No pude más y quise renunciar a la familia,

Renegar del pasado y del presente,

Para decir la vida, solamente la vida,

Pese a los enemigos del amor humano.

 

Yo era Ernesto Brom y no pude regresar a mi casa:

“Hasta cuándo peleamos, madre mía”,

¿”Cómo poner muletas a la noche?”

¿”Dónde encontrar la foto de los niños”?

Yo era  Sergius Stepan, y soñaba con volver al mar.

En las trincheras

Avanzaba hasta el día con mariposas de maíz,

Con palomas de cuadernos y sueños.

No quería matar:

“En Curazao está esperándome el amor,

Cruzando el puente de Willemstadt, en una casa

Dorada con letreros holandés”.

 

En la noche de obuses, yo no quise matar.

No quise contemplar la cara pálida

Del hijo que rompí en una trinchera

Mientras, lejos, la vida seguía siendo la vida

y salían a las calles las sombrillas del Sena

y volaban las blusas panimávidas de Valparaíso

y giraban melodías de tranquila cerveza en el paseo del Tívoli  y amábanse los adolescentes de Villa Borghese.

 

En la sed del hospital de guerra, quise volver a mí

Con tajadas frutales,

Con vino de reconciliación para la vida,

Cuando el amor me dijo: “!Has sido tú!, y no lo quise creer,

Cuando mi rostro quemado en las batallas

Escupía soledad y humo maldita sea, para siempre.

 

Respondí solamente: “regreso de la noche”.

Y lloré como antaño por la pérdida de la gata de angora,

Por la rotura del juguete mecánico

En nuestra casa celeste de colonia.

Lloré por la muerte del padre, hace mil años,

En el río caracol.

Por la cometa que me hicieron pedazos en la escuela.

 

Torno a escribir oficios de ridículos llanto:

“Muy señor mío: renuncio a ser soldado”.

“Distinguidos amigos: yo no puedo matar.  Estimados señores:

Hundíos en el fondo de la noche de mierda”.

 

No pude más, no pude más.  Llorando

Arroje por la borda el yatagán de acero,

El uniforme de oficial y la estrella.

Regresé a los sencillos trabajos de vivir

De amar y de ser hombre.

 

 

 

 

———————————-

POR RODOLFO PEREZ PIMENTELRAFAEL DIAZ ICAZA
POETA Y ESCRITOR.- Nació en Guayaquil, el 24 de Octubre de 1925. Hijo de Francisco Díaz Urquiza, comerciante que falleció en 1955 de avanzada edad y de Haydeé Ycaza Montoya, profesora en su juventud en la Escuela Fiscal Calixto Romero: de Samborondón y luego en la Escuela Municipal-Carlos Monteverde de Guayaquil, donde se jubilo tras cuarenta años de labor y fue condecorada con la medalla “Al Mérito Educacional”. Hija de Gustavo Icaza Aguirre, ella le enseñó las primeras letras. Después la familia se trasladó a Guayaquil, donde prosiguió sus estudios en la Escuela “Cristóbal Colón”. Tenía solo cuatro años cuando una acémila casi termina con su vida mediante una patada en la cabeza. El episodio está brevemente esbozado en uno de sus libros recientes, en el cuento “El Cuarto Volador”.
Terminó la Enseñanza Primaria en la escuela salesiana “Santo Tomás Apóstol” de Riobamba, adonde lo enviaron como interno porque se preocupaba en escribir “inútiles letras de canciones” a las que ponía música su amigo Manuel Dueñas Cartagena y por vagabundear por el Guayas y El Salado. A su regreso a Guayaquil fue matriculado en el Colegio “Liceo América” donde completó hasta el Segundo Curso de Secundaria. Tenía más interés por la literatura que por el estudio: su madre y su hermana mayor poseían considerables bibliotecas en las que predominaban las novelas, devoraba a Veme, Salgari, Poe, Dumas y Daudet.

De allí pasó al Colegio Nacional Vicente Rocafuerte en cuyo periódico “Nosotros” publicó su primer poema titulado “Kaleidoscopio”. A partir del Tercer Curso ganó todos los años el Primer Premio del Concurso de Literatura. De entonces es un recuerdo inolvidable del poeta: “Vivía en un caserón de la Avenida Olmedo y Chile, cerca de la casa del novelista Enrique Gil Gilbert quien me dio su amistad y un día me llevó a casa de Joaquín Gallegos Lara, al que considero mi maestro en humanismo. Joaquín me deslumbró con su charla encendida que era casi una cátedra de marxismo, con su patriotismo ejemplar con su desinterés personal.”

Con una recomendación de Gallegos ingresó en 1944 al diario El Universo, del que renunció y al que reingresó en varias oportunidades. Allí trabajó sucesivamente como Corrector de Pruebas, Reportero, Titulador y Encargado del Cable (información extranjera) Su última salida en aquellos años fue en Abril de 1951. Trabajaba desde las primeras horas de la noche hasta la madrugada.

En 1944 Abel Romeo Castillo publicó una selección de sus poemas en la Página Literaria de El Telégrafo bajo el título: “Un Promisor Poeta Nuevo”, con un elogioso comentario. El domingo 28 de Mayo apareció en la misma Página Literaria otro poema suyo titulado “Carta a Velasco” que terminaba diciendo: “El pueblo tiene honda raíz revolucionaria / Velasco”. Y por coincidencia, esa misma noche estalló la famosa Revolución.

Tras varios triunfos en numerosos concursos literarios nacionales y de haberse integrado al Grupo Madrugada fundado por Galo Rene Pérez y Galo Recalde en Quito y que publicaba una revista del mismo nombre, en 1945 ganó un Concurso Internacional de Poesía, Cuento y Ensayo convocado por la Academia de Letras Castellanas del Instituto Nacional (ALCIN) de Santiago de Chile, el Premio Unico en Poesía y a la vez el Premio de Honor, máximo galardón discernido entre los ganadores de los tres géneros. El poeta chileno Roberto Meza Fuentes, Embajador de Chile y amigo personal del Presidente Velasco Iban-a, consiguió que éste donara los pasajes para viajar a Santiago en 1945 a recibir la medalla y el diploma respectivos y permanecer como huésped del País de la Estrella Solitaria durante tres meses en unión de los otros ganadores: Edmundo Blum Gutiérrez (Cuento) y Aníbal Leonardo Muñoz (Ensayo). A su regreso volvió a trabajar en El Universo y se reincorporó a las aulas vicentinas. Las generosas amistades literarias de entonces (Neruda, Latcham, Rosseíl, Lili o, Rocuaní, constituyen señales imborrables en el recuerdo del paso de Díaz Icaza por Chile). En 1947 se graduó de Bachiller en el Rocafuerte y el Rector Ing. Fulton Camacho hizo imprimir en la vieja prensa manual del colegio su primer poemario con prólogo de Joaquín Gallegos Lara: “Estatuas en el Mar” en 40 pgs. La portada fue realizada por Alfredo Palacio y los grabados interiores por Jorge Swett y recibió críticas muy elogiosas, como la del célebre poeta Jorge Carrera Andrade, Embajador en Caracas, que Díaz Icaza utilizó de prólogo de su nuevo libro “Cuaderno de Bitácora”.

Hernán Rodríguez Castelo anota de “Estaturas en el Mar” con Cantos muy tempranos, como “Soy la Tierra”, prosopopeya de sostenido aliento, mostraron a Díaz Icaza como a poeta hondo, a quién las imágenes- extrañas, ricas de poder alusivo- le servían para ahondar en lo humano visceralmente. Poeta de alta e intensa pasión, cuando esa pasión fragua en imágenes poderosas y cuando esas imágenes, más allá de cualquier juego, se comprometían obscura y totalmente con esa pasión, hallaba un lenguaje de tenso y renovado lirismo. Y discurría por entre iluminadas imágenes y símbolos hieráticos, con enorme grandeza. “Estatuas en el Mar” es un poemario directo de poesías casi limpias con pocas metáforas y con un profundo sentido social.

Aunque Madrugada no fue una institución o algo así, tuvo estrecho contacto y coincidencias estéticas y de sensibilidad social con todos los miembros de ésa promoción: Cesar Dávila Andrade, Alejandro Velasco Mejía, Tomás Pantaleón, David Ledesma, Enrique Noboa Arízaga, Galo Rene Pérez, Arcelio Ramírez Estrada, Cristóbal Garcés Larrea, Pedro Jorge Adoum.

En 1949 publicó “Cuaderno de Bitácora” en 52 páginas e ilustraciones de Marina Domínguez. Acerca del libro escribió el crítico colombiano Benjamín Santángel: Rafael Díaz Icaza, autor de Cuaderno de Bitácora, es una de las nuevas y más prometedoras figuras de la joven poesía ecuatoriana. Un ano antes había ingresado a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Guayaquil, adscrita a la Facultad de Filosofía y Letras, de la que egresó tras rendir todos los exámenes en 1951, pero un transitorio desinterés por el periodismo hizo que no escribiera su tesis “Arte y Publicidad” hasta 1972.

Ese mismo año 1951 contrajo, matrimonio con la profesora normalista Germania Terranova del Rosario, con la que han tenido cuatro hilos v una unión estable v feliz.

Entonces tuvo que ganarse la vida en oficios ajenos a su especialidad. De Octubre de 1951 a julio de 1966 trabajó como empleado de la Cía. de Seguros Sud América. En 1949 se inició como profesor en el Colegio Municipal Nocturno César Borja Lavayen y laboró ininterrumpidamente hasta el 30 de Abril de 1966, en que renunció cuando desempeñaba el cargo de Vicerrector del Plantel. De manera que trabajaba simultáneamente durante el día y la noche, casi doce horas para completar un magro presupuesto mensual.

El 52 apareció “Las Fieras”, Cuentos de ver y andar, en 124 páginas con un “criollismo que había heredado del relato de la generación anterior todo su realismo, su acercamiento a la gente campesinas, su amor por el habla, costumbres y folklore de esas gentes, sus gustos por los casos tremendos y su aguda captación del dolor”, por eso se dijo de Díaz Icaza en sus comienzos que era un epígono de los años 30, ricos en denuncias, en realismo social.

En 1954 dio al público su tercer poemario que como los anteriores fue impreso por la Municipalidad: “Las llaves de aquel país”, en 100 páginas, elegiaco y melancólico, profundamente triste, con un brevísimo Manifiesto, “Tero comenzó a cobrar cuerpo otro movimiento, del que había ya anuncios: acercar la poesía al dato ordinario, al acontecer común, casi prosaico. Y así, hay poemas que van de esta nueva manera -a veces casi antilírica- a las antiguas espléndidas imágenes”, señala Hernán Rodríguez Castelo, a quien seguimos en la mayor parte de los apuntes críticos de esta biografía.

En 1958 el poeta fundó en compañía de una docena de colegas el Comité de Escritores Partidarios de la Paz que realizó intensa labor contra la guerra y por la abolición de las criminales experiencias atómicas, tanto en el desierto de Nevada, el Atolón Bikini y en el sur del Pacifico. En mérito a su entusiasmo fue elegido primer Presidente e invitado a asistir al Congreso por el Desarme y la Cooperación Internacional reunido en Estocolmo en Julio del mismo año. El Consejo Mundial de la Paz cubrió todos sus gastos de pasajes y estadía en Suecia.

Díaz Icaza llevó consigo los primeros ejemplares de un nuevo libro de cuentos: “Los ángeles errantes”, C.C.E., Quito, 1958, 100 pags., sobre el que escribió el crítico Luis Cornejo Gaete en el Suplemento Literario de La Nación: “Múltiples méritos tiene el libro pero se destaca uno: la enorme y honda pasión humana de Rafael. Escritor que vive y actúa en función de comprender y sentir lo humano…. “

En 1959 editó su cuarto poemario, “El Regreso y los Sueños” en 72 pags-, escrito bajo las impresiones sobre la lucha por la paz traídas de Europa y cuyo poema central: “Os hablo de la paz y la esperanza” está dedicado a Enrique Gil Gilbert. Sobre el volumen escribió César Andrade y Cordero: “Frente a Módulos vociferantes y amargados, es ciertamente rara pieza de pedrería poética… En 1961 viajó a Cuba invitado por el Gobierno Revolucionario, a observar los resultados del Ano de la Alfabetización.

En 1962 publicó la novela “Los Rostros del Miedo”, Guayaquil, 202 pags. acerca de la que escribió Ignacio Carballo Castillo: “Díaz Icaza narra y subyuga – Toma al lector y lo deja a expensas gratísimas de su sencillo contar”. .

En 1965 la Universidad de Guayaquil, publicó su quinto poemario, “Botella el Mar” en 142 pgs., con bellas ilustraciones de Enrique Tábara, según Rodríguez Castelo hay una búsqueda metafórica, enamoramiento de la palabra y la musicalidad, donde conjugó los hallazgos formales con lo expresivo”.

“En Botella al Mar” asistimos el endurecimiento de la metáfora para decir realidades sórdidas y un manejo cada vez más frecuente de la. ironía en respuesta a contrasentidos y paradojas del convivir humano. El verso corto recoge las impresiones fugaces del viajero. Se sigue trabajando en la elaboración de un lenguaje que adapte las antiguas fastuosidades del canto a la crónica de un hoy falso, dislocado, absurdo. Fragmentarismo, torbellino de alusiones y referencias a la banalidad ambiente, muestran al poeta inmerso en ese hoy.”

Entre 1966 y 1975 fue sucesivamente redactor y ejecutivo de cuentas de tres agencias guayaquileñas de publicidad: MacCann Erickson, Publicitas y J. E. Mata y Asociados. En 1967 apareció su segunda novela: “Los Prisioneros de la Noche” C.C.E. Quito, 210 pags., premiada en un Concurso de la Unión Nacional de Periodistas. Ella… ahonda en estados de conciencia y subconciencia, enriqueciendo su repertorio temático, innovando sus modos narrativos, forma especial de montaje, cambios de sujeto en la narración, juegos contrapuntísticos. Un año después, en 1968, el Núcleo del Guayas de la Casa de la Cultura lanzó una segunda edición.

Una colección de relatos urbanos, psicológicos, sociales y políticos “Tierna y violentamente”, le hizo ganar en 1969 el Premio Nacional de Cuentos José de la Cuadra, editado el año siguiente por el Núcleo del Quayas en 165 pags.

El 72 apareció su sexto poemario “Zona Prohibida, ganador del Premio Nacional de Poesía Medardo Ángel Silva, convocado por el Centro Municipal de Cultura de Guayaquil. Sobre este libro, de cien páginas, escribió Rodríguez Castelo:… tienta una lírica de comunicación más directa. Asuntos del hombre en la calle, en lenguaje lírico que toque al hombre de la calle. Esta es la zona prohibida.

En 1973 asistió al Congreso Mundial de Fuerzas de Paz reunido en mascú. Y en años subsiguientes concurrió a importantes certámenes convocados por aquel Organismo, entre los que se destacan por su proyección el Congreso Mundial de la paz, Berlín Oriental, febrero de 1979 la Segunda Conferencia Internacional de Solidaridad con la Independencia de Puerto Rico, México D.F., noviembre de 1979; Reunión de la Presidencia del Consejo Mundial de la Paz, La Habana, abril de 1981; Conferencia por la Cultura y la Paz, Sofía, Bulgaria, febrero de 1983; Conferencia Continental de los Movimientos Nacionales de la Paz, Guayaquil, julio de 1984 y Conferencia Continental de Movimientos de la Paz de América Latina y el Caribe, Guayaquil, mayo de 1987.

El 74 ganó el Primer Premio del Concurso de Poesía de Diario El Universo, con “Ciudad Nocturna”, hermoso canto de exaltación a Guayaquil. A partir de este año y hasta abril de 1980 trabajó en calidad de Supervisor Editorial de “Ariel”. En tal carácter dirigió la edición y escribió los prólogos de dos colecciones: cien libros de la Colección Ariel Juvenil y cien libros de la Colección Ariel Universal.

En 1975 fue nombrado Subdiretor del Núcleo del Guayas sin sueldo. Días aceptó por tratarse de un hecho histórico, la devolución de aquella Institución a los civiles, pero puso al Presidente de la C.C.E. Galo Rene Pérez, la condición de que se le diere libertad para trabajar sin interferencia alguna y que se le permitiese escoger a los Vocales que también deberían ser nombrados para acompañarle en el Directorio, condición que se cumplió.

En la ceremonia de posesión recalcó que había aceptado las funciones para que el Núcleo volviese “… a las manos de los civiles que la crearon”. Ello exasperó al Ministro de Educación, General Gustavo Vásconez, quién exigió explicaciones al poeta primero verbalmente y luego mediante oficio; pues, como le dijo en los instantes de la posesión.,”… no comparto su criterio de que sólo los civiles son hombres de cultura”.

Díaz. se negó terminantemente a rectificar sus expresiones, y en lugar de hacerlo remitió su renuncia, pero el presidente de la C.C.E. interesado en que el impase no trascendiera a los medios de comunicación colectiva pues le podría ocasionar la perdida de sus funciones en Quito, intervino y le pidió proseguir en sus funciones a las que dio permanente respaldo, aunque desde entonces se marchitó esa amistad pues Pérez no le perdonaba haberle contradicho a “Mi General Vasconez”, situación que le había puesto en grave aprieto a él mismo, como presiente de la C.C.E;

En 1979, caídas las oprobiosas dictaduras Militares, el Directorio del Núcleo convocó a elecciones y la Asamblea General de Miembros le eligió Presidente por abrumadora mayoría, en mérito al trabado desplegado, especialmente en el campo editorial. Aún se recuerda la publicación de más de cien títulos de la Colección Letras del Ecuador.

Desde 1962 es miembro de la Gran Fraternidad Universal, entidad Esotérica Cultural Asociada a la Unesco y desde 1977 forma parte de la Agrupación Cultural y Fraternidad. En 1977 publicó el libro de cuentos “Poriamar”, en la Colección Letras del Ecuador, Casa de la Cultura Núcleo del Guayas, 124 páginas. Narra allí sus experiencias de dos meses de viaje a la isla de Malta, en la Motonave Islas Galápagos, de la que era capitán su cuñado Blas de la Torre Delgado.

Durante seis semanas que abarcaron abril y mayo del 77, realizó una gira por Estados Unidos, invitado por Partners of the Americas” y el Instituto Internacional de Educación. Fue huésped, entre otras instituciones de enseñanza superior, de la Universidad de Bostón (Bostón College), de la Universidad de Texas, de la Universidad Estatal de Louisiana, de la Universidad de California en Berkeley y de la Universidad de Idaho, Moscow, en las que ofreció lecturas de su obra poética y disertó sobre la literatura contemporánea del Ecuador.

Desde 1978 es uno de los más leídos columnistas de la página Editorial de El Universo donde mantiene la Sección Botella al Mar que durante 1976 y 1977 había escrito diariamente para Expreso. El 7 publicó en la Colección Básica su Toriatierra”, antología de sus cuentos que consta de 215 páginas. También dio a la estampa la antología poética “Señas y Contraseñas'”, que incluye en buena parte poesía inédita, en la Colección Letras del Ecuador, del Núcleo del Guayas, 235 páginas aunque también es obra suya de recopilación.

Cumplidas en 1981 las funciones para las que había sido electo como Presidente del Núcleo guayaquileño de la Casa de la Cultura, pasó al Colegio Nacional Mixto Huancavilca, donde dictó cátedra de literatura. En Octubre de 1985 fue designado Director del Departamento de Comunicación Social y Extensión Universitaria de la U. de Guayaquil.

Ha recibido por tres ocasiones la “Medalla al Mérito Literario”, otorgada anualmente por la Municipalidad de Guayaquil en 1970, 74 Y 80 Y también se le ha entregado la “Medalla al Maestro del Año” por Antena Pedagógica.

En 1985 ganó el Premio Nacional Aurelio Espinosa Pólit por su libro de cuentos “Prometeo el joven y otras morisquetas”. El Jurado Calificador integrado por Jorge Dávila Vázquez, Cecilia Ansaldo y Simón Espinosa señaló en el dictamen que… el conjunto de textos es homogéneo, imaginativo, lleno de sugerencias y de lirismo; los personajes han sido pintados con ternura y respiran vida; en la evocación de los ambientes y en el acontecer, se mezclan Sutilmente la realidad y la magia”. Bellamente editado por la U. Católica, Quito, con portada de Rafael Nevárez Franco, apareció en 1986 en 94 páginas.

El Ministerio de Educación y Cultura y la Dirección Provincial de Educación del Guayas, mediante Acuerdo Ministerial NO. 16 del 23 de abril de 1984, designó con el nombre de Rafael Díaz Icaza a la Escuela Nocturna No. 56, dirigida por la Lcda..Delia Quiñónez Rojas. Igualmente, llevan su nombre la biblioteca del Colegio Nacional Juan Emilio Murilio y la Biblioteca de la Asociación de Ecuatorianos residentes en Chicago.

Su último poemario de 1986, es el No. 6 de la Colección La Rosa de Papel, Núcleo del Guayas, en 30 páginas, selección y prólogo por Miguel Donoso Pareja, con poesía edita.

El poeta y escritor habita en su casa de Luis Urdaneta 1912 y Carchi (Barrio Orellana), adquirida en 1984 con el dinero de la venta de su vieja casa situada en las calles Boyacá y Coló, en parte heredada de su padre y en parte adquirida de sus hermanas mediante un préstamo hipotecario del Seguro Social.

Su estatura es baja, trigueño, modales corteses, hablar sereno y con poder de convicción. Jamás se ha afiliado a partido política alguno, aunque es francamente izquierdista. Hace crítica con la capacidad de quien ha ejercido la cátedra de Literatura por más de treinta años. Es uno de los poetas de más alta calidad y tenido aliento del país, a la par de narrador de excelentes textos.

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POESÍA DE RAFAEL DÍAZ ICAZA

RAFAEL DÍAZ ICAZA
(Guayaquil, 1925)

CUADERNO DE CANCIONES

Doncella que al prado
del campo saliste
no entres a las ciudades con sus colas
de hambrientos
con sus gritos, rebuznos, puñaladas
comerciantes, banqueros, sodomitas
saltimbanquis, taquígrafos, doctores.

Doncella
regresa a la pestaña
torna al pájaro que no sabe mugir
y ponte nuevamente
las entrañas de amar en el sitio debido
no quieras
morirte para siempre de la pájara pinta.

Doncella
hurgada por vejigas y botellas
extraviada en gramófonos
televisores, radiolas, bacinicas
alcahuetes, poetisos, estudiantes
conspiradores, frailes, asesinos
doncella
que al prado
del campo
saliste.

II

Son cosas del bandoneón
que por gusto y nada más …
Usted sabe, mi amigo
cosas del bandoneón.
Cosas
de llorar a veces
como Mario Moreno cuando se encuentra a solas
como Carlos Chaplin
cuando era él mismo
como Alicia
en el país de las ya muertas maravillas.

Usted sabe, mi amigo:
algo se quiebra, y usted pone
el disco más eléctrico
de los Alegres Vallenatos
la charanga más chévere
y solamente nada
solamente le suena
a hueco el corazón.

Entonces alguien grita
desde una pieza del Hotel Regina:
préstame la corbata de David Ledesma
o la pistola de Jacinto Santos
o el cortaplumas de Dávila Andrade.

Pero ¿qué cosas digo?
Cosas del bandoneón …
¡usted perdone!

(De Señas y conirasueñas)

BALADA

Pequeño dios: ¿qué hiciste?
Te regalaron un verdadero dios
pero lo redujiste
a estampas y señales.
Te dieron
padre, madre ámame y familia
pero los convertiste en amistades
conocimientos pasajeros, saludos
y tarjetas.

Cuando llegaba la hora del amor, decías:
hora es de las visitas
hora de los cumpleaños
ahora es la hora de tomarse un trago
amén.

Pequeño dios, estabas sin embargo
lleno de amor.
Pusiste
fronteras y alambradas.
Estabas
lleno de saltos y alegrías.
Colocaste
doctorados y títulos
y rostros sin rastros
y diferencias para tus iguales.
Lo llevabas adentro, y sin embargo
lo seguías buscando
pequeño dios
pajarito cantante
mago silbador que se empeñaba
en no saber silbar.
Un día descubriste
que iba la luz abriendo las palabras
puerta tras puerta, entonces una a una
fuiste matando a todas
para no ser feliz.
Veías desde la madrugada
la luz redonda y húmeda
del lucero
y cerrabas la ventana
suicida
homicida del hombre que eres tú.

¿Quién eres, estampero?
¿Quién, solitario?
¿Quién, iluminador
empeñado en girar a tientas en la noche?
¿Quién, descubridor de los metales
preso entre piedras negras?
¿Serás, tal vez, el hombre?
Tokio, diciembre del 72.

(De Señas y contrasueñas)

OVACIONES Y VIVAS

“Pero el muerto, ay, siguió muriendo”
CÉSAR VALLEJO.

Puso en limpio el bigote de recuerdos
sacó brillo a la caja de renuncias
alisó el esternón y la clavícula
y para al fin morirse gritó ¡viva!
¡Viva el pan sin motivos!
¡Viva el guiño del tuerto!
¡Viva la enagua de la niña pobre!
¡Vivan las perinolas y los timbres!

Ya resuelto a morirse
¡Viva la lora! Dijo, y viva el perro
y su pequeña pulga
y las chicas de quince
olorosas a flores escondidas
y que vivan las chicas de noventa.

¡Viva la vida, viva la vida, dijo
y hasta la muerte recogió sus aguas
podridas y sus trapos
viejos e inevitables
y hasta la muerte dijo alegre: ¡Viva!
y el hombre nunca más volvió a morirse.

(De Zona prohibida)

MITIN EN QUITO

¡Viva la mosca sobre el hueso triste!
Digo que viva el hombre con derecho a morir
a estar encarcelado v tener hambre
con derecho a los dogmas de la iglesia.
La mujer con derecho a la vida privada
en las aceras v en los hospitales.

Digo que viva el indio con su 7 piojos
y con su mugre con derechos humanos
y vivan sus mujeres y sus hijos
con derecho al pan nuestro
sólo una vez al día, sólo una.

Policías y soldados, confidentes
prelados y oficiales:
vivan la bota azul y la dorada
casaca de las fiestas. Viva la dentadura
de metales brillantes
con la que masticáis el domicilio
la camita privada y el fogón silencioso,
viva nuestro respeto
para el que nunca acaba de morirse.

Digo que viva el hombre con derechos
de papel y de letras
el hombre siempre libre
la mujer con derechos a parir en la acera,
en las ciegas quebradas y en los páramos.

Digo, niñas de quince, viejas de quince años
con derecho al trabajo en las salas de baile:
¡Que vivan los derechos y que vivan
los dolores del hombre!

(De Zona prohibida)

EN EL 7o. DIA

Diga su amor a ritmo de Ye-Yé
dígalo a ritmo
sicodélico
de ron con toronja.
Grítelo en la difícil
ternura de los hippies
con melenas eléctricas
con blusas de naranjas y de fresas
y agresivos bluyines
tatuados en las piernas.

Diga todo su amor en la gangosa
y soñolienta voz de Charles Aznavour
expréselo con flores
de verano en el sur
de primavera en Nápoli
y con perfumes
de pezones adentro.

Cántelo, aunque después
los policías
los perros cazadores
y los encapuchados y marines
digan amor a ritmo de Vietnam
y de atómicas bombas.
Más, no le importe, amigo:
diga su amor a ritmo de Go-Gó.

(De Zona prohibida)

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RAFAEL DIAZ ICAZA

INSOMNIO

Soy el náufrago, madre, y te llamo en la noche,

desolado, en el firme marchar hacia la muerte,

y de golpe me asalta la ternura infinita

de los primeros años. Y necesito saber que te hallas

cerca, que tu lámpara vela, puntual, cerca de mi.

 

   Necesito tu vaso para la mala sombra

de las pesadillas,

                 tu báculo de nogal para el descenso de los sueños

                 absurdos tu desencantada sonrisa y tus manos sobre mis cabellos.

 

                 Desolado, desde la mala noche, rompo mis puños en puertas infinitas

                 y llamo, y nadie me abre.

                 Madre: dame la llave de tus alacenas,

                 soy un hombre perdido bajo la lluvia gris:

                 enciende la cerilla más tenue para que yo camine

                 atraviesan la sombra, desde los pórticos del alba,

                 la novia y su pañuelo de azafrán y nácar,

                 la querida con sus besos impuros,

                 todas las esperanzas y todos los fracasos,

                 todos los malabares y los equilibrios en la cuerda floja.

 

                 Vuelve el hombre, desde su madurez de su poderío,

                 hasta la comarca en que lloraba solo bajo la noche inmensa,

                 y vuelven a soltarse los mastines y a derramarse el vino de los odres,

                 y a señalar con los índices al niño desvalido:

                 “He aquí al que come los panes del lamento y la angustia.”

                 Madre: un oscuro terror, una cierta sensación de culpa

                 hay en este hombre ciego que empuña las aldabas

                 de las casas sin dueño, en su erranza en la Noche.

……………………………………………………………………..

RAFAEL DÍAZ YCAZA (Guayaquil, 1925)

Blafesmo blasfemo
ya para irremisiblemente blasfemo y desconsolado
estirado en el potro
de la tortura almidonado con los comprimidos
de las ciudades de babel de hierro
ya para sin regreso
ya para no ser más el hombre el hombre.

(“poeta en nueva york”)

Poeta, narrador, catedrático universitario y editorialista del diario El Universo. Presidió la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Guayas, en donde creó y dirigió la Colección Letras del Ecuador. Entre otros reconocimientos ha obtenido el Premio Nacional de Cuento “José de la Cuadra” (1967); Premio Nacional de Poesía “Medardo Angel Silva” (1969); Premio Nacional de Poesía “Ismael Pérez Pazmiño” (1974); y Premio Nacional de Literatura “Aurelio Espinosa Pólit” (Quito, 1985). Sobre Díaz Ycaza, el poeta Jacinto Cordero Espinosa expresa: “…es un caso ejemplar en la poesía del país. El nunca ha dejado el canto, la poesía, como la más excelsa forma, como el más profundo mensaje del hombre” […] Pero no era poesía política la suya, versos de cartel con loable intención humana pero desprovistos de poesía, sino que su lucha alimentaba diariamente el caudal lírico.” En torno a la narrativa de Díaz Ycaza, el escritor Raúl Vallejo precisa: “… comenzó con una escritura epigonal del realismo social de los años 30; sin embargo, desde los textos de su segundo libro se planteó nuevas preocupaciones temáticas y desarrolló tratamientos escriturarios que se fueron alejando de los límites realistas para evidenciar preocupaciones contemporáneas, romper con los parámetros de la verosimilitud del realismo social e incursionar también en el terreno de lo fantástico.”

BIBLIOGRAFÍA

Poesía: Estatuas en el mar (1946); Cuaderno de bitácora (1949); Las llaves de aquel país (1954); El regreso y los sueños (1959); Botella al mar (1965); Zona prohibida (1972); Señas y contraseñas -antología- (Guayaquil, 1978); Mareas altas: canciones y elegías (Guayaquil, 1993). Novela: Los rostros del miedo (Guayaquil, 1962); Los prisioneros de la noche (Quito, 1967). Cuento: Las fieras (Guayaquil, 1952); Los ángeles errantes (Guayaquil, 1958); Tierna y violentamente (Guayaquil, 1970); Porlamar (Guayaquil, 1977); Porlatierra (Quito, 1978); Prometeo el joven y otras morisquetas (Quito, 1986). Consta en las antologías: El nuevo relato ecuatoriano (Quito, 1951); Pensamiento y literatura del Ecuador: crítica y antología (Quito, 1972); Antología del relato ecuatoriano (Quito, 1973); Cuento ecuatoriano contemporáneo (s.f.); Madrugada: una antología de la poesía ecuatoriana (Guayaquil, 1976); Lírica ecuatoriana contemporánea (Bogotá, 1979); Poesía viva del Ecuador (Quito, 1990); La palabra perdurable (Quito, 1991); Así en la tierra como en los sueños (Quito, 1991); Cuento contigo (Guayaquil, 1993); Antología básica del cuento ecuatoriano (Quito, 1998); Cuento ecuatoriano de finales del siglos XX (Quito, 1999).

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