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CESAR BORJA LAVAYEN, MIGUEL MORENO, ALFONSO MORENO MORA junio 28, 2010

Posted by carmenmvascones in ALFONSO MORENO MORA.
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CÉSAR BORJA LAVAYEN  (1851- 1910, Quito)

1

VESPERTINA. A mi esposa. Playas de Santa Elena, 1.888.- ler. Fragmento.

//El ligero rocío de la tarde/ ha templado el ardor de la canícula./La Llanura descansa y se adormece/ al soplo de la brisa/que, rozando la espuma de las olas, /la emanación salina/del mar recoge, y a la pampa llega/de olor de yodo y de frescura henchida.// El sol poniente irradia/cárdena luz oblícua,/los celajes de oriente se coloran; /las nieblas, fugitivas,/debajo del azul cruzan calladas/ y con pálidos tonos se matizan, /en las techedumbres, el reflejo de oro/del sol lo obscuro de la paja aviva./ y allá, lejos, muy lejos, / en la azulada línea/ donde los cielos y las ondas llegan, / se abrazan y se miran, reverberan las nubes, y las aguas/ cerúleas del mar brillan.

2

/ Soy así porque soy../la culpa de ello/ Natura tiene que me dio la vida:/ Mi alma, en carne, a su pesar nacida,/ trajo a este mundo distintivo y sello.// Diome natura el sentimiento bello / de su alma inmensa, con mi ser unida. / su imagen llevo en mi razón, fundida, / su altiva mente y su genial destello,// Diome su hermosa libertad salvaje, / y, en la gama de luz de su lenguaje,/ templó mi verbo y acordó mis nervios, // No te arrepientas de mi ser, ¡Natura!/ y renueva en tus génesis, mi hechura./ con espíritu y átomo

————————————

MIGUEL MORENO  (1851 – 1910, Cuenca)

1

Recuerdos

Cual si en torno a un sarcófago funesto

Un grupo inmenso de aves revolara,

Y a poco heridas, descendieran muertas,

Entre el gemir de vientos y de alas,

Así llegan de ni hija las memorias

-de cándidas palomas tropa alada,-

Aletean, y al punto muertas caen;

¡mas como ella cayó, blancas muy blancas!…

2
Cantares va ElinaPalomita de mi huerto,
de ojos de dulce mirar,
¿conque es cierto, conque es cierto
que huíste del palomar … ?
Yo formé del pecho mío
un nido para ti, fiel,
y ahora lo dejas vacío:
¡palomita, eres muy cruel!

¡Quién me diera en mi tormento
arrancar del corazón
tu imagen o el sentimiento
de esta horrible decepción!

Aprende: esas dos palomas;
Van juntas en pos de ti,
y aunque transpasan las lomas,
juntas vuelven hacia mí …
Y me dicen: ¿Hasta cuándo
te ha prometido volver … ?
Y les contesto llorando:
-Mañana al amanecer …!
Y de mañana en mañana
va creciendo mi dolor,
y como él ¡Suerte inhumana!
¡también se aumenta mi amor!
Vuelve, palomita ausente,
mi pecho es tu palomar;
como supe amar ardiente,
¡así sé yo perdonar!
¡Ay! ¿Por qué dar al olvido,
que te ofrecí con amor,
para que tejas tu nido
rosas y malvas de olor. . . ?

Como un inocente niño
cuando tuve te ofrecí,
aun de mi madre el cariño
lo sustraje para ti …

……………………………………

Y creció en el pecho mío,
por instantes, mi pasión,
¡y ahora lloro mi desvío,
ay paloma, ay corazón. . . !
Vuelve, palomita ausente,
mi pecho es tu palomar;
como supe amar ardiente
así sé yo perdonar…

Vuelve, vuelve, te lo ruego
por nuestro soñado edén,
por mi amor ardiente y ciego
y por el tuyo también.
Mas ya no tendrán su día
tanto amor, tanta ilusión;
¡adiós esperanza mía… !
¡queda muerto el corazón…!
3

LA GARZA DEL ALISAR

Tendido sobre una roca,
orillas del Macará,
caída el ala del sombrero,
melancólica la faz,
macilento y pensativo
un bello joven está,
que, así le dice a un correo
de Cuenca, lleno de afán:
– Correo que vas y vuelves
por caminos del Azuay,
a donde triste y proscrito
ya no he de volver jamás;
di ¿qué viste de mi Cuenca
en el último arrabal,
en una casita blanca
que orillas del río está,
rodeada por un molino,
perdida entre un alisar?
Y le responde el correo,
lleno de amabilidad:
-Diez días ha que salí
de los valles del Azuay,
y vi del río a la margen
la casa de que me habláis,
rodeada por un molino,
perdida entre un alisar.
-Está bien, pero no viste
en ese sitio algo más … ?

-Te contaré, pobre joven
que vi una tarde al pasar,
una niña de ojos negros
y belleza angelical,
toda vestida de blanco,
paseando entre el alisar.
-¡Ay! no te vayas, correo,
por Dios suspende tu afán;
tú que dichoso visitas
las calles de mi ciudad,
aunque estés de prisa, dime
de esa joven algo más!
-Caballero, cual los vuestros,
cual los vuestros eran ¡ay!
los ojos encantadores
de esa niña del Azuay:
tras de unas negras pestañas,
como el sol que va a expirar
velado por densas nubes
que enlutan el cielo ya;
melancólicos, a veces,
miraban con grande afán
a todos los caminantes
que entraban a la ciudad.
¡Pobre niña, pobre niña!
Cubierta su hermosa faz
con las sombras de la muerte
y una palidez mortal,
otras veces contemplaba
las hojas del alisar
que, arrastradas río abajo,
no habían de volver jamás:
pobre niña, ni lo dudo,
estaba enferma y quizás
ese momento se hallaba
pensando en la eternidad!
-¡ay! mi correo, correo
tan veloz en caminar;
tú que dichoso transitas
por donde mi amor está,
dime, por Dios si supiste
de esa joven algo más!
-Cuando una vez de mañana
paseábame en la ciudad,
vi esparcidos por el suelo
rosas, ciprés y azahar
que formaban un camino
que, yendo desde el umbral
de una iglesia, terminaba
en la casa de que habláis;
luego escuché en su recinto
el tañido funeral
de una campanilla, y luego
de la salmodia el compás,
y olor del incienso me trajo
el ambiente matinal … !
-Dime, poi Dios, ¿no supiste
quién se iba a sacramentar?
-Una niña a quien llamaban
por su hermosa, y triste faz,
y por que vestía de blanco,
¡la Garza del alisar!

-oh basta, basta, ¡Dios mío!
¡es ella… suerte fatal… !
¿Y habrá muerto… ? -Era de noche
cuando dejé la ciudad,
olor a cera y a tumba
percibí en el alisar …
-¡Valor! no tiembles, termina
mi suplicio es sin igual!
-Infeliz, yo vi las puertas
de la casa. . . -¡acaba ya!
-Con un cortinaje negro
y abiertas de par en par. . . !

-Bendito seas, Dios mío,
acato su voluntad … !
Ella muerta, yo entretanto
proscrito, enfermo jamás,
jamás veré ya esos ojos
que empezaban a alumbrar
mi camino … Nunca, nunca

sino allá en la eternidad … !

Crié una paloma hermosa,
mi esperanza y mi ilusión,
mas, ella huyó veleidosa …
¡ay, paloma… ! ¡ay, corazón!

—————————–

ALFONSO MORENO MORA (1890- 1940, Cuenca)1

El poncho

Quien, que una vez lo usara, no ha sentido / la nostalgia del poncho? ….. Vacaciones / al correr de los ágiles trotones / el poncho es la bandera del olvido: // La distante ciudad, la escuela adusta / todo mengua y se olvida en los alcores, /cubierto con el poncho de colores. / fija en la diestra la sonante fusta. … y en la Bocina se afana exclamando: // En las tardes de pálida neblina, / de viento y humedad, detrás las chozas / tocar suelen los indios la bocina / de nota dolorida y quejumbrosa, // Mezcla de pena, de rencor y espanto, / la bocina es el grito de la raza / que la estrangula al deshacerse en llanto, / el odio que incendiándola la abraza……. .//

2

“Visión Lírica”

// Nosotros los poetas, que es cual si se dijera, / nosotros los rosales de toda primavera / o nosotros los pájaros que alegran la pradera, / una misión divina tenemos que cumplir / hoy día más que nunca, pues el rudo existir / va empañando de negro la gloria de vivir. // El aire está impregnado de brea y gasolina, / mancha el azul celeste el carbón de la mina, /entre oleadas de sangre la humanidad camina. // ¿Qué haremos los poetas al mirar tales cosas? / ceñirnos la cabeza de pámpanos y rosas / ¿y gozar con las ninfas en las selvas umbrosas? // ¡cantemos nuestro canto! sea luz en la mina; / luz en la noche del que a tientas camina. // ¡Poetas, Oh Poetas, formemos la áurea corte / de la Belleza Suma, su lumbre nos conforte / y, brújulas vivientes, marquemos siempre el norte! //

3

A Luis Felipe de la Rosa,

// Luis Felipe, tu vida de inquietud se remansa / con una pierna menos y una experiencia más. / Tu diestra, en el naufragio, la boya al fin alcanza / y serenado miras, catorce años atrás. // Las horas en la aldea resbalan lentamente / como un carro repleto de basura y dolor; /el mismo aspecto siempre, la misma luz, la gente / grávida de hipocresía, de Cristo y de rencor. // Se vive sin motivo. . . . supieras lo que es eso. . „, / está en mí ya extinguida el ansia de vivir, / y sin embargo, sigo como un can con un hueso, / royendo la infinita tristeza de existir. // Luis Felipe, tú empiezas: yo acabo, me retiro; / la vida ha sido mala, muy mala para mí; / mi cáliz está exhausto, su fondo oscuro miro; / pero voy a llenarlo para brindar por tí….// Por tí ¡Oh! arrepentido bohemio penitente; /es porque te han podado que vas a florecer: / es porque estás sin pierna que vas a la ventura; / es porque estás ya viejo que te ama una mujer …//// Por tí ¡Oh! arrepentido bohemio penitente; /por tí que ya no bebes sino agua mineral; //

3

Soneto  “Ensueño Postumo”

// Carpintero, la caja en que me encierren / hazla suave de un árbol de esta senda: / ¡Así podré soñar, cuando me entierren, / que estoy de vacaciones en la hacienda! // Este árbol dióme sombra, cuando niño, / a su abrigo pasé días enteros; / en el hogar fue todo de cariño / el resinoso olor de los gomeros. // En sus bosques vagué, de adolescente, / oyendo los lamentos casi humanos / que lanzan con el viento, de repente. // ¡Cuántas horas de ensueño y de locura! / ¡Cuántos nombres grabados con mi mano /en su corteza sonrosada y dura! //

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