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LA VÍSPERA, DE FABIAN GUERRERO OBANDO POR CARMEN VÁSCONES abril 11, 2011

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LA VÍSPERA DE FABIAN GUERRERO  OBANDO POR CARMEN VÁSCONES


En cualquier cosa que anteceda a la otra o lo otro, está la tarde o lo temprano de la vida y la muerte. Pero, para habitar el interludio sin perderse uno de vista tiene o hay que entrar al cuerpo, lugar de la emboscada, del avispero, donde sucede casi todo. Sitio donde hay que avistar e intervenir para que la víspera ayune su tiempo conjugado o anticipándose…

El libro de Guerrero Obando es el espacio de la  agonía y la lucidez.  El ser paciente se enferma de paciencia.  La impaciencia con el instante.  El tiempo caduca en la mente.  La voz se pregunta “¿qué puedo hacer para que la casi decapitada cabeza/ no me haga más este ruido que sube y baja/ de la parrilla del infierno, hacia la que cae”.

La vida como una enfermedad que se dilata en sí misma.  La melancolía supura un placer mortal: apesta la existencia.  No hay piedad ni compasión.  “No quiere nada/ no ser ya”.  Se nace sin fe, sin origen, sin paraíso.

La desilusión: un amor caído en el orificio de la calavera.  “Escapar es hartarse del mundo” en el “pañuelo gris que serpentea”.  No confía en la lógica devastada en el péndulo del contacto.  ¿Le repugna qué?

“Multitud de palabras:/ dolor, enfermedad, sangre, plasma, agonía, hospital, médico…” “forzarme a una sola de esas palabras/ hace que todo lo que no fui tenga un lugar/ acaso un rol que no entiendo…/”

Ni siquiera el llanto ampara.  La certeza de la soledad y el vaciamiento.  Más el dolor no se va.  ¿Acaso el cuerpo la trampa, la carnada avariciosa? donde “el corazón estira la lengua” para probar el salobre sentimiento que se equivoca conmigo, contigo.

El tú un yo inquisidor, instigador, atosigador, acosador hasta atropellar con la nada.  Ya lo dice Fabián “farfulla del ser”.  Hay un hilo que no se deja enredar en la prisa y se entreteje a pesar de uno.  “Es demasiado tarde para la fábula humana”.  A pesar de todo, el uno se impone.  Nunca no es nunca.

Eso de atreverse a escribir dentro del túnel mental es descascarar a la enfermedad de la vida que no solo está hecha de huesos, pellejos y tejidos. Es voz, sonido, olor, sentido, aunque algún día para alguien sea un sentido pésame.

Eso no interesa porque ya no se está, cada día es un luto en la memoria.  Acaso la pregunta que nos deja el poeta es ¿a quién le pesa el deseo que no es tal en ese yo creí no sirve o en eso de no creo en la vida? ¿Somos reos de ella?

A la misma vida que la atendemos, que se le sigue el rastro.  Este texto  es un diagnostico  metafórico del mundo y su vacío preciso.  Aunque no nos guste hay que acercarse a uno aunque creamos que nos alejamos.

“En todo tiempo la enfermedad y la curación/ y enseguida la enfermedad/ ese círculo deshabitado y sin fondo/ arrastrándose”

El guerrero ayuna la víspera.  Vigila perspicazmente.  No pierde de vista a esa realidad tan real.  “En el hospital es un enorme y obsesivo pellejo”.  Su poesía es un área de emergencia restringida solo para el apuro o el paso del aliento.  Avizora “la mirada de una mujer convaleciente detrás de la ventana cerrada”.

Leer cada texto de Fabián es embarcarse en el contrasentido del lenguaje nada dulce en el paladar de la memoria.  Allí la infancia no fue o quizás “habrá consistido enfermar en compadecer”.

Todo recuerdo  es terriblemente solitario.  Abordar ese silencio infantil desde el trazo de “una herida sobre una herida”.  Y sin embargo el olvido juega a que nace el principio…

Voy cerrando  este avistar.  Nadie muere ni nace a la víspera.  “qué se hizo del cielo azul/entonces nuestro museo privado de quimeras/ ensoñaciones y risas”.

Me imagino al niño metiendo los sonidos en los primeros grafos de vocales que yacen entre la angustia de presencias y ausencias.

Y la palabra aún en eso de “pero es posible ir más lejos” y no siempre “todo eso no fue sino una charla inútil”.  De eso se trata, en lo inútilmente lo útil.

Fabián tiene la sabiduría de escarbar sin perderse en el caos de lo efímero.  Volver a lo bello de la vida dentro del reconocimiento  único: lo que repugna y no ampara.  El instante sin corrupción es la poesía.  Él lo sabe.

carmen váscones

11/04/2011

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Viernes 19 junio Arte y cultura

Fabián Guerrero: ‘Todos somos sobrevivientes’

Entrevista con el escritor ecuatoriano

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QUITO. El escritor quiteño Fabián Guerrero publicó recientemente un nuevo poemario titulado Zanja, el cual fue impreso bajo el sello Eskeletra.

Fabián Guerrero presentó su nuevo libro de poesía Zanja, un texto que recoge sus últimas creaciones. La obra, impresa en Eskeletra Editorial, fue dada a conocer  al público en la sala Demetrio Aguilera Malta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE). En el acto se habló del autor y de su trayectoria. A cambio, Guerrero, leyó varios de sus poemas.

El presidente de la CCE, Marco Antonio Rodríguez, dice que “Guerrero es un apasionado de la palabra y cada vez trabaja mejor esa palabra”.

Susana Cordero de Espinosa, miembro de número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, resalta que “Fabián Guerrero es dueño de su tremenda y solitaria poesía”.

¿Sus poemas reflejan su vida?
Si se mira la literatura desde el punto de vista de los géneros, me temo que el género verdadero es el de la poesía. En el texto narrativo, del cuento, la novela, e incluso en el ensayo, acaso uno se puede esconder, acaso uno se puede escamotear, pero en materia de poesía uno no puede ser sino lo que es a través del poema.

El poeta Francisco Proaño Arandi dice que usted es un profeta de su yo ajeno, ¿comparte esta opinión?
Es una lectura generosa de Francisco Proaño Arandi; lo que mi poesía pretende es efectuar un rastreo, una búsqueda bajo un cielo opaco, un cielo muerto, incluso, de un Dios que pretendemos encontrarlo aunque sabemos que ese Dios, desde el inicio de la búsqueda, no existe.

¿Usted se ha puesto a buscar a Dios?
Creo que la poesía, por ventaja, es un recurso que nos posibilita saber lo que no somos, saber lo que no queremos, saber lo que perdimos, saber que acaso lo que si alguna vez tuvimos lo perdimos y no lo recuperaremos nunca. Dios me parece que sería una bellísima posibilidad, por ejemplo, en la medida en que Dios fuese diferente.

¿Cuál es su idea de Dios?
Creo que es en el caso de la poesía, por ejemplo, la síntesis de ese lugar en el que nos encontramos, la síntesis de ese lugar que nos permite manifestarnos a nosotros mismos. Por tanto, no pasa de ser una búsqueda irrefrenable, eterna, de ese algo que ojalá quisiéramos que exista a condición de que sea diferente.

En su poesía, ¿por qué reitera hablar de la muerte?
Porque me parece que ese es el destino final del hombre, que esa es la meta. Y creo que está bien asumirla, abordarla no solamente, diríamos, como un evento ajeno a nosotros, sino incluso como la posibilidad de esa constatación y conjugación que constituye el juego maravilloso que es la vida.

¿En algún momento usted se ha visto cerca de la muerte?
Quizá el primer contacto físico que tuve con la muerte ocurrió cuando era niño. Estaba en la casa donde habitaba con mis padres. Un trabajador estaba en el techo cambiando las tejas. Y en esa actividad, cercenó literalmente a un polluelo que caminaba por el patio. El polluelo hundió su pico. Corrí a tratar de auxiliarle. Sujeté al polluelo entre mis manos. Su sangre manchó mis manos y mi camisa. Corrí a mi cuarto. Metí al polluelo debajo de mi camiseta, pero murió y me quedé durante el resto del día sin salir de debajo de mi cama.

¿Es uno de los hechos que marcan su poesía?
Ese es apenas el inicio, pero creo que todos hemos estado formando parte de esa procesión, de ese desfile, cuyo final lo sabemos.

¿Está de acuerdo con que la muerte está segura de su triunfo y por eso nos da toda una vida de ventaja?
Sí. Esto me parece muy acertado. Y permite reflexionar que todos somos sobrevivientes de algo o de alguien y lo que nos hace diferentes es, precisamente, la manera como sobrevivimos. Yo he intentado sobrevivir desde la literatura y desde la poesía.

¿Es por esto que su poesía es, a momentos, muy dura?
Creo que detrás de Zanja (su libro) subyace un homenaje silencioso a la vida. Bien leída, Zanja es un alegato en favor de la vida, solo que está alimentada de sustancias y esencias como, por ejemplo, el silencio. El silencio me parece que es un complemento fundamental de Zanja y creo que desde allí se apela a la presencialidad de la vida.

¿Y el silencio es igual a soledad?
Yo diría que se interrelacionan. No puedo concebir un ejercicio de soledad sin el componente sustancial del silencio. Soledad y silencio, diríamos, es como una suma, como una mixtura que posibilita enfrentar la tristeza de la vida.

¿Usted se siente una persona solitaria?
Sí. Creo que soy esencialmente solitario, como soy insomne, como soy lector, como soy poeta de la manera, diríamos, más natural, sin ningún reclamo, sin ningún patetismo, sin ningún dramatismo. Simple y llanamente lo soy, y lo admito y lo reivindico.

¿Cuál es para usted el momento más adecuado para escribir poesía?
Soy, si se quiere, escritor de fragmentos o anotador como lo han sido otros poetas. Anotador y, por tanto, para mí me sirven libretas, papeles varios, servilletas, fragmentos de revistas… lo que fuesen. Efectúo anotaciones que son el embrión o el origen de un poema y eso supone hacerlo en el momento más inesperado.

¿Quién cree usted que lee su poesía?
Los indios de las planicies norteamericanas utilizaban  la poesía como elemento para ahuyentar fantasmas, y los aztecas, como un símbolo de venganza, pero una venganza que supone una manera de re-invención, una manera de re-sentir, repensar, redecir, rehacer toda nuestra vida, y que, si acaso nos equivocamos, hagamos los esfuerzos necesarios para volver a intentar de nuevo todo ese proceso, y si nos volvemos a equivocar, nos equivoquemos cada vez mejor.

¿Escribir poesía es prolongar la existencia de un nombre?
Dicen que todo poeta lo que hace al escribir es escribir un testimonio o, más que un testimonio, un testamento. A lo mejor eso sea cierto.

¿Quiénes cree usted que tendrán los mejores recuerdos de Fabián Guerrero: los lectores o sus estudiantes?
A lo mejor los lectores.

¿Y cómo quisiera que le recuerden?
Como un lector, ojalá.

Fabián Guerrero
Nació en Quito, en 1959. Publicó los libros Me separo me persigo, Facticio Ficticio, Nexos casuales, El viaje y Las partes.

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Agosto 28, 2008

ENTREVISTA

Clasificado bajo: Entrevista, Edición 245 — El Autonomista @ 1:15 am

POR: Carlos Intriago Macías
Fabián Guerrero Obando:

“Reconozco que en este país a veces lo que se produce intelectualmente en una provincia no se conoce en otras”

La Casa de la Cultura matriz en Quito, fue el escenario propicio para dialogar con Fabián Guerrero Obando, quien se desempeña como Director de publicaciones y Coordinador Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, con el fin de aclarar la posible pérdida de la autonomía de la Casa de la Cultura a nivel nacional, así mismo platicar acerca del espacio que tendrán los jóvenes en los diversos ámbitos culturales en el nuevo período como Presidente de la institución de Marco Antonio Rodríguez.

¿Qué opinión le merece de la posible perdida de la autonomía de la Casa de la Cultura?
Existe una pretensión de que la Casa de la Cultura pierda su autonomía sin embargo la Casa esta actualmente articulando una propuesta alrededor de la defensa de la autonomía que no es sino la defensa de su espíritu.

Hay que entender que la Casa sin su autonomía deja de ser la Casa, y una de las líneas es que una serie de intelectuales creadores, se han pronunciado a favor de la autonomía y en los próximos días habrá un pronunciamiento público dando testimonio de esa postura.

¿Haberlo ratificado al escritor Marco Antonio Rodríguez en la Presidencia de la Casa de la Cultura significa una garantía para que se fortalezca esa autonomía?
Sin duda, Marco Antonio Rodríguez es una de las voces más altas en la literatura latinoamericana, y en esas condiciones ejerció el primer periodo y ha sido como consecuencia de la excelente administración inicial, con una dedicación yo diría absoluta de parte de los miembros de la Casa de la Cultura que conforman los diferentes núcleos de las provincias, y me parece que el prestigio intelectual, académico, creacional de la figura de Marco Antonio Rodríguez, la presencia unitaria, y una obra que se ha venido cosechando durante sesenta y cuatro años, es lo que nos ha convertido en un ejemplo en Latinoamérica, países como Perú, Colombia, México, están detrás de la experiencia que ha tenido el Ecuador a través de nuestra Casa, esa suma es la garantía de que la presencia de la Casa del Cultura será más viva que nunca a través del período de Marco Antonio Rodríguez como presidente.

¿Cuáles han sido las líneas maestras para que Marco Antonio Rodríguez en conjunto con su equipo potenciara la cultura en nuestro país?
Hay una expresión del escritor Marco Antonio Rodríguez, que sintetiza el trabajo logrado en los últimos tiempos “la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión sesenta y cuatro años sembrando la buena historia de la patria”, y esto no es una demagogia, sino que esos sesenta y cuatro años que la Casa de la Cultura ha estado sembrando la patria, está reflejada en la obra.
Por ejemplo, en la parte de las exposiciones, las muestras plásticas, la relación con el cine, la relación con los grandes proyectos como El poeta y su voz, el Narrador en su Tinta, Esta Casa sí Camina, proyectos que han hecho enaltecer la parte espiritual de los ecuatorianos.

Actualmente están proyectándose una nueva camada de artistas, y escritores jóvenes. En Manabí el poeta Ernesto Intriago está preparando un libro de poesía. ¿Existen espacios para estos jóvenes creadores en la Casa de la Cultura matriz en Quito?
Cuando el escritor Marco Antonio Rodríguez se posesionó como presidente el 9 de agosto, trazó como una de sus líneas principales en el cual girará su gestión, que está encaminada a la atención privilegiada para los creadores, a los artistas, a los intelectuales jóvenes, que la casa estará completamente abierta a esos talentos, a esos espíritus nuevos, y yo debo reconocer que en este país a veces lo que se produce intelectualmente en una provincia no se conoce en las otras, entonces desde esa perspectiva los jóvenes como el poeta Ernesto Intriago tendrá la Casa matriz en Quito a disposición para que realice el lanzamiento de su libro sin objeción alguna.

PERFIL

Fabián Guerrero Obando, nació en Quito en el año 1959.
Doctor en Jurisprudencia por la Universidad Central del Ecuador.
Profesor Universitario. Ensayos suyos han aparecido en diversas revistas nacionales e internacionales. Ha publicado las obras Olor a Tierra, 1979; Me separo me persigo, 1995; Facticio ficticio, 1998; Nexos casuales, 2001; El Viaje, 2003 y, Las partes, 2006, libros que han devenido en verdaderos referentes de la poesía contemporánea, así lo ha confirmado la crítica especializada al decir que la de Guerrero Obando es “una gran voz y una de las más consistentes en Latinoamérica”. Ha sido invitado a varios encuentros de escritores y poetas, dentro y fuera del Ecuador. Consta en antologías nacionales y extranjeras. Miembro de Honor de la Casa del Poeta Peruano.Fue presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Escritores (SEDE). Miembro del Consejo Nacional de Cultura y del Consejo Nacional de Cinematografía. Director de publicaciones y Coordinador Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión. Dirige la revista LA CASA. Parte de su poesía ha sido traducida al inglés, alemán, francés y griego.

Usted manifiesta que la Casa de la Cultura se va abrir a los núcleos de las diferentes provincias, ¿cuál sería la metodología que ustedes van a aplicar para llegar a los diferentes núcleos y extensiones?
Como le dije anteriormente uno de los ejes principales de este nuevo período alude a la relación que tiene la matriz de la Casa de la Cultura para con cada uno de sus núcleos y esto es desde el punto de vista no solo teórico sino fundamentalmente desde la obra, desde el trabajo, por ejemplo a nivel de publicaciones, pues ahora se construyó una colección que se llama Tierra a dentro, esa colección en cualquiera de los géneros recoge los trabajos de quienes son parte de cada uno de los núcleos provinciales.

Otro de los elementos es que en definitiva todo lo que hace la Casa de Cultura, como El poeta y su Voz, el proyecto Palabra e Imagen, el Cine, están permanentemente al servicio de todos a través de los núcleos, y estos serán permantnetmente atendidos.

Entonces detrás de esto lo que se pretende probar es la que Casa de la Cultura ecuatoriana es una sola.

En el país existes diferentes estamentos culturales, en los Consejos Provinciales, Municipios, Universidades. ¿Cómo hacer para que estos diferentes departamentos de cultura trabajen en conjunto con esta Casa?
Mientras más personas se dediquen a atender las cuestiones del espíritu, de la intelectualidad, el arte, mucho mejor, sin embargo de lo que se trata es que cada una de las instituciones coordinemos con el afán de no duplicar esfuerzos, es decir que cada uno de esos esfuerzos particulares se unan con un mismo fin, trabajar en equipo.

¿El articulo 378 del actual proyecto de constituciónse estaría absorbiendo las actividades de la autonomía de la Casa de la Cultura?
La postura de la institución es que no nos oponemos al sistema nacional de cultura, la Casa formaría parte del sistema actual de cultura, pero de manera autónoma, a propósito del que usted menciona, cómo es posible de que en el sistema nacional de educación y de salud se respete la autonomía y en materia de cultura no existe, entonces nosotros creemos que en este articulo 378 no esta sino precisamente precautelada esa autonomía en el marco del sistema nacional de cultura, fíjese usted por ejemplo que el tercer párrafo del mismo articulo 378 manifiesta que “El Estado ejercerá la rectoría del sistema a través del órgano competente, con respeto a la libertad de creación y expresión, a la interculturalidad y a la diversidad; será responsable de la gestión y promoción de la cultura, así como de la formulación e implementación de la política nacional en este campo”.

Desde ese sentido nosotros creemos que ese respeto a la libertad de creación y expresión que consagra el párrafo tercero no es sino la ratificación de la autonomía de la Casa de la Cultura.
Nosotros creemos que este párrafo tercero recoge el postulado de autonomía

Pero esa es una interpretación suya…
Si bien es cierto, no está estipulado concretamente, pero yo simplemente creo que de lo contrario a que nos referimos cuando se dice al respeto a la libertad de creación y expresión, esto no es solo un enunciado esto es un principio constitucional que tiene que objetivarse cuando se dicte la ley del sistema nacional de cultura.

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