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tiempo y libertad por carmen vascones enero 21, 2009

Posted by carmenmvascones in Ensayos, filosofía, guerra, Lectura y Reseña.
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Para mí y ¿para quién no? Es vital tener tiempo, disfrutarlo en compañía o en soledad, compartirlo con alegría y holgura, sin temor y a beneplácito.  Trabajarlo y descansarlo.

 

 

Vivirlo sin matarme ni matando a nadie con el apúrate que nos falta tiempo, se nos hace tarde, que el tiempo es oro, pero, ¿para quién el oro? ¿y el que no lo tiene?

 

O para el que ve de otra manera y cree que hay que hacerlo existir en la lógica de la vida y no del imperio de la muerte donde se escucha no tengo tiempo ni para…

 

Es acaso, esto una sentencia sin salida en el patíbulo de la moneda.  Se ha trastocado el orden del sentido y de las presencias humanas de para ¿qué se está en la tierra?

 

El poeta brasilero Carlos Drummond de Andrade en uno de sus poemas dice:

 

La bomba/ por ser una bestia confusa le da tiempo al hombre para que se salve/ la bomba no destruirá la vida/ el hombre/ (tengo esa esperanza) liquidará a  la bomba

 

El silencio otorga.  ¿En cual carrera estamos?

 

Y aunque no queramos ahí nos encontramos.  En el punto detonante del alivio o del estallido.  Pugnas y armisticios y negaciones encadenados en la ilusoria conquista de la independencia actualmente llamada ayuda humanitaria.  Las muertes no  son  las mismas,

las guerras sí. 

 

Un poder enfermizo y aplastante de toda dignidad humana.  La era del humillado, una población mutilada del ser y de sus más de una mil y noche en todo el orbe.

 

Expansión, invasión, ataque.  Ninguna guerra es justa.  Conquista y grito de libertad suman

la historia de la humanidad.  La patria del mundo una raza desencontrada en el planeta de la vida.

 

El tiempo ¿qué dice y  seguirá diciendo?

 

Retomando la partida del mío, puedo decir que he construido un tiempo que está a mi favor y no en contra de mí.  Quizás en esto discrepo radicalmente del tiempo del amo.  No me gusta ser esclava de mí ni del otro.  Peor aún tener bajo mi mandato el poder y gobierno de la vida pendiente en un obedecer ante el temor de ser reprimido o castigado.

 

Ya hemos visto y seguimos viendo a los partidos y sistemas que quieren globalizar el eje de la oferta y la demanda en la historia.  Se han palpado los efectos, se ha sentido la crueldad de sus ideales. El progreso parece un futuro vacío  negociable para quien  detenta y administra la plusvalía de la muerte humana y de las reconstrucciones ficticias de las ciudades destruida. A nadie se repara,  lo filial es irremplazable, y una ciudad devastada por guerras desaparece y no es reemplazable por otra.

 

 La que no olvida es la memoria.

 

Edificar sobre el miedo, la muerte y en nombre de la libertad es dar presencia a un poder absolutista y devastador:  un campo de concentración en el planeta.

 

El tiempo y el espacio: la fatalidad, la levedad de la angustia, los límites humanos en manos de los unos y de los otros…

 

Si miramos la infancia y nos acercamos a sus juegos, a las idas al parque, de pronto  nos encontraremos  en el guinguiringongo abrazándonos con la mirada del papá o de la mamá siguiendo nuestros movimientos.

 

Quizás se experimente una infinita alegría de goce atemporal.

 

¿Qué tiempo tienes y quieres para tu presente?

 

carmen váscones

9/abril/ 2003

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