poetas del ecuador del 30 al 50 ERNESTO NOBOA Y CAAMAÑO, HUMBERTO FIERRO, MEDARDO ÁNGEL SILVA, ARTURO BORJA, JORGE CARRERA ANDRADE, GONZALO ESCUDERO, ALFREDO GANGOTENA, CÉSAR DÁVILA, FRANCISCO TOBAR GARCÍA, HUGO SALAZAR TAMARIZ, JORGE ENR[IQUE ADOUM, EFRAÍN JARA HIDROVO, FERNANDO CAZÓN VERA, JULIO PAZOS, FERNANDO NIETO CADENA, XAVIER PONCE,, febrero 9, 2010
Posted by carmenmvascones in Uncategorized.Tags: ALFREDO GANGOTENA, ARTURO BORJA, CÉSAR DÁVILA, EFRAÍN JARA HIDROVO, ERNESTO NOBOA Y CAAMAÑO, FERNANDO CAZÓN VERA, FERNANDO NIETO CADENA, FRANCISCO TOBAR GARCÍA, GONZALO ESCUDERO, HUGO SALAZAR TAMARIZ, HUMBERTO FIERRO, JORGE CARRERA ANDRADE, jorge enrique adoum, JULIO PAZOS, MEDARDO ÁNGEL SILVA, PINTURA DE CARLOS BÉJAR PORTILLA ESCRITOR DE AMBATO ECUADOR, poetas desde el 30 al 50 de ecuador, XAVIER PONCE
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POETAS DEL 30: LOS
DECAPITADOS Y LA VANGUARDIA
Una poesía nostálgica y amarga, se los bautizó como la generación de los decapitados, ya que tres de ellos se suicidaron Arturo Borja, Ernesto Noboa y Medardo A. Silva, y otro no que es Humberto Fierro.- Podemos notar un tajante rechazo a la imposición de valores, los replantean, pero a la vez están atrapados por no encontrar salidas. Están marcados e influenciados por Charles Baudelaire, Rimbaud, Artaud, y otros
Veamos una muestra poética de este grupo:
ERNESTO NOBOA Y CAAMAÑO:
“De que vale un ansia viva de fe y amor, y ser sincero y fuerte,
si la vida es tan sólo una furtiva lágrima en las pupilas de la muerte”
HUMBERTO FIERRO:
“Nunca ha de ser amor el que encontremos
Después de la vida resolvamos
De tanto rebuscar…”
MEDARDO ÁNGEL SILVA:
“¡Oh, vida inútil, vida triste,
que no sabemos en que emplear!
¡Nos cansa todo lo que existe
por conocido y por vulgar!
ARTURO BORJA:
“¿Por qué tengo, señor, esta pena
siendo tan joven como soy?
Ya cumplí lo que tu ley ordena
Hasta lo que no tengo, lo doy…”
EN LA DÉCADA DEL 30 TENEMOS:
A Carrera Andrade, Alfredo Gangotena y Hugo Mayo, revolucionaron con sus expresiones, hallazgos y búsquedas.
JORGE CARRERA ANDRADE:
“Caracol:
mínima cinta métrica
con qué mide el campo Dios”
“Pródigo cuerpo:
dios, animal dorado,
fiera de seda y sueño,
planta y astro.
Fuente encantada
En el desierto.
Arena soy: tu imagen
por cada poro bebo.
Ola redonda y lisa.
En tu cárcel de nardos
devoran las hormigas
mi piel de náufrago…
Mujer: antología
De frutas y de nidos
Leída y releída
Con mis cinco sentidos
Nuca:
Escondite en el bosque…”
GONZALO ESCUDERO
“Tú me diste los brazos del árbol
para que me acribillen los dardos de los pájaros”
“nací galeote
para la tempestad mía en mi océano.
Sin más remos que tus brazos
Y más grillete que tu recuerdo”
ALFREDO GANGOTENA:
“La imagen del espíritu Santo se inflama detrás de las vidrieras”
“el verde grito del sapo se torna líquido en mi alma”
“el alfabeto del bosque me restituye las palabras sonoras ya pronunciadas”
“el ardiente lirio de seda se nutre con la sangre de mi pasión”
“El huracán de todas las lágrimas puede abatirse en mi desolación”.
POETAS DEL 50:
Después de la profunda marca resonando en el tiempo de la lírica, surgen los poetas de esta década, siendo los más significativos: César Dávila A., Jorge Enrique Adoum, Efraín Jara Hidrovo, Fernando Cazón, que surcan caminos, se desprenden de influencias, encuentran su voz propia, se vuelcan a otros espacios, perforan las costumbres, denuncian los horrores del poder, sobre todo Dávila.
CÉSAR DÁVILA (Cuenca, 1918-1967)
“Qué animal es ese, de ojos de mujer, | que mira los nevados
como un aposento de espejos o una piedra de placer”
“Minero fui, por dos años ocho meses.
Nada de comer. Nada de amar. Nunca vida.
La bocamina fue mi cielo y mi tumba.
Yo, quise el oro solo para las fiestas de mi emperador,
Supe padecer con su luz
Por la codicia y crueldad de otros”.
“Ahora sé que dieron esta alma en medio de una batalla
alucinado por las cerillas enemigas,
miré el cadáver de mi madre bajo el cisne que la amaba”.
FRANCISCO TOBAR GARCÍA (1928, Guayaquil)
“¿el orgullo, es camino de las ruinas?/
ah las voces genuinas cantan solas,/suenan a paz
y eternidad nunca conforme.
me acusas de algo absurdo,
de no pensar en el mañana, no levantar los muros
de mi prisión, a la que llamarías con fervor altivo
el hogar, me niego a ser raíces,
¡yo soy el vendabal,
nunca las horas muertas, la baraja…”
“en tal zozobra, cuando el ruido alcanza la forma amenazante,
cualquier silencio se convierte en una voz remota
que refiere el pasado a su capricho,
y es como si la naturaleza mismo no respirara,
y atónita la sierva
humilde en su cañiza
se sacrificara por el bien de la tierra humillada…”
HUGO SALAZAR TAMARIZ (1923, GUAYAQUIL)
“Somos un pueblo antiguo
viejo como la miel,
como la sombra,
como las altas hojas,
tan pegado a la áspera corteza que,
de lejos,
nadie nos diría seres sino topografía.
Zurcidos a la tierra hemos estado siglos azules
y amargos siglos
hollando la ya enterrada
edad de la montaña…”
JORGE ENRIQUE ADOUM (Ambato, 1926)
“Despiertas casi cadáver cuando el reloj lo ordena
el día no te espera, hay tanto capataz que mide
el milímetro del centavo que se atrasa por ti,
beber el café que te quedó de ayer sales
consuetudinario prohibidio curvar a la izquierda”.
EFRAÍN JARA HIDROVO (cuenca, 1926)
“El gozo de la luz se hace manzana
el sueño de la tierra, hierba trémula,
lo más lento del aire se hace nube,
lo más ágil del agua, pez o espuma”
“Eres yo y más que yo: en ti regresa
el bosque a ser puñado de semillas;
retornan las madejas de la nube
al susurrante asombro de las aguas”
“pedro mar te ansié
te perdí pedroespuma
como a la playa la marea debías sobrepasarme
pero tu muerte crecía más rápido que mi amor”
FERNANDO CAZÓN VERA (quito, 1935)
“Final, al fin, que viene y nos separa.
Cucharada de tierra que nos toca
Polvo que queda de la inmensa roca.
Oscuridad, nos vemos cara a cara”
“Y dijeron entonces:
Acaso hay que buscar un Dios posible y no un dios inaudito,
un Dios cuya palabra se escriba con minúscula,
como se escribe padre, cielo, papel, aire, alegría,
un dios que camine en medio de nosotros,
nos acompañe a la faena diaria, y nos mire hacia el alma
sin ninguna amenaza”;
JULIO PAZOS (Baños, 1944)
“tenía una amiga alta como un sauce,
regaba pájaros en las sombras de las fondas
y cruzaba de sonrisas los vasos de aguardiente
no sé desde cuando estuvo detenida en mi pupila
o zumbando como un lirio
“Cuento
Cierto señor buscaba registrar los instantes
que su relojito de la cabeza podía medir,
temía que se borrarán las huellas que guardaban los objetos
o que se confundieran las huellas que los objetos dejaban en sus manos
después temía por la colectividad.
Había observado que la memoria común era un espejismo,
tanta era su impaciencia por conservarla
que olvidaba registrar el sol de la mañana,
cuando se dio cuenta puso tanto empeño
que se prendió el sol en sus ojos.
Esta era su vida.
Un día se agotaron los instantes
Pero la memoria común todavía respiraba”
FERNANDO NIETO CADENA (Quito, 1947)
“Esa mujer
que busco encuentro y pierdo a cada rato
qué me podrá decir de los agravios
qué del amor
qué del adiós en todos mis fracasos
Empecinado de mí salgo a la gente
leo
me indigno ante el cinismo de mis sueños
Cruzo las calles respirándome las heridas
Otra vez solo
Trato de hallar una razón parea volver…”
JAVIER PONCE (Quito, 1948)
“Con punto aparte escribo que
he de lamentar únicamente que a causa de días
botados los postreros sin peonías de tierra ni
cuidados,
y de llovediza lluvia que no paró de caer todita
la semana,
una vaca de fierro, otra ce ceba y un torete han
resbalado a las sangraderas
sacados los ojos y comida su natura de otros animales
y de aves
hechos todos estos que
en su propia escritura estremecen
me acosan
conjuran sus signos en mi entraña…”


Esta publicación me pareció muy interesante. Pude hallarle más sentido y sentimientos a las palabras que frotan dentro de mí apuñalándole a mi corazón todo lo que vive y reviviendo todo lo que yace.
GRACIAS FUERON DE MUCHA AYUDA