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Entrevista a Carmen Váscones por Mariana Roldos, lector y lectura a nivel universitario mayo 19, 2009

Posted by carmenmvascones in entrevista a carmen vascones por mariana roldos, lector, lectura universitaria, libro y constitución.
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1.-Qué  significa  el proceso lector a nivel universitario ?

-Implica continuidad  de una experiencia, esto es, el estudiante tiene antecedentes de formar parte del mundo de la lectura, sea dirigida o espontánea, que domina el uso del libro, del diálogo y de la capacidad de análisis, crítica e interpretación.  Que forma parte de la vida lectora sea como hábito, gusto propio,  tarea compartida, disposición, animosidad, etc.

2. Si el grupo con el que se trabaja no posee mayormente desarrollado  el hábito lector ¿qué sugiere para incentivarlo ?

Primero haría un diagnóstico de la situación del grupo, para detectar los niveles de formación, de dificultades por individuo, las necesidades, los conocimientos, las carencias, las expectativas alrededor del “hábito lector”.   Ubicaría sus niveles de lecturas, disposiciones a tipos y temas de lecturas,  gustos y disgustos frente al acto de leer y estar con el libro y con su propia vida.

– Diseñaría un programa de animación y acercamiento a la lectura para formar lectores, con libros de lecturas, análisis de obras,   ejercicios de composición y creatividad, con trabajos en grupos, talleres, con exposiciones y plenarias.  Que los textos sean elegidos por los participantes de grupos.

-Planificaría metas a corto y mediano plazo para iniciados y no iniciados en el “hábito lector”.  Pero siempre integrados los dos niveles, para no crear privilegios de “dominadores de la  palabra”.

3. ¿Cómo define desde su espacio de escritor/ bibliotecaria, la palabra Lectura ?

-La lectura es esfuerzo sin forzamiento, es una cita sin obligación ni deber impuesto  Es potenciar el amor a querer, poder y saber leer. Es un reconocerse en el vínculo de la palabra con lo que dice, desdice, entre unos y otros.

Ganarse un espacio en la palabra es aprender a “luchar para tener un sitio, ubicación y puesto en la  expresión,  la propia lectura sobre una verdad sin dejarse atrapar por la debilidad, el conformismo, la piedad o la dependencia del amor sumiso o pueril frente al otro, más aún si es la relación de un niño con un adulto, al infante hay que dejarlo ser en su juego donde ordena su fábula, mito y realidades que le dicen ese eres tú o que va siendo.

La lectura es vida atenta para ser descifrada como cuerpo hecho letra, como sueño hecho palabras e imágenes, “el milagro de que palabras mezcladas con nuestros pensamientos nos traslade el mundo, las gentes…”, nos haga escuchar lo que se lee para que adquiera sentido.

Leer no es escribir.  Ya que cuando “uno lee escuchando, ¿no es la historia que está dibujada?” (Doltó), porque se va comprendiendo lo que se lee como siguiendo haciendo un camino caminando.  Un texto es una historia, “en el método, los textos no querían decir nada, eran ejercicios de lecturas…(Doltó), que sí decían algo, “eran frases que contaban algo, leer es eso, no hace falta la imagen; uno piensa en lo que eso quiere decir y puede dibujar lo que eso hace pensar”, (Doltó).  Hace imaginar, vislumbrar,  hacer pensable lo impensable.

“La historia que yo quería conocer había sido el anzuelo por el cual deseé tanto aprender a leer, gracias a lo cual había aprendido, como se dice, muy rápido, pero, qué decepción asociada a ese nuevo saber” (Doltó).  Lo que se llega a saber no se olvida.

La lectura no es una lección a darse, es un gozo aposteriori del saber que incluye esfuerzo, tenacidad, constancia, perseverancia para ese aprender a leer que vence las resistencias de la ignorancia, que enfrenta el cansancio de la repetición, que se sostiene por el ánimo provocado por el guía que alfabetiza y sostiene el deseo de aprender a leer y hacer un lector sin renuncias a esa experiencia de la letra convertida en habla inolvidable, en escucha placentera, en silencios poseyendo la palabra creadora.

La lectura es una verdad a media, una experiencia de la vida deseada, una voluntad de goce dispuesto a experimentar discernimientos entre existencias compenetradas en el protagonismo innovador y receptivo de nexos gratificantes y presencias vivientes  de momentos emprendedores de animación e iniciación en una zona franca de lecturas posibles y vivibles entre desdecir, fracasos y alegrías plasmadas como diálogos entre un hombre y una mujer  queriendo aclarar o aprisionar lo inconcluso y completamente misterioso, hermoso o según sean sus avatares eróticos, duelos sensuales y rutinas de desencuentros entre creaciones, separaciones y otras historias.

La lectura en su uso funcional, rígido y tradicional está orientada a descifrar letras y palabras no como una formación, esto es un común denominador, “se toma a la lectura como el hecho de conocer bien las  letras, puntuación, semántica, sintaxis, contexto, los fonemas y aprender a pronunciarlos, claro esto es una primera instancia, pero lo elemental es enseñar amar la lectura para que el niño se apasione por lo que lee.  Mientras a la lectura se le asigne una calificación… no lograremos nada” (Galo Guerrero Jiménez)

“No aprenden  a estudiar, porque simplemente no pueden leer.  Entonces, hay que comprender que éste es un proceso largo de capacitación, reflexión y meditación permanente de educadores y padres de familias… los fracasos escolares justamente se deben a que la gente no lee” (Galo Guerrero Jiménez)

La pasión en lo creativo es incomparable. La lectura y la escritura son una peregrina oral que invita a seguir, a continuar, a mantener el suspenso para que se produzca una irrepetible aparición de diálogos visibles e invisibles en los tocadores del cuerpo y del papel.

4.¿ Cuál es la base filosófica de la Lectura en la Universidad ?

La historia de la vida, los episodios del sonido, los sentidos, la habitación del cuerpo, el espacio de la memoria, la dicha, no dicha lo no dicho en la barra y borrador de la memoria, en la imprenta de la escritura y su impresión.

En la constitución de la palabra que me compone y descompone mas acá mas allá -aquí- sin ahora- con hora, sin tiempo.

A falta de la falta anticipas, representas, escenificas, fallas, creas, repites, sintomatizas, excluyes, incluyes, la excepción en la regla, el acápite, el código, morfoseamos, morboseamos, mortandamos, monstruosamente la letra nos come o la suprimimos sin  explicación, su enlace, su composición. Delite en el delito.  Delinquimos con aparente inocencia, a pretexto de que no sabemos lo que hacemos, somos despiadados con nuestros vanales podercillos en el puestito ganado con sudor, votos, botamos serruchando el piso, o como si fuera una basura hacemos del otro un desecho… Ojo con la soberanía del desprecio, quién recula lo dicho, y se planatea otra forma de vida sin discursitos y  sin espejos desafiando a Dios, y al dado del cálculo.  Cada mundo se acaba con uno.  Otra cosa es la “devastación psiquica”, como dijo el doctor Brausntein.  Que el cerebro no se haga una bomba que estalla por la nada.  A enchufar la palabra en la ética: una verdad sin cremación, sin exterminio, sin desaparecidos, sin trampa, qué di…

Luego en el campo del orden,  el tarjetero, la lista de asistencia, la escritura sin alteración o fallas con faltas ortográficas, memorias en descomposición, ausencias de tildes por escribir en una computadora que desconoce el idioma, y no tiene en el teclado la tecla para tiznar  la ley o regla gramatical….

La lectura me tacha, me hace un llamado de atención.

Yo la escritora no soy la lectora a pesar de que me leo in fraganti, después corrijo esto expuesto en público, hago un guiño al bloguero, mi ignorancia y conocimiento me someten, me impugnan, me empuñan, me empujan, me levantan una protesta, me señalan como bestia iletrada, descalificada para ser profesora del idioma español, que ni se me ocurra.

Con el filo del amor hago un corte, corto el amor a la sabiduría…. El horror de saber, el dolor de corregir, el placer de no morir en mi psique, el poblar la ausencia sin querer recuperar nada.  Que mi cuerpo no me someta a mi propia vida, peor aun la vanagloria de la sapiencia.

(Recuperaré la primera respuesta y la incorporaré,-caigo en cuenta la falta, mientras , esta pregunta la respondo hoy, 23 de mayo, Mariana esta ausente en este pensar, estará presente cuando lo lea, lo corrijo cuando llegue a playas, mientras, que el texto de qué decir. –sobre todo a que el pensamiento es una cuestión constante y continua…, espero haber resuelto  por un momento el tumulto de la inquietud, la angustia de existir en este capital devastador que consume el alba de la posible razón.

“Los actos violentos no cambian nada”.  Y sin embargo son los mecanismos y el plan para los exterminios, para las masacres, para las guerras, para el control diario de la libertad del uno frente al otro.  Cuál es el límite sano…

(Encontré la respuesta)

La lectura debe ser el espacio para la ética de la palabra incorruptible e insobornable.

La lectura debe ser un servicio para el saber.

Rl saber debe ser un facilitador de poderes y consensos de justas palabras y acciones encaminadas a progresos personales, sociales y del estado.

La ficción y la realidad: una palabra de hechos que sostienen la vida desde caminos sostenibles, inventados, posibles y soñados.

La palabra no es monopolio de nadie, ni globalización del lenguaje, ni deudas de conocimientos, ni servidumbre de la voz.

5.Cómo incide la comprensión lectora   en la Carrera de Derecho.

La constitución de la palabra forma un cuerpo ajustado y desajustado entre la constitución impartiendo la ley por un lado, y por otro la sujeción del deseo frente a lo prohibido y reprimido de cada sujeto desde su núcleo familiar, como patrimonio de la ley de la prohibición del incesto, el límite frente al deseo y la libertad, eslabón fundamental para entrar al enlace y entorno social,  reglas para  facilitar el camino de la justicia y de los pasos del “ciudadano cumpliendo sus deberes y derechos”.

Del dicho al trecho hay muchos trechos, la comprensión lectora se ubica desde la acción y la ética de cada sujeto, esto es, no basta con ser un buen lector, para ser un sujeto consecuente y con valores.

Es importante ayudar al lector diferenciar entre lo escrito y lo que sucede en  la realidad social. Hay que fomentar y promocionar y dar facilidad para desarrollar la crítica y darle oportunidad a que se exprese, apoyar y permitir la capacidad de excavar más allá de lo superficie hasta llegar a la esencia de lo que se busca, para poder lograr avances relacionado con lo que existe en el mundo real, no en el mundo abstracto.

La moral no nace con la lectura, más la lectura puede construir una conciencia social, pero, otra cosa es, si somos o no consecuentes y leal a esta forma de ver y comprender.  La ética no nace se hace..

Otra cosa es la posición crítica y pensante frente al orden y desorden de la palabra que genera pensamientos, fantasías, imaginaciones y propuestas de vidas que amoldan y desamoldan formas de actuar y pensar.

Esto es, juez y parte no se puede, abogado y acusado tampoco, testigo y evidencia no siempre coinciden, coartada y lugar de los hechos no coinciden con el escenario de la parte y contraparte; el acta de reconocimiento del lugar de los hechos quien la cuenta y narra y da constancia es una parte de cómo los cuenta y los deja sentados o inscritos.

Quién lee, quién la interpreta, es otra determinante relevante,  porque, una vez letra escrita, continúa el proceso penal, legal, y prisión para el que no tiene lugar a defenderse, porque queda fuera del peritaje, ya que es sospechoso directo y culpable, por la evidencia, y eso según sea el nudo o conflicto de la evidencia determinado por los guardianes de la “ley” en su “parte elevado al destacamento de policía”, lector número uno, privilegiado para la ordenanza del calabozo del personaje, actor de los hechos y consumación de la historia.

El autor de la trama, como un dios deja la obra en manos de los lectores “infernales”, que tienen que seguir las pistas como detectives, para desmadejar el hilo perdido entre tantas pautas, es así como defensor, investigadores y personaje o acusado en aprieto y de paso encerrado en el calabozo de la ficción, o de la alegoría, tiene que colaborar para aproximarse a una verdad que lo reintegre socialmente a la confianza del peatón de la vida, y pueda andar con su boleta de libertad sin quedar en sospechas ni en los archivos de la dudosa procedencia y de hay que seguirle los pasos. Cómo limpiar una carpeta, donde se juega la existencia del ser y no ser.  La marca  y las pruebas para un delito que se acusa y recusa.

La verdad sea dicha, ¿y cuando no es dicha?

De sala en sala, corte superior, instancias, abogado defensor sustenta, se hace al acusado saber, se lee según la lupa, se dicta autollamamiento, se hace detención en firme, llamamiento, audiencia preliminar, da dictamen fiscal, se lo acusa, “la existencia del cuerpo del delito se encuentra probada”, se rechaza, se alega,  se rechaza el dictamen acusatorio, se retoman antecedentes, cartas de certificación, se ignoran otras pruebas, la evidencia se impone,  la instrucción fiscal, va y viene, se descubre, se encubre, se cubre, se evidencia.

El tiempo transcurre como un buitre tras la presa.

El imputado, la acusación, los hechos, entre culpable y exculpación.  La disposición legal es sancionar el acto, lo incorrecto,  desde el fundamento que garantiza demostrar la inocencia o la culpabilidad.  La lectura precisa, un texto de partida, “el acta de reconocimiento del lugar de los hechos”, luego la ficción, la escritura, la vida real, lo que realmente ocurrió, lo que justifica toda una vida…

La infracción de la ley, se la sanciona, quien comete el delito se lo ajusta en la cuenta de pagar, cumplir o saldar deudas bajo la mira de los deberes como ciudadanos.  Pero la lectura del caso, los testimonios, las evidencias y las garantías constitucionales del proceso del juicio como un proceso lector de la verdad como se las cumple para favorecer o facilitar que se hagan actos de justicias, entre los acusados, el acusado, los defensores.

La verdad no se la compra, pero hay actos que quedan impunes toda la vida, como un lector mudo, que no quiere tomar parte ni del autor ni ser testigo en contra o a favor por la retaliación, no se puede estar en los dos lados o bandos, pero se puede asumir un papel protagonista como actor, personaje, lector, o nuevo autor de los hechos.

La palabra es un delito penal, porque compromete e incita a ser parte de la historia, de la verdad que juega sobre el pellejo del acusado.

De la sentencia que dicta el juez y los jurados, a partir de un argumento, de la instrucción fiscal, de los hechos que se alegan y suman, de la palabra del acusado, y la de la verdad a media.

La vida se corroe por la muerte que avanza lentamente.

La lectura se corrompe o salva según el alegato y las intenciones de saber o no saber, de ignorar o conocer, de hundir o sacar a flote, de decidir al precio de quién paga más con el silencio o con desconocer la  justicia o pisar la ley.

Y a veces aunque no se pruebe lo contrario, y el acusado sostenga su inocencia, igual se sigue con el proceso, la corte, la sentencia, la condena, la cadena perpetua o la pena de muerte.

Quién está libre de culpa en la lectura de la vida y del ser.

No hay carrera derecha, hay otro lado para ir derecho en la comprensión e incomprensión del texto, del contexto y del actor de sus días.

¿Cómo decidir el sentido correcto de una lectura cuando de ley se trata?

carmen váscones

13/12/05

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