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PALABRAS DEL CORAZON DE ADELAIDA RAMOS VILELA, POR CARMEN VÁSCONES agosto 13, 2009

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A la poeta la conocí en Lima, Perú, exactamente en la Perla, Cerca del Callao, en la casa del poeta, promotor y fundador de la Casa del Poeta Peruano, José vargas, allí habita con su familia, su mujer Palmir. Hombre que va con su palabra sin desierto, con su combate de soñador  y de fe a la voz del hombre, para que la poesía no sea una lápida fría, sino, versos entintando sangre para que los pensamientos surquen otros territorios.  Poeta, editor y algo más que deja en cada uno de los que tocó con su red de pescador, Pepe por siempre.

 

Alojar la vida en el corazón de alguien es adentrarse en los misterios del ritmo, del trazo o trozo de la memoria.  Del deseo en la página del árbol: un cuerpo anarquico a la muerte.  La poesía es una habitación sin propiedad. 

 

Con intimidad de voces y truenos.  Con lluvia aún. 

 

El tejido de la vida que ha creado un hombre y una mujer.  El hombre y padre, la mujer y madre.  José  Guillermo Vargas y Palmir Barrionuevo.  Ambos: fuerza, tenacidad y dedicación al ser y al sentir que tocan.

 

Me involucro por un instante en ese espacio de la Poeta y de lo que se dice en la memoria que no pasa inadvertida, me identifico en un acuerdo: los amigos son para siempre. Solo dejo constancia de mi afecto afectado, en efecto, afectuosa mente el recuerdo que ya es historia.

 

Adelaida con su voluntad, su voz de agua clara.  Su alma sin barreras.  Su poesía de piel y encantamiento.  Hace un bello libro “Palabras del Corazón”, dedicado integramente a la familia Vargas Barrionuevo.

 

Juega con la palabra como una niña descubriendose en la sorpresa del mundo cuando el sol toca la arena y deja un espejo mojado.  Ofrece su vacío de honores al omnipotente  y le dice: “ Haz de la espuma un altar y escribe tu nombre Jesús en mi pecho, /para que yo te ame señor”.

 

La condición crea un génesis.

 

Sea “un diseño de amor la posible felicidad”. Que calme el dolor con la “flor del sueño”.  Que con el faro que consiga la poeta logre la calma  para el desespero, la estridencia y la abulia de la nada.

 

“Voy a conseguir un faro azul irisdicente en la playa de luz/ para eliminar los males del mundo”

 

La poeta siente la nostalgia de estar y no, que fue aquí, allá.  El oceano resaca de infancia. 

 

El olvido un árbol sin ramas.  Hace la biografía un recuento de espejos, papel y espacio.  Retrata al verbo antes del sol.  “Habla con la luna y cuenta las estrellitas antes de dormir”.

 

Se recuerda lejos. Cada lengua tiene su forma. 

 

Su fonema en el paladar busca lo filial, algo parecido al intérprete y traductor.  Habita sin confundirse en el sonido, calza palabras porpias y ajenas. 

 

Hace del conocimiento y la huella un acto eterno: un momento de tantos ¿para qué más?.

 La princesa de una infancia no se ha quedado a dornir para siempre.  No necesita de cuento prestado para que la saquen de la esfera onírica. 

El durmiente no es el soñante.  Y sueños no son.

 Ella su propio encanto. Ha despertado en la  ronda de Adelaida un saber que no tiene

Ha despertado en la  ronda de Adelaida un saber que no tiene secretos para la tristeza.  Nadie se esconde. 

 

Todos salgan al parque para ver el teatro con su carpa rota del tiempo. 

 

La magia dibuja un mimo para animar una historia nunca vista por ningún inocente.  La pena se queda quieta, ya no hay puchero: “Leticia es adelaida”. 

En el trapecio  del verbo hace una raya de tiza y la cruza sin temor al vacío ni al espacio.

 

Se seca “la tristeza que me ha invadido tanto”.

 

El mino hace una pirueta y morisqueta para acercar al  “amor aún”.

 

Palmira canta en el jardín, sus ojos verdes parece una selva sin pisoteo.  El tecleo de la máquina de Pepe, el humo que sale tras la puerta cerrada. Espacios dejando actuar al acto, la cocina huele a mano de mujeres cocinando el placer  robado al paraíso.  La escoba suena en el patio, una infante recoge las estrellas que trajo la poeta.

 

La tarde cae con murmullo de oleajes.

 

El traseúnte espera cruzar.  Otro peatón lee un poema bajo el farol, quién hace ora cosa, Me dices que solo intente ser uno “aún en la distancia alguien que…”

 

No digas Adelaida  “que no hay nadie que pueda curar este dolor”.  Mira a tu alrededor, ya la vida tiene “tantas historias para contar”.

 

Momentos marcados como el rayo de la luz a la sombra que se amotina al otro lado de tí.

 

“Que este día se quede/ tatuado en tu memoria… como despertar un sueño/ cantando cual plegaria:/ te quiero”.  “La vida sin ella no vale nada”.

 

Vamos pasión, deja escucharte, que ya amaneció, los pajaritos cantan y la luna se ocultó en cualquier parte.  Aprisiona con tus dejos de necedad lo que  “mi amor despierta con la aurora”. 

 

El silencio se presta para acompañar al enamoramiento  con la existencia.

 

El tiempo como movimiento de luna sin cansancio acampa en la oscuridad la luz. 

 

La alegria infantil de la voz mira al espejo que no está  solo.  Alcanza a verse y se dice: “soy  como la niña entusiasmada que tuvo una muñeca nueva…/ sigo con lo que la vida me ofrece…/ como si fuera yo misma.” “Suspira a mi lado”.  

 

Alguien que no se deja ver como las hadas o los duendes amortigua el terror de ya no ser. 

 

Otra que es: la poesía que nos dice: Tú no eres soy yo. La mujer, la que es, la que ya no es, la que se siente a gusto con ella.

 

Baila el “vals del amor inconcluso”. Un paréntesis rodea  la memoria y la realidad.  Firmes los pies plantados a la razón se deja envolver.  “Y en un círculo de pasión/ busca la boca/ ardiene de deseos/.. renunciando a la tristeza… !Vive mi amor!”

 

Hasta que el nocturno de los cuerpos toque o se los lleve el tiempo,  llegue aún el resplandor de la emoción. 

 

Al final todo allá, será “acá he borrado la última línea”.

 

El hilillo que choca con la gotita de agua que provoca  una alegoría se pregunta “¿quién ha osado cambiar los  colores de mi arco iris? ¿quién?”

 

Sentimiento intraducible el corazón de acantilados de la voz poética hechizada y sin acompañante como cuando se es niño y se camina en las palabras que no se conocen y falta alquien que nos indique las cosas que son.

 

Despues solo un detalle que me significa en tu presencia 

 

Y no se está solo aún ni  en el miedo. 

 

La alegria infantil de la voz se mira en un pedazo de espejo, apenas alcanza a verse, otra vez de otro momento.  Recuento, repetición,  epílogo.  Flash.  Recuadre.  Relectura. Otra versión.  Otro sueño.  Otro capítulo. 

 

La novela y la poesía del ser humano.

 

“Mi cuerpo pensaba ahogarse/más finalmente he oído/ unos bonitos cantos entonados/ por bella misteriosa sirena/ en brillante noche de luna plena/ Así me quedé hechizada/ dentro del mar azul/ convirtiéndome en sirena para siempre/ con mi bello principe en la ensenada”.

 

Agua dulce agua salada  el sabor de la vida que nos aloja y desaloja.

 

Que nos recuerda: lo que no naufraga en el desencanto. Flota, pero no te asustes, llega a la orilla.

 

Y al final de todo menos mal:  “queda mi voz/ pero sin mi alma”.

 

Carmen váscones

06/07/09

Toronto

 

2007:CRONICAS DE OTOÑO EN CANADA, POR CARMEN VÁSCONES agosto 7, 2009

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I PARTE

 

 

 

Salí con Roger Hollander desde una patria dando qué hacer y qué decir, Ecuador, el 14 de agosto, rumbo a Canadá, antes transitamos por Colombia, paraje de estaciones de maletas pasa/porte, poesía sin descanso dentro de  una convulsionada ciudad buscando su destino sin abandonarse así misma. 

 

América retorna como el tornero da la forma sin perderse en el vacío.

 

Llegamos a Toronto, espectáculo de belleza, de árboles totémicos con espléndidos colores, poco a poco la agonía del verdor dulcificando la muerte de las hojas y la irremediable caida apurada provocada por el peso o la levedad del viento o de lo que tiene que suceder, acompañan lluvias imprevistas.

 

Los árboles parecen esqueletos adormecidos esperando el invierno y la resurrección.

 

Las imponentes construcciones desafiando y probando la capacidad de la inteligencia humana, que se apropia del espacio, encerrando el cielo entre torres y espéctáculos seductores del progreso, de pájaros estrellándose en la luz que asoma por los cristales  de las ventanas de los edificios gigantes.

 

La noche se convierte en cementerio de las avecillas que se confunden con el fuego artificial, ,el encanto de las casas de ladrillos que dejan sentir aún el barro de la raza poka honthas, o de alguna tribu habitando su historia aún en su piel escavándo la lengua oral, imprimiéndo en la memoria  la naturaleza que no se aminora en la tala diaria. 

 

Me han faltado ojos para atrapar la belleza presta a la mirada.  Mi pensamiento pegunta constante del sentido de la existencia, avanza en el enigma de la incógnita del ser.

 

Como paseante del horizote hemos trajinado, visitado museos,  la galería del grupo de los los siete, pintores que no soñaron con la fama y sin embargo estan ahí para para recordarnos lo hermoso de la gloria del pincel, plasmaron sus huellas a mitad del último siglo, sus obras se las siente como óleo fresco, se toca el deshojar de la vida sin el ocaso.

 

Ver el espectáculo de las catarátas del Niágara en un día soleado, donde los arco iris parecen danzas del pozo de la dicha sin sombra que persiga.

 

Luego entre seguir y estar, el estrechamiento con la palabra, las vivencias, la literatura.  La oralidad y el trazo en el sonido del poema, del relato, de la vida contemplándose sin compasión.

 

Las razas, un festival de imágenes sucesivas, de cantos, de conciertos, de lecturas que refugian la historia.  Qué no.  Ravishankar y su hija nos dejó la cítara y la memoria  con  un sonido que no cesa de hacerse al compás de una  presencia que lleva al viento donde quiera.

 

Los escritos portadores  de magia y realidades cruzan Otawa, Montreal, Guelfh, llegan a Toronto, entran y salen a reunirse, de allá, aquí, calzan las huellas “latino canadiense” y americanas agrego.

 

He acompañado la celebración cultural del idioma español CCIE XV,  en la universidad de York;  He participado en el Festival de la palabra y de la Imagen desde el 4 de octubre al 22 de noviembre.  Ecuador fue aplaudido, Abdón Ubidia, Raúl Perez y la que cuenta esto, dimos a revelar nuestras obras. 

 

La presencia latina e hispana en  Canadá fue patrocinada por universidad de York, Cañasanta, editorial Antares, Diario el Poular, Correo Canadiense, Hispana Travel,  Stong College, Toronto hispánico.com, Si-Si Cine, coordinada con los Consulados de Perú, Chile, Mexico, Ecuador, Colombia, Cuba,  Uruguay. 

 

Fue un encuentro fraterno de voces y presencias que llegaron  desde hace 30 años unas, otras recientes, que irrumpen con apremio, avanzan sin nostalgias.  Otras tienen la marca del exilio que no las abandona.  La historia no se deja ocultar.

 

Nombres que se descubren y se acercan al lector. 

 

Margarita Feliciano reside en Toronto, poeta, traductora y crítica, directora de editorial Antares, fundadora y directora de celebración cultural del idioma español CCIE, que ya deja su primera cosecha, el libro“Antología de poetas hispanos canadienses”. Sintamos un fragmento poético de la letra hispana con nombre de flor “ Las ideas son dioses/  de nombres apenas descifrados./ Jeroglíficos de tu pensamiento, / a veces te dan la espalda, / no permiten que las adores/ que les traigas pedacitos de melón/como una ofrenda./
 

El crítico, traductor, editorialista y poeta Hugh Hazelton, vive en Montreal, laborioso y prolijo investigador, entregó a la historia de Canadá, la antología “Latinocanadá”, trabajada durarnte 10 años, recoge obras y memoriales de los llegados hace 30 años a este país.  Valioso aporte, También hay un libro hermoso con un título muy sugestivo “escribir el exilio”, editada por Paul Carr, publicado en las Ediciones de la Enana Blanca, Montreal, Québec. 

 

 

Otras voces llegaron, conversaron, y se dejaron escuchar, Nela Río; María del Carmen Romero. Toda tenaz urga en la psique, busca salidas, planta sus versos; Anita Junge de Hammessley, pintora, letra fresca, zahumada de recuerdos sin rendición de cuentas.  Camila Reimers, leyó su cuento “ojo por ojo”, que trata acerca del cabo asesíno del che, precisa esa mirada pendiente.  Solo de paso menciono otros nombres Arturo lazo,  Erik Martínez, Ramón Sepúlveda que estuvieron desnudos con su palabra.

 

Guillermo Banuelos, con su cuento alegórico, la fuente parte de una foto, entra al sueño y se encuentra en una realidad aparentemente sin ninguna parte, el real del misterio, se esconde en a palabra del autor,entresaliendo y entrando, fusionando, fantasia con el otro lado de la mirada, cuenta y relata el desencuentro del lugar, y sin embargo estaba allí creánlo.  Ese Aleph, punto intermitente e intinerante de la escritura. 

 

En cambio, el Argentino, Luis Alberto Ambroggio, que vive en Estados Unidos, rompe la costumbre de la lengua en su poema “testamento”, se atreve a desmitificar los legados, suelta la palabra, la libera del cuerpo,  ya no es asuno de vida o muerte, sino, de lo que el sonido se atreve a inscribirse en esos instantes que se reducen y parecen eternos fragmentos dispersos en el caer de la página sobre la memoria.

 

Despues de tanta existencia, la nada se la palpa como un papel vaciado de escritos.  Pero la ausencia se impone como un gozo de presencia sin necesidad de piel.

 

El espacio está medido, pero voy a desmedirlo, el envío del pedido por Roberto Bianchi, va a tener unos párrafos extras, estas viviencias, se salieron del control, del número de carácteres, no todo se puede decir.  Pero, no se puede desconocer lo que pasó. Describo.

 

La poeta mexicana, Wendolyn Lozano Tovar, actualmente vive en Estados Undos, colabora en la revista “Literal” bilingue, dirigida por Rosa Mary Salum.  Otras voces mexicanas se hicieron presente, Martha Batiz, Alejandro Zamora, Margarita Caropresí, que con humor, descaro y fuerza estan avanzando en la pluma de sus ideas.

 

La uruguaya María del Lujan Figueredo, poeta, cantante, crítica literaria, expuso la obra “Mundo a la vez” de su abuelo Alvaro Figueredo, en la que quedé atrapada desde el inicio que escuché los versos de este hombre que vivió lejos de la ciudad, al pie del mar.  Suenan sus versos “Yo el excesivo/ el áspero habitante/ os diré si algún tiempo/ el sacrificio esta camisa tibia/ la incorregible bestia su opulencia..”, búsquelo lector, indague. 

 

Sus presentadores, analizaron con microscopio la letra de la vida , el uno, el colombiano, poeta y narrador Javier Miranda, su palabra cabal, quita el aliento al escucharlo, o si no acuda a sus libros, menciono dos novelas que he leído:  “Un cadáver para armar” y “La risa de los cuervos”,  no cede un ápice.  Su escritura transita la muerte y la vida, habla una de la otra, como si no hubiese pasado el tiempo, y sin embargo todo sucede. 

 

Y el otro, el uruguayo, Rómulo Cosse que con su sapiencia y pulcritud de investigador nos describió la intimidad de la metáfora; el poeta uruguayo se punzaba así mismo, sin desdoblarse, porque dice “si fuesen dos alvaros que salen/ codeándose/ palmeándose/ es mentira/ que es uno el mismo../  Ella y él, abuelo y nieta, voces, una y uno, el singular del creo y crea en sus propios creer. La voz femenina, canta a la vida con su pulmón de primavera. La voz masculina  “un Alvaro inviolable el pie del mundo”. 

 

La Nieta, María, se expresa como brisna de mar y uva ácida. Enjuga el tiempo. “Arte: madero espinoso/ espiral/ piedra y herencia/ humo, futuro/ y este pan de cada día/ enmudecido texto/ que es sin ser/ pre- y pos-libro/ Vegetal/ sol/ cósmico silencio/ en la red que extiendo/ entre las líneas que dibujan/ esta página.

 

 

Los poemas de costura propia de la argentina María de los Ängeles Lascanos, su inquieta angustia, provocándose, no es ajena al prójimo, “por eso cuando la piedra cae/ hay que tener cuidado/ que no caiga en nuestro cementerio”…

 

Hay que seguir la pista a estas voces mencionadas a cada una.  La memoria y la palabra aparecen como “un pasado reciente”. Imposible olvidar.  Resituar la palabra y su origen aún vivo entre fuego y cenizas “el humano no renuncia a su propia vida”. Hay tanto por contar, recordar, compartir la voz, la imagen allí, el sonido y la mirada se hacen uno. 

 

El destello del esplendor de las fotografías del argentino José Andrés Barbus,  contrasta la espera, focaliza la pupila, agarra el momento, la imagen habla por él.

 

La memoria y la palabra aparecen como “un pasado reciente”. Imposible olvidar.  Resituar la palabra y su origen aún vivo entre fuego y cenizas “el humano no renuncia a su propia vida”. Hay tanto por contar, recordar, compartir la voz, la imagen allí, el sonido y la mirada se hacen uno.  El destello del esplendor de las fotografías del argentino José Andrés Barbus,  contrasta la espera, focaliza la pupila, agarra el momento, la imagen habla por él.

 

 

 

Me traslado ahora a la universidad de Ryerson donde la bella, inteligente,  investigadora  y crítica de avanzada Marianella Collette, además traductora, estudiosa de la literatura latinoamericana, me invita a participar con los alumnos, a intercambiar diálogos en lengua propia, a compaginar poesía, experiencia y creación.

 

Interválo. 

 

 

La música, los festivales, la trompeta, los tambores, y los pasos de las razas chocando los huesos de la historia.  Canta la voz hasta desenterrar la memoria.  La infancia juega en la ronda, se esconde en la guitarra, toca la flauta de papel, rompe la pandereta, los cascabeles parecen escarchas de risas.

 

Los grupos musicales invanden.  Las razas no se evitan.  Se apropian de las calles, todo el mundo se alista para arrumacarse en la magia sin temor a contagiarse con la compañía.

 

Funky Mamas, agita la emoción, los niños corren con el tambor, la a suena ei, la e iii, la i ayy la oooooo y la u yuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.  Los niños pegan y despegan los sonidos, juegan a la rayuela, hacen círculos y rayas con sus bocas.  Los padres saben que no saben y entonan las cuerdas de la trompeta con una peinilla de papel.

 

 

Dos hombres con la ansiedad de la existencia en sus hombros, el primero,  militante eterno del deseo que transfigura cual espíritu viajero, su nombre,  el argentino Jose Luís Robínson, responsable de crear nexos más allá de la función del vivir.  Bajo el brazo POSTDATA, luego la entrega como mensajero del destino.  El segundo, el peruano Aldo’Dall Orso, poeta, narrador,  escribe en el diario  El Popular,  difunde  América Latina, con sus trazos empapela de anotaciones, de recuerdos, alegorías, versos y relatos las espectativas de los latinos residentes en la tierra de las cuatro estaciones.

 

 

Participé en la Jornada de la conferencia anual de la asociación americana de profesores de español y portugués, capítulo Canadá, AATSP. Cabe resaltar que se llevó a cabo en la universidad de Guelf, el comité organizador, estaba compuesto por tres mujeres lúcidas, cálidas y firmes: Rosario Gómez, Denise Mohan y María del Carmen Romero, el evento se realizó en la Universidad de Guelph. Los académicos, expositores fueron: Myriam Martel, Carlos Urani Montiel, May Bletz, Emma Jimenez Llamas, Eliane Lousada, Lorena Leija, Adam Sellen, Lee L’Clerc, Arturo Perez, y Juan Carlos Godenzzi.  Dieron fundamentales aportes. En el escenario del pesamiento la literatura, pedagógía, y linguistica se encontraron y se expusieron las articulaciones y desarticulaciones del habla, de la representaciones y la transformación de una lengua atravezando fronteras, identidad y mutaciones.

 

Le quitaron por un rato la corona a la real academia de la lengua para compartir los avatares de lo abstrato, global y particular de una lengua con s y z , donde la madre real y aborígen confrontan la legitimidad, legados y permanencias. Ese idioma español  y de piel curtida  no calla sus nacimientos, suceden batallas ortográficas y sonoras en la conversación, intercambio de  hechos y escritos y borrones aprendidos a punto de palos, conquistas y reglas. 

 

El presente tiende a crear pactos sin colonizajes en la lengua.  España y las Americas se corrigen.  La violencia en el lenguaje es lo no dicho, lo reprimido, lo censurado, lo vetado, lo prohibido.  El tabú del cuerpo y las palabras comprometidas en la dimensión de lo humano y la ética de la conviviencia. 

 

La lengua se la habita, se la vive, se la aprende, se la  desaprende.

 

 Lo hablado y su drama como “el fauno” en el “castillo de Lindabridis, que Ana Lorena Leija, en su construcción escénica de su personaje, desnuda el anhelo de la bestia, querer ser humano, y amado, ser escogido y cogido en el abrazo “del veneno del amor”, pero la violencia de lo animal, donde la palabra no está, deja a dos mujeres, danzar y alienarse entre lo sagrado y pagano. Seduciendo y provocando, arrinconando en la verguenza del rubor, la culpa del placer, de un solo pestañazo la directora de la representación “envuelve de sedución al público”, así lo plantea con vehemencia, pasión y convicción, la jóven degusta ensayar la imaginación  hasta dar con lo que ansía. 

 

Los personajes invaden la fantasía del espectador, desata otras funciones, otros juegos escénicos.

 

Todos los expositores coincidieron en algo fundamental, el código común, el idioma español, y los intrincados del concepto, del símbolo y de las definiciones, de una habla que se práctica, se viviencia se teóriza. Se equivoca, corrige y falta.  Composición, dictado y gramática estructurada.  La voz diseña un ritmo, la enseñanza del idioma español exige un modo, califica, doblega y funge de realeza sobre la realidad, la historia y la psique.

 

El común denominador  crea un medio para comunicarse, y esto exige, sentir el saber sin remordimiento.

 

Al idioma castizo, mestizo, de piel cobriza, blanca y negra hay que dejarlo fluir. No oprimirlo en la inquisición de la conciencia de los géneros. La creación y el idioma van de la mano, convergen, se transforman, se mutan, se  gestan, se desmadran, se engendran, buscan el seno materno, la letra bastarda busca sus raíces, se anexan, cruzan fronteras, emigran, se alían, se exilian, se autorizan y desautorizan.  El padre del idioma,  se totemiza, se inviste de cacicazgo, se desprende de la coraza, de la palabra dominante, se descarnaliza, se despelleja de la “letra con sangre entra”.  Concibe  la inclusión. 

 

Otros, enfrentan la ironía de los hijos del “Sudaka”, la exclusión huele a expulsión, a retorno, a rencilla no resuelta desde la colonia,  la fragmentación incomoda a unos, acomoda a otros.  Emigran los significantes filiales, los dogmas atropellan la memoria. 

 

Se vuelve amorfo lo humano. 

 

El capital voraz elimina al patriarca, la dictadura mata la sucesión, la lengua mutilada sangra en la soledad de la palabra sin diálogo. El emigrante cruza el muro del cuerpo y las fronteras.  Los alambres de púas del saber dominante punzan los sentimientos. 

 

El humano no se deja excluir ni aislar, ni aún en el exilio por voluntad propia o ajena. 

 

La palabra: una turbulencia de masas buscando su singularidad en cualquier paraje de la historia, de la memoria, del  traseúnte anónimo y público. 

 

La acometida de la vida un drama sin rendición. 

 

Se redime la palabra  en el contacto de cada día.  No se deja cercenar por la guillotina de la alienación.

 

La Web es un espacio para rastrear a todos estos personajes de carne y hueso que he  mencionado, cada uno en su tarea.  Búsquenlos, léanlos, énterense, invístanse de ellos.  Las Presencias de las Americas juntas, una puesta en escena: La América toda. 

 

Y en este viaje he leído, he escrito, traje mis libros, entre ellos “Todas las manzanas del paraíso”, libro mágico de la poeta brasilera , Ninan Reis, que en este momento junto con Roberto Bianchi están poniendo en el horno de aBrace, la antología de poesía de mujeres “ LA MUJER NO BANQUETE DE EROS”.

 

Para cerrar este andar los dejo con estos versos de Nina, “Entonces/ como un fantasma/ uno arde clandestino en su propio cuerpo”.

 

Carmen váscones

Toronto 11/2007

Cuba, Silvio Rodriguez, el unicornio azul agosto 3, 2009

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Silvio Rodriguez, Cuba

 

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo deje y desapareció.
cualquier información bien la voy a pagar.
las flores que dejó
no me han querido hablar.
Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré.
mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.
Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
con su cuerno de añil
pescaba una canción,
saberla compartir
era su vocación.
Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más
que un unicornio azul
y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel.
cualquier información
la pagaré.
mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue

EL UNICORNIO AZUL ETERNO DE SILVIO RODRIGUEZ agosto 2, 2009

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Unicornio

SILVIO RODRIGUEZ, Y SU UNICORNIO ETERNO agosto 2, 2009

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Unicornio

 

 

 

 

EL UNICORNIO AZUL

 

Silvio Rodriguez, Cuba

 

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo deje y desapareció.
cualquier información bien la voy a pagar.
las flores que dejó
no me han querido hablar.
Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré.
mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.
Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
con su cuerno de añil
pescaba una canción,
saberla compartir
era su vocación.
Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más
que un unicornio azul
y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel.
cualquier información
la pagaré.
mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

silvio rodriguez