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De carmen Váscones, Poema inédito de libro Falopio o memoria del deseo octubre 27, 2010

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De carmen Váscones, Poema inédito de libro Falopio o memoria del deseo

La única Helena   que existe en la odisea de la vida es la guerra

marcada a pretexto del día y de Dios.

¿Quién tiene la razón?  La nada no se puede significar.

¿A dónde va la noche esperada, a dónde van a parar tantas velas y luces de bengala?

¿Adónde vas muerte? ¿Por qué no te recoges en mi sueño?, ¿Quién te dispara?

Eres el final de la eternidad.  Eres la gravedad del pensamiento.

El mirador de la infancia esta abandonado.

¿Por qué me embarga la lírica del útero?

¿Por qué los anuncios del crimen han perforado los versos que disponían mi calma?

El caos desata a media noche  eslabón del ciclo menstrual

Monstruo ilumina victorias,

Miedo se arrastra en el desierto

Pasión estalla en oriente

la libertad camina entre ruinas de la lengua materna.

La aureola da de lactar al espermatozoide desconocido en la cuesta del tabú.

Un seno cuelga del cielo como luz de media luna atragantado por la esfera.

El ovario mutilado en el campo enlaza jornada del combate.

Umbral tullido en el enfrentamiento entrega saldo de una especie como recompensa.

La gestación de una nada responde al valiente agarrado a  la espalda del uniforme.

Ovulo soldado sobre final de un azar detalla  travesía sin destinatario

La luz del golfo amenaza al ídolo sin bandera

Yace solitaria alianza del crepúsculo

Un átomo devastador se impone sobre los vencidos

Rodean con antorchas la palabra de salvación.

Aún después de la muerte el testamento se convirtió en sentencias consagradas a una clave: no existes

Los cirios cuelgan al norte de occidente mientras una perla negra destila en Kuwait, en el oriente y en toda la tierra.  La censura esconde a su víctima entre pilos de lamentos.

Atraviesa la ansiedad humana tragedia contraída en muelles corroídos.

Desalojo a los invasores

provocan  una supuesta  derrota, no se distingue al contrincante

La sospecha deja su radar sobre la caza ligera.  Se dicen aliados

El mar traga a distancia equilibrio acorralado en tierra Santa.  La neblina está levantando   la ciudad, no se ven los cadáveres ni los sobrevivientes.

Una tormenta insaciable deja la escala femenina.

La ocupación señala la madrugada en el centro de la ciudad,

Ataque más aullido entre calma y oscuridad.

La cancelación de un combate promete un deseo: romper la resistencia.

¿A quién corresponde la vida?

La independencia en torno a la sorpresa: no te sacrifiques.

Es un trampa aquello de gritos y aullidos de libertad.

El cielo está cubierto de color,

la guerra un invierno más.

El holocausto: todas las guerras de las razas.

carmen vascones

Ángel Emilio Hidalgo nació en Guayaquil, en 1973. y Eduardo Espina, poeta uruguayo. octubre 27, 2010

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“El trabajo del poeta no es el del astro pop”

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Eduardo Espina, poeta uruguayo. | FOTO:

FOTO:

Eduardo Espina, poeta uruguayo.

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El poeta y crítico uruguayo, quien estuvo en Guayaquil para la Feria del Libro, habla sobre su oficio.

Nacido en Montevideo, en 1954, Eduardo Espina es uno de los poetas latinoamericanos más respetados por sus compañeros de oficio. Sobre su obra han opinado autores tan distintos estilísticamente -aunque todos de renombre continental- como José Kozer, Álvaro Mutis, Néstor Perlongher, José Emilio Pacheco, Marosa Di Giorgo o Carlos Germán Belli. 

Doctor en Filosofía por la Universidad de Washington en St. Louis, ha sido profesor de poesía contemporánea en Estados Unidos y México, además de haber obtenido varios premios. Estuvo en Guayaquil hace unos días, como invitado a la Feria del Libro, y conversó sobre su  labor poética.

Usted es asociado históricamente con el movimiento Neobarroco, en cuanto a su trabajo lírico, y es, además, catedrático universitario en Estados Unidos y un reconocido ensayista de temas de literatura y cultura… A veces parecería que la academia norteamericana mantiene un acercamiento más sostenido y profundo hacia la poesía latinoamericana que nuestra propia academia. ¿Es así? Por otro lado,  ¿cómo le ha ayudado su experiencia a pensar si, desde la crítica, tienen aún vigencia ciertos membretes generacionales o escuelas como el mismo Neobarroco?…
Creo que el mundo hispano no tiene un corpus crítico sólido. Lo que encontramos son poetas escribiendo sobre otros poetas. En el mundo anglosajón, por el contrario, hallamos críticos -por solo mencionar a Marjorie Perloff, Harold Bloom, entre otros- que no solo han escrito circunstancialmente sobre la poesía, sino que se han dedicado a estudiarla sostenidamente. No creo que se pueda hablar con criterio de una poesía continental, cuando en la parte crítica seguimos en pañales. Aquí es todo bastante intuitivo.

“En la poesía norteamericana vemos, a partir de Eliot, que la escritura es, sobre todo, un acto de inteligencia”

Te pongo el caso que vos mencionás, el del Neobarroco: te pueden hablar sobre aquello porque de repente les interesó, pero al no haber investigación sostenida de por medio te sueltan que Lezama Lima es el primer neobarroco, sin fijarse, por ejemplo, que ya en el siglo XIX, en la poesía gauchesca de Hilario Ascásubi, podemos encontrar elementos que nos podrían permitir hablar de una suerte de neobarroco oral hispanoamericano; así como, luego, hay elementos que van en ese sentido en la poesía de Julio Herrera y Reissig. Y si hablamos de las apuestas arriesgadas, déjame contarte una anécdota: Francisco Acuña de Figueroa, autor de la letra del himno nacional uruguayo, escribió un libro entero en celebración del falo… Pocos saben de eso, y es que  aquí está todo por “historiorizarse”… Por eso, a nosotros nos resulta bastante extraño el hecho de que los anglosajones tengan un respeto tan grande no solo  por nuestra poesía, sino  por la propia obra escrita en inglés. Los norteamericanos  tienen importantísimos archivos, en distintos formatos, del trabajo de sus poetas; así como innumerables revistas académicas.

¿Qué autores y líneas poéticas concretas de la  literatura norteamericana, entonces, le han interesado de manera más profunda?
Me fui a Estados Unidos por una casualidad histórica.  Había traducido unos poemas de William Carlos Williams, y a raíz de aquello, el agregado cultural de la embajada estadounidense -figura que yo no sabía que existía- me invitó al programa de escritores de la Universidad de Iowa; o sea que mi trabajo con la poesía norteamericana viene incluso desde antes de llegar al país. Llevo tiempo trabajando en ver cómo se ha dado la relación en la modernidad entre el discurso poético norteamericano y el hispanoamericano.

Me interesa, en los autores estadounidenses, la inteligencia del lenguaje. Ocurre que en la poesía hispanoamericana ha sido una constante la necesidad de emocionar inmediatamente al lector; mientras que en la norteamericana, a partir de Eliot -que es el primer escritor moderno de la lengua inglesa, cuando en 1911 empieza a escribir La canción de amor de Alfred J. Prufrock- vemos que la poesía es, sobre todo, un acto de inteligencia. Obviamente, en cuanto a los resultados estéticos de este pensamiento poético, existen distintas variaciones. El coloquialismo de William Carlos Williams; el tono un tanto metafísico de Wallace Stevens;  el objetivismo de Zukofsky o George Oppen…

Su poesía es, en ese sentido -el de la tradición de la inteligencia del lenguaje- abigarrada y difícil; cabría pensar que lejos está del anhelo acuñado por Machado de “escribir para toda la gente”; o la intervención, si no masiva, sí multitudinaria, a lo Maiakovski…
Yo creo que ningún matemático que descubre una fórmula o prueba un teorema sale a la calle a decir “miren lo que hice”. En ese sentido, el trabajo del poeta no es el del cantante pop ni el del político. Creo que, en todo caso, hay que elevar, no igualar hacia abajo. Volviendo al caso de Eliot: cuando está escribiendo La tierra baldía, posee una autoconciencia de que el lector debería ser desafiado; de que el objetivo no es generar una comunicación cerrada y directa… comunicación que, entre otras cosas, no logramos ni ante las cosas fundamentales de la vida, que son el amor y la muerte. Si una mujer te dice que está enamorada de vos, difícilmente podrá definir, a ciencia cierta, el porqué. Así mismo, aceptamos la muerte sabiendo que la respuesta ante el porqué es inexistente.

“Todos esos poetas que dicen: ‘yo no leo mucho, pero escribo mucho’, no son, por lo general, muy buenos”

La poesía, entonces, no genera respuestas, sino efectos. Momentos en que el pensamiento se llena de inquietudes que antes no estaban allí. A veces nos enfrentamos a un texto de amor en el que reconocemos los mismos sentimientos que podemos haber tenido en un momento determinado y, al mismo tiempo, permanecemos casi indiferentes ante ese trabajo, quizás porque lo entendemos demasiado. Pero cuando hay desafío, cuando hay enigma, la admiración permanece por años.

El tema que me interesa más es, en fin, el del pensamiento poético. El ver cómo se da la creación. Los lugares que ocupa el lenguaje cuando está pensando en términos líricos. Los grandes filósofos han sido grandes  escritores; y los poetas lo que hacen es desarrollar desde un punto de vista analógico, imaginativo, los mismos dilemas que los filósofos. Es decir, los resuelven por otro camino. La conciliación es natural.

Ha expresado en reiteradas ocasiones que el mayor desafío de un poeta es el hallazgo de su propia voz… ¿cómo ocurrió eso en su caso?
Creo que esto le debe haber pasado a todo el mundo (aunque muchos no querrán reconocerlo): envidiar el poema de otro. Es una sensación de familiaridad. De repente uno encuentra que está dialogando con alguien que murió hace cuatrocientos años, y que ese alguien podría haber sido uno. Lo más difícil es distanciarse de esa admiración; del encandilamiento ante la grandeza de otro. Y con esto quiero decir, también, que no se puede escribir sin leer. Todos esos poetas que dicen: “yo no leo mucho, pero escribo mucho”, no son, por lo general, muy buenos. De hecho, son muy malos. Pero en fin, uno comienza escribiendo porque tiene algo para decir; lo difícil es, luego, encontrar una voz propia. Hay poetas que pasan años escribiendo bien, pero sin que esa voz propia madure.

A principio de la década del ochenta, después de haber pasado un semestre en Iowa, volví a leer lo poco que tenía escrito, y empecé a tener un distanciamiento con ciertas cosas. La sintaxis me llevó por otro camino. En 1982, cuando en el Río de la Plata una gran cantidad de poetas ganaba premios con otras estéticas; y cuando publico Valores personales -que es mi primer libro-, no supe si eso era bueno o malo, pero sentí que nadie había hecho algo parecido. Luego empiezo a tener la relación personal con Néstor Perlongher, que me entendió… Después vino otro desafío: cómo reafirmarme en esa elección, pero sin estancarme. Y en eso sigo.

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“Estoy dentro de una poesía del silencio” //

FOTO: JOSÉ MORÁN / El Telégrafo

Entrevista a / Ángel Emilio Hidalgo, poeta e historiador

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Ángel Emilio Hidalgo nació en Guayaquil, en 1973.

Autor de los libros de poesía: Beberás de estas aguas (Guayaquil, 1997), El trazado del tiempo (Quito, 2003) y la muestra colectiva Porque nuestro es el exilio (Quito, Eskeletra, 2006).

Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Ismael Pérez Pazmiño, en 1996, por Beberás de estas aguas.

El poeta e historiador guayaquileño recientemente publicó Fulgor de la derrota, su tercer poemario.
Después de varios años, el guayaquileño Ángel Emilio Hidalgo vuelve a la poesía. Lo hace con Fulgor de la derrota (obra número 13 de la colección literaria Almuerzo desnudo, de la editorial Mar Abierto),  un trabajo que mantiene los rasgos estilísticos fundamentales de sus publicaciones precedentes, así como los mismos intereses temáticos: el encuentro amoroso, la ciudad, la inexorable herrumbre del tiempo cubriéndolo todo, la poesía como oficio ineludible.

El autor -también historiador y catedrático universitario- conversó con El Telégrafo sobre sus afinidades líricas y  las condiciones de su proceso de escritura.

Fulgor de la derrota es un libro que se demoró en salir, a pesar de que estaba listo desde hacía algún tiempo. ¿Por qué se tardó tanto?… Por otro lado, es evidente, con el texto, que resulta importante para usted preservar estilísticamente una voz que  ya a estas alturas constituye una identidad…

Ocurre que soy alguien que se demora mucho  publicando mis libros porque considero que la poesía  debe ser, principalmente, un trabajo depurado; y esa es la condición por la cual  mis textos, mis poemarios,  han salido con una diferencia de seis o siete años. Soy muy exigente e inconforme con el resultado final de cada poema, y   concibo el poemario como una unidad. Es decir, concibo el conjunto de poemas como un círculo que se cierra en un determinado momento. Por eso necesito tomar distancia de ese cuerpo para poder entender que ha llegado el momento de publicarlo.

“Yo soy historiador de profesión y, en todo caso, soy un historiador que también  escribe poesía”

¿En qué lugar del panorama de la literatura ecuatoriana contemporánea cree que lo ubica su trabajo?

Es difícil saberlo, yo escribo porque es una forma de expresar cosas que llevo dentro,  no  para ganar concursos literarios o  aparecer en las páginas  sociales ni de las revistas culturales.  Escribo porque necesito expresar algo que está ahí y que de alguna manera  me asombra, me conmueve o también me jode. Tu pregunta deben responderla los críticos literarios, porque tampoco es mi intención ser parte de ningún canon ni hacer una “carrera” literaria. Yo soy historiador de profesión y, en todo caso, soy un historiador que también  escribe poesía.

La suya sigue siendo una voz de la transparencia, y con este último poemario mucho más, porque se acerca a la tradición zen.  ¿Cómo se genera, en este caso específico, ese contacto con la transparencia zen,  y cómo cree que ese insistir en un discurso genera, como le decía al principio, una identidad que  usted podría definir como  suya?

Creo que es parte de la manera en que concibo la poesía y de las herramientas que tengo al alcance para poder expresarla;  es decir, aquello de que  deba haber un pulimento en torno al lenguaje… En ese sentido, dudo de la efectividad en términos de un lenguaje trabajado y depurado cuando se utilizan frases largas e imágenes rebuscadas… esa es una vía válida, por supuesto, pero yo prefiero la otra.  Podría identificarme con lo que los españoles llaman la poética del silencio, trabajar las esencias del lenguaje y, por lo tanto, de la comunicación. Porque todo poema es una pieza de la comunicación, o de la incomunicación si es que no se logra, de alguna manera, establecer el nexo entre emisor y receptor.  Considero que la vieja lucha o discusión acerca de esa supuesta dialéctica entre pensamiento y comunicación, que se había dado en las décadas de los 80 y 90, está superada…

Pero sí se sigue hablando de la crisis del lenguaje; y desde el psicoanálisis sabemos que el lenguaje no es comunicación sino malentendido…

Sí, claro; por más que todo poema tenga un cariz objetivo, al estilo de los poemas de William Carlos Williams, o realista, está planteándote la elaboración de una idea, como dice Paul Valery.  El poema no es más que el desarrollo de una idea, que puede dispararnos hacia muchos lugares de interpretación, pero   creo que negar la comunicación, sus posibilidades , es una falsa concepción de las probabilidades y la riqueza que tiene la poesía por sí misma, para poder plantear, en efecto, una ambigüedad, pero con la que debe manejarse  una serie de posibilidades de lectura…

Más allá de su elección por la poética del silencio, debe haber  otros referentes u otras influencias que quizá difieren de ese estilo, pero que también lo han  marcado… Lo digo porque sé que es muy buen lector de Enrique Molina, que es un autor de versos largos, de tono surrealista… entonces, ¿cómo dialoga con las distintas tradiciones?

Es que Enrique Molina, con su poética surrealista, trabaja de manera efectiva e intensa las imágenes; en ese sentido, es el tipo de poeta que me gusta, lo mismo que me puede gustar un Cesare Pavese, o una Alejandra Pizarnik, quienes, más bien, intentan una economía  del lenguaje. Son muchos los autores que me han influenciado de alguna u otra forma, más allá de lo que yo considere  mi tradición o mi elección fundamental. Me han interesado Jaime Siles, Antonio Gamoneda o  José Ángel Valente, entre los españoles, así como  Roy Sigüenza o Fernando Nieto Cadena entre los ecuatorianos… Creo que la gente que escribe no debe dejar de beber de todas las fuentes que sean posibles. Eso, como resulta lógico,  hidrata el trabajo propio.

Redacción Cultura
cultura@telegrafo.com.ec

escritor mexicano Mario Bellatín octubre 27, 2010

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‘Que mi cuerpo también sea leído por el otro, como un libro’

Robert Salazar Acosta

 

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Yo sé que el lector va a pensar que es mi historia, y aprovecho eso para formar una especie de complicidad con él para que continúe en la lectura.

Llegó a Guayaquil como uno de los invitados extranjeros de la Feria Internacional del Libro que organiza el Ministerio de Cultura. La primera vez que arribó a esta ciudad. De Ecuador solo recuerda que en alguna ocasión, en su juventud, anduvo por Machala. No obstante, eso no es lo único que el escritor mexicano Mario Bellatín asegura conocer del país. Su profesión lo ha llevado a tomar libros de los autores nacionales Jorge Enrique Adoum (+), Miguel Antonio Chávez, Solange Rodríguez, entre otros. A algunos de ellos conoció durante la cita librera, en cuyo acto inaugural intervino en nombre de los escritores foráneos. En una entrevista con este Diario, Bellatín habló acerca de su trabajo literario, aspiraciones y su visión de las ferias de libros.

“Feria o muerte, venderemos”, expresó en su discurso de inauguración de la Feria del Libro. ¿Bajo qué conceptos dijo esta frase?

Pienso que esta feria nace en un momento crucial en la forma en cómo entendemos el hecho literario, de la fijación del autor, del editor, del distribuidor, de la feria, de las librerías… Lo que quise decir en mi discurso con este grito revolucionario, que fue una parodia total, fue que si esta feria no es consciente de todos estos cambios que vive el libro en el mundo y en Ecuador, para poder construir una feria a la medida de las circunstancias, debe cerrar sus puertas inmediatamente, que cierre en su primer día.

¿A qué cambios se refiere?

Una feria debe garantizar que se compren los libros que están ahí. Los mecanismos son diversos, puede ser desde que haya bajos costos, que sean realmente asequibles, hasta que la entrada sea, por lo menos, la compra de un libro. En las presentaciones de libros todo el mundo entra gratis, ¿por qué no se venden los libros del autor desde que se ingresa a esa presentación? Me lo he preguntado siempre y no tengo respuestas.

El viernes ofreció en la feria la charla ‘Escuela dinámica de escritores’. ¿Qué mecanismos utiliza para desarrollar esta actividad y cuál es el objetivo?

Es una escuela vacía, partiendo de la idea de que no se puede enseñar a escribir, y cuya función es que 54 creadores de distintas áreas se junten con 30 aspirantes a la escritura para construir algo con cada uno de ellos, y solamente durante nueve horas, con creadores de danza, teatro, literatura, etc. Eso lo expuse en la charla.

¿Conoce la literatura de Ecuador?

Algo, conozco a (Pablo) Palacio, a (Jorge Enrique) Adoum, a Leonardo Valencia, a Miguel Antonio Chávez. Los he leído mucho. Conozco el cine, he visto La tigra (de Camilo Luzuriaga), aparte de que es un cuento.

A partir de ellos, ¿cómo considera esta literatura?

Estamos hablando de autores de diferentes épocas, de diferentes tendencias. Actualmente, lo que veo es el entusiasmo que siento en su literatura. Acabo de leer a una autora que me parece fantástica, que se llama Solange Rodríguez Pappe, una escritora de primera, que creo que son sorpresas. Tuve que venir a Guayaquil para conocer sus obras.

Mario Bellatín nació en 1960, con la ausencia del brazo derecho, pero no se considera discapacitado porque aprendió a vivir sin él. Desde su infancia tuvo prótesis, pero ahora no la necesita. Durante la entrevista no la usó. A través de esta experiencia, Bellatín ha realizado labores artísticas con el propósito de concienciar.

Tenía un proyecto con los artistas Aldo Chaparro y Gabriela León, que consistía en trabajar 30 prótesis de brazo para mostrarlas en un espacio público, acompañadas de textos de 30 escritores. ¿Cuál fue el propósito de esta actividad?

Mi vida quiero convertirla en escritura, yo no quiero que termine en personaje de ficción; o sea, es mi cuerpo y es la posibilidad de que mi cuerpo también sea leído por el otro, como un libro. Todo comenzó con la idea de hacer del no brazo, porque no es una falta de brazo, yo nunca tuve brazo y no lo necesito, hacer de eso una idea artística, algo visible.

En cuanto a su literatura, ahí convergen realidad y ficción. ¿En ella cuenta su vida?

No, al revés. Lo que hago es hacer obvio elementos para que usted, como lector, que me conoce, justamente piense que soy yo, para poder inventar totalmente, y decir cosas sí ciertas pero en lugares donde nadie se lo espera. Yo sé que el lector va a pensar que es mi historia, y aprovecho eso para formar una especie de complicidad con él para que continúe en la lectura, pero justamente donde la gente cree que está la verdad, no está. A mí lo que me interesa es que si alguien comienza a leer un libro, termine esa lectura.

¿Durante su trayectoria ha tenido influencias literarias?

No se sabe. Pero, ¿por qué no preguntarme si algún cineasta o director de teatro, o alguna obra clásica me ha influenciado? Digo, esa pregunta es como marcar que solo el escritor puede ser influenciado por otro. Me gustan mucho todas las artes.

Entonces, ¿algún autor en especial?

No sé, todos, ninguno. Si yo digo un autor puedo nombrar a cien. Lo que sí puedo decirle es que no son solo influencias literarias.

¿Qué opinión le merece el Nobel para Vargas Llosa?

A pues, el premio Nobel a mí no me interesa mucho en realidad. No me parece muy importante. Solo me parece bien que haya recaído en Vargas Llosa. Prefiero que recaiga en Vargas Llosa que en un autor que no conozco. He disfrutado mucho las obras de Vargas Llosa. Nadie se merece un premio, es una cosa que aparece y que no tiene mayor trascendencia, solo a nivel social, literario, pero para la obra no. No creo que un premio Nobel promueva que un autor se vuelva un mejor escritor de lo que ya es.

Hoy

10:00. María Alzira Brum, de Brasil, dicta el taller y ofrece la charla ‘Ejercicio de ficción colectiva: Fogwill en Guayaquil’. Es en el auditorio Simón Bolívar.

15:00. Presentación en la sala Galo Galecio del Fanzine de Mauricio y Carlitos se muere en cinco cuadros, de Paco Pincay.

16:30. En el auditorio Simón Bolívar se realiza el Encuentro Iberoamericano de Poesía con Ángeles Martínez, Luis Carlos Mussó (foto), Pedro Gil y Vladimir Zambrano, de Ecuador; Soledad Fariña, de Chile; Vladimir Herrera, de Perú; y Yaxkin Melchy, de México.

Sandra Albán y Patricia Zeas participan en la sala autoral con el tema ‘¿Cómo se puede utilizar un texto literario para el desarrollo intelectual y social del niño?’.

17:00. Solange Rodríguez (foto) y Soledad Córdova participan en la sala autoral en el conversatorio ‘El terror y la ciencia ficción dentro de la literatura juvenil’.

18:00. Leonor Bravo, Juan Secaira y Édgar Allan García (foto) intervienen en la charla ‘Concepto de Literatura Infantil y Juvenil’. Y en el panel por el Bicentenario del Primer Grito de Independencia, en la sala autoral, se brindan tres intervenciones: ‘La participación de Guayaquil en el proceso independentista’, con Jorge Núñez; ‘Las mujeres del bicentenario’, con Jenny Londoño; y ‘Los próceres nativos que participaron en el 9 de Octubre’, con Ezio Garay. El taller de redacción creativa, dictado por Alma Franco, se realiza en la sala Galo Galecio.

19:00. Una mesa redonda sobre el impacto de Sicoseo como fenómeno cultural de los sesenta se efectúa en la sala autoral. Además, en el mismo lugar se ofrece un homenaje al fallecido poeta y periodista Fernando Artieda.

20:00. En la plataforma del Centro Cultural Libertador Simón Bolívar la Academia de Música Preludio ofrece un concierto.

Duración. La Feria del Libro de Guayaquil culminará mañana. El ingreso en el Centro Cultural Simón Bolívar (Malecón y Loja) es libre.

Arte y cultura

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tomo de obras de José Martínez Queirolo, santiago rivadeneira octubre 26, 2010

Posted by carmenmvascones in santiago rivadeneira.
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Martes 26 de octubre del 2010 Arte y cultura

Crítico de arte presenta primer tomo de obras de José Martínez Queirolo

 

 

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El crítico de arte Santiago Rivadeneira, editor de la revista cultural El apuntador, presenta el tomo uno de obras de Pipo Martínez.

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La casa del qué dirán, Montesco y su señora, QEPD (Que En Paz Descanse), La dama meona y Los unos versus los otros son algunos de los 37 títulos que constan en las aproximadamente 660 páginas de Las obras completas, Tomo 1 de José Martínez Queirolo, que esta tarde se presenta en el Salón de la Ciudad.

El crítico de teatro Santiago Rivadeneira es el encargado de presentar este primero de los dos tomos, que recogerán –en su totalidad– los textos teatrales del fallecido dramaturgo guayaquileño.

En estos volúmenes se encontrarán textos que ya han sido llevados al escenario, e incluso otros que todavía no son trabajados en el teatro. Por esa razón, se busca a través de este proyecto difundir el trabajo de Martínez Queirolo.

“Yo considero que él sentía que el teatro debía estar a la altura de sus tiempos, lo que significa entender también la medida de su presente, porque el teatro es efímero. La esencia del teatro es la precariedad de todo”, sostiene Santiago Rivadeneira, quien además de ser el presentador del primer tomo, es también editor de la revista cultural El apuntador.

Afirma que Pipo Martínez tenía visión del teatro local. “Cuando se dedica a la dramaturgia, lo hace convencido de que va a haber una incidencia, de que las obras que se van a presentar van a contribuir a que un conjunto de gente pudiera entender el sentido de la realidad, establecer una relación de lo que se crea, de lo que se ve”, señala Rivadeneira.

Quien resguarda el legado del extinto dramaturgo es Ana Julia Rugel de Hollis, que de esta manera difunde la labor que hizo Martínez Queirolo.
“Obras como estas deben seguir siendo promovidas y difundidas por
instituciones culturales”, expresa Rugel.

Este primer tomo ve la luz a través del programa editorial municipal. En la velada de hoy participan el poeta Antonio Santos y un grupo musical.

Apuntes

La presentación de Las obras completas, Tomo 1 de José Martínez Queirolo se realiza a las 18:00 en el Salón de la Ciudad del Palacio Municipal, ubicado en Malecón, entre 10 de Agosto y Clemente Ballén.

El libro, de 660 páginas, que contiene 37 títulos de obras de teatro, podrá ser adquirido también en Bolivia 1018 y 6 de Marzo, al correo jmq_representante@hotmail.com , o al teléfono 234-4579, a un costo de $ 10.

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Claudia Apablaza, escritora chilena. octubre 26, 2010

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RAL,M (FRANCIA)… LACAN Y LA MUJER NO EXISTE POR CARMEN VÁSCONES octubre 25, 2010

Posted by carmenmvascones in M (FRANCIA) LACAN Y LA MUJER NO EXISTE POR CARMEN VASCONES.
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Revue d’art et de littérature, musique
Numéro 66 – septembre 2010

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Lacan y la mujer no existe

La inmortalidad es un enigma para el llamado de la muerte. ¿A quién le interesa eso en ese momento ?

Su acta de defunción : el soñante. Su sepelio : un crimen ancestral. Su no ser. ¿Dónde está si no aparece su deseo ?

El sujeto, un yo dormido. Su duelo : despertar. Su noticia : cuando uno sueña de uno…

La historia es de una mujer que se encontró con la muerte en su cuerpo. La hizo salir como imagen a través de un acto onírico.

Conclusión : la mortalidad sonríe en los brazos del hombre, mientras la otra, ella, mira su reflejo en los ojos de él.

Epígrafe : La muerte es como una mujer real.

Pero –mi muerte-, que no es mi cadáver, es como un amante descubierto. Donde su sexo es otro. Un difunto inconcebible.

Una presencia que se desvanece en las tinieblas de la memoria y la llamada realidad.

En fin, la palabra es un orificio sin sepultura para que lo femenino aparezca sin confusión en el rostro de lo masculino. Para que se distinga el vacío del cuerpo.

Para que un hombre crea en una mujer. Para que una mujer invente su existencia. Para que la mujer encarne el verbo y el hombre también.

Para que no duela la identidad en todo el cuerpo.

Para que la muerte no acose a ninguno de los dos con toda su presencia y ausencia en el encuentro con la dicha más allá del otro, en eso posible : yo te amo hasta…

La vida : angustia de Edipo en la boca del oráculo y en el lecho de la mujer toda y no toda. Casi.

Esfinge y enigma de la cifra de los deseos humanos. Realmente de ahí en adelante ni mía ni tuya. De nadie esa es la verdad no dicha.

¿Quién lo dice ? Tú lo sabes. ¿Su madre o la muerte ? ¿Quién eres ?

¿Quién soy ?

Ninguna. ¿Soy otra ?

2004/2010 begin_of_the_skype_highlighting              2004/2010      end_of_the_skype_highlighting Revue dart et de littérature, musiquepubliée par Le chasseur abstrait éditeur12, rue du docteur Sérié – 09270 Mazères – France 

sarl unipersonnelle au capital de 2000 euros – 494926371 RCS FOIX

Direction: Patrick CINTAS

Copyrights: – Le site: © Patrick CINTAS. – Textes, images, musiques: © Les auteurs ou © Le chasseur abstrait (eurl). – Logiciel: © SPIP.

Téléphone: 06 88 13 62 43

[Email]

Dépôt légal: ISSN 1697-7017 begin_of_the_skype_highlighting              1697-7017      end_of_the_skype_highlighting

MAS SOBRE LA FERIA DE LIBRO 2010 EN GUAYAQUIL, SONIA MANZANO, FERNANDO NARANJO, FERNANDO BALSECA, MARIO CAMPAÑA, JENY ESTRADA DE ECUADOR, RAUL AGUIAR (CUBANO), ARMANDO SEGUERA (VENEZUELA) octubre 25, 2010

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DIARIO EL UNIVERSO

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Los stands de librerías, editoriales y otras instituciones que participan en la Feria del Libro de Guayaquil ofrecen descuentos.

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El taller de lo feo es otra de las actividades que se realizan en la feria, situada en el Centro Cultural Libertador Simón Bolívar.

// // // // Todas las editoriales, librerías e instituciones participantes de la Feria del Libro de Guayaquil, organizada por el Ministerio de

Cultura en el Centro Cultural Libertador Simón Bolívar, decidieron comercializar sus títulos

con diversos porcentajes de descuento para conseguir más lectores.

Esta es una de las novedades de la cita literaria que se desarrollará hasta fines de la siguiente semana en diferentes espacios del Centro Cultural,

como las salas Temporal, Autoral y Multifuncional y el lobby del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC).

Editorial Santillana por ejemplo ha puesto a la venta textos de diferentes sellos como Aguilar,

Alfaguara Infantil y Juvenil y Fontamar con el 20% de descuento.

Posee, además, la más completa variedad de libros del escritor peruano Mario Vargas Llosa,

Premio Nobel de Literatura 2010, cuyos precios oscilan entre los 8 y 10 dólares.

Asimismo, tienen la oferta de dos libros al precio de uno, con el sello Punto de Lectura. También ofrecen un concurso con sus compradores.

En el stand de Mr. Books se adquieren los libros con el 15% de descuento en efectivo o cheque; mientras que el 10% con tarjeta de crédito.

Álex Sigcho dice que en su mayoría se han vendido las obras de autores “que están participando en la Feria, como (Leopoldo María) Panero y (Mario) Bellatín”.

Grupo Norma presenta literatura para adultos e infantil con más del 50% de descuento. Su obra emblema en la feria librera es Tony

de la escritora ecuatoriana Cecilia Velasco, el cual logró el Premio Norma Fundalectura.

Durante el recorrido se constató que las editoriales Paradiso, Trama, El Conejo, Edinum y las librerías Librimundi y Rayuela ofrecen

variedad de libros para chicos, jóvenes y adultos con el 5, 10, 20 y hasta 40% de descuento.

Las muestras también están a lo largo de la Feria del Libro de Guayaquil. Una de estas se encuentra en la sala de exposiciones Galo Galecio, la

dirige el Cómic Club y reúne banners con las creaciones caricaturescas de artistas locales como Lex Campuzano, Juan Merino, J.D. Santibáñez, Kléber Flores,

Mauricio Gil, Gabriel Fandiño, Xavier Bonilla (Bonil), Eduardo Villacís, entre otros. En ese espacio también se desarrollan charlas

y proyecciones de cómic, manga y anime; y se venden libros y revistas de diseño, arte, cómic y manga.

También se mantiene abierta la muestra Políticas de la memoria, que comprende fotografías, infografías, textos

y obras artísticas que abordan una visión de los hechos históricos en Ecuador y el mundo entre 1889 y 1946.

Artepasión Ecuador, agrupación que lidera la pintora ecuatoriana Patricia León, presenta en su pabellón los proyectos culturales que desarrolla con cacao.

En las aulas del MAAC una de las actividades que ha llamado la atención es el taller de lo feo, el cual consiste en realizar una

obra artística con materiales no convencionales y otros reciclados, como tierra, hojas de árboles, flores, papel periódico y lana.

“El objetivo es que se logre construir un objeto agradable visualmente a partir de elementos que no son bonitos por sí solos”, dice Marco Jaramillo, coordinador de la actividad.

Actividades
11:00 Se proyecta en la sala Galo Galecio el documental Tin Tin y yo: la vida de Hergé.

11:30 Cuentos con Andrea Brito y el grupo Abumbra en la plataforma del MAAC.

15:00 En la sala Galo Galecio se exhibe el documental Stan Lee: Mutants, Monsters and Marvels.

16:00 Encuentro Iberoamericano de Poesía en el auditorio Simón Bolívar con Carlos Eduardo Jaramillo y Andrés Villalba (Ecuador),

Nicole Delgado (Puerto Rico) y Mario Campaña (Ecuador-España).

18:00 ‘Lo raro es ser un escritor raro’ es el conversatorio con Mario Bellatín, en el auditorio Simón Bolívar. El Encuentro Latinoamericano de

Editoriales Cartoneras se realiza con Héctor Hernández (Chile) y Nicole Delgado (Puerto Rico) en la sala autoral. En la sala Galo

Galecio se dicta el taller de dibujo ‘El héroe y el villano: ¿se hacen o nacen?’.

19:00 En la sala autoral se presenta la novela EME/A: La tristeza de la no historia, de Claudia Apablaza.

20:00 El grupo Matambre presenta la obra del mismo nombre en el auditorio Simón Bolívar

DIARIO EL UNIVERSO

Charla sobre Vargas Llosa en Feria del Libro

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Carlos Calderón Fajardo dirigirá la actividad de hoy.

// // // // ‘La experiencia vargasllosiana en la narrativa peruana pos-Vargas Llosa’ es el título de la actividad que se ofrece hoy, a las 18:30,

en la Sala Autoral del Centro Cultural Simón Bolívar, en Malecón y Loja.

La jornada literaria, que dirige el peruano Carlos Calderón Fajardo, se desarrolla en el marco de la Feria Internacional del Libro Guayaquil 2010,

que organiza, por primer año, el Ministerio de Cultura, y que se extenderá hasta este jueves.

Calderón, de 64 años, es sociólogo de profesión y autor de obras como La colina de los árboles, El viaje que nunca termina, La conquista de la plenitud,

Así es la pena en el paraíso y El fantasma nostálgico.

Este escritor, que ha sido incluido en varias antologías internacionales, ganó en 1985 –entre otros reconocimientos–

el premio Hispamérica de Cuento, que tuvo como jurado, entre otros, al escritor Mario Vargas Llosa.

En 1984 obtuvo el premio Gaviota Roja de novela.

En el 2006 fue considerado finalista del Premio Tusquets de novela, en España, con su libro El fantasma nostálgico.

Encuentro de poesía

Hoy también se desarrolla, en el marco de la Feria del Libro, el Encuentro Iberoamericano de Poesía. La cita será

a partir de las 18:00 en el auditorio del Centro Cultural Simón Bolívar (antes MAAC Cine).

En la actividad participarán los escritores Vladimir Herrera, de Perú; Soledad Fariña, de Chile; Yaxhin Melchy, de México, y

los ecuatorianos Carlos Eduardo Jaramillo, Sara Vanegas, María Fernanda Espinosa y Maritza Cino.

Hoy en la feria

10:00. El escritor cubano Raúl Aguiar ofrece el taller literario ‘Ciencia ficción y serie policiaca’.

11:00. En la Sala Galo Galecio se realiza un tributo a Charlie Brown con proyecciones de este cómic.

15:00. En el auditorio Simón Bolívar se desarrolla la jornada ‘Ciencia ficción y serie policiaca’, en la cual intervienen Armando Seguera,

de Venezuela; Raúl Aguiar, de Cuba; y Fernando Naranjo, de Ecuador.

17:00. El escritor y columnista Fernando Balseca y la poeta Sonia Manzano dirigen el diálogo ‘Medardo Ángel Silva: un raro guayaquileño’.

La cita se desarrolla en la Sala Autoral.

19:30. La historiadora Jenny Estrada, el periodista Germán Arteta Vargas y Rosa Lalama ofrecen un panel sobre el libro

Del tiempo de la yapa, en el auditorio Simón Bolívar.

19:30. En la Sala Autoral habrá el conversatorio ‘El Bicentenario en la obra de Hugo Salazar Tamariz’, en el cual participan

Rodolfo Salazar, Paola Cabezas y Daniel Calero.

20:00. En la plataforma del Centro Cultural Simón Bolívar se presenta la obra La ilustre desconocida, de Itzel Cuevas.

FERIA DE LIBRO EN ECUADOR 2010, GUAYAQUIL. LEOPOLDO MARÍA PANERO,ESPAÑA; MARIO BELLATIN, MEXICO Y MÁS… octubre 23, 2010

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MARIO BELLATIN

Conversación con Mario Bellatin en la Feria del Libro de Huancayo

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Mario Bellatín en Porta9 – (1 de 3)

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Conferencia del escritor méxico-peruano Mario Bellatín


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Entrevista com Mario Bellatin
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http://www.losnoveles.net/bellatin.htm

http://www.mundoalterno.com/decimas/ncolaboracion/miguel_ildefonso4.htm

http://www.inisoc.org/utopia.htm
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http://ladiaria.com.uy/articulo/2012/10/yo-tambien-fui-mario-bellatin/
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http://asesinostimidos.blogspot.com/2008/08/entrevista-mario-bellatn.html
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si desea descargar el documento en formato Word, clic aquí

La Postmodernidad en Tres Novelas
De Mario Bellatín
Por: Miguel Ildefonso

Mario Bellatin, (México, 1960) estudió en Lima (Perú) Teología y Ciencias de la Comunicación, e inició su carrera literaria con la publicación de Mujeres de sal (1986). En Cuba siguió cursos de guión cinematográfico en el taller de García Márquez. Nuevamente en Lima publicó las novelas breves Efecto invernadero (1992), Canon perpetuo (1993) y Salón de belleza (1994). Estas tres últimas novelas fueron publicadas, en 1995, en un sólo volumen por la Editorial El Santo Oficio, bajo el título de Tres novelas (1995). El libro que vamos a tratar sigue un orden cronológico a la inversa; o sea, empieza con Salón de belleza y termina con Efecto invernadero.

El propósito del presente trabajo es encontrar algunos rasgos que caracterizan el planteamiento de la posmodernidad en Tres novelas de Mario Bellatin. Tales rasgos son: el cuestionamiento canónico a los escritores anteriores, que en el caso Latinoamericano de Bellatin está referido a los escritores del Boom. La desacralización del discurso de la Modernidad también es importante, así como mostrar la crisis de la utopía, o en otras palabras la falta de fe en un progreso histórico (que, en lo literario, impide que la novela se plantee trascendentalmente como un reordenamiento de la realidad). La imposibilidad de llegar a la verdad histórica es otro rasgo importante que está presente en la narrativa de Bellatin.

Aunque no haya estado incluido con un cuento, Bellatin pertenece a la generación de jóvenes narradores que surgieron en los años noventas con la provocadora antología que se tituló McOndo, dirigida por el escritor chileno Alberto Fuguet. En sus declaraciones en entrevistas y ponencias Bellatin siempre ha declarado estar a favor de la independencia del escritor y de la obra literaria respecto a su sociedad. Esto marca desde el inicio de su carrera una diferencia importante con los escritores anteriores. También es una manera de quitarse de encima (sin la irreverencia de McOndo) el peso de los escritores del Boom. Más que una declaración de independencia, libertad, o de rechazo al compromiso ético del escritor respecto a su sociedad, Bellatin ha hecho de esta postura el punto de partida de un estilo de fabulación que le ha dado una personalidad propia en la nueva narrativa Latinoamericana.

Podemos señalar que sus novelas apuntan, por un lado, a la generalización de los personajes y, por otro, a indagar en los detalles y las particularidades de ciertos espacios. Para ello se sirve de un lenguaje sencillo, directo, minimalista, pero capaz de transformar algunos signos recurrentes (peces, voz, cuaderno, acuarios, peluquería, Casa, etc.) en símbolos. La frialdad para tratar los temas más escabrosos y sórdidos es otra de las características de Bellatin. Estas descripciones claras y mínimas, de escasa adjetivización, apuntando a lo esencial de las acciones, consiguen dar ese efecto de objetividad y desapasionamiento en sus historias.
Algo importante también es que, como ha dicho el mismo Bellatin en declaraciones, las historias de sus novelas les surgen a partir de una imagen, que en el desarrollo de la historia se ha de transformar en símbolo. Trabajar con este método le exige, por tanto, desarrollar ideas. Estas ideas (estéticas, sexuales, políticas, religiosas, etc.) son confrontadas por sus jerarquías que se establecen a través de los personajes, o sea por su posición en el mundo, por su rango de poder y tolerancia.

Por eso podemos decir que en sus narraciones hay un planteamiento polifónico, pero no a través de una relación dialógica (como encuentra Baktin en obras como la de Dostoievski) sino a través del planteamiento general de la realidad, planteamiento que igualmente nunca llega a resolverse. Por ejemplo, y para señalar los más importantes conflictos, en Salón se confronta el peluquero con las monjas o con los vecinos del barrio. En Canon, Nuestra Señora con la presidenta del edificio o con la Casa. En Efecto, Antonio con la Madre.

Susan Sontag afirma que “todo estilo comporta una decisión epistemológica, una interpretación de cómo y qué percibimos” (49). Bellatin, que no cree que la novela pueda o deba reordenar el mundo, crea un estilo transparente con el propósito de dar un efecto de objetividad de la realidad. Estilo transparente significa falta de intervención moral del autor y/o del narrador en la historia que trata, a pesar de que sí se puede encontrar una aparente compenetración sentimental con ciertos personajes. Sontag nos dice también que “todo estilo es un medio de insistir sobre algo” (50), y es por ello que podemos comprender la insistencia de Bellatin en ciertos aspectos de la realidad (la degeneración del cuerpo, lo grotesco, la marginalidad, etc.) que ya veremos al analizar las tres novelas.

Lo que marca la diferencia en el tratamiento de estos temas (la muerte en Efecto invernadero, el mal en Canon perpetuo, la peste en Salón de belleza) con un naturalismo tradicional es, como decía Georg Lukács respecto a las novelas de Kafka: “Kafka es uno de los escritores vanguardista cuya concepción del detalle es selectiva, acentuando sensiblemente lo esencial; no es, pues, naturalista” (65). Y es que, aunque no sea “vanguardista”, Bellatin tiene muchas coincidencias con el estilo del escritor checo (por ejemplo, el de envolvernos en un mundo sin leyes o el de no dar nombres de los protagonistas). Otro aspecto es la tendencia a la no referencialidad a una determinada sociedad, esto lo hace, como se señaló antes, mediante la metaforización o simbolización. Al mismo tiempo, Bellatin, al tratar estos temas, no crea un héroe “positivo”, que no duda, que atienda más al “progreso” (al esfuerzo colectivo de la humanidad) que a su yo. Sus personajes sólo buscan (si es que de verdad “buscan”), como veremos más adelante, la salvación individual; salvación nada trascendental (no religiosa, no histórica, no colectiva, etc.), sino más bien de un tipo que podemos llamar poética. Tampoco, en el otro extremo, llega al punto de un Robbe-Grillet, que arroja por la borda a personajes, hasta a la misma intriga de la historia, y que no describe ningún sentimiento, quedándose solamente en la superficie del mundo.

Esta “salvación” poética (llamémosla así) en el discurso posmoderno se puede entender por la quiebra del concepto absoluto de verdad. Es así como se concibe, desde este enfoque, que los personajes protagónicos de Bellatin no buscan otra cosa más que un concepto personal de verdad. Sobre esto Vattimo nos dice:

“se trata antes bien de abrirse a una concepción no metafísica de la verdad, que la interprete, no tanto partiendo del modelo positivo del saber científico como (de conformidad con la proposición característica de la hermenéutica), partiendo de la experiencia del arte y del modelo de la retórica por ejemplo” (6).

Los temas del arte y la belleza están presentes, frente a la crisis del positivismo científico, en las tres novelas dándonos una pista para entender la solución (o la sin salida) al drama de las historias. La belleza de los peces y el cuidado que les brinda el peluquero en Salón, por ejemplo. O las lecturas clandestinas de Thomas Mann y José Lezama Lima, y el grupo poético Paideia, en Canon. O la poesía, la pintura y el ballet, en Efecto.

Esto último no quiere indicar que nos encontramos por el camino de un neoromanticismo. Las historias que cuenta Bellatin parten de la ausencia de una historia colectiva; de personas que, aunque no encajan en el mundo, no buscan cambiarlo tampoco. En Canon perpetuo se desarrolla más este tema al tomar la idea de la historia colectiva como la fuerza totalitaria que le roba la identidad a la protagonista. Lyotard profundiza este fenómeno de la posmodernidad:

“¿cómo pueden seguir siendo creíbles los grandes relatos de legitimación? Esto no quiere decir que no hay relato que no pueda ser ya creíble. Por metarrelato o gran relato, entiendo precisamente las narraciones que tienen función legitimante o legitimatoria. Su decadencia no impide que existan millares de historias, pequeñas o no pequeñas, que continúen tramando el tejido de la vida cotidiana.” (8)

Por otro lado, algunas ideas sobre lo posmoderno, que hallamos en estas tres novelas, las da Juan Manuel Vera: “la utopía predica una sociedad inmaculada, un mundo perfecto que genera la esperanza en un futuro esplendoroso y fomenta el delirio de dar sentido al ser. No en vano utopía significa ningún lugar.” (2) El mundo de las novelas de Bellatin está marcado por la muerte de la utopía. Si el éxito de la utopía se debía a su capacidad para expresar una protesta de la subjetividad, un deseo inalcanzable e ilimitado de otra cosa, y a la vez, la fe en el destino, en el progreso, en la historia; en Bellatin no vemos más que el fracaso de la utopía, su incapacidad de expresar una protesta de la subjetividad que considere que es posible dar un sentido a la existencia humana y dotar de una justificación trascendente a esa subjetividad que se piensa a sí misma: una falta de fe.

El protagonista del salón de belleza, mediante los peces (el mundo natural); Nuestra Mujer, queriendo oír la voz de su infancia; y Antonio, planeando su “entierro” en manos de La Madre, son metáforas de esa utopía frustrada que, por científica que sea su base, es, en su descripción del futuro, un sueño inconsciente de un retorno al paraíso. Siguiendo esta idea, Juan Manuel Vera nos habla de lo disutópico, concepto que estaría más cercano al mundo ficcional de Bellatin: “Mientras toda utopía, incluso la apocalíptica, define un mundo estático, final, lo disutópico concibe siempre un mañana conflictual, abierto, sometido a las decisiones humanas. Todo futuro implica incertidumbre. El futuro está formado por múltiples e inimaginables posibilidades.” (6)

Es por eso que no hay un final propiamente dicho en las historias de Bellatin. Lo que se hace más bien con las historias es restarles la importancia del fin. Fin, que de existir daría la apariencia de haber un sentido trascendental en los hechos que ocurren o en las acciones de los personajes. Por ello es que el peluquero travesti de Salón de belleza, que era hombre de acción, termina preocupándose inútilmente, en su convalecencia, del destino de su ex-peluquería convertida en Moridero. Nuestra Mujer (de Canon) termina caminando “despacio y sin rumbo” en un mundo irracional o absurdo. La Amiga (de Efecto) al final, en el diálogo con La Madre, se da cuenta que el final de Antonio no había sucedido en su muerte real sino mucho antes, en su infancia (o aún más atrás, tal vez, antes de nacer). Para cerrar esta idea citamos otro párrafo de Juan Manuel Vera:

En lo disutópico planea permanentemente la idea de la ruptura con el destino, mirando la historia como un cementerio de posibilidades que se podían haber llevado a presentes mejores o, tal vez, mucho peores. Negando que exista un curso prefijado de las cosas, se asume con más claridad la soledad de los hombres frente a sí mismos. Desde esa concepción disutópica, la sociedad presente no es el mejor de los mundos, pero tampoco necesariamente mejor o peor que los futuros posibles. (6)

Los personajes de las historias de Bellatin son vestigios, en el sentido que le da a

la palabra Jacques Derrida, que considera que todo retrato es un vestigio, una ruina (y sobre esto veremos que Bellatin lo desarrolla conjuntamente con el tema de los cuerpos). Tanto el peluquero, Nuestra Mujer y Antonio ya no son los de antes, sino la ruina aún viva de lo que fueron. Podemos señalar, antes de entrar a analizar algunos detalles de las novelas, que la sicología de los personajes parte del pensamiento posmoderno que a decir de Yolanda Angulo Parra se da de la siguiente manera:

“El pensamiento posmoderno, pensamiento de la sospecha, legado de Nietzsche, reacciona frente a los más fuertes supuestos de la modernidad, y florece así marcado por una clase peculiar de escepticismo, casi siempre pesimista, que lo aleja del maestro. La translucidez del espejo del conocimiento es puesta en tela de juicio por Nietzsche más que por ningún otro, al introducir la mirada perspectivista, en lugar del Ojo omnisciente, de ahí que el pensamiento, denominado posmoderno, duda de ese espacio interior de acceso privilegiado, denominado “mente” y de que la verdad esté ahí fuera para ser aprehendida por el sujeto (escepticismo epistemológico); duda de la existencia de esencias y universales (escepticismo ontológico); duda de que haya naturaleza humana eterna e inmutable, de la ‘creencia en una estructura estable del ser que rige el devenir y da sentido al conocimiento y normas de conducta’ (escepticismo metafísico); duda de la función de los grandes relatos y de la posibilidad de un gran proyecto emancipador de la humanidad (escepticismo político); duda de la posibilidad de una ética universal fundamentada sobre sólidas bases epistemológicas, antropológicas y ontológicas (escepticismo ético). (4)

Salón de Belleza

En Salón de belleza se cuentan tres historias: la de un peluquero travesti en la fase terminal de una enfermedad que no se dice cuál es, pero que, por los síntomas y el contexto, se supone que es el SIDA; también es la historia del Moridero y de los acuarios. Narrada en primera persona, las historias se vuelcan, poco a poco, cada vez más a priorizar ciertos espacios (el espacio del cuerpo decrépito del peluquero, el espacio de los acuarios descuidados, el espacio de la peluquería convertida en Moridero). El Moridero, que es un sitio adonde van a morir las víctimas de esta innombrable peste, se convierte en la gran metáfora de un mundo decadente, en el que las reglas inventadas por el peluquero están regidas por la resignación, por la inminencia de la muerte y por la indiferencia de hallarles una justificación trascendental.

Como metáfora de la vida que se extingue, atacada por un mal incurable, están las peceras, a las que el peluquero les brinda tanto cuidado como a los desahuciados. Para el protagonista no hay mayor diferencia entre ambos, no hay una jerarquía de tipo moral entre estas criaturas a las que sólo se limita ver cómo van perdiendo su belleza. Todo lo hace sin ningún cuestionamiento moral. La evolución del mal en los enfermos, a quienes desinteresadamente, altruistamente, ayuda a sobrepasar la agonía y no morir solos, se canaliza en él, atacado también por la enfermedad, no directamente sino a través de los peces.

“Desde entonces y por las tristes historias que me contaban, me nació la compasión de recoger a alguno que otro compañero herido que no tenía dónde recurrir. Tal vez de esa manera se fue formando este triste Moridero que tengo la desgracia de regentar. Pero volviendo a los peces, pronto me aburrí de tener exclusivamente Guppys y Carpas Doradas.” (14)

Es así, que en los espejos de la peluquería parece ser que el travesti peluquero es el único que no se refleja. La enfermedad en él es vista por medio de la belleza moribunda de los peces. Los peces simbolizan la belleza de la vida y, a su vez, la encarnación de la muerte. Todo está siendo atacado por el mal, la peluquería, los cuerpos de las víctimas humanas, el agua de las peceras y los peces. La corrupción es inevitable y está generalizada.

La razón del peluquero travesti de ayudarlos a morir decentemente, “para morir en compañía” (24), es una razón más que ética, estética. De ahí que no acepte la compasión cristiana de las monjas por un lado, y de ahí también, por otro, que tenga el rechazo de los vecinos del barrio. Aceptar la ayuda de las monjas sería darle una finalidad al Moridero que él considera inútil. Una finalidad cristiana, de creer en un más allá, o peor aún de darle la falsa ilusión a los pacientes de la posibilidad de un milagro de curarse. El peluquero lo entendió así al principio, cuando quiso rescatar de lo inevitable a un enfermo: “Hicimos algunas colectas entre los amigos para comprar las medicinas, que eran sumamente caras. Todo fue inútil. Más fue el desgaste físico y moral que aquel tratamiento le causó al enfermo como a los que estábamos alrededor. La conclusión fue simple. El mal no tenía cura.” (55)

Lo que lo motiva, entonces, es la misma razón que tiene para seguir criando peces en una peluquería que ya ha perdido su original función. El travestismo o el maquillaje es su arte y la manera de enfrentar a la muerte, de ocultar el dolor. La vida es belleza para el peluquero, y la belleza es lo contrario al dolor y al sufrimiento. No le preocupa que la muerte sea el fin, sino la manera como llega, la manera de hacer horrible lo que antes era bello. Por eso cree que puede vencer a la muerte quitándole a ella (ocultándola mejor dicho) todo el dolor posible y su sufrimiento.

Canon Perpetuo

Canon Perpetuo es la historia de Nuestra Mujer en una sociedad perteneciente a un sistema dictatorial, totalitario, que, aunque no se diga a qué país pertenece, se puede concluir que es la Cuba actual. La historia empieza con el hurto que hace Nuestra Señora durante una entrevista a un líder extranjero. Los agentes de seguridad vieron que ella se guardó un par de aretes que había sobre la mesa principal. Esto ocasionó su despido de la agencia de Noticias para la que trabajaba. También hay otro acontecimiento que nos mantiene en suspenso hasta el final: la misteriosa llamada de la aún más misteriosa Casa adonde ella va al final para escuchar la voz de su infancia.

Esta novela es la que más nos hace recordar a Franz Kafka. Canon nos presenta una sociedad jerarquerizada por un poder que no se devela, pero que es capaz de penetrar en lo más profundo de sus habitantes para dirigirlos hasta hacerles perder su identidad y convertirlos en seres absurdos. En el breve tiempo en que transcurre la historia, Nuestra Mujer mata a la “presidenta”, la administradora del precario edificio donde vive, se reúne con “su amiga” en una sesión clandestina de poetas que tratan de crear un lenguaje nuevo y finalmente va a esa extraña Casa, que por “equivocación” la había llamado.

Todos los extraños sucesos que se presentan en el edificio viejo y miserable son menos sorprendentes que los personajes que lo habitan. El irracionalismo que marca las vidas de estas personas está íntimamente unido, o es una consecuencia del automatismo del sistema que los crea. Nuestra Mujer, y todos los personajes a los que la falta de nombres propios enfatiza su carencia de identidad, son seres incapaces ya de sentir lo aplastante de ese poder que los rige. La protagonista contempla su cuerpo deteriorado. En el baño intenta recobrar la sensualidad perdida, pero sólo comprueba su total incapacidad de recobrarla. Ya no es un cuerpo propio en el presente vivo al que baña con la escasa agua que se dispone, por lo tanto ya no hay sensualidad.

Los que tal vez buscan recobrar la propia identidad y el espacio de libertad de manera más efectiva son los poetas de las sesiones de la amiga (la del poeta foráneo y sus tertulias bautizadas con el nombre de Paideia). En dichas tertulias el poeta foráneo exponía sus ideas de crear reglas gramaticales a un nuevo lenguaje que tenía en mente inventar. Esta idea debe asociarse directamente a la alusión que se hace a la Vita Nuova.

Conforme avanza el aparente sin sentido de las acciones de Nuestra Mujer de un lugar a otro, el narrador nos va contando sobre ella: que había tenido un marido y un hijo al que “lo hicieron partir” en una balsa hacia otro lugar que no se dice, pero teniendo el referente cubano actual suponemos es Miami. Esto ocasionó la ruina sicológica de la protagonista, y su internamiento en un sanatorio por más de seis meses.

Lo que pide finalmente Nuestra Mujer es que “le devuelvan la confianza”. Algo que la Casa se niega. Ella, creyendo que la Casa le devolvería esa “confianza” a través de la voz de su infancia, se ve más bien atrapada en ese sistema burocrático de voces. La tienen atrapada, y le amenazan con quitarle su voz. La Casa piensa y actúa sólo en función de lo que le conviene, así como todo gobierno que se aparta de los principios que buscan crear una sociedad democrática. Por eso para “ellos” es “más importante una voz patológica que una voz infantil” (147). La ambigüedad del ambiente final de la Casa hace suponer que se trata de un manicomio. Y esto definiría el simbolismo completo, que sirve mucho a Bellatin para desarrollar sus historias, y que en este caso está retratando el entrampamiento de los seres humanos en un sistema totalitario.

Efecto Invernadero

En Efecto Invernadero también presenciamos la decadencia del cuerpo. Bellatin parece decirnos que el alma es el cuerpo, que la muerte es una purificación a la que se accede con el rito del mal o de la enfermedad. Bellatin despoja del cuerpo las laceraciones de los dogmas de toda religión y sistema social, y lo redime con la aceptación del dolor. Antonio, el protagonista de esta historia, ha nacido con el mal y con el sentimiento de culpa de la Madre. El mal se manifestó tempranamente en un brazo. La Madre sin reparos hizo caso del duro método de cura del doctor, que consistía en amarrarlo del otro brazo y dejar que su hijo se valga por sí solo.

Antonio se hace pintor y poeta. Nunca aceptado por su Madre, ni por la sociedad, tiene una temporada larga en Europa, algo que acentuaría aún más su exilio existencial y marginalidad. Como en toda sus novelas Bellatin no pone referentes directos sobre personas y lugares, pero por el contexto de esta novela (alusiones biográficas, caracterización de personaje, y declaraciones del escritor) sabemos de quién se trata. Antonio está basado en una persona que existió en la realidad, el poeta peruano César Moro, seudónimo de Quispez Asín, conocido poeta y pintor surrealista que convivió en Europa con el surrealismo de Bretón, y que también tuvo una estancia importante en México, y que ni en su retorno a Perú dejó de ser polémico.

Antonio tuvo varios amantes, pero el que lo acompaña en su muerte es el Amante. Al igual que en Salón de Belleza la homosexualidad no es el tema principal. Más importante para Bellatin es tratar el tema de la intolerancia. Pese a lo que se puede concluir de esto, lo que Bellatin quiere no es encausar una protesta en sus historias, sino solamente mostrar la complejidad del ser humano. Antonio, así como de niño había dispuesto todo para su muerte en su cuaderno escolar, en su adultez agónica habría de disponer las cosas que acompañarían a su cuerpo muerto. Muere con los seres más cercanos: el Amante, la Amiga, la Madre y la Protegida. Le entrega a la Madre su cuerpo muerto, como un Cristo pero sin ninguna esperanza de nada, sin resurrección ni vida trascendental posible. Antonio, como en la realidad César Moro, es la víctima de una sociedad y de una Madre dominadas por viejos dogmas. La Madre es la víctima de esa vieja historia de represiones de que están hechas las sociedades machistas. Es así, que en esta novela vemos más claramente el papel del hombre como heautontimoroumenos, verdugo y víctima de sí mismo. Antonio víctima de su amor a César, el militar que lo golpeaba y lo abandonó. La Protegida, víctima de una sociedad casi feudal que la somete. La Pianista, víctima de la Amiga y “de la lucha mental que sostenía (…) con el fin de mantener el equilibrio” (203). La Amiga, víctima de la maternidad o la esterilidad. El Amante, víctima de Antonio.

Así como en Salón de Belleza aquí tampoco se dice cuál es el mal que mata al protagonista. Al respecto vale la pena citar íntegramente una parte de un párrafo del capítulo 19, en la que Bellatin, a través de Antonio y la Amiga, explica el tema que está siempre presente en sus novelas:

“En ese invierno, Antonio y la Amiga más de una vez se encontraron hablando de las relaciones entre la belleza y la muerte. En un principio, la Amiga aseguraba que la muerte destruía en forma total cualquier belleza. Al oírla, Antonio acariciaba sus propios brazos. A pesar del frío que subía acompañando la niebla, Antonio usó camisas de manga corta. Sus brazos, que se movían ágilmente mientras hablaba, no mostraban músculos ni firmeza. Viendo a través de la ventana del baño, que era el lugar de la casa donde se reunían a conversar, Antonio una vez dijo que la belleza y la muerte guardaban la misma relación que el agua y los espejos. La Amiga no entendió las palabras, tampoco la sonrisa que las acompañó. Antonio continuó riendo mientras hablaba de las abluciones que realizaba cada mañana, del agua bajando por el pecho y la espalda desnudos. Se refirió al espejo, que chirriaba con cada movimiento, y a las letras rojas del poema. Volteó y le preguntó a la Amiga si no podía ser la belleza la que corrompiera a la muerte. Recién entonces la Amiga sonrió y miró por la ventana el baño.” (215)

Más que personajes que quieran ser de carne y hueso (aún cuando los protagonistas estén basados en seres reales, como Antonio con César Moro, y el peluquero que también fue un personaje real al que Bellatin encontró en una noticia periodística), son seres que traen principalmente una idea, o mejor dicho son una idea (La Madre, el Amante, La Amiga, Nuestra Señora, etc.). Antonio es el único protagonista al que se le da un nombre particular, tal vez porque encarne al “héroe” más cercano de lograr su salvación, como se dijo arriba, una salvación poética. Antonio es artista, y su salvación no puede ser de otra manera, llámese individual o encerrada en sí misma (de ahí las facciones de gozo en el rostro de Antonio cuando el médico le “anunció” a la Amiga que había quedado estéril), es una salvación al fin y al cabo.

Bibliografía

Angulo Parra, Yolanda. La esencia de vidrio: modernidad y posmodernidad.

http://www.webislam.com/99/tx_99_58.htm

Bellatin, Mario. Tres novelas. Lima: El Santo Oficio, 1995.

Lukács, Georg. Significación actual del realismo crítico. México: Biblioteca Era, 1963.

Lyotard, J. F. La posmodernidad (explicada a los niños). Barcelona: Gedisa, 1995.

Sontag, Susan. Contra la interpretación. Barcelona: Biblioteca Breve, 1969.

Vattimo, G. El fin de la modernidad. Barcelona: Planeta-De Agostini, 1994.

Vera, Juan Manuel. Utopía y pensamiento disutópico.

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LEOPOLDO MARÍA PANERO

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‘Mi lengua mata’, de Leopoldo María Panero
05 febrero 2009

Según Leopoldo María Panero (Madrid, 1948), poeta maldito y terminal (como lo fueran Rimbaud, Lautrèamont, Blake o Baudelaire) el loco y el preso no es él, sino todos nosotros: los que residimos ‘al otro lado de la verja’. Dicho esto en boca de un poeta que lleva más de 30 años encerrado en centros psiquiátricos, de Mondragón a su residencia actual en la Unidad Psiquiátrica de Las Palmas sugiere, cuanto menos, una provocación sólo apta para maniacos del sopor existencial: Sus poemas son nexos literarios entre el condenado en vida y el condenado a muerte. Reflejos de una equizofrenia que sólo sabe neutralizar a golpe de pluma.

Los dos siguientes poemas pertenecen a su última obra, ‘Mi lengua mata’:

– XLIX –

El poema es la ciencia del esclavo

El saber inútil del esclavo

Que se arrastra como un reptil sobre la página

Y llama inmunda a la vida y maldice el tiempo

Y llama a Dios gusano que se enreda en la vida

Porque la vida es la criatura de Frankenstein

Que busca en vano compañera.

– LI –

El error de escribir y el error de vivir

Porque la vida es una mano torpe que se arrastra sobre el verso

La vida es una torpeza y una borrachera

Y vivir es un crimen y un pecado

Y la Poesía es el arte de saber morir

Y el Hombre es un animal inmundo

Que se arrastra sobre la página

Y escribe como un pecado.

Seleccionado y comentado por Daniel Díaz
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Primer amor
…ora
sei rimasta sola…
Riki Gianco_mikidel Prete

Esta sonrisa que me llega como el poniente
que se aplasta contra mi carne que hasta entonces sentía
sólo calor o frío
esta música quemada o mariposa débil como el aire que
quisiera tan sólo un alfiler para evitar su caída
ahora
cuando el reloj avanza sin horizonte o luna sin viento sin
bandera
esta tristeza o frío
no llames a mi puerta deja que el viento se lleve tus
labios
este cadáver que todavía guarda el calor de nuestros
besos
dejadme contemplar el mundo en una lágrima
Ven despacio hacia mí luna de dientes caídos
Dejadme entrar en la cueva submarina
atrás quedan las formas que se suceden sin dejar huella
todo lo que pasa y se deshace dejando tan sólo un humo
blanco
atrás quedan los sueños que hoy son sólo hielo o piedra
agua dulce como un beso desde el otro lado del horizonte

Pájaros pálidos en jaulas de oro.

Ora et labora

Señor, largo tiempo llevo tus restos en el cuello y aún
en mi boca sola, y me arrodillo ante las tardes
y en rezo me evaporo,
como si fuera mi casa la ceniza.
Es
como si no existo, como si el rezo
pidiera a los dioses la limosna de mi nombre
ante la tarde entera.
Nunca supe lo que el cielo era:
quizá la tarde, tal vez
amar más que ninguno
a mi madre, la ceniza.
¡Oh espía!
De mi aparta tu ojo, hice un voto
haz secreta mi muerte.

La poesía destruye al hombre…

La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.

Un loco tocado de la maldición del cielo

Un loco tocado de la maldición del cielo
canta humillado en una esquina
sus canciones hablan de ángeles y cosas
que cuestan la vida al ojo humano
la vida se pudre a sus pies como una rosa
y ya cerca de la tumba, pasa junto a él
una princesa.
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indocastellano, sergio román armendariz octubre 22, 2010

Posted by carmenmvascones in indocastellano por sergio román armendariz.
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Sergio Román Armendáriz

INDOCASTELLANO,

BILINGÜISMO con nuestras lenguas autóctonas

Debemos rebautizar este idioma que llamamos “Español” cuyo nombre es un membrete político. Allá, en Europa, los “españoles” nos llaman con desprecio “sudacas” pero ellos son considerados, “africanos” (con perdón de los africanos) por el resto de europeos quienes, en bumerán,  han acuñado las siglas inglesas PIGS=cerdos (Portugal, Italia, Grecia, “Spain”).

En lugar de ese membrete político que aún llamamos “español”, propongo INDOCASTELLANO por nuestro doble ancestro, el de las lenguas indígenas y el de Castilla.

Además, el bilingüismo que debemos impulsar tiene que considerar la opción de rimar con las lenguas autóctonas de las diversas regiones de nuestra dilatada geografía, y no con el inglés que nos tiene arrodillados en la dependencia y en el bimudismo.

Sergio Román Armendáriz (ecuatoriano)

Costa Rica, 2010, romantic@racsa.co.cr

www.sergioroman.com

MEXICO, MONTERREY, CONARTE,POÉTICA DE LA MUERTE, 2010, MEMORIA Y ESPANTO POR CARMEN VÁSCONES octubre 21, 2010

Posted by carmenmvascones in CONARTE 2010 CARMEN VÁSCONES, CONARTE POETICA DE LA MUERTE CARMEN VÁSCONES, MEMORIA Y ESPANTO POR CARMEN VÁSCONES, NUEVO LEÓN 2010, POETICA DE LA MUERTE.
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DE CARMEN VÁSCONES, TEXTO

MEMORIA Y ESPANTO (I parte)

A Pedro Oyervide

“la verdad está en reabsorción constante en lo que tiene de perturbador, no siendo en sí misma

sino lo que falta para la realización del saber.” Lacan

“La memoria no procede del pasado, sino del futuro.  Lo que no se puede olvidar es el futuro desde el cual

todo recuerdo tomará su sentido o se develará como privado de él.”  Braunstein

“En la guerra y en la paz no dejas de ser mi hija” Margarita Martínez

Una mujer zurda  hace una espantosa memoria. Saca al espejo de la oscuridad. La luz del silencio deja sentir.

El sufrimiento y el atentado contra la vida.

Quita el peso de encima de la existencia, expresa la angustia y su avatar: uno no puede dejar de pensar en uno.

Esté encajado o desencajado tu ser frente a lo inmisericorde de un humano para con otro de su especie hay que descolocar la alienación del tú/ contigo.

No soy tú. La bronca del afecto y saber de lo posible e imposible ocurrido.

¿La infracción a un amor que no convence?

Y no todo es soportable… aunque el terror a la orfandad del amor

te latiguee la resurrección del olvido

y verifiques que no hay nada que hacer

con el recuerdo digno o indigno de ti o de lo otro por

reabsorberse como verdad que falta,

que mortifica hasta en el silencio.

Atente a las consecuencias del afuereño, del espanto que viene de afuera

y de adentro; ello: el forastero del que no te fías

y sin embargo eso foráneo pasajeramente está ligado a ti como hilo de sangre,

pendiente de lo real de la vida desobediente.

El equívoco del amor como obstáculo que no cuadra a la sumisión.

Un ser sumiso crea sospechas. Sospechosamente.

¿No ceder en tu  deseo es no parecer cobarde, pero resulta  ofensivo a…?

¿Se contrapone la servidumbre a la libertad y a la impotencia del poder?

Una cosa es perturbar otra estar perturbado.

¿Y el perturbador? Yo no sé, yo sé, pero no sé…

La discordia, la incomprensión, el desequilibrio,

la no armonía con lo indigno en la memoria:

la genealogía de lo real del espanto no abordado, esto es,

las secuelas de la lengua materna o la orfandad del amor,

y pienso en ese atrévete a ser, luego, impórtate a ti mismo.

El espanto está escondido en el amor y hay que desflorarlo.

Ya que la verdad es espantosamente terrible como esa libertad sin límites.

Pero hay una sola opción, prestándote a la palabra para que la verdad hable. Hacerla que exista.

El presente es ausencia de pasado.

El pasado no es presencia de presente,

El presente no está, ¿quién resiste y defiende lo que no existe?

Y sin embargo se entalla la  memoria en los tallos del recuerdo y las podas de la amnesia.

Soy el que confirmo lo desdicho y ¿me retracto o no?  Avanzo en ese deseo de ¿esconder, aclarar,

fingir, enmascarar, auscultar,

serme en la respuesta con mi vida sin hipocresía? Lacan dice,

“No es el deseo el que preside al saber, sino el horror”. -No me cuentes creo no poder aguantar-

Dilo, -falta todo-, ¿dónde está el ser?

La madre no es imagen para el ser, si eso ocurre lo lleva a la muerte sin ocuparse

por  saber éste qué le falta.

Peor si se coloca en el todo para ti,

no le deja nada, solo la obediencia o perderse en las tinieblas del miedo o escoger

la pasión para no enfrentarse

al horror de saber. No soy de ti.  Prosigue.

La memoria: mosaico roto de olvidos y recuerdos alrededor del vacío y de un nombre.

El objeto fallido del sujeto se sujeta a lo ausente: La aparición

y desaparición de lo nombrable e innombrable: el deseo perforado de la madre que

no se repara ni con la incógnita  mirada en el vástago

que no sabe de la palabra madre, sino que la empieza en la cuestión de lo que ignora

“el que soy para ti no  es quién soy para mí….

CONTINÚA…