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MARISOL (cuento) carmen váscones enero 4, 2009

Posted by carmenmvascones in Cuentos, literatura infantil.
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Aquel día la pequeña quiso unir el cielo con el mar.  Se le ocurrió así de pronto.

 

-¿Cómo agarrar un ángel cuando pase cerca de mis sueños?- se decía para sí.

 

Se pasaba días y días mirando las montañas, quería cruzarlas de un salto, para ella no había distancia.  Cuando menos uno se lo esperaba ya estaba envuelta en su idea anclada al otro lado del horizonte.

 

Cierta mañana sin que nadie se lo explicase el arco iris estaba como diadema en su cabecita, ni se había dado cuenta, hasta el  no sé del por qué pasó frente al espejo y vio de reojo un mundo inexplicable cerca su frente. 

 

De pronto sin más, cual idea revuelta salió corriendo, sacó lápiz y papel y empezó a pintar unas inmensas nubes, unas olas gigantes, se demoró haciendo retoques y poniendo unos códigos entendibles solo para ella. También pidió prestadas las alas al colibrí que se asomó por la ventana.  Este un poco receloso le pregunta para que, chito le dice, eso no te incumbe, me ayudas o no.  Se remilgó en sus plumas, la vio decidida a no se qué,  mejor te subes en mi lomo y te llevo si quieres,  no le quedó otra, dio vueltas hasta treparse,  como por arte de magia se hacen uno.

 

Esto que ya no es ninguno de los dos sale corriendo, se esconde en el dibujo, luego de un menos que nada de un instante aparece volando y girando sin parar hasta chocar con  el viento.

 

Se desprende el cintillo, los colores se desparraman hasta no distinguirse.  Se hace una confusión total.  Parece una oscuridad eterna el dibujo quedado en la mesa.

 

A lado de este sólo hay  unos rayos de sol cortados en trocito, también unas letras sueltas, que al unirlas decían: No me busquen porque me he embarcado en la línea imaginaria que lleva al silencio que nadie quiere romper.

 

Ahí estoy, como el resto de una estrella fugaz atando lazos de agua en el firmamento, nadie puede ver estos instantes desconcertantes.  La noche  se posa en mí para que ninguno sepa como logro unir el claro y el oscuro para siempre.

 

Les cuento, tengo una lamparita de luna que asoma en la puntita de mi nombre.  De vez en cuando sin que ninguno lo note formo una sombra igual a la que tengo detrás del  firmamento.  La hago llegar a la memoria de los que quiero.

 

Ahora convertida en hada, cambio el momento.  Sostengo la sonrisa en los recuerdos.  Acojo los alientos, los reparto entre peregrinos de nieves y danzantes de olas.

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