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gonzalo espinel cedeño,1937, poeta y sonetista de guayaquil, ecuador mayo 19, 2011

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GONZALO ESPINEL CEDEÑO
POETA.- Nació en Guayaquil el 1o. de Septiembre de 1937. Hijo legítimo de Jorge Espinel Barreiro, natural de Rocafuerte, quien primero casó con Adriana Cedeño Chica, fallecida al dar a luz a su primera hija, luego pasó a Guayaquil, trabajó en la Aduana, fue propietario de la botica Boyacá en Pedro Carbo y Junín, casó en segunda nupcias con su cuñada y falleció de sólo 49 años a consecuencia de un derrame cerebral en 1945; y de Bertha Cedeño Chica natural de Bahía de Caráquez. Normalista graduada en el “Manuela Cañizares” de Quito, autora del poemario “España y América” publicado en 1928, año en que fue coronada reina de la Prosa en el paraninfo de la Universidad de Guayaquil, luego colaboró en “El Universo”, fue profesora de Literatura Española en el quinto curso del “Amarilis Fuentes” hasta su jubilación en 1967.

Nació en una casa alquilada en Vélez y Pedro Moncayo, tercero y último de los hijos de su padre, aprendió a leer con el Profesor Triviño en el antiguo local del Colegio San José atrás de la Catedral y quedó huérfano a los ocho años, tornándose un chico tímido, recogido y ensimismado que en 1951 pasó al Cristóbal Colón por estar situado cerca de su nuevo domicilio al sur de la ciudad, hasta que el 54 y dada la pobreza de su madre, fue matriculado en el quinto curso del Vicente Rocafuerte, colaborando en la revista “Nosotros” con el poema Por Guayaquil Independiente, que recogió en 1968, en la página 71, de su primer poemario.

En el Vicente fue compañero de Ignacio Carvallo Castillo y se enseñaban mutuamente sus producciones, pues ya había comenzado a escribir sonetos debido al ambiente literario que se respiraba en su hogar, donde la presencia de su hermana Ileana, miembro del grupo Siete, atraía a numerosos poetas jóvenes como David Ledesma, Euler Granda, Rodrigo Pesantez Rodas, Vicente Espinales, Ana María Iza, quienes se reunían por las tardes a conversar de literatura y a mostrar sus creaciones.
Para ayudarse económicamente desde el 56 había empezado a trabajar por las tardes en la Distribuidora de películas de Héctor Espine! Mendoza con S/. 300 mensuales de sueldo. En Enero del 57 se graduó de Bachiller en Humanidades Modernas y pasó a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil, pero salió antes del año para ingresar a la sección Caja del Banco de Descuento con S/. 400 mensuales. Allí hizo carrera durante 27 años, hasta que el Banco cerró sus puertas en 1985 a causa de la quiebra de sus capitales.

En 1960 se atrevió a enviar el soneto “Minúscula Canción” a El Universo y ai salir publicado recibió numerosas voces de aliento. Había nacido el poeta, su hermana Ileana empezó a apoyarle, su madre se encantó con esta segunda vocación poética en su descendencia, su amiga María Leonor Mandinyá le invitó a participar en su programa “Música y Poesía” que se trasmitía los domingos por Radio Cénit.

Rodrigo Pesantes Rodas ha dicho: “En Guayaquil, bajo el título de Nosotros, un minúsculo grupo empezaba a escribir en El Universo, a membretar papeles bajo este nombre e intercambiar inquietudes y poemas. Eramos Euler Granda, Nancy Carlín Iglesia, Ana María Iza, Rodrigo Pesantez Rodas, Rubén Astudillo, Carlos Manuel Arízaga e Ignacio Carvallo Castillo, mientras Gonzalo Espinel, sosegado, busca la ternura en el celaje de amores evocados, cuando en límpidas imágenes y metáforas nos dice sus sonetos impecables”.

La revista “Semana”, órgano de difusión del Núcleo del Guayas de la Casa de la Cultura, le dedicó una página entera a sus poemas y pocas semanas después apareció su primer poemario titulado “Estatura de la yerba” en 75 páginas con prólogo de Rafael Díaz Ycaza y portada a colores y dos acuarelas de Angela Name de Miranda.

Rodríguez Gástelo escribió: “Espinel se enfrenta al austero reto del soneto con varia fortuna, porque de un lado, tiene piezas que distan de esa densidad lírica y plenitud verbal que cabe exigir al soneto, y de otro, logra ya algunos de sus mejores sonetos como A un Pino. Pero también desborda los severos límites; y busca cauces en el verso libre, con suerte no menos desigual, pagando las nuevas libertades a precio de elocuencia retórica y sentimentalismo. Es, con todo, el verso libre, un paréntesis y vuelve en buena hora al soneto. En este libro siéntese cierto regusto modernista y el caso de imaginación de empaque superrea lista resulta de excepción”.

De allí en adelante colaboró en numerosos programas culturales tales como “Vida Porteña” de Sixto Vélez y Vélez y “Oasis” de María Eugenia Puig Unce y ofreció numerosos recitales en el Canal 4 de TV, en el Museo Municipal.

En 1966 fue designado miembro de la Sección de Literatura y Poesía del Núcleo del Guayas de la CCE e integró la sección poesía del Patronato Municipal de Bellas Artes.

Igualmente formó parte de la Agrupación Cultura y Fraternidad, del Círculo de Periodistas del Guayas, de la Organización Internacional ACOPLAM con sede en París, del Instituto HILIAR. En el primer Concurso de Poema Mural organizado por el Patronato Municipal de Bellas Artes de Guayaquil ganó la I Mención de Honor.

En 1968 viajó a Bogotá con su hermana Ileana invitados por el Centro Poético Colombiano que presidía Dora Castellano y dieron numerosos recítales; en Septiembre obtuvo el I Premio en el X Concurso Nacional de Poesía del Diario “El Universo” con “Espejismo del amor y su visión del mundo” que firmó bajo el seudónimo de “El Viejo y el Mar”. El segundo premio fue para Nazario Román Armendáriz y el tercero para Carlos Manuel Arízaga.

El poema triunfador tiene unidad de tono, espíritu y tema, pero no siempre tensión sostenida, concisión lírica, impulso y avance” y fue incluido el mismo año en su segundo poemario titulado “Arenas al Viento” en 44 páginas, con un Liminar de Ignacio Carvallo Castillo, quien opinó de Espinel: “Poeta de manso lirismo y apacible paso por la vida, que ha escogido la expresión mágica y cautivadora de la poesía para dar persistencia a su voz, que encierra una filosofía vital por la belleza con que interpreta su misión de poeta”. Rodríguez Gástelo acotó: “Sin cambiar la orientación fundamental, se da un desplazamiento temático hacia las cosas, siempre desde la perspectiva interior y con un tono sentimental que resta austeridad al soneto. Cierto empaque intelectual anuncia los poemas de la última etapa y la emoción logra algunas piezas muy estimables, en forma libre o de soneto, donde una alta y severa emoción fragua en imágenes severas y bellas. . . “

1968 fue su mejor momento lírico, de allí en adelante otros quehaceres ocuparon su tiempo distrayéndole de la poesía, le entró una especie de cansancio o desobligo del que aún no se desprende totalmente.

En 1971 se adjudicó la Lira Poética Guayaquileña instaurada por la Asociación de Periodistas Guayaquil. El 72 ganó el Tercer Premio en el I Festival de la Canción Inédita, con la letra y la música de su pasillo “Estoy viviendo lejos” que se grabó con mucho éxito, pues también toca piano de oído. El 76 obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Poesía Medardo Ángel Silva, del Festival de las Artes, organizado por el Centro Municipal de Cultura de Guayaquil. El 78 apareció su tercer Poemario titulado “Láminas del agua” en 113 páginas, dentro de la Colección Letras del Ecuador del Núcleo del Guayas de la CCE del que Rodríguez Gástelo ha opinado: “Salvo cierta mayor densidad conceptual, ofrece la imagen de un poeta formalmente estacionario…”

De allí en adelante solo ha publicado esporádicamente en “El Universo” pues la prolongada enfermedad de su adorada madre, fallecida hace poco, así como los sucesos caóticos que pusieron fin al Banco donde trabajaba, le restaron fuerza a su creación sin embargo estaría por editar un cuarto poemario, con alrededor de veinticinco sonetos que titulará “Mis pasos inútiles”.

Vive solo, dedicado a sus lecturas y trabajos privados. Su estatura mas que mediana, tez blanca, pelo negro, ojos cafés miopes, usa lentes.

Fruto de su actual estado de ánimo es el siguiente poema inédito “Se pierde la alegría”.

// Se pierde la alegría por la queja /
del viento que es del mundo su alarido./
Porque todo es igual y repetido/
y la injusticia alrededor se añeja.//

Porque la muerte en su rodar nos deja /
sin el único amor que hemos tenido. /
Porque se aprende a amar sin ser querido /
y la dorada juventud se aleja.//

Porque el mundo se agolpa indiferente /
en la mirada húmeda y valiente /
del corazón hambriento de armonía.//

Porque la luz de la ilusión fallece /
y Dios que sigue oculto no abastece,/
se pierde para siempre la alegría.//

Espinel es uno de los pocos poetas esenciales con que cuenta el país y puede dar mucho más de su hondo ser si quisiera hallar nuevas fórmulas, otras opciones, más a tono con la época, pues el soneto le constriñe y la búsqueda se torna vital para él.

DATOS DADOR: POR RODOLFO PEREZ PIMENTEL

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DIARIO EL UNIVERSO

Lunes 13 de octubre del 2003 Libros

Se presentará quinto libro de poeta Gonzalo Espinel

 

Árbol con alas es el título del libro recién terminado del poeta Gonzalo Espinel Cedeño, el cual presentará el próximo 22 de octubre, a las 19h00, en el auditorio Grupo de Guayaquil de la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas, ubicado en Nueve de Octubre y Pedro Moncayo, 4º piso.

La producción está dividida en dos partes. En la primera constan más de 30 poemas que escribió el autor  hace algún tiempo. Y la segunda incluye una recopilación de textos que seleccionó de sus anteriores cuatro poemarios que integran su trayectoria literaria. La presentación del libro la realizará el escritor y catedrático Rodrigo Pesántez, quien ocupa el cargo de director de la sección Literatura de la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas.

Espinel declamará algunas de sus creaciones y en la parte musical lo acompañará la pianista Elina Manzano de Félix.

La carrera del poeta la constituye la publicación de sus obras Láminas del agua, Arenas al viento, Estatura de la hierba y Vertiente honda.

El poemario Árbol con alas forma parte de la colección Letras del Ecuador que edita la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas. En ella se incluyen la producción de otros autores como Hans Behr Martínez con Los senderos de Emaús y Justino Cornejo (Páginas de Historia y Literatura Ecuatorianas).

El poeta es hermano de la fallecida escritora Ileana Espinel, cuya producción incluyó obras en el mismo género literario de Gonzalo.

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GENERACION DEL SESENTA

 

Grupo de poetas que surgió a partir del año 1960.

Nació de dos promociones regionalmente separadas pero intelectualmente identificadas entre sí: En Quito, el grupo Caminos; y en Guayaquil, el grupo Nosotros.

Fue denominada así por Rubén Astudillo y se caracterizó por su «poesía de lucha y protesta; pero sin degenerar en el cartel político. Poesía austera y concisa, incisiva y aglutinante en sus elementos de fondo y forma. A veces blasfema y otras atentatoria contra los prejuicios sociales, las injusticias humanas y los dogmas religiosos» (Rodrigo Pesantez Rodas.- Literatura Ecuatoriana, p. 27).

Sus máximos exponentes fueron: Francisco Pérez Febres-Cordero, Ignacio Carvallo Castillo, Horacio Idrovo, Fernando Nieto, Rodrigo Pesantez Rodas, Gonzalo Espinel Cedeño, Violeta Luna, Carlos Eduardo Jaramillo, Fernando Cazón Vera, Manuel Zavala Ruiz, Atahualpa Martínez, Agustín Vulgarín, Jorge Torres Castillo, Ana María Iza, Rubén Astudillo, Euler Granda, Carlos Manuel Arízaga, Antonio Preciado Bedoya, Félix Yépez Pazos, Guillermo Ríos A., Wilfrido Acosta, Rafael Arias, Oscar Silva, Yolanda Medina, Fausto Terán y Carlos Vicente Andrade.

Autor: Efrén Avilés Pino

Miembro de la Academia Nacional de Historia del Ecuador

Consulte www.enciclopediadelecuador.com

2004 – Derechos re

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martes 23 de noviembre del 2004 Columnistas

Árbol con alas

Estoy en deuda con algunos poetas que han publicado libros en los últimos tiempos. Digo mejor: estoy en deuda conmigo mismo, pues todo lo que atañe a la poesía me toca de manera profunda. Habría deseado escribir sobre todos los volúmenes y acerca del destino del escritor; de los misterios de su obra; de su lucha con las palabras para reinventarlas y redescubrirse a sí mismo.

Entre esos poetas a que hago referencia se encuentra Gonzalo Espinel Cedeño, autor de cinco poemarios que se caracterizan por la profundidad y la delicadeza, la maestría formal y la melancolía; el humor que a veces desemboca en sarcasmo, y la extremada sencillez que en una crónica literaria yo comparaba con la obra de Francis Jammes y de Jorge Carrera.

Invito a los lectores a realizar un viaje por los libros publicados hasta hoy por Gonzalo Espinel: Estatura de la hierba, Arenas al viento, Láminas del agua, Vertiente honda y Árbol con alas. En todos ellos descubrirá ligados estrechamente al artista que vuela sin tregua y al artesano que golpea con el martillo del estilo la piedra que será transformada para bien de la belleza.

Como mejor que hablar de la manzana es darle un mordisco, ofrezco al lector unos fragmentos tomados de Árbol con alas. “Es cierto que la luz está vencida/ y cuando de preguntas la circundo,/ se lleva las respuestas con la vida./ Y al fin solo la calma me levanta,/ pues de tanto escarbar en lo profundo/ ya tiene tiempo que la paz no canta”. (Testimonio). “Esta cabeza que en la calma grita/ y en batalla se inclina con el viento/ lleva el peso del mundo y su lamento/ y el mundo mismo en su pasión gravita./ Nadie sabe del mar donde naufraga,/ de la orilla sin luz de donde viene/ ni del sitio final donde se apaga./ Tiene un hilo de paz que se le vierte/ y un cuello de animal que la detiene/ en su viaje perenne hacia la muerte”. (La cabeza).

Gonzalo Espinel ha recibido numerosas preseas, entre las que destaco: Primer Premio del Concurso Ismael Pérez
Pazmiño, 1968; Primer Premio del Concurso Medardo Ángel Silva, 1976, instituido por la Municipalidad de Guayaquil; y Primera Mención de Honor en el Concurso del Poema Mural organizado por el Patronato Municipal de Bellas Artes de Guayaquil, 1966.

Pudiera bien decirse –un poco en serio y otro poco en broma– que el poeta es un hombre que lleva la contraria a los practicantes de las modas literarias. Decirse que hacen falta audacia y valentía para insistir en el uso del soneto, cuando ha pasado su época de esplendor.

Pero veámoslo desde otro ángulo: el soneto es y será una forma excelente de escribir poesía, mientras existan en el mundo destacados poetas que lo utilicen. Que se atrevan a invadir su coto cerrado, su jardín prohibido. Y esto lo realiza con buen éxito Gonzalo Espinel Cedeño.

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COMO LA ESPUMA

Tú, que en las aguas de tu geografía

recoges mi naufragio de ternura

y que tejes tus nidos de ventura

con mis desnudas ramas de agonía.

Y que vives en cada melodía

con tu delgada esencia de dulzura.

Y que en la placidez de tu cintura

desvanece el perfil de cada día.

Todo mi corazón viaja contigo

cuando yo de rodillas te persigo

por la totalidad de tu Universo.

Guárdate mi ilusión, mi desconsuelo,

mi cuaderno, mi lápiz, mi pañuelo

y la rama más verde de mi verso.

Gonzalo Espinel Cedeño

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LA BÚSQUEDA

Alma que no conozco y que persigo

-eco de soledad, clara fontana-

te pareces a mí por lejana,

por la tierra que pisas de castigo.

Más acá de la luz e postigo

hay un mundo muy solo, una ventana

donde salgo a esparcir en la mañana

lo que no ha de alcanzarte de mi abrigo.

¿Qué nombre llevarás, qué latitudes

te dan forma? Tal vez en multitudes

buscaba y tú te hallabas a mi lado.

No está escrito encontrarte, sigue sola.

Yo regreso y me marcho en cada ola,

pero vivo por mal acostumbrado.

gonzalo espinel cedeño

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!QUE LEJOS DEL AMOR!

Qué lejos del amor estoy, qué ausente

de su fontana azul y de su nido.

Sólo queda este tiempo ya perdido

sin oir su canción adolescente.

Qué lejos de la tibia luz.  Al frente

el paisaje se tiende sin sentido

y el alma navegando en el olvido

va buscando su ruta inútilmente.

Qué lejos del amor y su campana

asumiendo el perfil de la mañana

cuando estaban mis ojos como espejos.

Ah, si sólo la  paz me devolviera…

Pero es tarde para otra primavera.

!Qué lejos del amor estoy, qué lejos!

 


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