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carmen vascones y más escritores ecuatorianos opinan ¿NUEVAS TENDENCIAS EN LA POESÍA ACTUAL, abril 22, 2009

Posted by carmenmvascones in ambato, Carlos Béjar (Ambato), carmen vascones, cuenca, Jorge Dávila (Cuenca), Juan Carlos Astudillo, lírica, María de los Angeles Martinez Donoso (Cuenca), Maritza Cino (Guayaquil), Miguel Donoso Pareja (Guayaquil), novísima poesía, POESÍA, poesía actual, provincia del Guayas, Rodrigo Pesantes (Guayaquil), samborondon, Sara Vanegas (Cuenca), Sebastian Lazo, Sonia Manzano (Guayaquil), Xavier Oquendo.
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Antes que nada, para dilucidar este avatar de la poesía actual o novísima debo contarles que me encontré en la encrucijada de lo formal e informal, de escoger a mi yo como unidireccional o hacer eje transversal el tema y compartirlo con otros escritores y así devolver al público lector y escucha los diferentes hilvanares alrededor de la temática que nos convoca en este trabajo. 

 

Es así, como invité a mis hojas en blanco a escritores de diferentes trayectorias y edades para encontrarnos y compartirnos en semejanzas, direrencias y por qué no hasta repeticiones que nos llevan a un mismo camino el de versiones con visiones y puntos de vistas, con discrepancias y coincidencias con un propio movimiento donde cada cual se reconoce en ese hacer único que compromete la poesía y la escritura. 

 

En mi trabajo de recopilación de criterios me integro como otra, una voz más reconociéndome en el laberinto del verso aliado a la verdad que lucha en su avatar por existir y desenmascarar a la mentira. 

 

El verso intenta ser no corruptible, pero ¿Qué es lo que corroe a los pensamientos y actos humanos para no claudicar y tampoco entregar palabras falsas, vacías y extraviadas del acto poético?

 

Escuchemos a los escritores:

 

MARÍA DE LOS ÁNGELES MARTINEZ DONOSO (Cuenca): Sobre las letras que nos tocan … (La nueva poesía en el Ecuador).  Es importante preocuparnos por el quién viene luego, eso no quiere decir una secta de adeptos o quién tome la posta exacta de los escritores mayores, o un adorar a las momias sagradas, sino una continuidad necesaria, de conocimiento y respeto mutuo. 

 

El ser joven, come el ser negro, indio, o mujer nada tendrá que ver con la calidad y no se debe esperar una mirada que afirme o rechace para seguir, esto no es negar el papel importante de la crítica, ni de los criterios. 

 

Hay que reconocer la experiencia, caminar sin prisa, pero ser nuevos es proponer, y eso nada tiene que ver con las edades, ni otras situaciones.  De todas formas la poesía novísima (como la entienden) tiene sus voces dispersas pero que caminan en la misma dirección y el renovar es posible, y se da en las letras, en la poesía ecuatoriana.

 

Estoy obligada a reflexionar sobre mis contemporáneos sin entender bien el contexto o a quiénes se refieren los ajenos, pero la generación o de-generación a la que pertenezco cuenta con mi respeto en voces como la de Javier Cevallos, María Elena López, Juan Carlos Astudillo, Sebastián Lazo, etc. (viente años y un poco más) y me asusta pensar en tantas otras perdidas que son parte. 

 

La propuesta por ahora es de cada cada uno, faltaran unos años para delimitar, pero parece claro un grupo en donde pesa más lo clásico (en las métricas y los símbolos) y otro en donde si bien existen elementos clásicos o referenciales se juega en el mundo actual, al borde de un precipicio donde la poesía es su alma (su cuerpos, da los mismo si tiene anorexia), algunos se alarman ante su muerte, ¡Cómo se fuese posible!

 

Sobre la propuesta de mis textos está en construcción… pero ahora se perfila como una preocupación por nuestra naturaleza imperfecta, un sabernos capaces también del odio, de la mentira, de la violencia, para ser humanos, es que contrariamente a pensar que es una apología del mal es una realidad ante la cual nos hemos tapado los ojos, ¿cómo diablos pensar que el viejo al que le diste caridad en la esquina, es el violador de sus dos hijos y su hija?  Pues, bien es posible, demasiado.  Urbana, cruda y con su mueca de pertenencia al hoy, de todas formas tiene una actitud hedonista, de salvación en alguna parte, creo que nos hemos lacrado mucho hablando del desamor, ese papel de victimarios nos hace decadentes cuando se convierte en farsa.

 

¿Y la literatura en sí, para qué?  La función de la literatura, si tiene alguna, es la de ampliar nuestra realidad, la literatura, el arte, es la fe que creemos perdida, aunque sea una literatura negra y pesimista el acto de escribir es una señal de vida, una muestra del pulso y no de otras salidas que conllevan al fin.  Es tan trascendente el escribir que incluso puede que haga falta un libro que invente un Dios o Dioses más cercanos en esta época de desarraigos, pensemos en Homero, La Biblia, El Corán, etc., que se nos han alejado cultural o temporalmente, hasta el punto de sentirnos otra vez solos, nada quiere decir que sea la religión la que nos interese pero sí el encontrar la fuerza para no colgarnos de una viga y morir excitados e infelices.

 

JUAN CARLOS ASTUDILLO (Cuenca):  Acerca de la nueva producción literaria en la ciudad lo que puedo decir es lo que veo.  Un grupo de lectores-escritores que de alguna forma nos encontramos y empezamos la caminata esta, la de correr entre palabras.  No es que nos una algún fin o un propósito, que no sea el íntimo y personal que tendrá cada uno, por eso, aunque bailemos con la más fea no es ni pretende una propuesta conceptual, ni mucho menos; quiere, si puede decirse, gozar de toda libertad, así cada uno de nosotros experimentamos con formas diferentes de expresarnos, en forma y en fondo…

 

Personalmente pienso que el arte es la vía más efectiva de llegar, a donde, no importa, sino que donde sea que fuere, allí estamos, y es lo que importa.  El arte – pienso – no puede ser más que una cara de Dios, o uno de Sus Lados, por eso le apuesto a la vida todas las letras que me han visitado y se han ido, como todo, y seguro que nada pasa porque sí, sino buscándose siempre la “sin razón” que se lo permite. 

 

No sé si respondía a la repuesta, ojalá, sino un resumen enanito: Escribir es comulgar, la poesía es un don, un regalo, una forma de encontrar lo que antes ni siquiera era imaginable, e imaginar es crear, crear es Ser, la vida Es.  ¿Qué más … ?

 

SEBASTIÁN LASO (Cuenca):  Mucha gracia por lo ante mencionado. En realidad alegra mi corazón el saber que las legtras se expanden, siempre supe que hay ese otro mundo, frente al nuestro al cual miramos en forma diferente.  Traducir, este mundo, se hace necesario y útil para mí, a través de la poesía lo comnprendo, lo analizo, lo exploro, aunque la mayoria de veces sea completamente incomprensible, he inexlorable. 

 

Las mujeres como siempre el nexo preferido, entre lo que hago lo que pienso y lo que escribo, nunca porrá faltar unos ojos, una espalda, caricias manos labios, siempre.  Las infaltables charlas y el café, siempre son un buen augurio, el cual nunca es despreciable. 

 

El resto ya está impreso, y aunque bailemos con la más fea, siempre nos queda la poesía.

 

XAVIER OQUENDO TRONCOSO (Quito):  La novísimo poesía tiene más vinculación con la generación “Descapitada” que con la vanuardia “tzántzica” o el movimiento revolucionario de los “espirtuales” años 60.  En la última década del siglo XX comenzamos a notar en las poéticas de los autores jóvenes, que sobresalía un nuevo instinto por tratar de encontrar un nuevo vinculo que sea sin el arrastramiento de las utopías, con el derrumbe de la historia y la despolarización del mundo, y por lo tanto de las ideas, y la orfandad, sobre cualquier cosa.  Ya que esta generación no ampara en el parricidio porque no tiene padres. 

 

Además es una generación recuperada de los clichés que los escritores revolucionarios tenían y que siguieron conservando hasta bien entrados los 80.  Hay una oxigenación de pensamiento abstracto y dolorido del occidente “negro” de las dictaduras. 

 

Es una poética más comprometida con el lenguaje que con hombres y mujeres del mundo (tomando en cuenta que el hombre es lenguaje y la patria es la lengua que uno habla).

 

LUIS CARLOS MUSSÓ (Guayaquil):  Entiendo por poesía novísima actual una que mantiene un pie en la tradición de lo que llamamos cultura, o de lo que llamamos lírica (llámese occidental, oriental, etc.) y un pie en la novedad. Una poesía que es consecuente con el mundo que le y testimonia, pero que es subversiva en lo político (es un discurso que constantemente está diciéndole algo al poder). 

 

Recordemos a Paz: la tradición es la ruptura.  La poesía del siglo X (y consecuentemente, la del presente) se ha llenado de elementos y herramientas (piénsese en el creacionismo, el Vallejo y su inclusión de palabras consideradas “antipoéticas” antes; en la antipoesía violenta de Nicanor Parra; etc. Y solamente para mencionar a América.  Incluso asume la poesía contemporánea bártulos de la crítica literaria, para leerse dentro de su propio discurso y ofrecer una línea en que prime un metalenguaje.

 

La escritura experimental ha tenido defensores en ciertas escuelas.  Creo que la idea (por parte del poeta) es adoptar un discurso propio (sea canónico o no).  Con la entrada en vigencia de una mayor fuerza de los estudios culturales en la academia norteamericana, esa línea también pasó a basar teóricamente ciertos intentos por adoptar desde otras perspectivas y con otras pinzas la POESÍA. 

Así, la asunción de la llamada poesía popular, del discurso cotidiano, de segmentos antes excluidos de la alta cultura, etc. Se contrapone a un discurso purista; y la disputa es larga en este sentido. 

 

No sé, pero en las contradicciones y en la subversión de la que hablamos más arriba, está la alta poesía (y no entiendo muy bien si de ahora o de siempre; o es que quiero entender que la de ahora y la de siempre).

 

JORGE DÁVILA (Cuenca):  ¿Qué es la poesía acutal novísima?  “Creo que es, sobre todo, una búsqueda, una experiencia en el plano de la lírica y una experimentación con el lenguaje, sus posibilidades y sentidos.  Como nunca, el poeta actual sabe que las virtualidades de la lengua son muchas, y hace que su obra resida en el poder sugestive de sus elementos. 

 

La novísima poesía es también minimalista, los poetas resumen su visión del mundo, la problemática de su ser más íntimo, sus relaciones con el todo, en pocas palabras, en breves líneas, en un discurso concentrado, y a veces feroz.  Finalmente, la poesía actual es revelación, en muchos sentidos: como el volcarse, a veces cínico, del autor en la obra;  como el transmitir un mensaje, que lo sentimos como único, como venido de una fuerza que está más allá de la escritura; como descubrimiento, continuo y no siempre grato, oscuro, hermético, de una agresividad que parece una cuchillada, si hasta puedes percibir la tibieza de la sangre que te salpica en cada verso.”

 

SONIA MANZANO (Guayaquil):  Creo que la poesía novísima ecuatoriana está artravesando por un buen momento, lo que se hace evidente en una estimable cantidad de publicaciones, cuyos autores no sólo evidencian poseer fludiez metafórica, audaz manejo del lenguaje, oportuno dominio de los recursos expresivos, sino una voluntad de romper con los cánones establecidos, utilizando como instrumento de ruptura una fuerza conceptual en la que por igual converge en la lucidez, la ilustración y la originalidad. 

 

Una buena muestra de este avance la consituye la antología de Xavier Oquendo Troncoso “CIUDAD EN VERSOS”, pubicada recientemente.  La condición de novísimos no sólo la pueden ostentar los jóvenes, también pueden poseerla autores nona genarios, de escritura increíblemente jóvenes. 

 

La edad no es una condicion sine qua non para hacer poesía nueva.

 

 

SARA VANEGAS (Cuenca): La tendencia: una poesía múltiple.  Abanico de promesas y bellas realidades.  La última poesía ecuatoriana se consolida por mérito propio, en el panorama general de la Lírica Nacional, ¡En hora buena!

 

MARITZA CINO (GUAYAQUIL): La nueva poesía ecuatoriana apuesta a los temas eternos, tratados en unos casos con exploraciones filosóficas, otros con informalidad y retomando el detalle, lo cotidiano e instantáneo.   Creo que una gran parte de los poetas guayaquileños se inclinan al planteamiento de cavilaciones conceptuales, poetizando conversacionalmente con un ir y venir de versos hondos, cargados de inovación.

 

Otra gran parte de los poetas Quiteños son mas audaces en la experimentación, en los juegos retóricos y cultistas.  Sus textos son inmediatos sin buscar necesariamente una secuencia que lidere todo el texto.

 

CARLOS BÉJAR (Ambato):  La poesía clásica es lógica, racional métrica, rima externa que se opone a la poesía libre que es irracional y onírica, tiene rima interna y verso asimétrico.

 

La libertad métrica y la rima consonante formal desaparecen en el siglo veinte como tendencia generalizada.  Se impone la elongación libre del verso y las rimas interiores.  Esta transformación que algunos denominan “verso libre” parece haber sido causada por la traducción de poemas métricos y rimados a ideomas distinto de aquellos en que fueron escritos. 

 

La imposibilidad de halar palabras equivalentes con el mismo sonido y desinencias obliga al traductor que se ciñe a la literalidad, a utilizar palabras que en el nuevo idioma ya no riman y obviamente también se produce el desajuste métrico. 

 

La poesía clásica escrita ya no traducidas que se escriben en romance castelano antiguo y pertenecen a Gonzalo Escudero de Berceo, Gutiérrez de Cetina y Fray Luis de León Sigol XV o siglo de oro de la literatura española.  Lo extraño de ellas es que a pesar de su gran libertad formal por ser de inicios, ya sientan las bases de la metrificación y la rima que donimarían el panorama poético durante los cuatro siglos venideros.

 

Es así como tenemos, que la poesía que durante siglos se nutrió de significantes racionales y lógicos sintácticamente ordenados, llameremos clásica, y la poesía de oposición es la que aparece a inicios del siglo XX con una nueva manera de versificar, no solamente desde el punto de vista formal caracterizada por los elementos oníricos, ilógicos, irracionales si se quiere y que se fundamentan en las expresiones del inconsciente.  André Bretón la denomina surrealista. 

 

Y pasando a la poesía contemporánea tenemos que hurga en las raices heredadas, busca nuevos significados estéticos e incorpora además elementos lógicos de síntesis o esencias literarias, economizando masas y provocando estallidos y choques de estas tendencias para conmover los modos de percepción más íntimos del lector o del escuchante.

 

Cada tendencia o grupo de escritores parece querer fortalecer su propuesta escudándose en la seguridad del cardumen al conferir a su obra títulos que se refieren a asuntos temporales o generacionales o a maneras y modos de encarar su labor.  Todo esto es falso y conyuntural por ejemplo, ya en el siglo XIX se hablaba de modernismo y post modernismo en el XX de vanguardia y transvanguardia. 

 

¿Me pregunto si estas arbitrarias proposiciones dejan algo al porvenir?

 

La poesía nueva como tendencia actual, se inscribe en lo nuevo como aporte en los libre, donde hay cambio constante, lo que significa que siempre hay novísima poesía; hay un trabajo conceptual porque busca las esencias, por lo tanto economiza masas literarias; contrapone imágenes-esencias buscando niveles perceptivos muy íntimos en el lector, autor y escucha.  Utiliza elementos surrealistas, fusiona, interviene como mecanismo de subversión poética, y además incorpora y se instala en otras ramas de arte.

 

Si tuviera que dar un consejo a los jóvenes les diría escriban sin saber en qué, esto es, delusión, para destruir toda represión consciente y motivar el acto creativo.

 

MIGUEL DONOSO PAREJA (Guayaquil):  Los poetas de Guayaquil son más formales, conservadores, dentro de estos hay muchos de calidad como por ejemplo Mussó y Ángel Emilio Hidalgo.  Los de Quito son más experimentales por ejemplo Puma, y uno de los más interesantes entre los jóvenes es Roy Siguenza de Machala.

 

 

RODRIGO PESANTES (Guayaquil):  Nuevas orientaciones de la poesía en los últimos años: hay que partir de una aseveración que puede ser premisa valedera dentro de la órbita literaria de los últimos años.  No todo lo que se escribe en versos hoy es poesía.  Y claro no todo lo que se escribió ayer en verso tampoco fue poesía. ¿Dónde entonces están los límites?  El verso es únicamente el vehículo de la poesía. 

 

Por ahí viene el asombro verbal que camina de la mano de cierto ritmo y de algunos recursos de estilos.  La poesía que hacen los jóvenes de ahora lleva algunas afirmaciones beneficiosas como por ejemplo: la síntesis como respuesta a una sociedad llena de prisa, desde los afanes tecnicistas van limitando los espacios para el goce de la lectura. 

 

Luego encontramos una preocupación por el uso del lenguaje.  Los poetas de ayer no eran menos sensibles al valor de las palabras que los actuales, en cambio si lo fueron al significado.  La poesía actual es inseparable de la crítica al lenguaje, que a su vez es la forma más radical y violenta de criticar a la realidad.  Por eso es, a un mismo tiempo destrucción y creación del lenguaje.

 

Otro matiz de la poesía actual, es la ausencia de lenguaje tropológico y de las estrofas regulares o clásicas.  En la estructura externa prefieren el verso libre y dentro de él los detonantes verbales, los pisos connotativos, los espacios temporales y los tiempos espaciales que a veces lograron dar con la mágia poética y en otras se quedan en los simplemente verbal y enunciativo.  En las mujeres del desborde lúbrico, como una forma de liberación más que del subconsciente de los prejuicios sociales.

 

Lo valedero pensamos que en esa arista del verso no es lo que se dice sino como se dice.  Por fin creemos que la orientación hacia la problemática social o política ya no es su punto de mira sino la configuración misma del mundo en que viven.  Son entonces más universales por la proyección y más interrelacionantes con otros poetas de otras latitudes.

 

CARMEN VASCONES (Samborondón, Provincia del Guayas):  Para mí el invento de poesía “novísimo actual”, que se utiliza para referirse a la poesía nueva y que está en boga, me suena a encuesta electoral en el mercado de las editoriales; y muchas veces se cae en la trampa del consumo de nombres fabricados por marketing estandarizados de acuerdo al mercadeo publicitario.  Y según el coleccionista de nombres o liderazgo de la masa lírica.

En fin, la producción de poesía actual no es una moda, modelado, ni modelo con diseñadores de ropajes para pensar o sentir el alma o la realidad social con sus problemas.  ¿Quién tiene la última palabra? Nadie, porque, siempre habrá hacedores de versos y poemas. 

 

Anteriormente, se hablaba de vanguardias, hoy el término es “novísima”.  Pues, bien, para mí la novedad de las poesía está en su aporte, irrupción, desacralización, voz no oficial, que subvierte ordenes, que se rebela, que ausculta más allá de la ideología, moral religión, política y de las instituciones. 

 

Es la poesía, la que no está a expensas de suceder, monopolizar, destronar o decapitar el lenguaje, o figurar como superestrella frente a los otros poetas que están en el campo de batalla de la creación, no derramando sangre sino creaciones que sostienen la vida con vida, con renovaciones, destruyendo vicios, deshabitando hábitos y rutinas, desafiando y osando espacios de “goces innovadores”. 

 

Es la que embiste con remolinos de amor y belleza, que impacta, que impregna, que remueve al lector, a las estructuras de la escritura, de la lengua hablante.  Diría es demadrar lo aprendido, es un reaprender permanente, es un reto de inconformidad perpetua, es un movimiento que no cesa con la muerte del autor, porque este incluyó su huella y pulso en el verso, es un pase libre, una licencia poética que irrumpe como sorpresa ante la voz que inscribe lo que pasa por sus sentidos y actos.

 

La poesía no acepta partidos, ni urnas ni gobiernos en su estado de creación. 

Ella es una partida humana investida de impaciencia yfantasía, de serenidad y soledades, de ansiedad y esperas, de hechos y frustraciones, de amores y desamores vueltos, revueltos y desenvueltos, de realidades y posibilidades. 

 

Sólo parte hacia la vida, su presupuesto son las convivencias reales o ficticias entre su mundo y los mundos de los hechos, sucesos y perspectivas.  Destruye con creación, no con represalias, ni terrorismos, no con dogmas ni guerras ni conquistas, no tranza con la corrupción ni con la globalización, tampoco clona la palabra.

 

Ella, la poesía, son los deseos de la humanidad mediados por los voceadores de hacedores de poemas, que escogieron el camino de escriturar ese encuentro con la vida más allá de la experiencia de un presente, que traspasa la alegoría y hasta la insoportable realidad para existir en la brújula de las metáforas “vivificantes”, verdaderas y plenas de una intención increíble maravilosa y cargada de sentencias e interpelaciones, empapadas de epistemologías que dicen no ahí donde es sí o viceversa. 

 

Que hacen de frente y resistencia a la memoria, la historia y los legados de la humanidad.  Pone en imágenes los acontecimientos de la “vida real no pasados en telenovelas”, trasciende el cine y televisión, porque no tiene un noticiero amarrado a informativos de una sola vía, no tiene una última verdad ni cierre, ni epílogo. 

 

El portador de la poesía, su poeta, entra a lo prohibido reprimido, censurado, a sabienda de que se puede tropezar con otras versiones, otras historias, otras situaciones; el poeta excava, desoculta los diálogos de los cadáveres anónimos que quieren contar lo que pasó.  Se acerca a los que quieren dar a conocer sus sufrimientos, sus secretos inaguantables. 

A los que quieren desenterrar sus muertos con palabras justas. 

 

Conversa con los que no creen ya en las promesas de los gobernantes, con los que no se dejan aniquilar por demagogias, torturas, ameneza. Abraza a los seres que aman la existencia, que quieren vivir y viven en naufragios de desesperanzas, les da la mano para que arriben a sus propias huellas y orillas. 

 

Sobre todas las cosas del mundo, está la propia vida de cana uno que sustenta su sombra, su presencia y duración de pasada por el verbo como un tesoro intransferible. 

Promueve la defensa propia: una  comunidad sin fronteras sin banderas sin panfletos sin conisgnas.  La poesía es una verdad no negociable.  Si le pones precio ya eres parte de un estado embarazoso…

 

La voz del poeta es un espacio de expresión y recepción, un vínculo y puente.  Una demanda.  Es un compromiso ineludible con la denuncia de la realidad cotidiana, la injusticia, la discriminación.  Es un canto a la sexualidad humana, al amor, y al “descubrimiento del yo con ritmos y acentos propios”.

 

La poesía no tiene un público comprado ni contratado, no tiene recetas, ni menú ni “control” ni opinión de sabetodólogos.  Se plantea interrogantes como uno y otro, se pregunta qué hacer, dónde ir, se siente su propia incógnita, se cuestiona ¿Quién es? 

 

Protege al ser sin limosna, sin lástima, sin compasión, sin culpa.  Invita a ser leído, no se promueve como propaganda de “chispa de la vida, no es un ideólogo, ni tratadista, ni estadista de dolores y guerras, no es un burócrata conforme y resignado que espera ascensos oportunistas, no es vendedor ni comprador de las ofertas y demandas.  ?Dónde encontrar la palabra sin precio? El libro se compra pero la palabra escrita por el creador no es un negocio anticipado a menos que…

La palabra es la intérprete del creador, que lo diga el lector cuando sabe el valor de un libro que pone en discusión el piso del poder.  La palabra contiene su autoridad poética. Lo dicho está: el verso ejecuta al verbo.

El estado de la palabra una historia en movimiento y francamente expuesta.

 

No espera triunfar como inventor de palabras, pero si nacer a través del cuerpo del lenguaje umbilicado con la voz propia de la poesía que está volcada entre los actos humanos, la psique, la memoria, la naturaleza, la civilización y las relaciones sociales.

 

Se zambulle en la fuente de la contaminación del poder para detectar las minas de corrupción que atentan escondidas entre las cosas y las relaciones humanas.  Las saca a la luz; muestra a los seres que están dispersos, mutilados, confusos, conspirando, luchando. 

 

También acoge a los amadores, soñadores e inclaudicables, los entusiasma a seguir. 

 

Se acerca al suicida y lo calma acunando el caos y el vacío en la palabra. 

Entra al horizonte para dejarse caer en nuevos despertares. 

Se descubre, el yo que no soy del yo que soy y no sé de él. 

 

Saca los Yo del mundo del silencio.

 

La poesía pasa por el prisma de los sentidos, los pensamientos y la imaginación del poeta, busca dar a conocer lo inhumano.  Lo brutal dentro de las vivencias.  También lo hermoso de la angustia al envolvernos con el erotismo, lo sensual, o la lucha del ser por no reducirse a un charco de palabras putrefactas.

 

Entonces, “¿La idea de modernismo, de nueva o de novísima en la poesía qué mismo es?  ¿Importa quién tiene el poder de decir qué es moderno o actual?  ¿De quién lo diga?  ¿Las editoriales, del mercado, académicos, los medios de comunicación, los críticos?  ¿O los trabajadores del quehacer poético o los poetas mismos? 

 

Resulta así, que lo moderno en poesía actual corre el riesgo de ocultar, ignorar o desvalorizar e invalidar lo humano por lo humano por otro semejante, llevando a desconocer el encuentro con lo natural, simplificando el movimiento y dinámica de la dialéctica e historial social. 

Y también correría el riesgo de promocionar o resaltar lo que es de moda en el mercado comercial.  Es así que para entender, evaluar y conocer lo que es novísima poesía uno tiene que excavar y ahondar más allá de la superficie para encontrar lo que verdaderamente es de valor, para hallar el oro y no pirita decorativa de la mina que es la poesía, y que no necesita dinamitas ni explosivo alguno para adentrarse el ella”. (Roger Hollander)

 

¿Es tan dificil construir y crear afectos, incluir el humor y la ironía en la mordaza de la pasión, expandir el diálogo intra colectivo e interpersonal?  La aventura por la vida es investir, destruir y demoler para cambios, consumir, demandar, producir conocimientos y obras. 

Trasformar, proponer, plantear. 

 

La vida del escritor no puede pasar por alto la arteria del deseo. 

 

Al espíritu poético no le asusta el vacío ni la nada, ni la dictadura disfrazada en rostros, clases y gobiernos con vestidos de democracia. 

No se deja embaucar por los oropeles de la seducción y del sensacionalismo. 

 

Su oficio estriba en desarmar el arma asesina del cuerpo de la imaginación.

En su manera de escoger, decir y sostener verdades refutables de la belleza, del horror, del dolor, de la alegría, desde ese lugar y nacimiento sublime o deseperante del verso.

 

Angustia evidencia de un mundo anhelado, a descubrirse, a exponerse, a presentarse, a reclamarse.

 

Osa la gloria de la palabra como realidad de magia instalada y concebida en espacios de tiempos presentes, perdurables y creándose perpetuamente.

 

Carmen Váscones

26 de septiembre de 2004

II Festival Nacional de Poesía (Manabí, Portoviejo)

Panel: Nuevas Tendencias en la Poesía

 

    

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