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¿CUÁL ES EL VALOR NO REEMBOLZABLE DE LA POESÍA? POR CARMEN VÁSCONES abril 25, 2011

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¿CUÁL ES EL VALOR NO REEMBOLZABLE DE LA POESÍA? POR CARMEN VÁSCONES

 

1- Hacer poesía sin dejar de ser,  sin dejar de pensar y sobre todo  sin deletrearla

“Gracias a su forma específica de metro o medida del verso, ritmo, musicalidad, onomatopeya y su lenguaje gráficamente concreto, animado en movimientos, acción permanente, -verbo activo-.  La poesía toca, llega, llena plenamente a los niños de la edad preescolar, provocando en ellos placer y alegría.  El entusiasmo por el verso, la musicalidad y la dinámica de la poesía, estimulan e impulsan a los niños a las manifestaciones lingüísticas”. (Gertrud Marie Brumne).

La poesía ayuda y da un sentido de ser al error del placer y al dolor errabundo.  Facilita ampliar el círculo vicioso del conocimiento, rompe la monotonía, acerca  a experimentar los sucesos desde una nueva forma, a tener una nueva actitud ante el medio  que lo rodea, a experimentar interiormente la palabra que habla. El horroso encanto del espanto una vez atrapado en el cuenco de la palabra que deja ver la piola o la esconde en el trompo de lo genial ¿alcanzable o inalcanzable?

Permite abrir y agudizar los sentidos de los niños, describir, representar un suceso, identificar al personaje, rol, tarea, función. Destapa la disfunción del ser y deja al descubierto la imperfección del yo. Da pautas para reconocer problemas, o identificar el espacio de la ética y el placer de lo dicho.  Está en cada cual el nudo del conflicto o lugar del deseo en la existencia del pensamiento poético incallable.

La palabra un personaje con vida propia, puede ser persona, animal o cosas, vegetal o mineral.  Tiene escenografía, puede ser la naturaleza, la ciudad, la calle, lo que sea de recurso para ambientar la situación.  Todo cabe y calza en la imaginación.  Descalza a la tinta.

El niño aprende a diferenciar, a comparar, a relacionar, a igualar, a sacar conclusiones, a decir si le gusta o no.  A recrear a gozar del invento, a producir lo propio, a pasar de ideas simples a  ideas complejas o viceversa.  Desarrolla, estimula y provoca nuevas formas de pensamientos; se ordena, organiza y coordina el proceso del pensamiento, de análisis, síntesis y antítesis. El caos del ser propio confronta su imperativo: sé tú.

El niño aprende a expresar emociones, sentimientos.  La poesía lo provoca a no callar, ni a reprimir, sino, todo lo contrario, lo incita  ser parte de su ser, habla y afectos.  A construir su deseo de saber o no. La palabra lo acerca o lo aleja del fantasma a desmitificar: él mismo.

El niño profundiza su relación consigo, con los otros, su vínculo y posición con los objetos y el entorno de la realidad en que participa.  Aprende a conocer diferentes contenidos y propuestas de poesías. Descubre que puede objetar, sujetar,  articular  y gozar el objeto creador de la palabra, sus efectos y por consecuente…

El niño aprende no sólo a relacionarse con el objeto representado, sino que mediante la reproducción de poemas aprende a identificarse y conocer los sentimientos del autor, a hacerlos suyos y a comunicarlos a otros mediante  la exposición expresiva y la entonación adecuada o inadecuada a complacer o no al otro. Su tono,  existencia y transpiración.

La poesía es un  vocabulario, un modo y una fonética con voz propia de toda infancia que fue y que llevó consigo lo otro de tí.

carmen váscones 

8/9/2003

2- Diálogo y comunicación con el poema

El encuentro con el poema en la infancia produce placer.  Se siente la palabra y la  vida de ella.  Esto es, imprime su estado de gozo en lo visual, sensorial e imaginativo.  Impregna y magnetiza con su contenido y sentidos.

Sus juegos de palabras sonoros hacen efectos que trastocan la lengua oficial.  Genera aportes personales de cada lector creador atento a la lengua: magia oral, desmadre del génesis. Patenta la memoria y el fragmento de la piel de zapa que se recoge o coge al tiempo en el poro que se difumina en evatares del creador dejando de ser uno para una voz.  Sea otra. De una vez nace una… Había el que no soy.  ? Es el que es o es el que no es?

El poema adentra en cada escucha, posibilita buscar y desarrollar expresiones según la vivencia emocional de cada participante, ayuda a experimentar nuevas sensaciones.  Recrea la imaginación, se dibuja con cuerpo y psique en cada  quién.  El verso es persona, animal o cosa.  Es personaje, escena, drama.  Conmueve con su forma,  misterio.

Permite y facilita que en el niño que se va retenga con sabor propio la experiencia con el texto.  La poesía no presiona, no censura, ni obliga a la memoria a grabar el poema.    Ella se acompaña  con sorpresa, espontaneidad, ingeniosidad, audacia, sin voz catedrática, sin calificación.  Ella se divierte de sí misma, incomoda. Es inadaptable.  No tiene molde.

Por eso cuando se la da a conocer  al infante, él tiene que sentir deleite, deseo de inmiscuirse sin presión, empapelarse de la búsqueda y la repetición.  Dejarlo que poco a poco lo atrape y toque sin presiones y con arte la magia del ser poético.

La poesía permite desarrollar memoria, emoción, encuentros con autores.  Trabajar y o hacer actividades en grupo.  Recrea a través de diferentes “técnicas estilos”.  Induce a que el niño se exprese con voz propia y escriba y describa  su propio sentir y vivir de la experiencia leída, inventada, o propia.  Lo hace integrarse a un lenguaje libre, pleno de sonoridad, de experiencias vividas  y contenidos a través de las temáticas o ejes que le provocan indagar o inmiscuirse.

La poesía “sirve” como medio para el ejercicio de la expresión oral, grafo (dibujo), escrita, corporal.  Para aprender a imitar, representar, dirigirse a alguien, desarrollar vínculos y diálogos, para adquirir significados y conceptos, para simbolizar y enriquecer el proceso del pensamiento y adquisición de nuevos conocimientos.  Favorece la expresión a través del gesto, el mimo, la danza, el teatro, la pintura. 

Conlleva a desarrollar los sentidos y tener experiencias sensoriales que le permiten identificar y asociar movimientos, afectos y coordinación del esquema corporal con la combinatoria de cada una de los sentidos.  Ayuda a participar e incorporar y colaborar en el trabajo grupal.

Estimula la inventiva, la creación, la redacción y la lectura literaria u otra expresión artística.  A crear un nivel de análisis, de pensar alternativo, de reflexión sobre actitudes, sentimientos y dificultades de la vida diaria. 

Esto es, a descubrir en los propios valores que se portan y comparten con el grupo, a la vez replantearlos si estos atentan contra lo humano.  Lleva a buscar respuestas gratificantes y firmes para defensa y protección. Una actitud con la vida propia y ajena.

A cifrar y descifrar espacios aún de inventos, alegrías y diálogos; ya que, hacer y atreverse a hacer poesía es creer y crear la infancia.  También alejarse de ella sin morir en el tiempo del recuerdo y del olvido.  Es poder creador en el adulto. 

Es creación de gozo y de ética.

carmen váscones

110/2001

 

3- La poesía un acto del ser del poeta

Quién es la poesía. Cuál su estado de ser.  El poeta encuentra entre la realidad y sus máscaras el desencuentro del poema: lo real resiste al verso. La muerte es un esquema sin movimiento del monólogo universal en la voz del soy,  ¿importa quién? 

Poemas originados por la vida persistente, ¿por un dios o un mortal? Por ti humano.  Eso es todo.  Una voz principia unos versos.

En la doblez del cuerpo las marcas del ser.  Palabra: resplandor humano que ruboriza al instinto.  Tu angustia está ahí.  Aquí frente a su único duelo: no soy.

Alguien desafía ser uno.  Un poeta se presta.  Ella también.  Resurrección e inmortalidad en la imagen que no se deja detener por la realidad.  La naturaleza del ser una esencia entre la sucesión  no interrumpida de los seres y su modo de ser en la coexistencia del valor entre el precio y la estimación.  El ser un sujeto sin atributos en la conjugación de existencia donde forma parte de un cuerpo con su principio y origen expreso y tácito.

El poeta se presta a creer en lo que crea.  El creador fija en su obra los cadáveres de la posteridad. ¿Alguien teme aburrirse en el más allá si no tiene nada que hacer?  Adolece de vida eterna.  Escribe para la vida.  Los muertos no leen.  El sólo nace.  Nació para un presente sin siervos.  Es un invitado y anfitrión de la palabra.  Provoca ser.

Edifica  las esperas del ser.  Las vuelve  un tú del cuerpo propio.  El silencio del arte dentro de sí y de los demás aprehendiendo la esfera de la rotación.  El hombre es efímero.

La poesía no se conforma con la designación del ser.  Pareciera decir tú no eres mortal, por eso matas.  Tú no eres el amor por eso amas.  Tú no eres el poder por eso lo quieres.  Tú no eres por eso eres otro.  Yo no soy tú.  Por eso soy otro. ¿Otro quién es?

Tú no eres Dios por eso te proclamas Dios. Yo soy esclavo de mi deseo, por eso me declaro amo del mundo. No quiero la  paz por eso engendro la guerra.  Mutuamente y al contrario. La violencia o la agresividad son falta de palabra y desconocimiento de la ausencia.  Falta de diferencia. ¿Narciso se enteró del suicidio? Le faltaba las palabra y el conocimiento del tú?

Él no es ella, por eso ella es él: La otra del otro.  El otro de la otra.  Sólo así él en él y ella en ella.  Para ser de ti.

El deseo es inconforme ante la experiencia psíquica. Es un alma insatisfecha de sí misma. No quiere destinatario, quiere metamorfosis: creación y actos.  No tiene una ocasión precisa, al contrario,  su adversario lo roza sin darle importancia.  Sin darle la oportunidad ni la ocasión de recomenzar.

Uno jamás se encuentra con su ser.  Siempre está yendo.  El habitante se pierde entre la masa.

La amenaza del otro se la lleva dentro para qué entonces encontrarme conmigo.  Siempre se  es inoportuno  cuando de propios asuntos se trata. No le demos vuelta.

El recluta del lenguaje habla para salir a descubrirse.  Lee su angustia pegada al cuerpo.  La infancia un latido  de la letra aún no escrita pero ya sonora.

La complacencia de una lucha libra y sostiene un  encuentro original con el oficio de la vida. ¿Quién quiere ser empleado de la vida? ¿El empleador no se sabe mandar así mismo? Emplea para tarjetear a los desocupados o desempleados del deseo y del cuerpo?

La muerte no es un pasatiempo cualquiera.  La poesía hace contacto con la memoria para preservar la palabra desaprobada.  Su vocabulario una sintaxis: una querella con la monotonía y lo caduco.

La palabra siempre será un invento reciente mientras la humanidad siga naciendo bajo el enigma del deseo y el “fulgor del ser” limitando con  el arte poético. 

“En cada hombre hay un poeta y que solo con el último hombre morirá el último poeta”.

La poesía es algo más que el poema.  Al poeta no le basta la palabra, quiere ser la palabra misma.  La poesía es la estética  de la fantasía. Es la distensión de lo oculto. 

Es la revelación de lo prohibido: No todo se goza, no todo es la realización del deseo.  No todo se es, ni siquiera la palabra que resiste a ser la cuerda vocal del  francotirador.

La poesía es la no toda de la vida.  Lo no todo de la realidad entra al sueño.

La escritura y el acertijo del cuerpo: la palabra no alberga la muerte. Ahí donde falta la palabra bombardea la oquedad.  El mito ensaya  la vida  en la aparición del diálogo.

La aserción del peregrino en su imagen.

Un beso de eternidad en dos calaveras  tocándose hasta la saciedad del  vacío. “El nacimiento de la poesía está dotada de la palabra humana”.

La poesía no se deja aplastar por el invasor, ni se deja oprimir por el represor.  No se deja confundir  por la inevitable alineación.  Ella es incompleta y mutable.

La poesía es no toda del no todo de la realidad a medias  de la palabra a medio decir.  Es la puesta en escena de la carencia  donde el poeta  argumenta los contragolpes del porvenir. La ignorancia no es piedra de toque en la palabra poética.  El vocabulario es insuficiente para el poblado de ficciones  sembrando en los huecos orales.

La lucha permanente del ser  no se doblega ante la impotencia y la brutalidad.

La poesía denuncia el sufrimiento, deja sentir lo hermoso, da espacio a lo no hablado.  Ella una huésped inesperada.

carmen váscones

14/01/05

 

4- ¿”Oficio del poeta”?

La  poesía: un monólogo universal dialogando con el mundo vacío de voz. Sale del eco. Busca un tú.  Es doblez del cuerpo, letra y piel encontrándose en un quién que se presta a creer en lo creado. 

Ella, la poesía nace para un presente sin amos y sin esclavos.  Provoca ser, proclama su inconformidad con el orbe en su hallazgo con el uno que va hacia un tú portador de un yo descentrado de la verdad, del poder y hasta del mismo lenguaje.   El lenguaje está muerto cuando se lo atomiza…

El poema es un hablante ser, acto humano en su estado puro e impuro del reconocimiento, es un desafío al otro en su querella con el devenir, el pasado y el eterno presente.  El umbral de la autenticidad continua apropiándose de lo humano que resiste a ser el desecho de la memoria y de la razón.

La poesía no tiene dogma, es el habla de lo que no calla ni cede.  Es un decir sentido en el silencio.  Es éxodo y falta del génesis del poeta emigrante del verso.  Errante de la palabra.  Su tierra fuente de todo, nada. Alguien, tú o yo nos aproxima a ser un no diferente. Un sí desigual. El poeta no parcela el poema ni la vida.  El poema es la comuna de la vida y la muerte. La fosa común del laberinto del cuerpo. El campo decapitado por la expropiación del deseo…  ¿Quién puede vivir sin sentirse propietario de su imagen y semejanza con el cuerpo que lo hace saberse un yo que se tropieza en el los partidos de una sociedad inaguantable? La palabra agoniza en la manipulación de una cruz cara,  sello o moneda que se intercambia con falsas prendas… ¿Si te dejas prendar empeñado quedas en la “libertad de expresión” sometida a la censura de lo que se dice, no se dice, o se “debe decir”…

En mi singularidad no sé si el poema me per(sigue) o yo a él.  Soy su género en el invento de la palabra, espacio minado, contaminado y atrapado por la alienación, ideología, posturas  e imaginación plenamente palpable, sentida y vuelta versos que se escurren entre poros propios y ajenos. 

Casi se podría decir con certeza que la poesía es la realización del deseo. Es el momento significativo donde el vacío  por un instante se embiste y se colma de belleza, de nostalgia, de horror, de repudio y hasta de algo parecido a la misma felicidad insoportable. La muerte acecha cuando callas.  El silencio muere en la soledad del cuerpo allanado y sin oportunidad de sustentar su inocencia…

Quizás lo que quiero de esta escritura es ser una poeta alcanzando una expresión propia desde lo único que conozco  en mí: mi voz.  En mi existencia intemporal está mi ser de mujer que cree convivir con la belleza y el horror de una realidad en lo sensitivo de la palabra y las vidas propias que se generan de ella.

Trabajar esos otros cuerpos del poetizar con la otra circunstancia: la metáfora y su conflicto dentro Del vacío de la creación.

Carmen Váscones 2002

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