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alzheimer o sin pensar o anulación del sujeto, no desea nada, nada sea o… así no será, ¿morir dentro de uno antes que muera el cuerpo y este parece o aparezca como una nuez seca. sin sabor el lenguaje que no sabe? ¿ya no sabe?… A, pregunta , como jugando con la vida, ¿que cosa es el amor?, B, responde, (ella tiene alzheimer) podría ser, sencillamente, nada… por carmen váscones noviembre 9, 2010

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por Carmen váscones
Alzheimer o sin pensar o anulación del sujeto, no desea nada, nada sea o… así no será, ¿morir dentro de uno antes que muera el cuerpo y este parece o aparezca como una nuez seca. sin sabor el lenguaje que no sabe? ¿ya no sabe?… A, pregunta , como jugando con la vida, ¿Qué cosa es el amor?, B, responde, (ella tiene Alzheimer) podría ser, sencillamente, nada…

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Freud: el psicoanálisis una práctica sin pensar[1]

Freud inicia su obra canónica, La interpretación de los sueños (1900 -1899- ), con este epígrafe: Si no puedo convocar a las fuerzas celestiales, moveré a las del infierno. Se trata de una invocación a las fuerzas del averno ¿de cuál infierno? Del infierno de aquello que el llamó el inconsciente y sus manifestaciones, en particular, el deseo. ¿Dónde se ubica ese infierno?
05-04-2004 – Por Alberto  Sladogna

Flectere si nequeo superos,

Acheronta movebo

Freud inicia su obra canónica, La interpretación de los sueños (1900 -1899- ), con este epígrafe: Si no puedo convocar a las fuerzas celestiales, moveré a las del infierno. Se trata de una invocación a las fuerzas del averno ¿de cuál infierno? Del infierno de aquello que el llamó el inconsciente y sus manifestaciones, en particular, el deseo. ¿Dónde se ubica ese infierno? La respuesta puede encontrarse en la fuente citada, se trata de Ferdinand Lasalle (1825-1864), uno de los fundadores del movimiento socialista. De allí tomó Freud la cita  y no Virgilio como se ha creído, creencia que Freud dejo correr. El recorrido es que la cita de Virgilio le llega a Freud mediante la obra de un dirigente político, Lasalle. Su obra y el tema de ella, los sueños, quedan articulada con las formaciones sociales que Lasalle estudiaba y se proponía cambiar. En consecuencia los sueños, su tratamiento por el psicoanálisis, no están al margen del infierno que conforma la sociedad donde vivimos y viven quienes tienen sueños y van al consultorio de un analista para hablar de ellos. Encontramos allí la pertinencia de interrogar las relaciones del psicoanálisis con el actual lazo social, llamado posmodernidad y su perspectiva de instalar una sociedad global.

¿Cómo ubicar la cura analítica ante los combates de la posmodernidad contra el anterior desorden subjetivo[1]? En occidente estamos viviendo una era poscristiana. Ese hecho fue señalado entre otros por Jacques Lacan, un psicoanalista, y Peter Sloterdijk, un filósofo. Esa era, ya no encuentra en las Sagradas Escrituras de la tradición cristiana y judía los elementos para comprender lo que ocurre, lo que nos ocurre. Conviene precisar la posmodernidad no tiene por enemigo al psicoanálisis, sin embargo, su estructura tiende de manera creciente a la eliminación de la subjetividad tal como la hemos conocido. Otto Petras señalaba en 1935:

El cristianismo, el movimiento histórico más poderoso de nuestro planeta, ha agotado su fuerza configuradora y nosotros vivimos post Christum en un sentido más profundo que el del calendario[2].

Situemos una coordenada: allí donde se retiran las Sagradas Escrituras, la ciencia toma la estafeta, en la vida cotidiana de manera creciente. Los descubrimientos científicos se producen fuera de nuestro alcance, luego sin solicitar permiso o autorización aparecen funcionando en nuestra casa. La ciencia reducida sólo a un “discurso” es un abuso de la metáfora que no contiene ningún exceso. Jacques Lacan sostendrá al respecto lo siguiente:

No digamos que he escogido mis términos, sea lo que tenga que decir, bien que no sea vano recordar aquí que el discurso de la ciencia, en la medida en que sería recomendable por la objetividad, por la neutralidad, por la grisalla y hasta por el género sulpiciano, es tan deshonesto y tan negro de intenciones como cualquier otra retórica. (Escritos 2, apéndice. La metáfora del sujeto)

Esas líneas nos enseñan una figura retórica –el discurso de la ciencia-,  no se trata del “discurso científico” como un concepto definido en la doctrina del psicoanálisis. Las múltiples reiteraciones de Jacques Lacan sobre el tema no alcanzan el estatuto de un discurso, p.e., ese “discurso” no integra sus famosos cuatro discursos: el amo, la histérica, el universitario y el analítico (26/11/1969). Entonces, queda en el aire una pregunta: el estallido de una bomba atómica, la modificación de la secuencia de un ADN; la clonación; el desciframiento del alfabeto que permitirá leer el libro de la naturaleza ¿son sólo hechos discursivos o constituyen el orden de actos singulares? Si son actos pueden, a posteriori generar una serie finita o no de discursos. Tenemos el sorprendente caso de un acto –de la ciencia- donde no está presente la subjetividad, a pesar de la participación del científico y cuyas consecuencias modifican el territorio subjetivo. Es posible leer sus consecuencias en el síntoma revelado en las crisis sufridas por los científicos ante los descubrimientos  donde tuvieron un lugar protagónico.

En la actualidad se despliega una batalla silencio entre la cultura y la ciencia. Se aduce que la cultura es todo aquello que queda cuando se elimina la ciencia[3]. Hoy, se afirma sin pudor alguno qué no se sabe qué causa más dolor si no ser culto o no ser humano. Esa oposición binaria  afirma que “Culto” es científico sin lo “humano”. En esa dualidad la humanidad queda enfrentada la ciencia y no por dual es menos real. ¿Y el terreno subjetivo? La subjetividad real se produce cuando los humanos sueñan, tienen síntomas, producen lapsus, causan errores, mientras la ciencia tiende a eliminar o prescindir o disminuir al máximo posible cualquiera de esas variantes del error humano. En los accidentes de aviación los informes de las compañías aéreas dividen las causas en: a.- Los errores humanos; b.- Las fallas de las máquinas de control del vuelo. El orden subjetivo (equívocos, pasiones, amores, odios, afectos, angustias, visiones del mundo,…) suele oponerse al orden objetivo; se inserta el orden subjetivo del lado de aquel que habla, por ello suele decirse que es un espejismo, una ilusión, un engaño, carece de objetividad pues deforma el orden objetivo. Los medios de masivos hacen publicidad de su “información objetiva y veraz”. La dimensión hasta ahora eludida del psicoanálisis, es que lo subjetivo no está del lado del que habla. El terreno subjetivo es algo que encontramos en el real de los sueños, de los lapsus, los errores, los actos fallidos, los síntomas que provienen del lazo cultural que nos recibe y alberga[4]. El orden subjetivo no es producto  de quien tiene tal o cual idea, sino al contrario, él padece esa subjetividad real. El desorden subjetivo en el cual vivimos está producido por una objetividad causa de nuestro malestar en la cultura. El privilegio indebido otorgado al carácter simbólico del sujeto y la subjetividad  tiende a opacar el componente real del sujeto[5].

La ciencia sirve al género humano y cobra ese servicio con una desaparición, p.e., una contestadora telefónica elimina la voz del humano. Si se escucha una grabación de “nuestra voz” se hace una experiencia subjetiva intensa pues no la reconocemos como siendo “nuestra”, nos viene de otro lado. Si volvemos a la máquina de responder mensajes localizamos una pregunta: ¿Se puede pedir a ese aparato que responda dejándose llevar por el fluir de las palabras y los tonos de la voz? En el clásico y antiguo hotel Waldorf Astoria de la ciudad de New York  se instaló un sistema de cómputo que permite al usuario retirarse sin hacer ningún trámite. Ese cambio científico-tecnológico modifica la cortesía y hospitalidad cotidiana: nadie le dará al huésped un saludo de despedida o una reconvención por su comportamiento. La cortesía con su carga erótica, de amor y de odio, dejó paso a la frialdad del cálculo.

La ciencia y sus agentes desconfían de las llamadas ciencias humanas por un hecho de estructura: ella no requiere de sujetos, más aún de preferencia los excluye. Cada robot en la industria elimina puestos de trabajo y trabajadores como tales. Andres Openheimer, intelectual de Miami, EEUU, afirma que “ mientras EEUU, Europa, China  producen científicos, América Latina esta ahogada por la producción de filósofos y psicólogos”. La inserción de la psiquiatría en los cánones científicos de la medicina ha eliminado su antigua práctica de dejar hablar al paciente, y quizás, esté eliminando a esa práctica como especialidad.   Los practicantes de las “ciencias” humanas subrayan un hecho a tomar al pie de la letra: la ciencia ignora la condición humana, es decir, la condición de que haya un sujeto que toma siempre algo por otra cosa. Un saludo suele tomarse como signo de cortesía para pasar a otra cosa, p.e., un encuentro amoroso[6].

La posmodernidad surgida de la experiencia del campo de concentración conlleva como herencia de origen la introducción de la ciencia en la vida cotidiana. En efecto, las “fábricas de cadáveres”, definición mínima del campo de concentración nazi, estaban regidas por criterios “científicos”, por “delirios científicos” y por prácticas de la ciencia, en particular, a nivel biológico. Conviene tener a la vista una advertencia: en la luz de la razón del siglo llamado de las luces[7] brilla también el fuego del horno crematorio y la cámara de gas de la catástrofe. ¿Acaso no fue dentro de la cultura alemana –Hegel, Kant, Heidegger, Beethoven, Wagner, Plant, Mach, Einstein, Hermann Hess para citar sólo algunos de sus constructores- donde se levanto el campo de concentración? Uno de los países más cultos de América Latina, Argentina, conoció la barbarie de haberle sido eliminada una generación debido a sus convicciones políticas, practicando, además, una política de limpieza de la herencia, mediante el secuestro de infantes.

La ciencia basa su eficacia, entre otros motivos, en la certeza de sus efectos, a diferencia de la humana incertidumbre de la vida[8] . La certeza científica cuya inundación padecemos parece única ¿Fue siempre esto así? No, basta con recordar que los cazadores (la sociedad humana más primitiva) conocían sin tener ciencia alguna la certeza de alcanzar a su presa. Cuando sus flechas alcanzaban su blanco acertaban, tenían un acierto vital. Su pensamiento era adecuado al acto y al hecho, era una forma de la verdad. Algo semejante ocurría en la sociedad de recolectores, ellos carecían de la astronomía y de la meteorología, a pesar o gracias a esa ausencia, recolectaban[9]. Recolectaban lo correcto, acertaban y tenían la certidumbre de comer eso, su grado de verdad tenía una certidumbre elevada.

Es necesario tomar nota de un olvido muy moderno. Las actuales prácticas científicas, sus investigaciones, olvidan su deuda con esas ancianas tradiciones de cazar y recolectar. La modernidad y la posmodernidad son una suerte de amnesia permanente con tendencia a la generalización. A mayor aumento de capacidad de la memoria de las computadoras avanza el alzheimer compartido: se pierde la memoria y se pierde la historia. En esas antiguas tradiciones la verdad está presente por la articulación de los medios con los fines, de allí su grado de certeza. La diferencia estriba, como señala Peter Sloterdijk, en que los hallazgos de la ciencia no dejan en claro que harán con nosotros, y agregamos ¿qué harán de nosotros?:

Por que se apartan de la pequeña relación de búsqueda y hallazgo y hacen saltar por los aires todas las formas de vida conocidas hasta ahora. Estos inventos y hallazgos arrollan el mundo como una marea viva que aún no tiene verdad propia[10].

En el mundo cotidiano todavía persisten arcaicas funciones de la verdad que han legado una gran cantidad de conceptos que determinan lo correcto, justo y oportuno en las prácticas locales: para la medicina tradicional es apto lo que remedia; para el sastre es correcto lo que ajusta; para los músicos es adecuado aquello que armoniza; para el carpintero el acierto consiste en aquello que ensambla; para un albañil está bien hecho aquello que se mantiene de pie; para el psicoanálisis la respuesta del analizante confirma cuando una intervención llega a su blanco. Llevado a un extremo sostendremos con Sloterdijk que toda la gramática generativa de Noam Chomsky no serviría para saber si una frase es correcta o no, si no supiéramos qué es un pantalón que no cae bien. Esta imagen del sastre no es lejana a la imagen de Freud inventando el cuerpo del psicoanálisis y sus ropajes. Este fue el terreno de las prácticas cotidianas de múltiples culturas de la correspondencia y la adecuación en los pensamientos, los actos y los hechos o situaciones. En esa tierra ya abonada se insertaron las verdades, de la metafísica, la religión, la estética y por último, llegó la ciencia para levantar imponentes edificios derrumbando las anteriores construcciones.

Las prácticas de las sociedades humanas todavía se dejan guiar por el paradigma de la conjetura. Ese paradigma permite sostener la singularidad de cada sujeto con sus experiencias irrepetibles y gracias al cáncer del lenguaje humano[11] producen una transmisión por la vía del equívoco – Si hay equívocos, todavía hay humanos- dando a nuestra vida la sal, la pimienta, el aceite y el vinagre que sazonan la existencia que nos tocó vivir. Ahí, en esa ensalada se localiza la experiencia y la doctrina del psicoanálisis[12]. El orden de la secuencia importa: 1.- la experiencia; 2.- la doctrina; 3.- la transmisión de la segunda causada por la existencia de la primera. La serie contiene los elementos del paradigma conjetural constitutivo de nuestra práctica. Kant nos recordó, en sus obras, la existencia no sólo de una teoría pura sino también de una experiencia pura. Con pureza o sin ella, él reconocía su existencia.

El psicoanálisis se sitúa a contrapelo de la posmodernidad y es una respuesta probable ante la inhibición, síntoma y angustia provocados por ella. Hamlet ya constataba el desquiciamiento del tiempo presente, un temblor sacude nuestras vidas y afecta a las formas de la armonía y de la desarmonía, del acierto y del error, y socava los fundamentos de todas las posibilidades de rectitud conocidas. Acabamos de vivir una guerra cuya causa, la búsqueda de armas de destrucción masivas, sólo tenían una certeza: no existían, así lo verosímil necesario y su correlato de verdad quedaron afectados[13]. Cuando se realiza en esa escala un complot, ¿se puede seguir hablando de la paranoia de las teorías del complot? En el plano cotidiano de los encuentros humanos, la diferencia entre hombre y mujer, llamadas identidades sexuales – si es que alguna vez lo fueron, al menos para el psicoanálisis- ya no rigen con su antiguo vigor los síntomas de vivir la vida sexual. Asistimos a una disolución creciente de las diferencias anatómicas y visuales de los sexos[14], la moda llamada, hace algunos años, “unisexo”, presentaba ya esa disolución. Hoy, la diversidad de géneros (hetero, homo, lesbico, gay, transexual, transgénero), con su nueva carga de clasificaciones zoológicas, tan caras a Borges, son los últimos vestigios para disfrazar, mediante una disimulación honesta, la única diferencia: la entrada por salida del pistón fálico en sus diferentes formas. Cada género requiere para su goce sexual, erótico de un agujero más un instrumento para recorrerlo –entra y sale; si ese instrumento es un pene, un ojo, un sonido, un perfume, un brazo, un dedo, una lengua, etcétera, en nada modifica el recorrido. La caída de esos referentes genera nuevos temores y temblores posmodernos. Entonces ¿Cómo recibir en el diván del psicoanalista los “nuevos” sufrimientos para pasar a otra cosa? El psicoanálisis no está en condiciones de ofrecer el regreso a un pasado idílico, de corte paradisíaco, pues como cada paraíso ya está irremisiblemente perdido y perimido. Sin embargo, tampoco tiene la función de convertirse en el ideólogo de las formas de vida sin renuncia a su acto mínimo: analizar.

La cura analítica es una práctica en acto, debido a esa situación carece de un sistema de pensamiento estructurado en una unidad teórica, sólo tiene una doctrina  como lo revela Freud, en Tres ensayos de teoría sexual (1905) [Drei Abdhandlungen zur Sexualtheorie ]: el psicoanálisis se ocupa de los efectos de inhibición, síntoma y angustia producidos por las teorías sexuales infantiles. Los analizantes aportan una gran cantidad y diversidad de teorías. El psicoanálisis localizó en cada sujeto la posibilidad de inventar su teoría respecto de la sexualidad, y los sujetos acuden al análisis cuando encuentran algún descalabro en su “sistema teórico” o “sistema de pensamiento” para enfrentar con él, la vida. ¿Qué ocurre cuando alguna de esas “teorías” adquiere su nivel de hecho en la realidad compartida?  Quizás convenga, en lugar de proponer “teorías”, seguir a Freud y estudiar las nuevas teorías sexuales en los tiempos de la muerte de Dios.

Algunos casos relatados por Freud muestran los descalabros “teóricos” como la causa de ir a consulta: Dora, sufre el descalabro cuando se ve obligada a efectuar una declaración sexual; el llamado “Juanito” queda sorprendido al localizar la ausencia de pene en su pequeña hermana; Schreber vive el inicio de su psicosis cuando se imagina ser una mujer en el momento del coito; Serguei C. Pankejeff, el hombre de los lobos, queda sometido a los penares del mundo cuando una gonorrea rompió a sus dieciocho años su camisa fetal.

La conjetura del acto en la cura analítica

¿Qué clase de acto inventó Freud? Un acto  sin pensamiento, y esa cualidad se lee en el inicio de su invento cuando escribió, Sobre el mecanismo psíquico de la desmemoria (1898), recapitulado luego como abertura de su ensayo Sobre la psicopatología de la vida cotidiana (Sobre el olvido, los deslices en el habla, el trastocar las cosas confundido, la superstición y el error (1901) El título ya indica la ausencia de un pensamiento como metáfora de un sistema teórico. La neurología debido a su sistema teórico consideró y aún considera, esos elementos como “basura informática”, lo importante para ella es el sistema neuronal y su cadena de transmisión. En ese texto inaugural se lee lo siguiente:

La ocasión que me indujo a considerar en profundidad este fenómeno del olvido temporal de nombres fue observar ciertos detalles que, si bien no se presentan en todos los casos, en algunos se disciernen con bastante nitidez: en estos últimos no sólo se produce un olvido, sino un recuerdo falso… acuden a la conciencia otros -nombres sustitutivos…Con otras palabras: conjeturo que el nombre o los nombres sustitutivos mantienen un nexo detectable con el nombre buscado.

Y luego, en consecuencia, no tiene más remedio que indicar:

El mejor procedimiento para apoderarse del nombre buscado consiste, como es sabido, en «no pensar en él», vale decir, distraer de la tarea la parte de la atención sobre la cual se dispone a voluntad. Pasado un rato, el nombre buscado se le «descerraja» a uno (S. Freud, en Obras completas, volumen III, Amorrortu Editores, buenos Aires, 1976, pp.281-282)

Cuando dejamos de pensar en un término, éste se impone de tal manera que rompe la cerradura del olvido: “se le «descerraja» a uno; imposible abstenerse de proferirlo en voz alta, para gran asombro del interlocutor, quien ya ha olvidado el episodio y participó muy poco en los empeños del hablante”. Las palabras, los sueños, los actos fallidos, las angustias, los deseos, nuestra vida sexual y erótica tienen un común denominador: son impuestas, las vivimos o sufrimos como proviniendo de un otro ajeno, hasta que hacemos el acto de iniciar la apuesta de un análisis, allí eso ajeno se hace nuestro: Donde ello era, yo ha de advenir. Este aserto freudiano recuperado por Lacan, tiene un determinativo, es decir, sólo es válido para un sujeto que “acepta” la determinación previa, p.e.: la anatomía es destino. Nuestro problema clínico y doctrinario es que en las actuales condiciones esas determinaciones pueden ser modificadas y dejan de ser tales.

El lector puede constatar la dificultad de abrir una cerradura con pensamientos. A partir de abrirla pensamos. Así una vez que abrimos la puerta de un análisis comenzamos a pensar en él. El texto de Freud sobre el olvido trata del análisis de un olvido vivido por él, para recuperar lo olvidado hace el análisis.  El olvido y su reconstitución ofrecen una enseñanza en condiciones de transmitirse a otros: lo olvidado nunca es borrado de forma total, en su lugar quedan restos, huellas, señales e indicios.“Leyendo” los restos de aquello que no está visible lo reconstruimos de manera tanto o más exacta que cualquier ciencia dura. Siguiendo al historiador Carlo Ginzburg, emplear el verbo “leer” es un exceso de metáfora[15].

Esta singular lectura tiene la organización de una conjetura. Freud en su obra Tótem y tabú… (1912-1913) escribe:

Todavía debo mencionar un ensayo de explicar la génesis del horror al incesto; es de índole muy diferente a los considerados hasta ahora. Se lo podría caracterizar como una deducción histórico-conjetural.

Luego, en Algunas lecciones elementales sobre psicoanálisis (1938) sostendrá que el psicoanálisis no es más conjetural que la física respecto del supuesto de las fuerzas básicas con que opera. Un año después en Moisés y la religión monoteísta (1939 [1934-1938]) precisa su propuesta:

Hay que admitirlo: este panorama histórico-conjetural {historisch} es lagunoso y en muchos puntos incierto. Pero quien pretendiera declarar puramente fantástica nuestra construcción del acontecer histórico primordial {Urgeschichte} incurriría en una enojosa subestimación de la riqueza y la fuerza probatoria del material que la íntegra.

La cura del psicoanálisis opera caso por caso gracias a un disparador: el despliegue de un acto conjetural organizado a partir de una dependencia con el análisis organizada por ese fenómeno extraño y bullanguero, que tiene el nombre de amordio de transferencia. La conjetura es seguir la secuencia ordenada, la forma, de las huellas, trazas, señales, de un objeto que causa un sujeto. Es decir, p.e,, cuando en un parque vemos la cantidad de basura del fin de semana, “leemos” por aquí pasaron humanos, los animales sólo dejan desechos orgánicos. La conjetura de una cura analítica se despliega en el terreno libidinoso de un amordio, que como amor verdadero recibió el calificativo de transferencia. Ese amor comparte las desgracias y las enormes bondades de todo amor: sin él no se puede vivir, con él se vive de manera incomoda pero se vive.  Y si el amor, ese dar lo que no se tiene trastabilla, se quiebra, comienza a extinguirse, al menos como lo hemos vivido y analizado hasta ahora ¿Qué  está ocurriendo hoy con el amor?

El amor en la cura analítica contiene la dialéctica de una opción: la bolsa o la vida, al querer conservar la bolsa se pierde la vida, ésta se la puede arriesgar a condición de tener una vida sin bolsa o con una bolsa agujereada. La opción recuerda a Hegel cuando lanzó su opción ¡La libertad o la vida! La cura requiere del analizante desprenderse de la libertad para arriesgarse a vivir una vida en el juego del deseo. Este amor de transferencia confirma otra vez, la tendencia del psicoanálisis de nadar a contrapelo, p.e., de la oferta posmoderna de una libertad  o felicidad sin límites. Si los humanos, de acuerdo a Aristóteles, Freud y Lacan buscan la felicidad ¿qué ocurre cuando el lazo social se la proporciona? Así cuando un padre ha prometido traer dulces a su hijo y llega a la casa sin ellos, puede indicarle al crío: “Los tenía pero se cayeron por el agujero del bolsillo”. No es lo mismo, ni sustituible por la oferta sin perdida de los dulces de la publicidad, sólo que hoy, ese padre podría ser enjuiciado por “maltrato”.

El amor de transferencia permite al sujeto, sea cual sea su identidad sexuada, acceder a los eventos que le provocan sufrimiento, y en ciertas circunstancias, construirá el objeto que causa un deseo. Es decir, p.e., en lugar de gozar de los “beneficios” de un síntoma, una inhibición o una angustia, gracias al amor de transferencia logra sustraer un fragmento a ese goce y con eso construye la causa de un deseo.

Este es el punto de gozne de un análisis frente a los malestares vividos por los habitantes de la posmodernidad. Ella tan cargada de normas y derechos no repara, ni se detiene ante el hecho insólito de la posibilidad de un sujeto sostenido por deseo que no se guía por un estándar sino por la singularidad de aquello que lo causa. Así se localiza la operación conjetural de cada análisis: la vía por la cual el amor permite al goce condescender a un deseo. Ese deseo sostiene con vida al sujeto, y con eso le será factible sostenerse viviendo ante tanta invasión del saber. ¿Será tan fuerte el deseo? La posmodernidad nos condena a cambiar la sociedad del trabajo por una sociedad del aprendizaje, llamado “capacitación”, y allí, los expertos nos retacan de saberes para capacitarnos, ese aumento de entrenamiento genera un crecimiento geométrico de la estupidez compartida.

Veamos al respecto un caso extraído de otra de las obras canónicas, es decir, el canon del acto del psicoanálisis, se trata de La interpretación de los sueños. Freud hace referencia a un sueño que el tomó de una obra homónima de Artemidoro de Daldis, originario de Efeso, quien a su vez escribe el accionar de:

Según creo, Aristandro también tuvo suerte al interpretar una visión de Alejandro de Macedonia consistente en que un Sátiro bailaba sobre su escudo. Aquél había rodeado a la ciudad de tiro y mantenía el sitio, más se impacientaba por el paso del tiempo y por ello estaba disgustado…Pues bien, tras dividir el nombre en de Sátiro en Sa –Tiro, incitó al monarca a que intensificase la lucha, de forma que éste conquistó la plaza. (Artemidoro de Daldis, La interpretación de los sueños, Biblioteca clásica Gredos, Madrid, 1988, pp. 390-391)

El intérprete genera las condiciones para dar un lugar a un sujeto renovado surgido de ese acto. ¿De qué acto? El acto de suprimir una inhibición sufrida por Alejandro. ¿Qué ocurría? Alejandro era presa de una inhibición, el sueño le muestra –un actino-out onírico- la dirección para solucionar la cuestión y el onirocrítico lo conduce al acto que levanta la inhibición. Alejandro da el paso y cambia su vida, a tal grado que cambiará su nombre, con él entrará en la historia: Alejandro Magno, el emperador de un basto imperio[16]. No hay en ese fragmento de cura, ni en el sueño traza alguna de pensamiento, luego, a posteriori, Nachträglichkeit dirá Freud, Alejandro pensará en su nueva vida, tendrá pensamientos junto con una vida distinta de la anterior. Si, en efecto, hay pensamientos inconscientes que tienen una estructura particular: no son sistemáticos y sólo ocurren en un tiempo posterior a las gamas del acto que atraviesan a un analizante. En este caso, el acto de Aristandro al empujar a Alejandro para que no retrocediera ante eso propuesto por el sueño. Hoy, quizás, Aristandro podría recibir la acusación de violar los derechos humanos del soñante pues lo incito al acto y ejerció violencia contra él, la violencia de efectuar un deseo.

Entonces, para concluir: hemos indicado que la cura psicoanalítica es una práctica conjetural conducida por el amor. La cura está organizada a partir del acto, y él provoca que surjan pensamientos. La interpretación de los sueños; Psicopatología de la vida cotidiana, El chiste y su relación con lo inconsciente, son una construcción subversiva de alcance mayor que la supuesta herida narcisista infringida al género humano por el inconsciente. En esas obras se trata de localizar el carácter constituyente para cada uno de nosotros de los restos, las huellas, los indicios que nos permiten construir aquello que no está visible y que sostendrá nuestra vida en vida deseante hasta que llegue el momento de abandonarla. Hay muertes producidas sólo cuando el objeto de ella se agota, ese agotamiento afecta la vida.

Lacan, otro psicoanalista, escribió en 1945, El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada[17] donde desplegó la lógica conjetural siguiendo los signos, restos, y huellas para reconstruir el color que lleva cada prisionero. Tres prisioneros convocados por el director de la cárcel deben resolver un enigma que él les propone, saber cuál es el color de un disco que les será colocado en sus espaldas. A ese saber deberán llegar sin ver y dando las razones de su conclusión, así obtendrán la libertad. Los prisioneros al darse color –identificarse con el color que los identifica- obtienen la salida de su encierro. Los penalistas y los psiquiatras forenses han señalado los problemas de identificación, darse color, como la causa del reingreso de los liberados a su condición de presos.

Siguiendo las huellas conjeturales, p.e., la fechas de una las reescrituras de ese texto (1945), se reconocerá que Lacan abordaba de esa manera las perspectivas atroces para el género humano del campo de concentración. En los campos de concentración nazis los prisioneros llevaban en la parte delantera de su uniforme una estrella de distintos colores que indicaba su “origen”. Mientras que en el brazo recibían un trazo numérico que borraba, quizás para ellos y para los otros del poder, el trazo unario de su origen. Hoy ese campo de concentración es el paradigma que rige la posmodernidad. Allí los prisioneros estaban encerrados por pensar, p.e., en el caso de los judíos, algunos pensaban que “ya no lo eran”,  sólo al dejar de hacerlo algunos lograron salir y sobrevivir. Primo-Levi da un testimonio de lo que fue el olvido de su origen judío, sólo recuperó cuando es enviado a Auschwitz por la Gestapo.  Debe recordarse que los campos de concentración fueron la primera fábrica destinada a producir cadáveres[18].

Luego, Lacan siguió de cerca las travesías de los protagonistas de “La carta robada”, un cuento de Edgard Alan POE, el recorrido y la constitución subjetiva de los diversos protagonistas se realiza sin la participación de pensamiento alguno. El texto por otro lado es una crítica devastadora del estado policíaco, algo que hoy se presenta como viable de forma universal a partir de la reciente guerra contra Irak: un solo estado se erige como policía del mundo. Mientras seguimos pensando en ese estado, él ya se instaura entre nosotros[19].

Se puede argumentar un dato: Freud al inventar el psicoanálisis hablo de los pensamientos inconscientes. Esa objeción tiene una condición, ubicar el estatuto de esos pensamientos: los sueños, los lapsus, los actos fallidos, los actos logrados, los errores, la reparación de los errores, la inhibición, el síntoma, la angustia. Tenemos frente a nosotros una serie de actos que el analizante vive sin tener ningún control sobre ellos, incluso la experiencia indica que cuando el analizante  piensa, en ciertas condiciones bloquea los “pensamientos inconscientes” y en otras, piensa a partir de esas formaciones: el pensar no es un pensamiento es un acto a la espera de un sujeto, cuando X o Y es habitado por un sueño suele ocurrir que el sueño sin pensar interpreta  un deseo que espera al soñante para transformarlo en sujeto del mismo[20]. Se concluye entonces que el sueño ya es una interpretación efectuada sin pensar. El acto analítico permitirá en tal o cual condición llevar a cabo una operación disimulada: la “lectura” de ese deseo ya interpretado.

He aquí entonces, los elementos mínimos y muy débiles con los que cuenta el psicoanálisis en la cura y en la doctrina: huellas, señales, signos de un objeto. Estos elementos pueden colaborar a una ubicación posible de la práctica psicoanalítica ante los desafíos formulados por la posmodernidad, se trata de ofrecer un lugar donde aún sea viable a partir del amor y del odio de transferencia, la constitución de un sujeto en condiciones de sostenerse deseando algo en la vida. Así retomamos el dilema entre una cultura expurgada de la ciencia o la ciencia expurgada de la conjetura humana nos queda ahora una alternativa un poco distinta: el psicoanálisis no puede practicarse sin que el analista este advertido en una medida amplia de las leyes impersonales y descubrimientos que la ciencia puja por colocar en el centro de la vida cotidiana. Quizás, sólo quizás, esa sea una forma para que el analizante construya los utensilios para contrarrestar, en grados variables y desde ya modestos, los efectos de una ciencia que tiende a borrar al género humano tal lo hemos conocido hasta ahora. Por ejemplo, el caso del analizante al cual el biopoder, le sopló al oído la posibilidad de inhabilitar a su cría –padecía una forma de psicosis- y le añadía, además, la conveniencia de someterla a una extirpación de sus órganos reproductores.

En este momento de cerrar el texto hacemos nuestro un hallazgo de Jacques Lacan de 1966:

Aquí no aparece ya aceptable la oposición que podría trazarse de las ciencias exactas con aquellas para las cuales no cabe declinar la apelación de conjeturales: por falta de fundamento para esta oposición. Pues la exactitud se distingue de la verdad, y su conjetura no excluye el rigor. Y si la ciencia experimental toma de las matemáticas su exactitud, su relación con la naturaleza no deja por ello de ser problemática. (Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis, presentado en Roma)[21]

Lacan llego hasta allí, sólo nos resta la posibilidad, de que a partir de ese límite construyamos las condiciones para pasar a otra cosa antes de que nos pasen al lugar de los museos o nos eliminen. Sobre esta última posibilidad, el reciente acto de Giorgio Agamben, filósofo italiano, no sólo nos alerta sobre la vitalidad del acto ante tanta obscenidad, al tiempo que indica cómo, hoy, cada humano es  situado como un peligro a perseguir y candidato a recibir el tratamiento dado a los judíos por los nazis. Vitalidad del acto, es su acto de cancelar sus seminarios en los EEUU para no someterse a las nuevas medidas de control a cargo del biopoder. ¿Seguiremos ante ello sosteniendo la indiferencia?


[1] Ese desorden subjetivo permite a S. Freud escribir, El malestar en la cultura (1929-1930)

[2] Citado por Peter Sloterdijk en Eurotaoísmo. Aportaciones a la crítica de la cinética política, Seix Barral, Los tres mundos, Barcelona,2001, p 57.p.

[3] Al respecto es sugerente la lectura de las pistas abiertas por el suplemento cultural  Babelia de la edición mexicana del periódico El país, cuyo tema era: Ciencia y cultura, una fusión fría (4/10/2003). Se notará el tono irónico dado al mencionado encuentro.

[4] Lacan, J. Las Psicosis. Buenos Aires, Paidós; Lacan in Italia, Giacomo B. Contri, La salamandra, 1976

[5] El canon simbólico del sujeto lo indicó Lacan: “El significante representa un sujeto para otro significante” (1968); años después él mismo tomaba nota del fracaso de tal formulación ante ciertos hechos clínicos que revelaban un sujeto no sostenido por la cadena significante o simbólica.

[6] Al respecto se puede consultar el clásico estudio de  Lord Charles P. Show, Las dos culturas, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 2000.

[7] En América Latina, el “camarada Gonzalo”, estudio en La Sorbonne, Paris, su licenciatura de filosofía. Este “camarada” llamó a su organización “Sendero Luminoso”; junto con él, con poca diferencia de tiempo, Pol Pot, estudiaba en esa Universidad, él fundo una organización, el” Khmer Rojo”. Son dos casos prácticos donde las luces conducen a una carniceria.

[8] Esa incertidumbre no se deja atrapar por la incertidumbre descubierta por la física a principios del siglo pasado, ni por la incertidumbre del mercado.

[9] Las denuncias ecológicas respecto de los productos del agro modificados genéticamente, los llamados transgénicos, revelan que no siempre el progreso es el paraíso.

[10] Peter Sloterdijk, Eurotaoísmo. Aportaciones a la crítica de la cinética política, Seix Barral, Los tres mundos, Ensayos, Barcelona, 2001, pp. 184-185. Jacques Lacan, algunos antes de este filósofo se formulaba éste último interrogante ante el avance de los transplantes, lo hacia en el curso de seminario oral, 1962/1963 begin_of_the_skype_highlighting              1962/1963      end_of_the_skype_highlighting, L’angoisse.

[11] Un cáncer pues la metástasis del lenguaje es su equívoco permanente: “El deseo del Otro” ¿A qué apunta esa frase? Un lenguaje constituido por palabras, por imágenes y los componentes reales del cuerpo.

[12] La invención del psicoanálisis sucede cuando en la cultura se enfrentan las formas tradicionales de pensar con los balbuceos de una generalización de la ciencia. Baste con recordar un dato: Freud al inventar el psicoanálisis optó por abandonar su prometedora carrera en el campo de la ciencia ( descubrimiento del carácter anestésico de la cocaína; avances en la neurología) Acaso, no sin tino sus notas preliminares fueron bautizadas con el título de “Proyecto de una psicología para neurólogos” (1895). El enfrentamiento afectaba a las formas paternas y al nombre del padre, cuyo síntoma macro social era la crisis del Imperio Austro-Húngaro, régimen abatido por un regicidio, una forma de crimen edípico, según la tradición freudiana.

[13] Después de esa experiencia cómo distinguir la “realidad normal” de una trama organizada por las “fuerzas de un complot” sean estás del signo que sean. Pasamos de la paranoia compartida a la efectuación de una realidad paranoica unificada..

[14] En Discovery Channel, destinado a los avances científicos en el terreno biológico, se ofrece un programa donde Pat Califia, quien se define por ser un hombre transgénero, escribe obras teóricas al respecto. Él se cambio el sexo, gracias a al ciencia, se “identifica” como un trans bisexual. En ese programa publicita los efectos benéficos del empleo de la testosterona y de la hormona del crecimiento. Es decir estamos no ante un “freack” americano sino ante un humano genéticamente modificado.  Conviene recordar el filme El huevo de la serpiente, donde se muestran los experimentos biológicos  luego desplegados al máximo por la ciencia médica en el campo de concentración nazi. Pat Califia es un caso de cuestionamiento al psicoanálisis, pues él se cambio en la actualidad el sexo y no espero que pasen varios miles de años para el surgimiento de una nueva raza de hombres como indicaba un caso estudiado por Freud, el Dr. Daniel P. Schreber.

[15] Carlo Ginzburg, Mitos, emblemas, indicios. Morfología e historia, Gedisa, Barcelona, 1989.

[16] Alejandro Magno, llamado el Grande, era rey de Macedonia 356- 323 AC, discípulo de Aristóteles, destruyo la ciudad de Tebas, sometió a toda Grecia, ocupo Fenicia, Israel, Egipto, llegó con su ejército hasta la India, dominó Persia creando el mayor Imperio de la antigüedad.

[17] Para un estudio detallado de los avatares de las diferentes versiones y contenidos de este texto el lector cuenta con la investigación de Eric Porge, Se compter trois. Le temps logique de Lacan, Littoral, Editions Erès, Toulouse, 1989.

[18] Ver, Giorgio Agamben, Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida; Lo que queda de Auschwitz. El archivo y el testigo. Homo sacer III, Pretextos, Valencia, 1998 y 2000. Además consultar la revista Metapolítica, Las barbaries de la civilización, 28, volumen 7, marzo/abril 2003, México DF.

[19] Las enseñanzas clínicas y doctrinarias podría ser objeto de una sola crítica, ellas revelan una carencia de pensamientos, o muchos de un sistema de pensamientos. En muchas ocasiones sus “conceptos” son una cosa, luego otra para terminar siendo todo lo contrario.

[20] Léase al respecto el seminario oral de Jacques Lacan, El deseo es su interpretación (1958/1959 begin_of_the_skype_highlighting              1958/1959      end_of_the_skype_highlighting).

[21] Este es sólo uno de los momentos donde Jacques Lacan abordó el tema del psicoanálisis como practica de la conjetura, sería necesario otro trabajo para hacer un recorrido por los mismos, al igual que por la presencia del término en la obra de Freud.


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Autorretratos y enfermedad mental

Es sabido que el esquema corporal se va construyendo de manera gradual a lo largo del desarrollo y juega un rol trascendente en la identidad personal, junto con la imagen del cuerpo. En particular el rostro es revelador de la forma en que la persona se ve a si misma, resumiendo un complejo abanico de habilidades cognitivas y manuales, creatividad artística y emociones que se filtran en los trazos de la imagen.

Por Daniel Serrani
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Si bien los siguientes son ejemplos de artistas que exhiben un superior grado de destreza pictórica, son ejemplos del modo distintivo en que ciertos trastornos mentales pueden afectar su producción, reflejados en el rostro. En términos neuroanatómicos, sabemos que el procesamiento de la imagen del rostro corresponde a una zona comprendida en la encrucijada occípito-parietal derecha, y a la capacidad de reconocimiento del rostro se le conoce como prosopagnosia.

Esta habilidad puede verse comprometida de manera autónoma o como parte de una mayor desorganización cerebral. Es interesante observar en los siguientes autorretratos la influencia de dos trastornos muy frecuentes, el trastorno bipolar y la demencia degenerativa primaria. Al final se ofrece una tabla comparativa de los principales rasgos diferenciales observados. Deseo destacar que no es mi intención juzgar el valor artístico de las imágenes, hecho que esta mas allá de cualquier valoración científica y en cambio es patrimonio del impacto subjetivo de la pintura en cada observador.

Cuando el artista y pintor americano William Utermohlen, residente en la ciudad de Londres, fue diagnosticado en 1995 como portador de la enfermedad de Alzheimer (o demencia degenerativa primaria) “comenzó a tratar de comprender esta enfermedad pintándose a sí mismo”, dijo su esposa Patricia Utermohlen, una profesora de historia del Arte. Los autorretratos muestran como se pierden las perspectivas y los detalles, haciendo que las imágenes se vean mas difuminadas y fragmentadas, tal vez más surrealistas desde un punto de vista artístico. Los colores siguen siendo hermosos pero son más sutiles. La enfermedad de Alzheimer afecta sobre todo a los lóbulos parietal y temporal derechos, que permiten reconocer internamente una imagen objetal y trasladarla luego al lienzo, en el caso de estos dos pintores. El Sr. Utermohlen, de 73 años, actualmente permanece internado en un geriátrico y pinta poco y con muchas dificultades. Con respecto a si el es capaz de reconocer sus errores, lo que se denomina meta-cognición y que está a cargo de los lóbulos pre-frontales, tanto su esposa como los doctores que lo atienden coinciden en que sólo a veces parece estar conciente de los defectos y de los errores técnicos, pero que aún así no sabe como corregirlos. En ese sentido, sus emociones no se han perdido y por el contrario se reflejan con mucha intensidad en las pinturas, revelando al principio un sentimiento de desconcierto, perplejidad y desorientación, en particular en la mirada. En los rasgos dibujados se destacan también gestos de tristeza, con el ceño abatido y las comisuras bucales hacia abajo. La ruptura de la identidad, muy profunda en la demencia, se refleja en el cuadro en que se representa con dos rostros, como si esto indicara una duplicación de su Yo y una pérdida de la cohesión interna característica de la normalidad. En el cuarto retrato se observa con mucha nitidez el predominio del gris, como una sombra que cubre su rostro, acompañada de un sentimiento de resignación y debilidad ante lo inevitable del progreso de la enfermedad, que en la actualidad no tiene cura. La identidad se pierde definitivamente en los últimos retratos, donde ya no se pueden observar los rasgos que permiten reconocer un rostro. Estas imágenes traducen la disgregación interna que sufre el esquema corporal. La Demencia primaria degenerativa exhibe como uno de sus marcadores la presencia de agnosia y apraxia, además de afasia. La agnosia resulta de la disolución de los estereotipos viso-espaciales y viso-constructivos que en algún momento se consolidaron en los lóbulos parietales del cerebro. Por el contrario los colores no se pierden ya que son parte de las gnosias simples, a cargo de las áreas primarias de los lóbulos occipitales, en las márgenes de las cisuras calcarinas. Insisto en que el valor artístico en ningún modo queda cuestionado, si se considera que el arte consiste en expresar ideas y emociones de un modo que sea revelador y cuestione la monotonía, la rutina y el “establishment” de cada época. Sus trabajos han sido exhibidos en numerosas ciudades alrededor del mundo y aun quedan mas exhibiciones por realizar. Sin embargo, el interés por sus pinturas como una crónica de la enfermedad es duro de aceptar y deja un sabor amargo ya que, como dice su esposa, ha suscitado la atención pública de un modo mas masivo que la que había recibido por sus trabajos aun en la cima de su carrera. Es extraño ser reconocido por algo hecho mientras uno está gravemente enfermo. Con respecto a su personalidad previa, reveló siempre una tendencia a ser un marginal, a exhibir una realidad propia distinta del resto de las personas, y a oscilar en sus estados anímicos, buscando distanciarse incluso de sus colegas, ya que cuando ellos se volcaban a un estilo surrealista, él se apegaba a un trazo figurativo. Las pinturas corresponden a la Galería Beckel-Odille-Boicos (©2006). Autorretrato de William Utermohlen 1967 – 1996. Colección de Abby O’Neil y Carroll Joynes (acuarelas sobre papel).

En el caso de Vincent Van Gogh nos encontramos con una persona que desde su mas tierna infancia padeció fuertes conflictos emocionales con la pérdida de su padre, una educación luterana muy severa a cargo de su padre pastor, y el lugar vacante que vino a ocupar después del fallecimiento de un hermano nacido inmediatamente antes que él. Sus ciclos de depresión y euforia comenzaron desde sus años de adolescencia y se acentuaron en la adultez, complicados por su abuso de ajenjo y alcohol. Sin embargo, en los retratos se observa una representación de los cambios que va experimentando su imagen a medida que avanza en años, pero no una disgregación de los trazos, que se conservan firmes. Si es notoria la acentuación de los rasgos especialmente en la mirada, como reflejo de sus cambiantes estados anímicos. En los primeros se nota una mirada intensa, penetrante, que revela sus profundos interrogantes existenciales en esa época, con cuestionamientos de índole moral y religiosa (pintura 1 y 2). Hay que recordar que él quiso ser pastor en el Brabante Holandés y no fue aceptado por su carácter rebelde. En el tercer y cuarto retrato predominan la intensidad de los colores y de los rasgos, como reflejo de un estado anímico de euforia y bienestar. En los últimos es notorio el tinte sombrío y depresivo del rostro, con una dureza en las líneas que no se notan en los retratos anteriores (pinturas 5 y 6). No hay cambios en las habilidades práxicas, que denotan la capacidad de reproducir los movimientos aprendidos durante años en taller de dibujo y pintura. Tampoco se notan cambios en las gnosias, lo que significa que las delicadas conexiones neuronales que sustentan la prosopagnosia están intactas. El trastorno bipolar no muestra en su evolución un deterioro de las funciones de los lóbulos parietales ni temporales, y en cambio se caracteriza por un deficitario funcionamiento del hipocampo bilateral con su consiguiente atrofia y una disminución del volumen de las amígdalas. Estas anomalías estructurales ocurren en regiones que regulan la penetración de los estados emocionales dentro del contexto de la corteza cerebral, como la corteza del lóbulo frontal derecho, el hipocampo y la amígdala. También muestran con frecuencia un aumento de intensidad de la sustancia blanca peri-ventricular, y un menor metabolismo en la corteza pre-frontal dorso-lateral derecha, la corteza cingulada anterior, los ganglios de la base y del tálamo, que integran en conjunto el circuito córtico-estriato-tálamo-cortical. La desregulación de este eje daría lugar a las oscilaciones del humor típicas de este trastorno. Por otra parte, los procesos de razonamiento y pensamiento lógico- formal permanecen intactos durante muchos años, ya que corresponden al ámbito del lóbulo pre-frontal izquierdo. Esto se revela cierto en el caso del artista que nos ocupa, que hasta su final continuó manteniendo una nutrida relación epistolar con su hermano Théo, reflejando un manejo fluido y hasta poético del lenguaje con conceptos profundos y hasta conmovedores.

Daniel Serrani Médico Psiquiatra y Geriatra. JTP EBS II, Facultad de Psicología; UNR.

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SESION VIII: LA DEMENCIA DE ALZHEIMER

La Demencia de Alzheimer (DA) es una enfermedad degenerativa cerebral de causa hasta el momento desconocida. Comienza generalmente de manera insidiosa y progresa lentamente.

El diagnostico definitivo es anatomo-patológico, post mortem (Se observan, al microscopio, las lesiones cerebrales típicas de la enfermedad)

Algunos factores de riesgo a padecer la DA:

• Edad maternal avanzada al nacimiento
• Exposición al aluminio
• Antecedentes de traumatismo craneal
• Déficit de colina* cerebral
• Enfermedades auto inmunes
• Hipótesis viral

Una hipótesis genética plantea que el Alzheimer esta probablemente ligado a una anomalía del cromosoma 21, puesto que se ha visto que las personas que presentan una trisomia del cromosoma 21 (síndrome de Down) pasados los 30 años, desarrollan lesiones histopatológicas cerebrales semejantes a la demencia de Alzheimer. Si esta hipótesis fuera cierta, no es de extrañar entonces encontrar familiares de un paciente demente, con síndrome de Down (un hermano, por ejemplo…)

Según una de las clasificaciones estadísticas de enfermedades, los criterios diagnósticos de la DA son:

1. Aparición de un déficit cognitivo múltiple:
– Alteración de la memoria, sobre todo la de fijación (eventos recientes y cotidianos)
– Perturbación del lenguaje
– Alteraciones en la orientación en el espacio, en el tiempo y en dependencia de la gravedad, en la propia persona
– Alteración de la capacidad de realizar cabalmente una actividad motriz, a pesar de que las funciones motrices son intactas (P.e: tropezar y caerse torpemente… a menudo)
– Imposibilidad de reconocer un objeto, a pesar de que las funciones sensoriales son intactas
– Perturbación de las funciones ejecutivas (proyectos, organización, pensamiento abstracto)
2. Perturbación significativa de las funciones sociales y profesionales
3. Evolución progresiva y continua

En la DA existen también perturbaciones del comportamiento como: fabulaciones, tendencia a deambular sin rumbo, episodios delirantes, agresividad, exacerbación de rasgos de la personalidad patológicos preexistentes, etc. Más adelante abundaré al respecto.

El pronostico es sombrío. Ocasiona la muerte, en regla general, luego de una decena de anos de evolución. Múltiples tratamientos existen, algunos nuevos medicamentos han aparecido en estos últimos años para detener o incluso mejorar el déficit cognitivo. Pero los resultados son hasta el momento onerosos y dependen sobre todo del estadio de la enfermedad. Mientras mas temprano se comience el tratamiento, mejor.

Algunas consideraciones psicoanalíticas sobre la demencia:

La DA repercute sobre la dinámica psíquica del individuo. La psiquis debe agenciarse de nuevos mecanismos de adaptación (llámese neuroplasticidad o reacomodación pulsional, quizá son la misma cosa…) ante los cambios degenerativos en el cerebro. Cómo se defiende el paciente que ve su autonomía desvanecerse, una realidad difícil de aceptar o de “digerir”… y lo peor: que se trata de una realidad intrapsiquica.

La mayoría de estos mecanismos tienen que ver con “el tiempo psíquico”, como por ejemplo la regresión, la repetición y el síndrome del deslizamiento. Estos ayudan a suplir, a través del tiempo psíquico pretérito, las perdidas de capacidades actuales, la imposibilidad de “registrar” los eventos y de poder reaccionar en correspondencia.

La regresión es un “viaje en retroceso” a otros modos de satisfacción ya sobrepasados en la historia del sujeto. Según la gravedad de la enfermedad, el paciente puede regresar a modos anales o orales de satisfacción. El individuo retorna a los objetos de amor de la infancia o puede replegarse en el auto-amor. Los que rodean al paciente (frecuentemente los hijos) adoptan entonces el rol de los objetos de amor o de frustración de la infancia (los padres) Un ejemplo es la regresión al estado de “NO” del niño, que refuta todo en permanencia.

La repetición tiene algo que ver con la regresión, pero en este caso se trata de un mecanismo (igual inconsciente) consistente en la reproducción de un evento, una representación o un afecto del pasado, a través de un síntoma en el presente, generalmente “ruidoso” (un grito, un gesto agresivo, un comportamiento bizarro) que inquieta a los familiares y que suele motivar hospitalizaciones.

El síndrome del deslizamiento es una descompensación rápida del estado general de un paciente aquejado de la DA, consecuente de alguna otra afección aguda, por ejemplo: un proceso infeccioso o inflamatorio, traumatismo psíquico o físico, intervención quirúrgica, etc. El síndrome aparece cuando el sujeto se encuentra en la convalecencia de la susodicha enfermedad somática. La persona parece renunciar concientemente a vivir: ausencia de apetito y de sed, expresión clara de un deseo de morir, incontinencia (o retención) urinaria y fecal, confusión, deshidratación. Se trata de una regresión grave y masiva, un deseo de retorno al estado inorgánico.

Cualquier otro tipo de mecanismo de defensa psíquico puede aparecer o exacerbarse durante la evolución de una DA, los que serian determinados por el funcionamiento psíquico del individuo. Por ejemplo: Un paranoico podrá sentirse aun mas perseguido.

La depresión puede acompañar igualmente la evolución de la enfermedad. Desde el punto de vista sicoanalítico, un origen de la depresión en el sujeto demente puede encontrarse en el conflicto que se origina entre un Yo que se debilita y la angustia de muerte que se acrecienta. Estos es: un narcisismo (el amor a si mismo) que se desvanece al compás de la perdida de las capacidades intelectuales, del envejecimiento del cuerpo y de la libido, del aislamiento social en un mundo que cambia vertiginosamente… En fin, un Yo desvalorizado incapaz de afrontar la muerte de los contemporáneos y la muerte propia que se avecina. El ultimo recurso del demente: el Yo que estalla, que se sacrifica para no sufrir. Es el caso del Síndrome de deslizamiento: el individuo se alía a la muerte y ya no hay angustia.

Willem De Kooning. Autorretrato en espejo convexo. Litografía, 1984. El artista en sus últimos años estaba aquejado de DA, que se refleja indudablemente, en sus pinturas.

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Obsérvese el parecido con un Clock Test de un paciente demente.

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Psicoanálisis y Lucha de Clases

“Un psicoanálisis político polentudo”

Reconstrucción de la intervención en la mesa de cierre de
las Jornadas “La importancia de la enseñanza del psicoanálisis en la Universidad“,
organizadas por el Dpto. de Psicoanálisis de la Facultad de Psicología
de la Universidad de la República Oriental del Uruguay,
realizadas en Montevideo, Uruguay, del 4 al 6 de mayo de 2002

Introducción

Quiero comenzar agradeciendo la invitación que me han hecho para estar aquí a Victor Giorgi (Decano de la Facultad de Psicología) y Doris Hajer (Directora del Dpto. de Psicoanálisis), con quienes comparto, esta mesa de cierre. También quiero agradecer a Martín Wolf, así como a todos los docentes y estudiantes de este departamento de psicoanálisis, con los que compartí el trabajo de estos días, por la amabilidad y cariño con que me han tratado, y por el ambiente abierto y tranquilo que comparten en esta Facultad.

En ocasión de la mesa de apertura de estas jornadas, me permití hacer algunas preguntas. Creo que corresponde que incluya en mi intervención de ahora, alguna respuesta, aunque sea parcial, a las mismas.

Me llamó la atención, en esa mesa de apertura, que desde las diferentes intervenciones, de un modo u otro se subrayara un carácter revolucionario, o al menos subversivo, del psicoanálisis, para la sociedad y para la cultura, fundamentando esto, principalmente, en la persecución de que fue objeto durante los años de la dictadura, y que conllevaran el cierre de esta Facultad. Pregunté entonces qué es lo que haría que el psicoanálisis fuese menos revolucionario o subversivo, o al menos no pareciera provocar semejantes reacciones en época de democracia que en época de dictadura.

Surgió un debate muy interesante que culminó con una intervención que, por la carcajada de aprobación que generó, entiendo que supo resumir, de un modo sencillo y humorístico, los dilemas de la discusión. Esa intervención planteó la necesidad de “un psicoanálisis político polentudo

De hecho, la relación entre psicoanálisis y política estuvo presente a lo largo de gran parte de los trabajos y discusiones que hubieron en estas jornadas, y también en los extensos y distendidos diálogos que hemos tenido entre actividad y actividad.

Desde esta mezcla de circunstancias que es mi vida, donde coexisten, entre otras cosas, la práctica del psicoanálisis y el activismo político, no puedo dejar de sentir una gran simpatía por la búsqueda de este tipo articulaciones, que me remontan a las lecturas de Wilhelm Reich, a títulos como “Psicoanálisis y materialismo dialéctico“, “ La lucha sexual de los jóvenes“, “Psicología de masas del fascismo“, etc., o, en abordajes de algunas generaciones posteriores, como el clásico “Psicología, Ideología y Ciencia” que coordinara Néstor Braunstein, con la participación, entre otros, de Marcelo Pasternac 1.

No podría decir que no existen espacios o lugares en Buenos Aires donde las articulaciones entre el psicoanálisis y la política se planteen desde una perspectiva de izquierda, pero está claro que no es ese el común denominador de los ambientes psicoanalíticos porteños. En ese sentido, el ambiente que he respirado en esta Facultad durante estos días ha hecho echo de la agitación política que se respira en Argentina, reactualizando en mí viejos interrogantes.

Estoy lejos de tener alguna respuesta para estas preguntas.

Pero si estos interrogantes han quedado relegados hasta ahora también ha sido porque no he encontrado mejores respuestas, ni en quienes (al menos en Buenos Aires) se orientan por las mezclas de freudismo y sociología política de izquierda, ni tampoco, en quienes desde el lacanismo, hacen de matemas como la estructura de discursos, una herramienta que permitiría explicar y/o interpretar cualquier realidad social.

Para intentar pensar el problema, oficiaré un poco de abogado del diablo, y si me permiten abusar un poco de vuestra generosidad, y en particular, si la autora del pedido de “un psicoanálisis político polentudo” me autoriza, tomaré esta frase para aplicarle un análisis que denominaré, no sé si correcta o incorrectamente, cortazariano.

No soy un especialista de Cortazar, y no sé si hay alguna forma de análisis que se le pudiera asignar como propia o característica, pero sí recuerdo que en Rayuela había un diálogo entre una pareja en crisis, donde uno de los partenaires le dice al otro “te quiero mucho“, y el otro le responde “cuanto le quita ese mucho al te quiero“.

Bien, mi propuesta de lectura es que en la expresión “un psicoanálisis político polentudo“, cada término quizás quite mas que lo que agrega a lo que le antecede, y que recorriendo la frase al revés, quitando uno a uno cada término, quizás encontremos algunas cosas interesantes que cada agregado ha ocultado.

Tendríamos entonces, de derecha a izquierda, 3 pasos para dar:

un (paso 3) psicoanálisis (paso 2) político (paso 1) polentudo

Paso 1

Comencemos entonces por ver qué le quita “polentudo” 2 a “un psicoanálisis político“, o qué cosas quedan ocultas por el agregado de “polentudo“.

En forma lógica, se deduce que si hace falta que el psicoanálisis político sea polentudo es porque en tanto psicoanálisis político, solamente, sería insuficiente. Y lo primero que cabe recordar, en ese sentido, es que la necesidad de ese refuerzo de polenta surgió como conclusión del debate sobre las razones por las que, aparentemente, el psicoanálisis se revelaría menos revolucionario (menos enérgico) bajo la democracia que bajo la dictadura. Es decir, el plus de polenta sería la vía para volver al psicoanálisis tan revolucionario en la democracia como lo era bajo la dictadura, para devolverle al psicoanálisis un filo subversivo que, no sabemos porqué, en democracia se habría mellado.

Podemos discutir mucho sobre cuales serían las vías para esta energización del psicoanálisis bajo la democracia, pero lo que no se nos debería escapar es que este razonamiento deja intacta la idea de que, al menos bajo la dictadura, el psicoanálisis sería revolucionario, y que es desde la asunción de esta premisa que quedan definidas las subsiguientes problemáticas.

o bien que la democracia ha conllevado un adormecimiento o ablandamiento del psicoanálisis, del cual sería tiempo que se sacuda, en aras de retomar las sendas de la subversión y la revolución

o bien que la democracia y el psicoanálisis son consustanciales, lo que explicaría que el psicoanálisis sea revolucionario bajo la dictadura pero no bajo la democracia (lo que es equivalente a decir que la democracia es la solución revolucionaria que reclamaba el carácter revolucionario del psicoanálisis bajo la dictadura)

Les propongo considerar la posibilidad de que haya una falacia en la idea de que el psicoanálisis sea revolucionario en tiempos de la dictadura.

Es un hecho que los psicoanalistas fueron perseguidos. Pero de la persecución política a los psicoanalistas no creo que se pueda deducir un carácter subversivo del psicoanálisis, de la misma manera que no podríamos deducir un carácter subversivo de la medicina porque muchos médicos hayan sido perseguidos bajo la dictadura, o un carácter subversivo del arte porque hayan sido perseguidos muchos artistas.

Hay un viejo vicio entre los psicoanalistas ante cual deberíamos estar atentos y prevenidos, sobre todo en este caso, en que se superpone y coincide con una clásica confusión política entre formas y contenidos.

En lo que al vicio psicoanalítico se trata, me refiero a la idea de que seríamos psicoanalistas tanto cuando atendemos pacientes como cuando caminamos por la calle o hacemos cualquier otra cosa en nuestras vidas. De hecho, hay psicoanalistas que dicen, mitad en broma, mitad en serio, que “viven” psicoanalíticamente (pienso por ejemplo en Emilio Rodrigué). De todos modos, sea que lo pensemos como un vicio, sea que lo pensemos como una posición personal, esta identificación entre los psicoanalistas y el psicoanálisis es la que abona la conclusión de que si muchos psicoanalistas son perseguidos por la dictadura, entonces es el psicoanálisis mismo el que sería subversivo.

Esta conclusión absurda se ve reforzada por el remanido prejuicio de identificar a la dictadura por su forma política antes que por sus intereses de clase, es decir, pensar la dictadura acotada a la represión de expresiones del pensamiento o al cercenamiento de libertades civiles, lo que, en general, nos lleva a perder de vista la función principal y los objetivos principales de cualquier dictadura, tenga la forma de una represión bruta e inculta, o tenga la forma refinada del infinito reciclaje democrático.

Es posible que no se lo recuerde con la frecuencia necesaria, pero dictadura militar y democracia burguesa no son mas que formas políticas diferentes que se turnan para sostener lo fundamental: el modo de producción capitalista. Es decir, son diferentes formas de la dictadura del capital. Tanto la dictadura como la democracia son dictaduras de clase. Y es desde ahí que deben medirse sus consecuencias.

Si alguno piensa que exagero, no tengo mas que remitirme al film “25 watt” que vimos, analizamos y discutimos en estas jornadas, para testimoniar del presente y futuro que la “democracia” le ofrece a estos jóvenes sin trabajo y condenados a ese círculo aniquilante que muestra la película, cuando no a la delincuencia, las drogas y la violencia sin sentido. Si me permiten una ironía que nos permita reciclar un momento gracioso de estas jornadas, diría que la única ventaja que puede ofrecerles la “democracia” a estos jóvenes es la casi seguridad de que nunca contraerán alzheimer si, como decían en esa mesa sobre psicoanálisis y ciencias neurológicas, dicha enfermedad solo se contrae a partir de los 35 años, ya que es de suponer que estos chicos se morirán antes.

Esto para no hablar de la confiscación directa y desvergonzada a los ahorristas, o la confiscación de los ingresos de la población por vía de la devaluación y los tarifazos. En suma, todos hemos visto cómo, bajo la “democracia”, en estos últimos 20 años, se ha desarrollado un grado de expropiación y explotación que ni las peores dictaduras hubieran imaginado lograr.

En consecuencia, a lo que le falta polenta no es a un psicoanálisis político sino a otras respuestas, específicamente políticas, y que, al parecer, se revelan insuficientes. El psicoanálisis, aún el político, si existiera (todavía no hemos avanzado en la separación de esas dos palabras), no tiene porqué cargar sobre sí una demanda insatisfecha de revolución social.

La demanda insatisfecha de revolución social es el resultado de posiciones políticas que insisten en ubicar el centro del problema en quejas distributivas y en sostener la tesis de que sería posible alguna forma de capitalismo que permitiese la justicia social. La queja distributiva es el discurso de “izquierda” con el que especulan todos los políticos (sean de derecha o de izquierda) para llegar al poder en democracia. Y una vez ahí no hacen mas que condenar a la gente a las consecuencias del derrumbe capitalista: miseria, confiscación, desocupación y hambre.

Creo que es esa falta de respuestas a las consecuencias de la crisis capitalista la que genera una demanda insatisfecha de revolución social. Pero más valdría que, para dar respuesta a esas cosas, pensemos en una clase social que pueda erigirse como sujeto de ese proceso (para el caso, la clase obrera) antes que en psicoanalistas u otro tipo de profesionales de clase media 3.

Paso 2

Ya hemos liberado al psicoanálisis, incluso al eventual psicoanálisis político, de las demandas insatisfechas de revolución social, que no le incumben, y que solo podrían conducirlo a empantanamientos insalvables. Veamos entonces qué resultaría de quitarle lo “político” a “un psicoanálisis“.

¿En qué lo político habría de mellar al psicoanálisis?

Reencontraremos aquí, en otro nivel, la misma pregunta de porqué el psicoanálisis no sería tan subversivo para la democracia como para la dictadura. Corresponde abordar aquí la segunda de las consecuencias previamente señaladas de la premisa del carácter revolucionario del psicoanálisis bajo la dictadura: en este caso, la hipótesis de una consubstancialidad del psicoanálisis con la democracia.

En un reportaje publicado en el diario Clarín, el pasado 21 de abril, René Kaes, ante la insistencia de la periodista por saber qué “podían hacer” los trabajadores para defenderse de las consecuencias patológicas de las nuevas formas de trabajo, respondía: “No hace falta psicopatologizar estas problemáticas. El tratamiento psíquico no debe desviar la movilización de los obreros de la toma de conciencia de los problemas sociales y políticos (…) No podemos tratar psíquicamente problemas políticos y sociales. Creo que cambia el nivel de análisis (…) Me pregunto si el desarrollo de la cultura psicoanalítica en Argentina no ha sido un factor de disminución en la elaboración de propuestas políticas y sociales, de poner el acento en otra parte, de desviar la fuerza a esos campos” (subrayado mío).

Lo que René Kaes denuncia, con esta pregunta, es el uso del psicoanálisis como recurso político, y en tanto tal, como recurso distraccionista en la medida en que se pretenda dar respuestas desde el psicoanálisis a problemas que son de otro nivel y que deben ser respondidos en ese otro nivel.

De hecho, la capacidad aparentemente infinita que tiene esta democrática dictadura de la burguesía de reciclar cualquier forma de protesta o de acción social, en gran parte se apoya en una constante confusión de los niveles de análisis, en un persistente juego de interpretaciones donde, según la moda del posmodernismo, lo real no se encuentra en ninguna parte, todo es cuestión de deconstrucción y deriva significante.

En ese marco, el psicoanálisis es convocado como una buena técnica de posmodernismo aplicado, transformando su punto de fuerza, es decir, la capacidad operatoria de la función del “no saber”, en una consigna ideológica tendiente a mantenernos en una absoluta ignorancia respecto de los determinismos sociales.

En suma, y hasta nuevo aviso, parece que el agregado de lo político solo serviría para condenar al psicoanálisis a formar parte de la estafa política del intelectualismo pequeño burgués y procapitalista, diluyéndolo en el mar de los discursos posmodernos y culturalistas.

Lo que queda perdido, en ese caso, es “un psicoanálisis”.

Paso 3

Para terminar, entonces, veamos que resulta de separar “psicoanálisis” de “un”.

Encontramos aquí acumulados los efectos de los vaciamientos que produjeron todos los agregados anteriores. Esa acumulación consiste en la transformación del uno del particular en el uno universal.

Si decimos “un psicoanálisis x”, cualquier cosa que sea esa x hace del “un” un universal, es decir, un psicoanálisis generalizado por el adjetivo que lo califica.

Pero si hay algo que podría caracterizar al psicoanálisis – al menos esa es mi experiencia – es que no hay “un” psicoanálisis universal, sino muchos psicoanálisis, tantos psicoanálisis como análisis han habido.

Es decir, cada análisis es el análisis de mengano con sultano. Esa dimensión particular del encuentro de un analizante con su analista, es ineliminable. Y no hay garantía, a priori, de que de un encuentro vaya a resultar un análisis (es decir, no existen las garantías analíticas, sean de didactas o de pase)

Según Freud, no hay dos análisis que sean iguales, puesto que cada caso debe ser el primero.

El sentido de lo que puede ser “un” caso para Freud lo da el ejemplo del primer congreso internacional de psicoanalistas, que se reunió en 1910 en Salzburgo (2 años antes de que se formara oficialmente la IPA). En esa ocasión, cuando todo el mundo hubiera esperado una exposición pormenorizada de la nueva teoría que era el psicoanálisis, ¿qué hace Freud? Expone un caso, el caso del hombre de las ratas, durante 8 horas.

¿Y porque no hay dos análisis que sean iguales?

Porque lo que importa en un análisis es lo estrictamente particular.

Los síntomas de diferentes personas pueden ser parecidos, pero lo mismo que ocurre hasta para las cuestiones culturales más generalizadas, no hay dos machistas que sean machistas de la misma manera, como no hay dos anoréxicas que sean anoréxicas de la misma manera o por las mismas razones.

En realidad, esto es algo que incluso forma parte de la historia de la medicina. Recuerdo un reportaje que le hicimos el año pasado a Juan Carlos Stagnaro (el director de la revista Vertex), para la revista Relatos de la Clínica, donde nos contaba que para la medicina antropológica (por ejemplo un Von Weizsaecker), “la” tuberculosis, por ejemplo, no existe. Lo que sí existe es la tuberculosis de “Juan Perez”. Los clínicos decían “no hay enfermedad, hay enfermos”?. Lo que hace la medicina es agrupar regularidades de formas de disfuncionamiento del organismo humano, y esos agrupamientos permiten ubicar al sujeto consultante dentro de una “categoría”. Pero eso no constituye la enfermedad. Para poder hablar de la enfermedad de fulano de tal, para esta medicina antropológicoa, hay que ubicar ese acontecimiento en la biografía del sujeto. Por eso, fumar podrá ser “perjudicial para la salud”, pero siempre habrá gente longeva que fume como un escuerzo para demostrar que la relación de causa directa no existe.

Bueno, salvando las distancias, para el psicoanálisis, podríamos plantear algo parecido.

Podríamos decir que todo síntoma es resultado del trauma del malentendido que implica el lenguaje. Pero cada cual tiene su trauma particular. No hay dos traumas iguales, aunque, en tanto participes del mismo lenguaje, la gramática solo habilite un número relativamente acotado de síntomas que podrán ser tan “comunes” o “compartidos” como puede ser común o compartido el uso de las palabras de un idioma entre varias personas.

Ese es el punto a partir del cual se puede, también, delimitar el borde entre psicoanálisis y psicoterapia.

La psicoterapia, como lo ha señalado mas de uno, funciona principalmente como una donación de sentido o, al menos, como una resignificación. Su límite, entonces, es el que supone el hecho de compartir esa significación.

El psicoanálisis, en cambio, implica ordenar esas resignificaciones parciales en un proceso de vaciamiento de la significación, de modo que el sujeto pueda acercarse o percibir algo de esa particularidad de su relación a la significación, punto absolutamente incompartible, inconmensurable, mas allá de toda intersignificación o intersubjetividad. Solo a partir de ese punto un analizante podrá “curarse” realmente de su analista, porqu e solo desde ahí podrá concluir en la inutilidad radical del mismo, podrá captar el engaño estructural que implica la transferencia.

El psicoanálisis y la universidad

Esto me lleva entonces a concluir sobre el tema que fue, al menos formalmente, el convocante de estas jornadas: la enseñanza del psicoanálisis en la universidad.

Me remitiré a lo que dice Freud al comienzo de su texto “¿Debe enseñarse el psicoanálisis en la Universidad?“: “Es indudable que la incorporación del psicoanálisis a la enseñanza universitaria significaría una satisfacción moral para todo psicoanalista, pero no es menos evidente que este puede, por su parte, prescindir de la universidad sin menoscabo alguno para su formación” (Obras Completas, Editorial Amorrortu, Tomo XVII, página 169)

Mas abajo, en esa misma página, Freud reseñará los motivos que hacen a “la importancia del psicoanálisis para la formación médica y universitaria“.

Lo primero que quisiera subrayar es que no se trata de la importancia de la enseñanza universitaria para el psicoanálisis sino de la importancia del psicoanálisis para la formación universitaria.

El tema, obviamente, se presta a muchas bastardizaciones. Nunca faltan aquellos que, a partir del primer párrafo, pasan a despreciar olímpicamente a la Universidad (una situación muy típica desde las instituciones psicoanalíticas), como tampoco faltan aquellos que, a partir de la subsiguiente serie de motivos que hacen a “la importancia del psicoanálisis para la formación universitaria“, intentan hacer de la Universidad el ámbito privilegiado del desarrollo del psicoanálisis (una situación muy típica en muchos países de América). Es mas que probable que cada vez que la cosa se vuelva demasiado apasionada para un lado o para el otro, sea por la incidencia de otros intereses en juego, los cuales pueden ir desde algún tipo de identificación personal hasta el peso de los negocios y la forma en como gana su dinero cada cual y cada grupo.

Por mi parte, creo que el primer párrafo del texto de Freud es absolutamente consistente con la dimensión particular que señalaba para cada psicoanálisis, y la función esencial del propio análisis en la formación de cualquier analista. El resto de la formación, mas ligada al estudio de los textos, puede hacerse en muchos lados: Universidad, instituciones psicoanalíticas, grupos de estudio, etc. Esto significa que es tan relativa y, hasta cierto punto, secundaria, la importancia tanto la Universidad como la Institución Psicoanalítica misma o cualquier otra instancia. Solo está claro que para cada cual será necesaria alguna instancia que le permita el estudio de los textos y la bibliografía. Pero no veo porqué solo podría serlo la Institución Psicoanalítica, de la misma manera que no veo porque solo podría serlo la Universidad.

En ese sentido, creo que habría que leer la idea de “la importancia del psicoanálisis para” en el sentido de la extensión del psicoanálisis.

El psicoanálisis solo existe en cada análisis en particular. Pero para que haya analizantes y analistas, es necesario que el psicoanálisis se instale en la cultura, en la sociedad. Es necesario que los psicoanalistas, es decir, aquellos que se reclaman del psicoanálisis, sean soportes de una transferencia social, cultural, favorable hacia el psicoanálisis.

Por lo tanto, me parece importante que el psicoanálisis se enseñe en la Universidad, de la misma manera que me parece importante que se difunda de diferentes maneras 4.

Pero no creo que eso sea necesario porque el psicoanálisis sea revolucionario, o porque el psicoanálisis tenga alguna función social importante que cumplir. Creo que, como dice Freud, “la incorporación del psicoanálisis a la enseñanza universitaria” significa, no sé si exactamente “una satisfacción moral”, porque personalmente no tengo ninguna cuestión pendiente con la Universidad, pero sí una “satisfacción“, a secas. Porque?

Porque implica una instancia mas de difusión del psicoanálisis.

No será un “gran” motivo. No será un motivo “histórico” ni “necesario “. Es un motivo simple.

Pero para mí es suficiente, y por pequeño que sea, amerita los esfuerzos que, desde diferentes lugares, se han volcado para su logro. A todos los que lo hacen posible, gracias.

Notas

1 Ver al respecto, un artículo retrospectivo de Marcelo Pasternac, “Freud y Lacan” de Althusser un cuarto de siglo después, publicado en el número 9 de Acheronta

2 “polentudo” viene de “polenta”, que en Argentina y Uruguay es una sémola de maíz, sinónimo de energía en la alimentación de la gente pobre.

3 En todo caso, esa es la enseñanza que deberíamos extraer de lo que fue la experiencia del Frepaso y el gobierno de De la Rua, en la Argentina. Experiencia que, a pesar de su fracaso, hoy intentan repetir, con nombres diferentes pero con una estrategia similar, tanto en Argentina como en otros países de Latinoamérica.

4 No por casualidad dirijo el más importante portal en Internet dedicado al psicoanálisis 😉

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Hacia una explicación psicoanalítica de la demencia de Alzheimer

Autor: Alexis Aiello

Introducción:

Es un hecho consabido que poco puede hacerse frente a la demencia de Alzheimer. Resulta por lo tanto indispensable continuar investigándola con la esperanza de encontrar formas de intervención que tengan niveles de efectividad mayor, y en lo posible también de eficiencia (pues el gasto anímico y material que requiere la atención de estas personas suele ser particularmente elevado). El presente escrito aspira a contribuir en algo con esta empresa.

Si en la etiología de este cuadro además de los factores biológicos (por cierto aún no del todo definidos) coexistieran factores psicológicos; por mínima participación que tuvieran sería necesario no solo rastrearlos y ubicar su posición en la etiología sino también buscar formas de tratarlos.

Ya la neuropsicología ha comenzado a desarrollar formas de intervención mediante ejercicios cognitivos, para enlentecer el progresivo deterioro cuando el caso es abordado en los estadíos tempranos (lo cual no prueba que hayan factores psicológicos en la etiología, pero sí que el cuadro no es del todo inmutable ante lo Psi).

El psicoanálisis por su parte parece ser una herramienta invaluable para el tratamiento de los allegados al enfermo de Alzheimer (cuyo padecimiento y sobre exigencias anímicas en ocasiones pueden alcanzar magnitudes propias de una patología grave). Por otro lado, quizás mediante variantes del tratamiento diseñado para las psicosis y trastornos del narcisismo, el psicoanálisis también podría colaborar para enlentecer el deterioro en los estadíos tempranos a moderados.

El acompañamiento terapéutico ya es empleado con estos fines, así como también para velar por la integridad física del enfermo y reducir la carga física y mental de los familiares.

Tanto la psicoterapia (tratamiento mediante recursos psicológicos) como el acompañamiento terapéutico, de momento se limitan a rescatar aquellas partes sanas del paciente que fueron taponadas por tratos que hicieron a un lado su singularidad[1], así como también a contribuir junto a la medicación antidemencial para enlentecer en lo que se pueda la evolución del deterioro psicológico.

Mientras que la medicación en general apuntaría a las funciones cognitivas y en segundo lugar a la personalidad conciente, la proporción sería inversa en el caso del acompañamiento terapéutico y la psicoterapia.

De momento no parecen haber posibilidades significativas de intervención psicológica en los estadíos avanzados, ni tampoco nada cercano a posibilidades de curación (tampoco en el tratamiento orgánico). Pero no por eso debe resignarse la esperanza de que la neurología y psiquiatría encuentren nuevas formas para abordar los trastornos orgánicos, y entonces el tratamiento psicológico propiamente dicho (tanto en la prevención como en la rehabilitación) pueda encontrar un lugar. Desde luego la psicoprofilaxis solo sería posible en caso de que existan tales factores psicológicos.

En este trabajo parto de la hipótesis de que efectivamente existen predisposiciones psicológicas que facilitan la emergencia de este trastorno, el cual sin embargo no sería posible sin una predisposición genética. De esta forma además de ser un trastorno neurológico, la demencia de Alzheimer sería una enfermedad psicosomática en la que tanto las predisposiciones biológicas como las psicológicas serían necesarias para la instalación del cuadro. Siguiendo los planteos de Freud sobre las series complementarias, pienso que habría una relación de complementariedad entre la serie psicológica y la somática. Entre los extremos en los que predomina una u otra serie habría una infinidad de variantes con proporciones intermedias, pero en todas las posibilidades lo biológico y lo psicológico estarían presentes.

Los siguientes planteos además de la consulta bibliográfica derivan en su mayoría de la observación clínica de un caso (paciente de tercera edad, sexo masculino) en el que como acompañante terapéutico pude acompañar lo que a mí entender fue el pasaje del estadío moderado a los comienzos de las fases avanzadas de la enfermedad, a la vez que pude entrever peculiaridades de la dinámica familiar.

Sospecho haber inferido generalidades que pueden extenderse a otros casos de esta afección, no obstante admito el carácter precario y limitado de mis hipótesis. Es por eso que desarrollaré mis ideas en forma fragmentaria esperando con eso facilitar al lector servirse de aquellos puntos que le resulten más factibles y excluir sin dificultad los que considere inapropiados. Pese a este modo de presentación, en la forma de agrupar las siguientes ideas existe sin embargo una línea lógica y coherencia interna. Soy conciente por otro lado de que si bien la coherencia interna es requisito indispensable de una explicación, eso no la convierte necesariamente en cierta, por eso y remarcando el carácter especulativo que acompaña las siguientes líneas veo innecesario advertir acerca de la necesidad de acompañar la lectura de lo que sigue con la más extrema prudencia. Confío no obstante en el pensamiento crítico del lector y su apertura temporal a nuevas propuestas, siempre necesarias para el avance científico.

Antes de presentar algunas de mis observaciones desde las cuales articularé una serie de hipótesis psicoanalíticas más o menos novedosas veo necesario partir desde donde existen acuerdos.

Algunos de los puntos establecidos

En general el cuadro comienza durante la vejez, pero puede desarrollarse durante la mitad de la vida, y parece ser más frecuente en el sexo femenino.

En esta patología se produce una pérdida gradual y continua de la memoria en todas sus formas, empezando por la memoria reciente episódica (referida a episodios recientes), así como la memoria de trabajo (memoria que permite mantener en funcionamiento una cantidad de información activa, la cual es necesaria para llevar a cabo en forma adecuada alguna actividad inmediata).

Más tardíamente se alteran todas las otras formas de memoria, y surgen trastornos del lenguaje, que se expanden progresiva y gradualmente junto con los otros deterioros. Entre estos trastornos lingüísticos pueden verse: neologismos, palabras y frases estereotipadas, frases inconexas, cambios de un tema a otro sin avisar al interlocutor ni incluir nexos, monólogos esporádicos, tendencia a progresivamente no acoger los enunciados del interlocutor (en caso de hacerlo es solo por tiempo limitado), puede llegar a haber mutismo por períodos significativos de tiempo, dificultad para encontrar palabras que permitan nombrar a personas u objetos (afasia).

En directa relación con estos trastornos el paciente suele ser excluido de la conversación por quienes lo rodean, los cuales con particular frecuencia tienden a hablar sobre él en tercera persona (sin importar si está presente o no).

El cuadro también se caracteriza por una pérdida gradual de la orientación temporoespacial y autopsíquica, aunque sin tener conciencia de enfermedad.

Estos suelen ser los primeros síntomas detectados: el paciente progresivamente falta a citas de compromiso por olvidarse de ellas, trastoca la información, repite una medicación por haberse olvidado de que la tomó, se desorienta en la calle, etcétera. Al mismo tiempo, surgen apraxias y agnosias (dificultad para reconocer objetos, que debe diferenciarse del correcto reconocimiento del objeto pero dificultad para nombrarlo).

En estos pacientes la personalidad conciente parece deteriorarse progresivamente. Pese al avance del deterioro, esporádicamente el paciente muestra momentos fugaces de conservación parcial del juicio (que también tiende a deteriorarse) y de su personalidad conciente. En estos momentos si bien muestra limitaciones apreciables, estas son menores a las que presenta cotidianamente.

En este trastorno pueden o no haber formaciones delirantes (si las hay su carácter es asistemático), y alucinaciones (difíciles de clasificar debido a los trastornos del lenguaje, pero muy posiblemente se trate de alucinaciones visuales, auditivas, y cenestésicas). Es frecuente también que ante la desorientación temporoespacial el paciente fabule estar en otro lugar (por ejemplo en otra habitación de la casa con invitados en medio de una reunión).

El DSM IV diferencia entre los subtipos con ideas delirantes, con síntomas depresivos, o no complicados (cuando ninguno de los otros dos subtipos resulta predominante).

El cuadro puede ser acompañado por excitación psicomotriz, sin tinte maníaco. En estos casos si es preguntado el enfermo reconoce sentir una necesidad de estar en movimiento. También pueden observarse esporádicamente exabruptos fugaces de agresividad, e irritabilidad.

Las pautas de comportamiento rutinarias se ven trastornadas en el mismo sentido que los otros deterioros, conforme evoluciona el cuadro empieza a notarse el abandono del aseo, así como imposibilidad de realizar tareas cotidianas simples. Por momentos sin embargo algunas pautas son defendidas con tenacidad y con carácter estereotipado (por ejemplo cerrar una canilla si está abierta, aunque sin importar que la misma esté siendo utilizada) y repetitivo (por ejemplo abrir y cerrar cajones, sacar y guardar ropa constantemente, etcétera). No son raros los rasgos próximos a lo obsesivo en relación a pequeños detalles prácticos cotidianos (doblar sábanas de determinada forma, por cierto inadecuada, ajustar sandalias de cierta manera, insistir en que un alimento sobre la mesa sea necesariamente ingerido por uno de los comensales a quien el paciente señala, etcétera).

Conforme avanza el cuadro, el paciente en general deja de quejarse verbalmente cuando es maltratado (algo muy frecuente por ejemplo frente a empleadas domésticas). Si lo hace es en un nivel muy básico mediante exclamaciones y gritos. El paciente también muestra progresivamente una adaptación pasiva a los cambios, no pregunta por lo que ocurre en su entorno ni tampoco lo cuestiona. Esto es algo que los profesionales de salud deben tener muy presente, por ejemplo en internaciones pues el enfermo no será quien reclame por algún maltrato.

En todo momento el paciente sin embargo reconoce y reacciona al contacto físico en forma adecuada (responde en forma adecuada a un apretón de manos, un abrazo, un beso, si alguien lo toma firmemente del brazo, etcétera). No obstante, la sensibilidad al dolor parece estar reducida conforme evoluciona el cuadro (por ejemplo, el paciente puede darse un fuerte golpe al caminar y no manifestar expresiones de dolor).

En los estadios avanzados el paciente por momentos puede confundir a las personas (falsos reconocimientos), sin importar los sexos, por ejemplo un joven de sexo masculino puede ser confundido con una mujer mayor, etcétera.

De cualquier forma el paciente responde a nivel emocional de manera correcta; con alegría, comodidad, enojo, vergüenza ansiedad, miedo, según la situación. Al percibir en forma desfigurada a la misma, las reacciones sin embargo resultan progresivamente desajustadas de la realidad (aunque muy posiblemente no respecto a la interpretación que el paciente logre hacer de la misma).

Las personas que padecen de esta enfermedad se vuelven progresivamente más rígidas y rutinarias, a la vez que menos creativas e innovadoras.

La bibliografía plantea que en etapas tardías predominan conductas muy primitivas de desinhibición del lenguaje o respecto de la sexualidad. Se ha observado también la reaparición de reflejos neurológicos antiguos en los estadíos avanzados. En el extremo terminal la tendencia es a la inhibición con pérdida de movimiento, permaneciendo fijos en cama, lo cual promueve mayor riesgo de contraer enfermedades sobre agregadas, por ejemplo, infecciosas.

No existe acuerdo aún sobre las causas biológicas que ocasionan el mal de Alzheimer, pero sí sobre las alteraciones anatómicas que produce. Los estudios muestran una progresiva pérdida de neuronas y sinapsis en la corteza cerebral y en ciertas regiones subcorticales. Esta pérdida resulta en una atrofia de las regiones afectadas, incluyendo una degeneración en el lóbulo temporal y parietal, así como partes de la corteza frontal y la circunvolución cingulada. Entre otras alteraciones, esto va acompañado por una disminución de los niveles funcionales de acetilcolina.

Está establecido que la gran mayoría de los pacientes de esta enfermedad tienen o han tenido algún familiar con dicha enfermedad. También cabe destacar que una pequeña representación de los pacientes de Alzheimer es debida a mutaciones autosómicas dominantes, haciendo que la enfermedad aparezca de forma temprana.

Pero si bien la forma de aparición temprana de la enfermedad de Alzheimer ocurre por mutaciones en determinados genes, la forma más común no se ha podido explicar con un modelo puramente genético. Se plantea que la mayoría de los casos de esta afección no se deben exclusivamente a una herencia familiar, más bien se entiende que ciertos genes actuarían como factores de riesgo.

La presencia del gen de la apolipoproteína E es considerada el factor de riesgo genético más importante para padecer demencia de Alzheimer, pero no permite explicar todos los casos de la enfermedad.

La insuficiencia de la predisposición genética para causar este mal eventualmente hace pensar en influencias ambientales, entre las cuales sostengo que lo psicosocial juega un papel significativo, aunque no serían los únicos factores ambientales posibles (por ejemplo el DSM IV plantea que la prevalencia de la demencia es mayor en los sujetos que tienen historia de traumatismo craneal).

Hipótesis generales

Las siguientes hipótesis buscan dar una explicación psicoanalítica de los síntomas mencionados en el aparato anterior. Será recién en la sección siguiente que desarrollaré una posible explicación de las constelaciones psicosociales que en interacción con la predisposición genética y otros posibles factores ambientales (que no desarrollaré) llevarían al desarrollo del cuadro.

Por el carácter de los síntomas, podría inferirse que a partir de determinado momento en la vida del paciente habría una extinción progresiva del interés (entendido este como la energía de las pulsiones yoicas), y con ello disminuiría en forma continua la fuerza de las pulsiones del yo. Es posible que las mismas incluso puedan desaparecer si su fuerza llegara a ser nula. Probablemente el correlato anatómico de lo anterior tenga su fundamento en la disminución de la acetilcolina a nivel del sistema nervioso central.

Por la pérdida gradual del interés, la unidad llamada yo tendería a dejar de ser una unidad (o al menos a dejar de operar como tal). Esta desestructuración yoica progresiva posiblemente sea la explicación de la falta de conciencia de enfermedad (no se me escapa que la falta de conciencia de enfermedad no es privativa de la demencia de Alzheimer, pero una misma característica puede tener distintas explicaciones según la enfermedad).

Entre las consecuencias de lo anterior (disminución del interés con la consecuente desestructuración yoica), el polo motor progresivamente dejaría de estar bajo el control del yo y regresaría a funcionar según el modelo del arco reflejo. El deterioro en los estadíos terminales llevaría a un estado parecido a la psicología del neonato.

Al mismo tiempo en esta patología se produciría una pérdida progresiva de las adquisiciones culturales que diferencian al ser humano del reino animal. Esto incluye los signos y símbolos, lo cual repercutiría negativamente en la capacidad de simbolizar. Por esta pérdida los procesos psicológicos superiores en especial todo lo que se conoce como funciones intelectuales progresivamente se desvanecerían. Los procesos psicológicos elementales parecen también mostrar un deterioro progresivo aunque más lento.

Una de las consecuencias más visibles a esto sería que el principio de realidad, así como el juicio de realidad perderían su fuerza de manera progresiva puesto que dependen de la energía yoica.

La transferencia (en pacientes neuróticos que desarrollaron este trastorno) seguramente se aproxima a los fenómenos psicóticos conforme avanza el deterioro y se disminuyen las regulaciones psíquicas. Rasgos caóticos no pueden menos que surgir en estos fenómenos pues el compromiso orgánico reduciría los recursos del aparato psíquico.

La libido parece seguir el curso normal esperable en el envejecimiento, aunque por la disminución de las regulaciones yoicas su exteriorización puede llegar a ser más desinhibida de lo esperable para la edad. Lo mismo ocurriría con las pulsiones de muerte.

Por esta falta de regulación es posible que la libido narcisista se disperse y aleje del yo, lo cual además de contribuir a la dispersión (por alejamiento de esta fuerza que tiende a la unión), llevaría también a que las pulsiones de muerte operen con menos limitaciones sobre el yo (esto sin duda facilitaría todavía más la dispersión y el deterioro, a la vez que el surgimiento de los estados depresivos que algunos pacientes experimentan).

Al perderse progresivamente la regulación yoica, se desvanecerían en forma progresiva las sublimaciones, identificaciones, represiones, y demás operaciones llevadas a cabo y sostenidas por el yo.

Puesto que el superyó (que es una diferenciación del yo) deriva de identificaciones al igual que el yo tendería a desaparecer, aunque con mayor rapidez que este (o el yo al desintegrarse dejaría de percibir sus reclamos, las posibilidades son complementarias).

Por la disminución de la investidura yoica, el tesoro mnémico (un patrimonio yoico), mostraría una tendencia a dispersarse y a dejar de ser accesible al yo. Los recuerdos más arraigados (que llevan cierto tiempo siendo investidos con determinado monto de interés) son los últimos en perderse. Pero no debería entenderse de esto que los mismos desaparecen, más bien dejarían de ser accesibles por la falta de energía yoica y la consecuente dispersión general (de otra forma no podría explicarse que el paciente pueda recordar en ocasiones hechos que anteriormente no podía, que luego vuelva a perder la posibilidad de retomarlos, para luego volver a ser capaz de ello, y así sucesivamente, aunque predominando cada vez más la amnesia).

Posiblemente la muerte de determinadas unidades materiales del aparato anímico lleve finalmente en los estadíos terminales a la pérdida de recuerdos, y a la imposibilidad de inscripción de nuevas huellas mnémicas. Entre tanto, seguirían produciéndose nuevas huellas ante las situaciones actuales, pero las mismas progresiva y rápidamente (al instalarse el cuadro) dejarían de ser accesibles para el yo debido a la disminución de la energía yoica.

El motivo de la extinción del interés parece responder a cuestiones biológicas. Sin embargo es posible que constelaciones psicológicas favorezcan el surgimiento del cuadro. De ser así cabe sospechar de dos situaciones crónicas en la vida anímica de una persona que podrían facilitar el cese de la producción de energía yoica.

  • · Una atrofia de las unidades materiales del aparato psíquico productoras de interés, causada por el desuso de ciertos aspectos yoicos. Como ocurriría cuando una persona desde la temprana infancia vive en un entorno que continuamente ahoga el despliegue de sus rasgos personales. Este entorno llevaría a una fijación en esta modalidad de lazo social que se extendería a todas las formas de relación.

Como en todas las funciones biológicas, el desuso de estos recursos si es continuado llevaría a una limitación progresiva. A partir de cierto punto se volvería irreversible y se retroalimentaría con independencia de lo psicosocial (la atrofia ocasionaría más desuso y con ello más atrofia). En defensa de esta posibilidad referida a la atrofia por desuso, pueden citarse los estudios que plantean que la actividad social, la lectura, y otras formas de actividad cognitiva enlentecen la aparición de los síntomas de deterioro.

  • · Un sobre uso excesivo y crónico de energía yoica, lo cual produciría un daño de las unidades materiales productoras de interés. Lo mismo que en lo biológico, el sobre uso puede producir una fortaleza inicial de lo sobre usado, pero si no es regulado es causante de lesión. Si el uso no se detiene pese a estos daños, los mismos se incrementarían progresivamente, hasta llegar a un punto que cualquier uso por mínimo que sea resultaría excesivo para las capacidades funcionales. En defensa de esta hipótesis cabe citar los estudios según los cuales el estrés favorece la aparición de la enfermedad de Alzheimer cuando existe una situación de inflamación en el cerebro.

En ambos casos (desuso y abuso), el ritmo del deterioro sería cada vez mayor. Existe una tercera alternativa que en breve abordaré, la cual conjuga ambas posibilidades sin que haya una contradicción, y es a mí entender la posibilidad más factible. En cualquier caso, no se trataría de un factor suficiente para la causación de esta patología sino más bien un factor facilitador ubicado en relación de complementariedad con los factores biológicos (cabe aclarar que difícilmente exista el extremo en el que la causación recaiga en forma casi absoluta sobre lo psicológico).

Reconstrucción posible del curso típico de la afección

Antes de desarrollar este apartado veo oportuno explicitar algunas de las observaciones que me llevaron a inferir ciertas ideas sobre la psicogénesis de la demencia de Alzheimer. Se trata de impresiones en su mayoría subjetivas propias de mí contratrasnferencia, las cuales son muy difíciles de plasmar por escrito, por eso solo desarrollaré las que me sea posible. Posiblemente al lector le cueste ver en ellas algo significativo, por lo que solo puedo advertir de considerar las distintas observaciones como una unidad articulada y no perder de vista la explicación propuesta en el apartado anterior acerca de los síntomas de este trastorno.

Como ya mencioné se trata de un paciente de tercera edad, y de sexo masculino. Sus síntomas al contraer la enfermedad son numerosos y corresponden punto por punto a la lista presentada líneas atrás (lista que por cierto elaboré teniendo en cuenta a este paciente en particular). De acuerdo a los criterios del DSM IV se trataría del subtipo con ideas delirantes pero ausencia de síntomas depresivos (si bien en una oportunidad fui testigo de sus lágrimas, eso fue más bien una excepción).

Había observado que los parientes cercanos de este paciente, las veces que pude interactuar con ellos en persona, pero también de alguna forma en fotografías de años anteriores que pude ver (las cuales por cierto eran abundantes en la casa), mostraban una suerte de hipomanía con rasgos de megalomanía, dando como resultado una fachada aparentemente sin fisura psíquica alguna. Por ejemplo, la esposa del paciente (también mujer de tercera edad) realizaba múltiples actividades tales como entrenamiento con el método Pilates, jugar al Tenis todos los lunes, salir por las noches los fines de semana vestida de forma seductora, conservaba una silueta poco frecuente en personas de su edad, asistía a clases de dibujo y realizaba majestuosos cuadros, entre varias actividades más. Junto a esto, no mostraba mayores signos de dolor psíquico por la enfermedad de su esposo más allá de momentos breves, aunque sí era perceptible su estrés, y un fastidio hacia comportamientos de su pareja, derivados de su enfermedad. En repetidas ocasiones se molestaba con él por estas conductas o limitaciones, y en más de una vez le dijo a este “no me hagas esto”, mientras trataba de forzarlo a que realize alguna actividad según el modo por ella buscado (por ejemplo usar adecuadamente los cubiertos en la mesa, quitarse la ropa de día y ponerse un pijama para dormir, etcétera).

Todas estas constelaciones las pude observar también en dos de los hijos de esta pareja (hombres de más de 50 años). Por ejemplo en una ocasión uno de ellos había comentado a otro de los acompañantes terapéuticos “…y ahora nos hace esto”, aludiendo a la enfermedad del paciente.

En fotos familiares, por distintos indicadores difíciles de poner en palabras recibía la impresión de que esta persona que luego presentó el cuadro de la demencia de Alzheimer era ubicada por los demás allí presentes, en un lugar central de majestuocidad, pese a que se trata de un hombre de una gran humildad (esto último lo había inferido a partir de rasgos de carácter aún conservados en el momento del acompañamiento terapéutico, así como también inconfundibles gestos de humildad presentes en sus fotografías). La sensación era que se trataba de un hombre de gran humildad y alta sugestionabilidad, que por iniciativa de quienes lo rodeaban era ubicado en un lugar central de majestuosidad. Junto a esto, también la sensación era que para quienes lo rodeaban resultaba necesario que este señor se mantuviera en esa posición para poder conservar ellos su propio posicionamiento hipomaníaco y omnipotente sin fisuras. Era habitual en los relatos de la esposa del paciente escuchar comentarios sobre los logros y éxitos de sus hijos y otros familiares, presentados como si se tratara de una familia perfecta y exitosa, a la que ahora le surgía el imprevisto de que uno de ellos (justamente el que estaba ubicado en el lugar central) padecía de Alzheimer y con ello toda la estructura psíquica familiar se veía amenazada.

Posiblemente estas observaciones no hayan encontrado mayor valor para el lector. Solo puedo decir a favor de las mismas que no fueron realizadas en retrospectiva, sino que las fui construyendo durante todo el acompañamiento terapéutico en base a distintas experiencias durante el caso. Entre ellas, incluyo ateneos clínicos sobre el tratamiento, en los que otros acompañantes hicieron señalamientos similares.

También a favor de estas observaciones cabe plantear que haciendo un análisis puede encontrarse una constelación vincular señalada por distintos autores respecto de los pacientes psicosomáticos, a saber el hecho de que el paciente se comporta en la vida de acuerdo a normas, inclinaciones, actitudes, valores e ideales que le fueron impuestos y que no puede dejar de cumplir[2].

Por ejemplo cuando Mc Dougal plantea sobre la estructura edípica particular construida sobre la fantasía primaria y preverbal de la madre abisal y el niño tapón señala que las necesidades y deseos del niño no cuentan, y este (poco diferenciado de la madre) debe llenar el vacío de aquella, de la cual no puede separarse sin estrés psíquico, pues tomar autonomía equivaldría a destruirla.

Sami Ali por su parte plantea que a la represión lograda de lo imaginario le corresponde una depresión a priori. Con esto se refiere a coincidir con el superyó y a la supresión de la subjetividad, un modo de ser gracias al no ser, afirmando y participando a la vez de una omnipotencia en la cual las reglas adaptativas llenan el vacío dejado por la subjetividad, la cual se convierte en una subjetividad sin sujeto.

Liberman plantea que durante la infancia, el enfermo psicosomático en su intento de encontrar representaciones en la vida mental de la madre que rechaza sus cualidades y le impone la imagen narcisita del hijo ideal; el niño tiende a transformarse en el representante del objeto ideal materno. Así recuperarían el vínculo ilusorio de unidad con el objeto, pero renunciarían al desarrollo auténtico del self y en la fantasía devendrían parte del objeto. Luego plantea que en la vida adulta el paciente está atento a mínimas necesidades de otros y se siente obligado a satisfacerlas. Según las observaciones del autor esto da lugar a conductas que van desde la generosidad patológica hasta la evación del contacto de intimidad para no ser vaciados. Más adelante señala que el paciente no vive sus logros como propios, en parte por haber realizado un corte defensivo con el registro de la cenestesia (lo que privaría de la percepción del propio esfuerzo), y en parte porque los logros corresponderían a la asunción de la identidad exigida por el objeto y no a las propias necesidades de autorreparación.

Un poco más alejado, aunque en la misma línea puede citarse a Lacan, quien en sus teorizaciones sobre el fenómeno psicosomático plantea que los significantes de la demanda del Otro no pueden ser interrogados pues se holofrasean y se inscriben directamente en el cuerpo.

Guir señalando los significantes privilegiados que según sus postulados favorecen la revelación del fenómeno psicosomático ubica la obligación por ser del sexo opuesto, ante el cual el sujeto responde con un goce autoerótico de órgano el cual corresponde en la fantasía a un cambio de sexo, y sin desearlo lo ubica a disposición del Otro.

Si bien no se trata de planteos idénticos (más allá de las diferencias teóricas), los cinco autores citados coinciden en esa dependencia anímica del paciente respecto a imposiciones de otros significativos.

En el caso de la demencia de Alzheimer, desde un marco freudiano podría pensarse el siguiente curso típico previo al establecimiento del cuadro demencial.

En la temprana infancia como en el común de los casos el niño sería ubicado por los padres en un lugar de grandiosidad y como realizador de todos sus ideales incumplidos. De esta forma los padres realizarían en sus fantasías por una vía indirecta (pero satisfactoria) sus ideales y calmarían algunas de sus frustraciones.

Esta posición llamada “su majestad el bebé”, en las personas aquí consideradas desde un comienzo tomaría una fuerza mayor a la usual en la dinámica familiar y llevaría por lo tanto a una fijación.

Es verdad que muchos padres no terminan de renunciar a estas actitudes, en especial a la ilusión de que su hijo realizará todos sus ideales incumplidos, pero en estos casos no solo la fuerza de estas fantasías y proyecciones sería mayor a la usual sino también y especialmente el sometimiento del niño. El niño acogería entonces estas imposiciones con gran tenacidad esperando con eso el amor de sus padres, y es muy posible que en estas circunstancias esto luego sea internalizado en el ideal del yo, y que también se extienda a las demás relaciones familiares u otras personas que le sean significativas , y de las que busque amor (hermanos más allá de la ambivalencia, tíos, cuidadores, primos, abuelos, etcétera).

Algo más tarde tal vez el niño desarrolle a la vez una suerte de preocupación inconciente hacia todos los que lo ubican (y por los que se deja ubicar) en la posición de su majestad el bebé, pues en su fantasía sin poder entenderlo del todo, el niño percibiría que ocurriría una catástrofe si se negara a ello.

Es posible que haya rasgos hipomaníacos u otras defensas en los padres o familiares que encubran estados depresivos, y sean compensados al tomar al niño de esta forma, y por lo tanto la actitud del pequeño no estaría errada.

Junto a este sometimiento muy posiblemente puedan rastrearse deseos reprimidos en él niño de oponerse a estas imposiciones y con ello causarles un mal a todos los que (sin que lo sepan) le estarían causando un mal a él con estas exgencias. Esta hostilidad tendría su fundamento en las sensaciones de asfixia anímica que este posicionamiento le acarrea. Los deseos hostiles al ser incompatibles con la necesidad del amor objetal serían sin embargo reprimidos y refrenados por angustia y otras posibles medidas precautorias de distinta magnitud.

Esta necesidad de asegurarse el amor del objeto posiblemente explique por qué en la mujer esta patología es más frecuente que en el varón, pues como se sabe en general en el sexo femenino la necesidad de ser amada prima sobre la necesidad de amar, y la angustia ante la pérdida del amor del objeto de amor es la forma principal que asume la angustia señal. La dolencia también afecta al sexo masculino, lo cual no contradice en nada estos planteos que son solo generalidades, ni tampoco la hipótesis de que los factores psicológicos son solo facilitadores, más no suficientes para la causación de la demencia de Alzheimer.

Introyectadas en rasgos de carácter, estas constelaciones anímicas se expandirían a todo el desenvolvimiento en la existencia de esta persona, y determinarían en mayor o menor medida según su fuerza pulsionante (siempre variable según la persona, y circunstancias personales) a todas las relaciones objetales que tomen algún valor más o menos significativo para la persona, incluso con personajes propios de la religión u otras figuras lejanas (por ejemplo grandes pensadores o referentes políticos de otros tiempos, etcétera). Tal vez haya una correlación entre la significatividad del objeto y la fuerza con la que esta forma de relación es puesta en juego, pero seguramente también participen otros factores.

No hay motivo para excluir a los propios hijos de esta serie, con los cuales mientras más desarrollados estén, más el ahora padre o madre adoptaría las mismas posturas infantiles de lazo social.

Existe la posibilidad de que la persona cuyo desarrollo estamos considerando también repita en sus hijos en forma activa lo vivenciado pasivamente (imponerles a ellos lo que se le impuso a él), pero infiero que esto adoptaría intensidades sensiblemente menores a las experimentadas en la propia infancia, y tal vez solo ocurriría si con ello podría satisfacer los ideales de un tercero significativo.

No debe entenderse de esto que la persona a quien se le otorgó la función de continente de los ideales de terceros efectivamente los realize todos y cada uno. Lo importante aquí es que intente hacerlo, o simplemente asuma la responsabilidad de cumplirlos. De esta forma los depositantes se habrían liberado de esa responsabilidad otorgándosela al individuo que estamos considerando.

Bajo estas circunstancias, a nivel del aparato psíquico individual, por un lado habría un monto híper intenso de exigencia anímica por comportarse según los deseos de terceros. En algunos casos por comportarse en forma majestuosa, en otros por ser un individuo excesivamente humilde, etcétera. Las posibilidades de contradicción serían muy grandes, aunque existe la posibilidad de que en estos casos solo se tomen en cuenta los ideales de personas que entraron en relación asociativa y son compatibles con los de los padres que fueron presentados primero y llevaron a la fijación.

Puesto que en lo inconciente no existe contradicción, me inclino a pensar que la compatibilidad o incompatibilidad carece de valor en el momento de acojer los ideales, más no en los intentos de realización (los cuales están a cargo de lestratos del aparato psíquico regidos por las leyes del sistema Cc-Pcc). Quizás estas contradicciones que muchas veces pueden tomar formas paradójicas sea una carga más a las sobre exigencias anímicas.

Una persona así con mucha facilidad sería ubicada en un lugar central en las familias, y grupos sociales. Un verdadero pilar en las dinámicas familiares, ya sea a nivel manifiesto como en un plano latente.

Por otro lado junto a estas exigencias de alturas insospechables las cuales pondrían en juego a las unidades materiales del aparato psíquico, habría también un desuso de ciertos recursos psicológicos normalmente empleados en la autonomía psíquica, lo cual llevaría progresivamente a una atrofia. Atrofia psicológica pero que también afectaría a los estratos orgánicos del aparato.

Estos daños materiales (por atrofia y sobre exigencia) irían aumentando progresivamente y de no ser interrumpidos llegarían a un punto en el que se retroalimentarían con independencia relativa de lo anímico.

Lo más probable es que de no haber ciertas condiciones biológicas, los daños orgánicos no puedan alcanzar magnitudes significativas en estas circunstancias (pero no por ello estas constelaciones serían inocuas para la persona).

Por otro lado en caso de existir estas condiciones biológicas, los daños a nivel neuronal llevarían a una extinción progresiva de la energía yoica cuyos efectos fueron ya trabajados, y simplificando darían como resultado lo que se conoce como la demencia de Alzheimer.

Extensión de la hipótesis a los familiares del enfermo de Alzheimer

Con respecto a los familiares (u otros allegados) es mucho lo que puede explicarse desde estas hipótesis. Por un lado es fácil de apreciar el dolor normal por la pérdida progresiva de las singularidades del ser querido, y el estrés por las gigantescas exigencias que requiere el cuidado del enfermo. Que el pronóstico presentado por la ciencia solo sea desfavorable acrecienta sin duda el dolor, la frustración, el cansancio, y la tensión. Esto al ser continuado pondría en riesgo a la persona de sufrir problemas de salud como asma, hipertensión arterial, úlcera gástrica, etcétera, así como enfermedades que siguen al daño del sistema inmune.

Además de esto cabe considerar también lo que la persona significó en la dinámica vincular. Si quien padece la demencia era el depositario de los ideales y de esta forma permitía a los demás una fantasía de realización personal (en un estado próximo al narcisismo secundario con sus respectivas convicciones megalómanas de perfección), no puede pasar desapercibido que esto progresivamente sea destruido por las condiciones que impone la enfermedad. Es así que muchos allegados reaccionan con hostilidad hacia el enfermo reclamándole a él o a otros en forma no del todo latente por los síntomas de la enfermedad demencial.

Existe la posibilidad de que estas mociones hostiles de magnitudes altísimas en lo inconciente sean acogidas en la contratransferencia de profesionales a cargo de la atención del enfermo. Intentos frustrados de depositación de los propios ideales en el enfermo promovidos por captaciones inconcientes de la dinámica familiar facilitarían también el surgimiento de la hostilidad en los profesionales que asisten al paciente. Complejos personales de los cuidadores, y rasgos fenoménicos propios de la enfermedad también favorecerían el surgimiento de mociones hostiles en los profesionales.

Como fue ya planteado hacia el principio de este trabajo, es también frecuente observar reacciones hipomaníacas en los familiares. Recordemos el ejemplo de la esposa que realiza múltiples actividades durante la semana (clases de Tenis, de Pilates, actividades que requieren un buen estado de ánimo, aunque también actividades de descarga como dibujo, salidas con amistades y otros familiares, etcétera), mujer que muestra en general un buen sentido del humor y talante alegre (al menos en apariencia), pese al dolor que solo esporádicamente expresa (y aún así en forma reducida). Por supuesto hay un proceso de duelo en juego que cada quien lo aborda en forma peculiar y desde sus propios recursos (cabría la posibilidad de que la hipomanía fuera una defensa para evitar el dolor), pero si es verdad que están en juego los ideales y con ello el superyó, rasgos de esta neurosis narcisística (manía bajo la forma de hipomanía) serían sumamente posibles.

En la manía, según Freud, el yo se confunde con el superyó y de esta forma evita sus reproches (“Psicología de las masas y análisis del yo”), podría ocurrir que aquí por una forma difícil de entrever, a través de los procesos psíquicos relacionados con esta depositación de los ideales en el que luego desarrollaría la demencia, el familiar evitaría el conflicto con el superyó, pues se liberaría de las responsabilidades superyoicas referidas a estos ideales. A partir de estas constelaciones es que desarrollaría una megalomanía próxima al narcisismo, y tendría además una cantidad de energía psíquica liberada del conflicto superyóico que le impulsaría a la acción.

A partir de esto pueden entenderse los reclamos de los familiares hacia el enfermo respecto de su enfermedad. Por un lado, el familiar estaría asumiendo una función superyóica de reclamo por el incumplimiento del enfermo respecto de los ideales proyectados, como intentando con esto mantener esta situación que ahora no puede menos que comenzar a derrumbarse. Por otro también sería un reclamo hacia algo visto como una deslealtad. Pues si el enfermo había sido ubicado en un lugar privilegiado, al dejar este lugar por la enfermedad y causarles inconvenientes a quienes lo ubicaron de esa forma estaría comportándose en forma desleal (desde la perspectiva de los allegados que depositaron sus ideales).

Desde luego acá los familiares no toman en consideración que la enfermedad no fue producto de un acto de voluntad. Esta irracionalidad es indicador de que estos reproches estarían determinados por lo inconciente, y no por designios del yo maduro. No estaría sin embargo tan errado el reclamo de “ahora nos hace esto” o “no me hagas esto”, si consideramos esos deseos hostiles del niño que mencioné párrafos atrás (de causarles un daño a quienes lo ubicaban en el lugar de su majestad el bebé), los cuales de acuerdo a las leyes de lo inconciente se habrían conservado en la adultez.

Si bien la enfermedad sin duda no es producto de estos deseos hostiles, tal vez ahora encuentren una forma de satisfacción (inconciente), y quizás en algunos casos tengan un peso relativo en algunas conductas del enfermo. Posiblemente este, más allá de las limitaciones producidas por su enfermedad, frente a los reclamos de un tercero por que se comporte “adecuadamente” (por ejemplo en la mesa), al reducirse las regulaciones yoicas (y con ello un debilitamiento de las represiones) exagere en ocasiones el no cumplimiento de estas exigencias a modo de defensa (y satisfacción de los deseos hostiles), en una forma similar al capricho infantil. No podemos dejar de lado que estos pacientes por momentos muestran exabruptos fugaces de agresividad e irritabilidad.

Acaso en algunos casos estos deseos hostiles tengan también un efecto facilitador de la enfermedad. Freud en “Tratamiento psíquico (tratamiento del alma)” plante que: los afectos, los procesos de la voluntad y de la atención, las actitudes, y las expectativas son capaces de influir profundamente sobre los procesos corporales y de desempeñar un importante papel como promotores o inhibidores de enfermedades físicas. El autor también plantea que muy posiblemente incluso en casos graves y delicados, el designio de sanar o la voluntad de morir influyan sobre el desenlace. No me atrevo a posicionarme al respecto, aunque no puedo dejar de señalar el fenómeno de la muerte celular programada (apoptosis), la cual por cierto es vinculada entre otras enfermedades con la demencia de Alzheimer.

En otro apartado había planteado que al reducirse las regulaciones yoicas, también las pulsiones de muerte actuarían con mayor libertad, y contribuirían al proceso de desorganización y deterioro psíquico iniciado por la reducción del interés (ocasionada por los procesos de atrofia y sobre exigencia de determinadas unidades materiales del aparato psíquico).

Retomando el análisis de los familiares, reacciones depresivas de automartirio también son frecuentes en los allegados, por un lado se justificarían inconcientemente en las distintas responsabilidades personales, especialmente en el haber cargado a nivel vincular con ideales (y las respectivas exigencias) a la persona ahora reducida por la enfermedad. Por otro lado también cuentan las frustraciones en el ideal del yo que ahora surgen por las limitaciones del enfermo (quien fue depositario de los ideales), y esto solo podría ser vivido en forma dolorosa.

Si el familiar conseguía una realización indirecta de sus ideales, ahora no puede menos que enfrentarse con una frustración a nivel inconciente, y que muestra además lo ilusorio que siempre fue esta realización personal.

Puesto que el complejo de castración es una pieza central en la renuncia del narcisismo, existe la posibilidad de que el avance de la demencia de Alzheimer (que fuerza a resignar a la forma indirecta de realización personal ya tratada) sea asociado en lo inconciente con la castración. De ser esto así estaríamos ante la pista de al menos uno de los fundamentos inconcientes de la aversión de algunos familiares por tomar contacto con el enfermo de Alzheimer (en el caso aquí tomado como ejemplo, los hijos rara vez visitaban al paciente, aunque se encargaban de los honorarios del equipo de profesionales). Existirían desde luego muchos otros motivos (como el dolor normal de ver a un ser querido reducido por la enfermedad, conflictos en la relación, entre otros), y no todos los familiares suelen evitar tomar contacto con el enfermo, pero a mí entender aquí se roza el denominador común de un fenómeno que puede extenderse a situaciones en las que en forma más atenuada se presentarían las mismas vicisitudes psicológicas acá desarrolladas (depositación de los ideales de un tercero sobre otra persona, desdicha en este individuo que fuerza a retirar los ideales y con ello la satisfacción personal así lograda, aversión del tercero por tomar contacto con la persona durante su desdicha).

Reacciones hipomaníacas con megalomanía (ambas ya presentes desde antes, pero tal vez ahora reforzadas), distintas formas de angustia, junto a la hostilidad, estrés, y algunos momentos de desazón con automartirio, no son extraños en los familiares que cuidan de estos enfermos. Todos estos fenómenos se plasmarían con una fuerza variable, y con proporciones diferentes según los casos. No todos los familiares de enfermos de Alzheimer desarrollan una hipomanía visible, en algunos predomina el estrés, en otros las reacciones depresivas con automartirio o desazón, etcétera. Las variantes en las que esto puede plasmarse son posiblemente infinitas. Y no puede ignorarse que no todos los familiares depositarían sus ideales en el que luego enferma de Alzheimer.

En lo que respecta a los profesionales, es concebible que mientras más tiempo pasen con el paciente mayores sean las posibilidades de desarrollar los mismos sentimientos y emociones de los familiares para con el enfermo. La tarea de los acompañantes terapéuticos y asistentes geriátricos quizás sea la más comprometida por estas condiciones.

Había planteado anteriormente, que en los estadíos avanzados de esta enfermedad se regresaría a un funcionamiento psíquico propio de la psicología del neonato y según el modelo del arco reflejo. Es sin duda una coincidencia llamativa que el momento evolutivo previo a aquél en el cual el niño acoje los ideales impuestos por sus padres sea justamente ese. Como si la sobre carga, y atrofia anímica de las que hablé en el apartado anterior, junto a posibles mociones autodestructivas como afrenta a los familiares, llevaran finalmente por los daños orgánicos a una regresión que coincide con los momentos previos al inicio de la imposición de estas exigencias. Quizás incluso haya un proceso psíquico inconciente de autodestrucción de todo lo que se le fue impuesto, y esto se aceleraría con la disminución de las regulaciones yoicas motivadas por la extinción del interés a partir del daño orgánico (promovido por predisposiciones genéticas, junto a atrofia y sobre exigencia de ciertos recursos anímicos), y la consecuente dispersión de la libido narcisista.

El paciente aquí considerado, mientras más empeoraba su cuadro más repetía en su lengua materna (el Irish) la palabra “mamá” como un llamado, a veces a su esposa, a veces a los acompañantes terapéuticos, empleadas domésticas, o a veces aparentemente sin referirse a ninguno de los allí presentes. Desde luego esto no coincide con la psicología del neonato (tampoco se trataba de los estadíos terminales), pero es sin duda un indicador de un proceso de regresión psíquica Proceso segurametne facilitado por el debilitamiento de las regulaciones yoicas debido a la extinción progresiva del interés y la creciente desestructuración del yo que eventualmente llevaría al estado primario del aparato psíquico.

A modo de conclusión:

Para los allegados y cuidadores el psicoanálisis y la psicofarmacología tienen mucho para ofrecer. Para quien sufre de Alzheimer estas posibilidades se reducen exponencialmente. Una figura terapéutica (como es el caso del acompañamiento terapéutico) que intervenga en la vida cotidiana del paciente enfermo estimulando su autonomía psíquica y mostrando a los familiares otras formas de vinculación con el miembro enfermo parece ser de gran valor para este abordaje difícil.

Siguiendo las hipótesis que fueron aquí desarrolladas, además del tratamiento psicofarmacológico, la combinación del tratamiento psicoanalítico individual (tanto del enfermo como de allegados) con el familiar o vincular, parecería ser un camino prometedor para la atención de estas personas.

Pero hasta que no se logren medios más efectivos para tratar las alteraciones orgánicas, difícilmente podrá aspirarse a otra cosa que enlentecer el deterioro crónico.

Con respecto a la posibilidad de extender todos los planteos aquí desarrollados a las demás formas de demencia, es difícil dar una respuesta. Podría ser que pese a las divergencias en la etiología orgánica, los factores psicológicos involucrados sean los mismos. Pero también podría ser que al igual que lo biológico, los factores psicológicos (que repito una vez más no es seguro que los haya) no sean los mismos en las distintas variantes de demencias.

Y desde luego cabe la posibilidad así mismo de que hayan diferencias cuantitativas en la proporción del peso de los factores orgánicos y psicológicos en las series etiológicas de las distintas demencias (además de en las peculiaridades de cada caso).

De todas formas si bien lo orgánico pone límites y dificultades a la intervención psicológica, no por eso deben bajarse los brazos. Retomando a Freud, vemos que en “Tratamiento psíquico…” el autor plantea que el tratamiento psíquico (la psicoterapia) significa tratamiento desde el alma (la psique) ya sea para perturbaciones anímicas como corporales, con recursos que de manera primaria e inmediata influyen sobre lo anímico. Plantea luego que un recurso de ese tipo es especialmente la palabra, a las cuales concibe como el instrumento esencial del tratamiento anímico.

Más adelante el autor recalca la necesidad de considerar la dependencia de las condiciones anímicas al efectuar juicios sobre fenómenos corporales. Plantea que la relación entre lo corporal y lo anímico es de acción recíproca, pero en el pasado la acción de lo anímico sobre el cuerpo halló poco favor a los ojos de los médicos. El autor comenta que los médicos parecieron temer que si concedían cierta autonomía a la vida anímica se alejarían del terreno seguro de la ciencia (y podría agregarse también, el temor a perder su posición hegemónica).

Muchos continuadores de Freud han diferenciado al psicoanálisis de la psicoterapia. En lo personal adhiero a la postura del fundador del psicoanálisis, según la cual el psicoanálisis es una psicoterapia. Como toda psicoterapia el psicoanálisis podría ser empleado en el tratamiento de enfermedades con manifestaciones predominantemente somáticas (y no solo anímicas). Se ha probado que patologías tan malignas como el cáncer, o con expresiones tan groseras como la psoriasis pueden tener una modificación paradógica de su pronóstico en función de las viscicitudes de la vida anímica del enfermo.

Más adelante en el texto, Freud propone que el tratamiento anímico puede entenderse como el empeño por provocar en el enfermo los estados y condiciones anímicas más favorables para su curación. Esto puede aplicarse tanto para las neurosis de transferencia[3] como para toda clase de enfermedades, anímicas y orgánicas; aunque tomando distintas formas en cada afección.


[1] Es frecuente que estos pacientes sean tratados por familiares y cuidadores continuamente con intervenciones directivas que terminan haciendo del automatismo psíquico una costumbre.
[2] Por supuesto pese a esta semejanza las hipótesis de estos autores sobre las enfermedades psicosomáticas toman direcciones distintas.

[3] Levantamiento de las represiones e integración de lo reprimido dentro del yo, acompañando esto por la concesión de algún tipo de satisfacción, o bien por la desestimación mediante el juicio adverso, según la elección que haga el yo maduro. Y también promover las condiciones más favorables para las funciones del yo como plantea Freud en “Análisis terminable e interminable”. Lo cual incluye, entre otras cosas, la reducción de las exigencias y críticas del superyó.

REDBA – Red Asistencial de Buenos Aires
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Etapas en el Progreso de los Sintomas de la Enfermedad de Alzheimer



Es muy dificil colocar al paciente de la enfermedad de Alzheimer en una etapa especifica. Sin embargo, los sintomas parecen progresar en forma tal que se pueden reconocer y estas etapas proporcionan un método para entender la enfermedad. Es importante recordar que los sintomas no son iguales en todos los pacientes y con frecuencia las etapas se extienden de una a otra.

 

1. Primera etapa – 2 a 4 años hasta que el hace el diagnostico.

Sintomas:
– Pérdida de la memoria reciente empieza a afectar el desempeño de su trabajo.
– Qué fue lo que se le acabó de decir a él o ella que hiciera?
– Confusión acerca de lugares – se pierde camino al trabajo.
– Pierde espontaneidad, la chispa o gusto de la vida.
– Pierde iniciativa – no puede empezar nada.
– Cambios en el humor/personalidad – el paciente se torna ansioso acerca de los sintomas, evita a la gente.
– Mal juicio – toma malas decisiones.
– Toma más tiempo para hacer sus deberes rutinarios.
– Tiene problema para manejar el dinero, pagar cuentas.

Ejemplos:

– Olvida cuales cuentas ha pagado. No puede recordar números telefónicos.
– Pierde las cosas; no puede recordar la lista de comestibles.
– Llega al lugar o la hora equivocada, o constantemente verifica el calendario.
– “Mamá no es la misma – ella está apartada desinteresada”.
– Se pasó todo el día preparando la cena y olvidó servir varios platos.
– Pagó las cuentas tres veces, o no pagó durante tres meses.

2. Segunda etapa – 2 a 10 años después del diagnóstico (etapa más larga)

Sintomas:

– Aumenta la pérdida de la memoria y la confusión.
– No se concentra por largo rato.
– Problemas en reconocer amigos intimos y/o familiares.
– Repite lo que dice y/o los movimientos
– Ocasionalmente los musculos sufren sacudidas.
– Problemas para percibir.
– Dificultad para organizar los pensamientos, pensar lógicamente.
– No puede encontrar las palabras correctas- inventa historias para llenar los espacios en blanco.
– Problemas para leer, escribir y con los numeros.
– Puede tener sospechas, irritable, intranquilo, lloroso o ridículo.
– Pérdida del impulso de control – desaseado – no se baña o tiene miedo de bañarse
– Problemas para vestirse.
– Sube y baja de peso.
– Puede ver o escuchar cosas que no existen.
– Necesita supervisión a toda hora.

Ejemplos:

– No puede recordar a las visitas inmediatamente después de que se van.
– Repite los movimientos o lo que dice.
– Duerme mucho; se despierta con frecuencia durante la noche y puede levantarse y vagar.
– Problemas para percibir sus movimientos – dificultad para sentarse en una silla, arreglar la mesa para la comida.
– No puede encontrar las palabras correctas.
– Problemas para leer, con los números – no puede seguir instrucciones escritas, escribir su nombre, sumar o restar.
– Sospecha – puede acusar a la esposa de esconderle las cosas o de serle infiel; puede actuar como un niño.
– Pérdida del impulso de control – malos modales en la mesa. Puede desvestirse a horas o en lugares no apropiados.
– Gran apetito por comidas poco nutritivas y la comida de otras personas; olvida cuando fue la última vez que comió entonces poco a poco pierde interés por la comida.

3. Etapa final – 1 a 3 años.

Sintomas:

– No puede reconocer a los familiares ni su propia imagen en el espejo.
– Pierde peso aún con una buena dieta.
– Poca capacidad para atenderse a si mismo.
– No puede usar palabras para comunicarse.
– Puede ponerse todo en la boca o tocarlo codo.
– No puede controlar los intestinos o la vejiga.
– Puede sufrir ataques, tener dificultad para tragar, infecciones en la piel.

Ejemplos:

– Se mira en el espejo y habla con su propia imagen.
– Necesita ayuda para bañarse, vestirse, comer e ir al servicio.
– Puede gemir, gritar o hacer ruidos como quejidos.
– Puede tratar de chupar todo.
– Duerme más.

Tomado de: Cuidado de los Pacientes De la Enfermedad de Alzheimer: Un Manual para el Personal de las Casas de Ancianos, por Lisa P. Gwyther ACSW, Miembro del Comite para Servicios para Paciente y Familiares

Ayudandoa La Persona A Comunicarse

El ayudar a alguien a comunicarse requiere paciencia y comprensión. A continuación damos algunas sugerencias para ayudar a su ser amado a dar su mensaje.

* Mantengase calmado y tolerante. Mirelo directamente a los ojos y tóquelo para tranquilizarlo y mostrarle que usted le está escuchando.

* Demuestre interés en lo que está diciendo o sintiendo.

* Póngale atención a su voz y gestos para ver si hay indicaciones de lo que él está sintiendo. Algunas veces, sus emociones son más importantes que la que está tratando de decir.

* Si usted no entiende lo que le está tratando de decir, hágaselo saber y anímelo a que le muestre o le haga gestos.

* Si él no puede encontrar una palabra, se sentiría menos frustrado si usted le ofrece una idea.

* Si él usa la palabra incorrecta y usted sabe to que está tratando de decir, digale la palabra correcta. Si esto le molesta a él, no le corrija los errores futuros.

* Si él está enfadado y no se puede explicar verbalmente, ofrézcale consuelo y tranquilíselo. El tratar de hacerlo que explique puede enfadado más.


Ayudando A La Persona A Entender

 

A continuación damos algunas sugerencias acerca de como puede usted ayudar a su ser querido a entender lo que está tratando de decirle:

* Acérquese a él de frente pero recuerde que algunos individuos se sienten más cómodos si usted les habla a la distancia de un apretón de manos.

* Mantenga a un mínimo la confusión, distracción y ruidos.

* Empiece cada conversación identificándose usted y dirigiéndose a él por su nombre para orientarlo y hacerlo que le preste atención.

* Hable despacio y claramente. Use un tono de voz más bajo para que sienta una sensación de calma. Esto también ayudara a oir a una persona que no oye bien.

* Póngale atención al tono de su voz. El tono es tan importante como las palabras que usted dice porque la persona que tiene la enfermedad de Alzheimer puede sentir sus emociones.

* Use palabras y oraciones cortas, simples y conocidas.

* Explique sus acciones y divida los deberes e instrucciones en pasos claros y simples, dando un paso a la vez.

* Repita las preguntas o la información usando las mismas frases y palabras usadas anteriormente.

* Hable en términos positivos. Limite el número de “no” y evite dar órdenes ásperas ó directas.

* Evite expresiones que él pueda tomar muy literalmente (por ejemplor “métete en la cama”).

* Demuestre su pregunta dibujando, señalando o tocando las cosas.

* Use nombres cuando se refiera a otros individuos en lugar de decir “él” o “ella”.

* Trátelo con dignidad y respeto; recuerde que él es un adulto. Con frecuencia es fácil menospreciar a alguien porque usted está usando palabras u oraciones simples. Recuerde que los nombres cariñosos, tales como “querido” pueden sonar condescendientes también.

* No le haga caso a alucinaciones o delirios inofensivos. Una confrontación puede hacer peor la situación. Responda con confianza. Cambiele la idea hacia otra actividad.

* Si parece que él no está prestando atención, trate de comunicarse nuevarnente después de unos minutos.

* Use comunicación no-verbal (una sonrisa, un abrazo) para reforzar la comunicación verbal o para comunicarse cuando ya no pueda entender las palabras.

Comunicación No Verbal
La persona que tiene la entermedad de Alzheimer puede entender el tocar con las manos mejor que las palabras. Sosteniéndole la mano o poniendo su brazo alrededor de sus hombros puede transmitirle su mensaje cuando nada más puede. Sin embargo, si al individuo no le gustaba que lo tocaran antes de contraer la enfermedad de Alzheimer, es probable que ahora no le guste que lo toquen tampoco.

Cuando se usa la comunicación no-verbal, recuerde moverse muy despacio y tocarlo muy suavemente; no lo asuste. Pongas de pie o agáchese cara a cara para mirarlo a los ojos. Una sonrisa puede tranquilizarlo. Un abrazo o un beso puede expresar cariño. Una mirada a los ojos y las expresiones faciales pueden demostrarle que usted le está prestando atención. El individuo que tiene la enfermedad de Alzheimer también puede u

Considere los siguientes factores como posibles fuentes de frustración:

Para Vestirse-
La persona que tiene dificultad para vestirse, podría empesar a sentirse disgustada y alterarse.

Para Bañarse-
La persona que se espanta al oir correr el agua en la tina del baño, podría empujar al cuidador quien está tratando de bañarlo.

Para Comer-
A la persona que no le gusta cierto tipo de comida, podría rehusarse a comer.

La agresividad toma muchas formas. Algunas veces la persona podría simplemente tratar de alejar su mano, mientras que en otras, podría resistirse o tratar de golpearlo.

Trate de evaluar e identificar los motivos que ocacionan la agresividad y considere los siguientes puntos:

Causas Físicas-
La persona podría estar cansada por la falta de dormir o descanso.

Es posible que los medicamentos, tales como sedantes y tranquilizante están creando una contrareacción.

Problablemente, el paciente de Alzheimer no es capaz de expresar el hecho de que algo le duele.

Causas Del Medio-
El paciente podría estar molesto y cansado por los ruidos, la gente o el desorden físico.

El medio podría ser desconocido para la persona.

El paciente se siente perdido o abandonado por el cuidador.

Falta De Comunicación-
El paciente no puede entender, si Ud. está haciendo muchas preguntas a la misma vez.

Sus instrucciones deben ser simples y fáciles de entender. El paciente puede observar su tensión e irritabilidad.

Ud. puede frustrar al paciente por ser demasiado negativo y critico.

Trate De Entender Lo Que Origina La Frustración-
Observe los primeros subtamas de frustración en tales actividades como al bañarse, vestirse o comer. Responda con un tono calmado y brinde confianza.

No Tome La Agresividad Personalmente-
Recuerde que el individuo no está necesariamente enojoda con Usted. En cambio él/ella podría malinterpretar la situación o estar frustrado son su propia inhabilidad.

Ensenanza Y Motivación-
Ofrezca motivación. Pero, recuerde la capacidad de la persona y no espere mas de lo que puede hacer. Evite mayores explicaciones o argumentos.

Use La Distración-
No persista en hacer que la persona lleve a cabo una tarea en particular, especialmente si no ha tenido éxito constantemente. Si Ud. ve que la persona llega a frustarse al abrocharse la camisa, trate de distraerla con otra actividad, tal como ponerse un par de pantalones o calcetines. Después de un rato, Ud. puede volver para tratat de abrochar la camisa.

Comuniquese Directamente Con La Persona-
Evite la expresión de enojo o impaciencia en las acciones físicas o en su voz. Use expresiones positivas de aceptación tal como; “Por favor,” “Gracias” y “No te preocupes, todo va a salir bien”. Además, use el tacto para dar confianza y comididad a la persona con la enfermedad de Alzheimer. Por ejemplo: Ud. podria querer poner su brazo alrededor de la persona, abrazarla o darle un beso. Además, le sugerimos seguir estos pasos”

* Hable lenta y claramente
* Use oraciones cortas y simples.
* Acérquese al paciente de frente y lentamente.
* Use la repetición en los recordatorios frecuentes.

Disminuya El Nível De Peligro-
Eválue el nivel de peligro para ambos, para Ud. y el paciente. En otras palabras, si la persona llega a ser agresiva, hagase esta pregunta: ¿En qué problema me encuentro y qué realmente puedo hacer acerca de esto? Frecuentemente Ud. puede evitarse daño, simplemente al estar cinco pasos alejado del paciente y permanecer retirado por un corto periodo de tiempo.

Por otra parte, si las persona sale de casa y se dirije a una calle muy transitadad. Ud. necesita hacer algo immediatamente.

Sea Prudente Con La Restricción O Fuerza-
A menos que la situacion sea serra, trate de evitar de agarrar o restringir a la persona. Peleando con el individuo problablemente lo frustrara y lo hará más ansioso.

Experimente Con Otros Objetos-
Algunos cuidadores creen que los animales hechos de tela tienen un efecto confortable para la persona, mientras que otras personas encuentran que los animales de casa – los perro, gatos, los pájaros y los peces – proporcionan un efecto de tranquilidad.

Aprenda de las Experiencias Anteriores-
Trate de evitar situaciones o experiencias que hacen a la persona agresiva. Por ejemplo; Si el individuo se cansa rapidamente cuando hay una visita familiar, Ud. podría limitar la duración de estas visitas.

Trate de identificar los primeros sintomas de agitación. Por ejemplo, Los arranques de enojo algunas veces preceden por la falta de descanso, frustración o inquietud.

Cambie El Medio Y Las Actividades del Paciente-
Cuando el individuo se encuentre en sus mejores condiciones durante el día, simplifíque o planee tareas más difíciles.

Dele tiempo suficiente para responder a sus indicaciones o preguntas.

Permita que la persona haga algunas selecciones. Teniendo más decisiones que hacer acerca de comer o vestirse, podrían confundir y abrumar al paciente.

Divida cada una de las tareas en pequeñas partes y permita que la persona lo haga paso par paso.

Mantengo el medio tranquilo, comfortable y libre de desorden.

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La enfermedad de Alzheimer afecta la habilidad de una persona para pensar, comunicarse y llevar a cabo las actividades de la vida diaria.

Como la gente de todas las edades, el paciente de Alzheimer experimenta sentimientos de alegría, tristeza, miedo, enojo y celos.

Como cuidador, Ud. necesita reconocer y respondor a estos sentimientos. Una persona con esta enfermedad necesita sentirse valorada, digna y positiva acerca de la vida.

Como mucha gente en sus últimos años, la persona con la enfermedad Alzheimer debe enfrentarse con y a muchos cambios, desde la imagen del cuerpo y la jubilación hasta los cambios en el estilo de vida y preparación para la inhabilidad y muerte.

Mucha gente también mira hacía atrás de su vida y trata de tener sentido de lo que han hecho. Por ejemplo; Ellos frecuentemente revisan sus relaciones pasadas y tratan de hacer arreglos.

Entendiendo las reacciones de la persona debido a los efectos de la enfermedad, el cuidador puede ayudar a enfrentar estos problemas. Ud. puede apoyar a un familiar para hacer frente a los sentimientos ejercitando la paciencia, la sensibilidad, sentido de humor y haciendo los siguientes pasos:

Trate Al Paciente Como A Una Persona-
Aprecie y conozca al paciente de Alzheimer como a una persona usando las palabras y el tacto. Trate de hacer todo lo que Ud. puede para relacionar a este individuo como a un ser humano valorado y con necesidades emocionales y espirituales.

  • Evite hablar acerca de la persona. A la gente con la enfermedad Alzheimer se les hiere frecuentemente cuando los cuidadores hablan acerca de ellos, como si no estuviera presente con comentarios típicos como:
  • “Ella nos está causando mucho problemas”.
    “Ayer fué un día mal para ella”.
    “Ella me desveló toda la noche otra vez”

  • Llame a la persona por su nombre propio. Evite comentarios inhumanos y crueles. También, evite aislar la individuo cuando hay visitas.
  • Comuniquese Con Calma Y Lentamente-
    Hable lentamente y en oraciones simples, disminuya la rapidez de su diálogo y baje el tono de su voz.

    Dele tiempo a la persona con la enfermedad de Alzheimer a oir sus palabras que prepare una respuesta, ya que puede tomar hasta un minuto para responder.

    Mantenga comunicación a un nivel adulto y evite platicas de bebé o expresiones sin sentido. Las sorisas y los saludos mano son importantes para establecer un tono para la interacción adulta.

    Comunique un mensaje cada vez. La persona con las enfermedad Alzheimer podría confundirse por el exceso de menajes, tales como: “Buenos días, vamos a vestirte y bajemos a desayunar.” En lugar de esto, divida el mensaje en secciones como esta:

    “Buenos días. Es hora de levantarte.”
    “Vamos a vestirte.”
    “Ahora, es tiempo de desayunar.”

    Recuerde que posiblemente la persona con la enfermedad de Alzheimer tenga confusión con el tiempo o no le significa nada.

    En lugar de decir: “Jaun estará aquí a las 2:00 en punto.”
    Diga: “Juan estará aquí después de tu baño”.

    Sea Positivo Y Brinde Confianza-
    Sea positivo y brinde confianza a la persona. Use expresiones como: “Todo estará bien. No te preocupes. Lo estamos haciendo bien. Vamos a salir de esto. Yo estoy aquí para ayudarte.” Expresando sus sentimientos la ayudarán a relajar la tensión y ayudar a confortar a la persona.

    Use expresiones para confortar y no para controlar. Trate de indentificar los sentimentos, en lugar de discutir con los hechos. Por ejemplo; En lugar de discutir con la persona acerca de salir afuera. Ud. puede estar de acuerdo diciendo; “Si, sería divertido ir afuera”. o “Yo quiero ir afuera también. Hagamoslo después de comer. Yo tengo hambre.” Como una alternativa, Ud. puede distraer a la persona diciendo; “Si, es agradable ir afuera.” “Qué bonito suéter estás usando.”

    Elogie a la persona por los logros y éxitos más simples, haciendo comentarios como; “Eso está muy bíen.” “Los estás haciendo muy bien,” o “Hiciste un buen trabajo con eso.”

    Instrucciónes Y Apoyo-
    Prepare a la persona que siga sus instrucciónes. En lugar de jalar al paciente fuera de la silla o empujarlo a través del cuarto, haga comentarios como: “Necesitas levantarte ahora”.

    En seguida, y gentilmente, ayude a la persona para levantarse de la silla o moverse a través del cuarto.

    Haga sugerencias y tome la iniciativa. Por ejemplo: No pregunte: ¿Quieres tomar un baño?” En lugar de eso diga; “Es tiempo para tomar tu baño, ahora.”

    Compare Sus Acciones Y Palabras-
    Tome en cuenta sus gestos y movimientos. Aunque Ud. podría usar palabras amables y gentiles, la persona con la enfermedad de Alzheimer podría observar la tensión en su cara y cuerpo. Sus sentimientos saldrán a través del tono de su voz.

    Las diferencias sutiles al escoger las palabras y estrucutra de las oraciones probablemente confundirán a la persona. Use las mismas palabras en el momento que Ud. nececesita repetir un mensaje. La persona con la enfermedad Alzheimer no vera la similaridad entre las siguientes estructuras; “Por favor siéntate aqui.” o “¿Por qué no vienes aquí y te sientas?”

    Mantenga contracto visual, sonría y use el tacto para confortar y dar confianza a la persona.

    Ayude A La Persona A Permanecer Independiente-
    Evite quitar responsabilidades a la persona a través de comentarios como; “Tu no puedes hacer eso. Dámelo a mi. Yo lo haré por tí.” En lugar de darse cuenta de que la persona no puede llevar a cabo esas tareas, haga énfasis sobre lo que lo persona puede hacer.

    Mantenga su sentido de humor y no tenga miedo de jugar y bromear con el individuo. El sentido de humor de una persona puede permanecer intacto durante el desarrollo de la enfermedad.

    Recuerde que la persona con la enfermedad Alzheimer quiere contribuir al bien-estar de la familia. No tema pedir ayuda y cooperación como; “¿Podrías ayudarme a poner estos platos en la mesa?” A la persona le podría tomar más tiempo para realizar esta tarea, pero se sentirá a gusto de ser útil.

    Nombre Y Hable Acerca De Las Emociones-
    Ayude el nivel emocional de la persona con la enfermedad Alzheimer, haciendo comentarios como: “Te ves triste. Esto debe ser realmente frustrante para tí.” o “Realmente te sientes muy enojado ahora, No es así?” “Tu sabes, está bien sentirse enojado.”

    Reconociendo una emoción y dándole importancia, podría motivar a la persona a hablar acerca de estos sentimientos más adelante. Además, no tema compartir sus sentimientos al expresarlos. Por ejemplo; “Yo me siento triste también, pero estoy aquí para ayudarte y saldremos de esto juntos.”

    Cuando la persona quiere hablar acerca de temas dificiles y emocionales como morir, no evite ni ignore la conversación diciendo; “0, Tu no necesitas preocuparte de eso” o “Eso no va a suceder.”

    Repita Las Actividades Agradables-
    Recuerde el valor de las actividades repetitivas. Caminar o realizar una actividad agradable como seleccionar monedas, podría ayudar a distraer a la persona de su enojo a depresión.

    Es importante crear un ambiente de alegría en su vida, ya que muchos pacientes disfrutan ver albums de viejas fotos y platicar acerca de eventos agradables y felices. Ud. podría también querer cantar canciones familiares que podrían traer viejos recuerdo, y sentimientos.

    Permita a la persona con la enfermedad de Alzheimer que platique cuentos, aunque repita el mismo cuento una y otra vez.

    Ayude al paciente a explorar sus sentimientos con comentarios como “A ti realmente te gustó visitar a tu tío, no fué así? Ese fué tiempo muy agradable para tí.”

    Etendiendo los sentimientos y la frustraciones de la persona ayudara al cuidador a reaccionar gentil y sensiblemente a las necesidades del paciente de Alzheimer.

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    Las actividades diarías para el paciente de Alzheimer cambiarán, así como in enfermedad progresa. La enfermedad Alzheimer tiende a limitar la concentración y causa dificultad para seguir las indicaciones. Estos factores pueden hacer más dificil las actividades simples.

    Frecuentemente, las personas que sufren de la enfermedad Alzheimer no inician o planean actividades por sí mismos.

    Cuando ellos lo hacen, posiblemente tengan problemas en organizarse y en llevar a cabo tal actividad. Muchos cuidadores han dicho que el individuo frecuentemente se sienta en una área del cuarto o camina de un lado a otro buscando objetos conocidos.

    Con frecuencia, ellos tienen poco interés para hacer las cosas que alguna vez le habían traído un significado o un recuerdo en su vida.

    Realizando una variedad de actividades parecidas a las habilidades del paciente, con el tiempo, Ud. puede ayudarlo a disfrutar sus habilidades y talentos actuales. Una rutina diaria de ejercicios y actividades pueden ayudar a la persona con Alzheimer a retener su propio sentido positivo. Para decidir que actividades son las apropiadas, comience con algunas de las siguientes ideas:

    Tome en cuenta las actividades pasadas de la persona y sus pasatiempos. En seguida, busque la forma de como adaptarlas (o simplifiquelas) para igualarlas a las activides actuales del paciente.

    Estructure Las Actividades-
    Es importante estructurar y llevar a cabo una rutina. Está bien, si el individuo hace lo mismo todos los días. Si el paciente tiene sentido de rutina, habrá más oportunidad para ver más adelante estas actividades con una actitud positiva.

    Posiblemeute, la persona no recuerda cuantas veces ha estado involucrado en dicha actividad o si la ha hecho ese mismo día.

    Orientación Y Supervicion-
    Oriente y supervise las actividades que realiza el paciente de Alzheimer. En la mayoría de los casos, Ud. necesitará demoststrar al individuo como llevar a cabo cierta actividad, dando simples indicaciones paso a paso.

    Haciendo tareas simples como barrer y desempolvar, pueden ayudar al paciente de Alzheimer a experimentar un sentido de cumpilmiento y satisfacción.

    Busque Lo Agradable-
    Recuerde que la persona que antes disfrutaba tomar cafe y leer el periódico en la mañana, posiblemente todavia pueda encontrar esta actividad agradable. No se preocupe si no tiene sentido lo que está leyendo. El punto principal es que le sea familiar y que disfrute cualquier cosa que está haciendo.

    Sea Flexible-
    Atáptese el nivel de habilidad de la persona para encontrar la razón del sus acciones. Cuando una persona insiste en que no quiere hacer nada, podría ser su forma de decir a Ud. que no puede hacerlo. Si un paciente tiene problemas para completar cietra tarea, como separar los platos y colocarlos en el gabinete, Ud. podría auxiarlo para que le dé los platos uno por uno.

    Implicación De La Tensión-
    Tome en cuenta las actividades que avudan al indivuduo a sentir que su participación es necesaria en las quehaceres del hogar para que experimente un sentimiento de cumplimiento y éxito. Los ejemplos incluyen tareas del jardín, limpieza del hogar, etc. También, trabajando a su lada como poner la mesa, limpiar los muebles, doblar las servilletas o tirar la basura de los cestos, aydará a la persona a sentirse útil y responsable.

    lncluya A La Familia-
    Cuando planee actividades sociales como ir de paseo al campo con la familia o a fiestas de cumpleaños, haga concesiones especiales para el paciente con la enfermedad de Alzheimer.

    Permitale períodos frecuentes de descanso y trate de prevenir a los familares de no abrumar al paciente.

    Actividades Alegres-
    Ayude al individuo a encontrar actividades donde puede utilizar sus habilidades y talentos actuales. Una persona que alguna vez fué artista profesional, podría llegar a frustrare sobre la disminucion de la calidad de su trabajo. Pero, alguien que nunca ha participado en el Arte como una profesion, podría encontrar alegría y una nueva oportunidad para sus propias expresiones.

    Sea Realista Y Relajese-
    No se preocupe en llenar cada minuto del día con actividades. Debido a la reducción de su concentración, el paciente de Alzheimer requiere un balance sobre las actividades y el descanso. Es decir, más cambios en las actividades y frecuentes pausas para descansar.

    Relacione Las Actividades Con La Vida Del Trabajo-
    Una persona que alguna vez trabajó en una oficina de negocios, podría disfrutar su tiempo colocando monedas en recipientes, haciendo la correspondencia de rutina o haciendo listas en una hoja o en un cuaderno. Al mismo tiempo, alguien que antes era un granjero o jardinero, probablemente, le gustaría trabajar en el jardin o en el patio. Las actividades que se relacionan a una ocupación anterior son frecuentemente las más familiares, seguras y agradables para el individuo.

    Las Áreas De Actividades Especificas Incluyen Las Siguientes:

    Auto-Expresión Y Trabajos Manuales-
    Mucha gente disfruta las actividades que ofrecen una oportunidad para la auto-expresión. Las cuales incluyen pintura, dibujo, baile, canto, tocar instrumentos musicales, arreglar las plantas o haciendo trabajos manuales.

    Ejercicio-
    Considere el ejercicio de jugar con una pelota suave, caminatas regulares con el paciente a la tienda o alrededor de un centro comercial o haciendo tareas del hogar como barrer el patio. Todo esto ofrece una oportunidad para facilitar al paciente un poco de ejercicio.

    Música y Baile-
    Recuerde que a mucha gente con la enfermedad de Alzheimer les agrada cantar canciones familiares o himnos, practicar el baile o tocar instrumentos musicales.

    Jugando con los Ninos-
    Planee actividades de tal manera que los niños y el paciente de Alzheimer tengan una participación positiva. Pero, recuerde que Ud. debe de controlar el comportamiento del paciente.

    Ver a un niño llorar, puede preocupar o espantar a una persona con la enfermedad de Alzheimer.

    Revistas, Cuantos, Libros De Dibujos-
    Pase tiempo con la persona mirando las fotos y dándole oportunidad para observar revistas de viajes y, recorte los dibujos de las escenas favoritas.

    Lectura-
    Trate de leer cuentos de un periódico, revista o relatos agradables.

    Juegos de Selección-
    A la gente que alguna vez le agradaba jugar baraja o cartas, posiblemente le gustaria seguir haciébdolo de una forma más simple. También, dependiendo del nivel de habilidad, podría separar diferentes tipos de cartas u otras actividades como separar botones, monedas o tarjetas.

    Trabajando Con Telas 0 Prendas De Vestir-
    Considere dar oportunidad para que el paciente doble la ropa o trabajar con recortes de tela. Algunas personas gustarían seleccionar y coser difrentes tipos de tela.

    Observación y Excursiones-
    Experimente con ver películas del año 1950, 1960 o más antiguas del año 1930 o 1940. A otras personas les gustaría observar eventos deportivos, pasear en el auto, salir a cenar, al Zoológico, al Parque o al Museo de Arte.

    El paciente de Alzheimer necesita actividad y ejercicio que le brinde recreación sentido de participación, cumplimiento y bienestar. Comparando las habilidades de la persona con el nivel y tipo de actividades, Ud. puede ayudarlo a tener sentido de satisfacción.

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    La enfermadad de Alzheimer afecta a la gente en varias formas. Unas personas podría tener un gran interés en el sexo mientras que otras no. Los cambios en la sexualidad de Ia gente con la enfermedad de Alzheimer incluyen las siguientes:

    Comportamiento Audaz-
    Una persona podría olvidar su estado marital y comenzar hacer insinuaciones inapropiadadas a las personas del sexo opuesto.

    Exibisionismo-
    La persona podría olvidar como vestirse o quitarse su ropa en un momento o lugar inapropiado. Por ejemplo; Una mujer o un hombre podría quitarse su blusa o camisa simplemente por que está muy apretada y se siente incomoda. La persona no se da cuenta o no entiende que la ropa no se debe de quitar en lugares públicos.

    Acciones Sexuales-
    La persona podría olvidar ciertas reglas sociales y puede llegar a tocarse por si misma sus partes personales en público.

    Aunque paresca que la persona estuviera tratando de angustiar o avergonzar a los demás realmente no entiende que su comportamiento es inapropiado.

    Paranoia-
    La persona podría ponerse intolerablemente celosa y sospechosa sin alguna razón. Por ejemplo; Podría pensar que su esposa(o) tiene un novio y la acusa de ir a verlo.

    Mal Interpretaciones-
    La persona podría hacer insinuaciones sexuales a un extraño que se parece a su pareja anterior. Además, el paciente podría olvidar que está casada(o) y se acerca a la persona en una forma sexuaI.

    Enfermedad Física-
    Una enfermedad física puede causar perdida de interés en el sexo o hacer el acto sexual dificil o doloroso. Las reacciones de los medicamentos podrían también reducir el desco sexual.

    Depresión-
    La depresión puede reducir el interés en el sexo para ambos, el paciente y su pareja. Algunos cuidadores reportan que han experimentado cambios en sus sentimientos sexuales hacia sus parejas debido a las atenciones de cuidado diario.

    Entendieno estos factores y reconociendo que podrían afectarle a Usted y a la persona con las enfermedad de Alzheimer. Ud. será capaz de responer mejor a las necesidades sexuales de la persona al seguir los siguientes pasos.

    Busque Las Causas Del Comportamiento-
    Recuerde que si la individuo demuestra una sexual, podría ser simplemente por que quiere ir al baño. Si la persona comiensa a quitarse la ropa, posiblemente quiera ir a dormir.

    Reaccione gentilmente y con paciencia. Si la persona entra en un comportaminetos sexual inusual, cuidadosamente recuerdele que su comportamiento es inapropiado. En seguida, llévela a un legar privado o trate de distraerla con otra actividad. Pero, tenga cuidado de no enojarse con la persona, reir o hacer burla de su comportamiento. En la mayoria de los casos, el enojo y el ridiculo pueden causar reacciones negativas.

    Responda Cuidadosamente A Las Amenazas Y Acusaciones-
    Si el nivel acusativo de la persona llega a ser extremadamente sospechoso, no pierda su tiempo discutiendo. En lugar de esto, trate de distraer a la persorna con otra actividad y déle confianza con un abrazo o toquela.

    Ajuste La Ropa Del Paciente-
    Considere en ponerle la ropa al revés o facilitele unos pantalones sin cierre o ropa deportiva.

    Cariño Y Confianza-
    Estar cerca, tocar y abrazar es muy importante para las personas con la enfermedad de Alzheimer. En muchas ocasiones, la persona está anxiosa y necesita confianza a través de la comunicación gentil y amorosa.

    Ajuste Los Cambios En El Comportamiento Sexual-
    Como la enfermadad de Alzheimer progesa, una pareja podría escoger en dormir a parte. Especialmente si el paciente llegar a ser muy molesto, celoso o irracional.

    Busque Ayuda Profesional Para Manejar Los Problemas Sexuales-
    Consulta son su medico acerca de los problemas sexuales y que conozca la naturaleze de la enfermedad Alzheimer y hable de los temas sexuales abiertamente.

    La incontinencia es común entre los pacientes de Alzheirner, especialmente en aquellas personas que se encuentran en las últimas etapas de la enfermedad. La incontinencia es un problema dificil cuando Ud. esta cuidando a un paciente de Alzheimer. La cual incluye la perdida de control de la vejiga y/o intestinos.

    Usted puede controlar la incontinencia al cambiar la rutina del paciente, la ropa o el medio. A un punto, Ud. necesitará aceptar la incontinencia como una condición permanente de la enfermedad.

    Si la incontinencia es un nueva comportamiento, considere Ud. lo siguiente para identificar las causas posibles.

    Condiciones Médicas-
    Podría ser una causa médica. Par ejemplo; Una infección urinaria, constipación o un problema con la prostata.

    También, puede haber una enfermedad como la diabetis, infartos o la enfermedad de Parkinson.

    La dificultad de movimiento podría hacer más dificil la situación para que el paciente llegue a tiempo al baño.

    Si esto factores afectan al paciente, Ud. deberá consultar a su médico.

    Tensión-
    La tension o movimiento podrían causar la incontinencia. Por ejemplo; La persona podría orinarse al estornudar, toser o reir.

    El miedo por un incidente vergonzoso podría hacer que la persona quiera usar el baño continuamente.

    Recuerde que los muscúlos debiles de la pelvis en una mujer podrían ocacionar perdida incontralable de la otina.

    Medicamentos-
    Probablemente, la persona está bajo un medicamento que podría intensificar la incontinencia.

    Es posible que los tranquilizantes, sedantes o diureticos contribuyen a la incontinencia. Por ejemplo; Recuerde que algunos tranquilizantes pueden relajar los musculos de la vejiga.

    Los medicamentos que se usan para tratar la incontinencia pueden causar efectos secundarios como boca seca y problemas de los ojos.

    Deshidratación-
    Es importante que el paciente de Alzheimer continue bebiendo liquidas para no deshidratarse. La deshidratación puede en un momento crear una infección urinaria y originar la incontinencia.

    Diuveticos-
    Tenga cuidado de no dar a la persona liquidos que podrían producir un efecto diuretico. Las bebidas como café, refrescos y té podrían contribuir a la incontinencia.

    Medio Ambiente-
    Observe y mejore las condiciones del medio, tomando en cuenta la siguiente:

    · Probablemente, hay problemas en el medio que la rodea.
    · Es posible que la persona no puede encontrar el baño.
    · Quizás, la persona tiene que ir muy lejos para llegar al baño a tiempo.
    · Tal ver, la persona tiene miedo de caerse;
    · Hay obstaculos en su paso, como sillas u otros objetos.
    · El camino debe estar bien iluminado.

    Prendas De Vestir-
    Posiblemente, la persona tiene problemas para desvestirse en el baño a los botones y los cierres le causan los problemas.

    Innovación-
    Trate de adoptar conceptos nuevos e ideas. Recuerde que cada persona es diferente. Lo que funciona para una persona, tal vez no funciones para otra.

    Incidentes-
    Recuerde que los incidentes son vergonzosos. Sea parte del hecho entendiendo y evitando culpar o regañar al individuo.

    Cuanda la persona logra éxito, felicitelo, motivelo y brindele confianza.

    Comunicación-
    Motive a la persona para que le diga cuando piensa o tiene la necesidad de ir al baño. La persona posiblemente sea incapaz para decir, “Yo necesito usar el baño.”

    Observe las pequeñas indicaciones cuando la persona necesita usar el baño. El/ella podría estar impaciente o hacer ruidos, sonidos no comunes o caminar alrededor del cuarto.

    Haga Planes Anticipados-
    Esté Ud. mismo preparado para responder a la rutina y horario del paciente. Identifique cuando ocurren los incidentes y planee a tiempo.

    Si un incidente ocurre cada dos horas, Ud. necesitará llevar a la persona al baño a tiempo.

    Ud. podría encontrar útil llevar una libreta de notas para anotar cada vez que la persona va al baño para tener más control y evitar incidentes.

    Cambios Y Ajustes-
    Sea paciente y de tiempo suficiente a la persona cuando use el baño.

    Además, arregle el medio para que se le facilite al paciente en usar el baño. Por ejemplo; Deje iluminada el area de la sala o el baño.

    Ponga un dibujo indicando el baño o pinte la puerta del baño de un color diferente al de la pared.

    Si los incidentes ocurren en la noche, considere en usar una comoda portable o un basín cerca de la cama.

    Simplifique Las Prendas De Vestir-
    Mantenga la ropa de la persona simple y práctica. En lugar de escoger ropa con cierres y botones, seleccione estilos de ropa que sean faciles de quitarse, ponerse y lavarse como los pantalones y sudaderas con elásticos en la cintura.

    Considere en usar productos protectores sobre la cama, pañales para adultos o forros en la ropa interior para las pacientes femeninas.

    Asegurese que la persona use el baño. Posiblemente Ud. necesitará ayudarle para quitarle la ropa, limpiarlo y lavarlo.

    Ud. podría ayudar a estimular a la persona para que orine dándole un vaso de agua o haciendo correr el agua en la lavabo.

    Mantenga limpias las áreas sensitivas de la piel con lavados regulares y aplicando talcos o cremas.

    Control-
    Para ayudar a controlar la incontinencia durante in noche, limite a la persona para que no tome líquidos después de la cena. En las noches disminuya las bebidas como refrescos, café o té.

    Motive a la persona para que tome líquidos diariamente. Como variedad, Ud. podría introducir té de yerbas, café sin cafeina, gelatina o jugos de frutas.

    Ayude a la persona con la enfermedad Alzheimer a retener un sentido de dignidad y respeto, a pesar de los problemas de la incontinencia. Restableciendo la confianza y sin criticas ayudará a disminuir los sentimientos de verguenza.

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    Para muchos cuidadores, es un problema proveer de comidas nutritivas al paciente de Alzheimer. El paciente frecueniemente no tiene sentido para identificar cuando tiene hambre, cuando está lleno o cuando tiene la necesidad de liquidos o comidas con ciertas vitaminas y minerales.

    Predictibilidad-
    La respuesta de la persona hacia la comida es dificil de predecir. Un individuo podría gustar de comidas especificas como pavo o pollo, y enseguida no querer nada.

    Mala Nutricón-
    El resultado de una mala nutrición entre los pacientes de Alzheimer es usualmente perdida o aumento de peso y una variedad de otros sitomas incluyendo mala dentadura, apatia y cansancio.

    Una persona que come cada rato dulces y pasteles, frecuentemente experimenta un alta azúcar seguido de quejas de estar cansado, deprimido o con hambre.

    Las comidas no nutritivas tienden hacer a la persona más cansada y desorientada y reducen el apetito hacia las comidas regulares y nutritivas.

    El paciente también podría tener problemas con los intestinos o la vejiga urinaria, debido a no tomar suficientes líquidos ni comer fibras adecuadas.

    Progreso De La Enfermedad-
    Como la enfermedad es progresiva, brinde a la persona una nutrición adecuada. Dar una nutrición adecuada es dificil, pero, debe de proporcionarse.

    El individuo posiblemente no entienda las horas de comer o la diferencia entre la hora de desayunar, la comida, la cena y bocadillos.

    Además, Ud. posiblemente tendrá que poner más de su parte a la hora de comer para ayudar a la persona a usar los cubiertos, para masticar, pasar los alimentos o para identificar varias comidas. Por ejemplo, Ud. podría dar una cuchara a la persona solamente para descubrir que no puede recordar como usarla.

    Por otra parte, una persona que no siente necesidad por la comida, podría apretar sus mandibulas fuertemente y rehusar aceptar una cuchara de alimento en su boca. Esta persona posiblemente no entienda o no recuerde que hacer con la comida, debido a la enfermedad de Alzheimer.

    Observe Las Senales De Peligro Y Actue-
    Observe los primeros cambios de comportamiento, tales como el incremento a las bocadillos, cambios drásticos en los gustos de la comida, dramática perdida o ganacia de peso, problemas con la vejiga urinaria. Experimente con cambios en la dieta del paciente para resolver estos problemas. También, Ud. deberá permitir más tiempo y ofrecer más ayuda a la hora de comer.

    Controle Los Cambios-
    Inspeccione el peso de la persona semanalmente y bajo consulta de su Doctor. Haga pruebas de sangre cuando sea necesario. Los reportes del laboratorio le ayudarán a identificar los problemas de colesterol, anemia, deshidratacion o constipación.

    Si la persona tiene problemas para masticar y pasar los alimentos, trate de cortar la comida en partes para que se pueda comer.

    Sirva alimentos con texturas no refinadas. tal como pan tostado o emparedados para estimular Ia lengun del paciente.

    Motivelo a masticar y pasar los alimentos.

    La persona con la enfermedad Alzheimer algunas veces tiene poca sensación de la comida en la boca. Por lo tanto, gentilmente mueva la barbilla de la persona para recordale que debe continuar masticando.

    Estimule a la persona para que mastique, tocando la lengua de la persona con una cuchara. Gentilmente, ponga su mano sobre la garganta para recordarle que debe pasar los alimentos.

    Use Comidas Suaves Para Ayudar A La Persona-
    Una persona que tiene problemas para masticar o que tiene una dentadura sensible, se beneficiará al comer comidas suaves.

    Ud. puede servirle un emparedado de crema de cacahuate o una papa molida, en vez de on emparedados con rebanadas de carne o papas fritas.

    Ud. podría servir legumbres molidas o herbidas, carne cocida en pedacitos, pavo o ensalada de pollo, en lugar de carne en rebanadas.

    Si pasar la comida es un problema, ponga la comida en un procesador o licuadora antes de servirla. También, recuerde que las sopas con dos consistentes pueden confundir al paciente.

    Prepare Los Alimentos De Tal Forma Que El Individuo Use Los Dedos-
    Si el desayuno regular de la persona consiste en huevos revueltos y tocino, corte la comida en pequeños cuadros o agregue queso, carne y huevos en un omelette, de tal manera que la persona pueda usar sos dedos.

    Proceda Con Precaución Al Usar Suplementos Liquidos-
    Los suplementos de alimentos liquidos son frecuentemente costosos y altos en sodio. Ud. puede prepararlos algunas veces más economicamente en casa. Si la persona está comiendo comidas regulares, use suplementos en los bocadillos, entre las horas de comida o más tarde en la noche o cuando la persona se rehuse a comer a horas determinadas. Cuando considere utilisar suplementos de alimentos, consulte con su médico.

    Calma Y Comodidad A La Hora De Comer-
    Mantenga el medio tranquilo y libre de distracciones, tales como la televisión o radio. Trate de llevar a cabo comidas regulares con la familia, tantas veces como sea posible. La conversación y la interacción social son importantes.

    Alimente a la persona a horas regulares. Muchos cuidadores encuentran util servir varias pequeñas comidas, en lugar de tres grandes comidas. Sea consistente, alimente al paciente en la misma área y a la hora de comer todos los días.

    Mantenga la mesa puesta de una manera sencilla. Evite colocar objetos en la mesa que puedan distraer o confundir al individuo. Use condimentos en la preparción de la comida antes de servir los alimentos.

    Ponga la mesa solamente con los cubiertos necesarios para comer. Evite usar platos o manteles con diseños que pueden confundir al individuo. Use un plato diferente de color al mantel y sirva los platos uno por uno. Un plato lleno de carne, papas y legumbres podrían abrumar y confundir al paciente.

    Básese en comida nutrutivas como también entre los suplementos de comida. Motive a la persona para que sea independiente, permítale usar los cubiertos y comer comidas con los dedos. Sostener una tasa y beber liquidos con un popote dará a la persona un sentido de cumplimiento.

    Sirva líquidos espesos para evitar atragantamiento. Si ocurre un atragantamiento, esté preparado para hacer presión en el abdomen de la persona y remover la comida de la garganta.

    Prepare la comida a tiempo para que Ud. puede permanecer con la persona durante la hora de comer. El podría imitar su comportamiento para comer.

    Disminuya las botanas fuera de las horas de comer para asegurar que tome sus alimentos a horas regulares y proporcionele frutas y botanas nutritivas.

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    Enfermedad de Alzheimer

     

    De Wikipedia, la enciclopedia libre

    Artículo bueno
    Enfermedad de Alzheimer
    Alzheimer's disease - MRI-es.jpg
    Cerebro con enfermedad de Alzheimer comparado con uno normal en imágenes capturadas por RMN.
    Clasificación y recursos externos
    CIE-10 G30., F00.
    CIE-9 331.0, 290.1
    OMIM 104300
    DiseasesDB 490
    Medline Buscar en Medline mediante PubMed (en inglés)
    MedlinePlus 000760
    eMedicine neuro/13
    MeSH D000544
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    La enfermedad de Alzheimer (EA), también denominada mal de Alzheimer, o demencia senil de tipo Alzheimer (DSTA) o simplemente alzhéimer[1] es una enfermedad neurodegenerativa, que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas (neuronas) mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian. La enfermedad suele tener una duración media aproximada después del diagnóstico de 10 años,[2] aunque esto puede variar en proporción directa con la severidad de la enfermedad al momento del diagnóstico.

    La EA es la forma más común de demencia, es incurable y terminal, que aparece con mayor frecuencia en personas mayores de 65 años de edad.[3] Los síntomas de la enfermedad como una entidad nosológica definida fue identificada por Emil Kraepelin,[4] mientras que la neuropatología característica fue observada por primera vez por Alois Alzheimer en 1906.[5] [6] [7] Así pues, el descubrimiento de la enfermedad fue obra de ambos psiquiatras, que trabajaban en el mismo laboratorio. Sin embargo, dada la gran importancia que Kraepelin daba a encontrar la base neuropatológica de los desórdenes psiquiátricos, decidió nombrar la enfermedad alzheimer en honor a su compañero.

    Por lo general, los síntomas iniciales son la inhabilidad de adquirir nuevas memorias y suelen ser confundidos con actitudes relacionadas con la vejez o a estrés.[8] Ante la sospecha de EA, el diagnóstico se realiza con evaluaciones de conducta y cognitivas, así como neuroimágenes, de estar disponibles.[9] A medida que progresa la enfermedad, aparecen confusión mental, irritabilidad y agresión, cambios del humor, trastornos del lenguaje, pérdida de la memoria de largo plazo y una predisposición a aislarse a medida que los sentidos del paciente declinan.[8] [10] Gradualmente se pierden las funciones biológicas que finalmente conllevan a la muerte.[11] El pronóstico para cada individuo es difícil de determinar. El promedio general es de 7 años,[12] menos del 3% de los pacientes viven por más de 14 años posterior al diagnóstico.[13]

    La causa de la EA permanece desconocida. Las investigaciones suelen asociar la enfermedad a la aparición de placas seniles y ovillos neurofibrilares.[14] Los tratamientos actuales ofrecen moderados beneficios sintomáticos, pero no hay tratamiento que retarde o detenga el progreso de la enfermedad.[15] Para la prevención de la EA, se han sugerido un número variado de hábitos conductuales, pero no hay evidencias publicadas que destaquen los beneficios de esas recomendaciones, incluyendo estimulación mental y dieta balanceada.[16] El papel que juega el cuidador del sujeto con EA es fundamental,[17] aún cuando las presiones y demanda física de esos cuidados pueden llegar a ser una gran carga personal.[18] [19] [20]

    El día internacional del Alzheimer se celebra el 21 de septiembre, fecha elegida por la OMS y la Federación internacional de Alzheimer, en la cual se celebran en diversos países actividades para concienciar y ayudar a prevenir la enfermedad.

    Contenido

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    [editar] Historia

    Los antiguos filósofos y médicos griegos y romanos asociaron a la vejez con la demencia.[7] No fue hasta 1901 que el psiquiatra alemán Alois Alzheimer identificó el primer caso de lo que se conoce hoy como enfermedad de Alzheimer, en una mujer de cincuenta años de edad, a quien llamó «Auguste D». El investigador hizo seguimiento de su paciente hasta su muerte en 1906, momento en que por primera vez reportó el caso públicamente.[21] Durante los siguientes cinco años, la literatura médica reportó al menos once casos similares, algunos de ellos utilizando ya el término enfermedad de Alzheimer.[7] La enfermedad fue categorizada por primera vez por Emil Kraepelin después de la supresión de algunos elementos clínicos concomitantes como delirios y alucinaciones, así como características histológicas irrelevantes para la enfermedad como los cambios arterioscleróticos, los cuales figuraban en el informe original sobre Auguste D.[22] En la octava edición de su libro de texto de Psiquiatría, publicado en 1910, incluyó a la enfermedad de Alzheimer, denominada también por Kraepelin demencia presenil, como un subtipo de demencia senil.[23]

    Durante la mayor parte del siglo XX, el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer era reservada para las personas entre las edades de 45 y 65 años con síntomas de demencia. La terminología ha cambiado desde 1977 cuando, en una conferencia sobre la EA, se llegó a la conclusión de que las manifestaciones clínicas y patológicas de la demencia presenil y senil eran casi idénticas, aunque los autores también agregaron que ello no descarta la posibilidad que tuviesen causas diferentes.[24] Esto, a la larga, conllevó a que se haga el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer independientemente de la edad.[25] El término demencia senil del tipo Alzheimer fue empleado durante un tiempo para describir al trastorno en aquellos mayores de 65 años, mientras que la enfermedad clásica de Alzheimer se reservaba para los de edades menores. Finalmente, el término enfermedad de Alzheimer fue aprobado oficialmente en la nomenclatura médica para describir a individuos de todas las edades con un patrón de síntomas característica, curso de la enfermedad, y neuropatología comunes.[26]

    [editar] Epidemiología

    Tasas de incidencia de la EA
    después de los 65 años de edad[27]
    Edad Incidencia
    (nuevos casos)
    por cada mil
    personas-edad
    65–69 3
    70–74 6
    75–79 9
    80–84 23
    85–89 40
    90– 69

    La incidencia en estudios de cohortes, muestra tasas entre 10 y 15 nuevos casos cada mil personas al año para la aparición de cualquier forma de demencia y entre 5 – 8 para la aparición de la enfermedad de Alzheimer.[27] [28] Es decir, la mitad de todos los casos nuevos de demencia cada año son pacientes con la EA. También hay diferencias de incidencia dependiendo del sexo, ya que se aprecia un riesgo mayor de padecer la enfermedad en las mujeres, en particular entre la población mayor de 85 años.[28] [29]

    La prevalencia es el porcentaje de una población dada con una enfermedad. La edad avanzada es el principal factor de riesgo para sufrir la enfermedad de Alzheimer: mayor frecuencia a mayor edad. En los Estados Unidos, la prevalencia de la EA fue de un 1,6% en el año 2000, tanto en la población general como en la comprendida entre los 65 y 74 años. Se apreció un aumento del 19% en el grupo de los 75 a los 84 años y del 42% en el mayor de 84 años de edad;[30] sin embargo, las tasas de prevalencia en las regiones menos desarrolladas del mundo son inferiores.[31] La Organización Mundial de la Salud estimó que en 2005 el 0,379% de las personas a nivel mundial tenían demencia y que la prevalencia aumentaría a un 0,441% en 2015 y a un 0,556% en 2030.[32] Varios estudios han llegado a las mismas conclusiones.[31] Otro estudio estimó que en el año 2006, un 0,4% de la población mundial (entre 0,17–0,89%; valor absoluto aproximadamente 26,6 millones o entre 11,4–59,4 millones) se vería afectado por la EA y que la prevalencia triplicaría para el año 2050.[33]

    [editar] Etiología

     

    Imagen microscópica de un enredo neurofibrilar, conformado por una proteína tau hiperfosforilada.

    Las causas de la enfermedad de Alzheimer (EA) no han sido completamente descubiertas. Existen tres principales hipótesis para explicar el fenómeno: el déficit de la acetilcolina, el acúmulo de amiloide y/o tau y los trastornos metabólicos.

    La más antigua de ellas, y en la que se basan la mayoría de los tratamientos disponibles en el presente, es la hipótesis colinérgica, la cual sugiere que la EA se debe a una reducción en la síntesis del neurotransmisor acetilcolina. Esta hipótesis no ha mantenido apoyo global por razón de que los medicamentos que tratan una deficiencia colinérgica tienen reducida efectividad en la prevención o cura del Alzheimer, aunque se ha propuesto que los efectos de la acetilcolina dan inicio a una acumulación a tan grandes escalas que conlleva a la neuroinflamación generalizada que deja de ser tratable simplemente promoviendo la síntesis del neurotransmisor.[34] [35]

    Otra hipótesis propuesta en 1991,[36] se ha relacionado con el acúmulo anómalo de las proteínas beta-amiloide (también llamada amiloide Aβ) y tau en el cerebro de los pacientes con Alzheimer.[37] En una minoría de pacientes, la enfermedad se produce por la aparición de mutaciones en los genes PSEN1, PSEN2 y en el gen de la APP, localizado en el cromosoma 21. En este último caso la enfermedad aparece clásicamente en personas con el síndrome de Down (trisomía en el cromosoma 21), casi universalmente en los 40 años de vida y se transmite de padres a hijos (por lo que existen, habitualmente, antecedentes familiares de enfermedad de Alzheimer en los pacientes que desarrollan la enfermedad en edades precoces). Esa relación con el cromosoma 21, y la tan elevada frecuencia de aparición de la enfermedad en las trisomías de ese cromosoma, hacen que la teoría sea muy evidente.[38] [39]

    Otro gran factor de riesgo genético es la presencia del gen de la APOE4, el cual tiende a producir una acumulación amiloide en el cerebro antes de la aparición de los primeros síntomas de la EA. Por ende, la deposición del amiloide Aβ tiende a preceder la clínica de la EA.[40] Otras evidencias parten de los hallazgos en ratones genéticamente modificados, los cuales sólo expresan un gen humano mutado, el de la APP, el cual invariablemente les causa el desarrollo de placas amiloides fibrilares.[41] Se descubrió una vacuna experimental que causaba la eliminación de estas placas pero no tenía efecto sobre la demencia.[42]

    Los depósitos de las placas no tienen correlación con la pérdida neuronal.[43] Esta observación apoya la hipótesis tau, la cual defiende que es esta proteína la que da inicio a la cascada de trastornos de la enfermedad de Alzheimer.[37] De acuerdo a este modelo, las tau hiperfosforiladas adoptan formas anómalas distribuyéndose en largas hileras. Eventualmente forman enredos de neurofibrillas dentro de los cuerpos de las células nerviosas.[44] Cuando esto ocurre, los microtúbulos se desintegran colapsando el sistema de transporte de la neurona. Ello puede dar inicio a las primeras disfunciones en la comunicación bioquímica entre una neurona y la otra y conllevar a la muerte de estas células.[45]

    Un número de investigaciones recientes ha relacionado la demencia,[46] incluyendo la enfermedad de Alzheimer,[47] con desórdenes metabólicos,[48] particularmente con la hiperglicemia y la resistencia a la insulina. La expresión de receptores de la insulina ha sido demostrada en las neuronas del sistema nervioso central, preferentemente en las del hipocampo. En estas neuronas, cuando la insulina se une a su receptor celular, se promueve la activación de cascadas de señalización intracelular que conducen al cambio de la expresión de los genes relacionados con los procesos de plasticidad sináptica y de las enzimas relacionadas con el despeje de la misma insulina y del beta-amiloide. Estas enzimas degradantes de insulina promueven la disminución de la toxicidad debida al amiloide en modelos animales.

    Algunos estudios han sugerido una hipótesis sobre la relación de esta enfermedad con el aluminio. Dicha hipótesis sugiere que los utensilios de aluminio contaminan con trazas de iones alúmina en los alimentos. Estos iones se focalizan en los receptores produciendo degradación y formación de plaquetas amiloide, este hecho está siendo propuesto en los centros de investigación de la enfermedad.[49] A pesar de la polémica existente en torno al papel que tiene el aluminio como factor de riesgo de la EA, en los últimos años los estudios científicos han mostrado que este metal podría estar relacionado con el desarrollo de la enfermedad. Los resultados muestran que el aluminio se asocia a varios procesos neurofisiológicos que provocan la característica degeneración de la EA.[50]

    [editar] Patogenia

     

    Imagen histopatológica de placas seniles vista en la corteza cerebral de un paciente con la enfermedad de Alzheimer. Impregnación con plata.

    La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la pérdida de neuronas y sinapsis en la corteza cerebral y en ciertas regiones subcorticales. Esta pérdida resulta en una atrofia de las regiones afectadas, incluyendo una degeneración en el lóbulo temporal y parietal y partes de la corteza frontal y la circunvolución cingulada.[35]

    [editar] Neuropatología

    Tanto las placas amiloides como los ovillo neurofibrilares son visibles bajo el microscopio en los cerebros de personas con la enfermedad de Alzheimer.[14] Las placas son depósitos densos, insolubles, de la proteína beta-amiloide y de material celular que se localizan fuera y alrededor de las neuronas. Estas continúan creciendo hasta formar fibras entretejidas dentro de la célula nerviosa, los llamados ovillos. Es probable que muchos individuos, en su vejez, desarrollen estas placas y ovillos como parte del proceso normal de envejecimiento, sin embargo, los pacientes con Alzheimer tienen un mayor número en lugares específicos del cerebro como el lóbulo temporal.[51]

    [editar] Bioquímica

     

    Enzimas actuando sobre la proteína precursora de Amiloides (APP) cortándola en fragmentos de beta-amiloide, los cuales son indispensables para la formación de las placas seniles del Alzheimer.

    La enfermedad de Alzheimer se ha definido como una enfermedad que desdobla proteínas o proteopatía, debido a la acumulación de proteínas Aβ y tau, anormalmente dobladas, en el cerebro.[52] Las placas neuríticas están constituidas por pequeños péptidos de 39–43 aminoácidos de longitud, llamados beta-amiloides (abreviados A-beta o Aβ). El beta-amiloide es un fragmento que proviene de una proteína de mayor tamaño conocida como Proteína Precursora de Amiloide (APP, por sus siglas en inglés). Esta proteína es indispensable para el crecimiento de las neuronas, para su supervivencia y su reparación post-injuria.[53] [54] En la enfermedad de Alzheimer, un proceso aún desconocido es el responsable de que la APP sea dividida en varios fragmentos de menor tamaño por enzimas que catalizan un proceso de proteolisis.[55] Uno de estos fragmentos es la fibra del beta-amiloide, el cual se agrupa y deposita fuera de las neuronas en formaciones microscópicamente densas conocidas como placas seniles.[14] [56]

    La enfermedad de Alzheimer se considera también una tauopatía, debido a la agregación anormal de la proteína tau. Las neuronas sanas están compuestas por citoesqueleto, una estructura intracelular de soporte, parcialmente hechas de microtúbulos. Estos microtúbulos actúan como rieles que guían los nutrientes y otras moléculas desde el cuerpo hasta los extremos de los axones y viceversa. Cada proteína tau estabiliza los microtúbulos cuando es fosforilado y por esa asociación se le denomina proteína asociada al microtúbulo. En la EA, la tau procede por cambios químicos que resultan en su hiperfosforilación, se une con otras hebras tau creando ovillos de neurofibrillas y, de esta manera, desintegra el sistema de transporte de la neurona.[57]

    [editar] Patología

     

    En la enfermedad de Alzheimer, los cambios en la proteína tau producen la desintegración de los microtúbulos en las células cerebrales.

    No se ha explicado por completo cómo la producción y agregación de los péptidos Aβ juegan un rol en la EA.[58] La fórmula tradicional de la hipótesis amiloide apunta a la acumulación de los péptidos Aβ como el evento principal que conlleva la degeneración neuronal. La acumulación de las fibras amiloides, que parece ser la forma anómala de la proteína responsable de la perturbación de la homeostasis del ión calcio intracelular, induce la muerte celular programada, llamada apoptosis.[59] Se sabe también, que la Aβ se acumula selectivamente en las mitocondrias de las células cerebrales afectadas en el Alzheimer y que es capaz de inhibir ciertas funciones enzimáticas, así como alterar la utilización de la glucosa por las neuronas.[60]

    Varios mecanismos inflamatorios y la intervención de las citoquinas pueden también jugar un papel en la patología de la enfermedad de Alzheimer. La inflamación es el marcador general de daño en los tejidos en cualquier enfermedad y puede ser secundario al daño producido por la EA, o bien, la expresión de una respuesta inmunológica.[61]

    [editar] Genética

    La gran mayoría de los pacientes de esta enfermedad tienen o han tenido algún familiar con dicha enfermedad. También hay que decir que una pequeña representación de los pacientes de Alzheimer es debido a una generación autosomal dominante, haciendo que la enfermedad aparezca de forma temprana. En menos de un 10% de los casos, la EA aparece antes de los 60 años de edad como consecuencia de mutaciones autosómicas dominantes, representando, apenas, un 0,01% de todos los casos.[62] [63] [64] Estas mutaciones se han descubierto en tres genes distintos: el gen de la proteína precursora de amiloide (APP) y los genes de las presenilinas 1 y 2.[62] Si bien la forma de aparición temprana de la enfermedad de Alzheimer ocurre por mutaciones en tres genes básicos, la forma más común no se ha podido explicar con un modelo puramente genético. La presencia del gen de la apolipoproteína E es el factor de riesgo genético más importante para padecer Alzheimer, pero no permite explicar todos los casos de la enfermedad.[62]

    En 1987, se descubrió en ligamiento de la enfermedad de Alzheimer con el cromosoma 21. Esto fue importante porque la mayoría de los afectados por el “síndrome de Down” o trisomía del cromosoma 21, padecen lesiones neuropatológicas similares a las del Alzheimer. Dentro del cromosoma 21 encontramos el gen PPA. Sin embargo, John Hardy y sus colaboradores en 1991 afirmaron que el gen PPA causa la Enfermedad de Alzheimer en un reducido número de familias. Sin embargo, se considera que de entre 5-10% de los familiares con la enfermedad precoz es debido a una mutación de este gen. Las investigaciones dentro de este gen se han centrado en el péptido Ab (todas las mutaciones se encuentran alrededor de este péptido). Las mutaciones producían un aumento de las concentraciones del péptido Ab. Esto llevó a la formación de la hipótesis de “cascada amiloide” en los años 90. La “cascada ameloide” consiste en que la gran producción de Ab llevaría a la formación de depósitos en formas de placas seniles. Estas placas seniles serían nocivas para las células que producirían ovillos neurofibrilares, la muerte celular y la demencia. Más tarde se vio en un grupo amplio de familias el ligamiento de la enfermedad del Alzheimer con el cromosoma 14. Pero esto llevó a una cadena de errores y con ello unas conclusiones erróneas. Rudy Tanzi y Peter St George-Hyslop en 1995, mediante las técnicas de clonaje descubrieron otro gen S182 o Presenilin-1 (PS1). Este gen se encuentra entre los dominio 9 y 8 de transmembrana (con dos regiones hidrofílicas). A este gen se le atibuyó más de 30 mutaciones. Este gen interviene en procesos de apoptosis y es fundamental durante el desarrollo. La mayoría de las mutaciones del gen Presenilin-1 (PS1) provocan un cambio en la estructura primaria. La PS1 y la enfermedad del Alzheimer no tienen una clara relación, pero hay que destacar los pacientes que tuvieron mutaciones que aumentan Ab en el plasma. Poco más tarde se descubrió un nuevo gen que se denomina presenilina-2 (PS2) y también provoca el ascenso en la concentración de Ab, aunque las mutaciones observadas son de menor cantidad que los otros genes (PPA y PS1) La PS2 está formada por 8-9 dominios transmembrana.

    La mayoría de las mutaciones en el gen de la APP y en los de las presenilinas, aumentan la producción de una pequeña proteína llamada beta-amiloide (Abeta 2), la cual es el principal componente de las placas seniles.[65]

    Aunque la mayoría de los casos de Alzheimer no se deben a una herencia familiar, ciertos genes actúan como factores de riesgo. Un ejemplo es la transmisión familiar del alelo e4 del gen de la apolipoproteína E. Este gen se considera un factor de riesgo para la aparición de Alzheimer esporádico en fases tardías produciendo un 50% de los casos Alzheimer.[66] Además de éste, alrededor de 400 genes han sido también investigados por su relación con el Alzheimer esporádico en fase tardía.[67] Así pues, los genetistas coinciden en que hay más genes que actúan como factores de riesgo, aunque también afirman que existen otros que tienen ciertos efectos protectores que conllevan a retrasar la edad de la aparición del Alzheimer.[62] Un ejemplo es la alteración en el gen de la reelina, que contribuye a aumentar el riesgo de aparición de la EA en mujeres.[68]

    Sin embargo, un gen asociado a las formas tardías es de Apolipoproteína E, cuya función es el transporte de colesterol

    [editar] Cuadro clínico

    [editar] Predemencia

    Los primeros síntomas, con frecuencia, se confunden con la vejez o estrés en el paciente.[8] Una evaluación neuropsicológica detallada es capaz de revelar leves dificultades cognitivas hasta 8 años antes de que la persona cumpla los criterios de diagnóstico.[69] Estos signos precoces pueden tener un efecto sobre las actividades de la vida diaria.[70] La deficiencia más notable es la pérdida de memoria, manifestada como la dificultad de recordar hechos recientemente aprendidos y una inhabilidad para adquirir nueva información.[71] [72] [73] Dificultades leves en las funciones ejecutivasatención, planificación, flexibilidad y razonamiento abstracto— o trastornos en la memoria semántica—el recordar el significado de las cosas y la interrelación entre los conceptos—pueden también ser síntomas en las fases iniciales de la EA.[74] [75] Puede aparecer apatía, siendo uno de los síntomas neuropsiquiátricos persistentes a lo largo de la enfermedad.[76] [77] [78] La fase preclínica de la enfermedad es denominada por algunos deterioro cognitivo leve,[79] pero aún existe debate si el término corresponde a una entidad diagnóstica independiente o si, efectivamente, es el primer estadio de la enfermedad.[80]

    [editar] Demencia inicial

     

    La disminución en la destreza de la coordinación muscular de pequeños movimientos, como el tejer, comienzan a aparecer en el paciente de Alzheimer en las fases iniciales de la enfermedad.

    Los síntomas en esta fase inicial van desde una simple e insignificante, pero a veces recurrente, pérdida de memoria (como la dificultad en orientarse uno mismo en lugares como calles al estar conduciendo el automóvil), hasta una constante y más persuasiva pérdida de la memoria conocida como memoria a corto plazo, presentando dificultades al interactuar en áreas de índole familiar como el vecindario donde el individuo habita.

    Además de la recurrente pérdida de la memoria, una pequeña porción de los pacientes presenta dificultades para el lenguaje, el reconocimiento de las percepcionesagnosia—o en la ejecución de movimientos—apraxia—con mayor prominencia que los trastornos de la memoria.[81] La EA no afecta las capacidades de la memoria de la misma forma. La memoria a largo plazo o memorias episódicas, así como la memoria semántica o de los hechos aprendidos y la memoria implícita, que es la memoria del cuerpo sobre cómo realizar las acciones (tales como sostener el tenedor para comer), se afectan en menor grado que las capacidades para aprender nuevos hechos o el crear nuevas memorias.[82] [83]

    Los problemas del lenguaje se caracterizan, principalmente, por una reducción del vocabulario y una disminución en la fluidez de las palabras, lo que conlleva a un empobrecimiento general del lenguaje hablado y escrito. Usualmente, el paciente con Alzheimer es capaz de comunicar adecuadamente las ideas básicas.[84] [85] [86] También aparece torpeza al realizar tareas motoras finas, tales como escribir, dibujar o vestirse, así como ciertas dificultades de coordinación y de planificación.[87] El paciente mantiene su autonomía y sólo necesita supervisión cuando se trata de tareas complejas.[81]

    En esta etapa es frecuente que la persona se desoriente en la calle y llegue a perderse, por lo que se recomienda tomar precauciones:

    • Colocando en su muñeca una pulsera con un número de teléfono de contacto.
    • Avisar a conocidos de la situación para que alerten a la familia en caso de encontrar al enfermo de alzheimer deambulando.
    • Usando un localizador GPS para personas con alzheimer, con el que la familia siempre pueda saber dónde está. Hay localizadores por teleasistencia, en los que el cuidador tiene que llamar a una teleoperadora para saber la posición de la persona que lleva el dispositivo, y localizadores directos, en los que el cuidador tiene un receptor con el que pulsando un botón ve en la pantalla un mapa y la posición exacta de la persona.

    [editar] Demencia moderada

    Conforme la enfermedad avanza los pacientes pueden realizar tareas con cierta independencia (como usar el baño), pero requerirán asistencia en la realización de tareas más complejas (como ir al banco, pagar cuentas, etc.).[81] Paulatinamente llega la pérdida de aptitudes como las de reconocer objetos y personas. Además, pueden manifestarse cambios de conducta como, por ejemplo, arranques violentos incluso en personas que jamás han presentado este tipo de comportamiento.

    Los problemas del lenguaje son cada vez más evidentes debido a una inhabilidad para recordar el vocabulario, lo que produce frecuentes sustituciones de palabras erróneas, una condición llamada parafasia. Las capacidades para leer y escribir empeoran progresivamente.[84] [88] Las secuencias motoras complejas se vuelven menos coordinadas, reduciendo la habilidad de la persona de realizar sus actividades rutinarias.[89] Durante esta fase, también empeoran los trastornos de la memoria y el paciente empieza a dejar de reconocer a sus familiares y seres más cercanos.[90] La memoria a largo plazo, que hasta ese momento permanecía intacta, se deteriora.[91]

     

    El paciente con Alzheimer no muere por la enfermedad, sino por infecciones secundarias como una llaga de presión o úlcera de decúbito, lesiones que se producen cuando una persona permanece en una sola posición por mucho tiempo.[92]

    En esta etapa se vuelven más notorios los cambios en la conducta. Las manifestaciones neuropsiquiátricas más comunes son las distracciones, el desvarío y los episodios de confusión al final del día (agravados por fatiga, la poca luz o la oscuridad),[93] así como la irritabilidad y la labilidad emocional, que incluyen llantos o risas inapropiadas, agresión no premeditada e incluso la resistencia a las personas a cargo de sus cuidados. En aproximadamente el 30% de los pacientes aparecen ilusiones en el reconocimiento de personas.[94] [76] También puede aparecer la incontinencia urinaria.[95] Estos síntomas estresan a los familiares y a personas a cargo del cuidado del paciente y pueden verse reducidos si se le traslada a un centro de cuidados a largo plazo.[81] [96]

    [editar] Demencia avanzada

    La enfermedad trae deterioro de masa muscular perdiéndose la movilidad, lo que lleva al enfermo a un estado de encamamiento,[97] la incapacidad de alimentarse a sí mismo,[98] junto a la incontinencia, en aquellos casos que la muerte no haya llegado aún por causas externas (infecciones por úlceras o neumonía, por ejemplo).[99] [100] El lenguaje se torna severamente desorganizado llegándose a perder completamente.[84] A pesar de ello, se conserva la capacidad de recibir y enviar señales emocionales.[101] Los pacientes no podrán realizar ni las tareas más sencillas por sí mismos y requerirán constante supervisión, quedando así completamente dependientes. Puede aún estar presente cierta agresividad, aunque es más frecuente ver extrema apatía y agotamiento.[81]

    [editar] Diagnóstico

     

    Tomografía del cerebro de un paciente con la EA mostrando pérdida de la función en el lóbulo temporal.

    El diagnóstico se basa primero en la historia y la observación clínica, tanto del profesional de la salud como la que es referida por los familiares, basada en las características neurológicas y psicológicas, así como en la ausencia de condiciones alternativas: un diagnóstico de exclusión.[102] [103] Durante una serie de semanas o meses se realizan pruebas de memoria y de funcionamiento o evaluación intelectual.[8] También se realizan análisis de sangre y escáner para descartar diagnósticos alternativos. No existe un test pre mortem para diagnosticar concluyentemente el alzhéimer. Se ha conseguido aproximar la certeza del diagnóstico a un 85%, pero el definitivo debe hacerse con pruebas histológicas sobre tejido cerebral, generalmente obtenidas en la autopsia.[104] Las pruebas de imagen cerebralTomografía axial computarizada (TAC), Resonancia magnética (RMN), tomografía por emisión de positrones (TEP) o la tomografía computarizada por emisión de fotón único—pueden mostrar diferentes signos de que existe una demencia, pero no especifica de cuál se trata.[105] Por tanto, el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer se basa tanto en la presencia de ciertas características neurológicas y neuropsicológicas, como en la ausencia de un diagnóstico alternativo y se apoya en el escáner cerebral para detectar signos de demencia. Actualmente existen en desarrollo nuevas técnicas de diagnóstico basadas en el procesamiento de señales electroencefalográficas.

    Una vez identificada, la expectativa promedio de vida de los pacientes que viven con la enfermedad de Alzheimer es aproximadamente de 7 a 10 años, aunque se conocen casos en los que se llega antes a la etapa terminal, entre 4 y 5 años; también existe el otro extremo, donde pueden sobrevivir hasta 21 años.

    [editar] Criterios de diagnóstico

    La Asociación del Alzheimer es el organismo que ha establecido los criterios diagnósticos más comúnmente usados, registrados en los Criterios NINCDS-ADRDA del Alzheimer.[106] Estas pautas requieren que la presencia de un trastorno cognitivo y la sospecha de un síndrome demencial, sean confirmadas con una evaluación neuropsicológica a modo de categorizar el diagnóstico de Alzheimer en dos: posible o probable. La confirmación histológica, que incluye un examen microscópico del tejido cerebral, es requerida para el diagnóstico definitivo del Alzheimer. Estos criterios incluyen que la presencia de un trastorno cognitivo y la sospecha de un síndrome demencial, sean confirmados por evaluaciones neuropsicológicas para distinguir entre un diagnóstico posible o uno probable de la enfermedad de Alzheimer. Se ha mostrado fiabilidad y validez estadística entre los criterios diagnósticos y la confirmación histológica definitiva.[107] Son ocho los dominios cognitivos que con más frecuencia se dañan en la EA: la memoria, el lenguaje, la percepción, la atención, las habilidades constructivas y de orientación, la resolución de problemas y las capacidades funcionales. Estos parámetros son equivalentes a los evaluados en los Criterios NINCDS-ADRDA publicados por la Asociación Americana de Psiquiatría.[108] [109]

    [editar] Herramientas de diagnóstico

     

    Las evaluaciones neuropsicológicas pueden ayudar con el diagnóstico de la EA. En ellas se acostumbra hacer que el paciente copie dibujos similares a la imagen, que recuerde palabras, lea o sume.

    Las evaluaciones neuropsicológicas, incluyendo el examen mini-mental, son ampliamente usadas para evaluar los trastornos cognitivos necesarios para el diagnóstico de la EA. Otra serie de exámenes más comprensivos son necesarios para una mayor fiabilidad en los resultados, especialmente en las fases iniciales de la enfermedad.[110] [111] El examen neurológico en los inicios del Alzheimer es crucial para el diagnóstico diferencial de la EA y otras enfermedades.[8] Las entrevistas a familiares también son usadas para la evaluación de la enfermedad. Los cuidadores pueden proveer información y detalles importantes sobre las habilidades rutinarias, así como la disminución en el tiempo de la función mental del paciente.[112] El punto de vista de la persona a cargo de los cuidados del paciente es de especial importancia debido a que el paciente, por lo general, no está al tanto de sus propias deficiencias.[113] Muchas veces, los familiares tienen desafíos en la detección de los síntomas y signos iniciales de la demencia y puede que no comuniquen la información de manera acertada al profesional de salud especializado.[114]

    Los exámenes adicionales pueden proporcionar información de algunos elementos de la enfermedad y tienden a ser usados para descartar otros diagnósticos. Los exámenes de sangre pueden identificar otras causas de demencia que no sea la EA,[8] que pueden ser, en pocos casos, enfermedades reversibles.[115] El examen psicológico para la depresión es de valor, puesto que la depresión puede aparecer de manera concomitante con la EA, o bien ser la causa de los trastornos cognitivos.[116] [117]

    En los casos en que estén disponibles imágenes neurológicas especializadas, como la TEP o la tomografía de fotón único, se pueden usar para confirmar el diagnóstico del Alzheimer junto con las evaluaciones del estatus mental del individuo.[118] La capacidad de una tomografía computarizada por emisión de fotón único para distinguir entre la EA y otras posibles causas en alguien que ya fue diagnosticado de demencia, parece ser superior que los intentos de diagnóstico por exámenes mentales y que la historia del paciente.[119] Una nueva técnica, conocida como PiB PET se ha desarrollado para tomar imágenes directamente y de forma clara, de los depósitos beta-amiloides in vivo, con el uso de un radiofármaco que se une selectivamente a los depósitos Aβ.[120] Otro marcado objetivo reciente de la enfermedad de Alzheimer es el análisis del líquido cefalorraquídeo en busca de amiloides beta o proteínas tau.[121] Ambos avances de la imagen médica han producido propuestas para cambios en los criterios diagnósticos.[106] [8]

    [editar] Tratamiento

    En la actualidad no existe cura para la enfermedad de Alzheimer, pero sí tratamientos que intentan reducir el grado de progresión de la enfermedad y sus síntomas, de modo que son de naturaleza paliativa. El tratamiento disponible se puede dividir en farmacológico, psicosocial y cuidados.

    [editar] Tratamientos farmacológicos

    Se ha probado la eficacia de fármacos anticolinesterásicos que tienen una acción inhibidora de la colinesterasa, la enzima encargada de descomponer la acetilcolina (neurotransmisor que falta en la enfermedad de Alzheimer y que incide sustancialmente en la memoria y otras funciones cognitivas). Se han incorporado al tratamiento de la enfermedad nuevos fármacos que intervienen en la regulación de la neurotransmisión glutaminérgica. Con todo esto se ha mejorado el comportamiento del enfermo en cuanto a la apatía, la iniciativa y la capacidad funcional y las alucinaciones, mejorando su calidad de vida. Sin embargo, es preciso remarcar que en la actualidad (2008) la mejoría obtenida con dichos fármacos es discreta, es decir, no se ha conseguido alterar el curso de la demencia subyacente.

    El primer fármaco anticolinesterásico comercializado fue la tacrina, hoy no empleada por su hepatotoxicidad. En 2008, en Europa y Norteamérica existen 4 fármacos disponibles, tres de ellos son inhibidores de la acetilcolinesterasa: donepezilo (comercializado como Aricept),[122] rivastigmina (comercializado como Exelon o Prometax)[123] incluyendo el parche de Exelon,[124] y galantamina (comercializado como Reminyl).[125] Los tres presentan un perfil de eficacia similar con parecidos efectos secundarios. Estos últimos suelen ser alteraciones gastrointestinales, anorexia y trastornos del ritmo cardíaco. El cuarto medicamento es un antagonista de los receptores NMDA, la memantina. Ninguno de los cuatro se indica para retardar o detener el progreso de la enfermedad.

    La reducción en la actividad de las neuronas colinérgicas es una de las características reconocidas de la enfermedad de Alzheimer.[126] Los inhibidores de la acetilcolinesterasa se emplean para reducir la tasa de degradación de la acetilcolina, manteniendo así concentraciones adecuadas del neurotransmisor en el cerebro y deteniendo su pérdida causada por la muerte de las neuronas colinérgicas.[127] Existen evidencias de que estos medicamentos tienen eficacia en los estadios leves y moderados de la enfermedad,[128] aunque un poco menos de que sean útiles en la fase avanzada. Sólo el donepezilo se ha aprobado para este estado de la demencia.[129] El uso de estos fármacos en los trastornos cognitivos leves no ha mostrado ser capaz de retardar la aparición de la EA.[130] Los efectos adversos más comunes incluyen náuseas y vómitos, ambos ligados al exceso colinérgico que de ellos deriva. Estos efectos aparecen entre, aproximadamente, un 10 y un 20% de los usuarios y tienen severidad leve a moderada. Los efectos secundarios menos frecuentes incluyen calambres musculares, disminución de la frecuencia cardíaca, disminución del apetito y del peso corporal y un incremento en la producción de jugo gástrico.[131]

    La memantina es un fármaco con un mecanismo de acción diferente,[132] que tiene su indicación en fases moderadas y avanzadas de la enfermedad. Su teórico mecanismo de acción se basa en antagonizar los receptores NMDA glutaminérgicos, usado en un principio como un agente anti-gripal.[133] El glutamato es un neurotransmisor excitatorio del sistema nervioso central. Al parecer, un exceso de estimulación glutaminérgica podría producir o inducir una serie de reacciones intraneuronales de carácter tóxico, causando la muerte celular por un proceso llamado excitotoxicidad que consiste en una sobreestimulación de los receptores del glutamato. Esta excitotoxicidad no sólo ocurre en pacientes con Alzheimer, sino también en otras enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple.[133] Los ensayos clínicos han demostrado una eficacia moderada en estos pacientes y un perfil de efectos secundarios aceptable. En 2005 se aprobó también su indicación en fases moderadas de la enfermedad, pero los efectos en las fases iniciales son aún desconocidos.[134] Los efectos adversos de la memantina son infrecuentes y leves e incluyen alucinaciones, confusión, mareos, dolor de cabeza y fatiga.[135] La combinación de memantina y donepezilo ha mostrado ser estadísticamente significativa pero marginalmente exitosa clínicamente.[136]

    Además existen fármacos que mejoran algunos de los síntomas que produce esta enfermedad, entre los que se encuentran ansiolíticos, hipnóticos, neurolépticos y antidepresivos. Los fármacos antipsicóticos se indican para reducir la agresión y la psicosis en pacientes con Alzheimer que tienen problemas de conducta, pero se usan con moderación y no de forma rutinaria por razón de los serios efectos secundarios, incluyendo eventos cerebrovasculares, trastornos extrapiramidales y una reducción cognitiva.[137]

    [editar] Intervención psicosocial

    Artículo principal: Rehabilitación psicosocial

    Existen ciertas evidencias de que la estimulación de las capacidades cognitivas ayuda a ralentizar la pérdida de estas funciones y habilidades. Esta estimulación consiste en trabajar aquellas áreas que aún conserva el paciente, de forma que el entrenamiento permita compensar las pérdidas que el paciente está sufriendo con la enfermedad.

    Las intervenciones psicosociales se usan conjuntamente con el tratamiento farmacológico y se clasifican en abordajes orientados al comportamiento, las emociones, lo cognitivo y la estimulación. Las investigaciones sobre la efectividad de estas intervenciones aún no se encuentran disponibles y, de hecho, rara vez son específicas a la EA, enfocándose en la demencia en general.[138]

    Las intervenciones en el área del comportamiento intentan identificar y reducir los antecedentes y consecuencias de los problemas de conducta. Este abordaje no ha mostrado éxito en mejorar el funcionamiento general del paciente, en especial en relación con su entorno,[139] pero ha podido ayudar a reducir ciertos problemas específicos de comportamiento, como la incontinencia urinaria.[140] Existe aún una falta de datos de calidad sobre la efectividad de estas técnicas en otros problemas como las deambulaciones del paciente.[141] [142]

    Las intervenciones orientadas a las emociones incluyen la terapia de validación, la terapia de reminiscencia, la psicoterapia de apoyo, la integración sensorial (también denominada snoezelen) y la terapia de presencia estimuladora. La psicoterapia de apoyo ha tenido poco estudio científico formal, pero algunos especialistas le encuentran utilidad en pacientes con trastornos leves.[138] La terapia de reminiscencia incluye la discusión de experiencias del pasado de manera individual o en grupo, muchas veces con la ayuda de fotografías, objetos del hogar, música y grabaciones u otras pertenencias del pasado. Igualmente, en esta terapia, no hay muchos estudios de calidad sobre su efectividad, aunque puede resultar beneficiosa para la reestructuración cognitiva y el humor.[143] La terapia con presencias estimuladas se basa en las teorías de la adherencia e implica escuchar voces grabadas de los familiares y seres más cercanos del paciente con Alzheimer. Las evidencias preliminares indican que dichas actividades reducen la ansiedad y los comportamientos desafiantes.[144] [145]

    Finalmente, la terapia de validación se basa en la aceptación de la realidad y la experiencia personal de otras personas, mientras que la integración sensorial se basa en ejercicios guiados que estimulan los sentidos. Aún no hay suficientes evidencias que apoyen el uso de estas terapias en pacientes con Alzheimer.[146] [147]

    La finalidad de las terapias cognitivo-conductuales, que incluyen la orientación y la rehabilitación cognitiva, es reducir las distorsiones cognitivas. La orientación hacia la realidad consiste en la presentación de información acerca de la época, el lugar o la persona con el fin de aliviar su entendimiento acerca de sus alrededores y el lugar que ellos desempeñan en dichos sitios. Por el otro lado, el entrenamiento cognitivo intenta mejorar las capacidades debilitadas al ejercitar las habilidades mentales del paciente. Ambos ejercicios han mostrado cierta efectividad en el mejoramiento de las capacidades cognitivas.[148] [149] Sin embargo, en algunos estudios, estos efectos fueron transitorios y en otros tenían un efecto negativo, pues añadían frustración al paciente, según los reportes.[138]

    Los tratamientos orientados a la estimulación incluyen la arteterapia, la musicoterapia y las terapias asistidas por mascotas, el ejercicio físico y cualquier actividad recreacional. La estimulación tiene apoyo modesto al ser aplicado con la intención de mejorar la conducta, el humor y, en menor grado, el funcionamiento del paciente. Sin embargo, si bien son efectos importantes, el principal beneficio reportado entre las terapias de estimulación es el mejoramiento en las rutinas de la vida diaria del paciente.[138]

    [editar] Cuidados

    Debido a que el Alzheimer no tiene cura, con el tiempo el paciente cae en un estado de imposibilidad de autosuficiencia para cuidar de sí mismo, por lo que los cuidados por terceros son una medida vital para esa deficiencia y deben ser abordados cuidadosamente durante el curso de la enfermedad.

    En las fases tempranas y moderadas, las modificaciones al ambiente donde vive el paciente y a su estilo de vida, pueden darle seguridad y reducirle las cargas al cuidador.[150] [151] Algunos ejemplos de dichas modificaciones son la adherencia a rutinas simplificadas, como son la colocación de candados, el uso de una pulsera con el número de teléfono del cuidador (o soluciones más avanzadas como un localizador por GPS), el etiquetado de los objetos del hogar y el uso de utensilios modificados para la vida diaria.[152] [153] [138] Puede llegar el punto en que el paciente no sea capaz de alimentarse a sí mismo, de modo que debe empezar a ingerir sus alimentos en porciones más pequeñas o en dietas no sólidas con la ayuda de otras personas.[154] Cuando aparezca una dificultad para tragar, puede que sea indicado el uso de sondas gástricas. En tales casos, la efectividad médica y ética de tener que continuar alimentando al paciente son consideraciones importantes que deben tomar los cuidadores y los familiares del individuo.[155] [156] El uso de restricciones físicas rara vez se indica en cualquier fase de la enfermedad, aunque hay situaciones en que son necesarias para prevenir que el paciente con Alzheimer se dañe a sí mismo o a terceros.[138]

    A medida que progresa la enfermedad, pueden aparecer distintas manifestaciones médicas, como las enfermedades orales y dentales, úlceras de presión, desnutrición, problemas de higiene o infecciones respiratorias, urinarias, de la piel o los ojos, entre otras. El manejo cuidado del paciente puede prevenir dichos problemas, pero de llegar a aparecer, deben ser tratados bajo supervisión médica.[157] [100] Durante las etapas finales de la enfermedad, el tratamiento se centra en mantener la calidad de vida hasta el fallecimiento.[158]

    [editar] Otros tratamientos que se están investigando

    Se están realizando experimentos con vacunas. Están basados en la idea de que si el sistema inmune puede ser entrenado para reconocer y atacar la placa beta-amiloide, podría revertirse la deposición de amiloide y parar la enfermedad. Los resultados iniciales en animales fueron prometedores. Sin embargo, cuando las primeras vacunas se probaron en seres humanos en 2002, se produjo inflamación cerebral, concretamente meningoencefalitis, en una pequeña proporción de los participantes en el estudio, por lo que se detuvieron las pruebas. Se continuó estudiando a los participantes y se observó una mejora en lo que respecta a la lentitud del progreso de la enfermedad. Recientemente se ha descubierto que la inflamación cerebral estaba producida por una serie de péptidos que se incluían con la vacuna AN-179, por lo que se está investigando en la creación de una vacuna que no tenga dichos péptidos en su composición.

    De estar esta enfermedad relacionada con la resistencia a la insulina, se presentan múltiples alternativas terapéuticas. Se está evaluando actualmente el uso de medicamentos empleados en el tratamiento de la diabetes. Estudios recientes muestran que la administración de insulina por vía intranasal mejora la función cognitiva de pacientes normales y con alzheimer. Una revisión sistemática de los ensayos clínicos hasta ahora desarrollados muestra resultados esperanzadores. Por otra parte, se ha propuesto el empleo de técnicas de inducción enzimática, con enzimas activas por la insulina.

    En el campo de la prevención y educación en salud, un estilo de vida saludable, la práctica regular de algún tipo de actividad física y una dieta equilibrada, podrían prevenir la aparición de muchos casos de la enfermedad.

    Otra de las áreas de investigación es la medicina regenerativa. Se trata de inyectar en el cerebro del paciente células madre embrionarias o adultas para intentar detener el deterioro cognitivo. Ya se han hecho experimentos en humanos con resultados positivos.

    [editar] Prevención

     

    Ciertas actividades intelectuales, tales como el jugar ajedrez, así como las interacciones sociales regulares, han sido asociadas en estudios epidemiológicos con un reducido riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, no se ha encontrado aún una relación causal.

    Los estudios globales sobre las diferentes medidas que se pueden tomar para prevenir o retardar la aparición de la enfermedad de Alzheimer han tenido resultados contradictorios y no se ha comprobado aún una relación causal entre los factores de riesgo y la enfermedad, ni se han atribuido a efectos secundarios específicos. Por el momento, no parece haber medidas definitivas para prevenir la aparición del Alzheimer.[159]

    Varios estudios epidemiológicos han propuesto diversas relaciones entre ciertos factores modificables, tales como la dieta, los riesgos cardiovasculares, productos farmacéuticos o las actividades intelectuales entre otros, y la probabilidad de que en una población aparezca la EA. Por ahora se necesitan más investigaciones y ensayos clínicos para comprobar si estos factores ayudan a prevenirla.[160]

    Los componentes de una dieta mediterránea, que incluyen frutas y vegetales, pan, cebada y otros cereales, aceite de oliva, pescados y vino tinto, pueden de manera individual o colectiva, reducir el riesgo y el curso de la enfermedad de Alzheimer.[161] Varias vitaminas, tales como la vitamina B12, B3, C o el ácido fólico parecen estar relacionadas con una reducción del riesgo de la EA.[162] Sin embargo, otros estudios han indicado que no tienen un efecto significativo en el desarrollo o el curso de la enfermedad, además de que pueden tener efectos secundarios importantes.[163] La curcumina del curry ha mostrado cierta eficacia en la prevención de daño cerebral en modelos de ratón.[164]

    A pesar de que los riesgos cardiovasculares, como la hipercolesterolemia, hipertensión arterial, la diabetes y el tabaquismo, están asociados a un mayor riesgo de desarrollo y progresión de la EA,[165] [166] las estatinas, que son medicamentos que disminuyen la concentración de colesterol en el plasma sanguíneo, no han sido efectivas en la prevención o mejoramiento de la EA.[167] [168] Sin embargo, en algunos individuos, el uso a largo plazo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), está vinculado con una reducción de la probabilidad de padecerla.[169] Otros fármacos y terapias, como el reemplazo de hormonas en las mujeres, han dejado de ser aconsejadas como medidas preventivas del Alzheimer.[170] [171] Se incluye también un reporte en 2007 que concluyó la falta de evidencias significativas y la presencia de inconsistencias en el uso de ginkgo biloba para mejorar los trastornos cognitivos.[172]

    Hay diferentes actividades intelectuales, como el jugar ajedrez, la lectura, el completar crucigramas o las interacciones sociales frecuentes, que parecen retardar la aparición y reducir la severidad del Alzheimer.[173] [174] El hablar varios idiomas también parece estar vinculado a la aparición tardía de la enfermedad.[175]

    Otros estudios han demostrado que hay un aumento en el riesgo de la aparición del Alzheimer con la exposición a campos magnéticos,[176] [177] la ingestión de metales, en particular de aluminio,[178] [179] o la exposición a ciertos solventes.[180] La calidad de algunos de estos estudios ha sido criticada,[181] y otros estudios han concluido que no hay una relación entre estos factores ambientales y la aparición del Alzheimer.[182] [183] [184] [185]

    [

    [editar] Véase también

    [editar] Enlaces externos

    Obtenido de “http://es.wikipedia.org/wiki/Enfermedad_de_Alzheimer

    MARAGALL TIENE ALZHEIMER

    Que Pasqual Maragall tiene Alzheimer es actualidad. Casi 800.000 personas la padecen y parece que esta cifra va en aumento.
    Existen varias formas de demencia, siendo la más común la producida por la Enfermedad de Alzheimer. Otras pueden ser, por ejemplo, las demencias vasculares (asociadas a alteraciones circulatorias y ateroesclerosis cerebral), la demencia por la enfermedad de Parkinson, la demencia por alcoholismo crónico, por infección HIV…
    El Alzheimer es una demencia progresiva que tiene el déficit de memoria como uno de sus síntomas más tempranos y pronunciados. Por lo general, el paciente empeora progresivamente, mostrando problemas perceptivos, del lenguaje y emocionales a medida que la enfermedad va avanzando.
    Actualmente se desconoce con exactitud qué factores ocasionan el desarrollo de la enfermedad. Respecto al tratamiento farmacológico, existen medicamentos que pueden aliviar los síntomas y retardar el desarrollo de la enfermedad.
    Todos tenemos olvidos. Pero evidentemente no todo olvido es una demencia, ni Alzheimer. Que no cunda el pánico cuando tenemos algún olvido. Los temores a veces son la expresión de un deseo. Entonces, un temor exagerado a tener Alzheimer u otro tipo de demencia podría ser la expresión de un deseo de enfermar de eso. Y aunque resulte extraño que un humano pueda desearse un mal, sucede. Otra cosa importante a tener en cuenta es que el olvido es un mecanismo psíquico normal, no podemos recordar constantemente todo lo que nos ha sucedido. Como vemos, olvidar es un índice de salud, y además, los olvidos no son al azar, ni siquiera en las demencias, si las estudiamos minuciosamente, uno olvida aquello de lo que nada quiere saber, de lo que no se quiere acordar.
    El psicoanálisis ante casos de Alzheimer puede actuar, al menos, desde tres frentes: diagnóstico diferencial, prevención, y tratamiento a familiares. Referente a los cuadros de pérdida de memoria, hay que decir que muchas veces tienen más que ver con una depresión que con una demencia. En cuanto a la prevención del Alzheimer, igual que dice la medicina, hay que mantener una actividad intelectual, tener con quien hablar y tener quien te escuche. Así, estar en análisis, también previene el Alzheimer. A este respecto, el médico y psicoanalista Miguel Oscar Menassa dice que no envejecen las neuronas, sino que lo que envejece es lo que está entre las neuronas, es decir, las relaciones sociales. La inteligencia para el psicoanálisis no es una cualidad del cerebro, sino que depende de las relaciones. Por ejemplo, un importante director de una empresa puede perder toda su inteligencia cuando lo echan del trabajo o lo jubilan, porque pierde el lugar y todas las relaciones que lo hacía inteligente.
    Una vez instalado el deterioro, el psicoanálisis ya no puede curar la enfermedad si es un Alzheimer, pero puede contribuir a enlentecer la progresión de la misma, y puede interpretar en el paciente la utilización de la enfermedad, sobre todo en etapas precoces de la misma. En cuanto a los cuidadores, Freud ya estudió el síndrome del enfermero: el hecho de poner todo el interés vital en el cuidado de un enfermo hace que uno se olvide de sí mismo, pero además resulte inevitable desarrollar sentimientos hostiles a la que se cuida, haciéndole responsable de haberme hecho “renunciar a la vida”. Eso es muy intolerable para muchos: tener sentimientos hostiles hacia el padre, o hacia la madre, que muchas veces son los familiares afectados. Por eso es fundamental que estas personas tengan un profesional con quien hablar de estas cuestiones, un psicoanalista, porque esos sentimientos reprimidos, a veces conducen incluso al desarrollo de enfermedades.
    A Pasqual Maragall le podemos aconsejar, que comience su psicoanálisis ahora que la enfermedad está incipiente.

     

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