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Natalie Portman o la inmolación de la belleza, Fabián Darío Mosquera enero 31, 2011

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cultura / Cinefilia
Tomada de la edición impresa del 30 de enero del 2011 

Natalie Portman o la inmolación de la belleza

Natalie Portman hace uno de los mejores papeles de su carrera en Cisne negro. Por dicho rol ha sido nominada en la categoría de Mejor Actriz Principal para los Oscar de este año.  | FOTO: INTERNET

FOTO: INTERNET

Natalie Portman hace uno de los mejores papeles de su carrera en Cisne negro. Por dicho rol ha sido nominada en la categoría de Mejor Actriz Principal para los Oscar de este año.

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Datos

Ficha técnica

Película: Black Swan (Cisne negro)
Director:  Darren Aranofsky
Año:  2010
Reparto: Natalie Portman, Mila Kunis, Barbara Hershey, Vincent Casell, Winona Ryder.

La actriz ha asegurado que con su rol en Cisne negro busca la “adultez” definitiva de su carrera.

Darren Aranofsky ha sido tildado varias veces por sus detractores como un realizador demasiado efectista, y esto quizás sea cierto. Sin embargo, es necesario decir que esos mismos críticos (quienes, desde luego, encuentran en el estilo del director una personalidad pretenciosa y seudoartística) representan las subjetividades donde se afinca, como diría el argentino Fabián Casas, una idea aristocrática del arte; en la medida en que dicen lo que dicen, muchos, porque les inspira desconfianza el hecho de que los cuidados filmes del norteamericano terminen siendo tan exitosos. Habría apenas que revisar la carrera de Aranofsky para darse cuenta de que, más allá de los baches o los desniveles cualitativos -que los tiene, como cualquiera-, su  énfasis en el embalaje formal  (que, la verdad sea dicha, en sus malos ratos llevó a excesos estridentes) rara vez le ha impedido entrar en contacto con aspectos escabrosamente poéticos de la condición humana, con cuya puesta en pantalla el espectador medio se espeluzna al mismo tiempo que se identifica. Eso pasa con su última entrega, Cisne negro, quizás su trabajo más maduro. 

Se sabe que, en un primer momento, no había productor en la industria que quisiera arriesgarse con la película de Aranofsky, argumentando que estas no eran épocas para un filme de ballet… Le tomó algún tiempo al director convencer a los inversionistas de que la naturaleza de la historia era otra… La entrega terminó siendo producida por Scott Franklin, Mike Medavoy, Arnold Messer y Brian Oliver, y basándose en un guión afinado por Mark Heyman, Andreas Heinz y John J. McLaughlin.

Tomando El lago de los cisnes, sin duda la referencia más conocida del ballet (música de Tchaikovsky, adaptación de un perturbador y hermosísimo cuento popular de raíz germana) Aranofsky logra un thriller psicológico in crescendo muy –como ha dicho, acertadamente, un sector de la crítica- al estilo Polanski (aunque con ciertos tramos puestos allí para producir miedo y que resultan un tanto atildados y fuera de foco), en el que Natalie Portman hace las delicias de todo el mundo… cosa que también molesta a los  antiaranofskianos: se quejan de que el tratamiento que el director brinda a sus actrices femeninas es previsible… ¡Claro, siempre sabemos que, a punta de “tortura introspectiva”, les sacará lo mejor! (pero qué quisquillosos se han vuelto los cinéfilos; ¡esa era una de las cosas que les celebraban a los maestros del cine arte europeo de mediados del XX!)… Hay algo de la demencia de la Ellen Burnstyn de Requiem for a dream en esta Portman delicadísima, vulnerabilísima y, al mismo tiempo, dueña de un erotismo deliciosamente enrarecido. Porque valga decirlo, las escenas eróticas que registra en solitario y en compañía de la hermosa ucraniana Mila Kunis -forjada en la TV en series como That 70’s show o Family Guy- deberán inscribirse en la lista de grandes momentos sexuales del cine, codeándose con los de cintas como Juegos salvajes, de McNaughton; Una historia de violencia, de Cronenberg;  o ciertas escenas rodadas por Bigas Luna,  Bertolucci y Almodóvar.

Cisne negro es, además, y fundamentalmente, una mirada al tema -preocupación permanente entre los creadores genuinos- de la inmolación del artista en el núcleo incandescente de su propia obra; un planteamiento respecto de la consagración únicamente lograda a través del clímax disolutorio de la belleza y el sufrimiento. De allí que el de Aranofsky sea, una vez más, un cine muy físico: nótese la escena hilvanada a partir de planos detalle de las zapatillas de ballet, y el registro de todo lo que se hace con ellas, y con los pies, antes de los ensayos: las bailarinas se vendan los dedos, tallan las suelas de su escuálido calzado con estiletes como imprimiéndole carácter, como preparándose para una exigencia física más cercana a la dimensión atlética o deportiva que a la pulcritud de los tablados y los palcos suntuosos. Aparte de eso hallamos, por supuesto, la truculenta relación del personaje de Portman con su propio cuerpo, que recuerda, en versión desde luego más atenuada, el cine -lo mencionamos una vez más- de Cronenberg, todo ese asunto de las escarificaciones anatómicas que sintomatizan una psiquis y un espíritu astillados.

Aranofsky vuelve a trabajar con el compositor Clint Mansell, quien aún tiene a toda una generación incipiente de cinéfilos tarareando la tonadita martilleante de Requiem for a dream (tan adictiva como todo el “combo sustancioso” que aparecía en aquella obra), y ahora es responsable de los arreglos de la gran partitura de Tchaikovsky, que se ciñe bien  a la interpretación de Portman.

El resto del reparto responde a un inteligente trabajo de casting: Vincent Cassell cumple, zigzagueando en lo posible las asperezas del arquetipo de maduro artista francés dandy  e hipersexualizado, y, al mismo tiempo, representándolo bien cuando dicha imagen debe volverse funcional a la trama; Barbara Hershey, como la madre de Nina (Portman), está excelente; tiene algo del tremendo aire oscuro de angustia y locura de Geraldine Chaplin en las películas de Carlos Saura. Winona Ryder cumple una suerte de papel/encarnación: el de la bailarina que ve su carrera apagarse frente al surgimiento de la nueva “reina de los cisnes…” (y no es que insinuemos que Winona está acabada como actriz, ni mucho menos, sino que sus años de mimada ya pasaron; la Winona que en los noventa llevaba a la pantalla personajes de Arthur Miller es la Natalie Portman de hoy…).

La trama desemboca en una resolución estética muy al estilo aranofskiano: absorbente e intensa, de verdadero espesor formal y emocional. Quepa entonces una recomendación: evite la tentación de comprar el disco, espere el estreno en sala… verá que la experiencia de ir a verla es de aquellas que el cine de hoy casi no ofrece,  ya que cada vez se encuentra más domesticado  por el hábito de consumo mecánico… Porque todos hemos dicho: “vamos al cine a ver cualquier cosita”… Esta vez usted saldrá como quien acaba de escuchar una confidencia inquietante, y se debate entre la fascinación y el dolor.

Fabián Darío Mosquera

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La literatura infantil envuelve a Hans Behr, Jueves 27 de enero del 2011 Arte y cultura, DIARIO EL UNIVERSO enero 29, 2011

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Jueves 27 de enero del 2011 Arte y cultura, DIARIO EL UNIVERSO

La literatura infantil envuelve a Hans Behr

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El escritor guayaquileño Hans Behr Martínez ahora finiquita un libro de cuentos y escribe otra obra infantil y una policiaca.

Casita, casona, casuna es simplemente una historia en la cual el amor de la familia está presente. Así define a su próxima obra literaria el escritor guayaquileño Hans Behr Martínez, una novela infanto-juvenil que verá la luz en febrero próximo.

Para Behr, este libro es bastante especial, porque es casi una vitrina de su vida familiar. Es la historia del padre, la madre, cuatro hermanos y una mascota: el perro Excálibur.

La protagonista se llama María Alejandra, como su hija de 17 años. La novela empieza cuando la niña se entera de que venderán la casa donde vivió años y se ve obligada a anotar las memorias familiares en un diario.

Behr señala que esta obra surge del cuento La promesa, con el que quedó finalista en un concurso internacional de literatura infantil.

Tras convertir el cuento a novela, el escritor guayaquileño envió en diciembre del 2009 su trabajo al Grupo Norma.

Pasaron diez meses para que esta casa editorial le confirmara que publicaría el libro, que cuenta con cerca de 180 páginas e incluye ilustraciones elaboradas por José Gabriel Hidalgo, las cuales dan vida a la trama.

Hasta ahora, Behr no sabe con exactitud la fecha de la presentación de la novela infanto-juvenil dirigida a niños de entre 9 y 12 años. “Pero no se limita a esas edades, la puede leer cualquier persona”, explica. Añade que al redactar la historia no lo hizo pensando en que sea una obra para niños.

“Las cosas se fueron dando en una novela infantil y le gustó a la editorial. A mí también me satisfizo mucho este trabajo”, manifiesta el escritor, a quien se le hizo fácil adentrarse en este género literario, según dice, porque “he disfrutado al máximo de la relación que he tenido con todos mis hijos”, indica.

“La novela es de muy fácil lectura, no tiene rigidez, además hay mucho juego, como trabalenguas”, adelanta el autor.

La experiencia que tuvo con Casita, casona, casuna lo llevó a escribir otro libro infantil que aún no tiene nombre. También escribe una obra policiaca.

En octubre del 2009, Hans ganó el premio nacional de literatura Aurelio Espinosa Pólit, por su obra Maratón. Este libro tuvo dos ediciones. “En Quito ya casi no hay más ejemplares. El libro pegó”, afirma.

LA CREACIÓN DEL AUTOR SE PATENTA CON LA OBRA, por carmen vàscones enero 27, 2011

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a los hijos prestados de la infancia

y a sus mundos que iluminaron

el mío

con y sin cuestionamiento

al enigma filial

a mis sobrinos:

pérez váscones, yunez váscones,

centeno  váscones, suárez váscones, emanuel váscones,

zwirner váscones, vera váscones,

váscones vera, váscones pita, váscones zuluaga,váscones murillo, carlos andrés salas,

váscones fernández, gómez váscones,

sánchez váscones, váscones mori, váscones lópez

váscones calvo,


Porque allí detrás tendría que haber un hueco donde

poderse almacenar  el tiempo que de un momento a

otro empezaría a acumularse en su memoria,

recogiendo  el pasado de Niña, aún catalogado en

apenas media docena de palabras: antes, ayer,

anteayer, el domingo pasado…

Montserrat del Amo

El mundo era tan reciente, que muchas cosas

carecían de nombre y para nombrarlas había que

señalarlas con el dedo.

Gabriel García Marquez

Las     I PARTE

“Junto con la exigencia de la vida, el amor es el gran educador”

S. Freud


Capitulo:

LA CREACIÓN DEL AUTOR SE PATENTA CON LA OBRA

“La insondable decisión de ser”

Lacan

“Oír forma parte, en efecto, de la palabra”

Francoise Doltó

El garabato no alcanza al monigote que no puede atravesar la raya para aproximar la escalera sin escalones que lo haga salir o entrar a la casa plana sin espacio para el movimiento. Se balancea el cuerpo sin respuesta.  El juguete es ignorado.  El alarido acribilla el contacto. Impugnación versus pugna. El abrazo se desprende de la confianza. Huye al retraimiento. La memoria siente lo que no recuerda, lo que no tiene imagen.  el golpe mudo del defecto y de la desaprobación.


Y no era lo que quería…


Un ser humano tiene un cuerpo que no se ajusta a lo esperado o inesperado. Se lo incluye, se lo excluye o se autoexcluye.   O pasa a la lista de espera.  Mientras tanto qué.  Los desubicados de la estructura del agujero conectan y desconectan la aparición y desaparición en la secuencia de la escena donde los episodios no tienen frecuencia ni aceptación.


El dedo abandona la onda que se fragmenta en curvas y rectas.  Una huella mutilada e inconclusa se impregna de imitación y malentendido.  El aislamiento un remate de inmunidad al enigma oculto en el pensador sin esfinge.


“No, no creo en mí”1


Nada dócil  el intratable y todo “torpe” intenta estar a pesar del otro.  Entre el perseguido y el perseguidor lo perseguido.  ¿Qué se persigue? ¿Quién persigue a quién?


¿Si aparezco desaparezco? ¿Si desaparezco aparezco? Yo sin tú.  Tú sin yo. Cero entro dos. ¿Quién confunde a uno contigo? ¿Si te conecto me desconectas? ¿Si te conecto me desconectas? Desconéctame de ti. Vacíame de ti.  Déjame mi espacio.  No me deseches como un desecho cuando no me necesitas. Te perforo.  Agujero de mí: mi principio.


El resultado de un ser creador da a conocer lo inédito soportado en la búsqueda de una posible autenticidad,  que implica exponer una postura estética y ética a través del ritmo, trazo, estilo, hilillo, hilachas, flecos  o simplemente, los argumentos de esa gramática de la vida: el decir de cada uno.  Estructura propia que concierne a cada mente  artística trabajando el desorden sin complacencia inmediata.



Un dado se detiene en la mano que gira así misma. Lo tira, lo recoge, lo mira, lo lleva a la boca, lo chupa, escupe.  Lo avienta, rabia, grito.  El gateo se cuelga como gato en el tejado del corral.


El topador sin juego se deshace en la regla del otro.  Topa el límite, tropieza con la dificultad.  Choca consigo hasta detener el movimiento. Punto difícil donde los extremos templan la angustia hasta provocar un estoy harto de ti, uno sin otro la cuenta que no puede descontar ni bloquear ni devolver  lo traído a menos.


La desventaja sale al llamado del que no entra en razón.  Discapacitado y capacitado sombreador por el silencio y el grito que destroza y troza un llamado de aquí estoy aún.  -No me elimines más de lo que ya tengo que eliminar.  Una masa de más menos no responden.  La división atrofiada en el quién lleva, quién tiene, quién vacía la imagen.  No es igual así mismo.  No soy porque no quiero ser mi yo. Mi relato invariable  me redacta.  Redacto mi relato. Soy la variable que varía en “la demanda de no cambiar nada en el relato”.  Estoy devuelta a mí. No me puedo dar vuelta. Todo un volver sin retorno en el tiempo desencontrado de mi cuerpo sin unidad.


Nadie acude al silencio que se instala en el espejo.


La contradicción de la psique: su antítesis.  No hay empate entre la vida y la muerte.  Inconforme de un lugar sin posición en la vida del amo que desafía al espejo hace su propia causa. Enfrentarse al deseo cuando uno no es uno es un riesgo incompatible.


Quien aparta la nada del cuerpo parte  al acto violento que no cambia nada. La inanición del ser hipótesis desechable.


Un pedazo de mí que cuenta de mí cuando no cuento.



Lo real del ser creador es su obra: “Lo propio de uno mismo”.  La incoherencia dando espacio a la coherencia o viceversa. Atento sin atentar. Contemplar y participar en la anticipación de lo que será después. Lo atípico, pensar sin ordenador, sin orden, sin ser ordenado. Ordenar el desorden sin mandato dirigido.


¿Creer en mí? No, ni en mi nada.”2


El trazo traza sin tranza. Graba adición.  ¿Sustrae o agrega?  La letra ni siquiera es sonido, ni sueño.  No estás, no estoy, no estuve, no estaré.  La estación del tiempo parece un cuerpo estridente con insoportables ruidos.


“Un garabato es un trazo que no se ha hecho letra”.


Que la carencia, el vacío y la ausencia sin nada que decir provoquen el sonido que humaniza y nos aparenta acercarnos, alejarnos o tomar distancia del semejante que está al alcance y próximo: el personaje de ficción, real o mundano: Un yo que no soy yo.



La imagen persigue, uno se esconde para no aparecer.  El otro no lo permite escamotearse.  Pánico.  Sale la sombra como pesadilla de la mirada.  La memoria se congela y se derrite simultáneamente. Un estado húmedo deja un vaho en el tocador.  La boca parece un vacío sin espacio al juego.


El júbilo tiembla hasta quedar petrificado en la mente.


Que no se dictamine ni mine el destino de la infancia en la memoria que ya no está allí.  Que advenga quién soy. “Uno no se humaniza solo”



Vincularse sin distorsión, hacer  el contacto con lo mismo sin lo mismo en la misma cabeza con su cuerpo, tronco y extremidades con una mirada que mire o provoque contactos sin prejuicios al rechazo, al toque de la inercia o al escape de la realidad que agobia o sobrecoge de tanto drama innecesario de la vocalización de la creación.


“Y todo eso me es ajeno, como todo.”3


Un árbol sombrea la escena, todo parece una mancha sin asombro,  sin emoción, sin ojos, sin voz.  No se distingue el uno del otro.  Una torre de dados se precipita en el ensayo de la nada.  De una no pasa al dos, al tres, al cuatro, al cinco, al seis, al siete.  Los cubitos de colores dispersos en el suelo parecen un laberinto indefenso de secretos.


Que no se tapone el espacio vacío de cada uno con el saber del otro.  Que el saber no ocupe “mi” puesto ni el “tuyo”. Que mi nombre me nombre. Que me identifiques.  Que no me calles por no coincidir con tu superyó. Que  dejes transitar mi impuntual punto punteando la puntada puntual de mi ser puntualizando el enigma de mi por qué. Que no seas mi respuesta.


Que mi desventaja  o déficit en la ignorancia o mi forma de ser no sea tu tajada. Que la sordera, mutismo y outside de la palabra inconcebible e insondable no sea tu argumento  para la tortura.


La angustia parece un globo que se desprende de la mano y no hay nada que hacer.  La mirada se vacía hasta paralizarse, hasta que la vacuidad estalla en cólera y el llanto parece una represa rota ahogando el presente.


La caída del sueño espanta como juguete descabezado y sin compostura.  La infancia paralizada parece una rueda sin círculo. Parece perdida del punto de partida.  Parece sin punto final.  Parece punto suspensivo suspendido en la sombra manchada de un cuerpo sin palabras.


Sin aislarse en el pensamiento, la existencia existe en los luego soy del pienso de la duda y el atraso del conocimiento. ¡Ah! esto era. La desilusión de la soledad: “Y para que no esté solo creó a ella”. Una vez de cada uno: había una vez.



La página en blanco  está lista para ser perforada, el punzón apunta.  Una mano enseña su objetivo.  El llanto desconcierta, la hoja tiembla en la manita, el hueco en el papel le duele, lo arruga y lo tira.  La cabeza hace un a, e, i de golpes contra la pared.  Hay que despegarlo de la implacable tiranía convertida en estatua en el cuerpo.  Cae.  Todo cae.


Dirigiéndose  a otro sin caotizarse por la angustia. Que mi anormalidad no se sujete a tu norma, porque tú también eres un fenómeno, algo amorfo para mí.


Que ninguno de los dos nos reduzcamos a ser para el otro el objeto objetado o algo cotizado por el consumo. Esto es contable en la letra reducido al número cero o uno escoge.


La silueta no asoma, la forma carece de volumen, el contorno desdibuja la distancia, el límite abisma la copia.  El ojo ocupa y desocupa la presencia y ausencia.  La descomposición se descompone como dibujo sin inicio, sin dibujante, sin crayón, sin papel, sin espacio, sin actuación.


Silencio devastador:  el receptor no acierta porque no existe.


Mandar el dato sin el terror al sentimiento en los vericuetos de la memoria que graba, desgrava, traba o destraba lo filmado y a filmarse en los actos del verbo en su perseverancia a la falta, asistencia y expectación de la participación en un texto donde lo que se cuenta es de uno y otro sin menoscabo de la voz  y del sentido patentándose sin aflicción al desprendimiento o el manejo de la separación.  Los trozos de espacios


El apego y despego entro lo que creo y se crea por si mismo más allá del dominio en la captación del espejo y de las intenciones de los demás: imaginar lo que el otro está pensando.  La anticipación sin disturbio del deseo. Que la torpeza del ser no caiga en el espectro del prejuicio social y de la aniquilación de la llamada alienación o alineación.


El pensamiento huye y se fascina al ejercicio del dogma.

En la cueva  de agua el feto se mueve como larva, tira de la piola sin corte posible.  Todavía no todo: el hecho de la vida un puño de sentidos. El mundo sin palabras parece una burbuja sin respiración donde el cuerpo cabe lo justo: cero a uno.  Y aún la muerte no tiene lugar.  Uno no es el muerto en el cuerpo.  La palabra si nace se encarga de aliviar ese peso, ese duelo, esa urna.


Nos distanciamos del olfato para alejar al cadáver antes de que sea recuerdo.  Huelo que apesto. Soy  biodegradable.   Hay olores vetados.  Cloro, perfume, insecticidas, ambientadores, esencias para pulverizar el mal aliento de la corrupción y putrefacción.  La secuencia del sentido se escapa del hueco que recepta la memoria.


¿Los sentidos son fieles a uno o uno a ellos?



La capacidad de crear está estrechamente vinculada con el juego como una manifestacióndel vivir del creador en su relación de confianza o ateísmo consigo mismo.


El seguro de vida asegura la certeza de la muerte y el engaño de la falsa lealtad al cuerpo.  La seudo libertad de elegir y designar tus escogidos. Paga la cuenta o te cancelan o estas en delito.

“Siempre lo imposible tan estúpido como lo real.”


La creatividad es vida psíquica que nos permite sostener el vaciamiento de la ilusión de  que la vida vale para  vivirla o ponerla en el delito del acabose de una vez por toda.


Entrelínea: la línea, el espacio en blanco y la mancha tomando la forma del signo contorneando algo sugestivo que traspasa la barrera autística, rompe el silencio sin quedar como un pesgote  inententedible. ¿Qué seríamos sin imaginación? Tal vez una mancha sin tesitura. Un manchado sin formateado.  Una mancha tapa la forma.  ¿La forma no mancha?  Manchada la forma de la palabra indescriptible.  No todo es mancha no todo es deforme.  Algo se forma entretanto.


La creación es un objeto hallado, es la forma que contiene lo ausente incopiable, siempre transitorio.


La creación: una peregrina bastarda dentro de la imaginación.


Viaja a través de la materia tocable e intocable. Sus objetos  creados, prestados y de paso acuden a trasladarse al paraíso o al infiernillo de la ilusión gestante de toda caída: infranganti al desnudo lo mortal acechado por el cuervo, las moscas y la censura despiadada.


La dictadura de la crítica versus la contradicción que no cede a la alienación seductora de los escogidos, los primeros no quieren ser últimos, los últimos no quieren ser últimos.  ¿Nadie es escogido en la avaricia del espejismo?


¿Ser escogidos al precio de perder la voz? o ¿ser sin no ser el espectro  del amo que apuntala su cálculo biliar, renal o del débito? ¿Haber qué dices? Aparecer en público sin venderse al supuesto mejor postor.  En fin, continua.


Lo sentido y lo vivido es actividad creadora.


La transformación es su proceso.  Los objetos creativos son el movimiento del devenir,  el enlace con la exploración, la búsqueda y las aproximaciones con el encuentro y desencuentro de la fantasía, núcleo de las leyes de la invención y satisfacción en su transfiguración.


La obra es el objeto iluminado por y para sus contendores  lectores y contempladores.   La certificación la patenta el propio producto.



La obra es el gusto de la vida como antítesis al absoluto.


Ella: expedición en el sueño, dentro y fuera de lo inerte, experimenta su propio comienzo y término.


No representa peligro masivo a menos que sea vetada por subversiva o que su aparición no sea  el momento de turno  para la ideología o capital indecente.  Nada de coimas es su consigna.


La invención no es intrusa del acto creador, no avasalla ni te arrastra a la destrucción.  Es un espacio de diálogo que cede a habitar un espacio o una forma sea como grafo o sonido interconectado. Es la expresión que dice algo, que da a saber del alarido, del silencio, de la interrupción, de la voz, del ruido, del fantasma, de la nada, del espanto.


Cada uno paraje vacío que da espacio al invento de la carencia con una presencia que no se deja detectar ni conocer ni doblar.

El vacío no es nada sin mí.


Presente estas quién carece de mi. Prescindo de la presencia.  Soy la carencia de lo que adviene. Carecer es el verbo que te conecta y desconecta al tacto de ceder o no sin sentir el riesgo del papel de interlocutor que se juega el comodín de complacer  o declararse incomplaciente. Carencia: es el espacio y la distancia que precisas para no perderte en la intromisión embustera y dictadora del discurso que opaca y te deja sin palabras.  Es la que te devuelve a ti. No te reduce a cosa o desperdicio. No te deja atrapar por la coerción del miedo. Te acompaña en las vacilaciones, titubeos, tanteos y desaciertos.  Otra cosa es la carestía de la vida concebida.


Responde al tú que desconoces y das a conocer sin enterarte en ese registro de discontinuidad que das cabida en la continuidad del asentimiento que aceptas en el ruedo que propones moldear y desmoldar con tu imperativo sé.


¿Acaso el testimonio de la ausencia que no carece de la falta es no ser y nos aterra? Atraviesas con palabras el surgimiento que reconoces como propio donde te privas y desprivas sin degradarte.


La creación y la estación del espejo: no hay regla para crear ni corregir.


Su asociación libre es una estructura aparentemente invisible. Una imagen liberada de lo real. El mundo visible está  como una referencia.  Lo nuevo es lo inesperado, distinto, sin patrones, lo libre, lo que sorprende, lo inaudito, lo inexpresable, lo radical sin pregunta precisa, lo que destapa la razón y da cabida al cuenco del vacío para que nazca el yo creo.


El abismo tiene límite, y, un vacío con agujero es un riesgo, el caos es ese instante donde la ficción inserta la nada descolocada.  Crear sin reparos.  La psique repara si no es satanizada ni espiritualizada ni convertida en verdugo.



Su interrelación con los planos de la realidad y lo real obran intercalado, yuxtapuestos, fundidos, a veces pelea irreconciliable.  La paradoja del arte es su posible donde el punto, el espacio y el tiempo son un instante de lo múltiple del uno que desune del yo soy, del yo tengo, del yo estoy, al yo no soy mi obra, pero me designa, me asigna, una “S fatal” o no.


La marca de un paso da sentido al sin sentido.  Dentro del sentido lo de afuera.  Afuera se está y no se está. Abierta y cerrada la premisa del ausente.


La marca de un amor inestable rompe la monotonía de la soledad.  Un amor autista es insoportable.  Ni cerca ni lejos.  ¿Qué hago contigo?  Que no me de lo mismo. Que no se escuche así mismo.  Amor ilegítimo, fuera de la ley esto que creo.  Lo creado apuesta al tú que existe en su desciframiento con la participación del otro. ¿Me lee o no me lee?


Sin turno.  Monólogo.  Sin diálogo.  Círculo vicioso.  Repliegue.  Sin reverso. Alejado.  Falta de búsqueda. Sin contacto.  Sin reciprocidad. Nada segura.  Inadaptado.  Desadaptado inamovible.  ¿Ambiente variable? ¿Invariable rutina? Coartado de ser. Angustia en blanco y negro.


Dispárale.  Párale.  Para.  Dispárate.  ¡Que disparate! Párate. Deshacerme de mí o deshacerme de ti.  ¡Deshacerte de mí.  Sin puesta, sin puesto.  Nada que apostar.


Su iluminación recrea el hallazgo de una idea y de la imagen encarnable de la forma.  Lo creado exterioriza la vivencia trazándose en un plan, una pincelada, un rasgo, un trazo, un resto.


Una mancha de color que deja o no deja leer o visualizar el objeto escapando del sentido.  Es bosquejo o boceto de la experiencia buscándose. Lo que sugiere y evidencia.


“Hice de mí lo que no supe.” 4


El producto y su producción de efectos, son la realización y representación de ese dándole forma al objeto.  El autor un editor de la imaginación. La publicación y difusión socialización del resultado. El lector sea la crítica de  una lectura abierta a dialogar  con el creador y  la creación a través de la comunicación que establece con el objeto texto, que ya no le pertenece como propiedad privada. Expropiados y desalojados en la tinta de la sangre que deja correr la memoria sin historia identificada a reconocer el reclamo de la letra instalada en lo que sea dicho.


La dicha no es decir sino que sea dicho…


Privado de placer o sentimientos desencontrados enfrenta el contenido y los sentidos del argumento. Ese gesto y acto consumado es la trascendencia e interrelación entre lector, obra y autor.



Y si la obra no pega como se esperaba, el incrédulo tiene que aprender a soportar la desilusión o el olor de la peste que  desata el cuerpo entintado.


¿Quién mancha a quién? Pessoa dice “la muerte manchando”, yo digo, la vida manchando a la muerte para prolongar su acto de repudio al cuerpo.


El presente no es, es de otro: ni mío ni tuyo.


Error apropiado. Inapropiado.  Expropiado. Propiamente dicho.  Sin dicha.  Catástrofe emocional.  Pérdida de contacto.  Seguir el rastro al sonido.  Desalmacenar.  Descodificar.   Fracaso.  Ira.  Llanto.


El trazo roto llora la separación de la punta del lápiz.  El resto queda.  Allí dice algo.  ¿Qué dice?


El garabato no alcanza al monigote.  Y sin embargo el dedo recorre los fragmentos como “radar cutáneo”  como esperando hallar algo de sí,  lo que se le escapa se escurre en una expresión ilegible como máscara sin orificios sin reverso.


El rompecabezas parece un rostro sin gesto, con dolor congelado, sonrisa apagada, mirada desdibujada. Aunque me señales como autor,  y a ti como propietario de lo adquirido,  la obra perdura más allá de las manecillas.  Dependemos del otro.  Ese vínculo creador que nos sostiene hay que inventarlo y crearlo siempre, inconexo del vínculo se está y no.


El lenguaje una red que se rompe en la trama del pensamiento.


La memoria episódica se descompone al voltear  la regla del sentido: una cuestión sin escapatoria esto de no poder salir del cuerpo.  Jaque mate.


Para que la realidad no sea un camposanto.


La huella del nombre no termina en la lápida.


Que la idea desentierre al silencio, al opresor que  está escondido en la garganta y en la letra escrita.  Que nada quede impune.


Que se diga hasta lo que no deja desdecir.


El arte nos reenvía a ese poder convivir con la falla con que se nace: la mortal carencia.


La  ilusión no ha muerto dentro del cráneo humano que inventa la memoria de recuerdos y olvidos para no fallecer de hastíos, ni abulia.


Para que el temor no se entierre como cuchillo buscando el alma en la punta de un corazón cansado del sentimiento y de una mente que se encoge en la nada.



El juego del arte de imaginar y hacerlo creíble es ese vivir creador, sea desde  el principio del tercero excluido o incluido: yo, tú, él, es el espacio, el intermedio, el pase, donde transita lo vivificante: el creador creando la aparición y desaparición de la vida y la muerte.


Eslabona la continuidad de los puntos donde el lugar y el tiempo se tocan, se pierden, se borronean.


El deseo es lo que cuenta en la creación inadaptada al estereotipo.


La creación protege su devenir.  Vive un pase humanizante permanente.  No se deja seducir por la civilización.  Ella calza y descalza su propio vacío.  Se vuelve otro saber en el cuerpo sin encubrimientos.


Construye los grafos de la imagen perdurable.


El garabato del Uno resurge en el mapamundi de la memoria y del deseo.  Trazos que continúan con su perspectiva.  La creación no desecha nada.  Se vale de la psique y de su no saber del cuerpo. La palabra apunta a la lengua ajena para dejarse tocar por los sentidos y la interpretación. Nada de puntería para dar en el blanco y dejarlo mudo y tendido. No eso no es su apuntar.


La creación es un agujero sin exclusión.


Es la transferencia del pedido de un deseo.  Es la fábula de la razón cuando la explicación no convence.  Es el arte de no ignorar.  Es la interdicción del placer en la imagen evocadora que nos recuerda.


Es la epifanía del ser.


Es el orden del caos en la vida. Es el juego del eros en todo lo que provoca.


Es la permanencia de que alguna vez fuimos. Es la confrontación de la vida por un espacio y tiempo sin espectro. Es la conquista del género sobre el instinto.


Es el hiato que se interpone ante el brutal poder del dominio y del exterminio.


Es la angustia en el deletreo de la huella que no me reconoce que desconozco.  La creación no justifica al ser.  Suscita a vivir a cambio de nada.  A que puedes otra cosa,  algo diferente suscita en ti…


La iniquidad del creador es poner sus propias señales.  Va en contra de la semejanza. No quiere parecerse al otro.  Ni ser un igualado por conveniencias.  Eso molesta desde donde quiera que lo mires. Igual no es igual.  La igualdad no existe, sino mira a tu lado o un poquito más allá si te da pereza mirar la hecatombe  que  no llega a tu nariz.



Su dictamen: parecer uno, menos a ti, nada semejante. Uno sin dudas.  Aunque a escondida te sigo, me sigues, como el odio al amor o viceversa. Semejante sin semejanza.  Semejante, qué te habrás creído, dice la voz  que no se traga las tildes que no entiende en su ortografía sin título, sin primera fila, sin pase a primera fila. ¿El autor y el libro necesitan fila? Hágase la diferencia. El que llega llegará a contraviento, en aguacero en sequía. No hay piedra para tropezar cuando se tiene la convicción.


La creación no claudica, ni se corroe.  Tampoco se arrepiente una vez venida. A menos, que el hombre la destruya causando el malentendido de las acciones.


El borrón y cuenta nueva un débito y haber del capital de vida sin descuento. Costos de la factura impresa.   Se imprime la letra más la imaginación salta de la tinta, sale, no se vende, no se deprecia.  La competencia no le place.


El interdicto de la culpa constriñe al placer.


palabras confusas  no entiende el habla del otro.  Quién la pone en delito, suprime la impresión.  Impresionante no, ¿Quién preserva la vida?


La creación es la exiliada del significado de la existencia.


Sigue a la razón y la vida en su avatar y desenlace.  Ella está carente de toda presunción.  No espera nada. No simboliza ninguna gloria.  Solo quiere seguir siendo el trayecto no conquistado ni enmurallado.


Su itinerario está en cada no ser.


Déjenla ser pareciera decir la escala de su porvenir: lazo intacto e íntimo: La imagen sin espejo se regocija  en la presencia irreprensible.


Momento indescriptible de esa íntima soledad en aquel aparente silencio clandestino, privado, secreto donde  sucede la belleza matinal y vespertina de la natural composición y descomposición de la anatomía.


Esbozo  del mundo todavía  abarcable y conmovible.


La creación es una “pasión espontánea” que no da asidero a lo hostil para no extinguirse.


Aunque desapasionadamente como amante sin asidero encuentra su alivio su  desquite su cómplice.  Ella Existe porque un tú  desde un mi o me, acepta estar con ella sin huir, sin someterse.  Ella un peligro del tabú  en el interdecir.


No tiene meta para no trazarse ni trizarse, para no agotarse en absurdos, para no demolerse en su propia insatisfacción.  Para no ser un ilusorio verbo, para no ser un principio sin movimiento, para no ser fragmento ni punto del vacío.



Para no ser la nada ni un todo.  Para no ser un simple relato increíble.


Para no ahogarse en la fuente de la imagen materna: su naturaleza que la desnaturaliza.  Para poder exteriorizarse sin pena alguna. Para vencerse así mismo.


El amor como el odio en la creación es una tensión plena de acción: su debilidad: continuar y dejar de resistir.  Provocaciones constantes.


Su palabra habita la caverna: la calavera  de la que nos deslindamos cuando el cerebro se apaga.  Mientras tanto se borra la aurora del otro con apunte(s) y fuego.


Su perdurabilidad: preparar el ritual de la infancia en su constante no sea y sé. Duelos de tiempo.


Otro día resplandece en el enigma del espacio.


Un fragmento del vacío  rebusca en la genealogía.  Surge la identidad, se deja de buscar en el reflejo.  Deja de ser huésped anónimo en su  cuerpo.


Nada ni nadie lo descrea. –No te creo-


La morada de la creación son epígrafes de placer y displacer: continuos y discontinuos.


La fricción del conocimiento es pensamientos desencontrados de la vida desprovista, imprevista, prevista. La creación es fuerza imperativa. Su constancia: hallazgo que encuentra  lo no situado mortalmente.


El deseo: milagro de la vida donde se agrada el ser del cuerpo: la constatación del simple hecho de soñar y seguir. Despertar sin la pesadilla sin el espanto del -¡oh no! ¿Perdió el juicio? Un niño nace sin cerebro y eso toca hondo, si te pones a pensar que no succiona, no qué, te imaginas que depende absolutamente de la buena voluntad del otro sin gota de rabia por sentirse esclavizado ante esa pequeña vida que no puede decir nada solo dejarse ¿ser? hasta ver qué pasa…


¿Este monstruo que soy no me deja no te deja?-  ¿Ni bien ni mal? ¿No me convence nada? ¡Oh sí!  -“Significo el mal en el borde de la ternura”-


La idea: una simiente desperdigada por el viento y contrarrestada por el yugo.    Más la revuelta en la madre naturaleza no acaba.  ”La devastación psíquica” se opone al ritual del asesino.


Aún con todos los desastres, el prójimo no se conmueve ni le convence que hay otra vida en la misma, así como al alba le sucede el ocaso o viceversa.


Solo que de la muerte nada, de la vida todo es posible.


Luzbel y dios  no se complementan.


La desnudez de la palabra fricciona la luz inevitable envuelta en la erótica inédita.


Asiente el juicio: la evidencia cae. Una presencia  deja escuchar: alguna vez nosotros fuimos felices. Alguien encarna los sentimientos de la nada.


Ella: angustia creadora, la luz le fue prohibida.


En el cuerpo: soledad de reflejos.


Confusamente sudores y adverbio irracional sin versión definitiva.  La velada fue vetada por sospecha.


El mundo parece un huevo de ave fénix rompiéndose entre fuego y cielo sospechoso. Masas de aguas chocan.


La generación no desciende. Teme a su propio engendro.


Rueda la vida en el círculo del vacío que pare la entelequia de cada uno de una desdichada perfección entelerida en la memoria que se escamotea en una pose de inaveriguable.


Cabecea el conocimiento como fantasma “con una escoba en la mano” espantando a la sombra que no deja de crear la forma  incesante del deseo.


La parturienta mira la soledad.


A la placenta expulsada la queman.  El  olor y el humo de la carne chamuscada se reparten como niebla desabrida.  La partera prende un cigarro y da soplos en silencio.


Un  hombre da la espalda a la noche.


El sonido sin espanto arrulla como pajarillo ensayando el génesis en su pico.


En la intemperie de la piel la creación testimonia: la cremación del crepúsculo y el llanto del vástago recién nacido.

carmen váscones

11/01/09




nestor braunstein: SEMINARIO EN LA UNAM – FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS, Mexico enero 23, 2011

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SEMINARIO EN LA UNAM – FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS

SEMESTRE 2011 – 2 ¾ COMIENZO 2 DE FEBRERO DE 2011 ¾ 19-21h

AULAS DE EDUCACIÓN CONTINUA

EL INCONSCIENTE, LA TÉCNICA Y EL TIEMPO.

PROMETEO  DESENCADENADO  Y   CONECTADO
Prosiguiendo las investigaciones que desarrollé en los años anteriores en la Facultad, en el marco del Postgrado del Departamento de Letras impartiré un nuevo seminario cuyo programa se expone a continuación. Puedo asegurar que el programa anunciado, como siempre, irá cambiando a medida que se desarrolle el curso.

1) Las técnicas y el mito: a) la estirpe de Caín; b) Prometeo; c) el parricidio original (Freud) y el desarrollo de la cultura. El malestar en la cultura tecnocientífica.
2) Variantes del mito de Prometeo: Hesiodo, Esquilo, Platón (Protágoras), Luciano de Samosata, Calderón. 
3) El mito de Prometeo en la poesía: (Goethe y Shelley) y en la música: (Beethoven, Liszt y la ópera “Prometeo” de Luigi Nono).
4) Prometeo y la falta de Epimeteo: cuestión de la técnica en el mundo contemporáneo. La obra de Bernard Stiegler.
5) Técnica y lenguaje: el destino técnico de la humanidad. ¿Es el lenguaje una técnica? Técnica y antropología.
6) Heidegger y la cuestión de la técnica. Análisis del concepto de Gestell. Lo bestellt.
7) Los “medios” en la reflexión de los autores angloamericanos: Lewis Mumford y Marshall McLuhan.
8) La reflexión política sobre la técnica: historia de los modos de producción. Las distintas formas del amo: clásico, moderno o capitalista y postmoderno o postindustrial.
9) Tecnologías y dominación política. Los aparatos institucionales y los ideológicos del estado. Dos vidas: on line y off line.
10) Foucault y su concepto de “dispositivo”. Deleuze y su concepto de “dispositivo”.
11) Agamben y su concepto de “dispositivo”. Diferencias entre estos tres autores.
12) La invención del hombre. La diferAncia del hombre (Derrida).
13) Historia de la escritura e historia de las técnicas. Clarisse Herrenschmitt y sus tres tiempos de la escritura.
14) El sujeto en su definición lacaniana y su relación con la técnica. Concepción de los discursos. La técnica y los tres amos sucesivos: clásico, capitalista y de los mercados.
15) Foucault: las sociedades de soberanía y las disciplinarias. Deleuze y las sociedades de control. Destinos del sujeto.
16) El sujeto de las sociedades de control y el psicoanálisis. Destinos del psicoanálisis en el mundo contemporáneo.

poema de lorca la tarara traducido por lisa cocco al italiano y frances enero 23, 2011

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LA TARARA - Federico Garcia Lorca

La Tarara, sí;
la tarara, no;
la Tarara, niña,
que la he visto yo.
Lleva la Tarara
un vestido verde
lleno de volantes
y de cascabeles.
La Tarara, sí;
la tarara, no;
la Tarara, niña,
que la he visto yo.
Luce mi Tarara
su cola de seda
sobre las retamas
y la hierbabuena.
Ay, Tarara loca.
Mueve, la cintura
para los muchachos
de las aceitunas.

LA TARARA (italiano)

La Tarara si
la Tarara no
la Tarara bambina
come l' ho vista io.
Indossa la Tarara
un vestito verde
pieno di volants
e di campanelli.
La Tarara si
la Tarara no
la Tarara bambina
come l' ho vista io.
Sfoggia la mia Tarara
le sue piume di seta
sulle ginestre
e la menta.
Ah Tarara pazza!
Muove il bacino
per i ragazzi
delle olive.

LA TARARA (frances)

La Tarara, oui;
la Tarara, non;
la Tarara, une petite fille,
comme je l'ai vue.
La Tarara porte
un robe vert
avec beaucoup des volants
et des grelots.
La Tarara, oui;
le tarara, non;
la Tarara, une petite fille,
comme je l'ai vue.
Exhibe ma Tarara
sa queue en soie
sur les genêts
et la menthe.
Ah Tarara fou.
Elle pousse, son bassin
pour les garçons
des olives.

luigi muccitelli, antologìa premio internacional de poesìa: simon bolivar, el libertador, italiano- español, 2010, italia enero 20, 2011

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luigi muticcelli, antologìa  simon bolivar 005 italiano español internacional 2010uticcelli, antologìa  simon bolivar el libertador,  005 italiano español internacional 2010uccitelli, antologìa  simon bolivar 005 italiano español internacional 2010

Norma Demaría recibió, desde Italia, un importante premio

 

Martes, 10 de Mayo de 2011 

La escritora castense Norma Demaría ya tiene en su poder la Antología correspondiente al Premio Internacional de Poesía bilingüe “Simón Bolivar, El Libertador”, que ganó en el pasado mes de noviembre. Lo presentará en nuestra localidad y también en Buenos Aires.

El Premio “Simón Bolívar, El Libertador”, consiste en la publicación de una antología bilingüe (italiano-español) que tiene el objetivo de promover a autores contemporáneos de Italia e Hispanoamérica. El tema fue libre, con preferencia inspirado en el amor, la libertad y la hermandad en el mundo.

Y las obras de Norma Demaría fueron seleccionadas en el mes de noviembre del 2010: “Ganar en Italia me llena de orgullo. No es como otras partes, para mí. Hago honor a mis raíces! Es mi segunda patria, mi segunda lengua, parte de mi cultura; me crié en un hogar de tanos! Aún recuerdo las canciones -que también les canté a mis hijas- anécdotas y cuentos del Piamonte”, fue parte de lo que escribió Norma en su muro de Facebook en aquella oportunidad.

Aproximadamente tres meses después, la castense recibió su merecido. Así lo contó: “Un hermoso día de lluvia de Febrero pasado, el cartero llamó una vez –no dos como en la novela de James M Cain sobre la cual luego hicieron la Peli con Jack Nicholson y Jessica Lange ¿se acuerdan?  – lo atendí, y apenas vi el sobre con estampillas de Italia, me imaginé el contenido!.. ¡Se me volaban las manos para abrirlo! Y aquí está: ¡un libro hermoso!,  una edición bilingüe –italiano-español- impecable,  de más de 200 páginas, con nuestras obras publicadas en ambos idiomas, fotos y un breve currículum de cada autor, editado por Edizioni Lo Spazio, a cargo de Luigi Muccitelli, periodista, excelso pintor y escritor italiano, reconocido internacionalmente por su intensa promoción cultural en beneficio del arte. Me enorgullece enormemente la calidad literaria de los demás poetas –premiados como yo- que me acompañan en este libro, por eso quiero mencionarlos expresamente: por el continente americano son: ARGENTINA: Cristina Barla, Norma Demaría, Atilio Milanta, Mariana G. Nastri, Zulma Nicolini, Isabel Pappalardo, Antonia Russo y Ana Serao; por BRASIL: Valquiria de Oliveira y Lilian Reinhardt; por CANADA y URUGUAY, Jorge Etcheverry; por CHILE: Marietta Morales Rodríguez; por COLOMBIA: Horacio Benavides, Lidia Corcione Crescini, Adela Guerrero C., Winston Morales Chavarro, Dina Luz Pardo y Melina Pezzotti; por ECUADOR: Carmen Váscones; por Estados Unidos, Luis A. Ambroggio, Rafael Bordao, Julio E. Cepero, Pío Paúl Debonis, Teresita Medina y Karen Sevilla; por MEXICO: Julián Castruita, Rosy Paláu y María Elena Solórzano; por PANAMA, Rafael Batista Cáceres; por Perú, Juan M. Muñoz; por PUERTO RICO: Yvonne D. Rosario, y por VENEZUELA: Jorge Gómez Jiménez , Aura Banks, Ligia Colmenares y Rafael Ortega. Por EUROPA: de ESPAÑA: Teresa Domingo C., Francisco Muñoz S., Alicia Rosell, Gemma Vigón D., Antonio Gómez H. y Mónica López Bordón, y por ITALIA: Giorgio Bolla, Leone D’Ambrosio y Lucía A. Benvenuto”.

El libro ya comenzó a distribuirse en institutos y organizaciones de estudios literarios, bibliotecas y círculos literarios internacionales, medios de comunicación y a los autores participantes. Respecto de esto, el editor Luigi Muccitelli informó que “La Antología Premio Internacional de Poesía Simón Bolivar, El Libertador” recibe apreciación por la Universidad Nacional de La Plata y la Fundación Almafuertana y otros institutos en Argentina;  por la Columbia University y Academia de la Lengua Española en New York, la Universidad de Cartagena en Colombia, la Universidad Central de Caracas y muchas instituciones literarias internacionales que Edizioni Lo Spazio irá informando.

Próximamente, en fecha a determinar, el libro será presentado junto a la Dirección de Cultura de Eduardo Castex. Y luego, en la sede de la Sociedad Argentina de Escritores, en Buenos Aires. “Están todos invitados”, culminó Demaría.

la luna desde mi casa enero 19, 2011

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Del libro Cazador de Instantes de josé maría memet, chile Christian González Díaz enero 18, 2011

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Del libro Cazador de Instantes de josé maría memet, chile
Christian González Díaz
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La libertad está llena de instantes, en esos instantes, algunos hombres calculan la mirada de su conciencia, apuntan sobre el objetivo y disparan su tridente, para cazar. No existen entonces murallas que impidan abrir el infinito de los horizontes y no existen escusas para observar desde lo lejos, hay que estar ahí presentes.

La textura del libro Cazador de Instantes de José María Memet, de las Editoriales Continental y ChilePoesía, desde su portada hasta la imagen brillante que acuña su mirada, es una invitación al uso permanente de la conciencia, un mar de aclaratorias respecto de lo importante y lo esencial, una suma fastuosa de instantes que hicieron que los sueños, en el Chile del Bicentenario, siguieran existiendo. Las palabras de José María son memoria permanente del universo, son poesía escrita desde la noble función del escritor como testimonio de su tiempo. Como escribiera el escritor francés Antoine Houdar de la Motte (1672-1731) “Mediante la lectura nos hacemos contemporáneos de todos los hombres y ciudadanos de todos los países”.  Eso es lo que sucede cuando comenzamos las primeras hojas de este libro, nos volvemos habitantes universales, gracias a la energía de las letras de éste Cazador de Instantes, que desde Chile da homenaje a los luchadores de todos los tiempos, aquellos imprescindibles de la libertad, compañeros de viaje, amigos entrañables del autor.

“Como si el sueño fuera escrito en estrofas regulares, cada nocturno despertar significa el reacomodarse del cuerpo a su idea fija: que el enemigo monta guardia en él”,considera éste cazador las palabras de Enrique Lihn, los Himnos, las marchas, el arte mayor, para dar inicio al tránsito del lector, su letra aguda señala las direcciones de la humanidad, en La Gran Marcha con lucidez señala: Nunca se es más libre que en un sueño. Los sueños no tienen moral, ni ética, son sueños y las estrellas son hermosas. No son cálculos matemáticos, ni de conveniencia histórica los que el autor utiliza para enviar su mensaje, los argumentos son de una belleza austera, que siente la embestida de los accidentes, de la muerte y de la soledad que envuelve a la lucha en algunos instantes: la poesía es un arte mayor para volvernos solitarios. Un arte milenario para miles de años posteriores. Hasta el respirar y el paso del oxígeno está grabado en la nada.

Repetir es nefasto si se trata del poder. Pensar, sigue siendo el camino. La poesía, la felicidad. Así, y bajo ésta lógica, el poeta participa de la realidad junto a sus pares, con los soñadores comparte sus sueños, con los guerreros espera la noche o el alba. A los enemigos les habla de frente y a los amigos también.  Como Don Pablo Neruda escribía: “En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta”. José María nos regala: Ser niño toda la vida implica dejar crecer las alas en la espalda y no matar al que sonríe, menos envidiar a quién conoce el fondo marino de la mente.

De Nicanor Parra nos presenta un instante, de esos cazados en el pulso del ADN del decir. Bitácora de éste cazador de instantes, en su largo viaje por los sitios primordiales del universo, en las batallas de las letras que vuelan y la sangre que se derrama en la tierra. Es su conciencia la que habla, la que le dicta los versos y deposita la tinta que conoce bien sobre los instantes de la vida y de la muerte.                                                                                                                            Los deseos de libertad y de conciencia, como alma de este libro, recorren sus páginas entregándonos la carga de letras honestas frente al paso de la historia.

Sus recuerdos vencen la muerte y hacen presente en el escenario a sus amigos. Siempre hay luz cuando un amigo regresa. Así justifican los versos la necesidad del poeta de continuar soñando, es la vida de José María Memet un constante cuestionamiento a las atrocidades de nuestros tiempos, una voz instigadora de acciones, de pensamientos y de esperanzas. Una praxis que completa las respuestas de los amantes en el universo. La transparencia es la materia del amor. Se reflejan en los fragmentos y la vida que está en ellos.

Es el paisaje de la vida que muestran sus letras una buena manera de sonreír, pues es habido conocedor de que la manera de educarnos está en el conocimiento de que las sonrisas despiertan los ojos en la oscuridad. Abriendo el cielo para habitarlo después del gran día, después de la gran noche. …Vivir como un ganso silvestre, volando, migrando cada año. Llegando a casa y yéndose de casa. Eso es la vida, volar hasta caer sobre el cielo.

De hermano a hermano, zigzaguea entre anécdotas, sueños y verdades, instala un discurso testaferro ante el sistema perverso para que puedan leerlo en los callejones de la población, ahí junto al pueblo que es quien primero se suma a la lucha. Aparecen los lugares y se manifiesta la experiencia respecto del orden que busca la justicia. El olvido no asiste a este encuentro, pues son los accidentes de la indolencia humana los que nos dicen que los caminos se acaban y que la muerte nos espera.

El merecimiento no supone la entrega de los resultados que buscamos, es la insistencia la que finalmente transforma la realidad y la adecua a nuestros requerimientos. Es por ello que, el recuerdo de los asesinos, la constatación de la negligencia política y la importancia del amor y los amigos, navegan en esta cacería conducida por José María Memet, un permanente cazador en el universo de los instantes, que nos libera de la esclavitud. La escuela es una cárcel, tu vida es una cárcel, el hospital es una cárcel, la política fabrica los barrotes. Sabe este poeta contemporáneo de la guerra permanente, que la poesía gana espacios como el paisaje al vacio, como la vida a la soledad, como las aves ganan al espacio los caminos.

Numerosas son las referencias de este libro. La menos inteligente, la menos informada y la burda, la realizó para la Revista de Libros del Mercurio, Ignacio Rodríguez. Nada nuevo para un obtuso residente de la mediocridad periodística.  Afortunadamente sus pares escritores han opinado también de éste libro, mención especial merece la epístola del Poeta Mapuche Elicura Chihauilaf al Mercurio, que brota de la amistad y las letras, esas originales, ancestrales y perennes. Los lectores de este libro tendrán la posibilidad de cazar junto a Memet los instantes y sentir de ellos lo esencial y lo necesario.

Luego de la lectura estaremos alentados a dar juicio a la historia que no se pierde en la nada, esa que se recuerda, esa que no se perderá en un asado cualquiera y que permanecerá intacta, pues contiene la fuerza del libro que es testigo y guerrero, de los tiempos.

Christian González Díaz. Poeta, Narrador y activista. Nace en Santiago de Chile, en 1974. Especialista en plataformas para el desarrollo de iniciativas Sociales, económicas y Vitales. Su Literatura da testimonio de su trabajo político y la búsqueda de transformaciones sociales que generen armonía para todos. Ha publicado desde 1997, Textos de formación y liderazgo, poesía y referencia critica. Sus textos han sido traducidos al alemán y al francés. Actualmente trabaja en “Maleta Uno” recopilación de parte de su obra y señala su relación con el Chile Cultural Contemporáneo.
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vela llama al fuego enero 8, 2011

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lluvia de pájaros muertos enero 8, 2011

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Extraño fenómeno: Lluvia de animales


Violeta Merlo EscritorAOL Noticias

La naturaleza, la casualidad o la causalidad a veces nos sorprende con fenómenos todavía más insólitos e increíbles. Primero cayeron del cielo miles de pájaros en Beebe, Arkansas, al sur de Estados Unidos, dos días después, cientos de mirlos y estorninos fueron encontrados muertos en una pequeña carretera secundaria en la localidad de Pointe Coupee, en el sureño estado de Louisiana. Lo que parecía ser un fenómeno restringido a EE.UU. alcanzó a Europa, docenas de pájaros aparecieron muertos en las calles de la localidad sueca de Falköping, por causas que aún se desconocen y en la ciudad italiana de Faenza, en la provincia central de Ravenna donde cientos de aves, en especial tórtolas, aparecieron muertas en una carretera.

A lo largo de la historia han ocurrido en muchas regiones del mundo acotencimientos como los anteriores que ha dado origen a muchas leyendas y polémicas. Algunos testimonios describen lluvias de peces y ranas, incluso hay quienes aseguran haber visto llover pequeñas arañas e incluso sangre. Acá solo unos ejemplos:

* En junio del 2010 una lluvia de ranas sorprendió a los vecinos de la localidad de Rákóczifalva, a 100 kilómetros al este de Budapest, en Hungría

* En 2008 llovieron peces y ranas en el Taperal de Beniganim (España).

* El 1 de agosto de 2008, en Choco (Colombia) llovió sangre.

* En enero del 2007, cientos de pájaros muertos fueron recogidos de las calles de Esperance, un pequeño pueblo en Australia, mientras que la policía prohibió temporalmente el acceso al centro de Austin, capital del Estado de Texas, tras el hallazgo de varias decenas de pájaros muertos (gorriones, palomas y estorninos).

* En 2007, llovieron ranas pequeñas en El Rebolledo (Alicante, España).

* En 2007, llovieron arañas pequeñas en Salta, Argentina.

* En 1978, llovieron cangrejos en Nueva Gales del Sur, en Australia.

* Canarios muertos cayeron en la ciudad de St. Mary’s City, en Maryland (Estados Unidos), en enero de 1969. Según el diario Washington Post del 26 de enero de ese año, el vuelo de los canarios se interrumpió súbitamente, como si hubiera habido una explosión, que nadie vio ni escuchó.

Según los expertos, cuando se forman nubes cumulonimbos, que provocan fuertes lluvias y los aires calientes ascienden, algunos objetos como pequeñas plantas o animales, como ranas, arañas o peces, pueden ser elevado a las nubes, que posteriormente se “descargan” en forma de lluvias y tempestades.

Lluvia de sangre: La imagen de una lluvia de sangre cayendo desde los cielos parece algo digno de una pelí­cula apocalíptica, pero lo cierto es que las gotas de estas lluvias no estarían compuestas realmente de sangre.

En ciertas ocasiones, grandes cantidades de arena o tierra arcillosa de color rojizo son arrastradas por fuertes vientos hacia la atmósfera donde se mezclan con las precipitaciones, tiñendo a la lluvia de rojo. También se puede deber a la presencia de algas y otros microorganismos en el agua de lluvia, que le otorgarí­an un color diferente al habitual.

Lluvia de ranas y peces: A lo largo y a lo ancho de todo el mundo, la gente informa periódicamente sobre una extraña clase de precipitación. Pequeños animales, especialmente peces, ranas y culebras, caen inesperademente del cielo, y muchas veces a una gran distancia del agua.

La explicación a este enigma se encuentra en las trombas marinas, que al absorber grandes cantidades de agua de ríos, lagos y mares, arrastran también a un considerable número de pequeños animales que luego son arrojados a varios kilómetros de distancia de su lugar de origen.