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el sol se estrella en la casa blanca. El mar insiste. Olilla de viento el balcón deshabitado. La línea azul frontera de la pisada. Quema la sal en la mirada incierta. No llueve y sin embargo amenaza. Sequía de sentimientos la demarcación acorralada. Quizás debiera avanzar hasta el redondel. Cambiar la ruta. Ir a la punta donde la marea se aquieta. Quizás. La luna no sale como acostumbra. Nada que justificar esta noche implacable. Alguien mira como que no. . enero 29, 2010

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ventana, plancha y resto de mutilación del tiempo en la tempestad del género en lado desoculto de un deseo sin respuesta. El lazo filial se tiende en un cordel solitario. Sin nada que planchar. Queda plantado la dejadez del vacío. enero 29, 2010

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poema del libro: UN SOLO DE MUJER,VÁSCONES/VÁSCONEZ enero 28, 2010

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(CARMEN VÁSCONES)

 

Arpegio del asentamiento

apaciguo agobio

sobrecojo

ribazo

vocablo 

acorde

suelto

 

Improviso posada

¡agotamiento del meteoro!

 

Precoz cacería

velada

gruñido del príncipe

 

Mi poesía alma tú

maridaje del sonido

vocablémonos

 

A bocanadas de sal

supiste soledad

 

No acepto metal alguno

que corroa

sensación de vida

 

Te siento mar

rompes caracol de fuego

entre saliendo por agujero

de todas las aortas

del mundo

 

Desespero igual

pichón abandonado

por la naturaleza

donde todos sus árboles

fueron quitados

donde todos sus cielos

dejaron de serlo

 

A veces

evoco mi infancia y veo

un sol hundido en mi cráneo

parezco un ajuar de laberintos

recogiendo escondites

 

Soy un género inacabado

en la planicie del desierto

 

Imanto acto

desecho verbos

evoco nada

alianzo hordas

 

Taladré una gema al interior

de mi corazón

mas vi

desolación de campos

 

Germinal tocas gesto

del día único

 

Asisto a mi advenimiento

 

De pronto quiero

ser la música poseída

el tímpano de Dios

 

La ruptura distante del finito

 

Toco clave adherida

a génesis que pertenece

a humanos solamente

 

Acabo de asesinar

última razón de la existencia

acabo de encontrarme 

sin abastecimientos

 

Verano terminas contigo

como melancolía de semilla

encierras el frío

 

Un girasol da vuelta

en mis fantasías

 

Fugo en trébol de parábolas

adentro trecho anunciado

 

Cae el criminal

limpio su rostro

veo el mío

 

Recojo letanía del océano

chocando contra proa

del zangón

instalo una ronda de ángeles

hago del Espíritu

un hechicero desesperado

para que no encuentre

su ademán en el sombrero

que pidió prestado

a su majestad la Trinidad

 

Levanto parque

a mitad del embrión

 

Fui capaz

soy capaz

echo de mí…

 

¿Quién no soy?

 

Ironía

derrota del credo

 

Me duele la imagen

que concibo

 

Me duele el horror

que no soporto

¡ahí está!

 

Herida psique

hazme saber el error

tallado en mí

 

Siento su forma enterrada

su inmisericordia hecha 

¿por quién?

 

Su residuo cual borraja

de vino:

amargo

 

Talo mi imaginario

podo mis sueños

hago pesadillas

para cómicos

 

¡Y mis insomnios!

¿qué son ?

 

Cansancio de soñar

 

Quiero habitar

juego mágico

arribar a tierra

donde todavía

se puede amar

acariciar solamente

 

Postergué viaje fiesta de barro

espera del hombre trovador de sonidos

 

Aún no termino de recoger  mis escamas

en aguas donde mora novicia marina

mi tristeza toca velos quemados

por el ocaso

 

Mi agonía desgaja horizonte del tiburón

si no lo provocan no muerde

y tampoco se vuelve sanguinario

ante piques de olor

lo sé

 

Tengo un nudo

que ha llegado

a término

de su eslabón

¿qué habrá?

 

Devuelvo al éxodo un agotamiento

que no me pertenece

 

Mi música no puede ayudarme

tan solo improvisar

 

Heroína de arpa parezco

tengo odisea naciente

jardín amordazado

anhelo bicéfalo

más aún

 

Mi metáfora una preñez eterna

 

Voy hacia

donde

ya

 

Ni tú ni yo ni nadie

puede seguir

 

Mis versos se rindieron

 

 Yo

ímpetu

del paso

intento

 

Escucho quejas de soledad

cual raza humana voy

 

Sus brazos me acogen

abrazo abrázame.

 

 

compite la nada la búsqueda del vacío. Cuenco en la línea del morfema ausente de sintaxis. El claroscuro del espacio escenario doblegado al fueté del jinete. Polvareda iracunda el desdecir. La tachadura del espejo congenia con la caverna del celador. La sombra a la deriva apedrea al punto que se esconde de refilón en el guante de referencia que se deja caer en la servidumbre del impostor que acorta la continuidad. Alcanza la meta el garabato mutilado en la huella. Quién arma el rompecabezas de la alucinación. (pintura de caballo: autor Brito, 1992) enero 26, 2010

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alegoría desbocada del espanto. Cabalga el mar la soledad del continente. Rompe la bruma los cascos que sangran entre los peñascos. Acorralado el tiempo en el cuerpo. Quiebra la emoción sin contrapeso.(pintura de caballo de autor desconocido) enero 26, 2010

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caballos congelados en la conquista de unas tierras trasquiladas por la avaricia. La historia tiene más de dos caras. enero 18, 2010

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moussa ag assarid, por victor m. amela. El desierto, el desprendimiento, el silencio y la alegría de volver y encontrar/se entre el velo azul y el agua enero 16, 2010

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TU TIENES EL RELOJ, YO TENGO EL TIEMPO
entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA a:

MOUSSA AG ASSARID,

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!

Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo

– ¡Qué turbante tan hermoso…!

– Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

– Es de un azul bellísimo….

– A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…

– ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?

– Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

– ¿Por qué?

– Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

– ¿Quiénes son los tuareg?

– Tuareg significa “abandonados” , porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: “Señores del Desierto”, nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

– ¿Cuántos son?

– Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… “¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!”, denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

– ¿A qué se dedican?

– Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…

– ¿De verdad tan silencioso es el desierto?

– Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

– ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?

– Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

– ¿Sí? No parece muy estimulante. ..

– Mucho.. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

– Saber eso es valioso, sin duda…

– Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

– Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?

– Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

– ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?

– Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro…

– Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja…

– Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté… Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua…. y sentí ganas de llorar..

– Qué abundancia, qué derroche, ¿no?

– ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso….

– ¿Tanto como eso?

– Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos…. Yo tendría unos doce años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien.. Me enseñó a ser yo mismo.

– ¿Qué pasó con su familia?

– Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa…. Entendí: mi madre estaba ayudándome…

– ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?

– De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo….

– Y lo logró.

– Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

– ¡Un tuareg en la universidad. ..!

– Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra… Aquí, por la noche, miráis la tele.

– Sí… ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?

– Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa… En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

– Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.

– Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…

– Fascinante, desde luego…

– Es un momento mágico…. Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor…

– Qué paz…

– Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

despeje del exilio en la transición de la mudez que se despoja del relincho sin correspondencia en el mar vaciado. Impío deseo naúfrago del amor enero 16, 2010

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coro de caballos cabalgando sobre la tristeza ácida del silencio. Charco perdido en la montura. Látigo en el ocaso reventando la palabra que hace eco en la niebla de la voz. Quién escuchó el grito… enero 16, 2010

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pony en el corazón de cortijo lloró la partida de su amo. El sentir de las estrellas derrumban la soledad de la tumba. El sol toca la guitarra del tiempo. El sonido deja de estar petrificado en la boca de la dibujante. El cuadro entra como una novela que olvidó continuar el capítulo enero 16, 2010

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