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ENTRE CUERDAS LA VOZ por carmen váscones abril 27, 2009

Posted by carmenmvascones in artículo, Ensayos, entre cuerda la voz, guayaquil de mis amores, POESÍA, por carmen váscones.
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 No es tanto como el autor dice, pero es tanto como lo ha podido decir.  Entre cuerdas la voz,  el compás entre los cuerpos. 

La música se abre como un tiempo apropiándose de nostalgias empecinadas en los grises inviernos.

 

Reitera la historia entre cada estrofa sus partos, conquistas y fechas.

 

 

 

 

 

¿Qué se deshoja en este himno romántico canto de todos y de nadie?  Intimidad ingenua  de verano, ciclo rotativo de intempestivas lluvias, sobre ti un pendil de luna llena.

 

Abrazándote una sombra, la de aquel que se pregunta ¿quién era su amante, acaso la muerte o el nombre tuyo que se envuelve entre la ira y la belleza de todo el ignoto ser que eres?

 

Tus pobladores se visten de celeste y sonríen en la faz de tu pasillo, creen que han robado cinco estrellas, más no saben si al mar, al cielo o a una guerra. 

 

La duda te inventa, te atormenta, te destruye. Te  devalúa. Hasta hace inventario a tu vientre.

 

Hace de ti una ambición en un límite estratégico.

 

Te parcelan como juego de ajedrez y en cada partido elige tu rey.  ¿Y sigo siendo qué?

 

Eres la reina de los peones de esta tierra, los caballos yacen desbocados en los monumentos erigidos en  tu nombre. 

 

El guardián del tiempo pregunta dónde está la perla que surgió en ti o rugió en la emboscada. 

 

Su presencia está perdida entre el Pacífico y la ostra no encontrada.

 

¿Quién te arrulla, te atormenta de pesadillas, quién te invade de basura, quién tumba tus cerros, quién tala tus árboles? ¿En qué jardín te han convertido?

 

 

Te llaman soberana de tus empeños, pregunto ¿cuáles?  Tal vez olvido y oscuridad. 

 

Y qué de las promesas para con los niños  de la madrugada que cuidan carros estacionados fuera de casinos y discotecas.

 

Qué de las niñas que venden los diarios cuando otros infantes duermen.

 

Qué de los vagabundos guareciéndose bajo los portales.

 

Qué de los muertos en  las calles, por culpa de los ebrios conductores  o de los que atascan porque van atrasados al trabajo, que sin “conciencia” alguna se cruzan las señales rojas o no respetan ningún pare.

 

Que de las protestas acumuladas en carpetas y de las frases estrelladas en las paredes de lo cotidiano; qué de todo el resto. 

 

Crímenes y robos organizados o sospechosos imperan en el poder de la violencia y del placer de la crueldad…

 

Tus empeños empeñados en los bancos de los parques y en los bancos que juegan la transferencia de tu prosperidad y felicidad.

 

Pregunto ¿Qué formó Dios en tu bello cuerpo, qué  protege tu figura, qué sueño abraza tu río, en que espejos te miras?

 

Se escuchan murmullos acompasados, se distingue el poeta, el escribano, el ama de casa, el vendedor de verduras. 

 

Todos a una voz, el coro humano repite “Guayaquil de mis cantares”. 

 

Continúa el solista y el taladrador de  las palabras continúa.

 

Qué hacen tus rubias y morenas que enloquecen de pasión, las que asoman en su balcón y mitigan negras penas; qué de las que miran con pasión el crimen que ronda. 

 

Les palpita el corazón y encienden una vela a su santo de devoción y prometen esa noche no amar para que Dios se apiade y limpie las cloacas de este mundo.

 

Qué de las que con sus ojos verde mar hacen anclar la esperanza, la hospedan en su femineidad, la tinieblan de bohemia, la embriagan de sus olores y le prometen que a la tarde siguiente del domingo irán a misa junto con su marido una vez que llegue del partido de fútbol  y si falla al cumplimiento rezará un padre nuestro para quedar libres de deudas y culpa, que la próxima no fallará.

 

Y qué de los ojos negros anochecer que nunca deja ver los cadáveres dejados en “las cruces sobre el agua”, de los indios azotados por los dueños de los cañaverales, de los estudiantes muertos por el caos, quedaron para siempre enredados en su angustia, se desbandaron entre tanto miedo contenido y odios nacidos en el dolor y desamor.

 

Todos ellos han perecido en el placer de la violencia, su protesta y rebeldía.  Su rechazo. Donde sus pasiones han encontrado repudio, resentimientos, rechazos, torturas, malentendidos, olvidos. 

 

Una página rota en el nombre del padre del hijo y de la comunidad. 

 

¿Qué han hecho de tu bandera, de tu escudo, de tu himno, de tu historia?

 

¿Y qué de los cadáveres, los de las batallas que galopan en el calendario. Los que reposan en una rosa marchita.

 

Los que se aprisionan en una servilleta guardada; el que acompaña en un hueso seco, el de una vez en un hotel, en una mirada que no llegó  a ser cita.

 

¿Qué de las que imponen siempre su querer, fascinan al mirar, embriagan al besar, son sus labios de cereza un reclamo de dulzura, de amor, de identidad, nombre, de particularidad y señas, lugar del descanso. 

 

De vida y muerte entre tantas palabras, sacrificios y placeres. 

 

Mujeres de este puerto un eterno ignoto mar.

 

Tú ciudad, eres una mujer vestida de sueños y razones donde anhelan tus hombres vivir para nunca más sufrir, ansían llenarse de tu ternura, desean descansar en ti de su tanto andar, y sus almas quieren enterrarse en ti para siempre estar.

 

¿Dónde sus almas realmente anhelan estar, dónde sus cuerpos desean habitar? ¿De quién eres prisionera, del mar, de ti, de tu gente, de las palabras?

 

Eres fulgor, muerte y amanecer. Palpita en tu corazón el crimen, el horror, la ternura. 

 

Tus muertos y amantes yacen en hinojos cuando entierran sus silencios en ti. 

 

Anhelan sus descansos entre los que quedan. 

 

Recuerdan y nacen en tu canto otra vez. 

 

Un nuevo coro nace en ti  ciudad de mis amores.

 

carmen váscones

1/1/1989

 

 

 

 

 

 

Comentarios

1. frases romanticas en español - diciembre 20, 2013

Genial, un tema bastante interesante y lo estaba
necesitando urgentemente. Sigue escribiendo con
la misma calidad siempre. Un abrazo !


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