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LA FRAGANCIA DE UNA PLANTA DE MAIZ DE MARTÍN PRIETO, por carmen váscones diciembre 16, 2008

Posted by carmenmvascones in Ensayos, Lectura y Reseña, Periodismo, POESÍA, teatro.
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La experiencia de la ausencia como un movimiento en los desencuentros de la razón y la realidad.  Ocupar y desocupar un espacio literalmente hablando para desaprender lo objetivo y subjetivo. 

 

Al pie de la letra un página huella su nomenclatura  cada vez que la voluntad del aprendizaje se escurre de la psique  y de la ficción para aparecer y desaparecer desde el decir poético.

 

La escritura no se evita  en la memoria, se caza y pesca la situación de la vida.  La quiebra de la perfección en el  nombre propio del anonimato psíquico: la poesía nombra de nuevo la composición del intervalo  entre el vacío y el ser.  Con las yacimientos ¿a posterior o a priori?

 

Acontecimientos:

 

Un desastre enfrente de la mirada como tiempo perforando los cuerpos, como fin de un vínculo.  Como los ojos que se miran hablando del otro.

 

Separaciones:

 

Casos   en  tribunales; afectaciones laborales; emociones empañadas de incompatibilidades;

ómnibus atestados de subempleados, desocupados, de humillados; también la silueta de aquella  recogiendo unas piernas/ que hasta…/ serían la cima de su cuerpo/ y no se conforman ahora con ser la base: la base del cuerpo/ de una picapleitos de más …”

 

 En hilera entre otros  también los profesores “como caras de multitudes pintadas… / en el banco cobrando el sueldo…/caras incompatibles con el oficio y con la profesión”. 

 

Trabajando:

 

“Si voy a producir una cosa por  el entendimiento/ voy a leer/ voy a comparar/ voy a escribir/ voy a …”

 

La distracción un lugar común que se “pasea vacante, por las inmediaciones” de las huellas  que delatan los aguijones mentales que interrumpen de rato en rato.

 

No es nada, es algo, es de alguien.

 

¿Dónde se hace el poeta, dónde está el poema, dónde está el remitente, acaso hay destinatario? Alguna vez. Alguna ocasión.

 

Cómo encontrar encantador un instante habitual e irrepetible y ocasional, si no hay nada

que  llenan los huecos de una vida vacía.”


 

Un silencio de morgue bajo la memoria  y los sentidos espectadores  de lo finito en la pereza de la existencia.

 

Un silencio recorriendo sobre cuál última vez. Un silencio sobre la identidad que si era el otro: la otra. 

 

Un silencio sobre el féretro de los días que busca y sorprende al que no está en el turno de la partida.  Y un dejarse “ayudar silenciosamente” a llevar al deudo a …

 

“Claro: vaya uno a saber si es verdad que se ayuda,/ Y si es verdad, cómo,/ pero qué noble esa mano sobre la rodilla/ y qué noble el mundo en detenerse/ y qué noble en volver a girar.”

 

Se desarma el tiempo, el movimiento gira, el sonido escribe.  ¿A quién pertenece? ¿A quién se dirige?¿Quién elige?.  ¿Qué sucede?.  ¿A quién le interesa?.  ¿A Quién corresponde?.

¿Quién está aquí?

 

“Que descanse de mí, que yo/ descanse de mí,/ materia disuelta/ en el aire del prójimo.”

 

El poeta mancha la página, la página dibuja una fábula, está naciendo “la fragancia de una planta de maíz”.

 

Martín aprieta la gramínea de la imagen : El dolor y el amor y todos los giros de una vida en uno.

 

Los signos de la voz apuntan el devenir  antes de salir pronto.

 

“Yo había empezado muy joven a escribir/ y me llevó toda una vida arrepentirme de eso.”

 

Carmen váscones

23/3/2003

 

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