jump to navigation

MARIANA LA VENDEDORA DE COCO (relato) carmen váscones enero 4, 2009

Posted by carmenmvascones in Cuentos, Periodismo.
Tags: , , , , ,
trackback

Cuando salió a buscar la vida trajo el hambre. Caminó por los bordes del océano, se acercó a la mitad de la quebrada del poniente e hiló el horizonte en sueños prestados de la rueca.  El huso se le caía de la mano cuando apenas lo tocaba.  Ella contaba en su cuerpo los misterios marcados por el mar

.

Moraba cerca del manglar.  Aprendió a coger cangrejos, a pescar y andar en canoa. Cuenta mi madre nació en el oficio de habitar la realidad, es lo único que sé.  De amor no me acuerdo dice mirando sus manos, apenas tengo un hijo, también otros.  Antes que nazca el barro había envuelto mi memoria y la de  mis antepasados.  Nací aquí.  En el cementerio del pueblo me enterrarán sin mucha cosa.  Así nos vamos como venimos.


Cuando todavía era muchacha traía a vender pescado, conchas, ostiones.  No había carro, vivo vía Data, había sí que caminar.  Hace rato.  Hace tiempo.  Hace cuándo.  Hasta ahora.



Después vino lo de los cocos, eso de andar de aquí para allá, todo el rato en la playa.  Con el calor  y el sol que pega.  Los bañistas quieren pero que sí que no, que les haga descuento, unos pagan no más.  A veces vendo a veces no.  Igual me gusta el trabajo, no me gusta estar vaga, ni echada esperando la muerte.


Así que sí, se me va el tiempo, se me fue, se me está yendo.  Sin que me dé cuenta. Me gusta conversar, mi trabajo es mi orgullo, hago mi plata.



Ya voy para los ochenta, a veces me canso.  Descanso en la hamaca de mi casa, pero no puedo estar sin hacer nada.  Salgo apenas me siento bien.  Y me voy con mis cocos.



Adelante Mariana me digo.



Se levanta, recoge los restos  de estopa, los mete en el saco.  Ya recibió su paga. Se arregla su sombrero, alza en su espalda la carga, en otra mano el machete.  Se aleja.



Deja su sonrisa tierna de niña alguna vez saltando charcos y mudanza.

Deja su historia con la del otro.

Deja algo para retornar.



Desaparece entre el tumulto cargando la sombra  de su joroba.

Comentarios»

No comments yet — be the first.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: