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con/fabulaciones, (I parte) carmen váscones enero 23, 2009

Posted by carmenmvascones in lírica, POESÍA.
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(Editorial El ConejoColección METAFORA,Quito, 1992)

 

 

 

 


 

 

 

A mi padre

 

 

 

 

 

 

 

 

“El animal de al Tierra que sufre más fue el que inventó la risa”

 

Nietzche

 

 

 

 

 

 

 

“Y el deseo pedía siempre algo más hermoso”

 

Baudelaire

 

 *

La apropiación surca los cuerpos

sostiene los atavíos del remolino

ese gran vacío que ha conquistado el terror pero no su muerte

es el único que profanará los cantos del silencio

de aquel hombre que estuvo atento a la voz

que surgía come sueño perdido

de un amor caído a un gran anhelo

 

El miedo aparece

como dolor incierto en cada cuerpo

no se deja morir

pelea con la nada

mata hasta la misma muerte

 

Los hijos del deseo

no copularán con la pupila del alma

nacieron antes de la cruz

esas son sus maldiciones

el infierno no existe en ellos

existe la vida

y eso es lo más terrible.

 

 

 

*

Han entrado a la soledad del juego que no mata

los desechos del acto se entreven

la palabra desembarca la imagen

un acaso entrecruza al protagonista

retorna siempre a la orilla

no podrá jamás asentar su muerte en la memoria

 

Desoculto el forastero atrincherado en la nada

solo sombra fugaces

sobre el episodio fragmentado

 

Tras cada portazo del reloj

una guerra perdida más

 

La gruta del sueño queda

entregada a la profanación del hombre

que no poseyó

 

Sobre la gotera de otra incertidumbre

descansa el crepúsculo

se rebela al poniente.

 

 

 

 

Cada sombra declina con la muerte

el alivio del rocío será cualquier lugar

 

¿Quién antecede y precede el descanso?

¿quién desató el universo?

¿quién atentó contra el pudor?

¿quién prolongó la risa de la bestia?

 

Resuena el instinto como mar

culmina la otrora

entre los nómadas del deseo

 

La hamaca consume fugas desmanteladas

la frecuencia abraza al insomnio

sobre la retina la vela

remata el silencio

 

Los desafueros un instinto acallado

el desasosiego escarba su embestida

el verbo perece en los indicativos del prisma

tras la orilla de la voz un desecho de eternidad

 

Entre la razón y Dios

¿Quién es espectro de quién?

 

El coro danza un canto que se ausenta

“no puedo escapar a mi propio retorno

no puedo huir de mí ni con la locura”.

 

 

 

 

*

Una luna oculta cada retirada

un mar de incienso cubre el despojo

la liviandad acoge una sonrisa

 

La sentencia desvanece la profecía

todos tenemos un espejo perdido

solo la angustia descubre otra ternura

su signo resuena en cada instante

entre los escombros réplicas de otras imágenes

un resplandor conlleva toda retirada al presente

 

Otros olvidos llegaron al primer sueño

¿Cuál de ellos inició el laberinto?

 

Se aleja para acercarse al poniente

acorta sus pasos

 

Reitera

“es la vecindad de la muerte qu se acerca”.

 

 

 

 *

El infinito yace postrado sobre el verbo

moscas alrededor de él

acorralan la declinación

antesalas de pasos arrastran los amores

un sueño rebota en el cuerpo

“soy un monstruo de ternura

engendrado en el día de la eternidad

exactamente un día antes que el mismo

día de los muertos”

 

La soberana pasión confirma una vez más

la disquisición del convicto

 

No hay descanso para los prófugos de la muerte

sus amore son como ataúd inhabitado

arrastran sus cadáveres tan igual

como sus sombras a ellos

 

El deseo se precipita como catarata

remienda la cruz gastada sobre los sexos

la tempestad del silencio cayó

como rayo sobre el recuerdo

talla la locura sobre la redención de la blasfemia

 

El dolor es un asesino encorvado

remontado al espasmo de la tierra.

 

 

 

 

*

Salpica el esperma como bala

tras los estremecimientos de la ciudad

una mujer atrapa la lujuria

desnuda de evangelios

 

Martirizan los anhelos cual masacre

morando el azar de los decapitados

inquisadores rodean los abismos de sus espectros

 

Exultan sus vidas bajo la carpa de la muerte

esparce el velo perdido la resaca de un instante

cual reo del presente una respiración contenida

entra el último crepúsculo a los letargos de la vida

que lentamente caen sobre la arena

un conjunto vacío acompaña los interiores

la conciliación a la que cada cual aspira no existe

solo morir y vivir lo suficiente

 

Se entrega la ramera al tótem del mundo

 

El pregonero anuncia caídas de dolores

el soldado apunta a Dios

algo cae del cielo

el niño hace un hoyo en su patio

la caja de zapatos poco a poco se va perdiendo

el mismo niño juega con otros

la escena se repite

se contorsionan sobre el círculo del juego

 

Inundan la imagen con ademanes

a culatazos persiguen al tiempo

escapan del sueño con otro sueño

acorazados siguen

los intrincados contornos de sus interiores

 

Haz de tu cuerpo una guarida del desierto

profana la risa de los violines

atormenta la noche con luz

embiste con ternura el otro cuerpo

siempre como última vez

 

No hagas de tí un sepulcro de amores.

 

 

 

*

Labrador de la intimidad

alguien cava un lugar

sobre los sufrimientos que no le enternecen

remanentes de pasión declinan al encuentro

los accidentes del tiempo sedimentan

las confabulaciones del génesis

deambula el horror

cada cual es el otro de cada quien

la muerte no cabe en el cuerpo

pero tampoco puede salir

 

Jamás dejes que el dolor te haga

perecer en el arco del instinto

 

Los choques de lo irrefrenable tensan

tras las mutaciones del colibrí

mientras giran sobre el infinito

de un grano de arena

 

Un instinto solemne hace de emblema

sus deseos son actos inconfesos

desde siempre abandonados al cuerpo.

 

 

 

 

*

Los devotos de la muerte

abren las piernas al tótem

dazan alrededor del sacrificio

depositan el placer como ofrenda

el terror deja de estar como búho incierto

 

Alguien bebe y come el interior del enemigo

mientras ella ejecuta una nueva pasión

 

El altar derrama toda la sangre del mito

de una en una caen las piedras

Dios es una imagen perversa del frenesí

los poseídos de la fe agonizan

una cruz separa al mundo

los adoradores del dolor copulan más crímenes

espasmos desvastadores ahogan el falo

 

Un látigo azota la ilusión

el alma tiene cuerpo de mujer

¿quién la resiste?

fieles a la recomendación rehusan

el cáliz de salvación

redimidos solo en sueños

sus amores han dejado de perseguirlos

no hay promesa para la aurora

la emboscada del mundo desata su tormenta.

 

 

 

 

 

La gran piedra sostiene al profeta del fracaso

han matado al símbolo del reino

la heredad no se dará

han hecho del incesto la imagen del horror

las palabras no se sacrifican ante el espejo

solo retornan a los muertos

 

Han canonizado la mortalidad

el burdel de Dios

un paraíso de lujuria suspendido en la cruz

la muerte es una ramera inmortal

 

Hagan sus sueños una alquima

reposen hoy la repercusión del contrabajo

pongan el anhelo sobre una pira

 

La ópera ha terminado su preludio

desprohija al patriarca del universo

algo ha sucedido en la rebelión del canto.

 

 

 

 

 *

Hay que dar un giro como venado frente al perseguidor

suspendido al acecho de los estados del ánimo

viste de luto

el cazador trepa la cima

un motín de actos de deja ver entre los trofeos

la pupila se agrandó hasta estallar como una burbuja

un fósforo encendido deja ver el hueso filosofal

un gusano irrumpe como gran idea entre los genios

hileras de lápidas esperan en cada puerta

en la contenienda del oráculo sucumbe el sueño

de acto a acto

caen en su propia trampa

pagan el tiempo con muerte

nunca regresas a tu cuerpo

acechas con paciencia tu muerte y tus plalabra

vívete persiguiendo

cuando te encuentres donde estarás

solo imágenes para alguien que solo le gusta recordar.

 

 

 

 

*

Para cuando la ausencia te haya devorado con ausencia

no hables de sentimientos

habítalos

sé el movimiento

desde el otro lado tu propio acontecimiento

no ahogues la elección del espectador

la confesión está huyendo de su única máscara

la muerte está echada en el centro puntual de la vida

 

Conjetura al otro

mientras poseas la nada

la palabra impedirá tu suicidio volver al espejo

estás en la pupila de cada quien

tu padre nunca coronará tu nombre

de lo único que no te privarán es de tu muerte

acicala la brevedad del mar

otra ocasión para el asesinato

morirás en uno de los días que naciste

comparsa la huella

mortalmente tierna asienta su pisada

el cuerpo axioma la indolencia

desfallece

entre tanta herjía los arrobamientos

la tormenta apergaminada se extingue sobre el océano

el verso se adentra como ficción de verano.

 

 

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