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POR CARMEN VÁSCONES: la guerra va con todo, metal, pólvora y fuego en todas sus variedades entra y cae…, la guerra con sangre sale, con escombros deja, con mutilaciones deja, con orfandad deja, con deudas impagables toca… a la puerta de la muerte la vida. Anda Narciso ahogandose en la soledad para no vestirse de soldado…El silencio, el grito y la desolación. Alguien falta, alguien no llegó, alguien no puede contra el “enemigo”. El espejo vacío de mirada deja un espacio para tí. La vida pugna, impugna. El otro no lo escucha. Impulsa, pulsa. Pulso. La pulsión en todo el cuerpo, en toda la tierra. El lenguaje un telar de pulsiones. ¿Alguien lo quiere pulverizar? Falla la tensión. Falta la palabra. Ella no hace citas con la muerte. Dado que no está, invita a la vida a conversar, versar, a ver. A descubrir la vida en lo humano, y a develar eso inentendible: al ser que se desconoce… sólo un espacio para la ética hace posible que dos espejos no se estrellen contra la mirada… dado que la devolución de la palabra tiene que ser un arte para convivir y crear algún sujeto diferente en el “proyecto social”…donde uno cuenta contigo sin sospecha(r) que te va a destruir o que desconfías o que te haces como que sí y la traición seduce o el jugar a la trampa es común y estar porque sí…modos vivendus del comodín, arreglame la cómoda, me queda cómodo, me acomodo en este puesto, me va bien a mi tipo. Y del reglazo la regla a la norma a la horma. Sometidos a una sumisión de servilismos, atropellamiento o de algún día… y así la una sóla vida termina agotada o reventada por impuestos y caretas de éxitos sin descanso… La moneda es máscara del triunfo… ¿de qué lado estamos? No se puede corregir a la muerte, a menos que supongas un brillo que no puedes compartir y que crees que el otro te corroe o te disminuye por que no esta a tu altura, ¿de que porte eres?, !ah! estás estirado, ya veo, .qué ridículo-, discursos de amos y empleados a sueldos y suelazos tratados a la patada del rol, rollo de cinta la tarjeta del buen “empleado”, que desde su puesto e investidura, funciona o trata como servidumbre al que considera inferior a tu trono de evacuación…, no me trates de tú, dígame usted, no ve que es mi inferior, mi subalterno, mi mandado… La guerra no es sólo la guerra, la guerra es todo ese modo de asumir la categoría de “superior” o pintura suprema de empapelar la vida hasta cuendo te mueres. ¿Y hablamos de igualdad?, que desigualado eres, qué es eso… Tenemos que repensar qué hacemos en el pellejo y en el enrolamiento que ejercemos… ¿Se vive para desquitarse?, ¿para hacer algo? ¿o para demostrar que somos derechos y no torcidos? que mi año sabático se cumpla, que en el jornal de la vida casi nadie tiene ese lujo… ¿estamos descentrados de la vida y la muerte? Fantaseamos ser el centro… !Ay! si otro se interpone en el espejo. En la guerra si el enemigo se cruza en el camino es el blanco, la página blanca a llenar de tinta roja… la noticia de la existencia o inexistencia… Tiene que haber más que contar. El arte de sublimar solo es posible cómo… Hay que trabajar al polimorfo que portamos. Quién está dispuesto a romper su coraza de e(r)go pienso que soy “el mejor”… sigamos viéndonos, hasta la próxima, espejo hay por todas partes, mírate con cuidado, no sea que… Ojo que al otro lado alguien está siendo… noviembre 27, 2010

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POR CARMEN VÁSCONES: collage de eros, tánatos y el arte de hacer y no la guerra: la economía del goce sin restricción o cambio al precio y desprecio. La moneda enmascara el jaque mate de un juego en el camuflaje en pienso que luego no existes, me anticipo por si acaso, la duda somete al control armado a desventaja y ganancias de quién. más acá y más allá del arte de no morir… tan cerca ni lejos. Te consumes. Consumes. Consumido estás. Sumido. Te miden. Te suman. Te calculan. Su mido o no sumido…ido en el mercado del cambio. La moneda rueda alrededor de la tierra. Y no es el invento de la rueda. Rueda el fuego. Rueda la violencia. Ruedas tú. Se te rompe el eje o te timonean…rodar y rodar al círculo del tiro al blanco. ¿Bajas o te dan de baja? ¿Trepas para que no te alcancen? La escalera del poder. Te la serruchan. Te la mueven…El estado no es todo. Conflicto bélico versus conflicto psiquico. Crisis de identidad con miedo o sin miedo. Paren. No quiero la guerra. ¿por qué me la hacen? ¿el espacio ordenado, comprimido, fragmentado, endeudado, desolado, bombardeado? ¿qué he comprado? ¿nada? Su misión ¿sumisión? Cambia de canal no quiero escuchar. ¿qué dijo? -Ataque, fuego, la orden, alcanzar el objetivo-.Revienta, reventado. Misión cumplica. Alcance perfecto. ¿quien ganó la guerra? ¿quién la perdió? !Hay que ganar! Falla, espejismo, depresión -¿Quién me presiona?- ¿Y ahora quién me compra? ¿soy una mercancía devaluada? ¿Soy el que soy? ¿qué digo para complacer? ¿Me pongo una marca? ¿el mercado soy yo? ¿mi producto tiene falla, qué hago? ¿me rechaza, no me acepta? ¿necesito un cambio para gozarla, que goce, solo eso me importa? ¿Cuando cuesta mi nueva facha de presentación? -Depende- ¿cuál modelo? -pagas y existes- ¿Estoy sin capital? -estás jodido- ¿hay que capitalizarse? -no serás triunfador- ¿culpable? Desinflado por la inflación. No voy a seguir el juego. ¿Soy XY o XX? Afectado, me afectas, por efecto afecto… Alienados en la alienación. Desalíneo la línea. “La rebeldía del deseo humano”. Rechazo y repudio. Esto no es un montaje ni una pantomina. Escucha solo eso. Desarreglate de lo que no eres… ¿Sabes de que estás hecho? noviembre 24, 2010

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Juan Carlos Bastidas y Gonzalo Meneses, La chatarra que se convierte en arte noviembre 22, 2010

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DIARIO EL TELEGRAFO

PORTADA / Cultura

Tomada de la edición impresa del 22 de noviembre del 2010

La chatarra que se convierte en arte

 

Los materiales que Juan Carlos Bastidas y Gonzalo Meneses emplean en su trabajo son considerados desechos. Los trabajos escultóricos de los dos artistas son piezas de chatarra convertidas en pequeñas figuras.     | foto: Fernando Sandoval

foto: Fernando Sandoval

Los materiales que Juan Carlos Bastidas y Gonzalo Meneses emplean en su trabajo son considerados desechos. Los trabajos escultóricos de los dos artistas son piezas de chatarra convertidas en pequeñas figuras.

Datos
Gonzalo Meneses expone en la sala Kingman de la Casa de la Cultura  en Quito (Patria y 6 de Diciembre) hasta diciembre.Juan Carlos Bastidas exhibe su obra en la Sala Goethe de la Asociación Humboldt (Polonia y Vancouver, esquina)  hasta este viernes. La muestra puede ser visitada desde las 10:00 hasta las 18:00.

El ingreso a ambas exposiciones es gratuito.

Dos artistas hurgan en la ciudad para hacer de la basura metálica poesía en forma de esculturas.

No es reciclaje el término que se utilizaría para manifestar este trabajo, sino más bien reutilización. Porque reciclaje es desintegrar el material para volverlo a usar, y eso no es lo que precisamente estos artistas hacen. Es observar un objeto aparentemente inservible, que está oxidándose o que está botado en alguna bodega y usarlo para la imaginación. En el caso de Gonzalo Meneses no son tuercas, ni tornillos como los que emplean los artesanos que exponen   los sábados en el Parque del Ejido, sino que son objetos de bronce o  metal muy extraños y seductores. Una campana que no suena, o una bisutería que nadie usa, se han convertido en túnicas o escudos de soldados.Juan Carlos Bastidas construye  figuras con  partes de un motor: un resorte para retratar a un bufón o un pistón para dar vida a un elefante. Es el arte de  aprovechar  basura para crear arte. Una doble interpretación que realizan Meneses y Bastidas, quienes exponen en dos salas de Quito. En evidencia queda el ingenio de elaborar objetos reconocibles que parecen juguetes sofisticados con partes que hubieran sido montañas de chatarra en un cementerio de desechos.

Esta escultura, que tiene varios seguidores en el mundo, se expone en el momento justo, cuando se habla de medio ambiente, y comprueba que se pueden dar  nuevos usos a la basura industrial.

Utiliza las partes de un motor para construir alguna figura, un resorte para retratar a un bufón…

Meneses comenta que desde pequeño observó en la chatarra a posibles juguetes. Guiado por el instinto,  arma  todo en piezas. Arcos, flechas y escudos de figuras mitológicas son pulidos con dedicación milimétrica y minuciosa suelda de punto. La pequeña volumetría de estas figuras se debe principalmente al interés de Meneses de que la gente deba acercarse y se meterse en la historia. Por ejemplo, la figura de La torera es elegante con su bastón y su sombrero, y mide menos de 15 centímetros. “Hay un primer elemento que define la temática, y luego recojo los demás  que lo conforman, pero nunca sé en qué terminará”, comenta Meneses y, a la vez, hace referencia a la improvisación y el juego, indispensables  para su trabajo escultórico.

Insertar una pieza con otra requiere de soldaduras delicadas  que sorprendentemente no aparecen en la obra de Meneses, porque lo impecable es trascendental para su obra. “Nunca transformo la obra más allá de lo posible, porque lo más importante es que la gente sepa que el objeto fue hecho con piezas originales. El tallado de un escudo en un arquero, por ejemplo es parte de una bisutería olvidada que en conjunto parece como si hubiese sido hecha para ser una escultura”. Los materiales como el acero se oxidan, mientras que otros con el fuego y la temperatura forman texturas que son únicas. “Estos óxidos son recursos estéticos, no utilizo químicos para que brillen, quiero que queden como las encontré”, comenta Meneses.

Por su parte, Bastidas intenta que cada escultura tenga el menor número de piezas posible. Pero también hay esculturas en las que parte de un boceto se construye  con fichas de metal. Es su momento de exploración que aún no concluye. “Para mí la chatarra y su transformación es el reflejo de nosotros. Son metales preciosos a los que los antiguos les decían alquimia. Creo firmemente en la capacidad que tenemos los humanos de rehacernos, de convertir el plomo en oro”, asevera Bastidas.

Una obra que llama la atención se titula  Foto familiar, donde ha construido un porta retratos con los integrantes de su familia, todos en metal. “Esta obra es un momento de transición en mi vida donde el frío metal en el cuadro se llena de imágenes alegres que intento plasmar. Mi mayor felicidad son mis hijos”, explica el autor.

Después de mirar atentamente estas piezas la primera pregunta que circula en la mente de los  espectadores es ¿de dónde provienen tantas piezas? Parecería que estos artistas pasan la mitad de su vida hurgando por   la ciudad con una mochila en sus espaldas buscando los objetos necesarios para sus creaciones.

Pero no es del todo así. Meneses las obtiene de amigos que le regalan las piezas porque saben de su oficio artístico, también de las cachinerías de la ciudad.

Bastidas, en cambio, fue técnico en mecánica industrial campoe en el que hizo muchos amigos que saben guardar “esos fierritos” que sobran para dárselos. Con las manos de estos creadores, lo inservible se vuelve arte inusual.

NELSON ESTUPIÑAN, ADALBERTO ORTÍZ, ANTONIO PRECIADO noviembre 22, 2010

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ANTONIO PRECIADO (Esmeraldas, 1941)

!Aquí tengo, para un grito,
polvo de trece gargantas!
Un hueso de cada muerto,
el largo de su pisada,
y aquí te resucito
las vidas que te hacen falta.
(“Matabara del hombre bueno”)

Poeta y catedrático universitario. En 1965 obtuvo el VII Premio Nacional de Poesía “Ismael Pérez Pazmiño” de Diario El Universo de Guayaquil. El crítico Hernán Rodríguez Castelo, anota: “Hace ya bastante tiempo que Preciado es la gran voz de la negritud en el Ecuador. Con lenguaje recio y tierno, sustantivo; original y vigoroso en el juego imaginativo; rítmico y musical. Y con una poética enraizada en lo negro -de donde le vienen antiguas sabidurías y resonancias mágicas-, pero abierta, generosamente abierta, a lo contemporáneo.”

BIBLIOGRAFÍA

Poesía: Jolgorio (Quito, 1961); Más acá de los muertos (Quito, 1966); Tal como somos (Quito, 1969); De sol a sol (Bogotá, 1979); Poema húmedo (La Habana, 1981); Espantapájaros (La Habana, 1982); De ahora en adelante (Quito, 1993); De sol a sol -antología- (Quito, 1992). Consta en las antologías: Lírica ecuatoriana contemporánea (Bogotá, 1979); Poesía viva del Ecuador (Quito, 1990); La palabra perdurable (Quito, 1991).

 

 

 


ANTONIO PRECIADO
(Esmeraldas, 1941)

ESTE HOMBRE, SU FUSIL Y SU PALOMA

Soy un sobreviviente
que apenas ha nacido;
viejo y reciente,
como el sol temprano.
Soy el mismo de ayer,
pero crecido,
y estoy tocando el cielo
con mis manos.
Soy el mismo de ayer,
enloquecido,
y trepo tempestades con mi brazo.

 

 

 


POEMA QUE NO DEBE SER ESCRITO POR UN POETA DE LA LUNA

Un hombre,
que tenía los ojos bien abiertos,
encontró en su camino
un enorme planeta:
lo guardó en su bolsillo
y siguió andando
Cuando volvió a palpar su inmensa curva
todos los habitantes se le habían extraviado.

 

 

 


LANZA

Linda,
hacia dentro de ti
aletea despierta
una paloma blanca,
y yo,
salvaje,
enorme,
atento,
malo,
le apunto con mi lanza.
Noche,
cierra los ojos
que voy a atravesarla,
a beberme su sangre
y a encenderla las alas.

 

 

 


HISTORIA

Correteaba la miel; pero ese día
el fusil
me dieron en la línea animal
del espinazo,
y desde entonces ando
de rencor en rencor,
de guerra en guerra,
con un fusil alerta entre las manos.

 

 

 

 


DADIVA

Busco al fondo de todos los cadáveres
sus tesoros abiertos…

Los que murieron niños
muestran a flor de tierra
sus recientes estrellas sepultadas.

¡Ah, esta suerte de topo que me dieron!
¡Ah la confusa tierra que me llama!
¡Ah, mis ojos despiertos que ven luces
detrás de la tiniebla más cerrada!

¡Un muerto me dio cal
para escribirle un claro verso al alba!

Ved que al norte de mí
se alza una hoguera pálida:
un niño recién muerto quiere darme
su anémica flor blanca
y me guiña su tumba
con la tímida luz de esta fogata.

 

 

 

 

 


MARIPOSA NEGRA

La mariposa negra
vino temprano.
Llegó de la misma noche
y se fue volando.

¡Ah, niño, si algún lucero
llena de luz tu cuarto! …
La muerte viene cerrando
una sombra que te alcanza.
Ves, niño, la mariposa
te abrió sus alas.

¡Ah, la lumbre de un lucero
en el filo de tu cama!
Pero, ya ves, los luceros
crecen a mucha distancia
y tendríamos que andar
abismos para alcanzarla.

¡Ay, niño, la mariposa
hacía tiempo te buscaba! . . .

 

 

 

 


FUNDO UN MAR EN EL CHOTA

José Antonio Chalá,
entre un desnudo pez
y el agua
caben todos mis ríos,
tus lagunas
y este mar que, te escribo.

Puede ser que algún día
se le antoje a la lluvia
caer hacia las nubes
y empaparlas.
Mientras tanto,
José
cosecha este delfín
entre tus plantas.
Así es como entre el viento y sus gaviotas
caben todas las alas.
Ya es hora de decirte,
no es secreto
que los cañaverales
te van juntando toda su maleza,
así es que entre la miel
y tu ancha lengua
le anticipo sabor a mi garganta.
Ha de ser que algún día
alcanzarán las olas mi ventana …
Mientras tanto,
José,
ya tu ciruelo que sembré en mi arena
va floreciendo su primera escama.

 

 

 

 


DUDAS PARA UN EXAMEN DE HISTORIA

Helena ya no cabe en el pretexto de la huida,
sino que su marido le envenena los besos
y la mete de noche
en casa de cualquiera.
¿No es otra la costilla del pecado?
¿No es otro el ofendido con la ofensa?

Penélope maneja un simulacro
más falso y engañoso que su tela,
y Aquiles va a morir,
ya le acertaron
en el mismo dolor,
con otra flecha,

Fracasada la burla del caballo,
porque los vietnamitas no lo aceptan,
los dioses más propicios del espanto
dejan al loco solo con su tema.

No hay duda,
ya es el fin,
están perdidos.
Agamenón se equivocó de guerra.

 

 

 

 

 


ESPANTAPAJAROS

Alguno de nosotros ha querido mezclar
en esto de nosotros
a un extraño,
y le dijo al oído nuestros nombres,
de qué lado dormimos,
os sueños que soñamos,
el agua que bebemos,
e1 camino que andamos
con mayor certeza,
el cadáver que aguarda a cada uno
al final de sus pasos.

Hay pues entre nosotros
alguien que se ha torcido
y nos ha traicionado,
alguien que por el lado del abismo
sacó los trapos sucios al espacio,
alguien tan bueno,
bueno,
alguien tan desleal con sus pecados
que al reverso de su hombre siempre ha sido
algo así como un ángel desplumado.
Y yo temo a los ángeles lo mismo
con plumas o sin plumas.
con alas o con brazos.
así que ¡salgan de mis pronto
el ángel desde arriba
y el ángel desde abajo!
que aquí se salva el mundo
mundo
mundo,
pues yo me quedo al pie de este poema
como un descomunal espantapájaros

 

 

 

 

 


………………
ADALBERTO ORTIZ (1914)

Nació en la ciudad de Esmeraldas, un puerto sobre el Pacífico de población preponderantemente negra. Ortiz es mulato; esto es, mestizo de blancos y negros. El prologuista de su libro de poemas “Tierra, son y tambor” – Joaquín Gallegos Lara- le hizo un retrato muy fiel y expresivo, que permite advertir su doble ancestro: “Sus facciones –escribió- se contradicen. La piel y el cabello contrastan con la boca y los ojos: color de canela asolea­da, cabellos negros que desde siglos con su encrespamiento son una insinuación a la re­belión, boca de gozador francés y mirada a la vez introspectiva y ávida de occidental”.

 

 


Or­tiz estudió en la capital del Ecuador, en donde se graduó de profesor normalista. Durante esos años, y más tarde en 1940, gracias a las entregas literarias del diario “El Telégrafo”, extendió su prestigio de autor de cantares ne­gros y mulatos por los círculos intelectuales de todo el país. En 1942 obtuvo con “Juyungo” el premio nacional de novela, en un con­curso promovido por el Grupo “América” de Quito. En 1945, sus poemas de “Tierra, son y tambor” alcanzaron el segundo puesto entre los libros publicados ese año en la ciudad de México, y algunos de ellos aparecieron poste­riormente en antologías internacionales. La producción de Ortiz no ha ido abundante, pe­ro tampoco ha declinado: “Camino y puerto de la angustia”, poemas (1946); “La mala es­palda”, cuentos (1952); “El animal herido”, compilación de todos sus poemas (1959); “El espejo y la ventana”, premio nacional de no­vela en un concurso promovido por los perio­distas del Ecuador (1964). Algunos de los tra­bajos de este autor han sido traducidos a otras lenguas: francés, checo, alemán, ukraniano, italiano,búlgaro, etc.

A más de las actividades literarias Ortiz ha ejercitado las de pintor, pro­fesor de colegios, diplomático y funcionario de la educación pública ecuatoriana.

 

 


Hay algo muy definido y constante en su producción de escritor: la revelación de las calidades anímicas de su doble ancestro. Po­demos observarlo a través de sus mejores creaciones poéticas y narrativas. En efecto, en “Tierra, son y tambor” se reflejan las emocio­nes de su origen negro y blanco, pero además el alma de su propio pueblo, que vive en la planicie selvática de Esmeraldas, a orillas del mar Pacífico. En un lenguaje de admirable plasticidad, y con un dominio hábil de las for­mas simples y populares del verbo castellano, deja apreciar, primeramente, las raíces senti­mentales de su dual naturaleza de mulato, que son tan reconocibles como la pigmenta­ción misma que caracteriza a este tipo de mestizaje.

 

 


… con adhesión fiel a su trópico nativo, y al pueblo preponderantemente negro que lo habita, y cuya conducta frente al dolor y a la alegría, al amor y a la muerte ha observado sentimentalmente desde su niñez, ha podido dar con la expresión ati­nada de la realidad concreta de su país. Ha venido así a convertirse en una suerte de re­presentante de la poesía afro-ecuatoriana.

 


Es interesante notar esta posición per­sonal y estética de Ortiz porque ella se hace aun mas evidente en su novela mejor conoci­da, “Juyungo”. Precisamente su difusión inter­nacional obedece, en cierta medida, a las ca­racterísticas de traslación de un ambiente que resulta sugestivo por su singularidad, de reve­lación de los conflictos raciales del mulato, de preferencia por determinadas formas ex­presivas de la gente de color. En suma, por ser una obra con un definido sabor regional. “Ju­yungo” comenzó a llamar la atención tras ha­ber obtenido el primer puesto en un concurso nacional de novelas en el Ecuador, en 1942. Pero fue su segunda edición, realizada en Buenos Aires en 1943, la que le lanzó a una rápida notoriedad en el continente hispanoa­mericano, y aun a posteriores publicaciones en otros idiomas, a pesar de lo difícil que re­sulta traducir el juego verbal de varios de su pasajes, que se sostiene exclusivamente en las acentuadas cadencias del habla de los negros. Porque, efectivamente, el ancestro del autor se deja percibir inmediatamente a través del gusto sensual de las palabras, de la rítmica so­noridad de ellas y de su eficacia onomatopéyica.

 


… la obra Juyungo contiene la animada descripción del medio rudo en que trabajan, luchan, aman y mueren las gentes negras y mulatas del trópico ecuatoriano, entre las que sobre todo va desarrollándose con buen sentido de perspicacia novelesca, a través de sus hechos y sus movimientos anímicos, la natu­raleza de Juyungo… cuando Ortiz quiere convertir a Juyungo en un héroe adornado de galas patrióticas, e incorpora a su relato, arti­ficiosamente, el episodio histórico de la investigación peruana del año 41…


En su novela “El espejo y la ventana”, Ortiz se muestra más conocedor del género, más experimentado en el uso de los recursos difíciles del buen narrador… La par­te central del argumento, que se ramifica há­bilmente en episodios cargados de tensión vi­tal, y que permite la incorporación de varios personajes bien caracterizados, desarrolla la historia de una familia pobre de la costa ecuatoriana…


La forma literaria muestra la ascensión de Adalberto Ortiz a un apreciable nivel estilístico. Descontadas algunas frases a cuya fal­ta de lógica se suma cierto mal gusto, satisfa­cen su dominio de la claridad narrativa, del juego de doble sentido de dos palabras com­binadas en una (como usaban los creacionistas) y de significativas aliteraciones. En lo que concierne al artificio que usa a través de toda la novela, del espejo como símbolo de la con­templación introspectiva, y de la ventana co­mo símbolo del contacto con la realidad exte­rior, y que le lleva a escribir introducciones a cada capítulo, es notoria su falta de técnica y de seguridad artística. Quizás suprimiéndolas, esta creación novelesca de Ortiz mejoraría.


Fuente: Galo René Pérez, Literatura del Ecuador 400 años –crítica y selecciones-, ediciones Abya-Yala, Quito-Ecuador, 2001.

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—-
NELSON ESTUPIÑAN BASS
ESCRITOR.- Nació en la parroquia de Súa, una aldea situada entre bosques refrescados por las brisas del pacífico, en el cantón Esmeraldas, provincia de este nombre, el 19 de Septiembre de 1912. Hijo legítimo de José María Estupiñán Estupiñán, marino natural de Izcuandé, Colombia, en 1858. Venido a Rioverde en 1870 con sus padres, se estableció en Súa como constructor naval, carpintero de banco, agricultor con una finca en la bocana del estero Súa, navegante y práctico. En 1913 pasó a Esmeraldas con su mujer y tres hijos para educarlos, en un desembarco sin mayor trascendencia durante la revolución de Concha fue herido en la rodilla izquierda, quedó baldado y desde entonces anduvo con unas muletas que él mismo se construyó. En 1922 se nacionalizó ecuatoriano, trabajó de Patrón costanero y murió el 14 de Abril de 1930 de congestión pulmonar; y de María Timotea Bass Trejo, hija de campesinos y nieta paterna de “un marinero negro originario del Caribe, tripulante de una goleta cazadora de ballenas en Atacames, Súa y Tonsupa, que desertó en Súa”.

De un año fue llevado a Esmeraldas y aprendió a leer con su madre pero como era travieso se negó a estudiar, y andaba por los muelles pescando con anzuelos, asistía como espectador a los bailes de marimba en el Barrio Caliente y se deleitaba oyendo los contrapuertos de los copleros y decimistas “coimponedores” negros y mulatos. “Mis padres jamás me regañaros por los escapes de casa”. A los nueve años lo metieron a la escuela. Ya sabía cuales eran las partes del cuerpo, recitaba dos o tres tablas, por eso le promovieron un mes después al segundo grado y aprendió a escribir. En el tercero y cuarto grados recibió clases del profesor Elías Clavijo, en el quinto fue alumno de aritmética de Carlos Enrique Portes y en el sexto de composición y dictado de Juan Antonio Checa Drouet, periodistas del semanario “El Clarín” Checa le tomó preferencia y hasta quiso enviarlo becado a estudiar radiotelegrafía a bordo del buque “Patria” de la Armada ecuatoriana-pero el proyecto no se realizó.
Su padre le contaba las historias de sus ancestros y la vida del pueblo negro y Nelson recorría la playa por las noches, pescaba y bailaba al ritmo de las marimbas con sus hermanos.

El 24 admiraba las labores contables de Benigno Hiveri en la Casa Comercial Esmeraldas, quien arrendaba una de las dos tiendas de su padre. Como la crisis económica aumentaba entre de dependiente al almacén de Humberto Trujillo Gutiérrez con S/. 30 mensuales de sueldo y escribió sus primero versos que tituló “Pueblerinas” que nunca se atrevió a publicar . Era un muchacho risueño, jovial, flaco y larguirucho, muy amigo de gastar bromas. Ese año se enroló con otros jóvenes en la Vanguardia Liberal pro Gonzalo S. Córdova a la presidencia de la República que dirigía su vecino Manuel Lozano .

El 29 ganó una de las dos becas para estudiar Comercios el Instituto Mejía de la capital, viajó en el motovelero “Patria a Guayaquil y de allí en tren a Riobamba y Quito, y alguna pieza a Rosario Quirola en la calle Alianza No. 60, detrás de la muralla de San Francisco, donde había vivido su hermanos mayor César Nevil.

Fue un estudiante pobre y aprovechado que en 1931 participó en las manifestaciones contra el presidente Ayora y el 32 en la llamada Guerra de los Cuatro Días, cayó preso el segundo día con otros estudiantes y pasó al cuartel de la Policía en la Cuenca y Mideros, mas el populacho los liberó entre vivas y aplausos dos días después.

En Septiembre del 32 culminó sus estudios y se graduada Contador Público, no sin antes bosquejar una novela en tres cuadernos bajo el título de “El sabor de la carne” que se quemó en un incendio ocurrido en Esmeraldas en 1948.

Durante su ausencia había fallecido su padre y al regresar a Esmeraldas encontró que no podía conseguir trabajo, así fue como entró de Cajista sin sueldo a los talleres del semanario “El Comercio”, hasta que pudo colocarse en la “Nueva Farmacia” de Héctor Cortés con S/. 30 mensuales.

El 33 pasó a enseñar el séptimo grado en la Escuela Superior Juan Montalvo, inglés y contabilidad. El 34 fue pagador de la Sucursal del Banco Central en Esmeraldas pero el trabajo no le agradó y retomó al magisterio. También fue electo presidente fundador del “Club Juvenil Deportivo” y formó parte del equipo de básket que triunfó en Tumaco frente al Club Panagra. Ese año compuso su primer libro, trece poemas que tituló “Audición para el negro” que jamás llegó a publicar. La primera de esas composiciones, “Andaba”, salió en el diario socialista “Tierra” de Quito, de propiedad de Ricardo Jaramillo.

El 33 se había incorporado al grupo político del periodista Gustavo Becerra, afiliado al Comunista del Dr. Ricardo Paredes. El 34 publicó en el semanario “Mañana”, que dirigía su hermano César Névil, dos “Relatos Inconexos” En el diario socialista “La Tierra” de Quito aparecieron sus poemas “Anúteba” y “Canto a la negra quinceañera”, éste último es cronológicamente el primer poema negrista publicado en el Ecuador. Sus amigos José Alfredo Llerena, Augusto Sacoto Arias, Alejandro Carrión y Atanasio Viteri le felicitaron desde Quito y como también los mandó a “El Telégrafo”, Joaquín Gallegos Lara y Enrique Gil Gilbert le escribieron de Guayaquil. Ese año reunió trece poemas bajo el sugestivo título de “‘Audición para el negro” que jamás logró entregar a la imprenta y aún permanece inédito en su hogar. Alejandro Carrión le escribió “La voz hacía falta en la literatura ecuatoriana”. Ese año enseñó el folleto “ABC” del comunismo y se enamoró perdidamente de una camarada guapa e inteligente.

El 35 pasó de Secretan o-profesor al Normal Rural Luis Vargas Torres. El 36 falleció su madre durante una epidemia de viruela. Contrajo matrimonio con la Prof. Helena Ortiz Estupiñán. Con Horacio Drouet y Nahím Cortés editó la revista “Marimba” que apareció hasta el tercer número en los Talleres Gráficos del Estado y debido a que había comenzado la represión dictatorial de Páez contra las izquierdas, la policía incineró la edición del número tres en la casa de Gobierno. Entonces atacó a la dictadura en el periódico “El Cosmopolita” bajo el seudónimo burlón de “Marcofeo”. (1)

En 1936 y mientras se encontraba ensayando con sus alumnosla pieza teatral “El Ultimo Juicio” del escritor estridentista mejicano Germán List Arzubide, recibió un telegrama con su cancelación por el Ministro de Educación. Dos meses después le contrataron de contador de la “Esmeraldas Lumber Co.” De propiedad de Guatavo Von Buchuvald Mesones residente en Guayaquil, pero a los pocos días el Gerente Carlos Santander Calderón le separó bajo la acusación de ser un comunista terrible y haber organizado dos sindicatos en Esmeraldas, uno de peladoras de tagua y otro de profesores. Entonces tuvo que unirse a otros profesores cancelados y formó el “Centro Educacional América” que pronto se llenó de alumnos porque se disfrutaba de la bonanza de la era del palo de balsa. En Noviembre del 36, a raíz de la guerra de las cuatro horas fue apresado y estuvo tres días en la cárcel. El 37 le llamaron nuevamente a la Lumber Co. Y llevo la Contabilidad.

El 38 pasó a la empresa naviera de Nery Mojarrango Bueno con sus amigos Horacio Drouet y Vicente Bueno tomó la corresponsalía del semanario guayaquileño “La Carcajada” de Próspero Salcedo Mac Dowall escribiendo con los seudónimos “Rafael Charcopa” y “César Alberto” durante tres meses, pero desistieron por el temor a sufrir una paliza por sus bromas de mal gusto. (2) EI 42 ingresó al partido comunista llevado mas

(1) Marco feo era el sobrenombre de un negro colombiano, analfabeto y descalzo, que al filo de un barranco del malecón tenía un miserable quiosco donde vendía frutas y artesanías esmeraldeñas, quien le conversaba sobre los mitos de su tierra: la gualgura, el Riveil, el Duende, la Tunda, el Hojarasuin del monte, la mula, el descabezado, la Tripa enrolladora y el diablo de los siete mil cachos.
que por su admiración al marxismo, por sus amistades literarias, especialmente con Gallegos Lara, a quien conoció el 36 en Quito”.

En la Antología antifacista “Nuestra España” apareció su poema “Saludo del negro ecuatoriano a España Leal”.

El 44 fue Secretario General del Comunismo de Esmeraldas que dependía del de Guayaquil y Pedro Saad. Durante algunas elecciones había presidido la lista comunista local que nunca ganaba y como le había cansado la pugna que sostenían las urracas liberales contra las canchimalas de izquierda, prefirió renunciar a su militancia política, conservando sus buenas relaciones en el interior del partido.

En 1943 había terminado de escribir “Cuando los guacanes florecían”, novela del concertaje enmarcada en la revolución del Coronel Carlos Concha y como no había imprentasen Esmeraldas guardó los originales en su escritorio; mas, el 45, los envió a Benjamín Carrión con la esperanza que fueran editados en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, porque sus poemas habían sido bien acogidos en los círculos intelectuales y constaban en la revista “Base” de Quito, “Bloque” de Loja, “Marimba” de Esmeraldas, pero nada ocurrió.

El título es muy poético y se relaciona a los meses que van de Septiembre a Diciembre en que esos árboles toman una hermosísima coloración amarillo intenso por sus flores y la caída total de sus hojas. Entonces Esmeraldas era una fiesta de color.

(2) Charcopa fue el nombre de uno de los personajes de “Cuando los Guayacanes florecían”.

El 49 figuró como miembro de número del Núcleo de Esmeraldas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y editor de la revista “Tierra Verde”. Su poema “Canción del niño negro y del incendio” habíase difundido en el país a través del primer recitador negro Eugenio Montes. //Negro, negro renegrido, /Negro hermano del carbón, /Negro de negros nacido, /Negro ayer mañana y hoy.//

El 50 apareció “El Pelacara”, uno de los capítulos de Cuando los Gauyacanes Florecían en “El Nuevo fielato Ecuatoriano” de Benjamín Carrión. Un profesor alemán pidió la debida autorización para traducir la totalidad de la novela a ese idioma. Recién entonces después de cinco largos años de tenerla durmiendo, los directivos de la CCE se decidieron a publicarla.

Su éxito fue inmediato y desde esa fecha no ha cesado de leerse pues se conocen seis ediciones en español más la inglesa de 1987 en Washington que se titula “When the guacans were in bloom”, traducida por el “Afro Hispanic Instituto”. Es novela de amenidad, magnífica, contiene una historia de aventuras y la profundidad ahonda en el aspecto humano de una gesta política fracasada. Estupiñán no toma partido por sus personajes, para colocar su mirada en las verdaderas y más profundas motivaciones de esa gesta social del Ecuador de principios de siglo.

Novela digna de figurar entre las mejores del Ecuador. No presume de nada y es mas bien de palabra sencilla y fluido desarrollo. Sus figuras, bien concebidas y logradas, sintetizan magistralmente el valor auténtico de la lucha conchista, con imágenes pintorescas llenas de folklore y cuya expresión mas significativa es el anhelo común de conseguir muchas escuelas para los hijos de los pobres. La novela no promete nada al final, a ratos es conmovedora y presenta un gran conocimiento del hombre negro y del paisaje esmeraldeño. Y siendo un libro de juventud, le reveló escritor logrado en el entero sentido de la palabra, pues Estupiñán Bass siempre ha sido novelista que poeta.
Igualmente el 49 formó parte en Esmeraldas del grupo cultural “Hélice”, cuyo órgano de publicidad fue la revista de mismo nombre, que avanzó hasta el número 20. Los otros miembros de “Hélice” fueron Edgar García Pérez, Héctor Casierra Perlaza, Maximiliano Hass, Eugenio Montes, Galio Ortiz Urriola, José Ortiz Urriola y Efraín Andrade.

En 1953 presidió el Comité pro monumento a Vargas Torres, ascendió a apoderado de la firma Sucesores de Nery Mojarrango Bueno y se embarcó en el motovelero 5 de Agosto en calidad de administrador, realizando numerosos viajes a Guayaquil, Borbón, Limones.

El 54 editó “Canto negro por la luz” con el subtítulo de poema para negros y blancos. El 56 viajó a las islas Galápagos, colaboró en el semanario “Tribuna Libre” con la columna “Pañuelo de cinco puntas” y escribió su primer libro de poesía popular titulado “Timarán y Cuabú” que publicó la CCE ese año y ha conocido una segunda edición en 1986. En versos octosílabos Estupiñán hace aflorar mitos, leyendas, temores, esperanzas, afanes y una frontal contradicción entre lo viejo y lo nuevo, sentenciosamente y en contrapunto. Por eso el crítico canadiense Richard L. Jackson llama a Alberto Cuabú “The greal new mandinga”.

Nelson ha declarado su asombro ante el hecho que los montubios, sin ninguna educación, hayan podido escribir coplas perfectamente prosilábicas. Por eso ha dicho que ellos escribieron con el lápiz de la voz la métrica del oído.

El 57 salió de su empleo y se dedicó a escribir la novela “El Paraíso” que salió un año después y a visto otra edición el 85. Allí trató ampliamente sobre el dominio del caciquismo del mandante Plaza Monzón en su provincia, tragedia de ese pueblo por la estultez y violencia de ese nefasto personaje. Tangencialmente tocó a otros sujetos secundarios y el periodista Tácito Ortiz Urriola se creyó aludido y hasta le insultó en un versea en una Hoja Volante pero nadie le hizo caso y la novela de Estupiñán se vendió con una increíble rapidez, aunque tuvo que esconderse algún tiempo para evitar ataques personales, pues sus enemigos contrataron un matón para que lo apalee.

En cambio su amigo Arcelio Ramírez le dedicó el siguiente poema //Nelson lanza su metralla / de sonora dimensión; / es garfio y es corazón / que de la cima atalaya .// Sin usar otra malla /sobre hediondas hervideros /saca sus finos aceros / y la mesnada se aterra / porque sabe que no yerra / en sus disparos certeros.//

El 59 fue designado tesorero Municipal del cantón Eloy Alfaro con capital en Limones. El 60 pasó de profesor de Contabilidad del Colegio 5 de Agosto. En Noviembre del 60 viajó con otros intelectuales jorge Icaza, Oswaldo Guayasamín, Pedro Jorge Vera y Diógenes Paredes por Asia y Europa merced a sendas invitaciones de las Sociedades de Amistad Chino-Latinoamericana y Soviético-Latinoamericana pero de regreso no pudo conseguir escala para Cuba. El viaje constituyó una gran experiencia política y publicó una serie de veinticinco artículos sobre la China.

El 61 fue designado Contador de la Sucursal en Esmeraldas del Banco Nacional de Fomento. También presidió el Núcleo de Esmeraldas de la CCE hasta el 64 y fue Jurado en el Concurso Nacional de Poesía del diario “El Universo”, dignidad que volverá a ostentar el 67 y el 74.

El 62 contrajo segundas nupcias con la Licenciada en Ciencias Biológicas Luz Argentina Chiriboga, ex-candidata a reina de belleza en Esmeraldas, con quien es muy feliz.

En Abril del 65 aceptó ser profesor de Contabilidad del Colegio Técnico Nocturno Esmeraldas, El 66 apareció su novela “El último río”, comenzada el 61 y terminada el 63 en su versión definitiva. Ha visto tres ediciones y trata sobre las aventuras imaginarias de un negro machista llamado José Antonio Pastrana, suma de las personalidades de varios amigos y conocidos suyos, fundidos en un sólo personaje.

El poeta colombiano Armando Torregrosa invitó a Arcelio Ramírez Castrillón a un cordial mano a mano poético, en el aue se mencionó a Estupiñán, quien intervino con “las coplas que tituló “por haber sido mentado”.

El 66 apareció la traducción al alemán de su poema “Venganza”, en una Antología universal de la poesía negra editada en Munich con el título de “Schwarzer Orpheus”.

Entre el 67 y el 71 terminó dos libros. El primero fue un poemario “Las huellas digitales” y el segundo “Las Tres Carabelas” apareció el 73 en Portoviejo y se llamó así por contener poesía, relato y teatro (su comedia simbolista “La Otra” en dos actos y en prosa, representada en Esmeraldas) donde, a través del sueño, el personaje femenino Olga se desdobla en un lecho y surgen dos personalidades, una Olga blanca y otra Olga negra.

El 68 Stanley Cirus, natural de la Isla de Granada y profesor de la Universidad de Harvard en Washington D.C. le visitó en Esmeraldas para preparar su tesis doctoral sobre su obra. En la capital norteamericana dirigió la traducción al inglés de “El Ultimo río” realizada por Edna Sins, catedrática de Literatura americana en la Universidad del Distrito de Columbia.

El 73 editó un texto para Colegio de Comercio y Administración: “Contabilidad Agropecuaria Práctica”. Ese año el crítico norteamericano Stanley Cyrus,.de la Universidad de Howart, incluyó su cuento “El Milagro” en la antología de “El cuento negrista sudamericano” y en la Antología lírica en homenajea Pablo Neruda salió su poema “Un cirio para Pablo” traducido al inglés por WaIther Lowenfíels, de Boston.

El 74 editó su novela “Senderos brillantes” de mensaje antimperialista, sobre una isla imaginaria llamada Calamares, donde discurren las historias del personaje central Juan Mandujano y sus animales, contadas a través del ojo mágico de la literatura novísima latinoamericana. De esta obra se ha dicho que no es una novela sino dos diferentes, que se cuentan al mismo tiempo. Son dos modos de ficción.

Ese año se estableció definitivamente en Quito. El 76 fue mencionado en “The Black image in Latín American Literature” y el 79 en “Black writers in Latín América” por el Dr. Rihard L. Jackson, crítico y profesor de la Universidad de Alburquerque en New México.

EI 77 editó una guía de la vieja Esmeraldas: “Luces que titilan”, evocando personajes y lugares que se fueron con la resaca de los años inquietos, desde los más humildes hasta los hombres importantes y concurrió al 1 Congreso de Cultura Negra de las Américas celebrado en Cali, Colombia. El 78 la Academia de Ciencias de la URSS dio a la luz en ruso “Cuando los Guayacanes Florecían” con un tiraje de 150.000 ejemplares, asesorándose el traductor con Alba Calderón de Gil y Rene Maugé, quienes residían esos meses en Moscú y que le explicaron el real significado de los términos esmeraldeños.

El 80 asistió al II Congreso de Cultura Negra en Panamá. En ambos eventos se leyó su poema “Canción del niño negro y del incendio con música del folklorista esmeraldeño Tomás García Pérez, impreso en un long playcolombiano. El 78 editó “Las puertas del Verano”^ “Toque de Queda”, novela inconclusa que es como una cinta magnetofónica grabada en distintos lugares de una noche con un toque de queda bajo dos dictaduras militares. El libro se cierra con una premonición de la caída de! fascismo y fue escrito en forma tal que constituyó una innovación en su manera de narrar, modalidad nueva que disuena con !a forma antigua, escrita para un lector contemporáneo que no es el pasivo de antaño.

E! 81 apareció otra novela suya: “Bajo el cielo nublado”, que termina con un desastre en Esmeraldas y en la revista “Afrohispanic Review” de Washington incluyeron dos de sus poemas traducidos al inglés por Moraima Donahue.

El 82 dio a la luz sus ensayos “Viaje alrededor de la poesía negra” con juicios sobre la poética de este color dentro y fuera del continente y “Las dos caras de la palabra” prologado por su amigo el poeta Euler Granda, con prosacrítica (Esmeraldas su política y literatura, y a Orillas de Antonio Preciado) y los poemas “Sinfonía Verde” y “S. M. el miedo” en 63 páginas.

El 83 concurrió al congreso celebrado en Panamá, de la Cultura Negra de las Americas como representante del Ecuador y el poeta Nicomedes Santa Cruz del Perú le obsequió su libro “Décimas y Poemas” (Antología) con la siguiente dedicatoria //Al poeta esmeraldeño / que con verbo ecuatoriano / va cortando mano a mano / golpe a golpe y leño a leño. //A su semblante risueño / a quien / a quien consigo va en paz / como un recuerdo veraz / de tu amigo Nicomedes, / retórnamelo si puedes, / Nelson Estupiñán.

A lo que fue contestado //Ahí te doy el desempate, / Nicomedes Santa Cruz, / tu que sos cantar de luz, veraz que allí hay un combate / entre dos sencillos vates / Cuabú y Pedro Tinarán, / que vueltos en huracán / versean como yo y tú, / yo en Ecuador, tu en Perú / Tu cófrada, Estupiñán.

Fue invitado por la extensión de Búfalo de la Universidad de Nfew York y por la Universidad de Howarden Washington, a dictar varias conferencias. Con tal motivo viajó con su esposa y de regreso comenzó a escribir para “El Comercio” de Quito la columna “Estrella de siete puntas” que mantiene con gran éxito.

El 84 salió su poemario “El Poker de la Patria”, canto a las cuatro figuras de la ecuatorianidad: Rumiñahui, Espejo, Montalvo y Alfaro, y a la editorial “Oveja Negra” de Bogotá entregó su novela “El Crepúsculo” incluida con el Número 43 en la “Colección de Literatura ecuatoriana”; mas, como dicha serie se suspendió al llegar al número 41, aún permanece inédita.

El 86 salió su poemario “Duelo de Gigantes” con los mismos versos de Pedro Timarán y Alberto Cuabú y El Desempate. y sus respectivos vocabularios, dentro de la colección Pambil.

El 87 terminó su novela sobre los indios Cayapas aún inédita “Los canarios pintaron el aire de amarillo”.

Su estatura elevada, contextura delgada, faz morena, calvicie pronunciada, ojos negros y alegres. Activo, afable, servicial. Con sus amigos y conocidos gracioso y hasta burlón y por eso tiene fama de bromista, pues muchas veces les ha hecho inteligentes y graciosas pasadas.

Su conducta cívica intachable le enfrentó al caciquismo en su provincia. Sus obras le recomiendan y sitúan entre los mayores novelistas del país desde la década de los años 30 del racismo social hasta el boom literario del realismo mágico, cuya técnica conoce y ha tentado exitosamente. Por eso le han dicho diablo burlón, porque sabe el arte de combinar historias y armar desenlaces inesperados y fuera de lo común.

Su pensamiento de izquierda y una visión realista del negro ha despertado el interés de la crítica internacional hacia sus libros, especialmente en las Universidades de los Estados Unidos, donde la segregación aún persiste soterradamente.

Existen varias tesis doctorales que tratan sobre Estupiñán y su obra, tan apreciada en el exterior como en su Patria. Por haber mantenido la identidad negra a través de todas sus obras y porque ha defendido el alma negra y mulata en un país donde todavía existe una solapada diserminación racial .

En 1997 fue propuesto para el premio Nóbel por diferentes instituciones culturales del país.

poemas de carmen váscones traducidos al frances por lisa coco noviembre 21, 2010

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POEMAS TRADUCIDOS AL FRANCES POR LISA COCO

Carmen Vascones

PREMIÈRE PART DU LIVRE “LA MORT UN ESSAI DES AMOURS”

Je suis venu de la mer

et non de la bouche des hommes

qui ont conçu mes enfants

avec la brutalité des leurs gestes.

Ont enterré ma présence

je ne sais pas qui je suis

Je reviens à la tendresse de la vague.

DU LIVRE “AGISSANT OU UNE VIE INOMINADA” (inédit)

1

Proches mais éloignés

la masque se défait

dans l’ âpreté de la tristesse.

2

En quelques occasions

nous marchons à la chasse du puissance

et nous finissons dans la mire.

3

L’amour est une tension

pleine d’une action :

sa faiblesse

Son défi :

continuer

et cesser de soumettre

Qui est-ce qui accepte ce risque ?

4

L’histoire : un témoin réel

de la décomposition du monde

La vie une composition permanent.

5

Mon corps : un espace

où la vie

héberge le verbe.

6

La métaphore : une splendeur du vide

le mouvement sa forme

Je me suicide en métaphores

CARMEN VÁSCONES. Samborondón, 1958, province du Guayas – Équateur. Elle a passé sa maîtrise en Psychologie, 1983 et  Psychologue Clinique, 1984.

Elle a travaillé dans le Ministère Social et Travaille : FODI (Fonds de Développement Infantile), a travaillé avec les Institutions d’attention à l’enfant, la famille et la communauté (INNFA), Programme  garçon travailleur de la Banque centrale (PMT),  Fondations, tant dans les Recherches, les Assessorats, les Coordinations sur l’Attention au Mauvais traitement, l’Abus sexuel, les Devoirs et les Droits, la Formation Civique et Démocratique, les déroulements d’Espaces Alternatifs Créateurs.

Elle a aussi travaillé dans les Collèges et les Universités; a donné des ateliers de création littéraire; Créatrice et organisatrice de Symposiums par le Jour International de la Femme 1997 et 1999; Invitée à la Foire de Livre en Venezuela, 2008. Invitée par l’Ambassade de l’Équateur au Pérou pour la Foire du livre International, de 2001. Invitée par le Consulat de l’Équateur à Toronto, et l’Université du York, 2008.

Des livres de Poésie Publiés : La Mort un Essai des Amours, 1991 Con/Fabulationes, 1992; Le Mémorial Encore  Affalé, 1994; le Courant, 1999. Elle a publié dans une anthologie et des revues virtuelles importantes du Canada, de l’Espagne, de la France, de l’Argentine, des Etats-Unis, l’Uruguay, le Puerto Rico, la Colombie, l’Équateur, le Pérou, le Brésil, l’Allemagne, et autres.

Traduite en Anglais,  Allemand, Italien, Portugais, Polonais partiellement.  Elle a quelques livres inédits de poésie et de prose poétique : “Un seul d’une femme, Falopio ou mémoire du désir”, “Un agissant ou une vie innominée”, “Fil d’eau”,  “Lune aborigène”, livre des contes, d’essais et de la recherche sur la créativité,  psychisme et la “éducation impossible”

Ses prix et décorations incluent : II Biennal de Poésie, “Cesar Dávila Andrade,” Cuenca, 1993 à son oeuvre “Mémorial Encore Affalé ;”  Mention,  à le Concours de Poésie “Ismael Pérez Pazmiño,” l’Univers, Guayaquil, 1996 à son oeuvre “le Courant.”. Le deuxième prix, dans un concours international  Poésie Érotique, ” Béni est ton corps”, Lima, 2008. De plus  a des Reconnaissances dans le domaine de ecrivaine  du Ministère d’Education et de Culture de l’Équateur, 1998; la Reconnaissance du Congrès National de l’Équateur pour sa pratique de l’enseignement et à la culture des belles lettres, de 2001; le Mérite Éducatif Culturel, Ministère d’Education et la Culture de l’Équateur, 2002; et le deuxième  prix, la Poésie, à le Concours International de la Revue Foyer, Guayaquil, 2005.

cuentos, mitos, leyendas de africa noviembre 18, 2010

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Cuentos y Leyendas

LA LIEBRE Y EL GRAN GENIO DEL BOSQUE

Un día salió la liebre para encontrarse con el Gran Genio del bosque y le dice:

– ¡Oh, Gran Genio! Usted que es quien controla a todos los habitantes del bosque, Usted que es el Señor de todos nosotros, quiero pedirle un favor.

– ¿Qué favor?

– Sólo una cosa: que usted me aumente la sabiduría de mi cerebro.

– ¿Y para qué quieres eso?

– Para que yo sea más inteligente que todos los otros animales del bosque.

El Gran Genio piensa y dice:

– Está bien, pero es necesario, que antes me muestre de qué es usted capaz de hacer. Lleve esta calabaza lejos y llénela de pájaros pequeños; tome esta otra calabaza y llénela de leche de gama; lleve lejos también este palo y traiga una serpiente tan larga como él. Cuando usted regrese con la calabaza llena de pájaros pequeños, la otra calabaza llena de leche de gama  y con una serpiente tan larga como este palo, entonces veré qué puedo hacer por usted.

La liebre marchó, y después de haber andado bastante, llegó a un estanque donde se sentó para descansar. Cuando el sol comenzaba a ponerse comenzaron a llegar toda clase de animales que se acercaban al estanque para beber. Pero los animales bebían y se marchaban, hasta que cuando el sol se ocultó se quedó é solo junto al estanque.

De repente, llegaron volando una bandada de pequeños pájaros que comenzaron a saltar, beber, cantar, jugar y revolotear.

La liebre se dice a sí misma:

– Hoy voy a ver de lo que yo soy capaz

Y, comenzo a gritar para que los pájaros le oyeran, diciendo:

– No! ¡Nada!… ¡Imposible!… ¡Esto no es verdad!… ¡Cómo puede creer uno una cosa así!… ¡No, imposible!… No son tan numerosos como para eso.

Al oirle, los pájaros, fueron acercándose, intrigados por lo que la liebre decía, y le preguntaron:

– ¡Oiga, Liebre! ¿De qué habla usted?… ¿Qué es lo que le pasa?

– ¡Oh! ¡No, nada!… realmente es una cosa imposible…

– Pero ¡explíquese! ¿De qué se trata?

– Alguien me ha dicho que tos ustedes pueden meterse dentro de esta calabaza y llenarla. Pero yo se eso es imposible. Ustedes no son suficientes como para llenarla

– Usted habla en broma, liebre, exclamaron los pájaros.

Y se reían, mientras brincando alrededor de la liebre, le decían:

– ¿Claro que podemos llenar esa calabaza entera.

La liebre, sin moverse, decía,:

– No es verdad, no, no son capaces

– Ah! ¡Espere un poco va a ver usted!

Un primer pájaro entró en la calabaza, un segundo y un tercero le siguieron, y así sucesivamente hasta que la calabaza estuvo llena.

Entonces, la liebre la cerró con una tapa y la escondió en un rincón.

En ese momento una gama llegó para beber al estanque. Y la liebre comenzó de nuevo a hablar en voz alta:

– No! ¡Nada!… ¡Imposible!… ¡Esto no es verdad!… ¡Cómo puede creer uno una cosa así!… ¡No, imposible!… No tiene tanta leche como para eso.

Al oirle, la gama, fue acercándose, intrigada por lo que la liebre decía, y le preguntó:

– ¡Oiga, Liebre! ¿De qué habla usted?… ¿Qué es lo que le pasa?

– ¡Oh! ¡No, nada!… realmente es una cosa imposible…

– Pero ¡explíquese! ¿De qué se trata?

– Alguien me ha dicho que usted podría llenar con su leche esta calabaza. Pero yo sé que es imposible: usted no tiene tanta leche como para eso.

– Usted bromea, liebre; no lo dice en serio!

Y la gama no paraba de reirse, mientras saltando alrededor de la liebre le decía:

– ¡Claro que puedo llenarla! Yo tengo leche suficiente para eso!

Pero la liebre insistía:

– ¡Imposible! ¡No puede!

– ¡Espere un poco y verá!, le contestó la gama

Y poniéndose encima de la calabaza comenzó a verter su leche dentro de ella  hasta que la llenó.

– ¡Vaya! He perdido la apuesta, dijo la liebre. Mi primo el león tenía razón, el me decía que usted da más leche que la vaca. Voy a decirselo en seguida.

– ¿El león? , exclamó, asustada la gama.

– Sí, el león… él está allí, muy cerca. ¡Espere! que voy a buscarle y vuelvo con él.

– ¡Adiós, adiós!. y la gama echó a correr templando de miedo, antes de que apareciera el temido león.

Feliz, la liebre cerró la calabaza llena de leche y contento por haberse librado tan facilmente de la gama, escondió la calabaza junto a la que estaba llena de pájaros pequeños.

Poco después, llegó una serpiente para apagar su sed.Y la liebre comenzó de nuevo a hablar en voz alta:

– No! ¡Nada!… ¡Imposible!… ¡ Esto no es verdad!… ¡ Cómo puede creer uno una cosa así!… ¡ No, imposible!… No puede ser tan larga como este palo.

Al oirle, la serpiente, fue acercándose, intrigada por lo que la liebre decía, y le preguntó:

– ¡Oiga, Liebre! ¿De qué habla usted?… ¿Qué es lo que le pasa?

– ¡ Oh! ¡ No, nada!… realmente es una cosa imposible…

– Pero ¡explíquese! ¿De qué se trata?

– Alguien me dijo que usted era tan larga como este palo. ¡Pero yo sé que no es tan larga!

– Usted habla en broma, liebre, exclamó la serpiente.

Y la liebre seguía insistiendo:

– No, de verdad, usted no es tan larga!

– ¿Cree usted eso? Pues ahora verá. Y la serpiente se puso toda estirada junto al palo.

Entonces, la liebre dió un salto, ató la serpiente al palo, un lazo a la cabeza y otro en la cola y la serpiente quedó inmovilizada atada al palo.

Entonces la liebre tomó la calabaza con los pájaros, la otra calabaza con la leche de gama y el palo con la serpiente y fue a encontrarse con el Gran Genio del bosque.

– ¡Oiga! Gran Genio!, le llamó.

– Aquí estoy, liebre. Le estaba esperando.

– Aquí traigo lo que me pidió: la calabaza con los pájaros, la otra calabaza con la leche de gama y el palo con la serpiente .

El Gran Genio, sorprendido, miró a la liebre y le dijo:

– En verdad, si yo aumentara su inteligencia, yo haría una gran tontería.

– ¿Y por qué?, preguntó la liebre.

– Usted ya es demasiado inteligente. Si aún lo fuera más, usted acabaría por convertirse en mi dueño y señor.

————

 

ZIMBA Y FLORA

Había una vez hace mucho tiempo, en un bonito pueblo de nombre Zékièzou situado al oeste de BENIN, en país Yorouba, una muchacha llamada ZIMBA que tenía una hermana llamada FLORA. Zimba era una muchacha que no respetaba a nadie.

En este pueblo, todos los hombres y mujeres trabajaban, excepto ZIMBA que se pasaba el día jugando en el bosque y no volvía a casa hasta el anochecer. Después de cenar, sin hacer caso a lamadre, cogía jabón y una esponja y se iba , ya de noche, a lavarse al río. La madre siempre le decía que no había que ir de noche a bañarse pero ella no hacía caso.

Un día, Zimba llegó a casa cuando ya oscurecía y vió que su hermana volvía de lavarse en el río, y le dijo:

– Flora, tú ya te has lavado. ¿Puedes, por favor, acompañarme al río para lavarme?

Flora, a pesar del miedo que le daba la oscuridad de la noche, le dijo que le acompañaba. Flora se fue a la casa a coger el jabón, mientras Zimba llegaba al río. Pensando que su hermana estaba con ella le dijo:

– Flora, por favor, frótame la espalda. Y le dió la esponja. Entonces, por detrás, alguien tomó la esponja y comenzó a frotarle, pero cuando de repente, ella se dió la vuelta para cogerla de nuevo, se llevó una gran sorpresa al ver que detrás de ella no esta su hermana sino un diablo, tan negro como la noche, que sonreía con desprecio y al que sólo sus ojos rojos le hacían visible.

Aterrada, Zimba comenzó a correr sin saber ni por donde iba. Corría entre los árboles, golpeándose con ellos, calléndose y golpeándose con las piedras, lenvantándose de nuevo y rompiendo rammas mientras corría, incándose rammas en los ojos, hasta que agotada calló al suelo sin sentido.

Después de permanecer inconsciente durante cinco días y cinco noches, Zimba abrió los ojos, perro … sus ojos estaban vacios.

Zimba se quedó ciega para siempre.

Desde aquel día, los habitantes del País Yorouba saben que es muy peligroso ir una persona sola a lavarse por la noche, porque la noche pertenece a los diablos y demonios

 

……………

KITETE, EL HIJO DE SHINDO

Había una vez, una mujer chagga, llamada Shindo que vivía en un pueblo al pie de una montaña cubierta de nieve. Su marido había muerto sin dejarle ningún hijo y ella estaba muy sola. Siempre estaba cansada, porque no tenía a nadie que le ayudara en los trabajos de la casa.

Todos los días, limpiaba la casa y barría el patio, cuidaba de las gallinas, lavaba la ropa en el río, traía agua, cortaba la leña y cocinaba sus solitarias comidas.

Al final de cada día, Shindo miraba la cumbre nevada del monte y oraba:

“¡Gran Espíritu del Monte!” . “Mi trabajo es demasiado duro. ¡Énvíeme ayuda!”

Un día, Shindo estaba limpiando el huerto de malas hierbas para que crecieran bien las verduras, plátanos y calabazas que cultivaba. De repente, un noble jefe apareció junto a ella.

“Soy un mensajero del Gran Espíritu del Monte,” le dijo a la sorprendida mujer, y le dio unas pocas semillas de calabaza. “Siémbralas con cuidado. Ellas son la respuesta a tus oraciones.”

Entonces el jefe desapareció.

Shindo se preguntaba, “¿Qué ayuda podré recibir de un manojo de semillas de calabaza?” Pero las sembró y cuidó lo mejor que pudo.

Estaba asombrada de lo rápidamente que crecían. Una semana más tarde, las calabazas ya habían madurado.

Shindo llevó a casa las calabazas, y tras quitarles la pulpa, dejándolas huecas las colgó de una de las vigas de la casa para que se fueran secando. Cuando se secaran se endurecerían y podría venderlas en el mercado para ser usadas como cuencos y jarras.

Como ceneitaba una de las calabazas para su propio uso, tomó una pequeña y la puso junto al fuego para que se secara más rápidamente.

A la mañana siguiente, Shindo se marchó para trabajar la tierra. Pero mientras ella estaba fuera de casa, las calabazas empezaron a cambiar. Les crecieron cabezas, brazos y piernas. En poco tiempo, no eran en absoluto calabazas. ¡Eran niños!

Unu de estos niños estaba junto al fuego, donde Shindo había colocado la calabaza pequeña. Los otros niños le llamaron desde la viga.


“¡Ki-te-te, ayúdanos!
Trabajaremos para nuestra madre.
Venga ayúdanos, Ki-te-te,
¡Nuestro hermano favorito!”


Kitete ayudó a bajar a sus hermanos y hermanas de las vigas. Entonces los niños salieron de la casa y empezaron a cantar y jugar en el patio.

Todos menos Kitete, que al haber estado junto al fuego, se convirtió en un niño débil y enfermizo. Mientras sus hermanos y hermanas cantaban y jugaban, Kitete les miraba sonriente, sentado en la puerta de la casa.

Después de un rato, los niños empezaron a hacer los trabajos de la casa. Limpiaron la casa, barrieron el patio, alimentaron a las gallinas, lavaron la ropa, trajeron agua, cortaron la leña y prepararon la comida para cuando Shindo volviera.

Cuando el trabajo estuvo hecho, Kitete ayudó a los otros a subir a la viga y poco después, de nuevo se convirtieron en calabazas.

Por la tarde, cuando Shindo volvió a casa, las otras mujeres del pueblo le preguntaban :

“¿Quiénes eran esos niños que estaban hoy en el patio de tu casa?” . “¿De dónde han venido? ¿Por qué estaban haciendo los trabajos de la casa?”

“¿Qué niños? ¿Os quereis reir de mi?” les decía Shindo, enfadada.

Pero cuando llegó a su casa, se quedó pasmada. ¡El trabajo estaba hecho, e incluso su comida estaba preparada! No podía imaginarse quién le había ayudado.

Al día siguiente, sucedió lo mismo. En cuanto Shindo se hubo marchado, las calabazas se convirtieron en niños, y los que colgaban de la viga gritaban,


“¡Ki-te-te, ayúdanos!
Trabajaremos para nuestra madre.
Venga ayúdanos, Ki-te-te,
¡Nuestro hermano favorito!”


Entonces, después de jugar un rato, hicieron todos los deberes de la casa, subieron a la viga, y se convirtieron en calabazas de nuevo.

Una vez más, Shindo se quedó asombrada al ver todo el trabajo hecho. Entonces, decidió encontrar la explicación y conocer a quienes le estaban ayudando.

A la mañana siguiente, Shindo hizo como que se marchaba, pero en vez de ir a trabajar en el campo, se quedó escondida junto a la puerta de la casa, observando lo que sucedía. Y vio a las calabazas convertirse en niños, y les oyó como gritaban,


“¡Ki-te-te, ayúdanos!
Trabajaremos para nuestra madre.
Venga ayúdanos, Ki-te-te,
¡Nuestro hermano favorito!”


Cuando los niños salieron de la casa, por poco se encuentran con Shindo, pero ellos siguieron jugando, y seguido comenzaron a hacer los trabajos caseros. Cuando acabaron, empezaron a subir a la viga.

“¡No, no!” decía Shindo llorando. “¡No se transformen en calabazas! Sereis los hijos que yo nunca tuve, y os amaré y os querré.”

Y desde entonces los niños se quedaron con Shindo, como sus hijos. Ya nunca más estaba sola. Y los niños eran tan trabajadores, que pronto mejoró la economía de la casa, con muchos campos de verduras y plátanos, y rebaños de ovejas y cabras.

Todos eran muy útiles …. menos Kitete que se quedaba junto al fuego con su sonrisa tonta.

La mayor parte del tiempo, a Shindo no le importaba. De hecho, Kitete realmente era su favorito, porque era como un tierno bebé. Pero a veces, cuando ella estaba cansada o triste por alguna razón, lo pagaba con él.

“¡Eres un niño inútil!” le decía. “¿Por qué no puedes ser más inteligente, como tus hermanos y hermanas, y trabajar tan duro como ellos?”

Kitete sólo sonreía.

Un día, Shindo estaba fuera en el patio, cotando verduras para la comida. Cuando llevaba la olla a la cocina, tropezó con Kitete, se cayó, y la olla de arcilla se hizo añicos. Las verduras y el agua quedaron esparcidos por todas partes.

“¡Muchacho tonto!” gritó Shindo . “¿No te tengo dicho que no te pongas delante de mi camino? ¿Pero qué se puede esperar de tí? No eres un niño de verdad. ¡Solo eres una calabaza!”

Y en ese mismo instante, ella dio un grito al ver que ya no estaba Kitete, y que en su lugar sólo había una calabaza.

“¿Qué he hecho yo?” lloraba Shindo, cuando los niños volvieron a casa. “¡Yo no quise decir lo que dije! Tu no eres una calabaza, tu eres mi propio hijo querido. ¡Oh, hijos mios, por favor haced algo!”

Los niños se miraron entre ellos, y corriendo, comenzaron a subir a la viga. Cuando el último niño, ayudado por Shindo, hubo subido, comenzaron a gritar una última vez,


“¡Ki-te-te, ayúdanos!
Trabajaremos para nuestra madre.
Venga ayúdanos, Ki-te-te,
¡Nuestro hermano favorito!”


Pasó un largo rato sin que nada sucediera. Pero de pronto, la calabaza empezó a cambiar. Creció una cabeza, luego unos brazos, y finalmente unas piernas. Por fin, no era en absoluto una calabaza. Era–

¡Kitete!

Shindo aprendió la lección. A partir de entonces, tuvo mucho cuidado y amor para sus hijos.

Y ellos le dieron su consuelo y felicidad, durante el resto de sus días.

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PORQUÉ LA GARZA TIENE EL CUELLO TORCIDO

Un día que el chacal estaba cazando vió una paloma que volaba sobre él. El chacal, gritándole le dijo : “Oye, paloma, tengo hambre. Tírame a una de tus crias”.

‘No quiero que te comas a una de mis crias’, dijo la paloma.

‘Entonces volaré hasta donde tí, y te comeré a tí también’, contestó el chacal. Asustada la paloma, dejó caer a una de sus crias, y el chacal se escapó con ella entre sus tientes. Al día siguiente, el chacal amenazó a la paloma con el mismo destino, y otro bebé pájaro bajó a su garganta.

La mamá paloma lloraba sin consuelo hasta que pasó una garza y al verle llorando le preguntó :

‘¿Por qué lloras? ‘.

‘Lloro por mis pobres bebés’, contestó la paloma. ‘Si yo no se los doy al chacal, él volará hasta aquí y me devorará también. ‘

‘Eres un pájaro tonto, ‘ replicó la garza. ‘¿Cómo puede volar hasta aquí si no tiene alas? No debes hacer caso de sus tontas amenazas. ‘

Al día siguiente, cuando volvió el chacal, la paloma se negó a darle otra de sus crias. ‘La garza me ha dicho que usted no puede volar, ‘ le dijo.

‘Que la garza tan entrometida, ‘ murmuró el chacal, ‘ya verá como me las paga por tener la lengua tan larga. ‘

Cuando el chacal encontró a la garza que buscaba ranas en un estanque, el chacal le dijo:

‘Con ese cuello tan lago que tienes, ¿que haces para evitar que se te rompa por la mitad cuando sopla el vient? ‘

‘Lo bajo un poco, ‘ dijo la garza, a la vez que bajaba un poco su cuello.

‘Y ¿cuándo el viento sopla más fuerte? ‘

‘Entonces lo bajo un poco más. ‘ dijo la garza, bajando un poco más su cuello.

‘Y ¿cuándo hay un gran vendaval? ‘

‘Entonces lo bajo aún más, ‘ dijo la el pájaro tonto bajando la cabeza hasta el borde del agu

Entonces, el chacal saltó sobre su cuello y sonó un crujido al rompérselo por la mitad. Y desde ese día, la garza tiene su cuello torcido

 

 

 

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PORQUÉ EL COCODRILO TIENE LA PIEL ASPERA Y RUGOSA

En algunas aldeas de Namibia cuentan que hace mucho, mucho tiempo, el cocodrilo tenía la piel lisa y dorada como si fuera de oro. Dicen que pasaba todo el día debajo del agua, en las aguas embarradas y que sólo salía de ellas durante la noche, y que la luna se reflejaba en su brillante y lisa piel. Todos los otros animales iban a esas horas a beber agua y se quedaban admirados contemplando la hermosa piel dorada del cocodrilo.

El cocodrilo, orgulloso de la admiración que causaba su piel, empezó a salir del agua durante el día para presumir de su piel. Entonces, los demás animales, no sólo iban por la noche a beber agua por la noche sino que se acercaban tambien cuando brillaba el sol para contemplar la piel dorada del cocodrilo.

Pero sucedió, que el sol brillante, poco a poco fue secando la piel del cocodrilo, cubierta de una capa de reluciente barro, y cada día se iba poniendo más fea. Al ver este cambio en su piel, los otros animales iban perdiendo su admiración. Cada día, el cocodrilo tenía su piel más cuateada hasta que se le quedo como ahora la tiene, cubierta de grandes y duras escamas parduzcas. Finalmente, ante esta transformación, los otros animales no volvieron a beber durante el día y contemplar la antigua hermosa piel dorada del cocodrilo.

El cocodrilo, antes tan orgulloso de su piel dorada, nunca se recuperó de la vergüenza y humillación y desde entonces, cuando otros se le acercan se sumerge rápidamente en el agua, con sólo sus ojos y orificios nasales sobre la superficie del agua.

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EL ESPIRITU DEL ARBOL

Había una vez, una muchacha cuya madre había muerto y que tenía una madrastra que era muy cruel con ella. Un día en que la muchacha estaba llorando junto a la tumba de su madre, vio que la tierra de la tumba salía un tallo que había crecido hasta hacerse un arbolillo y pronto un gran árbol. El viento, que movía sus hojas, le susurró a la muchacha y le dijo que su madre estaba cerca y que ella debía comer las frutas del árbol. La muchacha así lo hizo y comprobó que las frutas eran muy sabrosas y le hacían sentirse mucho mejor.  A partir de entonces, todos los días iba a la tumba de su madre y comía de los frutos del arbol que había crecido sobre ella.

Pero un día, su madrasta le vió y le pidió a su marido que talara el árbol. El marido lo taló y la muchacha lloró durante mucho tiempo junto a su tronco mutilado, hasta que un día, oyó un cuchicheo y vió que algo crecía de la tumba. Creció y creció hasta convertirse en una hermosa calabaza. Había un agujero en ella del de caían gotas de un jugo. La muchacha lamió unas gotas y las encontró muy ricas, pero de nuevo su madrastra se enteró pronto y, una noche oscura, cortó la calabaza y la arrojó lejos. Al día siguiente, la muchacha vió que no estaba la calabaza y lloró y lloró hasta que de pronto, oyó el rumor de un riachuelo que le decía “Bébeme, bébeme”. Ella bebió y comprobó que era muy refrescante. Pero un día, la madrasta lo vió y pidió al marido que cubriera el arroyo con tierra. Cuando la muchacha regresó a la tumba, vió que ya no estaba el el riachuelo y ella lloró y lloró.

Llevaba mucho tiempo llorando, cuando un hombre joven salió del bosque. Él vio el árbol muerto y pensó que era justo lo que él necesitaba para fabricar un nuevo arco y flechas, ya que él era un cazador. Habló con la muchacha quien le dijo que el árbol había crecido en la tumba de su madre. La muchacha le gustó mucho al cazador y tras hablar con ella fue donde su padre para pedirle permiso para casarse con ella.

El padre consintió a condición de que el cazador matara una docena de búfalos para la fiesta de la boda. El cazador nunca había matado más de un búfalo de una sola vez. Pero esta vez, tomando su nuevo arco y flechas, se dirigió al bosque, y pronto vió una manada de búfalos que descansan en la sombra. Poniendo una de sus nuevas flechas en el arco, disparó y un búfalo cayó muerto. Y luego, un segundo, un tercero, y así hasta doce. El cazador regresó a decirle al padre que mandara hombres para llevar la carne a la aldea. Se hizo una gran fiesta cuando el cazador se casó con la muchacha que había perdido a su madre.

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LA MADRE LOCA

Hace mucho, mucho tiempo, vivían en una aldea dos mujeres jóvenes que no habían tenido la suerte de tener ni hijos, ni hijas. Había un dicho según el cual “una mujer sin hijos era una fuente de desgracias para la aldea”.

Un día, una señora vieja golpeó a su puerta para pedir comida. Las mujeres jóvenes la recibieron con mucha amabilidad y le dieron de comer y ropa para vestirse. Después de comer y extrañada por el silencio y la ausencia de voces infantiles, la anciana les pregunto:

– ¿Dónde están vuestros hijos?

– Nosotras no tenemos hijos, n hijas y por eso, para no causar desgracias a la aldea nos pasamos el día fuera del pueblo.

Entonces, les dice la señora:

– Yo tengo una medicina para tener hijos, pero después de haber dado a luz, la madre se vuelve loca.

Una de la mujeres le contestó que aunque enfermase ella sería feliz por haber dejado un niño o una niña en la tierra. En cambio, la segunda le dijo que no quería enloquecer por un hijo.

La señora vieja dio la medicina solo a la que se lo pidió.

Después, algunos años más tarde la señora vieja regresó al pueblo y se encontró a las dos mujeres jóvenes. La que no había tomado su medicina le dijo: “Tu nos dijiste que quien tomara la medicina se volvería loca, pero mi hermana la tomó, tuvo una hija y no enfermó”

Y la anciana le respondió: “Volverse loca no quiere decir que se convertiría en una persona que anduviera rasgándose las ropas o que pasara todo el día mirando a las nuves como si paseara por el aire ; lo que yo quise decir es que una mujer que da a luz un niño o una niña estará obligada a gritar todo el tiempo, para a continuación no parar de reir, llorará por la criatura, le pegará, le amará… Éso es él ser madre y volverse loca.

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ANTAÑAVO, EL LAGO SAGRADO DE LOS ANTANKARANA

En el País Antankarana, en el norte de Madagascar, se encuentra el lago Antañavo. Cuenta el Pueblo Antankarana que hace mucho tiempo, donde hoy está el lago existía un gran poblado que contaba con su rey, príncipes y princesas, con grandes manadas de vacas y campos de yuca, patatas y arroz.

En este pueblo, mezclados entre la población, vivían un hombre y una mujer a quienes sus vecinos no conocían. Se habían casado y tenían un niño de unos seis meses de edad.

Una noche, el niño empezó a llorar, sin que la madre supiera qué hacer para calmarlo. A pesar de las caricias de la madre, de mecerle en sus brazos, de intentar darle de mamar, el niño no cesaba de llorar y gritar.

Entonces, la madre cogió al bebé en brazos y fue a pasear con él a las afueras del pueblo, sentándose bajo el gran tamarindo donde las mujeres solían juntarse por la mañana y por la tarde para moler arroz, por lo que le llamaban ambodilôna. La madre pensaba que la brisa y el frescor de la noche calmarían al niño. En cuanto ella se sentó, el niño se calló y se quedó dormido. Entonces, suavemente volvió para casa, pero nada más cruzar la puerta, el niño se despertó y comenzó de nuevo a llorar y gritar.

La madre salió de nuevo y volvió a sentarse en un mortero a arroz y, como por encantamiento, el niño dejó de llorar y volvió a dormirse. La madre, que quería volver junto a su marido, se levantó y se dirigió hacia casa. Nuevamente, en cuanto la mujer cruzó el umbral de la puerta el niño se despertó y comenzó a llorar violentamente. Por tres veces hizo la madre lo mismo, y tres veces el niño, se dormía en cuanto ella se sentaba en el mortero de arroz, y se despertaba cuando ella intentaba entrar en casa. L cuarta vez, decidió pasarse la noche bajo el tamarindo.

Apenas había tomado esta decisión, cuando de repente todo el pueblo se hundió en la tierra desapareciendo con un gran estruendo. Donde hasta entonces había estadio el pueblo no quedaba sino un enorme agujero que de pronto comenzó a llenarse de agua hasta que ésta llegó al pie del tamarindo donde la mujer asustada sostenía a su hijo, apretándole entre sus brazos.

En cuanto se hizo de día, la mujer fue corriendo hasta el pueblo más cercano para contarles lo que había sucedido ante sus ojos y cómo habían desaparecido todos los vecinos.

Desde entonces, el lago adquirió un carácter sagrado. En él viven muchos cocodrilos en quienes los antankarana y los sakalava creen que se refugiaron las almas de los antiguos habitantes de la aldea desaparecida bajo las aguas. Por esta razón, no sólo no se les mata sino que se les da comida en ciertas fechas.

Tanto el lago Antañavo, los cocodrilos que en él habitan como el gran tamarindo ambodilôna son venerados y se acude a ellos para pedir ayuda.

Así, cuando una pareja no acaba de tener hijos, acude al lago e invoca a las almas de los habitantes desaparecidos pidiéndoles que se le conceda una numerosa descendencia, prometiendo, a cambio, volver para ofrecerles el sacrificio de animales para su alimento. Cuando la petición tiene éxito, la pareja regresa al lago para complir lo prometido. Los animales sacrificados se matan muy cerca del agua, parte se echa en el agua y parte de su carne se reparte por las cercanías del lago para provocar que los cocodrilos se alejen lo más posible del agua porque piensan que cuanto más se alejen mayor será la ayuda que proporcionarán.

Cuando un antakarana cae enfermo, se le lleva muy cerca del lago, se le lava con sus aguas y dicen que se cura.

Está prohibido bañarse en sus aguas e incluso hasta meter en ellas las manos o los pies. Cuando uno quiere beber o tomar agua del lago, debe hacerlo con la ayuda de un recipiente dispuesto al final de una bara larga y sólo puede beberla a algunos pasos de la orilla.

También está prohibido escupir en el lago o cerca de él, así como hacer sus necesidades en los alrededores. Se cree que quien violara estas prohibiciones sería devorado, pronto o tarde, por los cocodrilos.

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Leyenda chaga del “Arbol de la Historia”

Una historia Chaga cuenta que una muchacha un día salió con sus amigos a recoger hierba. Vió un lugar donde crecía de manera muy abundante, pero cuando puso su pie allí se hundió en seguida en el barro. Sus amigos intentaron sujetarle con sus manos pero ella continuaba hundiéndose más profundamente en el barro hasta que desapareció completamente. Sus amigas fueron a decírselo a los padres y estos pidieron ayuda a los vecinos y todos fueron al cenagal. Aquí un adivino aconsejó que se sacrificaran una vaca y una oveja. Cuando esto hicieron comenzaron a oir la voz de la muchacha, pero pasado un tiempo la voz fue oyéndose más lejana hasta que acabó por quedar callada. Más tarde, en el lugar en el que la muchacha se hundió comenzó a crecer un árbol que poco a poco llegó a tocar el cielo. El árbol servía de cobijo a los jóvenes que cuidaban el ganado cerca de él y cuando el sol calentaban se resguardaban bajo sus ramas . Un día dos muchachos subieron al árbol y llamaron a sus compañeros dicíéndoles que estaban en un mundo anterior. Nunca más volvieron. Desde entonces, el árbol es conocido como el Arbol de la Historia.


EL PAQUETE DE AGUA

En un pueblo, vivía un anciano llamado Mancodji con su hija llamada Inguéré. Cuando Inguéré tuvo edad para casarse, que era la más hermosa del pueblo, muchos jóvenes y hombres mayores ricos se acercaban hasta la casa del viejo Mancodji para pedir la mano de su hija. Pero el padre era desconfiado y no quería que su querida hija se casara con cualquiera.

Entonces, para poner a prueba a los aspirantes, les dijo que Inguéré se casaría con aquel que fuera capaz de traer un paquete hecho con agua. Entonces, todos decían:

–  ¿Quién ha visto nunca un paquete hecho con agua?. El viejo Mancodji pide algo imposible. Está claro que este hombre no quiere que su hija se case.

Ante esta dificultad, los pretendientes fueron poco a poco disminuyendo. Pero la noticia corrió a los pueblos vecinos y un día se presentó un joven , llamado Tamari, que venía de otra aldea, y le pidió a Inguéré que se casara con él.. Pero Mancodji le dijo:

– Usted ¿sabe que mi hija sólo se casará con quien traiga un paquete de agua?

Pero Tamari, que era muy inteligente le contestó:

– Sí,  señor. Y tengo tanto respeto hacia usted que para asegurarme de que nadie le robe el paquete de agua quiero pedirle una cuerda. Así que déme una cuerda hecha con el humo que sale de su pipa y yo lo ataré alrededor del paquete de agua que tengo en mi bolsillo.”

El viejo Mancodji, comenzó a reir y felicitándole por su ingeniosa respuesta le deseó que fuera feliz con su hija. Y Tamari e Inguéré se casaron y vivieron felices

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Berimbau

Dice la leyenda, que una joven salió a pasear , y al atravesar el curso de un río , se agachó para beber agua con las manos. En el momento en que saciaba su sed, un hombre le dió un gran golpe en la nuca y la mató. Al morir, su cuerpo se convirtió en la madera del berimbau, sus brazos y piernas en la cuerda; su cabeza en la caja de resonancia y su espíritu en la música sentimental que se canta con este instrumento.El Berimbau es un nstrumento de percusión (cuerda percurtida) de la família de los cordofones y de origen africano. Llevado a Brasil por los esclavos africanos, se popularizó a través de manifestaciones como la samba , el candomblé , la capoeira entre outras.

Otra forma, más simple de Berimbau, es el llamado berimbau de boca, que consiste en un arco que utiliza la boca como caja de resonancia, bien sujetando la madera entre los dientes con la cuerda fuera de la boca, bien dejando la cuerda vibrar en la cavidad bural, con la madera fuera.

Recibe muy diversos nombres, como son Uricungo, Arco Musical, Bucumbunga, Gunga e etc…

El Berimbau, se toca percutiendo una vaqueta (varilla de madera) sobre la cuerda o alambre (a menudo, hecho con el alambre de las ruedas de coches) com una pequeña cesta de mimbre que contiene semillas dentro. Sujetado entre los dedos y la palma de la mano, manteniendo una moneda junto a la cuerda, produce un sonido peculiar y característico de este instrumento.


 

ANTAÑAVO, EL LAGO SAGRADO DE LOS ANTANKARANA

En el País Antankarana, en el norte de Madagascar, se encuentra el lago Antañavo. Cuenta el Pueblo Antankarana que hace mucho tiempo, donde hoy está el lago existía un gran poblado que contaba con su rey, príncipes y princesas, con grandes manadas de vacas y campos de yuca, patatas y arroz.

En este pueblo, mezclados entre la población, vivían un hombre y una mujer a quienes sus vecinos no conocían. Se habían casado y tenían un niño de unos seis meses de edad.

Una noche, el niño empezó a llorar, sin que la madre supiera qué hacer para calmarlo. A pesar de las caricias de la madre, de mecerle en sus brazos, de intentar darle de mamar, el niño no cesaba de llorar y gritar.

Entonces, la madre cogió al bebé en brazos y fue a pasear con él a las afueras del pueblo, sentándose bajo el gran tamarindo donde las mujeres solían juntarse por la mañana y por la tarde para moler arroz, por lo que le llamaban ambodilôna. La madre pensaba que la brisa y el frescor de la noche calmarían al niño. En cuanto ella se sentó, el niño se calló y se quedó dormido. Entonces, suavemente volvió para casa, pero nada más cruzar la puerta, el niño se despertó y comenzó de nuevo a llorar y gritar.

La madre salió de nuevo y volvió a sentarse en un mortero a arroz y, como por encantamiento, el niño dejó de llorar y volvió a dormirse. La madre, que quería volver junto a su marido, se levantó y se dirigió hacia casa. Nuevamente, en cuanto la mujer cruzó el umbral de la puerta el niño se despertó y comenzó a llorar violentamente. Por tres veces hizo la madre lo mismo, y tres veces el niño, se dormía en cuanto ella se sentaba en el mortero de arroz, y se despertaba cuando ella intentaba entrar en casa. L cuarta vez, decidió pasarse la noche bajo el tamarindo.

Apenas había tomado esta decisión, cuando de repente todo el pueblo se hundió en la tierra desapareciendo con un gran estruendo. Donde hasta entonces había estadio el pueblo no quedaba sino un enorme agujero que de pronto comenzó a llenarse de agua hasta que ésta llegó al pie del tamarindo donde la mujer asustada sostenía a su hijo, apretándole entre sus brazos.

En cuanto se hizo de día, la mujer fue corriendo hasta el pueblo más cercano para contarles lo que había sucedido ante sus ojos y cómo habían desaparecido todos los vecinos.

Desde entonces, el lago adquirió un carácter sagrado. En él viven muchos cocodrilos en quienes los antankarana y los sakalava creen que se refugiaron las almas de los antiguos habitantes de la aldea desaparecida bajo las aguas. Por esta razón, no sólo no se les mata sino que se les da comida en ciertas fechas.

Tanto el lago Antañavo, los cocodrilos que en él habitan como el gran tamarindo ambodilôna son venerados y se acude a ellos para pedir ayuda.

Así, cuando una pareja no acaba de tener hijos, acude al lago e invoca a las almas de los habitantes desaparecidos pidiéndoles que se le conceda una numerosa descendencia, prometiendo, a cambio, volver para ofrecerles el sacrificio de animales para su alimento. Cuando la petición tiene éxito, la pareja regresa al lago para complir lo prometido. Los animales sacrificados se matan muy cerca del agua, parte se echa en el agua y parte de su carne se reparte por las cercanías del lago para provocar que los cocodrilos se alejen lo más posible del agua porque piensan que cuanto más se alejen mayor será la ayuda que proporcionarán.

Cuando un antakarana cae enfermo, se le lleva muy cerca del lago, se le lava con sus aguas y dicen que se cura.

Está prohibido bañarse en sus aguas e incluso hasta meter en ellas las manos o los pies. Cuando uno quiere beber o tomar agua del lago, debe hacerlo con la ayuda de un recipiente dispuesto al final de una bara larga y sólo puede beberla a algunos pasos de la orilla.

También está prohibido escupir en el lago o cerca de él, así como hacer sus necesidades en los alrededores. Se cree que quien violara estas prohibiciones sería devorado, pronto o tarde, por los cocodrilos.

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africa, poesía negra, y memoria diseminada… noviembre 18, 2010

Posted by carmenmvascones in y memoria diseminada.
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Dos voces de la poesía de Nigeria: Soyinka y Ofeimun

La poesía de ambos autores son un territorio para denunciar la injusticia, el racismo, la dictadura y el poder
Cultura – 25/06/2008 8:35 – Autor: Afrol News / María A. Flores – Fuente

La poesía de Wole Soyinka (Nobel de Literatura, 1986), al igual que la de Ofeimun, son un territorio para denunciar la injusticia, el racismo, la dictadura, el poder y para reafirmar la pertenencia a una colectividad con su consecuente arraigo y desarraigo en constante diálogo.

El arte africano contemporáneo está marcado por las tensiones y conflictos existentes entre la viva cultura autóctona de cada etnia o tribu y la impuesta por los colonizadores. La fragmentación y la unificación conviven tensa, frágil e inevitablemente como principio sustancial en cada nación del África Negra. Esto es ineludible para el creador y tal vez en su quehacer se hacen más evidentes las contradicciones que implican una determinación exterior de este tipo. La violencia sistemática que ha sufrido la región ha marcado la interioridad, la mirada del artista y el poeta. Sin embargo, se conserva con mayor fuerza el sentido sagrado de la palabra, su carácter colectivo, la fuerza transformadora y vivificante del poema. Las condiciones existenciales se concretan en una poesía del compromiso, de lo colectivo, de la lucha y de la esperanza.

El tránsito de región colonizada a nación democrática, el paso por una Guerra Civil (1966-70) y por dictaduras militares, han marcado los procesos creativos de Nigeria. Su poesía responde a estas circunstancias exteriores, pero no se reduce a ellas. Más allá de lo político, la protesta y la indignación ante el sufrimiento humano y desde la conciencia de la voz colectiva, el individuo y su interioridad no están borrados, se manifiestan entretejidos a los hechos externos que los han determinado. La voz del individuo ha surgido como producto de un proceso de liberación para la construcción de la actual nación y es producto, también, de la conquista y apropiación del lenguaje colonizador. Nigeria es la tercera región con más hablantes de inglés, lengua oficial de la nación.

Igualmente, la interioridad del poeta se manifiesta en conexión con la mitología africana, imaginería madre en esta poesía, pero actualmente son más los poetas que reconocen y aceptan la unión indisoluble del mundo de sus ancestros, con el Islam, el cristianismo y el mundo grecolatino. Estas grandes tensiones enriquecen más el discurso poético desde el desgarramiento que producen. Es decir, la poesía nigeriana contemporánea está cruzada por los conflictos de un mundo multicultural unido políticamente y en tensa convivencia. Las luchas étnicas, la pobreza y la violencia se entretejen con la mirada profética, constructiva, ascensional de sus poetas. Sus voces convocan a la unidad, pero no es una posición ingenua y ante lo real convocado en la palabra, no dejan de establecer la distancia que marca la ironía.

En Nigeria, según los estudiosos, coexisten tres generaciones de poetas vivos y cada una responde a un momento significativo dentro de su historia. Las tres están signadas por el discurso de la protesta. Femi Folorunso señala a Wole Soyinka en la primera generación, en la segunda a Odia Ofeimun y Niyi Osundare, en la tercera a Harry Garuba, Afam Akeh, Sesan Ajayi. Por supuesto, en trabajos breves, muchos nombres quedan sin mencionar.

El poeta nigeriano Tanure Ojaide (1948) considera que se puede hablar de literatura africana contemporánea a partir de la década de 1970. Para él, Soyinka perteneciente a la primera generación de escritores nigerianos, es al mismo tiempo un poeta moderno y contemporáneo, y forma parte de la nueva poesía africana donde también se ubica él mismo junto a Ofeimun, Osundare y Chimalum Nwankwo.

En el libro West African Poetry. A critical history (1986) de Robert Fraser se puede encontrar, desde una interpretación no reductiva, una lectura de la etapa postcolonial nigeriana donde señala períodos de límites borrosos, tal como es en la realidad. Entre 1957 y 1963 la universidad es un espacio fundamental para la poesía, la etapa previa a la Guerra Civil (1959-67) la denomina “camino a Indare” en clara referencia a un poemario de Soyinka. A la poesía de la guerra (1966-70) sigue la etapa de la disidencia (1970-80). (El vacío sobre la década de 1990 en el presente texto radica en la dificultad de acceder al material bibliográfico, aunque éste existe). Los poetas de la primera generación John Pepper Clark, Gabriel Okara y Christopher Okigbo quien en 1967 muere en la Guerra Civil, construyeron, junto con Soyinka, las bases de un decir demasiado reciente (la etapa postcolonial) que proviene de una tradición muy antigua. Por los momentos, sólo me detengo en dos poetas representativos de distinta generación, cuyas voces de alguna manera marcan una continuidad en el rumbo de la palabra.

Wole Soyinka (1935), Premio Nobel de 1986 y el primer africano y hombre negro en ser reconocido con el galardón, es más célebre como autor teatral, sin embargo su producción poética es significativa. Abarca: Idanre and Other Poems (1967), Poems from Prison (1969), A Shuttle in the Crypt (1972), Poems of Black Africa (1975), Ogun Abibiman (1976), Mandela’s Earth and Other Poems (1988). Para él, el teatro es su medio expresivo por excelencia, pero hay ciertas experiencias cuyo impacto conducen a la poesía como un modo lógico de expresión.

Por esto, su discurso poético no se separa totalmente del teatral. Sus imágenes se sustentan en la mitología yoruba y en la griega, pero no se limita a este aspecto. Intimismo, protesta, lenguaje directo no exento de lirismo, para conformar una obra que desde el poema relata una vida y, al mismo tiempo, se enlaza con lo arquetipal. La mitología ha sido no sólo territorio para la elaboración artística de Soyinka, sino también ha sido terreno de reflexión. La presencia de Ogun, dios u orisha de la guerra, en su obra posee un carácter trascendental por su fuerte simbolismo. Otros dos aspectos esenciales conformadores de su visión son la experiencia de la prisión (“Fragmentos/no podemos tener, demorarnos”) y la exigencia de la memoria (“Recuerda esto. Y recuerda España-Guernica/Recuerda los sueños que partirán agrios,… “).

Odia Ofeimun (1950) ha publicado The Poet Lied y A Handle for the flutist y después de un silencio editorial de más de veinte años: Dreams at Work and other poems (2000), A Feast of Return/Under African Skies (2000), London Letter and other poems (2000). La causa de este silencio se puede encontrar en el largo período de las dictaduras de Babangida y Sanni Abacha, y su ruptura coincide con el retorno de la democracia a Nigeria. Ofeimun ha optado por permanecer en Lagos y ejercer desde su misma tierra el activismo y la crítica al sistema. Por el contrario, Soyinka muestra igual actitud desde el autoexilio, sin dejar de hacerse presente en ciertos eventos y en la prensa de su país, pues no ha roto con sus raíces ni con su tierra. Elecciones de vida distintas y, sin embargo, conducen a un compromiso existencial, político y cultural que converge en la misma lucha.

El discurso poético de Odia Ofeimun, de largo aliento, está marcado por la urgencia de decir y denunciar, pero esta urgencia no anula lo fundamental: el lirismo de lo directo. Esta concepción no se concreta sólo en la temática radical y en la incorporación de la voz de lo cotidiano, sino también en la presencia de los tópicos universales de la infancia, el amor, la soledad y la muerte. Cuando emerge la imagen de los generales, símbolos del poder y la destrucción, sus poemas alcanzan los bordes de lo mítico y lo apocalíptico: “surgieron nueve perros que gruñían/y las vacas dejaron de dar leche/los cerdos se revolcaron/en pantano y petróleo”.

Después de a A Handle for the flutist, su libro más popular ha sido A Feast of Return/Under African Skies. Este responde a una concepción totalizadora y pan-africana al reelaborar con visión contemporánea la mitología africana para cantar e invitar al regreso de los exiliados, ya que las dictaduras, las guerras intestinas y la represión produjeron una diáspora continental. Estos poemas fueron elaborados a comienzo de los años 90 para dos espectáculos con el Pan African Dance Ensamble en Londres. No sólo canto y música transitan esta poesía, también la danza, la cual aparece como tópico constante en distintos poetas africanos.

Los tres poemarios editados en el 2000, recogen significativamente la vivencia del exilado y del viajero. Londres surge como un paisaje donde se entreteje el sentir y el clamor por el lugar nativo, siempre reconquistado con la memoria. De esta manera conviven los tiempos y se elaboran como uno solo. El sueño es una presencia constante como vía para construir la realidad. En esta concepción, el sueño es la acción primera que conduce a la transformación de la realidad individual y colectiva, tanto política, social y cultural. No hay idealización sino necesidad de ideales para trabajar por la unión y el desarrollo.

La poesía de Wole Soyinka, al igual que la de Ofeimun, son un territorio para denunciar la injusticia, el racismo, la dictadura, el poder y para reafirmar la pertenencia a una colectividad con su consecuente arraigo y desarraigo en constante diálogo.

Tanto Soyinka como Ofeimun verbalizan una concepción del tiempo que ruptura las coordenadas occidentales. Es una concepción que signa la escritura del poema y la visión de mundo, y que revela la convivencia cotidiana con aquella realidad que escapa a los registros de la razón.

“El tiempo no es lineal, la muerte estructura las relaciones hacia la inmensidad del tiempo y del espacio. Puedo aceptar el concepto cíclico del tiempo, el mito del eterno retorno pero incluso así, aunque lo cíclico pueda hacernos parecer que nada cambia se trata de un ciclo simbólico, nunca nada vuelve a ser lo mismo, también en el concepto cíclico del tiempo hay cambio.” (María José Ragué, 1992, “Brecht, Artaud… Soyinka. Entrevista a Wole Soyinka”, Quimera, n. 112-113-114 begin_of_the_skype_highlighting              112-113-114      end_of_the_skype_highlighting. Barcelona).

En esa concepción del tiempo que abarca a su complementario, el espacio, la muerte es una presencia ordenadora y determinante. Para Soyinka, el tiempo siempre implica transformación y no es lineal. Odia Ofeimun concibe un tiempo interior y sagrado donde las barreras temporales tal como se conciben racionalmente, se fracturan para que surja un solo y único tiempo.

“No está determinado por el movimiento del sol y de la luna. Está fundamentado en el concepto de la muerte y también de los ancestros que participan en el presente, por tanto mi concepción del tiempo tiene que ver con el propósito del artista de hacer posible la coexistencia del pasado, el presente y el futuro”. (“Para elaborar un diccionario poético”, El Colombiano, Medellín, 01-07-2000, p. 4-C).

Allí, en ese tiempo atemporal, la palabra de ambos poetas se concreta y actúa. Cuando se lee la afirmación de Robert Fraser: “Ofeimun es el Jeremías de la moderna Nigeria”, que luego complementa con “La voz de Ofeimun es más el instrumento de una visión espiritual que la voz del hombre de letras de educación liberal.” , se entiende lo que ya se presiente tanto en él como en Soyinka y en otros poetas, que ésta es una poesía iluminada por la tradición de la oralidad, del griot y que primordialmente se reconoce como voz que expresa el sentir colectivo por encima del sentir individual.Ambos creen en la identidad africana por encima de la nacional y en la nacional por encima de la étnica. Esto, en el caso de Soyinka desde la reafirmación de su condición yoruba y en el de Ofeimun, desde el silencio de su pertenencia étnica para favorecer y defender el concepto de unidad nacional. Ambos poetas han mantenido y mantienen una posición poética y ética comprometida con su realidad y circunstancia nacional.

La poesía de Nigeria se distingue por el registro que de su acaecer político-social ha hecho, registro doloroso y hermoso en la dureza de su sustancia. El poeta asume una misión colectiva ante su pueblo, no está encerrado en su intimidad, aunque no la abandona ni la niega en el poema. Responde a un compromiso nacional donde lo regional y lo universal se entretejen para una mayor trascendencia. De esta manera, es una poesía que nos revela cercanos desde un reflejo desgarrante.

…………………………………………….REIVINDICACIÓN DE LA LITERATURA  

AFRICANA A NIVEL INTERNACIONAL

por

Maricel Mayor Marsán


En un evento sin precedentes en la historia de España, a finales del mes de septiembre de 2009 se celebró El Salón Internacional del Libro Africano (SILA), con el objetivo de ofrecer una visión integral de la literatura africana y promover la misma. La sede principal de este encuentro fue el Castillo San Felipe del Puerto de la Cruz en Tenerife, Islas Canarias.  

Las organizaciones catalizadoras de tan magno evento fueron el SILA y la Editorial Baile del Sol y Mirmidón en Tenerife (Islas Canarias), principal gestor de esta idea tan importante.

En una rueda de prensa, convocada por el SILA a principios de mes, se reunieron representantes de las principales instituciones ligadas a África en territorio español, tales como: Casa África, entidad perteneciente a la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), del Ministerio de Asuntos Exteriores, con sede en Las Palmas de Gran Canaria y del Ministerio de Cultura, la Dirección General del Libro de España, la Presidencia del Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife, así como la Dirección general del Libro de Portugal, el Ministerio de Cultura de Croacia y el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO).

De acuerdo con la información de la nota de prensa del SILA, en la Feria de la Edición de Canarias del 2008 se incluyeron algunos paneles dedicados a la literatura africana. Fue entonces, cuando la Editorial Baile del Sol y Mirmidón sugirió que se celebrara una cita literaria exclusivamente para discutir el tema de Libro de África, con una programación totalmente especializada, por lo cual el coordinador general de Cultura del Cabildo de Tenerife, Cristóbal de la Rosa, felicitó en especial a la editorial por este esfuerzo notable porque “dijeron que lo iban a hacer y lo hicieron”.

Por otra parte, de acuerdo a los partes de prensa, Juan Jaime Martínez, Director del Área de Cultura de Casa África, afirmó que el Salón es una “herramienta canaria” para “apoyar la literatura africana” y recordó que el proyecto “debe tener vocación nacional e internacional” porque es el primero de estas características que se celebra en España.

En uno de los acuerdos firmados antes de concluir este primer encuentro, Casa África se comprometió a brindar apoyo logístico y financiar ampliamente dicho evento en los próximos años.

En general, el concepto de establecer un evento que permita descubrir lo que se escribe en África, comenzar a conocer la variedad de escritores y tendencias editoriales actuales en el continente africano, leer las traducciones al español o escuchar a los autores que asistan, a este y a otros encuentros posteriores, es un gran paso de avance hacia el entendimiento de lo que está pasando en una parte del mundo que por momentos nos da la impresión de que está olvidada.

Entre los escritores invitados a este primer encuentro de El Salón Internacional del Libro Africano estaban: Donato Ndongo (de Guinea Ecuatorial), Germano Almeida (de Cabo Verde), Joaquim Arena (de Cabo Verde), Jorge Arrimar (de Angola), Justo Bolekia (de Guinea Ecuatorial), Tassadit Yacine (de Argelia) y Waldir Araujo (de Guinea Ecuatorial), así como una de las figuras más importantes de la literatura africana actual, el escritor Henri Lopes del Congo, ganador del Gran Premio de la Literatura de África Negra.

Por supuesto, el beneficio de este encuentro y de otros en el futuro será doble porque no solamente se beneficiarán los escritores africanos, al dar a conocer sus libros en España, sino que, de la misma forma, esto propiciará el intercambio de conocimientos en ambas direcciones. De la misma manera que existe interés por conocer lo que se escribe y piensa en África, también existe un interés por promover el libro español, tanto de España como de América Latina dentro de África. La propuesta es abarcadora y un tanto difícil por la variedad de idiomas que se hablan en África, la posibilidad de encontrar traductores capaces de traducir del español a todos esos idiomas y de forma inversa, la desventaja económica prevalente en muchos países africanos, la tasa de analfabetismo en amplios sectores de la población africana y los factores socio-políticos que puedan presentarse en ciertas latitudes continentales, así como las posibilidades de distribución en el interior del continente.

Para la directora del SILA, Ángeles Alonso, existe el propósito de establecer una plataforma común para fomentar el trabajo de los editores canarios y viceversa, a través de acuerdos que faciliten la difusión de los escritores africanos en España, Europa y América Latina, al igual que difundir la obra de los escritores españoles y latinoamericanos en África.

Como bien señalan los organizadores, la literatura africana es casi desconocida en España y, me atrevo a señalar que, es así en muchos otros países occidentales, por lo cual este evento proyecta reivindicar de manera extraordinaria a la literatura africana y a los autores africanos a nivel internacional.

Maricel Mayor Marsán nació en Santiago de Cuba, Cuba (1952). Poeta, narradora, dramaturga, crítica literaria, editora y profesora.  Reside en los Estados Unidos desde 1972. Directora de Redacción de la Revista Literaria Baquiana, digital e impresa. Ha publicado los libros de poesía: Lágrimas de Papel (1975), 17 Poemas y un Saludo (1978), Rostro Cercano (1986), Un Corazón Dividido/A Split Heart (1998), Errores y Horrores/Sinopsis histórica poética del siglo XX (1ra Ed. 2000, 2da Ed. 2001) En el tiempo de los adioses (2003) y Poemas desde Church Street/Poems from Church Street (2006). Ha publicado el libro de teatro breve: Gravitaciones Teatrales (2002). Ha co-editado el libro de testimonios y coincidencias artísticas: Haz de incitaciones: poetas y artistas cubanos hablan (2003) y el libro de crítica literaria: Perfiles y Sombras (2005). Ha editado y prologado los libros: José Lezama Lima y la Mitificación Barroca (2007) y Español o Espanglish ¿Cuál es el futuro de nuestra lengua en los EE.UU.? (1ra Ed. 2005, 2da Ed. 2006, 3ra Ed. 2008). La prestigiosa editorial Holt, Rinehart and Winston de los Estados Unidos ha incluido su poesía en la colección de libros de texto Exprésate (2006, 2007,2008) y Cultura y Lenguaje (2007, 2008), para el estudio del español en las escuelas a nivel secundario de la nación norteamericana.


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Literatura

Poesía anónima africana
Por CARLOS YUSTI


La poesía del África ha logrado alcanzar a lo largo de muchos siglos un alto grado de esteticidad. Estudiosos de todo el mundo coinciden en considerarla entre la más elaborada y elevada de los pueblos ágrafos. Su diversidad de estilos es enorme, no obstante hay un conjunto de rasgos a todas las literaturas orales del continente, debido sin duda al acentuado intercambio cultural. Entre algunos rasgos destacados se pueden mencionar la construcción minuciosa de la historia, el rol de intermedio desempeñado por los cantos en mitad de los textos en prosa, ciertas formulas fijas para dar inicio y concluir la narración, la noche como atmósfera inigualable para contar, recitar poemas y cantar. En lo referente a la rima es necesario acotar que la misma casi no existe en los textos de los pueblos del África tropical. Pero en aquellas culturas influenciadas por el Islam, como los Somalíes y los Swahalis del África oriental, los Fabilia de Argelia y los Peuis del Sudán, han experimentado con mucha creatividad la rima, notándose, de manera nítida, la influencia estilística de la poesía árabe clásica.

La poesía tradicional de África tiene como eje de inspiración la vida cotidiana y las fuerzas superiores que rigen el mundo, la naturaleza, los animales y al hombre. Esta poesía, si se quiere, de carácter sagrado tiene su espacio durante los ritos religiosos, en las ceremonias de las sociedades secretas y en el culto a los muertos. Este tipo de poesía sagrada representa en ciertos aspectos la columna vertebral del ser interior del hombre africano ya que la misma expone las meditaciones cosmogónicas y filosóficas sobre la vida, el amor espiritual y la muerte.

La poesía que denominaremos “profana” narra las gestas heroicas, las tribulaciones amorosas y las fábulas. Se entona durante las competencias deportivas o durante la reunión del grupo entorno al fuego, teniendo como telón de fondo la sobrecogedora y misteriosa noche africana. Es una poesía que busca dejar una moraleja, una enseñanza que sirva para vida mundana. Es una poesía ideal a la ahora de transmitir la historia, para educar en los individuos valores consustanciales con la estética poética. A diferencia de la poesía sagrada, la poesía profana no se plantea una meditación trascendente sobre la existencia más bien se conforma con hurgar en la cotidianidad hasta encontrar la belleza del verso.

En África por supuesto encontramos de igual modo una poesía que se podría de etiquetar de “culta”, es decir, la que es creación exclusiva de los profesionales de las palabras y las cuales están relacionadas con las poderosas castas de imperios esclavistas o feudales. Poesía ligada a una clase aristocrática. Un ejemplo de este tipo de poesía se encuentra en las grandes epopeyas sudanesas y suajilis, en este mismo renglón tenemos las poesías en honor de los faraones egipcios, a los emperadores de Etiopía y de los reyes de Ruanda. Al lado de esta poesía culta se encuentra la del hombre común, la que metaforiza las pequeñas vivencias de todos los días.

La música esta estrechamente ligada al quehacer poético. Los poetas africanos son cantores naturales o se convierten en cantores con esfuerzo y dedicación. Los instrumentos que utilizan son el arpa o Kora, la cítara, el violín de dos cuerdas, de guitarras, tambores o pandereros. En muchas regiones cada poeta crea sus propias melodías para acompañar sus poemas; en otras la música se transmita junto con el texto de generación en generación. Entre los Yoruba de Nigeria, los poemas, además de ser cantados, pueden ser interpretados con los tambores. Por su parte los Tuareg del Sahara tienden a menudo a recitar los poemas que a cantarlos.

Cada pueblo del África posee un estilo particular para abordar la poesía. Uno de los pueblos más destacado quizá sea el Yoruba. Los Yoruba son un pueblo que en la actualidad esta conformado como por quince millones de personas que habitan principalmente en Nigeria occidental. Constituye uno de los grupos étnicos más importante del África.

Los Yorubas cultivan una poesía de uso practico. Así por ejemplo tenemos los oriki, que son nombres de alabanzas, frases poéticas para describir y elogiar a los dioses y a los hombres. Cada Yoruba posee un Oriki que va coleccionando en el recorrer de su existencia y que esta ligado con su creador, que lo identifica, debido a que en él expresa su condición social, su estirpe, sus hazañas. Así mismo los Yoruba tienen la poesía oracular que esta a cargo de una casta de sacerdotes llamados “babalawos”. El cuerpo de profecías que conforma el oráculo de Ifa en dieciséis secciones principales llamadas “Oddu”.

Por su parte los cazadores Yoruba tienen una forma poética denominada “Iyala”, que son canciones acerca de los animales. También tiene una serie de poesías que son una especie de sortilegios para conjurar enfermedades, a los enemigos etc.

Los temas esenciales en la poesía anónima africana son igual que los temas que trata la literatura en el mundo: el amor, la muerte, la soledad, las fuerzas de lo oculto, el mundo natural y cotidiano, la guerra, los sueños y el hombre como tema de primer orden. Hay como un énfasis subrayado en retratar a través de la palabra poética los estados espirituales por los que atraviesa los individuos en determinadas circunstancias, la poesía trata de reflejar las preocupaciones metafísicas del hombre, sus anhelos más íntimos e intensos.

A pesar de que una nueva civilización africana se forja en las ciudades modernas, la poesía tradicional conserva su vigencia en una buena porción de zonas rurales.

Mucha de esta poesía oral se ha convertido en materia de estudios para la etnografía. De manera lenta y sistemática se ha ido transcribiendo como una manera de preservar un caudal espiritual único de la humanidad. Al transcribir la poesía oral esta pierde mucho de su encanto y de su estética, a pesar de ello es imprescindible llevarla al papel para que la gente en el occidente comience a internarse en un arte ancestral y que tiene como función principal preservar la memoria colectiva no como un hecho estático e inanimado, sino como un asunto movible y vivencial tratando de alcanzar en primer lugar una sabiduría práctica para sobrevivir y en segundo termino tratando de aprehender a través de la palabra poética la belleza del mundo no siempre sencilla de percibir sin haber educado el corazón a través de la palabra.

Adentrarse en la poesía anónima de África es una experiencia extraordinaria. Por ejemplo el poema “Llora mi corazón”, perteneciente a los Kabilia, grupo étnico del este argelino y de lengua beréber, es una pieza poética de gran sencillez, pero con una delicada exquisitez:

Llora mi corazón, lo abruman males múltiples
Tijeras lo cortan:
Fiebres, dolores, mal en el costado.

Llora mi corazón, está extraviado
Por la muchacha esbelta como una palmera,
Cuyos cabellos caen sobre su espalda.

Pero tendré pronto mi revancha
y la sorprenderé.
Entonces, cara a cara, nos reconoceremos.

El poema “amante ausente” de los Bantú, conjunto de pueblos del África central es también de gran simplicidad, pero con una elaboración más compleja de las metáforas:

Las lejanas montañas te ocultan de mí,
Mientras se me enciman las cercanas
Si yo tuviera un pesado martillo
Para aplastar las montañas cercanas.
Si yo tuviera alas como un pájaro
Para volar sobre aquellas más lejanas.

Existe un poema Zulú, pueblo del África del sur que durante largo tiempo ofreció feroz resistencia a los invasores europeos, en el que se muestra la pugna amorosa con una exactitud si se quiere brillante, debido a que, además, mezcla reflexiones profundas y cotidianas:

El cuerpo muere, el alma sigue joven
El alimento servido desgasta la vasija
Ningún leño conserva su corteza cuando envejece
Ningún amante está tranquilo
Mientras llora su rival.

En un largo poema “Monzón y el rey de Kore”, que narra la epopeya de Segú, perteneciente a los Bambara de Malí, hay un fragmento hermoso de amor femenino:

¿Cuántas mujeres enamoradas han desafiado
las tinieblas de la noche, y marchando contra sus deberes,
arrastrando su honor por el barro,
han ido a buscar al hombre de su alma,
el que ellas hubieran querido desposar?
No soy sino una más.
Vengo sin vergüenza a golpear en la puerta de tu corazón.
Ábrela para que yo entre, o hazme apuñalar
Para al menos morir entre tus brazos.
También existe una canción en amárico, idioma más importante de Etiopía, titulada calzones de viento y la cual cantan las mujeres mientras trabajan, que trata sobre el amor inútil. En la canción se menciona a Gondar, capital de los reyes etíopes y la provincia de Etiopía llamada Shoa:

Calzones de viento y botones de granizo
Ni un terrón de la tierra de Shoa, en Godar nada quedó
Una hiena atada con una correa, llevando un pedazo de carne
en su boca
Un poco de agua en un vaso dejado junto al fuego.
Una porción de agua arrojada al hogar.
Un caballo de niebla y un paso crecido
Inútil para todo, útil para nadie.
¿Por qué estoy enamorada de un hombre como él?

Con respecto la muerte hay un espléndido poema Kuba, pueblo del Congo Central, conocidos también con del nombre de bakuba, es muy apreciado por su arte, que sintetiza de alguna manera esa concepción de los pueblos africanos sobre la vida y la muerte:

No hay aguja sin punta penetrante
No hay navaja sin hoja afilada
La muerte llega a nosotros de muchas formas.
Con nuestros pies andamos por la tierra del chivo
Con nuestras manos tocamos el cielo de Dios
Algún día futuro, en el calor del mediodía,
seré llevado en hombros
a través del pueblo de los muertos
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque,
le temo a sus espinas.
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque,
le temo al agua que gotea.
Entiérrenme bajo los grandes árboles umbrosos del mercado
Quiero escuchar los tambores tocando
Quiero sentir los pies de los que bailan.

Otro género, si se le puede denominar así, a los que son muy afectos los pueblos africanos es el proverbio.

Los proverbios constituyen pequeñas joyas de sabiduría atávica transmitida oralmente. Poética del vivir. Son muletillas utilizadas en la vida diarias y nacen como producto de la experiencia, siendo los ancianos los principales transmisores de proverbios. Vayan algunos como ejemplo:

  • El hombre se hace hombre por los otros (Tsonga).
  • El hombre paciente sigue cociendo una piedra hasta que bebe su caldo(Peul).
  • Los hombres mezquinos son tan comunes como los árboles en el bosque (Yoruba).
  • Cuando no hay ancianos, el pueblo se echa a perder. (Yoruba).
  • El agua del río corre sin oír al hombre que tiene sed (Kikuyu).
  • La mujer es un agua fresca que mata, un agua poco profunda que ahoga (Peul).
  • El que quiere miel tiene el coraje de afrontar las abejas. (Wolof).

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Publicado por: Lauren Mendinueta in autores africanos

Después de un largo silencio retomo mi muestra de poetas africanos contemporáneos. Quiero agradecer públicamente a los lectores que me escribieron para sugerirme nombres de poetas o para pedirme que continuara con mi pequeña antología virtual. Les aseguro que la más interesada soy yo, pues en este tema he descubierto un caudal de excelente poesía.

FUEGO Y RITMO

Sones de grilletes en las carreteras
cantos de pájaros
bajo el verdor húmedo de los bosques
frescura en la dulce sinfonía
de los cocotales
fuego
fuego en el césped
fuego sobre las calientes planicies de Cayatte

Caminos largos
llenos de gente llenos de gente
llenos de gente
en éxodo de todas partes
caminos largos hacia los horizontes cerrados
más caminos
caminos abiertos por encima
de la imposibilidad de los brazos

Hogueras
danza
tam-tam
ritmo

Ritmo en la luz
ritmo en el color
ritmo en el son
ritmo en el movimiento
ritmo en las grietas sangrantes de los pies
descalzos
ritmo en las uñas arrancadas

Más ritmo
ritmo

¡Oh voces dolorosas de África!

AQUÍ EN LA CÁRCEL

Aquí en la cárcel
yo repetiría a Hikmet
si pensase en ti Marina
y en aquella casa con un abuelo y un niño

Aquí en la cárcel
yo repetiría a los héroes
si alegremente cantase
las canciones guerreras
con que nuestro pueblo aplasta la esclavitud

Aquí en la cárcel
yo repetiría a los santos
si les perdonase
las crueldades y las mentiras
con que nos destruyen la felicidad.

Aquí en la cárcel
la rabia contenida en el pecho
espero pacientemente
el paso de las nubes
por la fuerza de la historia

Nadie
impedirá la lluvia.

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NOCHE OSCURA

¡Ay, es tan triste la noche sin estrellas”

Un día
mi sol cayó en el mar
y me anocheció

Un día empezó una noche sin estrellas.

Pero en la noche oscura
los corazones se levantan

¡Ah! ¡Es tan alegre la madrugada!

Sobre la curva del río del río Cuanza
el sol se sumerge
rojo
recortando en el horizonte sombras de palmeras.

Fuente: Solidaridad.net
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Antonio Agostinho Neto nació el 17 de Setiembre de 1922, en la aldea de Kaxicane, región de Icolo e Bengo, Angola. Estudió medicina en la Universidad de Coimbra y fue uno de los primeros autores de la generación de la revista “Mensagem”. Sus padres fueron maestros de escuela y pastores evangélicos. Perseguido, encarcelado, exiliado por el gobierno colonial portugués por más de una década. En 1962 gracias a la opinión pública y a la presión de Anmistía Internacional fue puesto en libertad bajo la condición de permanecer en Portugal. Poco tiempo después escapa y se convierte en 1975 en el Primer Presidente angolano de su país. Falleció en Moscú en 1979. Obras: Poemas (1961), Sagrada esperanza (1974), Renúncia Imposível (1987). (En la foto el poeta con su esposa)

Continúo con el compromiso de presentar en Inventario un panorama de la nueva poesía africana. La verdad es que es un placer que por lo pronto parece no tener fin porque cada vez descubro nuevos autores, nuevas voces, nuevas visones del mundo, que me llenan de entusiasmo. Cuando empecé el proyecto Voces de África pensé que con presentar unos quince poetas cumpliría con mi objetivo, ahora me doy cuenta de que estoy lejos de hacerlo, en realidad no me alcanzaría la vida para presentar la poesía de todo un continente. Parece que al final me he impuesto a mí misma una tarea infinita: hasta el momento sólo he presentado poetas mayores de 60 años y frente a mí se abre un panorama de autores de todas las edades (si exagero un poco hasta de poetas que hoy son niños, o que no han nacido, y mañana tendré que presentar aquí). Lo importante por ahora es lo mucho que aprendo y disfruto en mi exploración del mundo poético africano.

El poeta inventariado hoy escribe en inglés y su obra ha sido publicada en Inglaterrra por Heinemann en la colección «African writers series», de hecho, pertenece a la primera generación de autores de África occidental que ha sido reconocida como tal. Lenrie Peters es considerado el padre de la literatura gambiana. Nació en Banjul, capital de Gambia, en 1932. En los años cincuentas se graduó de medicina en Cambridge. En el mundo se le conoce por su posición crítica frente a los políticos de su continente, y por poseer la íntima convicción de que el panafricanismo debe triunfar. Sin embargo, contario a la tradición de los poetas africanos, siempre se ha negado a participar en política. (más…)

Hace casi dos meses empecé a publicar una selección de poetas africanos contemporáneos. Hasta el momento han aparecido en Inventario seis autores, una mujer y cinco hombres, todos ellos de lengua frencesa. Ahora le toca el turno a una poeta de lengua portuguesa: Noémia de Sousa. Mientras leo su biografía para transcribir algunos datos veo con rabia que de haberlo hecho ayer esta entrada habría coincidido, si ella aún viviera, con su cumpleaños número ochenta y dos. Noémia de Sousa nació el 20 de septiembre de 1926 en Mozambique. A pesar de ser una de las poetas con mayor reconocimiento en su país, y muy valorada en Portugal y Brazil, casi toda su obra está dispersa en antologías y revistas. Se dice que comenzó a escribir poemas siendo casi una niña, pero dejó de hacerlo de modo abrupto en 1951 cuando tenía apenas 25 años. Según Aldónio Gomes y Fernanda Cavacas, no fue sino hasta 1986, en ocasión de la muerte de Samora Machel, que Noémia de Sousa volvió a escribir por un corto período. En vida sólo llegó a publicar un libro: Sangue Negro (2001). Es curioso porque en la antología de la que tomo el poema, publicada en España en 1975, se lee: “tiene un libro de poemas preparado…en espera de editor”, por lo visto ese editor tardó 26 años en llegar. Murió en Cascais, Lisboa, el 4 de diciembre de 2002 víctima de una prolongada enfermedad. La traducción es de Manuel Cabrera. Me habría gustado publicar también el original, pero a falta de él, les ofrezco otro poema suyo para aquellos que leen en portugués. (más…)

En los próximos días estaré ausente del blog, pero no quería irme sin presentarles a un nuevo autor africano de lengua francesa. Se trata de Dadie Bernard, novelista y poeta nacido Assini, Costa de Marfil en 1916. Bernard es también conocido por sus  piezas teatrales donde destaca su interés por relacionar al África tradicional con el mundo occidental contemporáneo, ejemplo de elle son las obras  Béatrice du Congo (1970) ou Îles de tempêtes (1973). Sufrió prisión a causa de sus artículos anticolonialistas a raíz de lo cual escribió uno de sus libros más conocidos Carnet de prison (1981).

Me gusta mucho su poema Te agradezco Señor porque está lleno de orgullo, no hay queja o reclamo, es la celebración del cuerpo y la vida. (más…)

La idea de presentar en el blog algunos poetas africanos se ha convertido en toda una experiencia. No sólo me he ido encontrando con autores de alta calidad, sino que además ha surgido una retroalimentación con otros blogs. Hoy, por ejemplo, Fátima Fernadez en Muchacha de Sal (ver aquí) presenta al poeta senegalés Birago Diop. Fátima, además, me ha enviado varios nombres de poetas africanos que yo desconocía y que iré presentando en futuras entradas. A este paso van a ser muchísimos los post con este tema, lo que me da mucho gusto. A todos ustedes los invito a presentarme nombres e ideas relacionadas con este o cualquier otro tema. (Al final una imagen bellísima de Antananarivo ¿no les recuerda a Porto o a Lisboa?) (más…)

Viarago Diop nació en Dakar, actual Senegal, en 1906. Estudió en el Licieo Faidherbe de St. Luis, graduándose después como cirujano veterinario. Pasó gran parte de su vida en Alto Volta como funcionario de veterinaria del Gobierno. Su producción poética es pequeña, pero cuidadosa y bien estructurada. Nacido en una influyente familia de la etnia Wolof, hizo el bachillerato en Senegal y luego viajó a Francia. Junto a su compatriota Leopoldo Senghor, fue uno de los promotores activos del movimiento de la negritud. Sus primeros poemas fueron publicados en la Anthologie de la nouvelle poésie nègre et malgache, editada por Senghor, que constituyó un hito de la literatura africana moderna. El estallido de la Segunda Guerra Mundial le imposibilitó regresar a su país. Durante este período se dedicó a realizar adaptaciones de cuentos tradicionales africanos. (más…)

David Diop nació en Burdeos en 1927, de padre senegalés y madre cameruniana.  Durante su corta vida Diop pasó largas temporadas en hospitales a causa de su precaria salud. Viajó frecuentemente, desde la niñez, a través de Áfirca Occidental. Fue colaborador habitual de Présence y varios de sus primeros poemas a parecieron en la antología Langage et Poésie Négro Africane, preparada por Leopoldo Sédar Senghor. Publicó un libro, Coups de Pilon, poemas (Présence africane, 1956). Murió en un accidente aéreo en las afueras de Dakar, en 1960. (más…)

Con esta entrada empieza una serie de entregas sobre la poesía africana de hoy. No es la primera vez que publico en este espacio a un autor africano, hace algunos meses dediqué una entrada a la poeta a Amina Saïd (Túnez, 1953). Sin embargo, y gracias a varios libros que he leído recientemente, considero muy importante la difusión de excelentes autores que son casi por completo desconocidos para los lectores de lengua española.  Quisiera ofrecer una visión profunda de la nueva poesía escrita en el continente africano, pero al carecer yo misma de ese conocimiento debo limitarme al esbozo de un panorama general. Aquí incluiré poetas de expresión francesa, inglesa y portuguesa. Lamentablemente de aquellos que escriben el lenguas vernáculas se conocen aún menos textos y son casi inexistentes las traducciones.

Ahora que los periódicos nos muestran cada día el rostro de miles de africanos que llegan a Europa huyendo del hambre y la guerra, estaría bien que empezáramos a mirarlos con ojos menos ignorantes. Ellos también son poseedores de una cultura riquísima que ya empieza a influir en este continente. Entre los poetas que presentaré Leopoldo Sédar Seghor es quizás el más conocido de todos.

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LEOPOLDO SÉDAR SENGHOR

Nació el 9 de octubre de 1906, en Joal, Senegal, murió el 20 de diciembre de 2001, en Verson, (Francia), Presidente de Senegal (1960-80), Poeta y Ensayista. Perteneciente a una familia acomodada, inicia sus estudios en la misión católica de Ngasobil, en el colegio Libermann y tras acabar la secundaria en Dakar, se traslada a Paris, al Liceo Louis-le-Grand y mas tarde, a la Sorbona donde, en 1935, obtiene el doctorado en Lengua Francesa (fue el primer africano en conseguirlo).

El año 1945 empieza de su carrera política al ser elegido diputado. En 1948, fundó el Frente Democrático de Senegal y como candidato de este partido fue reelegido por un amplio margen en las elecciones de 1951 y 1956. En julio de 1959, es elegido primer Presidente de la República de Senegal. Como presidente intentó modernizar la agricultura, combatió enérgicamente la corrupción y la ineficacia de los organos públicos, forjó lazos  más íntimos con los países de su entorno y mantuvo la cooperación con los frances. Defendió un socialismo africano basado en la realidad africana, abierto y democrático, un socialismo humanista.

En cuanto a su labor literaria, ya en 1934, crea con otros estudiantes, la revista “El Estudiante Negro”, pero no será hasta 1945 cuando comienza a sobresalir cono obras como “Cantos de Sombras” (1959), “Hostias Negras” (1948), “Cantos para Naëtt” (1949), “Etiópicas” (1956) y “Nocturnos” (1961), entre otras. Pronto se convierte en uno de los máximos exponentes del llamado movimiento de la “negritud”. A lo largo de los años su trabajo va siendo reconocido internacionalmente. Leopoldo Sédar Senghor es medalla de oro de la lengua francesa; gran premio internacional de poesía de la Sociedad de Poetas y Artistas de Francia (1963); premio literario de la Academia Internacional de las Artes y Letras de Roma (1969); gran premio internacional de poesía de la Biennal de Knokke-le-Zoute (1970); premio Guillaume Apollinaire (1974); príncipe de la poesía 1977; premino internacional del libro, concedido por el Comité Internacional del Libro (Comunidad Mundial del Libro, UNESCO, (1979); premio Athénaï, en Atenas (1985); premio internacional del Leon de Oro, en Venecia (1986); premio Louise Michel, en Paris (1986); premio Intercultura, en Roma (1987) entre muchos otros. Además fue nombrado doctor honoris causa de treinta y siete universidades. Su nombre fue propuesto varias veces para el Premio Nobel de Literatura sin que le fuera concedido. El 2 de junio de 1983, fue elegido miembro de la Academia Francesa.

CONGO
¡Oho! ¿Congo oho! Para ritmar tu nombre enorme
sobre las aguas sobre los ríos sobre toda memoria,
convoco la voz de los Korás Koyaté!
La tinta de los escribas no tiene memoria. (más…)

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Literatura africana de lengua portuguesa: Una panorâmica actualizada

Eduardo Javier Alonso Romo

Universidad de Salamanca
edujar@usal.es


 

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Resumen: Este trabajo pretende ofrecer una visión panorámica actualizada sobre las jóvenes literaturas producidas en los cinco países africanos de lengua oficial portuguesa: Angola, Mozambique, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe y Guinea-Bissau. Tras repasar el origen de cada una de estas literaturas, se abordan con mayor detalle los autores y los textos de las últimas décadas. Se ha cuidado particularmente la bibliografía, para ayudar al lector a introducirse en este campo literario, para muchos totalmente desconocido.
Palabras clave: África, literatura afroportuguesa, compromiso, colonialismo.

Amanhã
entoaremos hinos à liberdade
quando comemorarmos
a data da abolição desta escravatura

Nós vamos em busca de luz
os teus filhos Mãe
(todas as mães negras
cujos filhos partiram)
Vão em busca de vida.
(Agostinho Neto, Sagrada esperança)

1. Presentación general

Los antecedentes remotos de las literaturas africanas de lengua -o de expresión- portuguesa hay que buscarlos en la expansión que Portugal llevó a cabo en el siglo XV a lo largo de las costas de África en busca de un camino hacia la India. Esta primera fase de descubrimientos, dará lugar a un largo periodo de colonización lusa en territorio africano -sólo efectiva en los territorios insulares y en algunos enclaves costeros- con conexiones directas con el tráfico esclavista. Durante este largo periodo autores portugueses producirán textos de “literatura ultramarina”, como la Crónica da Guiné [c.1452] de Gomes Eanes de Zurara o la História geral das guerras angolanas (1680) de António Oliveira de Cadórnega.

A partir de la Conferencia de Berlín (1884-85), durante un siglo de dominación efectiva de Portugal, van surgiendo en las colonias africanas una serie de publicaciones, ligadas al establecimiento de la imprenta, que inician y configuran un discurso literario propio. De este modo, periodismo y literatura se han ido conformando al mismo tiempo. Partiendo de una exótica literatura colonial -centrada en el hombre europeo en África y apoyada por las autoridades portuguesas-, paralela y progresivamente se irá fraguando una literatura propiamente africana escrita en portugués. En este sentido vale la pena destacar el importante papel desempeñado por dos instituciones creadas en Lisboa a mediados del siglo XX: la “Casa dos Estudantes do Império” (1945-1964) y el “Centro de Estudos Africanos”.

En un segundo momento asistimos a una singularización de cada una de las cinco nuevas literaturas, que se corresponden con los nuevos estados surgidos a partir de 1974 con el nombre de PALOP (“Países Africanos de Língua Oficial Portuguesa”): Angola, Cabo Verde, Guiné-Bissau, Moçambique y São Tomé e Príncipe, ello tras una larga guerra colonial (1961-1974) [1], seguida de diversas guerras civiles en las décadas siguientes, ya en el seno de las repúblicas independientes. Y ello en países que se cuentan entre los más empobrecidos del continente africano y del mundo entero en tremendo contraste con la riqueza de sus recursos naturales.

La crítica al abuso de poder y al sistema político vigente en el país, así como la desilusión ante los ideales revolucionarios traicionados son temas predominantes en los escritores africanos de la generación post-independencia. Estos autores ponen al descubierto la inconsciencia y el cinismo de las élites en el poder, corrompidas y completamente alejadas del pueblo.

Separadas geográficamente y con una evolución histórica muy diversa, cada una de estas literaturas, alimentada ya por una verdadera conciencia nacional, obedecerá a dinámicas históricas y sociales diferentes y formarán distintos sistemas literarios; aunque hemos de reconocer que no siempre es fácil resolver la cuestión de la nacionalidad literaria -tanto por el origen o evolución de los autores, como por el contenido de sus obras-. Y este problema surge no sólo en los inicios, en relación con la llamada literatura colonial, sino también actualmente. Por citar un caso paradigmático, José Eduardo Agualusa, de raza blanca, nació en Angola en 1960, hijo de padre brasileño y madre portuguesa; desde 1977 (a sus 17 años) vive fuera de Angola: en Portugal, Alemania y Brasil. Más frecuentes han sido itinerarios como el de Rui Knopfli, quien vivió en Mozambique hasta la independencia de este país (1975), trasladándose entonces a Londres, como agregado de la embajada de Portugal. Además, podemos decir que en general estos autores han mantenido una importante vinculación con el sistema literario de la antigua metrópoli, destacando el papel desempeñado por la lisboeta Editorial Caminho y su colección “Uma terra sem amos”.

Por otra parte, en cada uno de estos cinco países el portugués -idioma de unidad nacional- coexiste con las lenguas originarias de cada territorio, pero también con el criollo de base portuguesa en Cabo Verde, Guiné y S. Tomé. Y no debemos olvidar que los niveles de alfabetización y educación formal tradicionalmente han sido bajísimos en todos estos países, salvo -relativamente- en Cabo Verde, analfabetismo que ha sido casi sistemático entre la población femenina.

Se trata en todo caso de literaturas jóvenes, surgidas del mestizaje entre los míticos Próspero y Calibán, que pretendemos presentar sintética y cronológicamente, con algún mayor detalle en lo concerniente a los últimos decenios [2]. Estamos hablando, en algunos casos escogidos, de autores que -aunque modestamente- comienzan ahora a ser conocidos en España, e incluso traducidos al castellano -en particular por las barcelonesas Ediciones del Cobre -.

Un aspecto a destacar desde el principio es la importancia de las revistas y de las antologías, como vehículo privilegiado para dar a conocer las emergentes literaturas africanas en lengua portuguesa. Ello es consecuencia no sólo de problemas editoriales, sino también de la urgencia por dotar de un medio de difusión a un proyecto cultural y literario. Se trata, por otra parte, de unas literaturas doblemente periféricas: por africanas y por utilizar el portugués (en relación con las anglófonas o francófonas).

Terminamos esta breve introducción señalando que -en medio de la gran variedad de cada autor y cada obra- aparece la esperanza, animosa y militante, como vector temático fundamental de estas literaturas cargadas de futuro -en claro contraste con la escritura europea-. Además, en la última década hay una mayor apertura de estos autores hacia la universalidad, de modo que la africanidad ya no es su único horizonte.

2. Angola

El inmenso territorio de Angola (1.246.700 Km2) está constituido por un mosaico de grupos etno-lingüísticos -con clara mayoría de pueblos bantúes- que conforman una población de unos catorce millones de angoleños. Tras cuarenta años de guerra (1961-2002), Angola vive en paz y está experimentando un fuerte crecimiento demográfico y económico.

La literatura angoleña nace en 1849 con Espontaneidades da minha alma, de José da Silva Maia Ferreira (1827-1867), poco después de la introducción de la imprenta con la publicación del Boletim Oficial de Angola (1845). Claramente marcado por el Romanticismo, se trata del primer libro de lengua portuguesa publicado en África.

Dentro del ámbito de la producción periodística destacan el Almanach de Lembranças (1851-1900) e Luz e Crença (1902-1903). Más específicamente literarias son otras publicaciones, como la colectánea Voz de Angola clamando no deserto (1901) o la novela Nga mutúri (‘Señora viuda’, 1882) de Alfredo Troni (portugués radicado en Angola). Cabe reseñar los diversos trabajos de Cordeiro da Mata, dignificador de la “angolanidade” a través de sus trabajos de investigación lingüística, sociológica y etnográfica.

En las décadas siguientes encontramos poetas como Tomás Vieira da Cruz (Quissange – saudade negra, 1932 y Tatuagem, 1941) o Geraldo Bessa Victor (Ao som das marimbas, 1943), y narradores como António de Assis Júnior (O segredo da morta, 1935) o Castro Soromenho (Terra morta, 1949: primera novela de la llamada “trilogia de Camaxilo”). Estos autores, algunos todavía muy marcados por la literatura colonial, preparan el camino a la consolidación de la literatura angoleña, que se operará en el periodo siguiente.

Con el grito “Vamos descobrir Angola!”, aparece en 1948 el “Movimento dos Novos Intelectuais de Angola”, movimiento que culminará con la revista Mensagem (1951-1952), y que dará nombre a una generación homónima. En ella se integran autores como António Jacinto, Mário Pinto de Andrade, Viriato da Cruz, Alexandre Dáskalos o Agostinho Neto. Por entonces se crea la “Associação dos Naturais de Angola”, que en 1950 edita la Antologia dos novos poetas angolanos. Son años de búsqueda de la identidad nacional, entrecruzada con la influencia del neorrealismo y de la negritud.

Estas iniciativas serían continuadas más tarde por la revista Cultura (IIa série), entre 1957 y 1970, ligada a nombres como el novelista Luandino Vieira y el estudioso de la literatura angolana Carlos Ervedosa (véanse sus memorias: Era no tempo das acácias floridas, 1990). Diferente es la línea marcada por las “Edições Imbondeiro” (1960-1965), con sede en Sá da Bandeira (actual Lubango), trabajando desde una orientación ecléctica al margen de la militancia nacionalista.

Si Viriato da Cruz representa el compromiso con la negritud, António Jacinto es el referente del neorrealismo. Del primero es el libro Poemas (1961), que incluye el paradigmático “Mamã negra (canto de esperança)”; mientras que el segundo es autor de poemas tan conocidos como “Carta dum contratado” y “Castigo pró comboio malandro”, además del libro Sobreviver em Tarrafal de Santiago (1985).

Pero, sin duda, la obra de referencia de esta poesía es Sagrada esperança (1974) de Agostinho Neto (1922-1979), una especie de texto épico angolano, a partir de la experiencia prometeica de la revolución, compuesto por quien sería el primer presidente de la República Popular de Angola y que se hace portavoz de un pueblo “sem terra, nem língua, nem pátria”. En la saga exhortativa de Sagrada esperança encontramos los temas de la alienación y la explotación, la miseria y el analfabetismo, pero también el amor y la solidaridad, todo ello en un tono reflexivo y sereno. Importante es también su obra póstuma A renúncia impossível (1982), auténtico libelo acusador con las prácticas colonialistas. Este líder do MPLA (“Movimento Popular para a Libertação de Angola”) es un claro ejemplo de la interacción entre literatura y política nacionalista-revolucionaria, interacción que es común en los cinco países del África lusófona y que llegó a su culmen en los años 60 y 70.

Posteriormente surgirá la llamada “Geração de 70”, con poetas como João-Maria Vilanova (Vinte canções para Ximinha, 1971), Ruy Duarte de Carvalho (Chão de oferta, 1972), Jofre Rocha (Tempo de cicio, 1973), David Mestre (Do canto à idade, 1977) y Arlindo Barbeitos (Angola angolê angolema, 1976). La fundación en 1975 de la “União dos Escritores Angolanos” -responsable de la revista Lavra & Oficina– marca una nueva etapa.

En los años 80 aparecen nuevos autores agrupados en el movimiento “Brigada Jovem de Literatura” (1981) y en la revista Archote (1986). Algunos de estos autores son los poetas y narradores António Cardoso, José Luís Mendonça, João Maimona, Boaventura Cardoso o João Melo.

No obstante, en la narrativa de las últimas décadas sobresalen tres nombres: Luandino Vieira, Pepetela y José Eduardo Agualusa. Luandino Vieira (*1935) [3], es un escritor nacido en Portugal pero radicado en Luanda desde los dos años y cuya militancia política le llevó a once años de prisión. Con su sabia utilización de los recursos de la oralidad, representa un poderoso caso de renovación del lenguaje literario, desde la ruptura discursiva y textual. Su obra más conocida es la colectánea Luuanda (1964): tres historias simbólicas en torno al tema del hambre. Después ha publicado obras como A vida verdadeira de Domingos Xavier (1974), Nós, os do Makulusu (1975), João Vencio: os seus amores (1979), o Kapapa – pássaros e peixes (1998).

Pepetela (*1941), premio Camões en 1997, es un autor que viene de la guerra de liberación y que estuvo fuertemente comprometido en el proceso de independencia. Sus obras tratan de temas tan diversos como la épica de la guerrilla (Mayombe, 1980), la relectura del colono a través de una saga familiar (Yaka, 1984), un balance crítico respecto al pasado próximo (A geração da utopia, 1992), o la historia lejana (Lueji, 1990; A gloriosa familia. O tempo dos holandeses, 1998). Especialmente críticas son O cão e os caluandas (1985) y O desejo de Kianda (1995) relacionada con el realismo mágico . Sus últimas novelas son: A parábola do cágado velho (1996) texto muy marcado por la oralidad , A montanha da água lilás (2000) y Jaime Bunda, o agente secreto (2002). Como dramaturgo es autor de la pieza histórica A revolta da Casa dos Ídolos (1980) sobre una revuelta popular sucedida en el siglo XVI.

La última revelación de la narrativa angoleña es el internacional José Eduardo Agualusa (1960). Narrador, poeta y periodista, se ha dado a conocer con novelas como A conjura (1989), Estação das chuvas (1996) y especialmente Nação crioula (1997): novela epistolar que recupera al queirosiano Fradique Mendes. Ha publicado también libros de cuentos como O homem que parecia um domingo (2002) o Manual prático de levitação (2005). En 1991 publicó un libro de poesía titulado Coração dos bosques.

La materia histórica es también el fondo de la obra Misericórdia para o Reino do Congo (1996) de Henrique Abranches, autor también de A konkhava de feti (1981), dentro de una literatura rústica de fundamentación étnica. Por su parte Manuel Rui (*1941), partiendo de una escritura militante, construye narraciones divertidas a partir de situaciones caricaturizadas: Quem me dera ser onda (1982), Crónica de um mujimbo (1991), Rioseco (1997) o Saxofone e metáfora (2001). Otros narradores actuales a tener presentes son Uanhenga Xitu, Manuel Pedro Pacavira, Cikata Mbalundo o Sousa Jamba.

Dentro del género dramático -además de Pepetela- citamos a Henrique Guerra (O círculo de giz de Bombô, 1979); a Costa Andrade (No velho ninguém toca, 1979); y Manuel dos Santos Lima (A pele do diabo, 1977) también narrador: As sementes da liberdade (1965), As lágrimas e o vento (1975) y Os anões e os mendigos (1984) .

3. Mozambique

Con una extensión de 812.000 km2 y una población de casi veinte millones de habitantes, Mozambique está formado por nueve grupos bantúes, y tradicionalmente constituyó una encrucijada de los portugueses en su camino hacia la India. Posteriormente ha sido mayor la influencia sudafricana especialmente en la zona de Maputo my incrementada a causa e la emigración de muchos mozambiqueños a su vecino del sur. Después de una dura guerra civil, el país consiguió la paz en 1992.

El establecimiento de la imprenta, en 1854, dio origen a diversas publicaciones periódicas, entre los que destacarán O Africano (1909) y O Brado Africano (1918). No obstante, el libro fundador de la literatura mozambiqueña son los cuentos reunidos en O livro da dor (1925), del periodista João Albasini (1876-1922). La ficción breve continuará con Godido e outros contos (1952) de João Dias, mientras que en poesía se distinguen como pioneros Campos Oliveira y Rui de Noronha.

Hacia 1950 circuló -de Mozambique a Portugal, pasando por Angola- un cuaderno policopiado formado por 43 poemas: Sangue Negro, de Noémia de Sousa (1926-2002), impactante síntesis entre neorrealismo y negritud, que clama doloridamente por la dignidad de los negros, con un lenguaje marcado por la emoción y la fraternidad proletaria. En este tiempo sobresalen los poetas ligados a la efímera publicación Msaho (1952): Duarte Galvão (pseudónimo de Virgílio de Lemos: Poemas do tempo presente, 1960), Alberto Lacerda o Reinaldo Ferreira.

Poco después aparece la gran figura del periodista y escritor autodidacta José Craveirinha (1922-2003), premio Camões de 1991. Craveirinha, hijo de madre negra y de padre portugués, es “el poeta nacional” de Mozambique, moviéndose siempre entre los géneros lírico y épico. Publicó títulos como: Chigubo (1964), Cantico a un dio de catrame (1966: en portugués e italiano), Karingana ua Karingana (1974) donde reúne textos escritos desde 1945 , Cela 1 (1980), o Maria (1988). Autor también de las narrativas incluidas en Hamina e outros contos (1997), sin embargo, gran parte de su obra se encuentra todavía inédita. Sus características más marcadas son la narratividad y la adjetivación exuberante, así como un continuo proceso de reescritura y reelaboración de los poemas.

En 1971 aparecen los cosmopolitas cuadernos Caliban, bajo la dirección de Grabato Dias (pseudónimo de António Quadros) y Rui Knopfli (1932-1997), autor de Memória consentida, 1982 y O corpo de Atena, 1984. Knopfli, poeta híbrido y buen conocedor de la tradición occidental, representa el discurso filosófico, dialéctico e iconoclasta. A la misma generación de mozambiqueños expatriados pertenece Eugénio Lisboa. Muy diferente es la combativa poesía de guerrilla surgida en el entorno del FRELIMO (“Frente de Libertação de Moçambique”), y marcada por la pedagogía revolucionaria, en la que se integran voces poéticas como Marcelino dos Santos o Jorge Rebelo.

Después de 1975 surgen varias publicaciones importantes: Charrua, Forja, Gazeta de Artes e Letras o Xiphebo. En este periodo destacan los poetas Rui Nogar (Silêncio escancarado, 1982); Luís Carlos Patraquim (A inadiável viagem, 1985); Juvenal Bucuane (Requiem – com os olhos secos, 1987); Eduardo White (O país de mim, 1989); Armando Artur (O hábito das manhãs, 1989); Nelson Saúte (A pátria dividida, 1993); y Filimone Meigos (Poema & Kalash, 1994).

El desarrollo de la prosa narrativa comienza tardíamente con la obra Nós matámos o cão-tinhoso (1964), de Luís Bernardo Honwana (*1942), obra traducida a varias lenguas. En 1965 sale a la luz Portagem, de Orlando Mendes, obra escrita en los años 50. Entre los narradores actuales tenemos a Albino Magaia: Malungate (1987); Ungulani Ba Ka Khosa: Ualalapi (1987), Orgia dos Loucos (1990) e Histórias de amor e espanto (1999); Guilherme de Melo (Os leões não dormem esta noite, 1989); o Paulina Chiziane: Balada de amor ao vento (1990), Ventos do apocalipse (1993) y O sétimo juramento (2000).

Lugar especial merece el auténtico fenómeno literario llamado Mia Couto (*1955), sin duda el más internacional de los actuales escritores de los PALOP. No en vano se trata de uno de los autores más innovadores de lengua portuguesa, en la línea del brasileño Guimarães Rosa o del angoleño Luandino Vieira. Su estilo, basado en la creatividad inventiva de neologismos, el realismo, el animismo y el humor ingenioso, queda patente en todas sus obras. Mia Couto es autor de crónicas algunas de ellas verdaderos cuentos , como: Cronicando (1988) y Pensatempos (2005); cuentos, como los reunidos en Vozes anoitecidas (1986), Cada homem é uma raça (1990), Estórias abensonhadas (1994) y Na berma de nenhuma estrada (2001). Finalmente, en 1992, publica su primera novela: Terra Sonâmbula (1992), una alegoría sobre la guerra. Le seguirían A varanda do frangipangi (1996), Vinte e zinco (1999), O último voo do flamingo (2000), A chuva pasmada (2004), O outro pé da sereia (2006) y Venenos de Deus, remédios do diabo (2008). Se trata de una narrativa que inteta exorcizar los fantasmas del colonialismo y que profundiza en la intimidad de los personajes, como búsqueda de a identidad nueva, fruto de la mezcla de razas, culturas y experiencias. Couto también ha cultivado desde muy joven la poesía: Raiz de orvalho (1983).

Dentro del teatro mozambiqueño señalamos tres títulos: Três setas apontadas ao futuro (1959), de Afonso Ribeiro; Um minuto de silêncio (1970), de Orlando Mendes; y O feitiço e a religião (1973), de João Fumane.

4. Cabo Verde

Las diez islas de Cabo Verde, con una superficie total de poco más de 4.000 km2 y una población de poco más de medio millón de habitantes, constituyen un caso muy interesante de mestizaje biológico, lingüístico y cultural. Una de las naciones más estables de África, el país de la morna y el grogue [4] es a la vez una tierra asolada por la sequía y el hambre, se ha caracterizado siempre por una fuerte migración hacia Europa y América, hasta el punto de que hay más caboverdianos fuera que dentro del país [5]. Por ello en su literatura aparece recurrentemente el tema de la despedida y de la ausencia de la tierra natal. Otra marca de estos autores ha sido su tradicional contacto con Brasil.

A pesar de su pequeña extensión geográfica, Cabo Verde ha sido siempre una verdadera potencia desde el punto de vista literario, en el conjunto de los países africanos. Poco después de la introducción de la imprenta en 1842, surge la primera novela “caboverdiana”: O escravo (1856), de José Evaristo de Almeida, en torno al amor imposible de un esclavo que se enamora de una mulata libre. En esta etapa inicial debemos señalar el Liceo-Seminario de São Nicolau, como una institución que contribuyó notablemente para el surgimiento de una clase letrada en el país.

En la década entre 1926 y 1935 tenemos el llamado periodo “Hesperitano”, entre la evasión y la búsqueda, a partir de la temática en torno a las míticas islas Hespérides de Estrabón, vinculadas a la leyenda de la Atlántida. En estos años aparecen libros de poesía como Hespérides (1930) de Pedro Cardoso, o Arquipélago (1935) de Jorge Barbosa.

La aparición de la revista Claridade en 1936 pretenderá hincar los pies en la tierra caboverdiana al tiempo que aprovecha el ejemplo de los modernismos portugués y brasileño. Su líder es Baltasar Lopes (1907-1989), auténtico patriarca de las letras caboverdianas. Autor de la más célebre novela caboverdiana: Chiquinho (1947) y del libro de cuentos Os trabalhos e os dias (1988), Baltasar Lopes firmará su poesía -reunida con el título de Cântico da manhã futura (1986)- con el pseudónimo Oswaldo Alcântara. Chiquinho es una novela de aprendizaje que narra el itinerario de la aldea a la ciudad, y de ahí al extranjero (América). Asimismo es notable la labor de Baltasar Lopes como ensayista: Cabo Verde visto por Gilberto Freyre (1956) y O dialecto crioulo de Cabo Verde (1957).

Otros miembros del grupo claridoso son Manuel Lopes (Chuva braba, 1956; Os flagelados do vento leste, 1969) y António Aurélio Gonçalves (O enterro de nhá Candinha Sena, 1957; Noite de vento e biluca, 1977). Todos ellos son considerados como los creadores de la literatura caboverdiana -entendida como un proyecto diferente del portugués-, introduciendo temáticas como la sequía y la emigración.

En 1944 la revista Certeza continuará esta línea, aunque acentuando la temática social en sentido neorrealista. Algunos nombres a recordar de este momento son António Nunes, Arnaldo França y Orlanda Amarílis (Cais-do-Sodré té Salamansa. Contos, 1974), además del portugués Manuel Ferreira. Otros autores continuarán posteriormente esa línea neorrealista: así Luís Romano con la novela Famintos (1962); y Teixeira de Sousa, con las narrativas Ilhéu de contenda (1978), o Xaguate (1988).

A finales de los años 50 se produce una ruptura protagonizada por los escritores unidos en torno al Suplemento Cultural. La publicación más significativa para entender el nuevo periodo es el ensayo de Onésimo Silveira titulado Consciencialização na literatura cabo-verdiana (1963), cuya idea central es que Cabo Verde debe mirar hacia África. A esta generación, que introduce el tema de la nacionalidad literaria, pertenecen autores como Gabriel Mariano, Ovídio Martins, Aguinaldo Fonseca Terêncio Anahory o Yolanda Morazzo. El anticolonialismo y antievasionismo quedan patentes en el título Gritarei, berrarei, matarei – não vou para Pasárgada (1973) de Ovídio Martins.

En 1962 surge el grupo Sèló, en el que se alinean poetas como: Oswaldo Osório (Caboverdianamente construção meu amor, 1975); Mário Fonseca (Mon Pays est une musique, 1986); y especialmente Arménio Vieira (*1941), autor que se dio a conocer como poeta, pero que posteriormente ha publicado obras de ficción, como O eleito do sol (1989) o No inferno (2001).

En consonancia con el proceso de independencia política, los años setenta significan la madurez literaria de Cabo Verde, en un contexto de universalización de esta literatura. En esta línea universalista encontramos a varios autores fundamentales de los últimos años. Uno de ellos es João Manuel Varela, que firma con los pseudónimos de João Vário y Timóteo Tio Tiofe: O primeiro livro de Notcha (1975). Más conocido es Corsino Fortes (*1933) y su poesía de tono épico: Pão & Fonema (1975) sobre Cabo Verde hasta su independencia , Árvore & Tambor (1986) celebración del nuevo país .

Entre los narradores de la post-independencia destaca Germano Almeida (*1945), cuya obra -mezcla de realismo y fantasía, con buenas dosis satíricas- ha traspasado las fronteras de Cabo Verde. Como narrador se dio a conocer con O testamento do Sr. Napomuceno da Silva Araújo (1991), historia retrospectiva cuestionadora de muchas hipocresías sociales. Otros títulos posteriores son Os dois irmãos (1995), A família Tiago (1998), Dona Pura e os camaradas de Abril (1999), O mar na Lajinha (2004) y Eva (2006), son sus títulos más representativos. Por otra parte Germano Almeida dirigió, juntamente con Leão Lopes, la revista Ponto & Vírgula (dieciocho números publicados entre 1983 y 1987).

Otros autores recientes -entre los que encontramos algunas mujeres- son Vera Duarte (Amanhã madrugada, 1993); Dina Salústio (Mornas eram as noites, 1994); Euricles Rodrigues (Vítreas labaredas, 1992); Fernando Monteiro (Desassossego, 1994); Valdemar Velhinho (Relâmpagos em terra, 1995); o Mário Lúcio (Sob os signos da luz, 1994).

Debemos mencionar además la creciente producción en criollo caboverdiano con autores como Manuel Veiga, autor de la primera novela en criollo (Oju d’agu, 1987); o el poeta Kaoberdiano Dambará (Noti, 1964) dentro de la literatura de combate.

5. Santo Tomé y Príncipe

Diferente es el caso de la pequeña república de Santo Tomé y Príncipe, cuya evolución socio-histórica en muchos aspectos ha sido paralela a la de Cabo Verde. Las dos islas de Santo Tomé y Príncipe suman menos de 1.000 km2 y una población de unos 160.000 habitantes. Desde su inicio esta literatura se ha mostrado particularmente vocacionada para la expresión poética.

La literatura santotomense hunde sus raíces en la tradición del periodismo practicado desde la segunda mitad del siglo XIX. El denominador común de esta primera fase es la fascinación del hombre ante la naturaleza. Entre los precedentes debemos citar a Caetano da Costa Alegre (fallecido en 1890), autor de Versos (1916). Junto a él cabe destacar a Marcelo da Veiga (1892-1976), cuya poesía -reunida póstumamente en O canto do ossôbó (1989)- recorre seis décadas y marca la evolución en el proceso de toma de conciencia, desde el intimismo romántico y simbolista hasta la reivindicación socio-política y cultural como en el conocido poema “África é nossa!” de 1935 , convirtiéndose así en pionero del discurso negritudinista.

Será, sin embargo, el poeta neorrealista Francisco José Tenreiro (1921-1963), autor de Ilha de nome santo (1942) y de Coração em África (1967), quien marque el nacimiento de la literatura santotomense como literatura autónoma. De hecho, Tenreiro ha sido considerado como el primer poeta verdaderamente africano de expresión portuguesa, en particular desde la perspectiva de la negritud, desde el orgullo de la raza y la exaltación telúrica, lo que le lleva a adoptar cierto tono grandilocuente.

A partir de los años 50 surge la generación propiamente nacionalista con poetas reivindicativos como Tomás Medeiros, Manuela Margarido o Alda do Espírito Santo (É nosso o solo sagrado da terra, 1978); pero también narradores, como Sum Marky: No altar da lei (1962), novela que denuncia la masacre de Batepá, ocurrida en 1953. Un hito a destacar es la publicación en 1963 de la antología Poetas de São Tomé e Príncipe, prefaciada por Alfredo Margarido. Se trata de textos que realizan un discurso de combate social, anticolonial y de denuncia [6].

Los años 70 estuvieron inevitablemente marcados por una fase eufórica de “panfletarización” de la escritura en torno a la independencia nacional. Posteriormente surgen iniciativas interesantes como la revista Batê Mon, editada por la “União Nacional dos Escritores e Artistas São-tomenses”. En relación con la actual literatura santotomense podemos citar poetas como Fernando de Macedo (Anguéné, 1989); o Aíto Bonfim (*1955): O suicidio cultural, 1992; O golpe, 1996. Señalemos que, como autor teatral, Aíto Bonfim es autor de piezas como A berlinização ou a partilha de África (1987).

Entre los narradores cabe destacar a varios nombres que, partiendo de las relaciones socioeconómicas entre colonizados y colonizadores, progresivamente van ampliando su temática. En 1984 Frederico Gustavo dos Anjos publica Bandeira para um cadáver, una novela corta en prosa poética. El año siguiente sale a la luz Rosa do Riboque e outros contos, de Albertino Bragança, una colección de cuatro relatos sobre la vida cotidiana de los africanos urbanizados. Por su parte, Sacramento Neto es autor de varias novelas breves, como Vovó Marquinha (1998) y A Codé (2000).

Dos nombres femeninos con presente y futuro son la narradora Olinda Beja (Quinze dias de regresso, 1993) y la poeta Conceição Lima (O útero da casa, 2004). Una buena muestra de la actual lírica santotomense puede encontrarse en la antología Bendenxa 25 poemas de São Tomé e Príncipe para os 25 anos de independencia (2000).

6. Guinea-Bissau

Mucho menos significativo es el lugar ocupado por la literatura de este pequeño país de la antigua África portuguesa: 36.120 km2 y una población aproximada de 1.350.000 habitantes. Con razón señala Francisco Salinas Portugal que Guinea-Bissau es “la pariente pobre” de las literaturas africanas de lengua portuguesa, constituyendo durante mucho tiempo algo así como un espacio vacío. Hasta 1879 este territorio estuvo subordinado a la administración de cabo Verde. Tengamos en cuenta también que el primer periódico independiente, titulado Ecos da Guiné, no aparece hasta 1920 [7], y que el primer liceo de enseñanza secundaria sólo se crea a mediados del siglo XX [8]. La primera facultad de rango universitario no ha surgido hasta 1990 [9]. Ciertamente se trata de una literatura tardía y escasa, subordinada durante mucho tiempo a la de Cabo Verde.

Los inicios hay que buscarlos entre escritores coloniales como Fernanda de Castro (Mariazinha em África, 1925) y Fausto Duarte (A revolta, 1945). Carlos Semedo, con Poemas (1963), será el primer poeta guineano que aparece con libro publicado, iniciando así la consolidación de una historia literaria escrita. Las tres grandes voces poéticas de Guinea-Bissau son António Baticã Ferreira (poesías dispersas); Vasco Cabral: A luta é minha primavera (1981) discurso de esperanza através de um imaginário cristiano, pacifista y ecológico ; y sobre todo, ya en um contexto postcolonial, Helder Proença (*1956): Não posso adiar a palavra (1982), libro atravesado por El propósito de legitimar su pátria en una nueva África. No debemos olvidar al carismático Amílcar Cabral, líder del PAIGC (“Partido Africano para a Independência da Guiné e Cabo Verde”) y autor de poesías dispersas, además de algunos ensayos políticos muy infuyentes en toda el África portuguesa [10].

Previamente dos antologías habían marcado poéticamente la década de los 70: Poilão. Caderno de poesias (1973), que presenta cuatro guineanos de um total de once poetas; y Mantenhas para quem luta! (1977), que recoge la poesía más específicamente militante de catorce autores e incluye el criollo como lengua literaria. De modo análogo, una serie de publicaciones colectivas marcarán el devenir poético posterior: Antologia dos jovens poetas (1978), Os continuadores da revolução e a recordação de passado recente (1979), Antologia poética da Guiné Bissau (1990), O Eco do Pranto (1992). En los años 90 la revista Tcholona se revela como un interesante espacio de creación en portugués y criollo. Algunos nombres actuales a tener en cuenta en el área de la poesía son: Odete Semedo (Entre o ser e o amar, 1996); o António Soares Lopes (Noites de insônia na terra adormecida, 1996).

La urgencia por hacer llegar el mensaje a los destinatarios, fruto e las circunstancis istoricas, ciertamente retardó el surgimiento de la prosa de ficción. En el campo de la prosa debemos tener presente que sólo en 1993 se publicó el primer libro de ficción propiamente dicha de Guinea-Bissau: una colección de cuentos de Domingas Samy con el título de A escola. Ahora bien, el auténtico pionero de la novela guineana es Abdulai Sila (*1958), que se estrenó con Eterna paixão (1994), cuyo protagonista es un afro-americano que emigra a África en un deseo de retornar a sus raíces. A esta obra han seguido A última tragédia (1995) y Mistida (1997). Otros narradores que podemos mencionar son Filinto de Barros (Kikia matcho, 1998);o Filomena Embaló (Tiara, 1999).

7. Notas

[1] La lucha armada comenzó en Angola (1961) y siguió en Guinea-Bissau (1963) y en Mozambique (1964). Señalemos que esta guerra colonial de África ha dejado muchas marcas en la reciente narrativa portuguesa; pensemos en obras como: A memória de ver matar e morrer (1978) de João de Melo, Os cus de Judas (1979) de António Lobo Antunes, o Jornada de África (1989) de Manuel Alegre. Véase Eduardo Mayone Dias http//dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=98501, “La novelística de las guerras coloniales portuguesas de 1961 a 1974”, Revista de Filología Románica http//dialnet.unirioja.es/servlet/revista?tipo_busqueda=CODIGO&clave_revista=1169, 18, 2001, 115-131.

[2] Resaltamos, con letra negrita y señalando las fechas de su vida, aquellos autores que consideramos más significativos o canónicos.

[3] En el año 2006 Luandino Vieira obtuvo -y rechazó- el prestigioso Premio Camões.

[4] La palabra morna designa a la canción y la danza populares, típicas de Cabo Verde. El grogue es el aguardiente local.

[5] Algunos cálculos hablan de un millón de caboverdianos emigrantes.

[6] Denuncian la explotación colonial, la precariedad socioeconómica derivada del sistema de monocultivi (cacao y café), así como el drama de los contratados desarraigados, y obligados a quedarse en una tierra a la que fueron llevados a la fuerza.

[7] Previamente existía el Boletim Oficial do Governo da Província da Guiné, publicado en Bolama entre 1880 y 1974. En 1930, en Bissau, se crea la primera tipografía particular, que saca a la luz los 20 números de O Comércio da Guiné.

[8] Es más que significativo que en 1961 el 99,7% de la población fuera considerada “indígena”, es decir, analfabeta, y por tanto sin derecho a la ciudadanía portuguesa.

[9] Se trata de la facultad de Derecho, creada en régimen de cooperación con Portugal. En 1996 se establece la facultad de Medicina, en cooperación con Cuba.

[10] Amílcar Cabral (1924-1973) es un buen ejemplo de la histórica interrelación de Guiné-Bissau con Cabo Verde. Por otra parte, siempre supo distinguir entre el régimen colonial portugués (enemigo) y la nación portuguesa (amiga y copartícipe de la misma lengua).

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© Eduardo Javier Alonso Romo 2008

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero40/liafropo.html


 

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Las letras rebeldes de África

Por Landry-Wilfrid Miampika


La diversidad de un continente con 54 países, unos 922 millones de habitantes, más de 1.300 lenguas y bloques culturales tan distintos como son el África subsahariana y el Magreb requiere una mirada más atenta de la que se ha realizado hasta ahora. Los premios Nobel Wole Soyinka, en 1986; Naguib Mahfuz, en 1988; Nadine Gordimer, en 1991; y J. M. Coetzee, en 2003, son una prueba de la creciente calidad de unas literaturas originales que nacieron hace poco más de un siglo.
Las literaturas africanas escritas cuentan apenas con un siglo y medio de existencia. Sus orígenes surgen del contacto con la cultura occidental a raíz de los procesos de descubrimiento y de conquista del continente africano reafirmados e intensificados a partir de la conferencia de Berlín iniciada en 1885 y el reparto colonial del continente. Desde las primeras dos décadas del siglo XX estas literaturas han asumido la tensión entre la enajenación del colonialismo y la tentación del poscolonialismo, realizando a través de sus letras lo que Occidente hizo en varios siglos.Escritas en las distintas lenguas de los antiguos colonizadores, han originado conjuntos literarios muy diferenciados en las áreas de influencia francófona, anglófona, lusófona e hispanófona. Todas ellas beben de unas fuentes primigenias que son los modos y expresiones plurales de la oralidad, de la palabra hablada tradicional.Más allá de sus distintas expresiones lingüísticas actuales, estas literaturas poscoloniales comparten rasgos que aparecen como unas constantes temáticas. Es lo que Gilles Deleuze considera las funciones de las literaturas menores: la desterritorialización de la lengua, la relación directa entre el individuo y lo político inmediato y la enunciación colectiva en un contexto de modernidad inconclusa. 

En cuanto a desterritorialización de la lengua, desde sus orígenes, las literaturas africanas escritas mantienen una relación a la vez compleja, contradictoria y subversiva con las respectivas lenguas de escritura, impuestas por la colonización. Teniendo en cuenta la multiplicidad de lenguas de cada país, hoy en día las lenguas occidentales son tanto medios de promoción y de movilidad social como lenguas de cohesión nacional. Al asumir estas lenguas como propias se han fundado tradiciones narrativas consolidadas sobre todo a partir del momento en que los escritores consiguieron crear sus propios lenguajes literarios dentro de la lengua heredada. Han surgido autores que han sabido subvertir, hacer vivir y gozar en la lengua adoptada ya sea el inglés, el francés, el portugués o el español a partir de las particularidades del malinké (Ahmadou Kourouma), del lingala y el kikongo (Sony Labou Tansi y Henri Lopes), el yoruba (Wole Soyinka), el kikuyu (Ngugi wa Thiongo), el pidgin inglés (Ken Saro Wiwa) o el criollo portugués (Germano de Almeida).

Unas palabras de Sony Labou Tansi, talentoso escritor congoleño, parecen resumir los fundamentos de una estética literaria africana a partir de una plena conciencia de su enunciación histórica: “Ser poeta en nuestros días es querer con todas sus fuerzas, toda su alma y toda su carne, frente a los fusiles, frente al dinero que también se convierte en fusil y sobre todo frente a la verdad preestablecida sobre la cual nosotros, poetas, estamos autorizados a mearnos, que ninguna faceta de la realidad humana se vea empujada bajo el silencio de la Historia. He nacido para contar esa parte de la Historia que lleva cuatro siglos sin comer”.

De la reivindicación de la cultura africana de la negritud hasta las propuestas de los escritores transcontinentales de hoy, de forma implícita o explícita, la escritura se asume, en África negra, como un vehículo de transfiguración y de participación histórica entre una historia soñada y su negación: un espacio de afirmación de la singularidad africana, de su cultura y de una contribución a la historia contemporánea. Pero también es un acto de subversión ante la relación entre un Occidente triunfalista y sus antiguas colonias, que no deja de cuestionar los estereotipos o representaciones sobre el otro de origen africano. Lo literario trasluce igualmente un profundo lamento frente al desengaño por el fracaso que va de las independencias políticas acaecidas desde los años sesenta hasta el proceso democrático doloroso e inacabado actual. Por ello, la narrativa -y la poesía también- toma forma a través de urgentes relatos críticos de resistencia que acompañan la historia, la niegan, la contradicen o la validan, o sea, relatos que recuperan y potencian multiplicidades de voces marginadas, tales como la realidad de la situación de la mujer o el uso de los niños soldados en los conflictos étnicos.

Esta obsesión por la historia ha hecho del tema de las dictaduras -tan comunes y violentas en la historia africana- un subgénero narrativo de primer orden. Partiendo del modelo de la gran novela de la dictadura latinoamericana (Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez), destacadas obras como La vie et demie (1979), de Sony Labou Tansi; Reír y llorar (1982), de Henri Lopes; Los poderes de la tempestad (1997), de Donato Ndongo-Bidyogo, y Esperando el voto de las bestias salvajes (1998), de Ahmadou Kourouma, cristalizan una literatura esencialmente de compromiso y de denuncia de los poderes políticos posindependistas, en sus excesos sin límites, sus irrenunciables formas de violencia y su firme voluntad de destruir a los seres y a las cosas.

Hay un intento de conciliar la crítica sociopolítica con lo estético que se vislumbra a través de un patrimonio literario fundado sobre angustias, lutos, fantasías, frustraciones, visiones y anhelos compartidos o no alrededor de una identidad política y cultural común. En ella se legitiman espacios utópicos y una apremiante necesidad de emancipación del africano transformado de objeto en sujeto histórico. Los mestizos textos de sus creadores -una dialéctica entre lenguas, literaturas e identidades- configuran una mediación cultural entre múltiples imaginarios, lo que es, sin lugar a dudas, una innegable contribución en la literatura universal, o mejor dicho, a lo que el poeta senegalés Léopold Sédar Senghor llama “la civilización de lo universal”.

Escritores como el Nobel nigeriano Wole Soyinka, Mongo Beti, Tchicaya U’tamsi, Yambo Ouloguem, Nuruddin Farah, Emmanuel Dongala, Tierno Monenembo, Calixthe Beyala, Moses Isegawa y Fatou Diome, entre otros, cultivan el tema de la rebeldía, la cuestión de la libertad que logrará sobrepasar la violencia estructural de la sociedad africana, promoviendo la cultura de la disidencia, la existencia incondicional e inminente de las bolsas de libertad, la transgresión de los valores feudales, la insumisión de los poderes absolutos que se instalaron tras las independencias y las democracias nacientes. Unas escrituras y otras son portadoras de un proyecto de descolonización mental, de resistencia cultural y de proyección de un futuro esperanzador.

Desgraciadamente, estas propuestas estéticas no llegan a todo el público deseado ya que la edición de libros en África vive en situación precaria. Aun así últimamente pequeños editores populares en la mayoría de los países hacen esfuerzos por acercar la producción literaria local a un público inmediato ansioso de lecturas. Pero, sin duda, las literaturas africanas conocidas y reconocidas son las escritas, publicadas y leídas fundamentalmente en Occidente, lo que genera una interacción problemática entre el público africano y el escritor, debido a su escaso acceso a las lenguas occidentales de escritura y al coste de los libros, que los hace inaccesibles debido al bajo poder adquisitivo de sus potenciales lectores.

A pesar de ello, las nuevas escrituras africanas, herederas de los hallazgos expresivos de la literatura oral, subvierten sus respectivas lenguas de escritura y se transforman en relatos transcontinentales que indagan asuntos como la tensión entre tradición y modernidad, el desarraigo de las identidades, el exilio interior y geográfico y la inserción de la mujer en la vida social y cultural, sin dejar de proponer una inventiva conciencia intercultural, conscientes del lugar de las sociedades poscoloniales en plena globalización.

En su fecunda y audaz novela, La carretera hambrienta (1991), el nigeriano Ben Okri condensa, metafóricamente, la condición africana a través de las vivencias de su protagonista-narrador que es un niño-espíritu, que encarna las frustraciones y los anhelos de la sociedad africana en una confluencia de lo maravilloso, lo fantástico y lo real: “Nací no sólo porque hubiera concebido la idea de quedarme, sino porque, finalmente, después de tantas idas y venidas, sentía ya, asfixiándome, la presión de los grandes ciclos temporales. Recé para que se me concediera la risa, pedí una vida sin hambre y recibí paradojas por respuesta. Sigue siendo para mí un enigma por qué nací sonriendo”.

El niño-espíritu de esta fábula de Ben Okri proyecta, a la vez, la memoria del pasado y del futuro, el proceso de autoconciencia y de autoproyección de África para otra travesía de su porvenir. Asumiendo la identidad de un niño-espíritu, las literaturas africanas escritas han sido, desde sus inicios, un intento de nombrar y superar una condición o situación poscolonial insostenible al nivel político-económico e histórico. Conscientes de su papel social, pero también de incentivar la fantasía, sus retos han sido, casi siempre, indagar, revelar enigmas y paradojas de las sociedades africanas, en sus interacciones con ella misma y con otras partes del mundo.

Un coro imprescindible

- Léopold Sédar Senghor (Senegal, 1906-2001), poeta y teórico controvertido de la negritud y del diálogo de culturas, fue presidente de Senegal entre 1960 y 1980 y miembro de la Academia Francesa. Seis obras, recogidas en Obra poética (Cátedra), constituyen su patrimonio poético. Diálogo de las culturas (Mensajero), uno de sus ensayos, tiene una vigencia innegable. Tras la obra de Senghor, destacan poetas como el malgache Jean-Joseph Rabearivelo (Casi sueños, Hiperión).

- El guineano Donato Ndongo-Bidyogo retrata el drama de la travesía del estrecho para acariciar el sueño europeo

- Ahmadou Kourouma (Costa de Marfil, 1927-2003). Con su novela más importante Los Soles de las independencias (Alpha Decay), Kourouma introduce la temática del desencanto hacia la independencia en la novela africana en lengua francesa. Además, lleva a cabo un trabajo original sobre la lengua francesa, que lleva la marca de su lengua materna, el malinké. Esperando el voto de las bestias salvajes (Aleph Editores) retrata con violencia los excesos de un déspota africano.

- Mariama Bâ (Senegal, 19291981). Abre con originalidad la voz de la mujer a la palabra escrita. Su novela Mi carta más larga (Zanzíbar) es una pieza maestra de sensibilidad sobre los problemas de la mujer desde la mujer misma como sujeto de sus propias angustias. Desde entonces se han impuesto otras voces femeninas de su país como Aminata Sow Fall, Ken Bugul (La locura y la muerte, El Cobre; Riwan o el camino de arena, Zanzíbar) o la camerunesa Calixthe Beyala (Los honores perdidos, Seix Barral, y África en el corazón, Martínez Roca). En lengua inglesa, Amma Darko (Más allá del horizonte, El Cobre).

- Chinua Achebe (Nigeria, 1930). Novelista y profesor universitario, su clásica novela de 1958 Todo se desmorona (Ediciones del Bronce) retrata la violencia de la penetración occidental en África Occidental y sus consecuencias al destruir las estructuras tradicionales. De su generación, destacan novelistas de expresión francesa como el guineano Camara Laye, el camerunés Mongo Beti, los senegaleses Sembène Ousmane y Cheikh Hamidou Kane.

- Wole Soyinka (Nigeria, 1934). Premio Nobel en 1987. Más dramaturgo que novelista, su obra narrativa da un tratamiento contemporáneo al profundo mitológico de su cultura yoruba en consonancia con personajes muy comprometidos con el África actual. Entre otras de sus novelas, Los intérpretes (Plaza & Janés).

- Henri Lopes (Congo-Brazzaville, 1937). A pesar de ocupar altos puestos políticos en su país de origen, su narrativa gira en torno a la crítica y sátira sociopolítica, a la figura del dictador o de los políticos corruptos, oportunistas que se caracterizan por el despotismo, el nepotismo y el clientelismo, tanto en su clásica novela Reír y llorar (Ediciones del Bronce) como en Caso cerrado (El Cobre).

- Pepetela (Angola, 1941). Destacada voz de la narrativa africana en lengua portuguesa después de ser una de las figuras principales del movimiento de liberación de Angola. De su narrativa de un profundo compromiso sin desdeñar lo estético destacan El deseo de Kianda (Alianza) y El tiempo de los flamencos (Texto Editores).

- Williams Sassine (Guinea Conakry, 1944-1997). Albino hijo de una cristiana y un musulmán, es con Tierno Monenembo el novelista más representativo de Guinea Conakry. Su obra gira en torno a la marginalidad y sus degradantes consecuencias como la violencia y las drogas. Céroe no es cualquiera (Barataria) es la única de sus novelas traducida al castellano.

- Nuruddin Farah (Somalia, 1945). Ganador del Premio Neustadt Internacional por el conjunto de su obra, Farah construye epopeyas humanas que no desdeñan los detalles psicológicos de cada uno de los personajes. De su extensa novelística, destaca una trilogía de la cual dos volúmenes han sido traducidos al castellano: Regalos (Ediciones del Bronce) y Secretos (El Aleph).

- Sony Labou Tansi (Congo-Brazzaville, 1947-1995). Tras las traducciones magistrales de Manuel Serrat Crespo de dos sus novelas, El antepueblo y Las siete soledades de Lorsa López (ambas en Muchnik), la gran novela (La vie et demie, 1979) de este poeta subversivo y renovador de la prosa africana de expresión francesa sigue siendo inédita en castellano. De su país también destacan grandes autores como Emmanuel Dongala (Johnny perro malo, El Cobre) y Alain Mabanckou (Vaso roto, Alpha Decay).

- Donato Ndongo-Bidyogo (Guinea Ecuatorial, 1950). Periodista, historiador y novelista, es la principal figura de la literatura de Guinea Ecuatorial y su gran promotor por condensar dicha tradición en dos indispensables antologías, Antología de la literatura guineana (Editora Nacional) y Literatura de Guinea Ecuatorial (Casa de África). Su última novela, El metro (de inminente publicación en El Cobre), retrata las vicisitudes del drama de la travesía del Estrecho para acariciar el sueño europeo.

- Ben Okri (Nigeria, 1959). Heredero de la fantástica imaginación de Amos Tutuola (Mi vida en la maleza de los fantasmas, Siruela), fue premio Booker en 1991 por su fábula mágica La carretera hambrienta, un significativo ejemplo de invención literaria y lingüística. De su narrativa, donde conviven lo maravilloso y lo fantástico, se puede leer igualmente Amor peligroso (Ediciones del Bronce) y Riquezas infinitas (El Cobre).

- Mia Coute (Mozambique, 1955). Su mundo imaginario arraiga en las lenguas locales y en la cultura tradicional tras la guerra en su país. Intenta lograr una utopía esperanzada en Tierra sonámbula y Cada hombre es una raza (ambos en Alfaguara).

 

Fuente: El País. Babelia

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26 mayo 2007

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POESÍA

Poesía de la negritud

CÉSAR ANTONIO MOLINA 03/01/2002

La literatura africana, y en particular la poesía, es vergonzosamente desconocida en España. La antología Voces africanas, que reúne a 21 autores contemporáneos, representa no sólo la oportunidad de acercarse a la diversidad y originalidad de estos autores, sino la de adentrarse en su vigoroso mundo expresivo.

Voces africanas es una magnífica antología de poetas de expresión francesa cuya labor literaria la han desarrollado a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, cuando se hace paulatinamente efectiva la descolonización de África. El editor literario de la misma, Landry-Wilfrid Miampika, nos recuerda que la mayoría de los nuevos regímenes decepcionaron, las independencias formales supusieron un auténtico fraude, ‘teniendo en cuenta la dependencia económica y, en ciertos aspectos, política, que corroe aún hoy el África contemporánea’. Son 21 poetas que practican diferentes tendencias. Unos se dedican a lo social y político, mientras otros ahondan en lo intimista, lo metafórico, el exilio del cuerpo y la palabra, el sexo-amor-erotismo, lo filosófico o la metapoesía.

De Camerún recoge la poesía de Paul Dakeyo, Werewere Liking y Fernando D’Almeida. Dakeyo (1948) es editor y vive en París. Soweto! Soleils fusillés (1978) es la conciencia poética más dura de este decenio (África). Werewere Liking (1950) se dedica al teatro en Costa de Marfil. Su crítica sociopolítica la lleva a cabo con una gran carga metafórica, es menos épica más íntima. D’Almeida (1955) es periodista y profesor. Sus asuntos son el amor, la infancia, la mujer africana: ‘Bella siempre y siempre envuelta / De metáforas acuáticas / Tú eres bella mi bella / Los pájaros en las granjas de los pueblos / Pregonando tu nombre encaramado en la maravilla’ (Mi infanta ausente), la naturaleza y la meditación irónica sobre el rol de sí mismo como escritor: ‘Qué otra cosa hacer que decir aún / que no haya sido dicho y redicho’.

Del Chad incluye a Koulsy Lamko (1959), narrador y dramaturgo. Desde un existencialismo vital habla del amor efímero, ‘dónde está el tam-tam de los enamorados / devuélveme mi tam-tam de alegría / narrador de suaves flores (…) / mi dulce canto de boda / adquiere un aire de veladas fúnebres…’ (La danza del ‘lab’); del exilio del mundo, ‘la nada / aquí no es más que un exilio / el paréntesis de vanos tormentos’ (¡Tierra, bebe tu sangre!); de la muerte. Es uno de los mejores poetas de la antología.

Sony Labou Tansi, Marie-Leontine Tsibinda, Léopold Congo Mbemba, Gabriel Okoundji y Alain Mabanckou representan al Congo-Brazzaville. Labou (1947-1995) fue dramaturgo y novelista. Con La vie el demie se inició el abandono de la narrativa realista y se optó por una reinvención lingüística y temática que reafirmarían otros autores como Ahmadou Kourouma de Costa de Marfil, autor de Les soleils des Indépendances (1968); el congoleño Henri Lopes, Le pleurer-rire (1982) (Reír y llorar, recientemente traducido al español en Ediciones del Bronce), o el guineano Tierno Monenembo. Su poesía parte de la denuncia para intrincarse en una lírica que discute sobre las semejanzas y diferencias entre el sexo-erotismo-amor. Tsibinda (1955) fue actriz. Su último poemario es L’oiseau sans arme (1999). Sus versos están imbuidos por el fantasma de la pérdida del origen, de la absorción de una cultura por otra. La mujer, la poeta, debe velar porque esto no suceda, recordar y transmitir los ritos y las tradiciones, las leyendas, el imaginario autóctono. Lo logra con unos versos de brillantes imágenes virginales. ‘Las codornices doblan los gallos de la aurora / para recoger la mañana. Un tren pesado penetra las montañas / hace temblar los sueños de las lianas verdes / y de los mangles amodorrados / Él despierta los genios del Mayombe / y se abre hacia la gran sangradura / del mar, hacia el infinito’ (Regreso a Girard). Congo (1962), editor, en Déjà le sol est semé (1997) resucita a escritores-políticos-músicos de África-Europa y América para aunar las ramas de un tronco común. Así Césaire, Malcolm X, John Coltrane o Lumumba pertenecen, pese a las distancias geográficas y lingüísticas, a una misma patria. Okoundji (1962) es otro magnífico poeta con un mundo surreal primigenio que, elaborado, le conduce hacia un panteísmo hermético. MabancKou (1966) vive en Francia. Tiene una de las poéticas más cultas. Se adentra en lo metafísico su sentido del alma, está repleta de rituales africanos y occidentales. Kama Kamanda es del Congo democrático (1952). Fue Premio Paul Verlaine (1987) por La somme du néant. Es un poeta nihilista, existencial y filosófico.

Joseph Anouma, Tanella Boni y Véronique Tadjo pertenecen a Costa de Marfil. Anouma (1949) es pintor y profesor. Champs magnétiques (1981) es una de sus principales obras. Boni (1954) es profesora de filosofía en la Universidad de Abiyán, también desarrolla una escritura muy comprometida políticamente teniendo sentimientos encontrados para con las raíces europeas. Tadjo (1955) expresa los sentimientos de la mujer negra desprendida de los tabúes antropológicos y sociales.

De Togo es Cossy Guenou

(1948), un cosmopolita sin complejos. Amadou Lamine Sali y Babacar Sall son de Senegal. Sall (1954) es sociólogo y director de la revista Sociétes Africaines en París. Poeta culto repleto de pesquisas y reflexiones sobre la identidad del ser mestizo: ‘Sobre el camino serpenteante / Que toman los reptiles / En lo alto del día / Hongos impúdicos / El falo erecto / Contra la matriz del viento / Persiguen las mandrágoras’ (El matamoro). Y cerrando la antología está de Yibuti, Abdourahman A. Waberi (1965), narrador y ensayista premiado residente en Caen (Francia). Es un pensador con inclinaciones místicas. Homenajea a Edmond Jabés. Esta imprescindible antología, debida al gran esfuerzo de Landry-Wilfrid Miampika, no sólo sirve para darnos a conocer una literatura vergonzosamente desconocida, sino también para desentumecer la apatía poética de nuestro entorno.

Un momento de paso

EL SIGLO XX fue la etapa en la que, a través del arte y la literatura, la negritud comenzó a superar ‘el miedo, el complejo de inferioridad, el temblor, el ponerse de rodillas, la desesperación, el servilismo’, según palabras de un gran poeta negro Aimé Césaire, escritas en Discours sur le colonialisme. En el siglo XX, fundamentalmente durante el periodo de entreguerras, los mitos, las leyendas, el arte, la antropología cultural africana fue saludada en Europa como un aire renovador. París se erigió en la capital de esta nueva moda. Batouala, de René Maran, fue premiada con el Goncourt en 1921, las vanguardias y el surrealismo con Breton a la cabeza corearon el irracionalismo primitivista, pintores como Picasso, Derain o Matisse se dejaron influir por aquellas nuevas ancestrales propuestas y escritores como André Gide o Albert Londres viajaron al tercer continente. Durante esos mismos años surgieron en París publicaciones como Revue du Monde Noir (1931), Revue Légitime Défense (1932) y L’Etudiant Noir (1935). Esa primera batalla por el reconocimiento de África como una cultura rica y autóctona, con una historia propia y un destino independiente, en el ámbito francófono la dieron el senegalés Léopold Sedar Senghor, el martiniqués Aimé Césaire, el guayanés Léon Goutron-Damas, el malgache Jacques Rabemananjara y los otros dos senegaleses Birago Diop y David Diop. El mundo americano también se incorporó a este movimiento liberador. En lengua inglesa, los estadounidenses Langston Hugues, Claude Mac Kay y Countee Cullen. Mientras que en Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo, en lengua española, lo hicieron respectivamente Nicolás Guillén, Pales Matos y Manuel del Cabral. Hoy la literatura autóctona o de origen africano, negra o interracial está representada por Soyinka, Naguib Mahfuz, Toni Morrison, Nadine Gordimer, Derek Walcott, todos ellos premios Nobel. El concepto de negritud fue un fenómeno cultural, político, literario, ético, artístico. Ideológicamente contribuyó a la descolonización de los países. Sartre en el prólogo a la Antología de la nueva poesía negra, se refería a este movimiento como ‘un momento de paso y no un término, un medio y no un fin último’.

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ULTIMAS NOVEDADES

NOVEDADES LITERARIAS AFRICANAS

NOVEDADES JUNIO JULIO 2010

LA TRAGEDIA DEL CONGO. G. W. Williams, Roger Casement, Arthur Conan Doyle y Mark Twain.

Leopoldo II de Bélgica es, sin duda, uno de los personajes más abominables de la historia contemporánea; creó en 1876 la Asociación Internacional Africana i financió la expedición al rio Congo que H. M, Stanley llevó a cabo entre 1879 i 1884.
En Europa y América todo el mundo creyó que se trataba de un proyecto humanitario y civilizador, en realidad se estaba iniciando una de las tragedias más grandes de la historia de África con el exterminio masivo de un contingente innumerable  de habitantes de la región.
Cuándo empezaron a surgir textos de denúncia la opinión púbica tuvo conocimiento de lo que en realidad sucedia en el corazón de las tinieblas.
Traducidos por primera vez al castellano se publican ahora cuatro documentos estremecedores sovre una tragédia no demasiado lejana en el tiempo.

LOS NEGROS NUNCA IRÁN AL PARAÍSO. Tanella Boni.

Esta es la cuarta novela de Tanelle Boni que nació en Abidjan y es profesora universitaria.
Con ternura e ironía la autora da voz a los desarraigados, los excluidos i los negratas itinerantes, se habla de las relaciones entre africanos y blancos en una sociedad poscolonial,
Cada vez qque se publica la obra de un escritor africano desconocido entre nosotros es un motivo de satisfacción para los que amamos la literatura africana y tenemos la esperanza que reciba pronto  por parte de los lectores el reconocimiento que merece.

CARTAS ABISINIAS. Arthur Rimbaud.

El poeta Arthur Rimbaud, después de una agitada vida amorosa con el tambión poeta Verlaine, partió de Chipre hacia Adén en el Yemen y de allí pasó a Etiopia donde hizo de traficante de armas entre otros negocios con los que consiguió una pequeña fortuna, en 1991 regresó a Francia para morir a los treintaiseis años de un carcinoma en la rodilla.
Las cartas que escribió durante su estancia en Etiopia denotan el estado de ánimo de una persona que no ha encontrado su lugar en el mundo, sus proyectos casi  siempre irealizables, los anhelos de quién en realidad ansía convertirse en un pacífico burgués padre de familia en la brumosa Francia y la soledad de quién, sin saberlo, había construido una de las obras líricas más importantes del siglo XIX.

El pensamiento tradicional africano, Regreso al Planeta Negro. Ferran Iniesta.

El profesor de historia de África de la Universidad de Barcelona es autor de diversos libros sobre África y en esta obra manifiesta que cada cultura tiene su propio pensamiento y que uno de los grandes problemas del África actual es que sus dirigentes se inspiran en el pensamiento occidental en lo que se refiere a la política, la economia y las cuestiones sociales y que esto determina que los problemas de los países africanos  no se solucionen.
En esta obra Iniesta da la palabra a los pensadores africanos que a lo largo del tiempo han configurado la cosmogonía africana con su respeto por el animismo y la naturaleza. Dejar de lado el pensamiento europeo y recuperar la filosofia propia de los pueblos africano es lo que puede salvar África.

EL PRÓSPERO NEGOCIO DE LA PIRATERIA EN ÁFRICA. Miguel Salvatierra.

Des de Somalia al delta del Níger la pirateria se ha convertido en un fenómeno preocupante para la seguridad de las flotas pesqueras que faenan en aguas africanas y uno de los temas que frecuentemente ocupan los medios de comunicación.
La miseria, la desestructuracción social y la sobrexplotación de la pesca a la que las grandes empresas pesqueras han sometido las costas africanas pueden ser algunas de las causas de la proliferación del fenómeno de la pirateria en las aguas del continente.
Miguel Salvatierra es periodista conocedor de África y en esta obra analiza con rigor uno de los problemas más preocupantes del África actual.

NACIDAS EL 8 DE MARZO. El futuro de África tiene rostro de mujer. Ana Bermejillo Ibáñez.

Este libro es una guía, pero una guía muy especial, todos los establecimientos que se reseñan son el fruto de la iniciativa de mujeres emprendedoras y valientes que han encontrado en el negocio del turismo solidario una salida digna para resolver los problemas económicos.
En una importante cantidad de paises africanos se ha ido tejiendo una red de establecimientos, regentados por mujeres, destinados a atender las necesidades de los turistas.
Pensamos que vale la pena, al planificar un viaje a alguno de estos países, tener en cuenta la posibilidad de utilizar los servicios de estos establecimientos, los beneficios permanecerán en África en lugar de ir a parar a manos de empresas  foráneas.

ÁFRICA, LA MADRE ULTRAJADA. Joan Carrero.

Una de las tragedias más grandes que han sucedido en el mundo desde la II Guerra Mundial tuvo lugar en el Congo y Tuanda cuándo desde 1991 el ejército ugandés y el Frente Patriótico de Ruanda peovocaron la muerte de más de 8.000.000 de personas.
Estos hechos han estado muy pocas veces objeto del interés de la TV y otros medios, no es por casualidad, existen grandes intereses internacionales en ocultar al público estas masacresy otras que suceden en África y que Joan Carrero desvela en esta obra.

ZULÚ. Caryl Férey.

En la Sudáfrica del post-apartheid tiene lugar este apasionante triller obra de uno de los mas importantes autores franceses de novela negra.
Un niño de la étnia zulú que había sido testigo del asesinato de su padre y su hermano se convierte, años más tarde, en jefe de un departamento de la policía de Ciudad del Cabo y debe investigar la muerte de una joven de buena familia.
Mafias de la droga. Violencia, racismo se mezclan en esta novela, para prepararla el autor vivió un año en Sudáfrica para conocer mejor una sociedad tan compleja.

UN DIA MÉS DE VIDA. Ryszard Kapusciñski.

El año 1975 al producirse en Portugal la revolución de los claveles se inició el proceso de independencia de las colonias portuguesas en África.
El autor se encontraba en Luanda, la capital de angola, i fue testigo del éxodo de los portugueses que abandonaron el país africano al proclamarse la independencia y no lo hizo por que era un héroe o un insensato sino por coherencia profesional.

UNA TIERRA SIN ALMA. James Stem.

Estos relatos africanos que el autor escribió en 1932 a su regreso de Rhodesia, la actual Zimbawe, se encontraban totalmente olvidados y ahora se publican por primera vez en castellano.
Se trata de los relatos de las vidas de hombres y mujeres que bcuscaron en Àfrica una nueva vida o que huian de la penuria.
Una verdadera joya de la bibliografía  sobre la colonización europea de Àfrica.

ALGO ALREDEDOR DE TU CUELLO. Chimamanda Ngozi Adichie.

La prestigiosa escritora nigeriana que se dió a conocer con la novela “Medio sol amarillo” nos ofrece ahora una recopilación de relatos en los que se expresan los sentimientos de mujeres que han emigrado lejos de sus orígenes buscando la tierra prometida.
Chimamanda demuestraq, una vez más, que ha alcanzado la madurez còmo escritora a pesar de su juventut.

ABELA ENTRE DOS MUNDOS. Berlie Doherty.

El tema de esta novela juvenil es el de la adopción de niños africanos por parte de familias europeas.
Una niña de Tanzania viaja hasta Inglaterra con la esperanza de encontrar una nueva familia y una niña de Shefield no ve claro porqués u madre está empeñada en adoptar un niño procedente de un país exótico.
Una conmovedora historia que harà reflexionar a los más jóvenes sobre la diversidad cultural de nuestro mundo.

EL CONFLICTO ITALO ABISINIO. Eduardo Ortega y Gaset.

En mayo de 1936 las tropas italianas desfilaron en Adis-Abeba después de siete meses de resistencia del ejército etíope,
Poco antes de este hecho Eduardo Ortega y Gaset había publicado este libro que ahora se reedita.
La primera parte es una descripción de este interesante pais que tiene sus orígenes  en el rey Salomón y en el que se desarrolló la religión cristiana copta de Alejandría y en la segunda parte el autor denuncia el imperialismo fascista de Musolini y defiende el papel de la recién creada Sociedad de Naciones que era una esperanza para salvaguardar la paz en el mundo.

MEMORIAS DE PUERCO ESPIN. Alain Mabanckou.

En la tradición oral africana cada humano tiene una réplica animal, en este irónico relato un puerco espín asesina por orden de su amo humano una serie de personas.
El autor recrea con humor e ironía una leyenda de la tradeción oral de forma fresca y amena.
Alain Mabanckou  es uno de los escritores africanos francófonos más prestigiosos de la actual literatura del continente negro.

VASO ROTO.  Alain Mabanckou.

Con esta novela, finalista del premio Renaudot 2005, se dió a conocer en Europa este excelente escritor congoleño.
Se trata de una novela trepidante, truculenta, estrepitosa, de una comicidad delirante hasta el punto que el autor ha sido considerado cómo el Bukowski africano.

UBUNTU. Sudáfrica el triunfo de la concórdia. Albert Figueras.

Ubuntu es una filosofia sudafricana basada en el sufrimiento sin rencor, en la reconciliación que ha permitido que quince años después del final del régimen racista del apartheid se pueda celebrar el Campionato Mundial de futcbol el presente 2010.
Albert figueras analiza de manera amena el fenómeno del Ubuntu que se puede aplicar al deporte, los negocios y la vida cotidiana en general para conducir a la humanidad hacia un mundo más justo e igualitario.

HOTEL NÓMADA. Cees Nooteboom.

En este libro el autor manifiesta su condición de nómada a través del relato de viajes a Mali, Gambia, el Sahara i diversos paises de Sudamérica.
Todos somos nómadas, el movimiento es el origen de  mundo y viajar es una experiencia sin fin.
El autor dice que sigue construyendo en el interior de su  cerebro un inexistente  hotel nómada.
Cees Nooteboom tiene, entre otras distinciones, el Premio del Círculo de Bellas Artes de Madrid y la Legión de Honor francesa.

CRÓNICA GRÀFICA DE LA GUINEA ESPAÑOLA. J. L. Centurión.

La Guinea Ecuatorial fue la única colonia española en África Negra. Una presencia que duró apenas doscientos años y que terminó el 12 de octubre de 1968 con la independencia de la antigua posesión, último vestigio de un imperio fustrado.
Se calcula que pasaron por la Guinea unos 50.000 españoles durante el período de dominación del territorio.
Esta obra es una crónica gràfica de la vida en la colonia durante lapresencia española, se encuentran también textos de diversos autores sobre un período tan poco conocido de la historia de España.
J. L. Centurión es periodista científico, fotógrafo y submarinista, buen conocedor de África, sus parques naturales y su historia.

HISTORIA DE LA NOVELA COLONIAL HISPANOAFRICANA. Antonio Carrasco González.

La presencia española en Guinea, Marruecos y el Sahara dió lugar durante parte del siglo XIX y la primera mitat del XX a gran cantidad de novelas ambientadas en aquellos territorios, sus habitantes y las aventuras y peripecias que allí tuvieron lugar.
Parte de aquella obra literaria producida teniendo cómo espacio las antiguas posesiones españolas puede considerarse exponentes de la literatura contemporánea y otras son un testimonio social de formas de vida que ya no existen actualmente.
El autor ha realizado un trabajo profundo y documentado que puede ser una guía para quienes deseen conocer una literatura exótica.

Novedades MAYO 2010

LA VIDA EN ESPIRAL. Abasse Ndione.

Senegal no es un país tan idílico cómo puede parecer, la observación de la vida cotidiana de unos jóvenes de un pueglo cercano a Dakar ha permitido al autor a escribir una novela negra sobre el tràfico de drogas.
La corrupción de la clase dirigente senegalesa i otros estigmas de la sociedad de Senegal se ven reflejadas en esta nueva obra de Abasse Ndione que siempre ha estado preocupado por los problemas de su país.
Este libro hizo que el autor fuese conocido en Europa al ser pucblicado por Gallimard.
En 2009 se publicó en castellano “Ramata” que tan buena acogida obtuvo por parte de los lectores conocedores de la literatura africana, de esta novela existe una versión cinematogràfica.

SOMALIA, CLANES, ISLAM Y TERRORISMO INTERNACIONAL. Ignacio Gutiérrez de Terán.

Somalia es un estado fracasado  que se encuentra en conflicto desde la independencia y que se agravó a partir de 1991: señores de la guerra, luchas tribales, pirateria, etc. Han configurado el estado de caos en el que se encuentra el país del cuerno de África.
En este ensayo se estudian las causas de la situación que afecta a muchos paises, sobretodo los de la región, Etiopia, Eritrea, Kenia, y a las grandes potencias internacionales ya que allí se cuece  gran parte del terrorismo que amenaza al mundo entero.

LA INTEGRACIÓN REGIONAL Y EL DESARROLLO EN ÁFRICA. Lourdes Benavides de la Vega Ed.

Varios prestigiosos autores afrontan en este ensayo el tema de la regionalidad en África y cual es el encaje que esta cuestión tiene en el desarrollo de África en todos los aspectos tanto económicos cómo sociales, culturales y políticos.

NIGERIA, LAS BRECHAS DE UN PETROESTADO. Aloia Álvarez Feáns.

En el delta del rio Níger se extrae una gran cantidad de petrólio pero en una más de las grandes contradicciones africanas esta riqueza tiene lugar en una de las regiones más desvalidas de África, allí tiene lugar uno de los conflictos más importantes del continente.
Este libro obtuvo el premio de la segunda edición del Premio de ensayo Casa África y es un trabajo útil para comprender el conflicto que tiene lugar en uno de los paises más grandes de África Occidental.

CRÓNICA DE UN VIAJE AL SUR DEL SAHARA
Alberto Masegosa.

Es África un paraiso con vocación de infierno?, a veces podria parecerlo ya que las grandes contradiicciones se conjugan continuamente: hambre y miseria junto a grandes riquezas minerales y agrícolas, analfabetismo al lado de culturas milenarias, crueldad y violéncia enfrontadas a muestras de extrema solidaridad.
Este libro es una crónica periodística del universo africano cómo el desencanto de los africanos ante el fracaso de las espectativas que habian depositado en líderes que no estuvieron a la altura de aquellas espectativas.
La larga experiencia de Alberto Masegosa es una garantía del rigor y la seriedad con que se ha escrito este libro.

EN EL PAIS DE LOS BUBIS. José Más.

Desde hace un tiempo la bibliografía sobre Guinea Ecuatorial, única colonia española en áfrica Negra, se ha ido ampliando, sea por la publicación de obras de escritores guineanos o europeos o, cómo en este caso, por la recuperación de textos escritos cuándo la Guinea Ecuatorial era conocida con el nombre de Guinea Española.
José Mas era un joven de doce años cuándo a finales del siglo XIX embarcó en Cádiz para ir a Fernando Poo donde pasó siete años, fruto de aquella experiencia es esta crònica en la que relata sus impresiones del contacto con los bubis que es la étnia autóctona de la isla de Bioko que es el nombre actual de Fernando Poo.
José Mas (1885-1941) al regresar a la península llegó a ser un escritor de fama que publicó diversas novelas.
El libro contiene una documentada introducción de José Esteban y un prologo de Miguel de Unamuno.

ME ALEGRARÍA DE OTRA MUERTE. Chinua Achebe.

Considerado el padre de la literatura africana contemporanea, Chinua Acheve es uno de los escritores anglòfonos africanos más conocidos, nació en Nigeria el año 1930.
Esta novela trata de la corrupción en la que se ve inmerso un joven cuándo se enamora de la mujer equivocada, ocupa un puesto en la administración y no puede dejar de someterse al soborno ya que està inmerso en un caos emocional y económico.
La editorial DEBOLSILLO tiene el proyecto de editar las cinco novelas de Chinua Achebe, iniciativa que celebramos intensamente.

LA FLECHA DEL DIOS. Chinua Achebe.

El sumo sacerdote del dios Uru, venerado en su poblado, ve cuestionada su autoridad por rivales de la tribu, las autoridades de los blancos y su pròpia familia, pero el se siente intocable, acaso no es la flecha del arco del dios?
Se ve capaz de levantar al pueblo pero no està claro que el pueblo esté dispuesto a seguirlo.

TODO SE DESMORONA. Chinua Achebe.

Publicada en 1958 alcanzó los 10.000.000 de ejemplares en cuarenta
y cinco idiomas entre ellos el catalán (Tot s’en va en orris, Ed. 62 colección MOLU) y dos versiones en castellano con diferentes títulos: Todo se desmorona i Todo se derrumba totalmente agotadas en la actualidad.
Un gran guerrero, famoso en todo el África Occidental mata por accidente a un prohombre de su clan y es desterrado, al volver a su poblado lo encuentra invadido por misioneros y funcionarios británicos y ha de contemplar cómo su mundo se desmorona, una conmovedora paràbola de la desesperación de un hombre orgulloso que ha de ser testigo del hundimiento de su entorno.
El libro se inicia con una introduccuón de José Esteban.

NOVEDADES ABRIL 2010
ECLIPSE.
La lucha de un abogado por defender los derechos de un pueblo africano oprimido por un brutal dictador y una compañia petrolera sin escrúpulos. Richard North Patterson.

Un emocionante triller que tiene por escenario un imaginario país del oeste africano con el trasfondo de la lucha por el petróleo que tanto abunda en dicho país.
Un abogado de California acude a defender un opositor al régimen del dictador que lo acusa de un asesinato ocurrido en el transcurso de una protesta que tuvo lugar durante un eclipse de sol. El abogado americano acepta la defensa del carismático opositor aunque ello represente jugarse la vida.
El autor ha publicado catorce novelas y habia ejercido cómo abogado antes de dedicarse a la escritura.

LA ÚLTIMA SELVA DE ESPAÑA. Antropófagos, misioneros y guardias civiles. Gustau Nerin.

El amigo Gustau no para de publicar libros sobre la antigua colonia española, guinea Ecuatorial.
En esta obra trata el período del primer percio del siglo XX en el que España consolida su presencia en el territorio de Rio Muni acabando, en 1927, con la resistencia que los fang habian presentado a la presencia española en las selvas de aquel espacio de África ecuatorial. Unas operaciones militares bien  organizadas anularon la resistencia de una de las etnias más belicosas de África.
Gustau Nerin es doctor en Antropologia, se dedica al estudio de Guinea Ecuatorial desde hace veinte años y es autor de diversos libros sobre la antigua colonia española.

TRES DONES FORTES. Marie Ndiaie.

La lucha contra la adversidad, los problemas y las humillaciones que les depara la vida a las tres protagonistas está magistralmente narrada en esta Novela por la autora en una sucesión de dolor, lucha, dignidad y perdón.
Marie Ndiaie nació en Francia en 1965, es autora de libros infantiles y obras teatrales, con “Tres dones fortes” ganó el premio Gouncourt.

POEMAS AFRICANOS. Pepe Rubianes.

Tras la imagen desenfadada, exagerada, a veces un tanto grosera del actor se ocultaba un hombre sensible que profesava un profundo amor por África que ya puso en evidencia en su libro “Me voy”.
Un año después de su muerte se publican los poemas inéditos fruto de sus viajes a Kenia y Etiopia y que tan profunamente le marcaron.

Siento huir temblando,
mezclada en esta caliente brisa de África,
toda la oscuridad de mi vida.

Así empieza uno de los poemas de este impresiionante libro en el que se descubre la grandeza de un hombre que amaba profundamente aquella África que tan bien le acogio y que el supo comprender.
El último espectáculo de Pepe Rubianes fue “La sonrisa etiope” en el que se alternaban sus hilarantes monólogos con las actuaciones de un grupo de bailarinas etiopes, nuestro entrañable Pepe se despidió del mundo del teatro con un homenaje a su querida África.

NEGRE DE MERDA. El racisme explicat als blancs. Matehew Tree.

Existen diversas formas de racismo, el que se dirige a los colectivos que consideramos inferiores: negros, moros, indios… y el que se reserva a aquellos que consideramos más inteligentes pero perversos y malvados cómo por ejemplo los judios.
En este libro el autor analiza con rigor y sin demagogia el origen y las consecuencias que el racismo ha provocado y provoca: insultos, persecuciones, genocidios, etc., también se estudia el porqué de la tretendida superioridad de los europeos sobre el resto de los colectivos humanos.
Una obra muy conveniente para comprender uno de los estigmas más denigrantes de nuestra sociedad.

TEMPS D’ESTIU. J. M. Coetze.

Esta novela es la culminación de las memorias ficticias del autor que se encuentran en “Infancia” y “Juventud”, con “Temps d’estiu” se cierra la trilogia.
Un joven biógrafo inglés investiga el período 1972-1977 de la vida del difunto escritor John Coetze por medio de entrevistas con diversas personas que conocieron y trataron al novelista.
De la memoria de los que le conocieron se desprende la personalidad de un Coetze libresco, poco hàbil en la intimidad y sospechoso para la sociedad sudafricana de la época.
La obra de Coetze ha sido galardonada en múltiples ocasiones en Sudáfrica y Gran Bretanya y en 2003 se le concedió el Premio Nobel de Literatura.

EL LEGADO DE MANDELA. Richard Stengel.

Richard Stengel se convirtió, durante tres años, en la sombra de Nelson Mandela para ayudarle a redactar su autobiografia. Una vida extraordinaria y fascinante que empezó siendo el protegido de un rey  tribal en su infancia a la que siguieron largos años de lucha por los derechos de los negros de Sudáfrica y un cautiverio de ventisiete años, después de la libertat y el fin del apartheid llegó a la presidencia de su país al ganar las primera selecciones llibres de Sudáfrica, a los ochenta años se casó por segunda vez.
En este libro se recoge la vida y el pensamiento de un hombre que jamás ha desfallecido en la lucha por los derechos de sus hermanos que han sufrido tantos años de humillaciones por parte de aquellos que se creen destinatarios de un legado divino.

VIAJE AL CONGO. André Gide.

André Gide (Nobel de Literatura 1947) es uno de los escritores franceses más importante del siglo XX. Olvidado en los últimos años os proponemos un reencuentro con el viajero incansable que nos ofrece una visión lúcida del mundo a través de esta edición de su viaje al Congo Brazaville cuándo era colonia francesa.
Gide no està de moda però siempre está y vale la pena recuperarlo.

novedades marzo

EL MAL DE ÁFRICA. Eduardo Garrigues.

Funcionarios, vividores, mujeres fatales se mueven en un escenario único: África. Entre la ficción y la más cruda realidad se desarrolla la acción de esta novela de uno de los autores españoles  que mejor conocen el continente ya que fue embajador de España en Namibia y Botswana.
En “El mal de África” Garrigues recupera uno de los escenarios más fascinantes del continente: el desierto de Kalahari en el que tiene lugar la acción de esta novela que es un canto de amor hacia uno de los lugares más fascinantes del planeta: África.

BESTIAS SIN PATRIA.  Uzodinma Iweala

Esta obra es la primera novela de un joven escritor estadounidense de origen nigeriano.
Cuando la guerra llega al poblado donde habita el protagonista éste cae en manos de los soldados que lo convierten en niño-soldado, la pérdida de la inocenci y el deterioro de la consciencia del muchacho son el tema de esta novela que ha ganado varios premios y ha estado traducida a diversos idiomas.

LA GRAN AVENTURA DE LOS PRIMEROS HOMBRES EUROPEOS. La gran odisea de la especie humana tras abandonar África. Henri de Lumlei.

Hace 1.8 millones de añós unos hombres abandonaron África y a través de Georgia ocuparon Europa y Ásia central detrás de los grandes herbívoros.
La evolución de la espécie humana que duró centenares de miles de años está magistralmente narrada en esta obra por el prestigioso prehistoriador Henri de Lumlei

FEBRERO 2010

L’ÚLTIM GERMÀ. Nathacha Appanah.

La autora de este libro es una joven novelista nacida en la isla Mauricio en la que transcurre la acción del relato.
Un hombre recuerda que en su infancia un grupo de deportados llegó a la cárcel de la isla, se arriesgó a entablar amistat con uno de los recién llegados.
La autora nos hace percibir que la amistat puede superar todas las diferencias.
“L’últim germà” ha sido traducida a dieciseis idiomas.

HIJOS DEL ANCHO MUNDO. Abraham Verghese.

En una misión de Etiopia nacen unos hermanos gemelos, la madre es una monja llegada de la Indiaque muere en el parto, el padre, un cirujano, desaparece sin dejar rastro.
Los hermanos crecen en el ambiente plácido del hospital misionero hasta que los acontecimientos conmueven la història de Etiopia, las vidas de los dos hermanos se separan sin que se debilite la amistat que los une.
En una excelente narración pasan ante el lector cincuenta años de la història de la India, América y Etiopia
Verghese nació en Etiopia de padres indios, es médico y actualmente vive en EEUU.

LANZADERA EN UNA CRIPTA. Wole Soyinka.

Wole Soyinka, Premio Nobel de Literatura 1986,estuvo preso durante ventisiete años en 1967 al principio de la guerra de Biafra bajo acusaciones ijnjustas, combatió el aislamiento escribiendo poemas en paquetes de cigarrillos, papel higiénico o allí donde podia.
Esta és la primera vez que se publican poemas de Soyinka en castellano, nos encontramos delante de una versión bilingüe de un poemario intenso del único escritor negro africano que ha conseguido el Nobel de Literatura.
Saludamos la aparición de este poemario y esperamos que no sea el último.

KUTI, MEMORIA DE SANGRE. Aïda Madi Diallo.

Esta és la primera novela de una joven escritora maliense en la que narra la larga trayectoria de Kuti para vengar la masacre que vivió en Gao cuando tenia diez años, unos bandidos tuareg asesinaron a su padre, aplastaron a su hermano contra una pared y violaron a su madre que al cabo de pocos dias se suicidó.
Durante siglos los señores del desierto han esclavizado a la población negra y és esta injustícia el eje de esta novela de la joven escritora de Mali y que podemos incluir en el género de novela negra en el que ya empieza ha haber bastantes escritores africanos.

EL FUEGO DE LOS ORÍGENES. Emmanuel Dongala.

Una de las más importantes obras de la literatura francófona africana y que ya se había publicado en castellano  estaba totalmente agotada, la recuperación de esta excelente novela es una buena noticia para los amantes de la literatura africana.
Se trata de una novela en la que encontraremos ingenuidad mezclada con la ancestral sabiduria africana, encontraremos el contrate entre tradición y progreso tant viva en África, un retrato de la colonización y los primeros años de la independencia.
Con un lenguaje rico y brillante Dogala nos transporta a los años sesenta llenos de ilusiones que precedieron las decepciones derivadas de una independencia que no llenó los anhelos de los africanos.
Emmanuel Dongala nació en el Congo y actualmente es profesor de química en Brazaville.

Cuentos históricos del pueblo africano. Johari Gautier Carmona.

Los prejuicios eurocentristas de Occidente atribuyen al continente africano un pasado vacío de historia.
Esta recipilación de relatos desmonta totalmente el absurdo tòpico y una ogeada al índice demostrará la inconsisténcia de la creencia que Àfrica no tiene historia.
Nadie ignora la importancia del imperio egipcio pero casi todos ignoran que Mali i Songhai poseyeron imperios igual de importantes y ricos y que un rey de Mali intentó llegar a América doscientos años antes que Colón.

Johari Gautier (París 1979) tiene reíces caribeñas y españolas, ganó el premio “Relatos de viajes” y escribe en diversos medios, esta recopilación de relatos es fruto de su sensibilidad hacia las cuestiones referentes a África y el Caribe, esto último se evidencia en los últimos relatos del libro que hacen referencia a la presencia negra en las Américas.
Esta obra és una importante  aportación al contingente de relatos sobre Áfrijca y Afroamérica.

DISCURSO SOBRE EL COLONIALISMO. Aimé Césaire.

Aimé Césaire (Martinica 1913-2008) fue úno de los impulsores del movimiento de la “negritud” junto con Léopold Sedar Senghor y Léon Damas durante su estancia estudiantil en París en los años treinta del pasado siglo.
Este ensayo es una reflexión sobre la influencia que el colonialismo, el racismo y la esclavitud han tenido en el liberalismo capitalista de Occidente, fue escrito poco después de la 2ª Guerra Mundial y se publicó en francés en 1955.
Césaire fue hasta casi el fin de sus dias un político activo en la Martinica además de uno de los más importantes intelectuales negros con una extensa obra ensayística, poética y dramatúrgica.

Diciembre 2009

ÁFRICA, LAS MARAVILLAS DE UN CONTINENTE.

Se trata de un libro de gran formato bellamente ilustrado con más de 250 gotografias en las que se encuentra el encanto que África produce a todo el mundo.

La fauna, la flora, los paisajes, la gente y las costrucciones humanasson el tema de este libro que ejercerà la fascinación que produce África a quienes se acercan a ella con ojos inquietos.

Un libro muy indicado para regalo atendiendo además a su módico precio.

REBELDÍA DE NOBEL. Xavi Aién, fotos de Quim Manresa.

Conversaciones con dieciseis Premios Nobel que configuran un reportaje vivo del pensamiento de los entrevistados que apuestan por la libertad en todos los sentidos.

Reseñamos aquí este libro porque en el aparecen tres de los cuatro Premios Nobel africanos: Naguib Mahfuz, Nadine gordimer y Wole Soyinka además de la afroamericana Toni Morrison.

Es un libro de gran formato en el que se unen el buen oficio d Xavi Aién con las excelentes fotos del prestigioso Quim Manresa, igualmente que el volumen anterior se trata de un libro indicado para regalo.

GOUNDI, UNAS VACACIONES DIFERENTES. Isabel Rodríguez Vila.

La autora, enfermera cooperante, narra una aventura solidaria en el Chad, pero el testimonio de Isabel es algo más que el relato de una experiencia.

En este documento se analizan muchos de los problemas de África y los africanos.

Un libro que no dejará indiferente a sus lectores.

ESPECÍMENES DE FOLKLORE BOSQUIMANO. W.H.I.BleekyL.C. Lloyd

Los bosquimanos son una de las étnias más antiguas de África, cazadores-recolectores, mantienen sus formas de vida ancestrales seresisten a los avances tecnológicos y las formas de vida occidentales.

En este libro se recogen las fantásticas leyendas referentes a sus divinidades, a sus relaciones con la naturaleza, los animales y los otros elementos de la sociedad bosquimana.

El estudio se realizó la segunda mitad del siglo XIX, EL AUTOR OYÓ LOS RELATOS DE VIVA VOZ DE UNOS BOSQUIMANOS LIBERADOS DE LA CÁRCEL A CAMBIO DE REALIZAR TRABAJOS DOMÉSTICOS, EL AUTOR EN LUGAR DE USARLOS CÓMO CRIADOS LES HIZO CONTAR SUS HISTORIAS,

Un libro fascinante para conocer una de las culturas más remotas e ignoradas de África.

DICCIONARIO HISTÓRICO-ETNOGRÁFICO DE LOS PUEBLOS DE ÁFRICA.José Luís Cortés López.

Fruto de numerosos viajes a África, de conversaciones con personas que han vivido en el continente y de las investigaciones de los escritos de exploradores de diiversas épocas es este extenso diccionario en el que se recogen la historia, las costumbres y las formas de vida de más de 5500 étnias africanas.

Una oobra imprescindible para los estudiosos de temes africanos y para todos los que sienten curiosidad hacia el fascinante continente.

José Luís Cortés es historiador, profesor y africanista, ha escrito numerosos libros sobre historia, etnografia y arte africano.

DESDE MI VERANDA AFRICANA. José Carlos Rodríguez Soto.

Más de veinte años en diversos paísesde África, principalmente Uganda, están reflejados en los cien artículos que el misioneroRodríguez Soto publicóen la revista “Mundo Negro” y otras.

Se trata más de plasmar el dia a dia quehablar de cuestiones trascendentales pero todos ellos han estado inspirados por su amor a las gentes de África en las que ha encontrado grandes dosis de humanidad a pesar de los desastres a los que deben enfretarse a diario los africanos.

Un testimonio apasionante desde un continente apasionante.

IMAGINAR ÁFRICA, Los estereotipos occidentales sobre África y los africanos, Antoni Castel y José Carlos Sendín (Eds.)

Occidente tiene unos estereotipos y tópicos sobre África y los africanos que este libro trata de desmontar mediante las diversas visiones de nueve africanistas competentes y reconocidos.

Los medios de comunicación no son ajenos a la creación de los estereotipos que tienen los ocidentales sobre todo lo referente al continente negro y por este motivo consideramos que la lectura de este libro es de vital importància para aclarar muchos conceptos erróneos que existen sobre África.

Los africanistas que han colaborado en la elaboración de este documento son:

Antoni Castel, José Carlos Sendín, Lola Lópes, Josep Mª Català, Ferran Iniesta, Gustau Nerin, Jean Bosco Botsho, Gerardo gonzález y Donato Ndongo, todos ellos gozan de un gran prestigio en el ámbito del africanismo.

Reiteramos nuestra más calurosa recomendación hacia la lectura de un libro que consideramos imprescindible.

PAZ Y SEGURIDAD EN ÁFRICA SUBSAHARIANA. Óscar Mateos (Ed.)

En este libro se recogen las impresiones de diversos observadores sobre un tema que preocupa mucho en Europa: la paz y la seguridad en el continente negro.

La crisis mundial y los déficits de los gobiernos de la mayoria de los paises africanos son elementos que dificultan la consecución de la paz y la seguridad en África.

CONTRA EL VIENTO. Ángeles Caso.

Que una novela en la que esté presente la temática africana gane un premio no es demasiado habitual pero este año (2009) el Premio Planeta ha otorgado el codiciado galardón a Ángeles Caso por su obra “Contra el viento”.

Los problemas a los que se enfrenta una mujer cabo verdiana ante los malos tratos, la explotación y el racismo son la temática de este libro que además de ser una excelente novela es un lúcido documento sobre la dramática situación de unas mujeres que a su estado de pobreza se les añade el hecho de ser inmigrantes y el handicap de su origen africano.

La condición de periodista de Ángeles Caso queda evidente en este libro Premio Planeta 2009 por el que nos permitimosfelicitarla y que recomendamos a nuestros clientes y amigos.

LEYENDAS Y RELATOS DE GUINEA ECUATORIAL. José Menéndez Hernández.

José Menéndez ha recopilado una selección de leyendas y relatos de la antigua colonia española de los que han pasado de boca en boca a través de los tiempos y de generación en generación, unos relatos sencillos en los que encontramos el amor, la sabiduria de los heciceros, los celos, en resumen, los sentimientos que mueven la humanidad.

Ante la posibilidadque la tradición oral se pierda el hecho de transcribir al papel la rqueza cultural de los pueblos de África es encomiable y por este motivo celebramos la aparición de esta recopilación.

DICCIONARIO ESPAÑOL-BUBI / BUBI-ESPAÑOL. Justo Bolekia.

El bubi es la lengua que hablan los miembros de la étnia del mismo nombre que es la autóctona de la isla de Bioko (antigua Fernando Poo) de la Guinea Ecuatorial, la única colonia que tuvo España en África Negra.

Este es el primer gran diccionario de correspondencia entre el español y el bubi con dos amplias introducciones sobre la gramàtica de los dos idiomas. Indispensable para quienes deseen instriirse en el aprendizaje de ambas lenguas.

Justo Bolekia es filólogo, poeta y catedrático de la Universidad de Salamanca, es autor de varios libros sobre lenguaje y poesia.

noviembre 2009

HISTORIA DE LA LITERATURA NEGROAFRICANA. Una visión panoràmica desde la francofonía. Luian Keseeloot.

La literatura africanaya cuenta con tres premios Nobel y tiene un peso específico importante en la literatura universal actual.

Aunque centrado en la literatura francófona el autor analiza la historia de las letras africanas desde los orígenes con la aparición del fenómeno de la Negritud hasta la actualidad, habla de los autores ya conocidos y tambi´´en de los más jóvenes que irrumpen con fuerza en el panorama literario actual.

Un libro importante para conocer la literatura africana desde los primeros tiempos hasta la actualidad.

CRISIS Y CAPITALISMO EN EL TERCER MUNDO.

Muakuku Rondo Egamcbo.

Este ensayo estudia la historia del sistema capitalista desde los orígenes hasta la actualidad y analiza el desplazamiento del pjoder del capitalismo de Occidente a Asia.

También presenta propuestas para una mejor y más justa distribución de la riqueza sobretodo en el Tercer Mundo.

EL CAPITÁN RICHARD F. BURTON. Edward Rice.

Burton es uno de los exploradores más conocidosde los que en el siglo XIX dieron a conocer lo que ahora se denomina tercer mundo.

Richard F. Burton explorador, militar y diplomático era un hombre de gran cultura, hablaba 29 idiomas y tradujo 17 libros de Las mil y una noches”.

Por lo que respecta a África Burton realizó una expedición para descubrir las fuentes del Nilo.

Esta es una de las más amenas y completas biografias del primer hombre blanco que pisó La Meca y Medina.

El autor falleció en 2001, este libro es una reedición.

CONSPIRACIÓN EN EL GREEN (El informe Abayak).

Francisco Zamora Loboch.

El amigo Paco Zamora ya era conocido por su obra poética y por ensayos cómo el divertido y a la vez crítico “Cómo ser negro y no morir en Aravaca”, ahora se estrena en la faceta de novelista.

Un modesto detective anobonés es contratado por una agencia española de inteligencia para indagar que hay de cierto sobre una conspiración para perpetrar un golpe de estado en Guinea Ecuatorial. Paralelamente en Ciudad del Cabo un lord británico y un libanés conspiran para adueñarse del petróleo de la antigua colonia española del golfo de Guinea.

Ultimamente

Se está produciendo una abundante incorporación de autores guineanos a las letras africanas y esto es importante puesto que Guinea Ecuatorial es el único país de África Negra de habla castellana y esto nos permite leer sus obras en versión original.

LOS BUBIS DE FERNANDO PÓO. Descripción monogràfica etnológica de una tribu de negros africanos de África Occidental. Giinter Tessmann

Traducción Erika Reuss. Ed. J. R. Trujillo y B. Rodríguez.

Günter Tesmann (1884-1969) fue un destacado antropólogo alemán que estudió profundamente dibersas étnias de África Occedental, fruto de las investigaciones efectuadas en Fernando Poo en 1915 y 1916 fue la publicación, en 1923, de este completísimo estudio en alemán, inédito hasta ahora en español y que constituye sin duda alguna una obra imprescindible para el conocimiento de la étnia autóctona de la isla de Fernando Poo y que ahora es conocida cómo Bioko.

Este libro se presenta en gran formato y papel de excelente calidad, contiene 200 ilustraciones, 9 láminas y 2 mapas.

Libro imprescindible para los estudiosos de las cuestiones relacionadas con Guinea Ecuatorial en particular y África en general y muy indicado para los que aman África.

DJOLIBA, LA CURVA DEL NÍGER EN MALI. Gemma Freixas.

A la vez que la autora narra un viaje siguiendo el curso del Níger utilizando los más variados medios de transporte en el que se visitarán las míticas ciudades de Gao y tombuctú

Encontraremos datos para quienes planeen viajar por aquellos lugares africanos ya que detalla cómo es el país, que alojamientos encontraremos, que podemos comer y queacogida recibiremos por parte de la población.

La lectura de este libro será muy útil para quienes deseen adrentarse en uno de los paises más interesantes de África Occidental.

EL VENDEDOR DE PASADOS. José Eduardo Agualusa.

Las obras de José Eduardo Agualusa son siempre bien recibidas ya que se trata de uno de los más reconocidos escritores africanos en lengua portuguesa.

Esta nueva novela de Agualusa presenta un personaje, albino, que inventa pasados para magnates, militares, políticos y miembros de una burguesía emergente después de la guerra civil de Angola

Una farsa crítica y lúcida de una sociedad corrupta en una excelente novela en la que encontraremos ingredientes del género negro.

Esperamos que esta obra obtenga el mismo éxito que las anteriores obras de José Eduardo Agualusa.

DE HÉROES, IGUANAS Y PASIONES. Zoila Ellis.

Siete relatos en los que la autora nos presenta la sociedad de Belice, un país de gran mezcla étnica producto de la colonización y la masiva introducción de esclavos procedentes de las costas africanasque se instalaron en un lugar en el que existía un sustrato de indios mayas y caribes.

Cuentos de todas clasesque van de la comicidad a la ternura y que nos permitiran conocer una sociedad ignorada entre nosotros.

LOS VIAJES DE EMILI NUDD MITCHELL. Emili Nudd Mitchell.

Infatigable viajera y excelente ilustradora la autora nos ofrece un libro muy especial en el que recoge las imágenes obtenidas en sus viajes por África y Oriente Medio con sus acuarelas y dibuoos transporta al lector a la época en que las caravanas atravesavan continentes enteros para llevar las especias a los lugares en que eran apreciadas.

Obra de gran formato, tapa dura y papel de calidad, cosas que la hacen muy apta para regalo.

UN REPTIL POR HABITANTE. Théo Ananissoh.

Intriga, sexo y violencia son los ingredientes que el autor utiliza para confeccionar esta novela que podemos calificar del género negro en la que desglosa una crítica a la sociedad africana actual.

Théo Ananiso abandona el discurso en el que se culpa a los europeos de todos los males de África y recuerda la complicidad de los africanos en la trata de esclavos, la colonización y la corrupción postcolonial.

Un profesor de instituto se ve imjplicado en el asesinato deun militar de alta graduación en un pequeño país de África Occidental, este es el punto de partida de esta breve y excelente novela qe incorpora un nuevo nombre en el panorama de la moderna literatura africana.

Théo Ananiso es togolés, actualmente reside en Alemania y imparte clases de literatura africana en la universidad de Colonia.

Diu temps, una casa que es diu terra. Mia Couto.

El escritor mozambiqueño nos ofrece en esta novela una visión de las contradicciones entre la clase dirigente y el pueblo que aún vive en las tradiciones rurales enMozambique.

Un joven estudiante universitario retorna al poblado para asistir al entierro del abuelo, mientras aguarda el inicio de la ceremonia se le aparecen unas enigmáticas figuras poseedoras de ocultos secretos familiares.

Mia Couto es uno de los más reconocidos escritores en lengua portuguesa y muchas de sus novelas han estado traducidas al castellano y al catalán.

No dudamos que esta nueva obra de Mia Couto recibirá por parte de los lectores la misma buena acogida que han tenido las anteriores.

EL CORAZÓN DEL CAZADOR. Deon Meier.

Deon Meier es el más importante escritor de novela negra sudafricano.

El secuestro de un agente en Zambia, implicaciones de la CIA y la KGB, crímenes cometidos durante el apartheid son los ingredientes de esta trepidante novela que es, también, un reflejo de la Sudáfrica actual.

Deon Meier escrive en lengua afrikaner y su obra está traducida a numerosos idiomas.

LAS TINIEBLAS DE TU MEMORIA NEGRA. Donato Ndongo.

Esta excelente novela fue editada por primera vez en 1986 y ahora se reedita por segunda vez.

Su autor pertenece a la generación de guineanos que nació y se crió en la ex-colonia española bajo el franquismo y que vivió las contradicciones entre la tradición africana y las consignas del franquismo y el naciolnal-catolicismo, la que se conoce cómo “la generación perdida”, la novela refleja perfectamente aquella situación y el impacto que tuvo en la sociedad guineana de la época franquista.

Donato Ndongo es el más destacado escritor africano en lengua castellana autor de diversas novelas y ensayos escribe regularmente en la revista“Mundo Negro”.

LA SELVA SIEMPRE TRIUNFA. Guillermo Cabanellas.

Publicada en 1944 esta novela de denuncia de los malos tratos de los colonos y funcionarios españoles sobre la población autóctona de la colónia fue silenciada en España en aquel momento, su reedición es un acto de justicia para aquellos que sufrieron los abusos de los españoles en la época colonial.

Un joven madrileño consigue un puesto de funcionario en la Guinea española y por medio del amor de una mulata aprende a respetar y conocer la Guinea y sus habitantes a la vez que lucha contra la corrupción y los malos tratos que los españoles inflingen a los negros cosa que causa que sus compatriotas intenten eliminarlo.

Guillermo Cabanellas fue funcionario en la Guinea y a pesr de ser hijo del general Miguel Cabanellas que fue presidente de la Junta Militar al inicio de la Guerra Civil se exilóla Argentina donde murió en 1983.

ECOS DE MALABO. Maximiliano Nkogo Esono.

Con seis divertidos relatos el joven escritor Maximiliano Nkogo nos retrata los contrastes de la vida en la capital de Guinea Ecuatorial, junto a la riqueza del petróleo, grandes obras y espectaculares coches, podemos encontrar cortes de luz, reyertas callejeras, alcoholismo y toda clase de corrupciones. En el fresco lenuaje del castellano guineano lleno de sentido del humor no exento de ternura el lector encontrará una viva visión de la sociedad guineana actual.

En recientes reseñas bibliográficas nos hemos fongratulado del creciente auge de la literatura guineana, la aparición de este libro es un motivo de satisfacción para los interesados en la literatura africana y especialmente la que se hace en Guinea Ecuatorial.

Salludamos la incorporación de Maximiliano Nkogo a la literatura africana en lengua castellana y le deseamos grandes éxitos.

Misión en áfrica. Felicitas Ibáñez.

Mád de diez años en paises cómo Angola, Congo o Zimbawe es la esperiencia de la Dra. Ibáñez cómo miembro de “Médicos sin fronteras”, en este libro narra las situaciones límite que ha vivido en su lucha contra los males endémicos de África: el SIDA, la malaria y las guerras, a pesar de la dureza de lo que ha vivido no ha perdido la esperanza ni el espíritu de lucha.

Esta es la cara más conocida de África i la que menos nos gusta presentar pero no podemos dejar de reseñarlos testimonios de la cruel y cruda realidad.

AMKUL.LEL EL NIÑO FULBÉ.Ahmadou hampate ba.

Ahmadou Hampatou Ba es uno de los intelectuales más importantes de áfrica, nació en Mali en 1900 y vivió la colonización francesa, estudió en las escuelas coránica y francesa, ostentó diversos cargos en la administración colonial y en la UNESCO, fue un granconocedory defensor de la tradición oral africana y un verdadero sabio, murió en 1991.

Este primer volumen de sus memorias escritas en francés fueron traducidas al catalán hace años, en ellas trata con ironía y ternura su infancia y adolescéncia, las tradiciones de su étnia, los fulbé, y las contradicciones entre su cultura y la de los colonizadores europeos.

Es una de las obras más importantes de la literatura africana y por este motivo saludamos su traducción al castellano y esperamo la aparición tanto en castellano cómo en catalán del segundo volumen de las memorias de Hampate Ba que en francés se titulan “Oui mon comandant”.

UBA. Rubén Fernández Arizmendi,

Esta obra, ganadora del premio de narrativa corta de la villa de Benisa, narra la lucha del joven Uba por su territorio, la Casamance, que sufreuna opresión motivada por intereses económicos heredados del colonialismo. Una guerra abierta entre los guerrilleros diola y el estado senegalés tiñe de sangre uno de los lugares más bellos deÁfrica.

Una novela que nos permite conocer uno más de los muchos dramas africanos ignorados en Europa.

LA VIDA DIARIA DE LAS MUJERES CON SIDA EN BURKINA-FASO. Inmaculada zango y Sara Iulla.

En este estudio ralizado por dos científicas españolas se constatan las dificultades que tienen las mujeres afectadas de SIDA en las zonas rurales de Burkina-Faso para llevar una vida normal.

Este libro puede informar sobre una cruda realidad que no puede ocultarse.

QUIQUE, UN GUARDIA CIVIL EN MOZAMBIQUE, José Curt.

Enrique Redondo “Quique” capitán de la Guardia Civil y el teniente Pablo Castro estuvieron destinados en Mozambique entre 2000 y 2005 en una misión de paz de la ONU consistente en organizar la policia de la antigua colonia portuguesa.

Quique enviava correos electrónicos a su amigo José Curt relatándole las peripecias y las aneécdotas de aquella enriquecedora experiencia africana y la humanidad no exenta de sentido del humor de aquella correspondencia han hecho que José Curt se dicidiera a publicarla en forma de licbro en el que trasluce la esperanza de un mundo mejor para uno de los paises más pobres del planeta.

EL OTRO PIE DE LA SIRENA. Mia Couto.

Viajes y encuentros imposibles, personajes mágicos en una narrativa inquietante en una nueva obra de uno de los más reconocidos escritores en lengkua portuguesa.

Mia Couto es siempre garantia de una gran calidad literaria.

EL VIAJE DE KALILU. Kalilu Jammeh.

Gambia está a 17000 Kms de distancia y Kalilu tardó dieciocho meses en recorerlos.

Sóloun cinco por ciento de los africanos que intentan llegar a España lo consigue y tampoco no regresan al país de origen, ¿qué sucede con los que no llegan ni regresan?, el Mediterráneo, el Atlántico o el Sahara ha sido el destino final de muchos africanos que buscando la tierra de promisión han encontrado la muerte.

Por primera vez un inmigrante relata su odisea para llegar a España avanzando y retrocediendo, la dura travesia del desierto y las penalidades soportadas en el largo peregrenage.

Un valiente testimonio de una cruel y dura realidad.

MITOS Y REALIDADES DE ÁFRICA SUBSAHARIANA. Mbuti Kabunda y antonioSantamaría.

¿Existen dos Áfricas?, una metàfora de Philipe Hugon dice que el continente tiene los pies en el Neolítico y la cabeza en Internet.

Los autores de este lúcido ensayo desarrollan el criterio de la ambigüedad i las ambivalencias en las que vive África, la dependencia de Occidente, los déficits de toda clase y el fracaso de muchos de los estados surgidos de las independencias de los años sesenta.

Sin catastrofismos apocalípticos ni optimismos engañosos en esta obra se habla de la esperanza de África en un futuro mejor.CENANDO CON MUGAVE. Heidi Holland.

Un retrato lúcido del que empezó siendo un llibertador y que se ha convertido en uno de los dictadores africanos más crueles y que ha llevado a su país, Zimbawe, uno de los más pobres de la pobre África a la ruina total.

Heidi Holland cenò con Mugave cuándo el líder político era una esperanza y nadie podia pensar que se convertiria en el tirano que ha arruinado uno de los paises más ricos de África en recursos naturales.

Libro interesante para comprender la contradictoria personalidad del presidente Mugave.

LLANTO PROHIBIDO. Superar el destino de una mujer africana. Nura Avdi.

La autora de este libro sufrió la mutilación genital en su Somalia natal, país del que huyó a causa de la guerra civil,cuando intentaba emigrar a EEUU fue detenida por poseer un pasaporte falso,

Permaneció en el país germánico en calidad de refugiada política.

Es una ferviente luchadora contra la pràctica de la circuncisión femenina y en este libro detalla con toda crudeza la barbarie de esta nefasta costumbrelos esfuerzos que hacen muchas mujeres de todo el mundo para erradicarla.

ARDE EL MONTE DE NOCHE. Juan Tomás Ávila Laurel.

Anobón es una pequeña isla situada en medio del Atlántico, un poco por debajo del Ecuador y que pertenece a la Guinea Ecuatorial, es el lugar más pequeño del mundo donde se habla castellano. En esta isla transcurre la acción de la novela de Ávila Laurel en la que encontraremos recuerdos de infancia, descripciones de las formas de vida de los anoboneses y las sensaciones que produce el aislamiento de vivir en una pequeña isla de un país sometido a una dictadura.

Àvila Laurel es un joven y prolífico escritor guineano del que ya conocemos parte de su obra, (Ladrón de cerdos, avión de ricos) y que ya se perfila cómo un valor consolidado de las letras africanas en lengua castellana.

Recomendamos esta obra que aporta una nueva visión a la literatura africana, Ávila Laurel es un autor a tener en cuenta.

LA GUERRA DE HORMELEF. J. M. Davies.

Siguiendo los cánones de la tradición oral africana el escritor guineano J. M. Davies desgrana una historia llena de los símbolos que tan recurrentes son en la literatura africana. El relato se sitúa en el cuerno de África en un idílico paraiso terrenal en el que la naturaleza ofrece a sus habitantes toda clase de frutos, pero tanta fortuna no podia ser eterna y surge el conflicto entre dos grupos de pobladores de el lugar llamado Hormelef y es este conflicto el argumento de la breve novela de Davies que no dudamos recomendar calurosamente.

LOS DIAS INMORTALES. Baltasar Porcel.

En la extensa y variada obra de Baltasar Porcel no puede sorprendernos encontrar una novela situada en África, el protagonista de “Los dias inmortales”, encuentra en la sabana africana su propia personalidad huyendo de un pasado que le angustia a la vez que establece un compromiso con la muerte.

El autor es muy conocido por sus libros y sus artículos, esta es una obra eshuberante que fascinará a sus lectores.

EL HIJO DEL VIENTO, Henkel Mankel.

En 1874 un sueco fue a África para descubrir un insecto desconocido que le diera fama, lo encontró, pero también encontró un niño negro huérfano, lo adoptó y lo llevo consigo a Suecia, ya en el viaje surgen los problemas, Daniel, ese es el nombre queel sueco ha dado al niño, es diferente, las diferencias se acentúan y Daniel se siente traicionado y se desvive por volver a África.

Henkel Mankel vive a caballo entre su Suecia natal y Maputo (Mozambique) donde dirige el Teatro Nacional.

EL AFRICANO. J. M. G. Le Clézio.

El padre de Le Clézio fue médicomilitar en la Nigeria colonial en la que el autor pasó su infancia, fruto de los recuerdos de aquella etapa de su vida y cómo homenaje a su padre es este pequeño libbro que tan interesante resulta para conocer algunos aspectos de la realidad africana que tan ajena es para la mayoria de los occidentales.

Le Clézio fue Prenio Nobel de Literatura el pasado 2008.

TRILOGIA DE Z TOWN. Achmat Cangor.

La descomposición de una familia en la Sudáfrica del apartheidl, el dia a dia de los sudafricanos y la situación de los negros en el país antes de las elecciones que ganó Nelson Mandela es el tema de esta novela de uno de los mejores escritores de Sudáfrica.

El autor es poeta dramaturgo y novelista, preside la fundación Nelson Mandela y una institución dedicada a socorrer las víctimas del apartheid.

UNA BENDICIÓN. Toni Morrison.

Una vez más Toni Morrison regresa a la época de la esclavitud en EEUU para tratar las complejas relaciones de los amos con los esclavos. Florence, una esclava de dieciseis años sale de la granja para ir en busca de un hombre libre que sanó a una esclava para que cure a la dueña de la granja y vuelva a acariciar su cuerpo que está despertando a la vida.

La afroamericana Toni Morrison es profesora de Humanidades en la Universidad de Princenton y fue Premio Noble de Literatura en 1993.

CONGO, guerra, riquesa i miséria. Pompeu Cotonat i García.

La convulsa hidtoria del Congo, des de los primeros homínidos hasta la actualidad, es el tema de este extenso y documentado libro, el país que fue la finca particular del rey Leopoldo de Bélgica ha vivido una complicada historia llena de guerras que la han llevado a una gran miseria a pesar de las enormes riquezas naturales que posee.

Pompeu Cotonat es médico, matemático e historiador, formó parte del contingente de la ONU cómo médico en el Congo a principios de los años sesenta, conoce profundamente África ya que dió clases de anestiologia en Liberia y Angola, desde la jubilación se dedica a escribir libros sobre África i política internacional.

TESTIGO DE RAZA, UN NEGRO EN LA ALEMANIA NAZI.Hans J. Massaquoi.

Entre los más de seiscientos alumnos de una escuela alemana en la época del III Reich el protagonista de este libro erael único negro.

Hijo de un príncipe liberiano y una enfermera alemana vivió el drama y la tragedia de ser negro en una sociedad en la que primaba la superioridad de la raza aria, intentó inscribirse en las juventudes hitlerianas y no fué aceptado, consiguió sobrevivir en un ambiente que le era totalmente hostil.

Se ha hablado y escrito mucho sobre el holocaust de los judios en la Alemania nazi pero no son demasiados los títulos en los que se recojan las persecuciones sufridas por otras minorias étnicas y es por este motivo que nos place presentar este libro en el que se habla de un episodio poco conocido de la historia contemporanea de Europa.

HEROINAS SIN NOMBRE. VV.AA.

En esta obra se recopilan diversos relatos, ensayos y poemas relativos a los procesos de paz protagonizados por mujeres que tuvieron lugar en Angola después de la larga guerra civil que sufrió la antigua colonia portuguesa.

La contribcución de las mujeres en la recuperación de la paz ha sido silenciada y en este libro se recoge la importancia que han tenido en este proceso.

Las mujeres son el motor y la esperanza del futuro de África.

HISTORIA DE ÁFRICA. Texto: Antonio Arias; ilustraciones: Arturo Arnau y Juan José Aguilar; portada: Diego Tapia.

Rafiki es un niño africano que no ha encontrado en los libros de historia ninguna referencia a África, un anciano del poblado llamado José, depositario de la tradición y la sabiduria, le harà conocedor, a la sombra del baobab, de las gestas de los antiguos africanos , de las grandes ciudades cómo Tombuctú, imperios cómo el de los zulús, civilizaciones cómo el Gran Zimvawe y que algunos faraones egipcios fueron negros.

También sabrá lo que fue la trata negrera y el espolio que sufrió y aún sufre África por parte de los europeos.

Es un libro muy adecuado para los jóvenes y adolescentes que encontrarán una visión de África desconocida para la mayoria. El formato en cómic lo hace muy atractivo para los más jóvenes.

ETIOPIA, HOMBRES, LUGARES Y MITOS. Juan González Núñez.

Etiopía es el único país de África que no ha sido colonia de ninguna potencia extranjera. Ha tenido una historia convulsa y complicada, sus emperadores se proclamaban sucesores de Salomón y la reina de Saba, ha vivido una fracasada aventura marxista y multitud de guerras e invasiones, se practica una variedad de la religión ortodoxa cristiana llena de mitos y tradiciones ancestrales, todo ello unido a la gran belleza i variedad de su paisaje lo hacen uno los paises más atractivos de África.

En esta 4ª edición del libro JUan González, veterano misionero comboniano, nos ofrece su visión sobre diversos aspectos del país: historia, geografia, sociologia, etc. Con los datos actualizados.

Un libro imprescindible para quienes deseen profundizar en el conocimiento de la antigua Abisinia

ABDOULAYE WADE, PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE SENEGAL, UNA VIDA POR ÁFRICA. Entrevistas de: Jean-Marc Kalfléchey Gilles Delafon.

En esta obra se recopilan las entrevistas realizadas al que, desde 2000, es presidente del Senegal por dos grandes especialistas en temas africanos y en las que narra su infancia, los estudios en Francia, la boda con una francesa y en las que manifiesta su pensamiento político, económico y social que le ha conducido a intentar la modernización de su país, la emancipación de la mujer, la mejora de la enseñanza, etc., tiene claro que África posee grandes recursos que es necesario explotar i aprovechar, estos son los principios que ha mantenido durante ventisiete años de actividad política, es un gran defensor de la creación de unos Estados Unidos Africanos que podrian ser la solución de los problemas del Continente Negro.

Un libro interesante para los que deseen conocer la figura de uno de los personajes más relevantes de la política africana actual.

LAS REPOSADAS IMÀGENES DE ANTAÑO. Justo bolekia boleka,

Aunque Justo Bolekia dice en la presentación de este libro que no pretende ser conocido cómo poeta lo cierto es que últimamente nos ha ofrecido varios poemarios en los que refleja su amor por su tierra y sus orígenes.

Este último poemario refirma estos sentimientos, reconoce los valores de sus mayores a la vez que reconoce ciertas ventajas en la incorporación de África a las culturas occidentales aportadas por la colonización.

Este nuevo libro de Justo Bolekiase incorpora a la producción de escritores guineanos que ya empieza a ser importante cuantitativamente y que ya lo es cualitativamente, calidad que tiene sin dudaesta obra de Justo Bolekia.

LA FRANCOFONÍA, El nuevo rostro del colonialismo en África, Justo Bolekia Boleka.

Justo

Bolekia es filólogo especialista

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Cuentos y Leyendas

Los Cuentos transmitidos de generación en generación han cumplido en todas las sociedades, las africanas incluidas, diversas funciones. Una de ellas, es el inculcar desde muy jóvenes, a los niños los valores de la comunidad. No es extraño, por esta razón, encontrar las narraciones de los cuentos muy conservadoras e inmovilistas. Un claro ejemplo de este intento transmitido en algunos cuentos podemos verlo en el Cuento del Solterón. Los cuentos reforzaban una moral social, explicando las reglas que rigen la vida de la comunidad y sus valores (el protagonista es recompensado o castigado según sus méritos).

Otro papel importante de los cuentos ha sido el de su carácter pedagógico e instrumento de aprendizaje para los más pequeños. En algunas sociedades africanas era costumbre no comunicar nuevos conocimientos a un niño antes de haberle contado un cuento o haberle propuesto una adivinanza, para según cuales fueran las reacciones del niño juzgar si el nivel intelectual del niño era suficiente para recibir nuevos conocimientos y avanzar en su aprendizaje. Para la mejor comprensión de las lecciones sobre las cosas que eran objeto de enseñanza se recurre en los cuentos a cosas del entorno natural (fauna, flora, entorno geográfico, …) que es más fácil de ser retenido por el niño.

Mitos y Leyendas

En cambio, los mitos y leyendas han servido para explicar lo desconocido, el origen de una sociedad, su historia,  … dando cohesión a una comunidad.

Se estima que en Africa existen más de 250.000 mitos, leyendas y cuentos populares. La mayoría son transmitidos mediante relatos en prosa, y suelen ser del mismo género (intrigas) y contenidos similares (peripecias de personajes y objetos)  a los que se encuentran en otras esferas culturales del Mundo Antiguo, lo que parece demostrar las inter-relaciones entre culturas diversas y distantes.

Entre los mitos más célebres transcritos por los etnólogos figuran los que componen la mitología Dogón en la que se explican las diferentes manifestaciones de la naturaleza (antropología, botánica, zoología, geología, astronomía, anatomía y fisiología), así como los fenómenos sociales (estructuras sociales, religiosas y políticas, tecnicas, artísticas, económicas, etc.).

CUENTOS

LEYENDAS

LA CIUDAD EN LA POESÍA DOMINICANA Soledad Alvarez Santo Domingo es una y es muchas. noviembre 16, 2010

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LA CIUDAD EN LA POESÍA DOMINICANA
Soledad Alvarez
Santo Domingo es una y es muchas. Ciudad antigua y nueva, ilustre en su blasón de Primada de América y plebeya en el desorden urbano y la chamuchina de sus instituciones. Pretenciosa en los edificios y casas magnificentes; en la falsa modernidad de torres, elevados y túneles rodeados de callejones y patios mugrientos, de barrios que agonizan de pobreza, sin agua y sin infraestructura sanitaria. Santo Domingo es un entramado de opulencia y hambre, universo en expansión contenido sólo por el mar, cuerpo abotargado, acuchillado una y otra vez por la mano artera de la desidia estatal y la voracidad de los políticos. Pero redivivo y bullente de humanidad, de luz y color, de olores y ruidos.
Recorrer la ciudad es recorrer los diferentes momentos de la historia dominicana. Desde Las Atarazanas hasta los lejanos suburbios de construcciones recientes, Santo Domingo es un objeto estético susceptible de lectura, un sistema de significación, un discurso –como diría Barthes- que habla a sus habitantes, un texto en el que podemos leer lo que fuimos y lo que somos (1): En monumentos y piedras coloniales la prosperidad efímera y la decadencia de la Colonia; la lucha por la independencia simbolizada en la Puerta de El Conde; y extramuros, hacia el Oeste, inscritas en la estructura urbana, en el trazado de las calles, en la arquitectura y en los múltiples lugares icònicos, las vicisitudes de la República, la accidentada formación de la nacionalidad, el surgimiento del capitalismo, la injerencia norteamericana y la dictadura trujillista, que marcó la ciudad hasta el hueso y la hizo suya en la inmisericorde cruzada totalitaria que permitió al dictador rebautizarla con su nombre y convertirla en “metáfora espacial” de su régimen (2). La transformación y la instrumentalización de la ciudad adquirió nuevos visos en los períodos presidenciales de Joaquín Balaguer, el heredero de la dictadura, exaltado como el gran constructor y redentor de la herencia colonial hispánica, y quien transformó la fisonomía de la ciudad desde una visión monumentalista y jerárquica de los espacios urbanos.
Pero Santo Domingo no es sólo la ciudad trazada por el poder, y como territorio de la memoria colectiva no se agota en la épica de lo vencedores ni en la historia oficial. Otras ciudades, superpuestas a la ciudad colonial, a la ciudad trujillista y a la ciudad moderna con su valor de cambio, nos hablan del negro que preservó sus dioses vistiéndolos con el ropaje de los dioses blancos, de la huella de los inmigrantes en la cultura dominicana, de la resistencia a las intervenciones extranjeras, del 30 de mayo y de sus héroes en el recorrido trágico por las calles de Gazcue, de los estudiantes asesinados en la calle Espaillat, de la gesta constitucionalista y de Francisco Alberto Caamaño en la Torre del Homenaje devolviéndole al pueblo el poder que el pueblo le había otorgado, de las luchas populares y del sentimiento de pertenencia de sus habitantes.
Ciudad hecha a imagen y semejanza nuestra: Santo Domingo no es sólo la ciudad real y la ciudad histórica. Existe también esa ciudad invisible – tan bellamente descrita por Italo Calvino – a la que, para verla, no basta con tener los ojos abiertos. Ciudad como los sueños, construida “de deseos y de temores, aunque el hilo de su discurrir sea secreto, sus normas absurdas, sus perspectivas engañosas” (3) Es la ciudad que imaginamos, la que recorremos
con los ojos cerrados y el corazón abierto en busca de desentrañar sus más recónditos secretos; ciudad interior, ciudad verbal recreada por sus escritores: viajeros, novelistas, poeta, y en la que se revela el espíritu de la ciudad. Lo dijo el indispensable PedroComo dijera Henríquez Ureña:
“ Cada ciudad tiene su espíritu, decimos siempre; cada ciudad tiene su aire. “su sello propio”. Pero hay más: el espíritu de la ciudad está en el paisaje que la rodea, y en el trazo de sus calles, y en sus edificios, y en sus jardines, y en las costumbres de su gente; y va aún más lejos: está en la pintura y en la literatura que produce, en la música que canta y toca. Así, de cada ciudad española pudiera hacerse una antología, demostrando la unidad de carácter en el paisaje, en la arquitectura, en la poesía.” (4)
Esta es la ciudad que caminaremos esta tarde, en un recorrido tras su poética particular que de ninguna manera pretendemos exhaustivo ni abarcador, a la manera que propone el ensayista dominicano, pero que al menos nos conducirá por sus calles y registros más significativos.
Nuestro punto de partida es el momento en el que la ciudad hace su entrada a la poesía dominicana como espacio discursivo del proyecto de modernidad; cuando los nuevos modos del pensar-vivir y los metarrelatos de civilización y progreso generan una tensión entre la concepción rural y la emergente realidad urbana, entre el presente y el pasado. Esta es la contradicción que por diferentes caminos anima la imagen de la ciudad en José Joaquín Pérez, Salomé Ureña de Henríquez y Gastón Fernando Deligne.
Como romántico que fue, José Joaquín Pérez se acerca a la ciudad desde las cumbres del sentimiento patriótico, con una mirada de exaltación de lo nacional y de la naturaleza como prolongación de la subjetividad. En el poema “La vuelta al hogar”- escrito en 1874, a su regreso al país después de seis años de exilio en Venezuela, el sujeto poético es el desterrado que regresa jubiloso a la patria idealizada, al lugar paradisíaco de los orígenes, y ante la visión del “dulce Ozama” deja atrás “lejanos climas y humilde historia” para reafirmar su identidad: “!todo cuanto su ser le diera!”. La nostalgia y la idealización del pasado, que veremos más adelante en Salomé Ureña de Henríquez, no refieren en Pérez a las glorias perdidas de la ciudad, sino a la infancia, a la vida personal y emotiva del poeta. El reencuentro alborozado con el lar nativo disuelve “El antagonismo entre lo íntimo (el yo) y lo ajeno (los otros)”, constante en los inicios de la poesía urbana, según Dionisio Cañas.(5)
José Joaquín Pérez y Salomé Ureña de Henríquez fundan la imagen de la ciudad desde una visión nostálgica del pasado, por lo demás recurrente hasta los primeros años del siglo XX. En el conocido poema “Ruinas”, escrito en 1876, Salomé recupera la ciudad ilustre de la Colonia, centro de conocimiento y de cultura en América durante los primeros cincuenta años del dominio español, oponiéndola al presente –realidad siempre estigmatizada, rechazada en su especificidad histórica de barbarie y de ignorancia por la élite dominante del país, que hizo suya la dicotomía ”civilización contra barbarie” puesta en circulación en toda América Latina por el Facundo (1837) de Domingo Antonio Sarmiento:
Memorias venerandas de otros días,
soberbios monumentos,
del pasado esplendor reliquias frías,
donde el arte vertió sus fantasías,
donde el alma expresó sus pensamientos
En la antinomia ciudad real – ciudad utópica, que habrá de caracterizar una buena parte de nuestra poesía, Salomé retoma el mito de la “Atenas del Nuevo Mundo” y profetiza el triunfo del progreso y la civilización, acorde con el positivismo hostosiano asumido por la poetisa en el discurso poético y en su proyecto pedagógico. Esta es también la estrategia de José Joaquín Pérez en el poema “Ciudad Nueva”, cuando celebra el nacimiento del barrio extra-muro como un signo del progreso, clarinada que despertará al “Campo inculto” y que le hace exclamar: “¡Oh, ciudad de los sueños de la idea / creación de los delirios del progreso”.
La recuperación de la ciudad del pasado la encontramos también en Víctor Garrido, en el poema “Pax”, a las Ruinas de San Francisco; en la “Estampa Colonial” de Ligio Vizardi, y en “Never More”, de Enrique Henríquez, que dice:
Por las interminables avenidas,
en busca de pretéritos mesones,
veo plazas desiertas,
luces emustiecidas,
graníticos balcones,
ventanas ojivales
y monásticas puertas
que, vistas a través de sus cristales,.
fingen estar de par en par abiertas.
Pero ya en Henríquez advertimos una sensibilidad diferente a la de sus predecesores, en tanto el hombre que busca por avenidas interminables esos “pretéritos mesones” es un sujeto interiorizado, que monologa en la noche, frente “de una casa vetusta que es la mía” y no encuentra respuesta a sus preguntas existenciales. Antes, percibe la ciudad como un espacio engañoso, separado de sí mismo. Como vemos, muy pronto, el optimismo progresista de Salomé y de José Joaquín Pérez entra en conflicto con la complejidad de la sensibilidad moderna, a lo que se agrega la lógica perturbadora de la realidad política y social, con sus ciclos de violencia y la invencible pobreza. Así, en el poema “Incendio” (1883), de Gastón Fernando Deligne, no encontramos la imagen idílica de la ciudad de José Joaquín Pérez y Salomé sino la irrupción del caos y la destrucción, simbolizados en el incendio que atestigua la presencia del mal en ciudad. Una ciudad dormida, nos dice, “bajo los limpios reflejos/ de una luna sin mancilla/ en un nacarado cielo”, pero en la que “Todo, hasta el aire, es marasmo,/ todo, hasta la luz, es sueño;/ todo, hasta el duelo, es quimera:/ ¡sólo el mal està despierto!”. Visión terrible, aunque el poeta, asustado ante la figuración apocalíptica de sus versos, termine aclarando la transitoriedad del mal, ya “que el bien es el solo eterno”. En el poema de Deligne, afortunadamente recuperado por Manuel Rueda en su antología Dos siglos de literatura dominicana (6) vislumbramos algunos elementos que encontraremos mucho más tarde en la que podríamos llamar lectura maldita de la ciudad.
En el ensayo “Santo Domingo en la literatura” Andrés L. Mateo señala, con acierto, que “El río Ozama es el primer personaje literario de la ciudad de Santo Domingo” (7). Y ciertamente, como él demuestra, desde José Joaquín Pérez hasta José Mármol, pasando por
Domingo Moreno Jimenes y Abelardo Vicioso, el Ozama ha sido metáfora, símbolo y sobre-significante de la relación ciudad -historia. A lo que yo agregaría, en diálogo con que el excelente ensayo de Mateo, que el barrio es el segundo personaje literario de la ciudad, espacio emblemático y significante de la modernidad y la expansión urbana. Y es que la ciudad, que permaneció amurallada por más de 400 años, desde los últimos años de la dictadura de Ulises Hereaux se multiplica en barrios que son un hervidero de vivencias y significados disímiles: Ciudad Nueva, San Carlos, Gazcue, Villa Francisca. Entrado el siglo XX, los poetas vuelcan la mirada hacia estos barrios extra-muros, populares y heterogéneos, que libres del peso de la herencia colonial se convierten en cantera feraz para la ficción literaria. San Carlos ha sido uno de los temas de esta poesía. En 1903 Enrique Henríquez registra el incendio de la Villa en el poema “Miserere”, pero es Vigil Díaz en el poema “Rapsodia”, quien con gesto vanguardista y referencias clásicas y multiculturales, reelabora el barrio como lugar donde converge el universo, especie del Aleph que descubriera el personaje de Borges en el sótano de la casa de Beatriz Viterbo, en la calle Garay, donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe. Utilizando el procedimiento de enumeración totalizante que después sería tan característico en Borges, el poeta nos dice que en los árboles de la villa blanca de San Carlos ha sentido
las arengas de Matatías, el guerrero bíblico
las quejas de Leopardi
las lágrimas de Kosciusco;
los siete sellos de Emerson y las crueldades de Marte;
Árboles de la villa blanca de San Carlos;
en la armonía pitagórica de la alta noche,
he sentido los festines de Nínive y Babilonia;
he visto los estercoleros de Job y los círculos candentes de Dante;
a Mercurio u Shylock pesando oro;
a Moloch y Nemrod bebiendo sangre:
a Ariel y el Marqués de Lafayette estribando el pegaso alado…
No puedo evitar la tentación de señalar el estupendo poema de Vigil Díaz como prefiguración de ese momento cenital en la mitificación del barrio que encontramos en la novela Materia Prima, de Marcio Veloz Maggiolo, cuando Papiro expresa la certidumbre radical que impulsa la magnífica saga de Villa Francisca del escritor dominicano: “Mi querido Papiro, como ves, la historia del mundo es la de Villa Francisca. Todo el pasado de la humanidad se entremezcla con el pasado de nuestro barrio” (8).
Décadas después, San Carlos reaparece como barrio emblemático de nuestra ciudad textual en Lupo Hernández Rueda, uno de los poetas dominicanos que más ha trabajado el tema citadino: en algunos textos de sus primeros libros, en Santo Domingo Vertical (1962), en La ciudad y el amor, escrita en conjunto con Marcio Veloz Maggiolo, Tony Raful y Tomás Castro; y en el poemario Con el pecho alumbrado, de 1998. En este último, el poeta regresa
al barrio para reconstruir la historia de esa comunidad y la de la ciudad, buscando en la memoria asideros que le salven de la angustia de la muerte. Pero el barrio ha cambiado, sus casas y sus parques han sido derribados por el empellón indetenible del progreso, y con ellos, han sido destruidos formas de relación y valores esenciales al ser humano. Si Marcio Veloz Maggiolo es el arqueólogo y el cronista de la vida y la muerte de Villa Francisca y sus habitantes, Lupo Hernández Rueda recupera en la figuración poética la memoria de un San Carlos perdido para siempre, y lo hace con tono elegíaco y desde esa nostalgia que hemos advertido como una de las características de la poesía urbana dominicana: “San Carlos no es San Carlos,/ es la urbe voraz,/ que desbordada,/destruye los ángeles del sueño, la techumbre que cobija la infancia.”
Podría parecer curiosa, cuando no inexplicable, la escasa presencia de la ciudad en la poesía dominicana durante el período de las vanguardias literarias, que se inicia en toda América Latina con el trasfondo de los grandes cambios en la década de 1910-1920: Revolución mexicana, revolución rusa y Primera Guerra Mundial. El sonido de las locomotoras, del teléfono y los aeroplanos en los futuristas, la angustia de Vallejo, el Buenos Aires mitificado Borges, y el cansancio del hombre nerudiano que deambula por la selva inhóspita de la ciudad en “Walking around” nacen de la conciencia de enajenación de la vida urbana, vivida sin la mediatización del tiempo ni de la nostalgia. Y es lo que no encontramos en Domingo Moreno Jimenes y los postumistas, ni en los primeros textos de la Poesía Sorprendida, ni en Tomás Hernández Franco ni en Incháustegui Cabral, que en su “Canto triste a la patria bien amada”, desde un auto veloz apenas avizora “dos o tres casi ciudades” y luego el paisaje movedizo y eminentemente rural. En el caso de Moreno Jimenes y los postumistas, la proclamada renovación temática frente al modernismo significó la vuelta hacia la tierra y el paisaje dominicanos, hacia el pueblo y la aldea donde buscaban las raíces de la dominicanidad. Personajes humildes, de gran intensidad humana como La Niña Pola y como “El haitiano”, o paisajes rurales como el de la “Campiña poblada” y “Atardecer campestre” expresan una implícita toma de posición con respecto a la modernidad, en su identificación con las cosas más humildes y en su conciencia social, pero no hay un espíritu urbano ni una lectura de la ciudad en los textos postumistas. Y si hay un registro en Moreno Jimenes de lugares populares urbanos, como el mercado de Santiago, la intención no es reflejar la vida de la ciudad, sino fijar, a través de vegetales, frutos, y creencias populares ese color criollo al que se refirió el crítico Ramón Francisco en su análisis sobre el postumismo. En Moreno encontramos flores, pájaros, ríos, los nombres de pequeños pueblos y un trazado definido de la geografía nacional. Pero no encontraremos ni en él ni en los demás la tematización explícita de la ciudad.
Tampoco el “hombre universal” de la Poesía Sorprendida necesitó de los contextos para emprender su aventura creativa-espiritual. Antes, en su manifiesto rechazo a “lo circunstancial”, y en la asunción de la cultura universal y del mundo helénico como paradigma de su búsqueda de la trascendencia, establece una concepción de la poesía como abstracción y del hombre como un ser genérico, exiliado de la historia. Poesía de la crisis, sí, pero como explica Alberto Baeza Flores (9)por la “perdida del sentido verdadero del mundo a causa de la de la caída del hombre que le ha dado la espalda a Dios”. En la obra de Franklyn Mieses Burgos, por ejemplo, hay un despliegue barroco de la naturaleza tropical, elementos de la flora y la fauna, “principalmente marinas, abundosas, peculiarísimas”, señala Pedro René Contín Aybar, pero es un trópico íntimo – como el titulo de su antologado poema- “en el que ritmo y paisaje proceden de un particular estado de alma”
(10) en una especie de subjetividad romántica resucitada. Y hasta podemos encontrar en Franklyn esa espléndida reflexión de nuestro devenir histórico que es “Paisaje con un merengue al fondo”, pero es el campesino y no el hombre de la ciudad el sujeto referencial, y es en los campos de caña y en los conucos donde se baila, a ritmo de merengue, nuestro destino.
¿Hasta dónde la ausencia de la ciudad en los postumistas y en los sorprendidos implica la negación de la ciudad trujillista, significante y significado del régimen y coto cerrado de su discurso mitificador? ¿Hásta dónde era imposible obviar las coordenadas trazadas por la dictadur y hasta dónde esa ausencia expresa la ruptura del proceso de modernidad y la pérdida dramática de la naturaleza esencial de la ciudad como forma de vida y espacio desde el cual sus habitantes y escritores cuestionan el mundo y construyen sus utopías? De la ciudad trujillista sólo nos quedan, en unos cuantos poemas lastimosos (11), la imagen de una ciudad fantasma, sembrada por los símbolos del poder, como en el poema “El obelisco de Ciudad Trujillo” de Víctor Garrido, en el que el monumento trujillista vela, atemorizante y despiadado “el sueño secular de la Primada”
Bajo el dombo eternal de las esferas,
titán de piedra que la mar trasunta,
levanta al cielo su acerada punta
oteando la extensión de las riberas.
(…)
Y cuando herido por la muerte el día
el mundo se adormece en armonía
que fluye de la bóveda estrellada,
es el altivo y mudo centinela
que en el silencio de la noche vela
el sueño secular de la Primada.
No es sino en los años finales de la dictadura, y después, en la vorágine de los profundos cambios sociales y políticos que se producen en el país a raíz de la muerte del dictador, cuando los integrantes de la poesía sorprendida se descubren habitantes de la ciudad, ciudadanos, y nos dejan representaciones críticas de alto nivel formal, y visiones enriquecedoras de la cotidianidad, como la de Freddy Gatón Arce en el poemario “Estos días de tíbar” y “La mella, poema de denuncia social de gran fuerza descriptiva. Me detengo en dos ejemplos sobresalientes: “Ciudad de los escribas”, de Antonio Fernández Spencer, y “Santo Domingo es esto” de Manuel Rueda.
El poema de Spencer es la puesta en página del drama interior del hombre de la ciudad, un ser anònimo que se reconoce en su soledad y que atribuye al abandono de Dios el origen de sus desventuras y el fracaso de la humanidad. Para Spencer, en el desierto sin alma de la ciudad, quizás exista una posibilidad de salvación en el amor y en el reencuentro con lo sagrado.
Nadie me conoce cuando subo por la calda de los ríos
Ahora que el amor se quiebra sobre los almenares deslumbrantes,
No te siento acoger al hombre
O a las estrellas que ocultaron sus paso en la noche
Manuel Rueda es poeta de la provincia, de su tantas veces evocado Montecristi natal, y también poeta de la ciudad, de un Santo Domingo con el que establece una relación apasionada de pertenencia, articulada a su visión integradora del mundo y la poesía, en la que experiencias y situaciones concretas alimentan la reflexión y el pensamiento crítico. Santo Domingo es tema y escenario en una gran zona de la producción literaria de Rueda. En sus ensayos y cuentos, en sus obras de teatro y en su poesía, incluyendo una especie de guía sobre la ciudad, un texto al que no dio mucho valor pero que es testimonio de su profundo conocimiento sobre la historia y la arquitectura de Santo Domingo. La percepción literaria de la ciudad en Rueda, en contraposición a su imagen de la provincia podría ser el tema de un estudio amplio; por ahora bástenos con señalar la materialidad de sus imágenes y su avidez por asimilar la complejidad lacerante de la experiencia urbana, con su violencia y artificios, con esos juegos de máscaras en los que se revelan las duplicidades del ser y de la moral establecida.
Santo Domingo es esto: un millòn de habitantes que te miran
Un millòn de moribundos que se esfuerzan
Bajo el sol
Que hacen ruido y te miran
te gritan
te esquivan a sabiendas
te persiguen
te violan
te agarran la solapa
te sacuden los hombros
te interrogan
te besan
te preguntan
te comprimen
te arreglan la corbata
-te ha costado dos horas de labor frente al espejo ese nudo que ahora
te aplastan de un solo manotazo-
te metan la mano en los bolsillos
-no sabes qué te pasa-
te aconsejan. (9)
La década del 60 marca la gran eclosión de la ciudad en la poesía dominicana. La noche del 31 de mayo de 1961 la ciudad encarcelada, cerrada a cal y canto a los vientos del cambio y de las ideologías en circulación, abre de par en par sus muros y sus ventanas, y un remolino desde las profundidades de la sociedad reprimida echó por tierra no sólo los símbolos de la Era, sino también los modos de relación social y la concepción del arte y la literatura. De repente, un mundo nuevo, el más nuevo y beligerante de todos se abre ante los ojos de los escritores dominicanos. Y en las maletas de los exiliados, y por el contacto con autores y países antes vedados, surgen en la literatura dominicana nuevas formas de expresión, nuevos temas y preocupaciones, entre ellos la ciudad, protagonista de la narrativa y la poesía europea y latinoamericana de esos años.
Pero más decisivo y definitorio fue el cambio de la ciudad misma. Las movilizaciones populares, el despertar político y el estallido de contradicciones subyacentes en el entramado económico-social cambiaron para siempre la vida de la ciudad, con fuerza tal que los escritores no pudieron más que sumergirse en la vorágine de los acontecimientos que se sucedían en las calles. La ciudad se convierte entonces en testigo, personaje, escenario, metáfora y símbolo de los nuevos tiempos, y con la argamasa de la historia comienza a construir sus mitos.
La revolución del 65 catapultó las contradicciones y también la gesta de la ciudad. La ciudad sitiada, en pie de guerra por la defensa de la dignidad nacional, la ciudad intramuros heroica y libertaria, territorio de la muerte transfigurada en el amor y en el encuentro con los otros, es la de Miguel Alfonseca en “El mar de abril”, la de Jacques Viau en “Canto sin tregua”, la de Luis Alfredo Torres en “Canción del pueblo”, y de Rafael Valera Benítez en “Cantata número cinco”. Es el “Santo Domingo vertical” de Abelardo Vicioso, y desde otra orilla, es la que interpreta Héctor Incháustegui Cabral en su Diario de la guerra – Los dioses ametrallados. Pero la ciudad mitificada de abril es también la ciudad derrotada de Máximo Avilés Blonda en “Cuadernos de la infancia”, y la ciudad del viento frío de René del Risco Bermúdez, el poeta-ícono que en su poesía y en su muerte en el malecón de Santo Domingo simboliza el desgarramiento de una generación que transitó desde el compromiso político a la frustración, de las cárceles trujillistas a la desesperanza de los bares y a la futilidad de las tertulias. Los poemas del Viento frío son estaciones agónicas del combatiente derrotado que regresa a la ciudad indiferente y a la alienación consumista, ésta última expresada en la proliferación de letreros, tiendas perfumes, corbatas, tecnologías:
Belicia, mi amiga
Tú y yo debemos comprender
Que estamos en el mundo nuevamente
(…)
Atrás quedaron humaredas y zapatos vacíos,
Y cabellos flotando tristemente…
Ya no son tan importantes los demás
Ni siquiera tú eres tan importante;
Podemos marcharnos, separarnos
Y nadie lo reprocharà por mucho tiempo
Ni siquiera tú, Belicia.
La utopía redentorista y las luchas por la ciudad de la justicia atraviesan la poesía de la post-guerra hasta bien entrados los años 70. La ciudad textual se ideologiza y las protesta y los reclamos de justicia y libertad se alzan en sus páginas frente a la pobreza y las profunda desigualdad que caracterizan a la sociedad dominicana. Esa rebelión contra la ciudad enemiga de los sueños, es la que anima el poema “Los techos” de Ramón Francisco y la poètica de Juan Sánchez Lamouth en su “·Romance al río Ozama”, tendencia social que dècadas antes había sido pulsada por Pedro Mir en su antologado “Poema del llanto trigueño”, (…….)
Es la calle del Conde asomada a las vidrieras,
aquí las camisas,
allá las camisas negras,
¡y dondequiera un sudor emocionante en mi tierra!
¡Què hermosa camisa blanca
Pero detrás:
la tragedia.
Más fructífera que esta lectura ideologizada de la ciudad, es la poesía que se escribe desde la negación y la rabia, desde esa “mirada (alegórica) del alienado” a la que se refiere Walter Benjamín cuando analiza la obra de Baudelaire. La ciudad vilipendiada en la desesperación del amor, oscuro objeto del deseo, es la que asoma, aunque todavía tímidamente, en el libro La ciudad y nosotros, de Rafael Añez Bergés, publicado en 1965, y que junto a El viento frío de René del Risco, es referencia obligada de la poesía citadina de post-guerra. “Sé que tanto tú como yo/ hemos odiado esta ciudad/ y que del odio ha nacido el amor inevitable/ hacia las cosas/ porque la ciudad es como una puta festiva/ que se vende.”
Pero la más singular y notable poesía de la ciudad en esta vertiente existencial y desgarrada, y a mi juicio una de las más perdurables, es la que produce Luis Alfredo Torres, que en 1974 publica el poemario La ciudad cerrada. Torres es el más atormentado de los poetas de la ciudad, el que expresa con mayor violencia las encrucijadas del hombre urbano. La ciudad es una maldición, pero el poeta se sumerge en ella, delirante de pasión y de un rechazo enamorado.
Recógeme en tu arcilla,
Ciudad perdida,
Ciudad infame,
Ciudad de los malvados;
Vengo de lejos, errante,
Cansado como tú, hostigado como tú,
Y lleno de hechizo que te envuelve.
Eres tú la que ama mi corazón
Y en tus inmundicias soy feliz,
En tus cuencos de sangre soy feliz,
En tus desvaríos y errores soy feliz,
Ciudad maldita
como arcos destruidos en la noche
ciudad tierra
como ojos de lesbiana
y llena de cintas y de lazos y fetiches.
La crítica corrosiva de Luis Alfredo Torres la reencontramos en la poesía de la ciudad de Jeannette Miller, en particular en los poemas “Los ángeles son propicios a las cuatro”, y “Jeannette”. En este último, la ruptura con las convenciones funciona desde la titulación del texto con el nombre de la poetisa, que al reafirmar con orgullo la naturaleza biográfica del poema, rechaza la doblez y la falta de autenticidad de la vida citadina. En el recorrido por calles y lugares de Santo Domingo – registro topográfico de calles y lugares identificables que encontraremos después en Enriquillo Sánchez y Martha Rivera – Jeannette reafirma su identidad de mujer contestataria en “este país de comemierdas” al que opone su aspiración de “un país sin modas,/ sin competencia,/ sin tener que temer por la comida, /sin que me utilizaran para el sexo, /sin creer que soy libre porque disputo a un pendejo su fama de poeta o de pintor. Como vemos, una ciudad y un país negados, pero en los que la poetisa dice que aspira a morir “debajo de una mata inmensa de anacahuita/ escribiendo mis versos.”
Tiene razón Andrés L. Mateo cuando señala que la “ciudad como espacio existencial que alberga contradicciones ínfinitas, se plasma en la literatura dominicana tardíamente”. Pero desde la década del 60-70, la poetas establecen una relación íntima, indisoluble con la ciudad, convirtiéndola no en sólo en tema y motivo literario sino también en estado de ánimo, en perspectiva determinante de su visión del mundo y de la literatura. Los poetas de las últimas jornadas no convocan la ciudad con la nostalgia del paraíso perdido. Tampoco prefiguran un futuro idealizado. Son todos o casi todos poetas urbanos, ciudadanos del presente que viven la ciudad y sencillamente la nombran, la describen en su complejidad inabarcable. Punto de convergencia de vivencias concretas y metafísicas en Tony Raful y su “Ritual onírico de la ciudad”, plural en José Enrique García, cuando dice “Hay una ciudad, su nombre no lo guardo, donde todos los caminos del mundo convergen. Allí los múltiples caminantes se encuentran y en las tabernas se intercambian las historias.” Como podemos intuir en la figuración, la historia como absoluto ha sido relegada por la multiplicidad enriquecedora de las microhistorias individuales.
Las últimas generaciones han potencializado la ciudad literaria privilegiando el lenguaje y el entrecruzamiento semántico de la realidad real y la realidad imaginada. Así, la ciudad de Alexis Gómez Rosa, sonora, lùdica, construida gozosamente con elementos del lenguaje y
la cultura popular, es una conceptualización crítica de la contemporaneidad, pero también es vivencia plena experiencias circunstanciales y nimias.
Oigo a diario aparatos respirar.
Salir de su cuerpos a la calles
bajo el tumulto de letreros carnívoros,
esgrimen su chinchín químico de miedo
Silencio diesel ahogado en la mecánica del aire.
Árbol de luz, factorías, autopistas, desdoblo
de metáfora
(Hábito plural)
Como Alexis, y más cercano a Luis Alfredo Torres y a Manuel Rueda en la tensión emocional, José Mármol piensa la ciudad en desgarradora contradicción, desde sus disyunciones y desde la más radical materialidad. Como ninguno en su generación, con poderío verbal y alucinada imaginería Mármol ausculta la ciudad, la violenta, la desnuda para hacer salir de sus entrañas los demonios, el mal que la consume pero que asume, reivindica esa criatura desamparada pero indócil que es el habitante de la ciudad. Es el mal de la ciudad – “boca de sarcoma” – la define, en las calles y en los barrios, y fluyendo por su río, el Ozama, que “suda leche de luna y baba” y “empieza a mostrar sus ahogados. Sus ángeles suicidas. Sus dioses imperfectos. Sus luases orinados. Sus vírgenes violadas por murciélagos y sapos.” La visión atormentada y perturbadora de la ciudad, en una especie de expresionismo baconiano, intensifica hasta la deformación los contornos de las cosas para que esta muestre su verdadera esencia.
La ciudad textual no se agota en estos registros Si Basilio Belliard fija en la palabra una imagen fotográfica, instantánea de la ciudad, la “Presencia del instante”, como la define en “La ciudad en prosa”, también Martha Rivera capta en el poema “No”, con recurso gráfico y lenguaje referencial, experiencias instantáneas que se despliegan como fragmentos en la página para delinear los nuevos rostros de la realidad urbana, en su relación intricada con la intimidad, con la cotidianidad personal, estrategia que también encontramos en Miguel D. Mena.
Hemos llegado al final de nuestro recorrido, ya largo, quizás demasiado largo, por nuestra ciudad literaria. Quedaría por reseñar la lectura de los más jóvenes de la ciudad esceptica e indiferenciada de la globalización. Poesía de la violencia, la nocturnidad y las drogas, en la que el sujeto lírico busca, sin encontrarlo, un espacio propio.
Santo Domingo es una y es muchas. Como dirá Italo Calvino, bajo un mismo nombre de ciudad, ciudades distintas se suceden y se superponen, pero hay un elemento de continuidad que la ciudad ha perpetuado, el que le da sentido y debe reencontrar. “Toda ciudad debe reencontrar a sus dioses”, concluye. Y dónde buscarlos sino en la poesía, dónde sino en las visiones de esa ciudad invisible que hemos construido a golpe de rabia y esperanza a lo largo de nuestro decurso trágico; dónde sino en esa ciudad del hombre para el hombre, reclamada una y otra vez, talismán en este presente cambiante y fragmentado, cementerio de ideales que ya nadie recuerda.
(1) 2, Yolanda Izquierdo recoge diversas interpretaciones de la ciudad como texto: “La ciudad es un texto, “form as a receptacle of meaning,” un objeto estético generado por condiciones económicas, sociales y culturales, susceptible de lectura: en él se manifiestan formas y estructuras mentales y sociales.” Acoso y ocaso de una ciudad. La habana de Alejo Carpentier y Guillermo Cabrera Infante, San Juan, Puerto Rico, Ed. Isla Negra, 2002 ,pág.19
(2) Andrés L. Mateo: Mito y cultura en la era de Trujillo, Santo Domingo, 1993; y Santo Domingo, elogio y memoria de la ciudad, Codetel, Santo Domingo, 1998.
(3) Italo Calvino: “Los dioses de la ciudad” en Punto y aparte, Barcelona, Tusquets, España, y Las ciudades invisibles, Madrid, Ediciones Siruela, 2002
(4) Pedro Henríquez Ureña: “La antología de la ciudad”, en Obra crìtica, Mexico, Fondo de Cultura Económica, 1981, pag. 200
(5) Dionisio Caña: El poeta y la ciudad,
(6) Manuel Rueda: Dos siglos de Literatura Dominicana, Poesía (1) Santo Domingo, Editora Corripio Col.Sesquicentenario de la Independencia Nacional., 1996
(7) En Santo Domingo, elogio y memoria de la ciudad, Santo Domingo, Codetel, 1998
(8)Marcio Veloz Maggiolo, Materia Prima, Santo Domingo, pag. 119
(9) Alberto Baeza Flores:
(10) En Dos siglos de literatura dominicana, pag. 46
(11) Andrés L. Mateo recoge poema de Héctor Incháustegui Cabral, de Juan Bautista Lamarche y de …..en ob.cit. pags.

DEL LIBRO CON/FABULACIONES, 1992, DE CARMEN VÁSCONES El hombre atrás noviembre 16, 2010

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DEL LIBRO CON/FABULACIONES, 1992, DE CARMEN VÁSCONES

El hombre atrás

El hombre atrás
la cortina se recoge
el niño anuda el drama
se amontona en el retablo el argumento
los aliados hacen coro
agitan sus fantasías
el eslabón no se detiene
el deslizamiento agarra los repartos
todos cómplices
fragmentos del papel por todo lado

La ficción a la par del personaje
sacan desnudo a Narciso
mofan del fantasma
persiguen el grito
le hacen morisquetas al espejo
a cada rato cambian el acto
el tótem juega con ellos
al crimen le hacen cosquillas
a la serpiente le hacen bromas
juegan a caballo con el instinto
sacan al sueño de la cámara
le lavan la cara a las imágenes
al brujo le hacen agachar la cabeza
y que beba su poción
se cansaron de jugar con Dios a la escondida
nunca hay como agarrarlo
todos juntos le dicen tramposo
déjate ver ahora o nunca
empezamos a contar hasta diez
si no apareces …

Los niños dan morada a la escondida
ordenan al fantasma cada encuentro
corren tras el perseguidor
no se dejan coger
entre ellos se reparten la consigna
la ronda de la inocencia una y otra vez
las lunas cambian
las sombras crecen
otras manos se agarran
y todo empieza otra vez

Los bufones entran
escenas de amores y mitos
los ropajes del episodio marcan
hacen del miedo la pirueta de lo extraño
la actuación es aclamada
Acogen la repetición
correteaderas por todas partes
embrujan la muerte
le hacen castillo de colores al rito pagano
le sacan la lengua a la cruz
sus pasiones la ponen en garabatos
el episodio de la arcilla bajo el soplo de los niños

El adiestrador se esconde tras el padre
al niño Jesús lo ponen en andador
expulsan al ángel del espanto
al diablo lo bañan porque tiene mucho calor
al cielo y la tierra lo visten de plastilina

Los pequeños saben lo que hacen
no necesitan ir a Él
ellos mismos hacen el génesis de sus días
y del primero también
no necesitan de siete largos días para
hacer a los animales las plantas las cosas
porque basta una palabra …

Los mandamientos no existen en el mundo de ellos

En el nombre del Deseo
la naturaleza
los humanos
y la muerte

La batalla del júbilo los rodea

Recrean la hazaña
hacen del absurdo una comedia
juegan a la rayuela cuando tienen dudas
enfrentan la angustia en el teatrín del lenguaje
a imagen y semejanza la diferencia y el espejo
hacen el cuento de los cuentos

Sus palabras juegan a que juegan

Los niños dormidos entre los juguetes
un juego yace en boca de ellos
la culpa vestida de payaso
hace de la luna una pandereta
mientras las estrellas ensayan
el sol con sus rayos de violonchelo
entona pestañas del mar
la marejada rebota ante
los castillos de arena

El miedo se hizo añicos con la risa
la imagen del mundo la hunden
en el acoso de la hormiga
todos juntos van donde las ranas
que huyen de las botas del tiempo
un trinar los lleva a la estación
de la ternura y de la fábula

Un olor a nacimiento deja
escapar la inocencia
mientras los niños corren juntos
con el sepulturero de estas tierras.

Del libro CON/FABULACIONES
……………………….

 

haití, cólera, y no dejarse morir, la poesía sin “ilusión de blancura”… noviembre 16, 2010

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acques Roumain: pensamiento y poesía del Caribe

Enviado el Martes, 6 de Febrero del 2007 (18:30:46)
Estudios del Caribe Paradigma de intelectual, con una trayectoria en que fueron inseparables lo político-social, lo etnográfico y la literatura, Jacques Roumain (1907-1944) es reconocido entre las voces que contribuyeron a revelar el Caribe y definir sus valores y expresiones comunes en los años 30 y 40 del pasado siglo. El centenario del poeta e ideólogo haitiano se celebra en Cuba a lo largo de este año, en un programa que reúne a la Casa de las Américas a través de su Centro de Estudios del Caribe; la Casa del Caribe, en Santiago de Cuba; la Casa Víctor Hugo, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). 

Las actividades de conmemoración, se anunció en conferencia de prensa en la Casa de las Américas, comenzarán durante la Feria Internacional del Libro Cuba 2007. El martes 13, en la Sala Alejo Carpentier, en un panel sobre la literatura del Caribe, se presentará junto a la revista Anales del Caribe la más célebre obra de Roumain, la novela Gobernadores del Rocío, en una reedición del Fondo Editorial Casa.

La presencia de Roumain en Cuba y sus relaciones con esta isla, la gran amistad que lo unió a Nicolás Guillén, sus estudios etnológicos y su pensamiento político, serán algunos de los temas que centrarán las iniciativas por su centenario, entre las que se encuentra un proyecto de documental en torno a su experiencia cubana, además de la publicación del dossier “Jacques Roumain y Cuba” en la revista Anales del Caribe, que publica el Centro de Estudios del Caribe de la Casa de las Américas.

En Santiago de Cuba, la Casa del Caribe auspiciará el 19 de febrero un encuentro con descendientes de haitianos y presentará el cartel concebido para la promoción de las celebraciones. Además, se ofrecerán en su sede conferencias sobre los estudios etnológicos de Roumain y su relación con la ciencia, entre ellas la del Dr. Marcel d´Ans, de la Universidad de París 10, titulada “Jacques Roumain como científico y pensador político”.

Entre marzo y abril se desarrollará un taller de creación gráfica con el coauspicio del Taller Experimental de La Plaza de la Catedral, en La Habana. La exposición de las obras resultantes, que versarán acerca de la etnobotánica en Roumain y la actualidad de esta disciplina en el Caribe, se presentará en la Sala Manuel Galich de la Casa de las Américas, con la participación de los artistas plásticos Pascale Monnin (Haití) y Juan Ramón Chacón (Cuba, Academia de San Alejandro). Habrá intervenciones teóricas sobre el tema a cargo de especialistas del Instituto de Ecología y Sistemática y del Dr. Sergio Valdés Bernal, del Instituto de Literatura y Lingüística.

Del 28 de mayo al 2 de junio tendrá lugar el XII Festival Internacional de Poesía de La Habana, dedicado a África y a las islas del Caribe, donde el profesor Keith Ellis disertará sobre el escritor antillano. En ese contexto, se publicará una selección de obras de Roumain y se presentará una carpeta de siete artistas plásticos y siete poetas que lo incluye. Se pondrá en escena Al Conjuro de las Aguas, del Grupo Koto, basado en la novela Gobernadores del Rocío.

Para abordar la relación del Poeta Nacional cubano con el Caribe y el destacado lugar del intelectual haitiano en ese vínculo, el proyecto incluye una exposición de fotos y documentos dedicada a la presencia de Guillén en Haití (respondiendo a una invitación de Roumain) gracias a la colaboración de CIDIHCA; una intervención especial del investigador jamaicano-canadiense Keith Ellis sobre los lazos entre ambos poetas y la presentación de la Elegía a Jacques Roumain, escrita por Guillén en 1944 a raíz de la muerte de su amigo, en una edición tetralingüe (español, francés, creóle e inglés).

La Casa Víctor Hugo, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, será en septiembre sede de los acercamientos a la obra de Roumain desde el universo de la francofonía. Entre otras actividades, se realizará un panel dedicado a su quehacer como traductor y a las traducciones de su obra, además de proyectarse un ciclo fílmico sobre Haití en el cine cubano.

En la etapa final del homenaje por el centenario de Jacques Roumain, en noviembre, habrá en la Casa de las Américas un panel de estudios artístico-literarios sobre su obra y se presentarán al público dos versiones cinematográficas de Gobernadores del Rocío: Cumbite (1966), del cubano Tomás Gutiérrez Alea, y Gouverneurs de la Rosée (1975), del francés Maurice Failevic.

La Casa de las Américas ha recibido el apoyo de varias instituciones para llevar a cabo este proyecto, entre ellas el Ministerio de Cultura y Comunicación de la República de Haití, la Fundación Nicolás Guillén, la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, el Instituto de Ecología y Sistemática, el Taller de Serigrafía René Portocarrero, el Taller Experimental de Gráfica de La Habana y el Centro Internacional de Documentación e Información Haitiana, Caribeña y Afro-canadiense (CIDIHCA), con sede en Montreal, Canadá.

Jacques Roumain (Puerto Príncipe, Haití, 1907-1944) es uno de los más notables intelectuales del Caribe y de América. Entre sus trascendentales contribuciones cuenta la creación de la Revista Indigène y otras publicaciones. Fundó en 1934 el Partido Comunista de Haití, del cual fue Secretario General. En 1941 creó y dirigió el Buró de Etnología, al que aportó relevantes trabajos como El sacrificio del tambor Assoto, y Contribución al estudio de la etnobotánica precolombina de las Antillas Mayores. Mantuvo una estrecha amistad con nuestro poeta Nicolás Guillén, que consolidó durante su estancia en La Habana entre 1940 y 1941.

En 1942 fue nombrado representante diplomático de Haití en México. Incursionó en casi todos los géneros literarios y publicó La presa y la sombra (cuento), La montaña embrujada y Los fantoches (noveletas). La novela Gobernadores del Rocío y el cuaderno de poesía Madera de ébano fueron editados póstumamente.

En su corta vida, Roumain logró dilucidar y revelar cuestiones cruciales en la identidad y las problemáticas de su tierra natal. Para importantes intelectuales de otras naciones, a muchos de los cuales conoció en el exilio, constituyó una conciencia crítica que les acercó al acontecer y las claves para entender a Haití. Su influencia literaria y su pensamiento siguen vivos hoy en Haití y en el Caribe.
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los años de odradek

Haití en la poesía de Manuel del Cabral

La década del cuarenta significó el momento de la consolidación de la autoridad política y simbólica del trujillismo. A pesar de la rampante represión en semejante estado de cosas, en diferentes zonas del territorio dominicano surgieron voces provenientes de la literatura, en especial de la poesía, empeñadas en hacer una obra que se alejara de los protocolos escriturales cercanos en cuanto a temática se refiere al ideario de la cultura oficial. Manuel del Cabral, Tomás Hernández Franco y Aída Cartagena Portalatín son quizás los más importantes de los que formaron parte de este grupo de autores interesados en producir, como señala Franklin Gutiérrez, “una poesía que abogara por una nueva interpretación de la realidad política, social e histórica del pueblo dominicano” (41). Esta poética de la modificación de estatutos asociados a la plataforma ideológica totalitaria resultaba sumamente problemática frente a la existencia de un estado interventor en todos los órdenes imaginables. Los escritores de ese momento lidiaron de diversas maneras con esta situación. Por ejemplo, algunos optaron por el exilio antes que asordinar su actividad artística. Éste fue el caso del poeta Pedro Mir (1913-2000), que, al igual que Juan Bosch (1909-2001) y Juan Isidro Jimenes Grullón (1903-1983), se radicó en Cuba. Otros poetas importantes de la época, entre los que se cuentan Héctor Incháustegui Cabral, Manuel del Cabral y el propio Tomás Hernández Franco, desarrollaron proyectos estéticos heterodoxos mientras observaban una total adhesión al régimen, sirviendo como embajadores, cónsules o ministros plenipotenciarios en diversos países de América y Europa. Dos de estos poetas-funcionarios: del Cabral y Hernández Franco, se distinguen por su tratamiento del tema negro en la poesía, materia que, como bien se sabe, no compaginaba con la concepción oficialista de la cultura nacional. En este sentido, la poesía de del Cabral y Hernández Franco tiende a desestabilizar el modelo cultural y el perfil del sujeto nacional que el trujillismo promovía a través de sus portavoces.

Del Cabral y Hernández Franco no fueron los primeros escritores dominicanos en afirmar el componente negro como parte integral de la identidad nacional; antes lo habían hecho Francisco Muñoz del Monte (1800-1868), Juan Antonio Alix (1833-1918) y Rubén Suro (1916). Sin embargo, es a Manuel del Cabral a quien la historia literaria dominicana le reconoce la labor de exaltador de lo negro en la poesía. Esta opinión se ancla principalmente en la valencia de su obra Trópico negro (1942). Los textos que conforman Trópico negro engarzan con una tradición iniciada en el Caribe hispánico en la década del treinta con la poesía de los cubanos Nicolás Guillén y Emilio Ballagas, así como la del puertorriqueño Luis Palés Matos. Como sus pares antillanos, en Trópico negro del Cabral hace acopio de los elementos que se identifican con la herencia africana, sobre todo la música, para celebrar lo negro como sustrato fundamental de la identidad, no ya dominicana, sino antillana en general. Una de las maniobras que emplea del Cabral en este sentido es la utilización del vocabulario pedestre y de connotación peyorativa del cual se sirve la sociedad para interpelar al sujeto negro. Este gesto provocador hacia una sociedad obsesionada con la ilusión de su blancura ha sido sorprendentemente obviado por la crítica literaria dominicana, como evidencia el siguiente comentario de Franklin Gutiérrez:

[…] para Manuel del Cabral y el resto de su grupo el negro no es capaz de superar su condición de tribu ni el ritmo del atabal, y sus cualidades físicas son expuestas con un lenguaje denigrante. Los labios, por ejemplo, son las bembas, el pelo crespo, la pasa, y la barriga, la panza. O sea, que el negro no es un ser humano como los demás, sino una especie de objeto de burla que sirve para entretener al conglomerado social que lo rechaza. (45)

La actitud instigadora de la poesía de del Cabral al tematizar el sujeto negro en un momento en que la cultura oficialista promovía su borradura del modelo de identidad nacional, adquiere matices de desafío en poemas como “Trópico picapedrero”. Este texto resulta particularmente subversivo para la política cultural impulsada por el trujillismo. Por un lado, contradice el discurso “científico” de intelectuales como Manuel A. Peña Batlle y Joaquín Balaguer al poner en evidencia la arbitrariedad del juicio en torno a las diferencias raciales: “Hombres de voz blanca, su piel negra lavan” (75). El otro rasgo de oposición importante surge cuando la voz poética identifica como haitianos a los negros “de voz blanca” que trabajan en la cantera:

Contra la inocencia de las piedras blancas
los haitianos pican, bajo un sol de ron.
Los negros que erizan de chispas las piedras
son noches que rompen pedazos de sol. (76)

Hay que hacer notar que Trópico negro se publicó en Buenos Aires mientras su autor servía como jefe de la legación dominicana en la capital argentina. Este importante cargo diplomático le venía como resultado directo de la influencia de su padre, Mario Fermín del Cabral, en el edificio del poder político en aquel entonces. La posición ambivalente de Manuel del Cabral como artista y como funcionario parece haberle granjeado problemas a raíz de la publicación de Trópico negro. Mi sospecha se basa en el examen de su obra inmediatamente posterior, Compadre Mon (1943), en la cual lo negro acaba siendo desplazado del espacio geocultural dominicano para vincularse exclusivamente a Haití.

En la factura de Compadre Mon, del Cabral incorpora múltiples motivos de la tradición de la poesía gauchesca inaugurada con el Martín Fierro (1872) de José Hernández, en particular el tropo de la frontera y la exaltación del paisaje con un sujeto particular que lo epitomiza. El contexto histórico que se privilegia en el poema son los años políticamente convulsos de principios de siglo XX en la República Dominicana. El texto principia con la evocación del personaje de Compadre Mon desde un presente que coincide con el período de la ocupación militar norteamericana. La presencia extranjera se asocia con la pérdida de la tierra en virtud del utilitarismo de los regentes foráneos: “Mas hoy, Compadre Mon, también se va tu llano,/ míralo en el bolsillo del norteamericano” (49). Daisy Cocco de Filippis ha visto en este impulso elegíaco patente en la primera parte del texto la manifestación de un “paradigma de dominicanidad que está por desaparecer, y que se personifica en el viejo Mon” (75). En efecto, temprano en el poema el cuerpo de Compadre Mon parecería tornarse en sinécdoque del territorio dominicano: “yo me puse a leer tus cicatrices […]/ porque tu cuerpo es una geografía” (22). En la nota introductoria, del Cabral apostrofa su personaje de esta manera: “Pero Compadre Mon, tú talvez no presentiste que yo picaría sobre tu sepulcro. Mi oficio ha sido ése: desenterrar un poco de la patria” (11). Pero, ¿cuál es la patria exhumada en este poema?

Del Cabral dota al personaje de Compadre Mon de los atributos de un héroe que no compagina con la imagen del ser nacional figurada por el pensamiento nacionalista decimonónico vigente en la isla como paradigma cultural. En el poema el sujeto de ese modelo identitario se identifica con el apelativo de “criollo”, y corresponde al sujeto de la oligarquía terrateniente aliada a los intereses económicos norteamericanos: “Como es poco lo que callo, al criollo y al gringo voy/ a decirles lo que soy montado ya en mi caballo” (137). Por el contrario, la masa, identificada con la mulatez de sus integrantes, es la que Compadre Mon representa: “Hoy está el pueblo en mi cuerpo” (67).

La caracterización de Compadre Mon como héroe mulato trae reminiscencias de figuras importantes en la historia dominicana, como es el caso de Francisco del Rosario Sánchez, Gregorio Luperón y Ulises Heureaux, entre otros. Con todo, el poema sabotea su propia factura ideológica al desplazar el elemento negro hacia el espacio geocultural haitiano. Esto se hace evidente en la sección titulada: “Compadre Mon en Haití”. En ella del Cabral pone en boca de Compadre Mon todos los estereotipos asociados a la retórica antihaitiana de las plumas ilustres del régimen de Trujillo. Por ejemplo, uno de los sujetos con los que tropieza Compadre Mon en su vida de fugitivo “más allá de la frontera” (137) resulta ser un “brujo” que le ofrece un talismán protector. Sin embargo, Compadre Mon se apresura a matizar que este gesto no era un acto de buena fe, sino la artimaña de un individuo interesado sólo por el dinero:

Aquel haitiano me dio un amuleto—un huesito—,
y me dijo: “este poquito de animal te lo doy yo
para que durmiendo o no, te defiendas de la gente pero ten presente que en este hueso estoy yo.”
Quiso decirme el maldito: que si el mundo bien me trata le mandara siempre plata
mientras llevara el huesito. (141)

El encuentro poco feliz con el “brujo” culmina con la amenaza de Compadre Mon sobre la persecución que se libra en el territorio dominicano contra las personas de su calaña:

Pero al brujo conocí como el olfato al menú,
y le dije: como tú, hay muchos presos allí…
Si tú cruzas la frontera verás que tenemos fieras
que adivinan hasta el mal
del que va a morir tu nieto. (141)

Más adelante, Compadre Mon rechaza de manera hostil la ayuda ofrecida por otro haitiano para destronar al caudillo que lo persigue en el territorio dominicano. Sorprendentemente, el subtexto de la negativa de Compadre Mon no es otro que la manida tesis sobre la indivisibilidad política de la isla, que, como es sabido, constituye uno de los criterios de mayor peso en la retórica nacionalista dominicana:

Casi diciéndome el mota con su marrulla de insano:
que con arma y con haitianos tumbaba a mi compatriota. Y yo le grité: mañé, te equivocaste de punto,
porque hemos nacido juntos en esta isla, lo sé
pero no traiciono, no, la parte que me tocó
si en ella no tengo el pie. (143)

El choque con otro “brujo” que le insta a concertar un pacto con el diablo hace a Compadre Mon optar por el peligro de regresar a la mitad dominicana de la isla a permanecer más tiempo en Haití: “Mas ya para mí no había remedio en la brujería./ Perseguido aquí en mi tierra, y allá también perseguido/ preferí, donde he nacido, ser la paz o ser la guerra” (150).

Como ha quedado evidenciado en esta lectura de la obra cumbre de Manuel del Cabral, al demonizar lo haitiano y su vinculación al componente cultural africano la serie “Compadre Mon en Haití” tiene el efecto de reafirmar las principales proposiciones de la teoría indianista e hispanófila de la identidad cultural dominicana. NR

Obras citadas:

Cocco de Filippis, Daisy. Estudios semióticos de poesía dominicana. Santo Domingo: Taller, 1984.

Del Cabral, Manuel. Compadre Mon. Santo Domingo: Editora de Colores, 1998.

—. Trópico negro. 1942. La magia de lo permanente: antología poética de Manuel del Cabral. Ed. Tomás Castro Burdíez. Santo Domingo: Ciguapa, 2001.

Gutiérrez, Franklin. Antología histórica de la poesía dominicana del siglo XX (1912-1995). New York: Alcance, 1995.

Foto: Marcos Pérez Ramírez

***

[Palabra Abierta, con una intención humilde pero profunda en su contenido, y como gesto de solidaridad intelectual con el pueblo haitiano, tiene la sensibilidad de presentar estos trabajos editados por Eduardo Dalter, y traducidos por la investigadora María Renata Segura de López, así como una selección de arte haitiano expuesto en galerías privadas en Estados Unidos.

***

Sobre la poesía de Haití del siglo XX

***

La historia de la poesía de Haití del siglo XX, en toda su extensión y hondura, tiene a primera vista una relación más íntima, o acaso más afín, con los sueños libertarios de Toussaint Louverture o de Petion que con esta realidad precaria y lastimada de país con más de 90 por ciento de analfabetos, que a la vez soportó una de las dictaduras más arrasadoras y demenciales del continente, como fue la de la familia Duvalier.

No obstante, el curso de la poesía haitiana, siempre ahondada en la circunstancia, revoloteando en el destino de los días, es un puente cierto, construido con duras maderas de la zona, que va desde aquellos fervores históricos o míticos a esta realidad tajante, cruda, o, cuando no, sorprendente o inconcebible.

La intensidad de esta poesía, inclusive las ásperas polémicas, en torno de la lengua francesa y el créole, o ya del indigenismo, ilustran por sí un enraizamiento situado en el corazón mismo de la desgarradura. Ciertamente, desde el desembarco de los marines en 1915 y de las dos siguientes décadas de diezmante ocupación, el historial de los poetas y escritores de Haití se vertebra alrededor de la persecución, la cárcel, la muerte y el exilio.

No existe en América latina un conjunto de poéticas del estremecedor dramatismo de la poesía haitiana, vivenciada y exudada en los bordes, y por momentos, pareciera, más allá del dolor de las palabras.

Obras como las de Jacques Roumain (1907-1944, Jacques Stéphen Alexis (1922-1961), Jacques Viau (1942-1965), Felix Morisseau Leroy (1912), Anthony Phelps (1928) y René Philoctete (1932-1998), entre otras, substancian un recorrido humano a herida abierta y, a la vez, uno de los extremos reveladores o prospectivos de la poesía y la cultura de Occidente.

Eduardo Dalter*

[Texto de presentación
de la Poesía de Haití
publicado en Cuaderno Carmín, Nº 16,
Buenos Aires, mayo de 2001]

***

A modo de presentación

***

Gracias a la labor incansable que viene desarrollando Isla Negra como centro de difusión internacional de la poesía, tengo el gusto de poder compartir este interesante trabajo de cuatro poetas haitianos. Isla Negra cuenta con una dinámica red de lectores y colaboradores, y gracia a ella tuve la oportunidad de conocer el estudio que viene realizando Eduardo Dalter sobre la poesía haitiana.

Un trabajo encomiable viendo la poca atención que se le ha prestado en Latinoamérica a la literatura haitiana.

Haití ha dado grandes poetas y novelistas como Jacques Roumain, a quien Langston Hughes tradujo al inglés en poemas memorables que sirvieron para cimentar la base de lo que sería más tarde la llamada corriente negra o poesía basada en los ricos elementos aportados por los esclavos africanos dentro de la cultura caribeña.

Agradezco la amabilidad de Eduardo y Gabriel por concederme la oportunidad de reproducir este trabajo y los poemas que lo acompañan aparecido en la última entrega de Isla Negra.

Daniel Montoly**

***

De la poesía de Haití

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

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Abner Dubic, 40″ x 24″, acrílico sobre lienzo, 1981 

***

***Jacques Roumain

África he guardado tu recuerdo África

***

África he guardado tu recuerdo África

estás en mí

como la astilla en la herida

como un fetiche tutelar en medio de la aldea

Haz de mí la piedra de tu honda

de mi boca los labios de tu llaga

de mis rodillas las columnas rotas

de tu humillación

Sin embargo

no quiero ser más que de vuestra raza

obreros campesinos de todos los países…

obrero blanco de Detroit peón negro de Alabama

pueblo innumerable de las galeras capitalistas

el destino nos yergue hombro con hombro

y renegando del antiguo maleficio

de los tabúes de la sangre

pisamos los escombros de nuestras soledades

Si el torrente es frontera

arrancaremos al declive su cabellera irrestañable

Si la sierra es frontera

romperemos la mandíbula de los volcanes

que refuerzan las cordilleras

y la llanura será la explanada de la aurora

donde reunir nuestras fuerzas descuartizadas

por la astucia de nuestros amos

Como la contradicción de los rasgos

se resuelve en la armonía del rostro

proclamamos la unidad del sufrimiento

y de la rebelión

de todos los pueblos en toda la superficie de la

tierra

y mezclamos el cemento de los tiempos

fraternales

en el polvo de los ídolos.

De “Bois d’ébéne” (1944; edición póstuma)
Versión en español: José M. Valverde.

———-

Versos de René Depestre y otros poetas haitianos

el 22/01/2010
Versos de René Depestre

Hegel en el Caribe

Papá Hegel es savia soberana
en el olmo de la filosofía:
sus germanas palabras de filósofo
aún viajan triunfales
en torno a los seres, a las aves
y a las cosas bellas de la vida,
mientras su faro sigue ciego
al naufragio de los Negros del mar Caribe.
¿Acaso por esto el mar
es un poeta trágico?
Papá Hegel se sabe de memoria
como su pupitre, la dialéctica
del ser y parecer en sociedad
de plantación: amo y esclavo
colono/indígena
santo cristiano/loa vudú
francés/criollo
blanco/negro/mulato
no obstante sus palabras forman sombras en torno
a los problemas de la máscara y la verdad.
¿Acaso por esto mi vida
no es escalera de cristal?
Papá Hegel tiene fuertes manos videntes
de carpintero para alumbrar a giorno
leyes y secretos de la gran historia
de las humanidades, mas no tiene ojos de hermano
para las venas que corren, alocadas,
desoladas, por el bosque de la desdicha negra.
¿Acaso por esto, mi negra,
comemos y bailamos en la cocina
cuando es noche de fiesta en Occidente?

El neumático incendiado
A Laënnec Hurbon
A Hans Christophe Buch

¿Conocéis la receta del tío Lebrun?
buen solomillo de haitiano a la plancha,
entrecot con patatas de nigromantes,
ola de historia humana azulona
de tanto sangrar en leña de infamias.
Haitiano-bistec viviendo el infierno
en un tercio de isla donde circula el destino
lejos de los convidados a la comedia,
sometidos los músculos, subastados en el templo
de los mercaderes negros y blancos de la globalización.
¡En el país primer productor mundial
de desdichas y de zombis,
voto en contra el neumático incendiado,
en contra del espacio y del tiempo locos
que nos hace la llama del tito Lebrun!
Yo voto por Toussaint Louverture
en contra del eterno retorno del látigo a mi lomo.
Salgo huyendo del viejo
orden gemelo bárbaro/civilizado;
a todo correr dejo para siempre
la casa en llamas de las barbaries:
soy un matinal volver a empezar,
mi carnaval madruga para ir
a-votar-al-sol-de-un-arte-de-vivir-juntos.

Omisión de socorro a poetas en peligro

La ternura de los poetas viaja
en ballena azul alrededor del mundo:
ayudadnos a salvar esta especie
en vías de extinción.

El Caos haitiano
A Yvonne Bador

Abierta está una desdicha-tigre
entre la vida y yo: ¿puede uno
dominar el caos haitiano de sus días?
¿puede uno contener en sus venas de nómada
el flujo existencial de tiempos de soledad?
todo el ultramundo mundial de nocturna desolación
sigue ofreciendo brazos de mar que cruzar.
Un mal-estar no interrupto se enrosca sin fin
en adiós de ternura al golfo de Jacmel.
Uno puede pasar su vida de poeta vencido
exiliado en los siete días de la semana.
Teniendo ante mí los años contados,
soy el caballo sudoroso de mis raíces.

Intemperies 99
A Pierre Tournier

Más allá de las viñas naufragadas
más allá de las casas reventadas
y de los sueños esfumados,
más allá de los ojos que todo lo perdieron,
más allá de las vidas que la lluvia humilló,
en la herida más viva del espíritu
la cicatriz va haciendo su obra de ternura:
los inocentes pájaros aprenden a cantar
de nuevo en el silencio de las gentes.
Lézignan-Corbières,
noviembre 1999

Ralentizar, obras nocturnas en la bahía de Nueva York

La casa propia haitiana y la casa ajena,
americana y potente, juntas alumbran
mi travesía de la rosa fervorosa de los vientos.
La barbarie de los tiempos ya no me espanta.
La libertad, estrecha en su jaula de hierro,
baja a prestar su sortilegio a la noche en vela
del poeta que trabaja en la bahía de Nueva York.
La estatua neoyorquina es huésped conmovida
de mis manos de alfarero: alegre y grave
bajo mis caricias de animal marino, el hada
de la pasta se abre a mi periscopio maravillado.
Mi cabeza detectora sitia su cuerpo de sirena:
metal caliente bajo el júbilo de mi honda,
eje húmedo y tierno, entre risas mudamos
la piel en la puerta donde renace la libertad.

Mitos esfumados
A Henri Bangou

Mis viajes de alegre nómada antillano
me condujeron hasta mi abismo natal:
amo su espacio y su tiempo marinos en duelo,
su vida hecha añicos sobre mi desierto.
Lejos de mi infancia maravillada en Jacmel
mis rebeldías de loa de la poesía
son en mis viejos días estrellas muertas.
La ternura de la leche ha dejado de subir
a los pechitos de las hadas de mi generación.
En un muelle expuesto a los tsunamis de la tarde
mi odisea cabe en un pañuelo remendado
que agita todo un país que se esfuma.
Aquí está, presa de su autodestrucción,
vive a temperatura de su suicidio,
en mi corazón todo su azul sin norte
en torno a mis ensueños de poeta en pedazos.
¡Ay, perdiz mía, siempre en rumbo fijo hacia
un ultrasufrimiento demente del sufrir!
¡Ay, dulce loa de la paz y las armonías,
concede a mi poema su última gira
en esta hora del naufragar donde el ocaso haitiano
enciende su quinqué en mi frente desolada.

Ceremonia de los adioses
A Sophanna y Miguel Igout

He aquí su vida llevada por el flujo magnético
que regula sus días y sus viajes de poeta;
un trote de burro en camino de cabras
un vuelo espiral de aeroplano sobre
el viejo cementerio marino de infancias
un tratado de erotismo chino justo antes
de irse en los gritos de amor de las mujeres,
de la campana basilical al carillón
vaciado en el metal en fusión de la mujer.
El porvenir pereció en la frente del viajero.
El horizonte se fue, quedó solo en el mundo:
¿qué tiempo de esperanza hará en el país natal?
Un radiante otoño de sabiduría responde
al espíritu protegido contra la morriña.
Muy de mañana corre a lomos de rucio
por tortas de yuca y leche del recuerdo.
Con el cuerpo cerrado a utopías de presa toma
la senda de la vida donde todo se envida.
Un gran jardín de ensueño aporta a sus trabajos
el embeleso de un perpetuo mes de junio.
Es memoria de la vida y de la muerte.
Es el acmé adulto culmen de la madurez.
En la tarde del retorno al polvo
la poesía de un eterno sol del membrillo
abre sus exequias al adiós de las mujeres.
Brillará su sol largo tiempo en sus cenizas.
Retorna al limo loco del bien y del mal:
a su vez se extingue en el lecho de tinieblas
sobre sus islotes de sombra cae sin piedad la noche.

Epitafio

Cuando vuelva su canto al polvo
de los caminos, plántenle un jardín
con frutas mañaneras de un abril imposible.

Poemas traducidos por el equipo de traducción dirigido por los profesores Joëlle Guatelli-Tedeschi y Adoración Elvira Rodríguez y cedidos para su publicación en El Cultural por la Fundación Sinsonte

Versos de Jacques Roumain

áfrica he guardado tu recuerdo áfrica
estás en mí
como la astilla en la herida
como un fetiche tutelar en medio de la aldea
Haz de mí la piedra de tu honda
de mi boca los labios de tu llaga
de mis rodillas las columnas rotas
de tu humillación
Sin embargo
no quiero ser más que de vuestra raza
obreros campesinos de todos los países…
obrero blanco de Detroit peón negro de Alabama
pueblo innumerable de las galeras capitalistas
el destino nos yergue hombro con hombro
y renegando del antiguo maleficio
de los tabúes de la sangre
pisamos los escombros de nuestras soledades
Si el torrente es frontera
arrancaremos al declive su cabellera irrestañable
Si la sierra es frontera
romperemos la mandíbula de los volcanes
que refuerzan las Cordilleras
y la llanura será la explanada de la aurora
donde reunir nuestras fuerzas descuartizadas
por la astucia de nuestros amos
Como la contradicción de los rasgos
se resuelve en la armonía del rostro
proclamamos la unidad del sufrimiento
y de la rebelión
de todos los pueblos en toda la superficie de la
tierra
y mezclamos el cemento de los tiempos
fraternales
en el polvo de los ídolos.

De Bois d’ébéne (1944; edición póstuma)- Versión en español: José M. Valverde. Jacques Roumain nació en Puerto Príncipe en 1907. Fue asesinado en plena lucha política en 1944. Sus obras consideradas maestras, como Bois d’ébéne y Gouverneurs de la rosée, se editaron poco después de su muerte y revelan instancias sensibles de la historia y la cultura hatianas.

Versos de Felix Morisseau Leroy

Así ocurrió
Jesucristo tenía que morir
Pese a todo tenía que morir
Aun cuando Pilato dijera que no
Caifás insistía tanto
Que se llegó a condenar al Hombre
Tenía días sin comer
Y estaba tan débil
Que al subir al Monte de los Olivos
Con dos maderos al hombro
Iba de tumbo en tumbo
Pilato lo miraba con compasión
Y también los soldados romanos miraban
Fue entonces que por ahí pasó un hombre
Simón Cireneo
Un negro fuerte, como Paul Robeson, pasó por ahí
Miró aquello como sólo los negros saben mirar
Pilato sintió lo que el negro tenía en su corazón
Y a los soldados hizo una señal
Todos se echaron sobre Simón
Y con fuerza lo apalearon
Luego le dijeron: toma la cruz y cárgala
Simón tomó la cruz
La tomó de la mano del blanco
Se echó a correr con ella
Se echó a cantar
Se echó a bailar
Bailó cantó
Se fue corriendo hacia arriba
Dejando atrás a todos
Regresó cantó bailó
Hizo girar la cruz sobre su cabeza
La echó al aire
La atrapó
La cruz quedó bailando sola en el aire
La gente gritó milagro
Y cuando cayó la cruz
Simón la tomó
Bailó mucho con ella
Antes de devolverla a Jesús
Desde entonces
Cuando es muy pesada una cruz
Cuando algo pesa demasiado
para las fuerzas de un blanco
Llaman a un negro para que cargue
Después bailamos cantamos
tocamos el tambor
tocamos el bambú
Nuestra espalda es muy ancha
Cargamos la cruz, cargamos el fusil,
cargamos el cañón
ayudamos al blanco
cargamos los crímenes
cargamos los pecados
cargamos por todos.

Felix Morisseau Leroy nació en el pueblo de Jacmel en 1912. Algunos críticos lo señalan como una de las más destacadas voces de la historia de la poesía de Haití. Su libro Dakout, al que pertenece este poema, data de 1952. Escribe en créole y es un defensor de la literatura en esa lengua.

Versos de Anthony Phelps

Pero dónde pero dónde
adónde se va a retumbar la tormenta
Pero dónde pero dónde
adónde se va a aullar el viento
viento revocador tumbador de estrellas
Había una vez una Ciudad
Había una vez un País
Cuando la boca como luna soñadora
esconde la cara bajo las palabras
Cuando la vida en ropas de Príncipe
voltea la espalda a la ventana
hasta el sol
hasta el sol está desnudo
Había una vez un País
Había una vez una Ciudad
Pero dónde pero dónde
Pero dónde
Mi memoria tiene tanto dolor
de garganta

De Méme le soleil est nu (1983)- Versión en español: Lazlo Moussong. Antonhy Phelps nació en Puerto Príncipe en 1928. Vivió durante muchos años fuera de su país. Fue cofundador del grupo poético Haití Littéraire en 1962, que marcó un hito en las letras de su país. Destaca también su obra Méme le soleil est nu.

Versos de Jacques Viau

Nada permanece tanto como el llanto VII

Hemos ido acumulando corazones en nuestro corazón,
palabras en nuestra voz quebrantada por azadones.
Hemos dejado huellas por todos los caminos
y algunos de nosotros ya no estamos.
Hemos ido de manos con las sombras.
Nuestro andar es un grito estacionado.
Por cada paso, un día que transcurre.
Por cada palabras, mil palabras que vocifera la prole.
Qué será de nosotros después de esta larga travesía?
Poco importan si el mármol o la piedra eternizan
nuestro corazón de húmedo barro.
Nos basta con que nuestra voz perdure en la voz
del amigo, en la del compañero de rutas que nos tendió
la mano cuando se aproximaba la caída.
Hemos llenado muchos de los vacíos que nos legaran.
A otros toca llenar los que nosotros dejamos.
Apenas tuvimos tiempo para remendar la herencia.
qué corazón irá nuestro corazón a depositarse?
A qué silbido irá nuestro silbo a renovarse?
Nada sabemos,
cumplimos una jornada que empezó antes que nosotros
y que no concluirá con nosotros.

Nada permanece tanto como el llanto (18 poemas) escrito en español. Jacques Viau nació en Puerto Príncipe en 1942. Perteneció a una familia de perseguidos políticos, que se refugiaron en Santo Domingo. Fue abatido durante las insurrecciones de 1965 cuando aún no había cumplido sus 23 años. El poeta haitiano René Depestre destacó “la alta facultad de radiación de su palabra”.

16 de noviembre del 2010.DIARIO EL TELEGRAFO

Haití tiene más de mil muertos por el cólera

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La ONU alertó ayer de que el avance de la epidemia continúa, mientras que la ONG  española PLAN advirtió que 7,5 millones de personas que viven en zonas rurales se encuentran en situación de alto riesgo. | FOTO: EFE

FOTO: EFE

La ONU alertó ayer de que el avance de la epidemia continúa, mientras que la ONG española PLAN advirtió que 7,5 millones de personas que viven en zonas rurales se encuentran en situación de alto riesgo.

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Sólo el lunes murieron 42 personas por el cólera en Haití. Ahora el país caribeño sumó 1.034 muertos por la epidemia que ha logrado que haya 16.799 hospitalizados.

Redacción Internet – EFE
Puerto Príncipe
La epidemia de cólera que sufre Haití superó este martes y la barrera de los mil muertos, en concreto ya se han registrado 1.034 víctimas mortales, mientras que el número de hospitalizados se situó en 16.799, según el balance proporcionado hoy por las autoridades de salud.
En este informe, fechado el 14 de noviembre, los muertos en 24 horas fueron 42, y 16.139 de las personas internadas salieron de los hospitales al recuperarse.
Desde el informe anterior, quince personas murieron en Artibonite (norte), diecinueve en el departamento Norte, tres en el de Plateau Central (este) y cinco en el noroeste.
Según el balance, comunicado por el Ministerio de Salud Pública y Población (MSPP), desde el comienzo de la epidemia, el 19 de octubre, 629 personas murieron en Artibonite, 136 en el norte, 84 en Plateau Central, 95 en el Oeste (de ellas 38 en Puerto Príncipe), 84 en el Noroeste y seis en el Sur.
Cuatro departamentos (Sureste, Nippes, Grand Anse (SW), Noreste) siguen libres de la enfermedad.
La ONU alertó ayer de que el avance de la epidemia continúa, mientras que la organización no gubernamental española PLAN advirtió hoy de que 7,5 millones de personas que viven en zonas rurales se encuentran en situación de alto riesgo.