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ATRAPADA EN LA COSTILLA DE ADÀN DE CAROLINA PATIÑO, por carmen váscones diciembre 15, 2008

Posted by carmenmvascones in Cuentos, Ensayos, Lectura y Reseña, POESÍA.
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En la costilla de Adán estaba el calostro de la metáfora, la infancia sin dios contradice.  Nace la vida en su propio misterio.  Más de siete días  necesita la poesía para su juego con la ausencia.  La muerte no se mira en la vida.  Ella, espejo  sin reflejo dejando un espacio para la polémica  del deseo.  Sin vergüenza ni rubor el éxodo del amor  todo desalmado lanza su dardo. Cupido no entra en la persecución. Todo efecto provocado tiene sus resultados. Cada quién tiene su fundamento. Se tuesta el barro en la intemperie.

 

El dolor aprieta el grito, confronta su existencia, el placer unas ganas  de ser, un desgano cargado de desprecio, un desafío sin atinar con la mirada, objeto cercenando el decanto.

 

La incógnita se cuelga en el vacío del recuerdo.  La poeta corta la palabra, reparte rebanada de emociones y silencios.  Se incrusta el fonema “en las mujeres sin rostro”.  El reconocimiento de  la intimidad, lechos de protagonistas desamparados en la tertulia de cuerpos batallando entre camisas de fuerzas y razones lubricadas en abismos, “aunque comparten más que carne”.

 

La voz del poema “hace saber que el momento…” Interrupción. Entrambos. Apertura.  Disyunción.  “¿el de quién?  ¿De qué?

 

Hormiguea la desnudez en la mirada.  ¿Quién es el asesino en el paraíso? ¿El sumiso banquete del insumiso?  El irreverente contrapunto con su inercia.  El sacrificio hedor femenino.

 

El paraíso en la imagen  del verbo crea su “efecto narcisista”.  La indiferencia choca con espasmos y resplandores.

 

La voz dice “estoy enamorada de una mujer” / “Soy el reflejo de todas las cosa”/  “Frente al espejo me repito”

 

Personifica su existencia, en el acto de la presencia se adueña.  La historia tiene más de un dueño.  Tiene un inicio que separa y acerca al sol y a la luna del mundo sin olimpo.

 

La versión emigra en una ola irreverente, “conmovedoramente frágil”.  El sonido del poema se hace saber.   ¿Momento de quién?

 

¿A quién se dirige la poeta?  Es tan real la vida como la muerte.  ¿Para qué empezar y terminar?

 

¿Quizás la palabra y el cuerpo necesiten una tregua para soldar cuentas de una ruta donde se encuentra una vida con su rompecabezas?

 

“Fragmentos de felicidad” auscultan en las formas y parecidos. 

 

No sé, ¿acaso lo sé?  Seré.  Soy.  Ella sí- Ella no.  Requisa al yo caminante.  El lazo filial ausculta en los orificios de los sentidos.  ¿Hay sin sentido? ¿Sentido?

 

¿Sueño indiscreto? Mitad dentro del vacío.  “Sabotean al pudor”/ “Hasta que los mediadores dejan de existir”  Despertar. 

 

El amor se deshace en el tumulto.  Alucinante caricia.  El unicornio no tiene espacio para existir.  La muerte no acompaña.

 

Uno destroza al silencio del génesis.  Otro se oculta.  ¿Soportar lo impronunciable?

 

 

Habla para no ser menos que nadie.  ¿Quién es más? ¿Quién se vanagloria de su suerte? ¿Quién  ésta amarrado a su memoria? ¿Quién deja ver las huellas de la presión? ¿Quién se balancea entre más y menos”.  La nómina del recuerdo y un saldo en contra.

¿De quién? De la que “sueña para no morir”. De la que muere en el sueño.  De la que despierta ensarta  sueños a la muerte. Para no acabar destapando de furia al espejo.  Cuenta. Cuéntame.  Digo.

 

Ignorar o seguir existiendo, “y dos voces enfrentando el dilema”.  La constricción del deseo  tras el lado oculto del desamparo.  La huella de la infancia trazó su juego de tres en raya en el patio del tiempo.

 

Y soñar no cuesta nada  “hasta que la muerte se entretiene y rompe”  ¿Quién lo ha dicho?

 

La orfandad de un nexo placenta preguntas.  Sentimiento umbilical protesta. Coraje.  Grito.  Muros de silencios en la retaguardia.  Agarrada del sonido la palabra golpea al viento.  Oprime el abismo en la soledad sin pronunciamiento.  Asfixia la tristeza  pegada a la memoria. 

 

Desertar del cuerpo es abandono sin opción. 

 

La mujer en su itinerario lleva un dios imperfecto en toda su  desnudez. “Apacigua la nueva vida” que inunda  el pensamiento indescifrable…

 

¿Habrá respuesta exacta que sacie hasta el hartazgo? ¿Cuál quiere?

 

En lo que quedó del pasado lo innombrable. Anónima sombra sin cobijo se pierde en laberintos de caos.  En la única salida la protagonista se adhiere como dueña de la escena: 

 

Escribe con la costilla de Adán su nombre.

 

Monólogo tranquilo.  Masas de emociones se ciernen en el libro que el lector debate entre sus fantasmas y algo real.  La certeza de una realidad que al fin del cabo es vida, la que está a  lado de la poeta.

 

Cual vecina habitante de una ciudad en calma se regodea delirio de sosiego.  Aún a pesar del bullicio del porvenir exterminando la naturaleza y los encontrones humanos. Palabras de salva reinventan la historia. El canto junta. Se funde el rubor de la caricia.

 

carmen vascones

3 julio 2006

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